Arenales 113. Crónica.

Como ya conté en la previa, este año fuimos a Elche/Altet en avión. Una maravilla. Por 80 euros ida y vuelta, con la inestimable ayuda de nuestros amigos del 42195.es que nos llevaron las bicis y de Ele que hizo de anfitrión como sólo él sabe hacer, nos plantamos en el aeropuerto menos de 4 horas después de salir del portal de casa, (y eso que el avión tuvo retraso) y completamente descansados.

Comimos, 20 minutos de descanso y fuimos a buscar las bicis a Arenales para rodar un poco por el circuito y soltar las piernas. Las sensaciones que tenía eran algo mejores que lo que suelen ser todas las vísperas cuando viajamos tan lejos. Dejamos la bici en boxes, flipamos con el tripostureo mediterráneo y pronto a cenar.

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Tras dos horas agónicas en una pizzería, donde cada uno sacaba la paciencia y escondía los nervios como podía, conseguí cenar un plato de pasta y a las 23.00 a la cama, con lo que me quedaban 6 horas de sueño. Visto lo visto, podía haber sido peor.

Dormí relativamente bien. Desayuno habitual de carrera (arroz integral con nueces y pasas, se me olvidó la crema de cacahuete) que me había traído de casa lo que suponía una variación respecto al desayuno de Abu Dhabi. Llegamos de los primeros a boxes y empiezo a preparar todo sin distraerme: 3 geles de 226ers de sabores variados en la potencia (otro cambio respecto a Abu Dhabi, en el que llevé todos de limón) y otro extra de limón en la barra horizontal, por si acaso. Un bidón de 226ers Energy en los acoples y otro en el botellín aero. Mientras, voy bebiendo de un tercer bidón que luego no llevaría en la bici. Con esto, y agua en los avituallamientos para hidratar y pasar los geles, debería ser suficiente vista la experiencia positiva del año pasado en Zarautz. La previsión del tiempo no daba demasiado calor (20-23ºC de máxima) así que no eché sales a los bidones.

A pesar de que me entraron algunas dudas el sábado con el viento que soplaba, dejé la rueda de 90 delante. Hasta 25-30 km/h de viento por lo menos, la controlo bien. La previsión apuntaba a valores algo menores, así que ahí se quedó a pesar de que Ele me había llevado la de 60 por si acaso. Me unto bien los antebrazos en crema de factor 100 para evitar las quemaduras de Abu Dhabi ya que aunque las condiciones no van a tener nada que ver, todavía tengo esa zona sensible, me tomo un gel de cafeína para activarme un poco y salgo de boxes. Entonces ya empiezo a relajarme me relajo un poco más. Me pongo el Helix nuevo con dos gorros y al agua. Fría. Está muy fría, de doler la cara al meterla en el agua, así que me salgo enseguida. Sé por experiencia que en carrera no la notaré fría, pero me parece un poco tontería seguir pasando frío a lo tonto.

En la cámara de llamadas me doy cuenta de que estamos bastante más gente de la que me parecía y que todo el mundo tiene bastante prisa por coger sitio, lo que ya apunta a que la salida no va a ser fácil. A pesar de unas primeras dudas iniciales, me coloco en primera fila, por el centro que es donde queda sitio, pero no estoy demasiado convencido. Así que cuando se da la salida, reacciono rápido pero no voy como un tiro al agua, si no que espero para ponerme a pies de la primera fila. No sé describir muy bien lo que pasó. No recibí apenas golpes, pero no iba nada bien orientado, o yo o los demás, porque había muchísimos cruces, probablemente provocados por las olas, la corriente y el sol que estaba completamente de frente y bastante bajo. Sí que vi que los de los extremos se adelantaron bastante y hasta que llegamos a la boya no encontré más o menos en su sitio. Iba con mucha frecuencia de brazada, pero no me notaba rápido. No fue hasta más o menos la mitad del sector cuando empecé a encontrarme mejor, con mi ritmo y empujando bien por debajo del agua y viendo perfectamente las boyas. Era capaz de decidir si cogía pies, hacía cambios para adelantar, etc, mientras veía que iba adelantando puestos, aunque como siempre, veía muchísima gente por delante.

Salgo del agua, bastante menos mareado de lo habitual, y corro por los larguísimos boxes (me da tiempo hasta a plantearme el quitarme el traje antes de llegar a mi bici, algo que finalmente no hice) adelantando a algunas chicas. Encuentro a Ibon que ya va a salir con la bici (qué cabrón, como le cunde lo poco que nada), cojo mi bici rápido y para afuera. Dado lo cerca que empieza la rampa, no hago salto de la rana, si no que paro la bici, meto un pie en la zapatilla derecha y salgo. Bastante menos espectacular pero efectivo. La cuestita es bastante más larga de lo que parecía, y acabo metiendo el 23 a pesar de que la cadena me roza algo en la tapa.

Cuando empieza la cuesta abajo donde otros años saltaban los bidones disparados, miro el Garmin y veo que algo ha pasado con el botón del lap. Tenía incluida la transición del modo multisport, pero algo raro ha pasado. Empiezo a darle al lap para ver qué ha pasado, pero ya veo que la he liado, así que quiero salir y volver al modo de bicicleta, para lo que hay que pasar por los tres sectores, resetear y cambiar de modo. Todo esto, semiacoplado, a 50 km/h y con baches. Por fin lo consigo aunque he perdido dos o tres puestos, pero en cuanto me acoplo los recupero.

Me siento muy bien, y veo los 300 w con bastante facilidad, pero sé que no es mi ritmo. El objetivo son 245w, que es la potencia que he visto en mis series que puedo desarrollar durante un tiempo relativamente largo sin pasar de 155ppm. Pero bueno, sé que acabarán bajando, así que tampoco “freno” en seco. Al llegar al polígono (km10) empieza a pasarme gente. El primero no sé quién es, pero luego pasan Juan Llorca, David Navarro y Roberto Cuesta. A estos sí que les tengo fichados y no se me pueden ir. Este año, no. Así que aunque al principio me ha parecido que iban muy fuerte, no me cuesta demasiado cogerles el ritmo. También se une al grupo Moisés Vidal, que junto con Cuesta, puede ser el que más problemas me cree corriendo. La actitud de alguno de los del grupo no me gusta, no hay jueces por ningún lado, así que hago un par de intentos por pasar a tirar pero es imposible. Son momentos en los que me pongo a unos 320 watios para no conseguir ir a ningún sitio, así que desisto. Me pongo detrás y a mantener el ritmo a buena distancia, sin desconcentrarme. Llega el giro y empiezo a contar a los que nos cruzamos. No lo veo demasiado claro porque hay chicas por medio, pero creo que estoy entre los 30-40 primeros. Veo que vamos a coger a Gabilondo. Me sorprende porque entrenando le he visto muy fuerte, pero la verdad es que vamos muy rápido. Me cuesta un poco ponerme a su altura, pero cuando lo hago le digo que éste es el grupo en el que hay que aguantar y podemos hacerlo.

A partir de ahí, el sector es un poco más monótono, si no fuera por algún otro infructuoso intento por mi parte por deshacer el por deshacer el grupo y por algunos momentos de tensión cuando al empezar la segunda vuelta nos mezclamos con la gente que ha salido más tarde. Tras una reprimenda al grupo(sin tarjetas) por parte de una juez, veo bastante claro que me tengo que tirar completamente al lado izquierdo de la autovía, que está libre y no va a adelantarnos nadie. Perderé estelas, pero voy a ir mucho más tranquilo y de piernas y pulso voy bien, aunque ya voy viendo que la media de watios ha empezado a bajar como era de esperar.

 Me limito a seguir bebiendo, tomando los geles unos metros antes del avituallamiento y pasándolos con agua. Cuando salimos de la autovía, por fin se queda la carretera despejada, ya está claro quiénes vamos en el grupo y me doy cuenta de que falta gente… Siempre me pasa lo mismo. Ahora ya va a ser más fácil rodar, a pesar del aire, así que fuerzo un poco más, aunque entonces me pasa Otaegi, al que esperaba muchísimo antes. En la subida de Arenales me lo tomo con calma y más todavía en la bajada a boxes. La media de watios al final ha bajado un poco de lo previsto, pero estoy en carrera. Ahora se trata de ver cómo voy a correr porque nunca he llegado a una T2 de un MD con las piernas tan castigadas.

Me bajo con un cruzadito bastante estiloso para lo que soy yo (corriendo en élite no puedo permitirme una bajada de la bici como las que acostumbroJ) y empiezo a correr por boxes hasta mi sitio. Bueno, no voy tan mal. Me pongo los calcetines (uno de ellos mojado por el neopreno a pesar de que había tenido cuidado al dejar el neopreno en la caja, aunque me fijo que todo el mundo lo tenía fuera) las T7 colocando bien la “lengüeta” y salgo a correr. Antes de nada, volver a resetear el Garmin y pasar al modo de carrera. Soy así, no tengo remedio.

 

Los primeros que me encuentro son Beneyto y Llorca, a los que paso enseguida. Aunque noto las piernas durísimas, no voy mal del todo. Llegan las escaleras y las subo corriendo con pasos cortitos y entonces llega el de Elgoibar subiéndolas como un animal. Imposible seguirle ni en el tramo de cuesta abajo antes de la rampa dura. Todavía no me veo capaz de alargar la zancada. Ha reservado muchísimo en la bici y lleva una soltura que yo no tengo en esos momentos ni de coña. Al bajar a nivel del mar, ya empiezo a notarme mejor. Aún así, paro en un avituallamiento a beber medio vaso de Coca-Cola (en marcha no puedo beber) y arranco echándome el botellín de agua por encima, como siempre.

En un par de momentos, me viene a la cabeza la impotencia que sentí en Abu Dhabi por aquel paseo por donde no había nadie, arrastrándome como un miserable, a 35ºC, bajo el sol que me estaba abrasando sin poder dar dos zancadas seguidas, y me veo ahora, por fin volviendo a correr por debajo de 3.45, como sabía que podía hacerlo, y no puedo evitar emocionarme tanto que alguna lagrimilla aflora en mis ojos. Pero bueno, hay que seguir.

Cada vez me encuentro mejor y me parece que me acerco a Otaegi, pero me están entrando unas ganas brutales de mear. Llevo con ellas desde la natación, pero he conseguido aguantar hasta entonces. Noto que me limita, que no puedo correr bien mientras estoy haciendo esfuerzos para contenerme, así que siguiendo las enseñanzas de Pedro Oviedo, consigo mear sin parar. Un logro!. Eso sí, al llegar al siguiente avituallamiento me hecho agua para limpiar eso y no se forme un barrizal de sal, sudor y ácido úrico. Ahí cojo el último vasito de Coca-Cola y a partir de entonces sólo agua. Ni un gel corriendo. En la segunda vuelta ya me encuentro con la gente de grupos y quieras que no, ir adelantando siempre anima. Mi zancada ya es la habitual y también gano algún puesto de la gente de mi salida. Sólo pienso en subir las escaleras cuanto antes para que pase lo peor. Y sí, es lo peor. Tengo un calambre en el abductor, pero intento seguir para ver si se coloca sólo en su sitio. Parece que sí. Creo que es el primer año que consigo subir las escaleras y la rampa de las dos vueltas “corriendo”. Lo que queda ya es fácil. Sólo 6 kilómetros con un paso por la arena. Sigo subiendo un poco el ritmo, voy pasando a gente que conozco y a otros que me reconocen a mí y me saludan. Muchísimas gracias!

Último paso por la arena, con pasos cortitos y para el paseo. Último cambio de ritmo. Veo que puedo más y aprieto, por si las moscas. La recta se me hace larguísima, pero por fin llego. Saludo en meta dos o tres veces (esto de llegar con los primeros cuando la gente todavía tiene ganas de aplaudir está guay), un pequeño gesto de rabia y un abrazo a Ximo que casi lo estrujo.

Al final, puesto 28º. Dentro de poco vendrá el análisis, pero muy contento. De nuevo puedo decir, y en este caso me encanta repetirme, que ha sido mi mejor carrera en Media Distancia.

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