San Silvestre, futbito en cuadrilla y esquí de fondo…

Cuando las cosas no acaban de irme bien, me suelo refugiar en el deporte, y a poder ser en compañia, así que estos últimos días he tenido “intensivo”:

1.-San Silvestre de Vitoria.

Clásico donde los haya, con un recorrido espectacular, de sólo 6.38 km según mi Garmin, y como es habitual en los últimos años, sin entrenar.

Aun así, me salió una carrera bastante decente, a 3’35″/km y 185 ppm de media, tras empezar los dos primeros kilómetros a 3’25” intentando remontar puestos, con 185 ppm desde el minuto 5, y que llegué a tener a 191 (nunca había tenido tanto, ni en la prueba de esfuerzo en la bici del día anterior).

http://connect.garmin.com/activity/21374907

No conseguí meterme entre los 35 primeros (me faltaron 40″) que son los que aparecen en la clasificación oficial, pero conseguí correr 40″ más rápido que el año pasado, sobre 250m más de recorrido, o sea casi 1’30” mejor, aunque este año no estaba enfermo. Así que más que contento.

2.- Partido de futbito.

El día 2 tuvimos el tradicional partido de futbito navideño en la cuadrilla. No sé cómo no nos prohíben dar semejante espectáculo cada año.. Y cada año lo hacemos peor. Un auténtico esperpento, pero una genial excusa para juntarnos toda la cuadrilla (casi) y posteriormente irnos a cenar. Y de tener unas horribles agujetas para toda la semana de recuerdo.

3.-Esquí de fondo.

Uno de los objetivos del año es conseguir terminar de forma digna (con los esquis en los pies) el Cpto de España de Triatlón de Invierno, algo que el año pasado no pude ni intentar. Así que a las 8 de la mañana del día después del partidito, cogí el coche y para Somport donde me esperaban Mikel y María. 3 días de esquí de fondo. El primero, prácticamente tirado a la basura, por quedarme en Somport, que es una pista muy bonita, pero nefasta para aprender porque es muy estrecha y con bastantes cuestas. 2h30.

Así que el segundo día, me pasé con Mikel desde Somport a Candanchú, y me fui a “mi” explanada de Biatlón, a hacer técnica de patinador sin bastones, que es como de verdad se aprende. Después, tres vueltas al bucle de 5 km.

Con las botas nuevas Salomon RS Carbon,(que son de patinar, no como las antiguas que eran de clásico) ya consigo que los esquís apenas derrapen, pero sigo llevando la cadera bastante rígida, y me queda mucho para echar el cuerpo completamente hacia el lado del esquí que “lanzo”.

Salo-RS-Skate-102781

Al final, en Deportes Goyo me cambiaron amablemente (ventajas de las tiendas físicas) los esquí de carbono que partí por unos Leki Crosslite de aluminio, con los que voy mucho más seguro. Me los he cogido de 165 en lugar de 170, y la verdad es que todavía creo que me sobra un poco pero ya me iré haciendo.

crosslite

El tercer día, para terminar, completo en Candanchú, con otras 3 vueltas al bucle y algo de técnica entre medias, para completar casi 3 horas entre una cosa y otra.

Cada vez me noto algo más cómodo, aunque viendo a la gente buena (Mikel, Pedro Añarbe, Mario) cómo anda uno se da cuenta de las horas que me quedan por meter. De todas formas, como todos los deportes donde la técnica cuenta más que la potencia, veo que me va a terminar enganchando.