San Silvestre Vitoria 2013.

Esta temporada la San Silvestre de Vitoria era la primera competición en la que participa. Competición, porque a pesar de que ya ni siquiera llevamos un número en el dorsal, no deja de ser una carrera, publiquen clasificación o no, y me sigo poniendo igual de nervioso o diría que incluso más que antes de cualquier triatlón. Para la mayoría de vitorianos que solemos correr carreras populares es una carrera especial y aunque parecen empeñados en destrozarla desde la Federación Alavesa de Atletismo, seguiremos participando un año sí y otro también.

Este año, el circuito era mucho menos atractivo que en los últimos años. Alguien explicará por qué se ha cambiado el impresionante circuito de hace un par de años, completamente céntrico, con tramos por el Casco Viejo donde no se perjudicaba la circulación de vehículos… En su lugar, este año había una salida masiva (nada de distinciones de élite y populares), en los primeros kilómetros nos sacaban por las afueras de Vitoria sin un alma, prácticamente a oscuras, y hasta el kilómetro 4 que se llegaba a la calle Los Herrán apenas había nada de ambiente. Pero bueno, ya sabía lo que había cuando me apuntaba.

También sabía que era el año que llegaba con menos entrenamiento en la carrera a pie con bastante diferencia. En los últimos años siempre era la carrera que venía tras la Media Maratón, también había hecho la del Berria, la Herri Krosa. Esta vez, sólo 70 km en dos meses por unas molestias en el sóleo que ya habían pasado, así que el viernes (4 días antes de la carrera) hice mi clásico 6×1000 con 1’45 de recuperación que siempre me sirve para coger un pelín de chispa, acostumbrar al cuerpo a correr rápido y sobre todo a saber cómo estoy. Con una media de 3’20″/km, ya tenía una idea de por dónde iba a andar. No tan bien como en los dos últimos años, pero esperaba que suficiente para estar con el segundo grupo (el primero de los no federados).

Este año también era especial para mí. Por un lado, era mi primera carrera como padre y esperaba que ver a Adrián en la rotonda de Iparralde me diera un pequeño impulso extra para los últimos kilómetros. Por otro, por primera vez iba a correr con una camiseta de mi hermano, que a pesar de marcar la jornada pasada en Championship, no está pasando por un muy buen momento.

Por la mañana no quise salir con Borja en bici para estar fresco para la tarde y con bastante antelación fuimos hacia la zona de salida. Como siempre, un gustazo estar con tanta gente conocida. 20 minutos antes de la salida, nos colocamos detrás de la cinta, en primera fila, y poco a poco se nos van colocando los federados que calientan por delante de la cinta. El año que viene me hago pasar por uno de ellos. A pesar de todo, creo que es el año que mejor colocado estoy aunque me he quedado bastante tieso.

Se da la salida, muy rápida y yo no lo estoy tanto. Para cuando llegamos a la primera curva calculo que estoy por lo menos en el puesto 50. O reacciono o adiós. Me abro por la derecha e intento remontar, aunque no me noto nada ligero. Localizo a Borja Abecia, Aritz Uriarte, Heredia, Urtaran.. éste es el grupo. Todavía es demasiado numeroso y hay gente que va a caer de ahí. El objetivo es mantenerse ahí, por lo menos hasta que caliente un poco el cuerpo.

El primer kilómetro lo pasamos en 3:16. Rápido, pero no tanto como otros años. Enseguida estabilizamos en 3:22. A la altura del Carrefour nuevo de Adurza intento pasar a tirar, pero en cuanto me pongo a la altura de Aritz veo que no voy a poder así que de nuevo a cola. Vamos unos 8-10, se ha unido también mi nuevo compañero de equipo David Arias, que se le ve fino y ha hecho buenas carreras en otoño, así que a seguir aguantando y esperar a que vaya cayendo gente.

Al salir de Adurza y empezar la subida de Las Trianas se produce el corte que se produce siempre en todas las carreras. Estoy atento y paso a Dieguito y Heredia, pero el grupo lo tengo a 2-3 metros que ya no voy a poder recuperar. Seguimos a 3:22. Veo a mi padre, a la altura del hospital, oigo a gente que me anima, pero no soy capaz de recortar esos metros. Mi única esperanza son Adrián y Patri. Les veo justo donde esperaba, pero la cuesta de Portal de Villarreal se me hace eterna. Calle Francia, “Diego disfruta”. Sé que por lo menos ya no peto (miedo que siempre tienes en esta carrera) y ya sólo es cuestión de llegar a meta. Como siempre Portal del Rey llena de gente. Me acerco a Abecia, pero en la cuesta abajo me dejo caer y entro en meta, marcha atrás, señalando el 14 (y sin caerme).

Al final, creo que puesto 19 a 3:22/km sin datos de pulso porque la cinta del Garmin no me funciona.

Contento. Estoy mejor de lo que esperaba, aunque me queda la pena de no haber podido preparar esta carrera en condiciones. Pero por lo menos he estado ahí, que el año pasado lo tuve que ver desde la barrera por la dichosa bronquitis. En definitiva, un buen arranque para una temporada que afronto con muchísima ilusión.

 Clásico careto al final de la carrera.

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