Duatlón de Ermua. Análisis

Esta vez, debido al “percance” de la salida, no hay mucho que analizar. O por lo menos, no se trata de un análisis cualquiera, aunque de todo se puede aprender. Por ejemplo, que puedo correr 1 kilómetro por debajo de 3’/km, y 5 a 3’15” (aunque la media queda trampeada por el sprint del primer kilómetro), sin que al coger la bici me caiga al suelo desmayado. Otra cosa es que acierte a la primera a subirme a la bici, pero bueno, eso casi nunca pasa.

Los watios: media de 247 y 281 normalizados, con 169 ppm de media. No son muchos. Más o menos lo mismo que hace un par de años. Pero creo que la situación de carrera, tanto por el calentón del sector 1, como de los grupos en la segunda vuelta condicionaron mucho todo.
En la primera vuelta apreté hasta enganchar con el primer grupo. Después del susto de la bajada de San Pedro, cuando ya nos agrupamos, no tenía mucho sentido seguir apretando. En el comienzo de la segunda subida parecía que nos acercábamos al siguiente grupo, pero al final, desistimos. Y de nuevo, en la bajada hacia Ermua, me relajé algo para intentar entrar en meta primero de mi grupo en el último sector. Algo que al final conseguí.

En una carrera con drafting, creo que no se trata de ir a hacer el máximo número de watios, si no de usarlos cuando hace falta para llegar cuanto antes a meta. Tal vez, podía haber apretado algo más en la segunda subida. Pero eso lo digo ahora en frío. Si no lo hice, será porque no pude.
Las dos subidas me salieron a los mismos watios.(3km, a 309w). De todas formas, noto mucho en los duatlones que las piernas no van tan frescas en la bici como en los triatlones, y eso se traduce en unso 20W menos.

Último sector: con cabeza y de menos a más. Coger al primer grupo en 2,5 km era imposible. Así que fui poniendo las piernas en su sitio para coger a los míos y poder atacar al final. Si en el primer sector les recorté 30 segundos, en este también podía correr más que ellos tras haber acabado entero la bici. Pude correr a 3’20”.

Así que quitando la gilipollez de la salida, (en la que asumo mi parte de culpa, pero no toda) con la carrera en sí, estoy contento. Me sobrepuse a una situación más que negativa y con mucho corazón y bastante cabeza conseguí un puesto decente.