Challenge Vitoria 2013. Análisis.

Como era de esperar ésta ha sido una semana durísima. Vueltas y más vueltas a la cabeza, muchas horas sin dormir y los malos recuerdos del día de la carrera que no me puedo deshacerme de ellos. Otra desventaja de correr en casa, es que si pasas continuamente por el circuito por donde tanto has sufrido, la tarea de olvidarse de todo va a ser muy pero que muy complicada.

Mucha gente me ha intentado animar diciendo que sólo era una carrera, que ya habrá más, que tampoco es mi distancia, y que tengo muchas carreras por delante. Sí, pero no. Además de que evidentemente no era un carrera más, era en casa, era el primer ironman en Vitoria, era en las carreteras en las que siempre he entrenado y probablemente seguiré entrenando mucho más tiempo porque me tienen enamorado a pesar de lo que me hicieron sufrir el domingo, hay dos cosas que por un lado me preocupan, y por otro me fastidian.

  1. Éste es el año que más he entrenado. Era mi última apuesta “fuerte”, porque el año que viene cambiará mi vida y no sé cómo serán las cosas, pero evidentemente no dispondré de “tanto” tiempo como tengo ahora.
  2. Nunca me había retirado en una carrera sin mediar avería o pinchazo y este año llevo ya dos (más Bilbao pero esa no cuenta) y además han sido en las citas más importantes del año.
  3. Nunca, nunca, nunca, he tenido el dolor de piernas que tuve el domingo desde que me monté encima de la bicicleta en Landa.

Así que además de una análisis de la carrera, he hecho un pequeño análisis de cómo ha ido la temporada, para que todo por lo que estoy pasando este año por lo menos me sirva para aprender y no volver a cometer los mismos errores en el futuro.

 Empezamos por el principio: Análisis de la carrera:

Natación

Ya dije en la crónica que me había notado cómodo y había salido entero del agua:

Con la emoción de la salida, se me olvidó darle al start, y le di bastante más tarde. Después de dibujarlo en el Google Earth, me sale que me faltan unos 400, lo que sumarían 3900 al final. A la gente le están saliendo más de 4000m, pero creo que es porque realmente los nadaron, (sobre todo en el último largo) no porque estuvieran mal puestas las boyas.

m

tiempo

ritmo

d1

377

0:05:18

0:01:24

d2

3515

0:55:23

0:01:35

total

3892

1:00:41

0:01:34

 En cualquier caso, el mismo tiempo que en Calella, y mucho más lento que por ejemplo en Abu Dhabi. Así que en el agua no me pasé ni mucho menos y esa no fue la causa de lo que sufrí en la bici.

Ciclismo.

Sin fuerza y dolor de cuádriceps desde el principio, conseguí mantenerme en el nivel de watios y pulso de siempre, bajando bastante al final (las dos cosas, no como en Abu Dhabi donde bajé los watios y no el pulso porque no podía más) porque ya veía que no iba a poder correr del dolor que tenía. Los números son muy parecidos a Calella, con la diferencia de que hace dos años iba regulando, y este año no podía con mi alma.

Vitoria 2013

Potencia

Pulso

cadencia

hora

w

caída

ppm

rpm

1

201

 

147

88

2

199

-1%

143

89

3

193

-3%

140

87

4

183

-5%

138

84

5

170

-7%

135

84

6

 

 

 

 

Calella 2011

Potencia

Pulso

cadencia

hora

w

caída

ppm

rpm

1

196

 

144

87

2

188

-4%

141

85

3

185

-2%

140

84

4

182

-2%

141

84

5

162

-11%

138

80

6

 

 

 

 

Abu Dhabi 2013

Potencia

 

Pulso

cadencia

hora

w

caída

ppm

rpm

1

214

 

147

86

2

202

-6%

149

86

3

197

-2%

148

85

4

190

-4%

146

82

5

174

-8%

145

80

6

163

-6%

145

81

De la parte de carrera a pie, creo que no merece la pena hablar. Sólo que la estrategia de no comer sólido no funcionó esta vez y me bajé a correr (15 km) con la tripa hinchada y un dolor terrible. No puedo tomar más de 5-6 geles. Al final, parecía que se iba pasando hasta que apareció el dolor de rodilla. Así que mientras que para un C, parece que me funciona, para más da la impresión de que algo tendría que cambiar.

Así que llegados a este punto, no encuentro nada en la carrera que justifique el vacío que sentí en la bici y por lo tanto hay que echar la vista atrás. Hay algunos métodos para evaluar la carga de trabajo y el nivel de adaptación a esta carga y la fatiga que produce. Uno de ellos lo seguí durante una temporada, pero no me convencía del todo porque además del tiempo que lleva hacerlo, no me cuadraban algunos de los valores que sacaba y no tiene en cuenta periodos de enfermedades, cansancio de viajes, etc.

Ahora hago cosas más simples. Durante todo el año, voy poniendo en una gráfica, los watios normalizados  de salidas de más de 3 horas con la cabra. Para hacer algo más gráfico que añadido un ratio que es Potencia Normalizada / pulso, en el que se puede ver lo que me cuesta hacer una determinada potencia en cada salida. Ejemplo: Según mejora mi estado de forma, con las mismas 140 ppm podré hacer más watios, luego el ratio aumenta. El resultado de este año es el siguiente:

080513_0815_ANLISISCHAL1

Un desastre. Una montaña rusa, que tenía que tener dos picos, uno en marzo y otro en julio, y que sin embargo sólo alcanza un máximo muy claro en Abril (Triatlón de Arenales).

 Se ve claramente el primer bajón de la bronquitis en enero, después en marzo vuelve a bajar algo con la segunda tanda de antibióticos, y en mayo y junio se desploma con la falta de hierro. Después de Abu Dhabi estaba prevista un parón. Como no corrí a pie, lo hice pero a medias. Seguí hasta Arenales. Allí me encontré realmente bien, pero en lugar de parar, tuve un viaje muy complicado a Holanda y seguido me fui a entrenar a Benicassim. Y como ya faltaba poco para Bilbao, me salté la semana de asimiliación de carga, o por lo menos no bajé lo que mi cuerpo necesita bajar. A partir de ahí, cansancio y más cansancio hasta que me hice los análisis de sangre.

Intentar recuperar los niveles de hierro (cuesta tres meses y no una semana) metiendo volumen para un ironman no parece la mejor solución por mucha pastilla que me esté tomando con zumito de naranja natural por las mañanas. Esto es algo que ya preveía, tampoco me voy a engañar, pero probablemente no lo quería ver.

También aposté fuerte aquí. Podía haber hecho un entrenamiento más relajado, con menos volumen, pero no me bastaba con acabar. Quería intentar luchar por un podio en mi grupo en casa, que hubiera sido lo más grande que me habría pasado en mi vida deportiva. Tenía una oportunidad y no la quería dejar pasar. Arriesgué y no ha salido, pero en este caso, no me arrepiento. Toca apechugar con ello, seguir felicitando a la gente que terminó, que también ha entrenado mucho para conseguirlo en un día tan duro, levantar la cabeza y seguir insistiendo. Aunque de momento va a ser en distancias más cortas.

Antes de terminar, quiero aprovechar para agradecer los ánimos que he recibido esta semana, de mi gente más próxima, de otros que hace mucho que no tenía noticia de ellos, de otros que conozco menos y de incluso gente que no conozco pero me leen que me han parado en la calle para animarme (qué grande es el día de Celedón). Muchísimas gracias a todos. Seguiré haciendo caso a lo que me decía mi madre cuando fallaba tiros jugando a baloncesto, “insiste hijo, insite”.