Cuando una hernia inguinal “se transforma” en una pubalgia

Pues eso: que lo para la médico de cabecera no era una hernia inguinal, para el médico que me hizo la ecografía era una “clara hernia inguinal y había que operar seguro”, al cirujano Dr Iñaki Fuentes le pareció que no iba a serlo y más bien se trataba de una pubalgia y me derivó a uno de los traumatólogo de la unidad de cirugia artroscópica, el Dr Nicolás Fiz , a quien tampoco le parecía que fuera una hernia. Tras un pinchazo de corticoides mezclado con anestesia local, la zona afectada dejó de molestarme, (por la anestesia, no por los corticoides), por lo que parece que sí que este puede ser el diagnóstico acertado.
De momento, reposo deportivo hasta el lunes, y luego a empezar a fortalecer esa faja abdominal-lumbar que siempre he descuidado tanto, y más todavía en los dos últimos años donde no habré sumado ni 100 abdominales ni dos planchas. ¿Cuántas veces habéis oído lo de ir al gimnasio no tanto para coger fuerza si no para fortalecer los músculos (que no es lo mismo) y evitar lesiones? Pues eso.
En tres semanas debería poder empezar a correr. Si no, más pinchazos y la cirugía como último recurso. Espero que no haya que llegar a eso para terminar de rematar este año.
Aprovecharé para dar un impulso al proyecto del trabajo que me hace levantarme todas las mañanas ilusionado, un empujón bueno al blog, aprovechando que tengo material de sobra para escribir algunos buenos articulillos, y empezar a madurar ideas para la temporada que viene, que estoy deseando que llegue.