Triatlón Olímpico sin drafting de Getxo 2019.

Tras la suspensión del triatlón de Senpere, Getxo quedaba como última opción para hacer un triatlón olímpico sin drafting esta temporada. Pero al igual que me pasó antes del Campeonato de España de Fondo, o después de Lekeitio (y yendo más atrás) antes del Onditz de 2018 o Vitoria de 2017, mis amígdalas (/ faringe) se inflamaron ligeramente y aparecieron unos puntitos blancos, que coinciden con debilidad general. Por lo que parece, no es ningún tipo de infección ni bacteriana ni vírica (por fin he ido al otorrino). Es más bien una faringitis, que coincide con un estado de fatiga general que remite a los dos o tres días. ¿Por qué surge? Pues tengo dos opciones, una: exceso de carga (a alguno le entraría la risa viendo mis “cargas”) durante la semana -2, o una situación de “nervios” que hace que también me fatigue y me bajen las defensas de alguna manera. O las dos cosas a la vez.

En este caso, el exceso de carga pudo ser el encadenar:

  • una salida de 2 horas con Ibon a más de 30 grados del viernes pero muy bajos de watios (200) en la que no me encontré bien desde el principio,
  • más un sábado con 13 km de swimrun con neopreno (corto) con una deshidratación bastante seria que me obligó a beber del pantano mientras nadaba y visita vespertina a Pamplona ( San Fermín)
  • y terminar el domingo con un test de simulacro preGetxo con 1hora 15 a 280 watios normarlizados.

El lunes ya no me notaba bien. El martes y miércoles opté por descansar (entendiendo por descansar ir a Tolosa al salir de trabajar y volver para renovar mis plantillas y hacer específicas para las Zoom Fly). El jueves probé un poco en la piscina (1500) y corrí 3 km para probar las Zoom Fly sin calcetines. Aquí ya decidí que, por lo menos, iba a Getxo. Hasta entonces lo dudaba bastante. El viernes, ya algo mejor, sólo salí a probar la bici y el casco a 35 grados (20 minutos).

Así que el sábado a las 6:20 me levanté para ir a Getxo. Supongo que para mucha gente es una putada hacer la carrera el sábado por la mañana, pero vista la experiencia de Aritzaleku y Getxo, a mí me viene muy bien, principalmente porque no da ni tiempo a ponerse nervioso.
Una vez aparcados, saludos de rigor, neopreno, calentamiento muy perezoso, simulacros de salida y a coger sitio. De nuevo a la derecha. Esta vez, sólo 5 minutos de espera con respecto a las chicas. Entiendo también que para las chicas es poca distancia, pero para nosotros, 15 minutos de pie en la arena al sol enfundados en los trajes, tampoco es de buen gusto.
Al mi lado Okamika, Asier Olasagasti (que aparte de ser el novio de Helene, no tengo ni idea de cómo nada)… , Y tras algún momento de duda, Astigarraga. Se da la salida. Para variar, me pilla a contrapié a pesar de que tengo la bocina a nuestro lado, y me quedo clavado, además de cerrado. Pero por una vez en mucho tiempo, consigo reaccionar bien y corro hacia la derecha en lugar de hacia adelante, para abrirme bien y entrar al agua con sitio. Ya en el agua veo claramente los pies de Olasagasti  y a Astigarraga a la derecha. A Olasagasti le veo buena batida, pero coger sus pies me puede conllevar recibir algunos golpes y como tampoco sé cómo nada, me mantengo a la derecha para terminar dejándome caer y coger los pies de Astigarraga.

Otra vez, primeros dos minutos a 40 bpm, los dos siguientes minutos a 38 con el pulso a 160 bpm y a partir de ahí toda la carrera a 37 y y 162-163 bpm (bastante más alto que en carreras anteriores).

La primera boya la paso sin demasiados problemas pero en la segunda no sé qué pasa, que sin nadie a quien echar la culpa esta vez, soy yo quien se queda cortado. Me da la sensación de que no tenía demasiado claro el rumbo… o tal vez me desconcentré, o tal vez no podía y me empezaron a doler demasiado los hombros. Pero una vez más me volví a cortar.

Bueno, no perdí la calma y busqué mi ritmo. Esta vez con algún entrenamiento más en aguas abiertas que en carreras precedentes, me resultó algo más sencillo y me encontré relativamente cómodo. Veía gente delante, pero tampoco demasiada, y el grupo no se me iba demasiado.

En la segunda vuelta empezamos a adelantar chicas. Intento hacerlo con cuidado para no molestar, pero aprovechando rebufos dentro de lo posible. Salgo del agua y Susana me canta el puesto 26. Bueno, ni tan mal.

Al llegar a boxes empiezo a ver gente e intento situarme aunque hay algunas cosas que me desconciertan. Veo a Bernabé, pero Astigarra está por detrás… Bueno, más o menos estoy en el sitio. Por lo menos, no ha sido un desastre. Pierdo unos segundos poniendo bien la correa del Drone, que se me ha quedado pillada entre el visor y el casco ( esto ya no me vuelve a pasar, cinta americana de la buena) y salgo.
Salto con precaución, ya que en los últimos intentos me he dado cuenta de que este sillín está bastante alto que en la Orca y arranco.

Me veo bien, pero como me está pasando este año, me cuesta empezar a meter watios después de nadar. Por otro lado, con la semana que he llevado, tampoco pretendía ir a 280-290w como en 2016. Así que con 260-270, me doy por satisfecho. Veo que hay por delante un grupito de unos 6-8 perfectamente separados, a los que me voy acercando poco a poco, así que intento bajar la cabeza lo que puedo y a tener paciencia. Por detrás no se acerca nadie. Primer tramo llano: 15′ a 250/261/163.

Empieza la subida y las distancias se reducen. Me acerco a Tejería (que parece que tiene algún problema con algún juez) y Josu Vallina, mientras que me pasa Andoni Aranaga, a quien no conocía. Adelanto a Vallina y me quedo detrás de Tejería, para no repetir el salto por encima del manillar del año 2016 en la bajada. Primera subida: 13′ a 303/308/165. Este año estoy bajando mejor con la de carretera, pero no con la Blue. Tengo los frenos con muy poco tacto, no me ha dado tiempo a llevarla a Vibike, pero este año he optado por llevar perfil de 60 para evitar problemas innecesarios.

Me pasa algún triatleta con bici de carretera a la que he adelantado subiendo, e intento tomarlos como referencia, ya que Tejería se me ha marchado nada más empezar la bajada. El único objetivo es permanecer encima de la bicicleta y estar dentro del asfalto, así que me lo tomo con calma. Queda tiempo de sobra para recuperar. Salvo la papeleta relativamente bien, aunque llega también Etor por detrás (una vez más ) .
Una vez a salvo, llega el momento de seguir apretando. Queda un tramo “llano” y luego la última subida, con la bajada ya menos peligrosa. Así que a apretar. Vuelvo a recuperar posiciones: Vallina, Etor, Tejería, metiendo ya 289-290 en el llano con más facilidad. (6′ a 280/282/156). En la subida veo a lo lejos al cántabro Alonso y a Bernabé. Esto marcha, pero llevo una hora a 285 NP (lo previsto según el test del domingo) y empiezo a pensar en los 10 km… Bueno, ya que estamos aquí, no quiero dormirme. Termino la segunda subida en 17’a 286/290/158.

Empieza la bajada. No es peligrosa pero es muy rápida y hay un par de cruces en los que los coches (que no hacen demasiado caso a los voluntarios) dan un poco de miedo… En esto se me ocurre mirar hacia atrás, y veo un grupo de 10…. Que no me esperaba para nada… Bueno. No pienso pasar ni un puñetero problema por drafting, así que en un par de veces que me adelantan, las dos por trazar mal, no me lo pienso mucho y vuelvo a recuperar mi posición. El último tramo se me hace duro, con el viento de cara, pero los watios siguen entrando. Último tramo de 10′ a 268/277/255 para terminar todo el sector en 260/280/159.

La transición llega antes de que me dé cuenta, y sólo me da tiempo a sacar el pie de una de las zapatillas. El otro pie lo saco en parado sin que me suponga una pérdida de tiempo relevante. Lo justo para perder unas cuantas posiciones, pero que me permite ver que la mayoría van bastante tiesos. Yo tampoco estoy para tirar cohetes, pero ver que no eres el que peor va, siempre da confianza.
Bueno, llega el momento de arriesgar. Me pongo las Nike, sin calcetines (con las T7 siempre llevo para esta distancia) . Sé que a 3’20/km son más rápidas que las Boston, pero no sé si son más rápidas que las T7 (no creo que haya 3” diferencia entre las Boston y las T7) y no sé cómo se van a comportar a 3’40-45” que es a lo que pretendo correr.

Salgo fuerte con el primer objetivo de recuperar los puestos perdidos en la transición y ver cómo están los de delante de lejos. Al principio me noto algo torpe con las Zoom Fly, pero cuando según voy soltando las piernas y empiezo a coordinar mejor el braceo me voy encontrando mejor. Veo el primer kilómetro a 3.38. Peor que en 2016, pero mejor de lo que esperaba.  Al llegar a la zona del puerto empiezo a cruzarme con los primeros. Oka, Garate, Tijero, gente con mucho nivel en el top 10 (no sabía ni quién corría) y yo en el puesto 15. Veo también a Jordi Giménez, y otro chico que no tengo claro si es V1 (Aranaga). En un primer momento, no me parece que estén demasiado lejos, pero el serpenteo por el puerto es mucho más largo de lo que recordaba y resulta que tengo a Jordi a 4 minutos y a Aranaga a dos. Por detrás, Illaramendi está bastante cerca y creo que es el más peligroso (me metió minuto y medio en Onditz 2018).  Así que parece que la carrera va a ser dura.

Sigo manteniendo el 3’38-3’40, pero cuando estoy ya volviendo para la zona de boxes, me doy cuenta de que casi voy 4 km… por lo que parece que son dos vueltas y no tres como pensaba (no sé muy bien por qué). Le pregunto a Bizkarra que ya va por la segunda y me confirma que “sólo” son 2… menos mal. Llevo los cuádriceps bastante cargados y voy bastante fatigado. Al empezar la segunda vuelta, veo que he distanciado algo Illarramendi y ya no viene nadie por detrás. Susana me dice que voy el 14º con el 13 a un minuto. Intento concentrarme de nuevo en la brazada, aprovechar las zonas rectas  (ventaja de las Nike) y sufrir lo menos posible en las curvas (desventaja de las Nike). Los dos últimos kilómetros son de agonía bastante similar a la del 2016, aunque sigo manteniendo el ritmo, y la última vueltecita de alargue por el parque, este año sí la recuerdo, pero no que era tan larga… Miro hacia atrás, levanto un poco el pie porque llevo los cuádriceps al borde del calambre  e intento disfrutar de la recta de meta saludando al público.

Por fin me ha salido una carrera acorde a lo que objetivamente sé que puedo hacer (para eso están los números de los entrenamientos). Cuando menos me lo esperaba, tras una semana en la que no me he encontrado nada bien, pero de nuevo en un triatlón olímpico sin drafting. Nada es por casualidad.

Para terminar, las clasificaciones por sectores (ventaja de que vengan en Excel).

Natación: he marcado con rayas los “grupos”. Puesto 26º, a 30 segundos del siguiente grupo. Creo que debería estar ahí, pero no lo estuve. En cualquier caso, mucho mejor natación que la de Lekeitio.

Bici: Parcial 31. Bastante penalizado en la primera bajada y con 10 watios menos que en 2016. Joder, cómo anda la gente 🙂

Correr: No fue mi mejor parcial corriendo (11º) , pero creo que sí de los mejores en cuanto a lo que tenía dentro. A esas alturas de la carrera, ya no había más que rascar.

General: que es lo importante.

Puesto 13, 2ºV1 y gente muy buena (o mucho mejor que yo) por delante. Sigo con ganas de seguir intentándolo, pero ando escaso de gasolina. Me está costando recuperar cada vez más, la garganta está ya bajo mínimos y mi cuerpo pide a gritos un descanso. Me parece que ya sólo queda una bala antes de dar por terminada la temporada y si nada se tuerce, la gastaré el sábado en Tarazona.


 

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