Pubalgia con edema óseo.

Seguimos avanzando en el culebrón de mi lesión de cadera. En el diagnóstico, no en la recuperación. Lo que en agosto era una hernia, en septiembre se convirtió en una hernia y ahora resulta que es que además va acompañada de un edema óseo. O sea, que además de una inflamación (o inflamaciones) en alguno de los múltiples tendones que van al pubis, también tengo líquido dentro del hueso que tiene que reabsorberse, y en 5 meses no lo ha hecho.

Desde la última vez que escribí sobre esto, he corrido 10 días repartidos entre octubre y noviembre. Empezando desde 5 km a 4’45’’/km hasta llegar hasta un máximo de 13,5 a 4:08 /km, momento en el que decidí parar. Podía correr pero cada zancada era dolor. Y el cuerpo cuando duele, es por algo. Así que decidí dejar de “probar” y esperar a que me llegara la cita con el traumatólogo.

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En amarillo, días de carrera a pie. Golden Cheetah 3.4

Llegados a este punto, me planteo si no hubiera sido mejor parar del todo, que parece que es lo más lógico visto desde fuera, pero por lo que me han dicho, el médico incluido, tampoco es bueno parar y estaba haciendo cosas que no me dolían. También es cierto que algunos días sí notaba algo de molestia nadando, y depende qué gesto, (agachado en la de carretera) también en la bici.

Antes de la cita con el traumatólogo, tuve una resonancia magnética, cuyo resultado ya hablaba de un edema óseo.

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Yo no veo nada, pero mola 😉

Y tras ésta, decidí que así no podía seguir y me infiltraré con el famoso Plasma Enriquecido con Factores de Crecimiento. Ya puestos, lo haré por partida doble: intraósea (con anestesia incluida) e intramuscular. Me va a costar un riñón, pero si funciona, lo consideraré como una buena inversión. Si no funciona…