Récord de la Hora. Prólogo.

Empieza 2017 y con él la que debería ser mi 16ª temporada como triatleta. Espero que sea así y consiga superar la pubalgia que me impide correr desde hace 5 meses. En cualquier caso, y también empujado por esta pubalgia, ya va siendo hora de hacer cosas distintas, y aunque el triatlón seguirá siendo mi objetivo principal, voy a seguir en la línea que comencé la temporada pasada de hacer cosas en otros deportes que siempre he querido, aunque como ocurrió en mi inmersión en las competiciones de natación, siempre ligadas a alguno de los tres deportes.

El “proyecto” que tengo en la cabeza para este año que es consiste en ver hasta dónde puedo llegar en el intento de Récord de la Hora.

En mayo de 2014, la UCI volvió a permitir el uso de cabras para este record, y a partir de ahí, primero: Jens Voigt (51,115) ,

luego Matthias Brandel ( 51, 852)

Rohan Dennis (52,491) ,

Alex Dowsett ( 52,937) y

Finalmente Bradley Wiggings, fueron batiendo sucesicamente hasta llevarlo a 54,526.

Un punto importante y en el que la gente creo que está bastante confundida (hablaré más en detalle otro día) es que las bicis tienen que cumplir el Reglamento UCI. Sigue sin valer cualquier bici o cualquier posición. Por ejemplo, la Espada de Miguel o la posición “Superman” de Boardman siguen sin ser aprobadas.

En el mundillo del triatlón español esta prueba fue algo más popular gracias a Jaime Menéndez de Luarca, uno de los triatletas más mediáticos de España quien desde que empecé en 2001 ha sido una referencia para mí junto a Eneko Llanos, Clemente Alonso, Pablo Cabeza, y al que tengo que muchísimo que agradecerle.

Gracias a él, muchos nos enteramos de que había una categoría máster en la que también había sus propios récords.

La pista siempre me ha llamado la atención, pero principalmente, las pruebas de persecución. Creo que sobra a estas alturas hablar de mi predilección por las cabras, la aerodinámica, ruedas, lenticulares, etc… En 1994 seguí con muchísima atención todos los datos de pruebas que se publicaban sobre el Récord de la Hora de Miguel Induráin. La espada, geometrías, el carbono… No estoy seguro, pero creo que fue la primera vez que oí hablar de potencia en la bicicleta del ácido láctico y todo ello, de alguna manera, marcó mi vida.

Es una prueba que tiene todo lo que me gusta: Potencia, material, esfuerzo en zona de umbral de una duración “razonable” y mucha Física por detrás, principalmente aerodinámica.

Este va ser mi último año en 35-39. El récord de este grupo está en poder de Ibon Urtiaga en 44,416 km. Es un ciclista (fisio de profesión) que compite en Máster. Yo soy un triatleta que nunca he destacado especialmente en las carreras por mi parcial de ciclismo, pero creo que en una hora, a tope, en cabra, sin cuestas ni curvas en las que frenar, creo que puedo hacerlo relativamente bien. Probablemente, no como para batir ningún récord, pero quiero saber hasta dónde podría llegar. El reto está en conseguir, está claro que con piernas y watios, pero también mediante mucho estudio de datos, metodología de entrenamiento por potencia y aplicación de nociones de Aerodinámica conocer dónde está mi límite en una hora en el velódromo.

No sé si llegaré a hacer un intento oficial (es bastante dinero), pero he empezado a dar los pasos necesarios como si fuera a hacerlo. En los próximos días iré contando cuáles han sido hasta ahora  y cómo voy avanzando.