Aletas Cortas. Importancia de escoger unas buenas aletas.

Llevo bastante tiempo entrenando con aletas. Nunca me ha gustado dar pies con tabla. No lo veo útil, más que nada por tratarse de una frecuencia de patada que no es la habitual, un trabajo que luego no es el que se desarrolla cuando nadas “normal”.

Me gusta mucho más hacer pies con aletas, o nadar con aletas. El movimiento es más parecido al real y se trabaja mucho la fuerza de la patada y la flexibilidad del tobillo. Pero para que el trabajo dé sus frutos, hay que tener unas aletas buenas.

Hace un año me compré un aletas speedo. (speedo training fins). Desde que me las puse las noté raras. Iba mucho más despacio que con las kalenji de hace unos cuantos años a pesar de que éstas las había recortado, pero pensaba que tenía que ser así.

No ha sido hasta que este año, en el que hemos empezado dando realmente fuerte a las series de pies cuando nos hemos dado cuenta de que algo fallaba. Había varias cosas que no cuadraban.

  • Mi tiempo nadando con y sin aletas era prácticaente el mismo: yo lo achacaba a que, al final, si tienes propulsión en los pies, acabas tirando menos de brazos para mantener el mismo ritmo cardíaco. Pero mi entrenador de natación me dijo que no podía ser… Por lo menos tenía que haber 5 segundos de diferencia en cada 100.
  • No conseguía que me subiera el pulso en las series de pies. Yendo a tope, me salían a 1:40/100 pero sólo con 140 ppm. Por más que aunque quería darle fuerte, no conseguía encontrar resistencia en el agua y no avanzaba.

Así que me cambié de aletas. Me compré unas Maru (marca que no había oido nunca, salvo porque es el nombre de mi madre, pero que me recomendó Oscar Abad), de silicona, más duras, más cortas, pero sobretodo más uniformes en la rigidez en toda la superficie. Completamente diferentes a las Speedo, que con el trozo de goma que tiene en medio hacía unas cosas muy raras.

A pesar de ser más cortas el resultado fue revelador. El mismo día, pasé de 1.40/100 a 1.30/100, pero con 15o ppm. Ahora también se me cargan los isquios, pero noto que muevo agua, que encuentro una resistencia en el agua, el gesto es mucho más natural y uniforme y  consigo que me suba el pulso, porque no doy patadas en vacío como me ocurría antes.

En pies de espalda lo noto todavía más. Bajé de 1.50/100m a 1.35, y los cuádriceps se cargan cosa fina.

Conclusión: por fin estoy cogiendo fuerza en las piernas, y no lo noto sólo nadando, si no también en bici y corrriendo.

La parte negativa es que ahora llego a casa con las piernas destrozadas también después de los días en los que nado, pero eso ya pasará.