Balance de la temporada 2013

Han pasado ya dos semanas de descanso desde que terminé la temporada que me han servido para meditar algo más sobre lo que ha sido la temporada.

Para hacer un balance serio, creo que lo mejor es ver cuáles eran los objetivos a principio de temporada. Tenía planificados dos picos de forma donde tenía que intentar hacerlo lo mejor posible. Uno coincidía con Abu Dhabi y el otro Vitoria. Dos pruebas de Larga Distancia de verdad. La primera con poco tiempo para entrenar (por lo que empecé la temporada muy pronto) y otra a finales de julio, con tiempo de sobra incluyendo un mes trabajando de 7 a 15h. El resultado en las dos fue el mismo. DNF. Por un motivo u otro, pero DNF. Así que en lo que a estas carreras respecta, que eran las pruebas respecto a las que han girado los entrenamientos de la temporada, fracaso absoluto. Nunca me había retirado sin mediar avería, y en las dos pruebas principales me retiré por no poder más. Ya he hablado mucho de las causas: calor y falta de entrenamiento para Abu Dhabi por culpa de la incesante lluvia de invierno y una bronquitis mal curada, y un entrenamiento demasiado duro para cómo estaba tras mi período con el hierro bajo en Vitoria. Pero como de las derrotas es de donde más se aprende y éstas han sido bien duras, lo mejor que puedo hacer es no olvidar qué es lo que hecho mal.

Empecé como un tiro en otoño, consiguiendo puestos en las carreras populares de Vitoria que nunca había conseguido a pesar de no entrenar de forma específica la carrera a pie (pero sí mucha piscina) y mejorando mi marca en la Media Maratón, pero entonces llegó la bronquitis y una sucesión de malas decisiones provocadas por mi impaciencia se cargaron la parte principal de la temporada. Infravaloré las bronquitis, no aguanté una semana más en enero sin entrenar por intentar llegar a Abu Dhabi. Como Abu Dhabi no salió bien, hice algo de descanso pero por lo que parece, no el necesario. Lo recorté para intentar hacerlo bien en Elche. Y lo hice bien. Muy bien. Pero tampoco paré ahí. Doblé en Senpere (no tengo la capacidad de recuperación de Bizkarra y para mí, dos carreras en un fin de semana son mucho), seguido me fui una semana a Benicassim a doblar todos los días… y seguí sin descansar.. Hasta que todo reventó por los aires unos días antes de Bilbao. De ahí, otra carrera a la que no me presenté (Zarautz), Donosti a la que llegué mal… Y en julio parecía que todo iba mejor, pero terminé pasándome (más que entrenar mucho es que mi cuerpo no estaba preparado para esa carga) y lo pagué.

Tras fallar en Vitoria, me tomé los días de descanso que me hacían falta, decidí dar un cambio de dirección al rumbo de la temporada centrándome en entrenar con más intensidad y menos volumen para competir más y más corto y por fin todo empezó a mejorar. Castro, Zumaia, Valbuena de Duero, Valtierra, fueron carreras donde disfruté de verdad (para eso hay que estar bien) y encima conseguí buenos resultados.

Así que las lecciones aprendidas serían:

-paciencia ante las enfermedades. Como le leí a Clemente Alonso: Un tío mal entrenado corre más que un tío cojo.

-Descanso. Hay que saber descansar. La asimilación se consigue descansando tras las cargas de entrenamiento y a mí no me vale con los descansos activos. No puedo entrenar más de 10-12 días seguidos. Necesito al menos un día de descanso total cada dos semanas y los parones tienen que ser parones de verdad.

Aparte de eso, esta temporada me ha servido para convencerme de que no me gusta la larga distancia. No me divierto entrenando ni compitiendo en distancias tan largas. Así que para el año que viene, distancias cortas a poder ser sin drafting para que las tres disciplinas cuenten de verdad y, como mucho, uno o dos MD. No tengo el calendario definido ni mucho menos, porque ahora sí que todo esto no va a depender completamente de mí, pero sí sé por dónde van a ir los tiros. La temporada que viene será una temporada de muchos cambios y algunos muy importantes que ahora mismo no me permite tener ni puñetera idea de lo que voy a hacer ni cómo lo voy a hacer.

Por terminar, a pesar de todo, y como parte positiva, estoy satisfecho porque aunque no se haya visto reflejado en todas las carreras, sigo mejorando. Estoy muy orgulloso de haber podido mejorar año a año, despacio pero constante. Me sigue encantando entrenar a pesar de los sacrificios que conlleva, pero además, el ver que siguen sirviendo para continuar mejorando me proporciona una satisfacción personal terrible y muchas ganas de seguir insistiendo.

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