Y llegó la debacle. Amigdalitis…por tercera vez en 4 semanas.

Ayer volví a notar molestias en la garganta. En realidad, yo creo que ya empezaron en la cena de nochevieja. Sensaciones más que conocidas en este mes….pero no me lo podía, o no me lo quería creer. No podía ser.

El día de Año Nuevo, no fueron a más, pero tampoco remitían. Y llegó el día 2, día en el que empezaba el mini-stage de 4 días en Jaca con Fuente y Mikel que llevo esperando desde agosto… No me noto mal, pero tampoco bien. He vuelto a sudar en la cama… Desayuno sin problemas, pero cuando llega Mikel y empiezo a hablar, ya veo que la cosa ha ido a peor. Cuando llegamos a Salburua, Mikel me dice que si no hay que ir no se va… Y yo me empiezo a imaginar con estas molestias en la pista, o peor aún tirado en casa de Fuente y me doy cuenta de que no puede ser. Así que le pido a Mikel que me lleve a casa, y depende de cómo vaya el día igual me acerco a Jaca otro día.

Llamo para pedir hora al médico, porque ya me estoy acojonando de verdad, me vuelvo a meter a la cama y no me levanto hasta las 11.30. Mala señal. Después de estar hora y media otra vez esperando al médico, me mira, me dice que sí que ahí están mis amigas (de eso ya me había dado yo cuenta) y me vuelve a dar antobiótico, de nuevo Amoxicilina (pero 1g en lugar de 750 mg) y el ibuprofeno que creo que no me hace nada. Me deriva al otorrino, cosa que no acabo de entender muy bien al principio, con “preferencia”… y me dan hora para el día 13!!!

Desesperado, intento mover mis contactos en Osakidetza, sin éxito. Me dicen que vaya a Atención al Paciente, pero han cerrado a las 14.00 (he llegado a las 14.02, para algunas cosas ya son puntuales cuando quieren…)

Así que aquí estoy. Completamente impotente, hundido, porque el primer objetivo del año (tri de invierno) se me marcha sin ni siquiera haber podido intentarlo. Porque no sé cuando voy a ser capaz de recuperar la forma tras 3 cajas de antibióticos… y eso si no tengo nada peor, que supongo que me lo dirá el otorrino..

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San Silvestre 2008

 

Llegó una de mis carreras favoritas: la San Silvestre de Vitoria, y encima con un recorrido más corto, 6.5 km, y más callejero. 

Sin embargo, desde la mañana estaba muy, pero que muy cansado. Pensaba que eran las agujetas de los dos días anteriores, pero había algo más… Decidí ir a hacer unos largos por la mañana para soltar un poquito el cuerpo. Me vino bien, pero añadió un poquito más de cansancio si cabe.

Así que cuando salí de casa de Iñigo hacia la carrera y empecé a trotar me encontraba realmente mal. No eran sólo las agujetas. Notaba la fatiga, algo de frío a pesar de que no lo hacía (10ºC)… Malas sensaciones.

Justo antes de la salida, localizo a Mikel que dice que tampoco va bien… Ya veremos.

Salimos, rapidísimo como siempre. seguro que por debajo de 3.20. Me pasa Rakel Llamas y intentó estabilizar el ritmo. Me adelanta también Liger en la calle Los Herrán, pero les intento mantener el ritmo. En el minuto 5 ya voy a 185 ppm…uffff. Comenzamos la subida por portal de Villarreal y los puestos ya más o menos se mantienen, aunque poquito a poco voy cayendo algo…

Encaramos Portal del Rey: 191 ppm!!! Ni en pruebas de esfuerzo había visto ese ritmo… Decido que hay que bajar un poco el ritmo, porque si no no voy a llegar y quedan todos los repechos del casco viejo. Intento volver a 182 ppm, pero el pulso no baja. Noto un amago de flato.. gente que me anima por mi nombre pero sólo distingo a Oscar Abad y a Iñigo.. al resto nada…voy completamente ciego. 

Para olvidar lo que estoy sufriendo intento pensar en otras cosas, busco el portal de Lucía y Alex en Zapa, me voy fijando en las obras..y claro, empiezo a perder puestos…pero por lo menos voy a conseguir llegar. Al final, incluso puedo meter un pequeño cambio, pero sin ambición, más que nada para que no me adelanten en  medio de la Virgen Blanca…

Tiempo final: 23.37, puesto 63. A 3.38/km a 184 ppm de media. No puedo pedir mucho más, tras dos semanas de antibióticos, no correr desde el 7 de diciembre y llevar 6 días seguidos de entrenamiento.

Este no es el tipo de sufrimiento que a mi me gusta. 

Aprenda ski de fondo en una semana…

Los días 28 y 29 estuve con Mikel en Candanchú/Somport. 

EL primer día, empecé con un poquito de clásico. Casi 1h30 min. Bien. Con buen ritmo, y notando cómo iba mejorando según pasaba el rato: deslizando el esquie delantero, levantado el trasero y echando el cuerpo hacia delante (aunque todavía no lo suficiente). 

Tras una paradita, Mikel me dejó unos esquis de patinar, y nos estuvo dando unas impagables clases particulares a María y a mi. Me costó bastante más de lo que pensaba. Hay un movimiento de cadera  (mover la cadera hacia el pie que va delante) que no consigo hacer bien, porque voy muy rígido y eso provoca que los esquis derrapen más de la cuenta. Estuvimos haciendo en la parte de Somport, que es muy bonita, pero que sólo tiene cuestas, lo que complica muchísimo el aprendizaje… 

Al día siguiente, estaba ya bastante cansado y como nos pareció que se abría algún claro, decidimos hacer alpino (snowboard en mi caso) y fondo después. El caso es que no me acabé de encontrar a gusto en toda la mañana y para las 12.30 decidí que ya valía, y que me pasaba al fondo de nuevo. Con el nivel de cansancio que llevaba y lo húmeda que estaba la nieve, preferí hacer clásico. De nuevo me vi bien, aunque muy muy cansado. Pensé que ya me veía capaz de hacer la carrera y con eso valía, así que en 1 hora y poco más ya estaba en el coche…pero ya notaba que algo no iba bien.