Triatlón de Arroyo de la Encomienda. Crónica.

El sábado por fin debuté en triatlón individual esta temporada. Hacía mucho tiempo que no empezaba a competir en triatlones tan tarde, pero el problema surgido en mi rodilla izquierda lo ha retrasado todo un poco. Por suerte, he podido entrenar bien sin molestias las últimas cuatro semanas, así que iba hasta Valladolid con pocas excusas. La única que valía esta vez era tres días a principio de semana en Madrid, con sus viajes, comer fuera, etc. Pero también por suerte, pude convencer a mi jefe de que no hacía falta volver a ir en el día el viernes, lo que ya hubiera sido la puntilla. Así que acabé la semana bastante machacado, pero con ganas de montarme en la “fragoneta” con la grupeta entera (Ele, Borja y Guz), con la única baja de última hora de Ibón, que iba a hacer que nos bajáramos de la lucha por el jamón en la clasificación por equipos (con la ilusión que me hacía)… Pero lo primero es lo primero.

Después de dos horas de viaje con parada a comer cada uno su tupper en medio de la nada, desembarcamos en Arroyo de la Encomienda con bastante tiempo y más viento del previsto. Como hago últimamente siempre que puedo, llevé dos ruedas delanteras, pero tras consultar con nuestro experto en vientos castellanos y haber estudiado las orientaciones el viernes, parecía claro que en el 80% del circuito, o daba de culo o daba de cara, así que me quedé con la rueda delantera de 90.

Una vez reconocido en coche los primeros kilómetros del circuito de bici, tomado el cafecito para activarnos, dejar la bici en boxes, neopreno y al río, que parece que está lejos. Me meto al agua. Me noto perezoso, con la tripa hinchada, gases y poquitas ganas de meterme en fregaos.

Así que a pesar de que hay bastante corriente, renuncio a meterme en la orilla entre las ramas, donde está todo el mundo apelotonado, y prefiero quedarme más centrado, con intención de tirarme más tarde hacia la orilla.

Sin embargo, otra salida de chiste. Una vez más. Creo que era Paquillo el que estaba haciendo salidas a lo Hamilton en la clasificatoria de los sábados, cuando en una de estas, cuatro tíos salen detrás de él, y al rato suena la bocina varias veces. Yo me quedo mirando pensando que eso es una salida nula (otra vez, y no aprendo), pero no. Eso ya no hay quien lo pare así que intento espabilarme y arrancar, que la voy a liar igual que en Castro Urdiales en agosto de 2013. Alguien debería tomar nota de esto. Lo de las salidas desde el agua es un puto cachondeo y más cuando llevamos gorros sin numerar.

En la foto se ve cómo nada más empezar (ahí no habíamos avanzado ni 10 metros) y ya tengo 10 gorros por delante pegados a la orilla…

A pesar de todo, creo que mi ritmo es bueno, los de la orilla no se me escapan, pero no termino de decidirme a pasarme a ponerme a pies. Total, que para que cuando me doy cuenta, les tengo a 15 metros enfrente de mí y eso ya no va a haber Dios que lo recupere. Veo a un chico con neopreno azul a mi lado, e intento centrarme en por lo menos no perder el ritmo.

El puente que parecía que está casi encima de la boya de giro, no termina de llegar nunca, pero sigo viendo a los de delante cerca, así que me intento centrar en mantener el ritmo y empujar de verdad en lugar de limitarme a pasar la mano por debajo del agua. Una vez pasado el puente, la boya está bastante más lejos de lo que parecía, así que decido dejar de hacer el canelo y ponerme a pies del de neopreno azul hasta llegar a la boya. Por fin llega la boya, y no sé qué puñetas hago supongo que por la corriente, que quiero pasar tan cerca que me acabo metiendo debajo y casi no salgo a la superficie. Pasado el susto, el de azul ya se me ha escapado, así que tengo 750 m con la corriente a favor, por lo ahora sí, me tengo que concentrar de verdad en dar brazadas largas y aprovechar la corriente.

En un pispás me presento en la rampa, aunque bastante cansado de brazos. Me incorporo rápido, sin mareos y empiezo a subir la cuesta.

Pienso en la opción de parar a quitarme el neopreno de camino a boxes, pero ahora ya no me parece tan larga la transición y voy a buen ritmo corriendo, pasando a algún triatleta, así que me limito a hacer lo de siempre… Que últimamente incluye olvidarme ponerme el dorsal. Opto por dejar la bici en el suelo en lugar de volver a colgarla y me pongo el dorsal.

Según llegaba he visto a Borja que salía ya de T1 (previsible) pero al salir busco la bici de Guz y tampoco está (maldición, puto chipirón…)

Bueno, esto es largo todavía y ahora viene lo que mejor sé hacer. Salto de la rana en la que no la lío por milímetros, zapatillas y para arriba.

 

Ya hemos visto que al principio hay que apretar los dientes, pero tampoco me vuelvo loco. Una vez salido de Arroyo, ahora sí, me acoplo y apretar. El objetivo son 250-260w/270 -290Np. Los primeros 25 km son con el viento de cara y luego 15 km “gratis” con viento de culo, así que empieza el manual de psicología y pensamientos positivos para apretar, no desconcentrarme, jugar con los cambios para no atrancarme y sobre todo, aguantar acoplado. En la primera subida paso a dos triatletas, me noto bien, no súper, pero a gusto.

Al coronar veo a Guz. Recta infernal acoplado, bajada en la que me doy un buen susto con el viento, y en la cuesta más dura nada más hacer un giro de 90º que ya habíamos visto, le doy el cachete prometido 😉

Sigo viendo a gente por delante a los que voy recortando. Me parece divisar a Borja a lo lejos. Me parece extraño, pero sigo a lo mío. En uno de los giros me doy cuenta de que no es Borja, sino Álvaro Velázquez, al que me voy acercando sobre todo en los repechos pero no termino de cogerle.

Ya con el viento de culo aprovecho para meter el 11 que Guz me recomendó. Voy rápido pero Velázquez se va. Tampoco me cebo. Sigo a mi ritmo, que quedan 10 (11) km que sé que no son precisamente fáciles y llevo un buen déficit de entrenamiento en la carrera a pie.

En la última bajada, definitivamente le pierdo de vista y hago los últimos kilómetros sólo, poniéndome de pie en las salidas de las rotondas, y la verdad es que me veo con fuerza, con el objetivo de potencia más o menos cumplido.

Intento dar los últimos tragos del Energy de 226ers y con el reseco que llevo en la boca, decido dejar el gel para otro día.

Me bajo bien de la bici, distendida conversación con Felipe Gutierrez en la transición que me pregunta por mi hijo, pero por lo menos me entero de que voy 9º!! Que es bastante mejor de lo que me esperaba tras la natación… Así que salgo a correr bastante animado, pero enseguida veo que hoy no va a ser uno de mis grandes días corriendo. Voy torpe, con mala técnica, zancadas cortas y sin posibilidad de intentar cambiar el ritmo. Me tomo la primera vuelta como reconocimiento del circuito que se las trae, (ratonero, me recuerda mucho al de Valbuena de Duero) y donde es muy difícil establecer un ritmo constante salvo en los dos últimos kilómetros de la vuelta. Veo que las diferencias son bastante grandes entre los primeros, Pakillo, Aimar, Casillas, Paredes…Borja va sexto pero tiene a tiro a Muñiz que está con calambres y por detrás no viene nadie.

Una vez acabo la primera vuelta y me junto con gente que empieza a correr, el hecho de ir con más gente y pudiendo adelantar me da un poco de ánimo y cambio un poco el ritmo. Cuando en uno de los giros veo a Velázquez delante de mí! Echo unas cuentas, y veo que le puedo coger. Sé que es bastante piconcillo, así que no lo dejo para el final, y en cuanto me coloco detrás de él, meto un buen cambio para soltarle. Nada más hacerlo diviso a Muñiz por delante. Si sigo algo mismo ritmo le cojo antes del giro previo a meta. Vuelvo a cruzarme con Borja que me dice que dé gas… Bueno, llevo 2 km dando gas y ahora sí que no me quedan más cambios. Paso a Muñiz, controlo distancias en el giro y llego a meta 6º!!! (no sé cuándo he pasado a otro de los que iban delante) con dedicatoria a Adrián que me ha ayudado mucho en los momentos duros de la carrera y que no ha podido venir a verme pero seguro que estará en Laredo.

Muy contento con el puesto y la carrera en general. Cada vez más convencido de que la distancia olímpica es la mía, que las carreras sin drafting tienen que ser con poca gente y que en Castilla-León hacen las cosas muy bien. Sigue habiendo cosas que mejorar, pero para ser la primera, creo que ha estado muy bien.

El fin de semana concluyó con una espectacular paella de verduras en casa de Ele, y nada menos que Gwen Jorgensen como invitada especial… pero esa es otra historia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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