Triatlón de Deba. La crónica.

Yo creo que es el primer triatlón del circuito vasco que corro un sábado por la mañana. Me parece genial, ya que no se hace el finde tan largo esperando a que llegue la carrera y además, todavía te queda el domingo para entrenar o hacer lo que sea… incluso salir por la noche el sábado, aunque esta vez después de la paliza no estaba para muchas fiestas. Pero bueno, empecemos por el principio.

Llegamos Oskar y yo en la furgoneta a Deba 2 horas antes de la carrera, según el horario previsto. Teníamos intención de inspeccionar el terreno en coche, pero previendo problemas de aparcamiento, lo dejamos para otra ocasión y directamente aparcamos. Oskar está hipernervioso, para variar, lo que me hace pensar que estoy supertranquilo. Cogemos los nuestros dorsales y los de los de Donosti, y vamos hacia boxes.

A falta de 25 minutos para la salida, me meto a calentar…o mejor dicho a enfriarme.. El agua está a 15ºC, o sea más fría todavía que en Senpere, y sentir el agua tan fría en la cara me provoca un dolor de cabeza instantáneo, pero intento aguantar lo que puedo, sentir el neopreno (Helix definitivamente), hacer algún cambio de ritmo, y ensayar a remontar y coger las olas sin que se me muevan las gafas.

Me coloco en primera línea. Todo el mundo se apelotona en el lado izquierdo, pegados al espigón, para evitar las olas, pero yo prefiero evitar golpes, y como siempre, más o menos en el centro. A mi lado, dos clásicas francesas, de unos 75 kilos cada una, que no sé qué puñetas hacen tan delante, pero bueno, más fácil para mí. Miro el pulsómetro: 120 ppm.. ay Dios mío..

Se da la salida, y antes de tocar el agua ya tengo 4 filas de tíos delante, y eso que he salido rápido. La entrada es poco profunda, así que pasa bastante tiempo hasta que el primero decide a meterse por debajo para remontar la primera ola. La primera que me llega a mí casi me tira, así que decido que la siguiente ya paso por debajo. Con éxito. Y no me toca ninguna más rompiendo, así que a nadar. Hasta la primera boya sin ningún problema, respirando bien, sin golpes y más peocupado de no torcerme que de otra cosa. Voy recto, pero voy a pasar la boya demasiado pegado, con lo que ya sé lo que va a tocar: dejo de nadar y dejo que la corriente que hacen los de delante me propulse…La paso, pero al intentar ponerme a nadar otra vez, recibo una patada en los huevos, de las que asustan pero no dan de pleno (y menos mal). Así que otra vez para delante. Me desvío un poco hacia dentro, pero me doy cuenta enseguida (llevo un mes haciendo alguna serie de ir levantando la cabeza, y controlar el crono en los entrenos también ayuda). Y de ahí, hasta la playa, nadando cada vez más a gusto y cambiando un poco de ritmo cuando veo uno a mi derecha que me adelanta (poder cambiar es señal de que podría haber ido algo más rápido).

 Me pongo de pie, pero todavía me da tiempo a coger dos olas que nadie aprovecha, con lo que gano un pelín más. Miro el tiempo: 11’10”. Más o menos lo previsto, aunque nunca se sabe cuánto has nadado.  Miro el pulsómetro y veo 180 ppm!! (luego comprobaría que ha sido al ponerme de pie, porque he nadado a 163 ppm). Oigo a Olatz que me dice que están ahí… (pero no sé por qué me da que se refiere a casi todos, porque me tengo la sensación de que ido demasiado relajado).

Llego a boxes, y veo a Beto (normal) y a Solis!! (qué cabrón).. Sale Beto, llega Oskar y Solis no sé qué anda, pero yo salgo antes. 

Saltito de la rana, se me rompe la goma de la zapatilla izquierda antes de tiempo, pero consigo darle la vuelta a tiempo, y para adelante. 

Nada más salir ya es cuesta arriba, aunque no demasiado. Me noto con los músculos fríos y un poco ahogado. No voy muy fino. Llega Oskar que me hace un interior que casi me tira, pero me pongo a rueda y cogemos también a Beto. Así comenzamos la subida a Itziar, que es bastante tendida, y poco a poco voy entrando en calor y encontrándome más a gusto. Nos pasan algunos como balas, pero no hacemos ademán ni de seguirles. Al acabar Itziar y empezar a subir hacia Txapasta, Oskar ataca. No le entiendo, pero ya me lo esperaba. Intento remontar posiciones en el grupo, y me pongo a tirar a ritmo constante, (por encima de 350w) sentado, hasta que le enganchamos. Empieza la primera bajada, que Beto me informa que es limpia, pero aún así me pongo a cola del grupo.

Llega el famoso cruce a derechas: es muy cerrado, y además el asfalto está fatal. Tomo la curva con mucho cuidado y al levantar la vista veo a Beto sentado en el suelo y la bici por los aires. Freno y le pregunto qué tal está. Me dice que bien y que siga, así que nada para delante, pero ya he perdido el grupo.. Me quedo detrás de un francés y otro del Udaibai hasta que se me sale la cadena al quitar el plato para subir uno de los múltiples repechos que hay en esa zona. Otros 20 segundos perdidos..

Empieza el descenso de verdad, y me toca detrás de un tío que baja todavía peor que yo, y me está ralentizando mucho, pero tampoco me atrevo a pasarle.. En esto llega alguien pidiendo paso a gritos.. Solís!!

Al pasar intento seguirle, pero tampoco, porque justo llega una herradura y la tomo por fuera (cagada)… Por fin acaba el descenso y llegamos a la carretera general. Comienzo tirando, para recoger a Solis, pensando que puede ayudarme a tirar después, pero está fundido y no pasa. Pido ayuda, y sólo pasa un chico con buena voluntad, pero poca fuerza… Vuelvo a pedir ayuda. Me mosqueo y me marco una serie de 5 km que al final resultan a 283 w. A falta de 150 m, unos listos que no han dado ni un puto relevo me adelantan para entrar antes en la transición (me quedo con vuestros números, pero no pongo la foto en la que salís)..

Al bajar de la bici, otro listo me grita porque dice que le cierro.. Lo que me faltaba ya. Le grito todavía más, cagándome en todo, mientras voy empujando la bici por boxes… Hay muy pocas bicis en boxes, y me salto mi sitio.. un par de segundos nada más.

Todo esto me hace alterarme más de lo deseado, y salgo demasiado rápido para intentar coger a los que me han adelantado y al que me ha gritado. A éste le paso enseguida,  me aguanto y no le digo nada. Pero los otros se me están escapando poco a poco y no consigo ir fluido. Para colmo, una “cuestita” en el kilómetro 1,5 cuando todavía no están las piernas en su sitio que casi me revienta los isquios…  Me cruzo con Oskar, y ya me doy cuenta de que no le voy a pillar, así que me centro en intentar encontrar un ritmo y empezar a correr como Dios manda. Al llegar al final de la primera vuelta más o menos ya lo he conseguido. Sólo es cuestión de mantener ahí y disfrutar lo que se pueda. Voy a 179 ppm así que tampoco doy mucho más de mí..

A falta de que salgan las clasificaciones, puesto 36 de 315 inscritos, que está bastante bien para empezar.