Triatlón de Deba 2012. Crónica ¿?

Empezó mal el fin de semana con un susto considerable en la bajada de Manurga, donde por segunda vez (la tercera fue en Ermua) vi lo que hoy me he enterado que es el denominado efecto Shimmy.

Apreté algo más dirección para intentar evitar que me vuelva a pasar, pero no iba muy convencido a Deba.
Vi el recorrido en coche al llegar, estudiando sobre todo la bajada, aparqué, cogí dorsal, hinché ruedas (7,5 delante y 8 detrás) y a boxes.
Después de un rato (en el que veo que me he dejado las plantillas de las zapatillas de la bici), me canso de esperar en boxes y me salgo. Empiezo a calentar en seco y me da un tirón en la zona lumbar… Me preocupo en un primer momento, pero tampoco le doy mucha importancia, sobre todo tras comentarlo con mis compañeros y ver que a nadie le importa mucho (algún día escribiré sobre el egocentrismo propio del triatleta.)
Nos echamos al agua lentísimamente por una escalera minúscula, mientras yo voy imaginándome otra vez persiguiendo al pelotón pero esta vez en el agua. Al final llego a tiempo, y me coloco en el centro de la ría, en segunda línea, por detrás de la gente a la que importa una mierda las indicaciones del juez que dice dónde tiene que estar la línea imaginaria de salida.
Por fin se da el bocinazo. No me veo mal, pero veo que hay mucha gente muy por delante de mí. La cadencia es demasiado alta. No estoy empujando, sólo muevo los brazos, intentando saber dónde estoy, a qué coño sabe el agua que estoy y ver si vienen o no las olas.
La primera boya la tomo bastante abierto, y no veo la segunda hasta mucho después. Estoy demasiado abierto, no he cogido pies ni un momento y estoy haciendo metros de más.
Salgo del agua intentando coger olas, aunque una me pilla sin darme cuenta. Creo que llevo mucha gente delante, pero hay muchas bicis. En esto, veo a Guz ya cambiándose. O él ha nadado muy bien, o como ya iba barruntando, algo no ha ido bien. Queda tiempo.
Me cuesta sacarme el traje, llega Solís, cojo la bici y salgo, doy dos pasos y oigo que revienta una rueda… Que no sea la mía por favor…. Sí, Diego, es la tuya. A tomar por el culo todo. Tiro la bici, el casco, las gafas y como ya no me quedan más cosas para tirar, me siento en la hierba a dejar pasar el tiempo y mi mala hostia..
Y hasta aquí la carrera de Deba. Diría que ya está, que quedan un montón de carreras, (aunque de 4 que llevo en esta temporada, en 3 no he podido competir) pero lo que más me preocupa es que la espalda me está doliendo cada vez más, y veo que probablemente no podría haber acabado la carrera (desde ese punto de vista me ha venido bien el reventón), pero ahora mismo, o el ibuprofeno, las manos de los fisios de Igaro y la manta eléctrica funcionan, o veo complicadísimo poder correr en Bilbao.