El casco, SIEMPRE.

Hace unos días, mi amigo Iván Gil (ex-ciclista en aficionados) comentaba en su blog, que habían estado a punto de sancionarle por no llevar el casco puesto al circular en bici después de una carrera. Un juez se lo recriminaba y yo también.

Pues bien, ayer en Lekeitio, tras acabar la carrera, entrega de premios y no-sorteo, nos íbamos ya hacia el coche con todos los bártulos. Yo tenía intención de ir a pie, para ir con mi novia que no tiene bici, tranquilamente a la par. Como suele ocurrir, me entretengo contando batallitas, esta vez con Jon compañero de trotes en el Prado.

A partir de ahora, el relato sigue en primera persona, pero me lo han tenido que contar…

Como me he quedado retrasado del, me subo en la bici (sin ponerme el casco) con la mala suerte (tal vez buscada) de que el neopreno que no había metido en la bolsa para que se secara, se me cuela entre la horquilla delantera y la rueda. La rueda se frena, salgo volando por encima de la bicicleta y caigo con la cabeza… Sangre, ambulancia, atasco.. Un numerito goloso.
Me llevan en ambulancia a Galdakao (vómito incluido), y cuatro horas más tarde empiezo a tomar conciencia de lo que ha pasado. Por lo menos, oigo y retengo lo que me cuentan.
Resumen de daños: tres puntos en la frente, ojo y labios hinchados, un diente que me duele pero que espero que se quede en su sitio, rasponazos varios, dolor de cabeza y una noche en observación en el hospital.
Quiero dar las gracias a Jon que creo que fue el primero que vino donde mi, Iñaki y su compi del TTT, a Borja, Nai y Aritz, que se quedaron hasta las tantas en el hospital por si acaso, a todos los que me habéis llamado y enviado ánimos y por su puesto a Patri, que ha hecho de madre-novia para mi, pasando la noche en una puta silla de plástico a mi lado.
Me da muchísima rabia que esto me haya pasado por no haber cumplido con una de las cosas que voy predicando por ahí. No hay excusas. El casco, SIEMPRE. Y el neopreno en la mochila.

No sé si es de muy buen gusto, pero pongo la foto para que si a alguno de los que me leéis, se os ocurre ir sin casco aunque sea 200 asquerosos metros, se lo piense dos veces antes.

Dentro de poco, la crónica de Lekeitio (porque a todo esto, competí)  y chapas varias, que tengo unas cuantas en la cabeza. Seguiré dando guerra.