Triatlón de Abu Dhabi. Análisis.

Después de mi primer gran fiasco en una carrera, más que nunca se hace necesario un análisis para intentar ver las causas que lo provocaron, para intentar en lo posible que no se vuelva a producir.

Natación.

Muy bien. Llegaba a nadar con mucha confianza después de hacer la semana previa un 2000 en piscina de 25m en 29:06 (1’27″/100), bastante mejor de lo que nunca había hecho. No tenía ningún objetivo de tiempos marcado, ni de grupos ni nada, teniendo después nada menos que 200 km de bici por delante, que era donde se decidiría gran parte de la carrera. Al salir del agua, el Garmin me marcaba 3000m, y tras pasarlo a Sporttracks me han salido 2960m. No tenía puesto el Autolap, que parece que es lo que hay que hacer para que el Garmin mida mejor. Al final, 44.23, que se traducen en 1’30″/100 sin coger ni un pie en todo el sector. Más o menos lo esperado y suficiente para salir el tercero del agua. Además, se ve en el gráfico del Google Earth que me no tuve grandes cambios de dirección y que me orienté correctamente.

031113_1131_TriatlndeAb1.png

 T1

Me puse calcetines y las zapatillas de carretera. Creo que fue un acierto a pesar de que tengo que conseguir poner en condiciones la dichosa BOA de las Specialized. Para la siguiente, añadiré polvos de talco en las zapatillas (lo que se aprende estando unos días con un Pro).

Bicicleta.

La gran pregunta es ¿qué pasó? Después de darle muchas vueltas, creo que para que se produzca un desmoronamiento como el que tuve, no hay una sola causa. En mi opinión hay dos muy claras: entrenamiento insuficiente y calor/sol.

En la previa, hablaba con bastante optimismo de mis 3500 km que llevaba a finales de febrero. Lo que no decía (tal vez porque no quería ser consciente de ello) es que de ellos, sólo 3 salidas eran de más de 130km, siendo el máximo 150. Así, es muy complicado hacer 200 km en condiciones. A toro pasado, también creo que mi objetivo de watios era bastante optimista, pero era lo necesario para intentar hacer algo en la carrera, así que de eso no me arrepiento. Por una vez, fui contra mi naturaleza conservadora y arriesgué. Ya que había ido hasta allí, quería estar por lo menos cerca del podio de mi grupo. Pero me pasé, como se puede ver claramente en mi caída de watios según pasaban las horas sin que cayera el pulso.

hora

watios

pulso

 Caída Potencia

1

214

147

2

202

149

-6%

3

197

148

-2%

4

190

146

-4%

5

174

145

-8%

6

163

145

-6%

Empecé bien, me encontraba a gusto, pero tras la segunda hora empecé a regular algo. Fue a partir de la cuarta hora (qué casualidad, la duración de entrenos que más había hecho) cuando me costó cada vez más encontrarme bien.

031113_1131_TriatlndeAb2.png

El WKO+ tiene una parámetro muy bueno, *Pw:HR – (Premium Only)The ratio of Power and Heart Rate as a measure of decoupling. Indica si las curvas de pulso y potencia van paralelas, o una de ellas se separa. Normalmente, cuando hay una falta de entrenamiento aeróbico, los watios caen y el pulso sube. Este efecto se cuantifica con este parámetro. Cuanto mayor es, mayor es la tendencia a separarse de las curvas. Más o menos lo que pasó aquí. No fue de forma brusca, si no bastante gradual. Esta vez no puedo hacerlo porque como dije en la crónica, el Garmin no me cogió bien los watios y en el Cervo no tenía configurado que me cogiera el pulso, por lo que no tengo las curvas en el mismo archivo, pero sí las tengo por separado, y mientras el pulso se mantiene constante, los watios bajan.

Por otro lado, está el tema del calor y el sol. No hay más que ver la semana que he pasado con los antebrazos inflamados y hombros y gemelos pelados, algunas décimas de fiebre, para darse cuenta de que tenía una insolación en toda regla. Es lo que hay: he pasado de entrenar bajo cero o con 5ºC como máximo a intentar correr con 35ºC. Tenía que haberme parado en los avituallamientos de bici a coger crema protectora, pero no era consciente del daño que me podía hacer el sol.

Otro factor que tal vez pueden haber influido: falta de más hidratación los días anteriores a la carrera. Bebí, pero probablemente no lo suficiente.

Respecto a la alimentación del día de la carrera, creo que la llevé bien. Perdí la cuenta de los geles que tomé en bici, pero fueron al menos 5-6, que sumados a los 3 bidones grandes de 226ers-Energy, suman una 1250 Kcal, que se traducen en algo más de 200kcal/hora. No tenía hambre ni me notaba vacío. De hecho, no comí nada hasta la hora de la cena, y fue más bien poco. Sí que hubiera dado mi vida por algo salado después de tanto sabor dulce pero los plátanos (que tampoco es que sean salados) no estaban comestibles.

La conclusión, por lo tanto, es que subestimé la distancia y el efecto de calor, pero en realidad, aparte de lo de la crema, poco más he podido hacer. Cuando iba a empezar a meter volumen en enero, estaba en pleno proceso de recuperación de la bronquitis. Y cuando ya estaba recuperado, empezó a llover y a nevar en los meses más húmedos desde que hay registros meteorológicos. Tener una amiga trabajando en la agencia vasca del agua, ayuda para tener estos consuelos… Estaba dispuesto a cogerme días de fiestas para entrenar entre semana, pero no ha dejado de llover, y no estoy como para irme a Lanzarote a entrenar yo solo.

No hay más. Me quedo con el increíble viaje que hemos tenido, con un montón de recuerdos y buenos momentos y una base de bici, que si no ha sido suficiente para esta carrera, me va a venir muy bien para lo que queda de temporada, que es un montón. He podido hacer casi 6 horas de bici acoplado a un ritmo aceptable para conseguir una media de 35 km/h en un día de bastante viento.

Dejo unas fotos con algunos “participantes” de las distintas distancias.

Con un campeón olímpico que con el que parece que nos íbamos a ir de pintxo-pote al bar de la esquina:

 

Con Van Lierde, la víspera de ganar, en el parking del hotel.

 

 Con Sudrie:

 Con Caroline Steffen, la campeona del mundo en Vitoria y segunda en Kona en 2012.

 Con Paul Amey, 3 veces campeón del mundo de Duatlón y más majo que las pesetas.

 

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Un comentario en “Triatlón de Abu Dhabi. Análisis.

  1. Madre mia las quemaduras duelen solo de verlas, aqui en el sur estamso mas acostumbrados pero no te creas que nos confiamos y como se nos olvide la crema nos pasa lo mismo.

    Y has tenido suerte pro que un compañero tubo quemaduras de segundo grado y algunas casi de tercero.

    Animo que lo has hecho genial correr en el infierno es lo que tiene.

    Saludos.

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