Test Nike Zoom Fly.

Nike lleva dando guerra con las Vaporfly4 desde hace un par de años. Unas zapatillas diseñadas para bajar de las 2 horas en maratón, basadas en dos novedades: una placa de carbono en el interior de la suela para ayudar en la propulsión, y un material muy blando para crear menor fatiga muscular. Personalmente, no me ha gustado todo el rollo del sub2 , especialmente el circo montado en el circuito de Monza, con irregularidades por todas partes, pero después de ver cada vez a más gente gastarse 250€ en las zapatillas y como Ingeniero de Materiales, tenía ganas de probarlas. Nunca he sido fan de Nike. Creo que sólo tuve un par de zapatillas de baloncesto que me regalaron mis padres con 14 años cuando me cogieron para la selección de Álava infantil. Nunca para correr.

Así que, tras hablar la que es mi podóloga desde años, Ioana Arbillaga, leer algún análisis de Rodrigo Borrego, un ingenuo intento frustrado de que Nike me cediera unas zapatillas para probar y hacer un análisis de las mismas, me fui a la tienda a buscarlas. Resulta que no tenían las Vaporfly4 pero sí las Zoom Fly. Tan poco puesto estoy en esta historia tras un par de años sin apenas correr, que no sabía ni que las “hermanas pequeñas” de las Vaporfly, las Zoom Fly también tenían la famosa placa de fibra de carbono. Fue entonces, cuando Marc Hurtado me dijo que, de hecho, para distancias más cortas que la maratón, la gente de su grupo (algún campeón del mundo incluido), prefería las Zoom Fly. ¿Por qué?

Bueno, lo primero que creo que hay que hacer es distinguir y entender que las dos particularidades que tienen tanto la Vaporfly4 como las Zoom Fly, (la placa de carbono y la espuma) tiene unos efectos independientes entre sí.

La placa de carbono, supuestamente hace un efecto muelle (Pistorius) que te ayuda en la propulsión,

Por otro lado la espuma extremadamente blanda (más en las Vaporfly4 que en las Zoom Fly) hace que el impacto en cada pisada sea absorbido por ella, creando menos daño muscular, y por lo tanto, causando menos fatiga, siendo por ello más efectivo para la maratón.

Ahora bien, había oído que era demasiado blando y la verdad es que me estuve fijando con Ioana en algunas pisadas durante el triatlón de Zarautz y daba bastante grima verlo…

Por lo tanto, no se recomiendan para corredores que entren de talón o con pronaciones excesivas. Así que la primera comprobación fue ver, que en ritmos de carrera no entro de talón:

Últimos metros del triatlón sprint de Lekeitio 2016 

A pesar de que mi técnica de carrera es bastante fea por tener las rodillas giradas hacia adentro, entro de medio pie (aunque enseño mucho el talón, no llego a apoyarlo) y tengo una fase de propulsión bastante decente, con buena coordinación de brazos.

Ahora bien, la ventaja que vende Nike es una mejora del 4%. Eso es una burrada. Un 4% de velocidad?? Si corro a 3’30 un 10k, ¿quiere decir que voy a correr a 3’21? No es demasiado creíble, pero me apetecía probar.

Así que me las compré e inmediatamente fui a hacerme las plantillas para estas zapatillas.

Por otro lado, nunca había hecho un test de zapatillas “en condiciones”. Sólo una vez hice un intento que me salió bastante mal. La fatiga se acumula mucho más rápido que en la bicicleta y es bastante más complicado llevar un ritmo constante, similar al de competición (que es lo interesante), sin que la este vaya decreciendo según pasan las tandas.

El protocolo que se me ocurrió fue el siguiente:

  • 2×700 (701,8) con 1’rec a mi ritmo de 1000s  (3’20-25) en el parque de El Prado, al que he dado miles de vueltas, muy protegido del viento. En teoría la arenilla/gravilla que tiene y las curvas en ángulo no favorecían a las Fly y su suela “hundible”, por lo que lo dejé así. Forzar pero guardando, con una cadencia que tengo bastante bien interiorizada.
  • Cambiar de zapatillas (las Boston 6 por ser las más parecidas que tengo en peso, 242g) y repetir n veces. Luego vi que el cambio me costaba 1’30 seg,

Peso US11, sin plantillas

  • No pensar. Ni mirar demasiado el reloj. Eso, en casa.

Sensaciones:

Me puse las zapatillas para ir desde casa hasta allí trotando (4’45”/km). 2km. Me parecieron incomodísimas e inestables. Como si fuera corriendo sobre unos zancos de espuma.

Una vez empecé a calentar y a subir el ritmo comencé a encontrarlas mejor. No me sentí especialmente rápido, es más, me notaba algo torpe, pero la primera tanda salió en los tiempos previstos sin demasiada dificultad.

La diferencia la noté cuando me puse las Boston: notaba más cerca el suelo, lo sentía mejor, notaba más tracción en el impulso, un mejor ajuste al pie, por lo que los primeros 100-200m metros me sentí mejor, pero enseguida empecé a percibir que me requería algo más de esfuerzo.

Tras dos vueltas, de nuevo a las Nike. Otra vez algo de pérdida de sensibilidad en la tracción, algo de inestabilidad en curva, pero otra vez los tiempos salieron. A partir de aquí, me di cuenta de que es imprescindible llevar una muy buena coordinación y empuje de brazos para ir con el cuerpo más controlado y que el sistema funcione mejor.

Nuevo cambio a Boston 6 y de nuevo las mismas sensaciones. Más agarre, más sensación de tracción, pero más demanda de esfuerzo.

Llevaba mucho tiempo sin correr más de 40 minutos, por culpa de una sobrecarga en el tensor de la fascia lata, pero como no me molestaba, aproveché para hacer otra tanda de 2×700 con las Nike para tener un dato adicional y que el factor cansancio no perjudicara en la comparación a las Boston.

No miré nada hasta llegar a casa. El resultado fue el siguiente:

En rojo la longitud de zancada de Garmin: que en el Prado, al medir mal el GPS, se queda muy corta. Lo que hago es, asumiendo como buena la medida de la cadencia, calcular una longitud de zancada sabiendo la distancia exacta de cada vuelta (701,8 mm).

El resultado promediado, si cojo promedios de todas, (con 3 tandas de Zoom Fly y 2 de Boston). 3″/km para el mismo pulso, con 2 cm de diferencia de zancada.

Y si cojo promedios quitando la primera tanda de las Zoom Fly porque estaba más fresco: 3,3″/km para el mismo 1 ppm más, con 1 cm de diferencia de zancada (aquí me haría falta algún decimal más)

En las gráficas de pulso se puede ver cómo exceptuando en la última, los inicios son más o menos igual, y según voy avanzando en la tanda la fatiga va haciendo separarse las curvas. Pero el patrón es mismo: en cada serie me sube un poco más el pulso, y parece independiente de la zapatilla.

Llevo algo de tiempo (poco) analizando un poco los resultados de estas métricas que da el Garmin en mis carreras y entrenamientos de series. Teniendo en cuenta que más o menos siempre voy a la misma frecuencia, la más importante en mi opinión porque es la que tiene una mayor correlación con el ritmo de carrera (y además la más entrenable y controlable) es la longitud de zancada.(todo esto, insisto, suponiendo que las métricas del Garmin son lo suficientemente precisas).

Conclusión

Parece claro que la placa de carbono ayuda. La sensación que tengo (y que pretendo comprobar en breve) es que a menos velocidad, se doblará menos, y por lo tanto, la devolución de energía al recuperar su forma será menor, por lo que el “empuje” será menor que esos 3″/km. La verdad es se supone que están diseñadas para correr por debajo de 3’/km, y que 3’20″/km es un ritmo bastante optimista que alcanzo en pocas situaciones, por lo que creo que probar a ritmos más reales (3’35-3’40, de mi media maratón o un ritmo de carrera en distancia olímpica) me dará algo más de visión de si pueden ser útiles o no para mí.

Por otro lado, está claro que tienen una falta de estabilidad: la suela es demasiado estrecha y el balanceo que tienen hacia los lados en curva debido a la flexibilidad de la espuma no ayuda nada. Respecto a si reduce la fatiga o no, con esta prueba no puedo llegar a ninguna conclusión.

En cualquier caso, sólo el hecho de poder llevarlas sin calcetines gracias al “upper” que tiene (con las T7 no puedo pasar de 5km sin calcetines), ya me da unos 20- 25 segundos, que son 2- 2,5 seg/km, en 10km,  motivo por el que decidí llevarlas en Getxo, creo que con buen resultado final. Pero eso ya vendrá en la siguiente entrada.

Un comentario en “Test Nike Zoom Fly.

  1. Pingback: Test Nike Zoom Fly (ii). Brooks T7. | Triatleta a ratos

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