Campeonato de Álava de Natación Máster y futuro inmediato.

Este fin de semana se celebró el Campeonato de Álava de Natación de invierno en Mendizorrotza. Como el año pasado, se metieron algunas series Máster entre las pruebas de los federados. Sin embargo, la participación en categoría Máster fue paupérrima. No sé muy bien cuál es el motivo por el que, con la de triatletas que hay en Álava, sólo unos pocos (que se cuentan con los dedos de la mano y todavía me sobran bastantes) participamos en estas pruebas. Tengo algunas sospechas que igual van en otro post, pero ver series de dos participantes, o incluso de uno solo… transmite una sensación de pena enorme.

En lo que me toca, muy contento de nuevo porque sigo en racha y de nuevo mejoré mis marcas en las dos pruebas en las que participé (las dos únicas que había de libres): 100 y 50m.

En el 100, conseguí bajar casi un segundo el tiempo del 100 de Mallorca. Estaba bastante convencido de que podía hacerlo ya que sólo habían pasado dos semanas y en Mallorca, dos de los tres virajes fueron desastrosos. Me la jugué en el primer 50, en parte porque Iñigo Ezquerra (que sabía que era inalcanzable) pasó en 27,2 y quieras o no, siempre te picas y en el último viraje tuve que tomarme un pequeño respiro porque si no, no llegaba…

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El último 25 se me hizo eterno, pero por fin bajé la barrera de 1’04”.

En el 50 quería bajar de 29, pero no lo conseguí. Rocé la salida nula por moverme un poco en el poyete tras un flash que me desconcentró, coordiné mejor las respiraciones antes y después del viraje siguiendo las indicaciones de mi entrenadora Garazi Uribarri, y tras éste, di tres patadas de mariposa por primera vez en mi vida que no sé si me ayudaron o no…

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Pero al final me sobraron respiraciones. Por los pelos, pero otra MMP y contento porque mi tabla de resultados sigue con azul en la parte inferior.

Y hasta aquí las alegrías. La pubalgia me sigue dando guerra y estoy empezando a desesperame. Me quedan dos semanas para mi revisión con el traumatólogo tras las dos infiltraciones de plasma que creo que no van a servir para nada. Me da la impresión de que he mejorado mucho más soltando esa zona en el fisio que con los pinchazos.

Por otro lado, he seguido investigando y dando vueltas a la cabeza y tras visita a Calibix, nos dimos cuenta de que el sillín de la bicicleta de carretera estaba inclinado hacia mi lado derecho. No así el de la cabra, que siendo el mismo modelo y con más de 6 veces más kilómetros, sigue en su sitio.

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Por otro lado, tras diferentes conversaciones con Ioana Arbillaga y observaciones en casa de mi mecánica de pedalada, creo que el problema de rotación de la cadera derecha es especialmente perjudicial en la bicicleta. Además de hacerme plantillas nuevas para calle y también para cuando pueda correr,

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 he puesto unas cuñas sobre las calas para hacer que la rodilla no se meta tanto para adentro y hacer que el aductor de la pierna derecha trabaje un poco más, descargando el psoas.

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pero creo que primero tengo que conseguir que la zona se recupere completamente. De hecho, después de un par días de bicis esta semana, me noto la zona lesionada muy cargada y he decidido

1) aparcar la bici dos semanas hasta pasar la revisión

2) levantar el manillar en las dos cabras para reducir presión sobre el psoas (si no se puede, no se puede)

Ahora mismo ni me planteo poder participar en ninguna de las carreras que tenía en mente (Egües, Senpere Pamplona,..). Todo empieza a hacerse más duro ahora viendo a la gente empezar competir, metiéndose buenas kilometradas y yo con la cuenta de km a pie a 0 y la de bici bajo mínimos, pero hay que remediar esto como sea.

De momento, aprovecharé este parón para preparar las dos próximas jornadas de la Liga Norte de natación y en especial el 400, que es lo único que me está dando alguna satisfacción en este invierno.

CAMPEONATO DE ESPAÑA DE NATACIÓN DE INVIERNO MÁSTERS. PALMA MALLORCA. RESUMEN

El resumen de mi segundo Campeonato de España de Natación en categoría Máster se refleja en la siguiente tabla:

El objetivo, tal como conté en la previa era mejorar mis marcas, y lo he conseguido en todas. La más reseñable, los 32 segundos que le quité al 800m. Un poco más de experiencia, no compartir calle como hice en Gijón en 2016, bañador de competición y desde luego, mejor estado de forma explican la diferencia. 1’17’/100′ es un ritmo que nunca hubiera esperado conseguir. Para variar, perdí la cuenta de las vueltas, se me empañaron las gafas y no veía el cartelito de los largos que quedaban, tampoco acertaba a ver el marcador electrónico y creo que todavía me quedaba un puntito… Pero súper contento con el resultado. Puesto 12º (35-39), a menos de dos segundos del top10, y primera vez que puntuaba para el CN Judizmendi 🙂

Respecto a las otras distancias, en el 400 pensaba haber bajado un poco más, pero son 4 segundos de diferencia respecto a Noviembre, el ritmo medio es el que tenía en las series simuladoras y más o menos está bien nadado, aunque hay casi 2 segundos menos en el último 50. En las siguientes pruebas de la Liga Norte lo volveré a intentar.

El 200 es una prueba que cada vez me gusta más. Todo el mundo me dice que es muy difícil de nadar, pero creo que se me da bien. 2 segundos mejor que 15 días antes en una toma de tiempos. Tener referencias, la ambición propia de la competición y la calidad de la piscina marcan la diferencia… A pesar de haber roto el gorro en la cámara de llamadas y salir corriendo a por otro a falta de 2 minutos para la salida, me recompuse y creo que nadé bien. Aun así, creo que fui algo conservador y un poco de margen, queda.

El 100 fue la prueba que peor nadé de toda la competición. Hice fatal los virajes de 25 y sobre todo el del 75, donde me quedé muy lejos y casi no toco la pared. Nunca fallo en esto, y no sé por qué, fallé en 2 de 3. Aún así, mejoré marca. Creo que puedo llegar a 1’03” si salgo un poco más rápido y hago virajes “normales”

El 50 es anecdótico. 29”20. Puesto 39/51 en 35-39. Creo que eso lo dice todo. Es divertido, pero el año que viene sólo lo nadaré en relevos si me lo piden, donde este año conseguí nadarlo en 28 alto.

Ahora que ya he conseguido que las diferencias en los ritmos en todas las distancias sean más o menos razonables,

habrá que ser capaz de pasarlo a aguas abiertas. Evidentemente, no pretendo nadar a ese ritmo, pero espero que tampoco sea a 1’30”/100. Acostumbrarme a nadar a cadencias algo más altas, aprender a meter pies, mejorar el rolido y, sobre todo, la respiración, serán los puntos a trabajar de aquí en adelante.

Campeonato de España de Natación de invierno Másters. Palma Mallorca. Previa.

Entre tandas de pinchazos, infiltraciones y vueltas al velódromo, este fin de semana repetiré experiencia participando en el Campeonato de España de Natación de invierno Másters  que se celebrará en las piscinas municipales Son Hugo de Palma de Mallorca.

El año pasado me gustó tanto que este año voy desde el miércoles para participar en todas las pruebas de libres (50, 100, 200, 400 y 800) y en algunos relevos con el CN Judizmendi.

Como dice Javier Soriano, en este tipo de pruebas en las que las medallas están tan lejos, a lo que hay que aspirar es a hacer tu mejor marca personal, y a eso es a lo que voy. Si en el alguna prueba me puedo meter en un top10, mejor, pero las clasificaciones en estos evento son muy relativas y no me dicen demasiado. Se nada contra el crono y para eso he estado entrenando. La natación ha sido lo único que he podido entrenar en condiciones con la pubalgia. Sólo noto molestia al tirarme del poyete y algo al empujarme en los virajes, pero no lo suficiente como para ser una excusa.

De este año sólo tengo la referencia del 4’59’43 que hice en Logroño en noviembre y el 2’20”93 que hice en el 200, (MMP)de la toma de tiempos que organizó en CN Judizmendi hace un par de semanas.

El 400 y el 800 son mis principales objetivos, más que nada por aquello de ser triatleta… 400 ya llevo unos cuantos y me gusta mucho. 800 sólo he hecho uno en Gijón y es donde creo que tengo más margen de mejora, aunque se me hace un poco largo. El 200 también me ha gustado mucho las dos veces que lo he nadado y luego el 50 y el 100 están un poco de relleno, pero también me gusta nadarlos.

Los últimos entrenamientos han salido bastante bien:

Series simuladoras de 200 y 400 con 50s @35” y 100s @1’14”

Series simuladoras de 400 y 800 con 100s @1’15”y 100s @1’18”

Memorizando el 1’20”/100 a las 7 de la mañana para hacer al cuerpo a nadar poco después de levantarte..

Ahora a esperar y no perder la cabeza en los primeros metros de cada prueba.

Récord de la Hora. Prólogo.

Empieza 2017 y con él la que debería ser mi 16ª temporada como triatleta. Espero que sea así y consiga superar la pubalgia que me impide correr desde hace 5 meses. En cualquier caso, y también empujado por esta pubalgia, ya va siendo hora de hacer cosas distintas, y aunque el triatlón seguirá siendo mi objetivo principal, voy a seguir en la línea que comencé la temporada pasada de hacer cosas en otros deportes que siempre he querido, aunque como ocurrió en mi inmersión en las competiciones de natación, siempre ligadas a alguno de los tres deportes.

El “proyecto” que tengo en la cabeza para este año que es consiste en ver hasta dónde puedo llegar en el intento de Récord de la Hora.

En mayo de 2014, la UCI volvió a permitir el uso de cabras para este record, y a partir de ahí, primero: Jens Voigt (51,115) ,

luego Matthias Brandel ( 51, 852)

Rohan Dennis (52,491) ,

Alex Dowsett ( 52,937) y

Finalmente Bradley Wiggings, fueron batiendo sucesicamente hasta llevarlo a 54,526.

Un punto importante y en el que la gente creo que está bastante confundida (hablaré más en detalle otro día) es que las bicis tienen que cumplir el Reglamento UCI. Sigue sin valer cualquier bici o cualquier posición. Por ejemplo, la Espada de Miguel o la posición “Superman” de Boardman siguen sin ser aprobadas.

En el mundillo del triatlón español esta prueba fue algo más popular gracias a Jaime Menéndez de Luarca, uno de los triatletas más mediáticos de España quien desde que empecé en 2001 ha sido una referencia para mí junto a Eneko Llanos, Clemente Alonso, Pablo Cabeza, y al que tengo que muchísimo que agradecerle.

Gracias a él, muchos nos enteramos de que había una categoría máster en la que también había sus propios récords.

La pista siempre me ha llamado la atención, pero principalmente, las pruebas de persecución. Creo que sobra a estas alturas hablar de mi predilección por las cabras, la aerodinámica, ruedas, lenticulares, etc… En 1994 seguí con muchísima atención todos los datos de pruebas que se publicaban sobre el Récord de la Hora de Miguel Induráin. La espada, geometrías, el carbono… No estoy seguro, pero creo que fue la primera vez que oí hablar de potencia en la bicicleta del ácido láctico y todo ello, de alguna manera, marcó mi vida.

Es una prueba que tiene todo lo que me gusta: Potencia, material, esfuerzo en zona de umbral de una duración “razonable” y mucha Física por detrás, principalmente aerodinámica.

Este va ser mi último año en 35-39. El récord de este grupo está en poder de Ibon Urtiaga en 44,416 km. Es un ciclista (fisio de profesión) que compite en Máster. Yo soy un triatleta que nunca he destacado especialmente en las carreras por mi parcial de ciclismo, pero creo que en una hora, a tope, en cabra, sin cuestas ni curvas en las que frenar, creo que puedo hacerlo relativamente bien. Probablemente, no como para batir ningún récord, pero quiero saber hasta dónde podría llegar. El reto está en conseguir, está claro que con piernas y watios, pero también mediante mucho estudio de datos, metodología de entrenamiento por potencia y aplicación de nociones de Aerodinámica conocer dónde está mi límite en una hora en el velódromo.

No sé si llegaré a hacer un intento oficial (es bastante dinero), pero he empezado a dar los pasos necesarios como si fuera a hacerlo. En los próximos días iré contando cuáles han sido hasta ahora  y cómo voy avanzando.

Triatlón Olímpico de Colindres 2016.

Cinco meses después de terminar la temporada, ya va siendo hora de acabar con las crónicas de las carreras de esta temporada tan rara. Por fin, aquí va la última.

El triatlón de Colindres fue mi última carrera de la temporada. Iba a ser la última antes de una semana de descanso que me iba a tomar antes de empezar a preparar en modo pseudo-Pro el Campeonato de España de distancia Olímpica de Banyoles en Grupos de Edad, pero con la hernia/pubalgia que apareció unos días después, todo se fue al traste. Para esta carrera, iba a saltarme una de mis reglas de no competir dos findes seguidos, salvo que una de las carreras sea sprint, y terminé lesionándome.

Pero bueno, a la carrera: Después del 9º puesto en Getxo y sobre todo después de correr un 10k a 3’32/km en una carrera sin drafting, llegaba con cierta ambición a esta carrera. Sin embargo, el día estaba bastante feo y cuando estábamos en el agua para empezar la carrera empezó a diluviar, con lo que cualquier opción de hacer “algo” se diluía entre tanto agua habiendo un puerto que no conocía pero sabía que tenía bajada peligrosa. Por lo menos, quería hacer una natación buena y luego, ya veríamos.

Se dio la salida, y aunque me parece que me quedo un poco, salimos bastante gente en paralelo y creo que llevo buenos pies delante, pero al salir de la primera boya, me quedo cortado y paso a tirar del grupo que se ha quedado atrás, pero ya no consigo enganchar.

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Intento no venirme abajo, nadar bien e intentar que no se me vayan demasiado… Nunca se sabe.. Alguien que le salga una mala transición, un grupo por delante que no se entienda en la bici… Al empezar la segunda vuelta, me veo bastante sólo, pero veo que se aproxima un gorro de chica (salían más tarde) por detrás. Deduzco que es Helene Alberdi, así que tomo aire y me preparo para intentar cogerle pies… Lo que aguante… Pues nada. No le aguanto ni 10 metros. Así que me vuelvo a quedar sólo mientras veo cómo Helene engancha con el grupo de los chicos. Impresionante.

Los metros pasan, y con el Predator me encuentro bastante más entero que con el 3.8. No consigo enganchar, pero la brecha no es de más de 20 segundos tras una vuelta completamente sólo.

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Hago una transición normal y a la salida de boxes Ibon me grita que está Lekue cerca y que apriete para cogerle. La verdad es que no le conozco, pero si Ibon me dice que vaya a por él, voy a por él. No miro atrás en busca de ayuda. Sólo hacia delante. Le tengo a tiro y tras un buen calentón, le cojo y nos marcamos juntos una muy buena aproximación al puerto: 20 minutos a 276w/290np y 168 ppm. Me entendí muy bien con él, pero fue imposible coger a nadie. Por lo que me contó Ciro después, por delante también se dieron buenos relevos.

Al empezar la subida, Lekue se me va un poco, pero cojo un ritmo bastante bueno de unos 320-340w que consigo mantener durante los 15 minutos de subida, con la consiguiente subida de pulso. Paso a Lekue enseguida y a Jaime Ábalos poco antes de terminar el puerto.

En la bajada sólo pretendo no irme ni al suelo ni a la cuneta/barranco. 9 minutos de descenso en los que me cogen Lekue y  Ábalos junto con otros dos chicos que bajan bastante rápido. A partir de ahí, intento que no se me vayan demasiado y al comenzar el llano, otro calentón para enganchar y a partir de ahí, relevos bastante generosos (tal vez demasiado) para hacer otros 20 minutos a 263/285.

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Con agua suelo correr bien. Me gusta correr con lluvia (si no hace frío), pero desde que empiezo, veo que estoy bastante castigado de lo que pensaba y no termino de andar fino.

El ritmo no es malo del todo. Más o menos lo estabilizo en 3’38”/km, pero es más lento que hace una semana en Getxo donde en la bici llegué bastante más tostado (y con más watios medios).

Me noto pesado e incómodo. Echo mucho en falta mi mono Orca despedazado en Getxo. En su lugar, llevo el mono del año pasado, que si ya pesa de por sí en seco, con agua es una brutalidad. Y lo peor de todo, se me está quedando la tripa fría porque nunca termina de secarse. Un sector bastante soso, en el que penas consigo remontar un par de puestos en todo el parcial. Sólo en el último kilómetro, cuando veo que tengo a tres triatletas más a tiro, cambio algo el ritmo haciendo el último kilómetro a 3’34 y el tramo en la pista de tierra a 3’26”, pero me quedo en el puesto 11º a 8 segundos del top10.

Una carrera más, pero que iba a ser la última del año aunque todavía no lo sabía. Tres días después apareció la pubalgia y con ella una forma un poco agridulce de terminar una temporada muy irregular.

No sé si tendré tiempo de hacer un balance / análisis con números de la temporada a estas alturas. Estoy con muchas ganas de que llegue la siguiente, aunque con 5 meses sin correr, y por lo menos falta otro más, se me hace complicado imaginarme compitiendo… Pero todo llegará.

Primera competición Máster de 2016/17. 4’59’’43 y 1’06’’01.

Aunque todavía me queda la crónica del triatlón de Colindres de final julio que algún día escribiré, voy a intentar llevar el blog un poco al día, así que paso directamente a la primera competición de natación máster de la nueva temporada. Se trataba de la primera jornada de la Liga Norte Máster, que se celebró este sábado en la piscina Adarraga de Logroño.

Como siempre que se puede, me apunté al 400 m libre por ser la más larga que hay como punto central de mi participación, y luego al 100m libres, porque ya puestos, pues competimos más.

Sabía que estaba mucho mejor que el año pasado por estas fechas (nadé las mismas pruebas en diciembre del año pasado), pero probablemente no como para mejorar mi MMP 4’56”77 que hice en marzo en Sopelana.

Sólo llevamos dos meses de entrenamiento en los que apenas hemos tocado ritmos altos todavía, así que iba con un poco de incertidumbre. Hace dos semanas hice unas rotas de 8×50 con 15″ de recuperación (cogiéndome tiempos tras el viraje) en un rato que saqué para probar: 36,8 (saliendo dese abajo)+37,6+38,4+38,1+38,3+38,1+38,0+37,1: 5’02”4. Así que ritmo tenía. Sólo era cuestión de ver si lo iba a aguantar.

Esta vez me tocó ir sólo en el coche. Llegué con una hora de antelación, me metí el segundo a la piscina, 1000 metros de calentamiento con algunos 50s a ritmo de carrera para hacerme al ritmo y unas salidas desde el poyete para comprobar cuánto me afectaba la pubalgia y coger confianza con el salto con el poyete Pro, que es una maravilla.

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Después de una espera bastante larga y tras tomarme un gel de café media hora antes, por fin llegó mi turno. Estaba en la serie “buena”, con Aitor Goñi a quien no tenía ni que mirar (4’40”), Eduardo Bustillo (4’46”, pero a quien le gané en Sopelana), Gustavo Itarte (4’54”) y Aaron Sánchez (4’52”) y Andoni Labaka (5’02”). A estas alturas, ya sé que esto de las referencias de las MMPs ayuda, pero puede ser una trampa, porque la gente cambia mucho de una carrera a otra.

Salí bastante bien, pasando segundo por el 50, pensaba que por la salida más que por otra cosa, pero también segundo por el 100 (1’09”), lo que me hizo pensar que igual iba demasiado rápido a pesar de que tenía la sensación de que me iba frenando. En el 150 ya había perdido la cuenta de los largos (es increíble esto que me pasa…) pero, por suerte, este año había marcador electrónico y la salida del viraje del 175 pude ver 2’08”, por lo que ya pude situarme en carrera.

En el 200 (2’25”), Itarte a quien le sacaba más de un cuerpo en el 100, me cogió. Había dos opciones, o me estaba hundiendo o él iba de menos a más. Por el otro lado de la piscina, Goñi y creo que Bustillo, ya me sacaban bastante. Así que me concentré en los 200 metros que me quedaban y olvidarme de los demás, manteniendo el ritmo intentando guardar un poco para el final a pesar de que ya empezaba a doler todo. En el último largo, vi a Garbiñe claramente que me hacía el gesto acordado de que era el último y apreté con todo lo que tenía. Llegué a la pared, me quité las gafas y miré el marcador: 4’59”43. No me llegaba suficiente sangre a la cabeza como para tener muy claro si estaba bien o no… Pero estaba contento. Más me puse al día siguiente cuando vi que había ganado en mi grupo de edad. Son clasificaciones menores, pero siempre gusta ganar.

Analizando los parciales, (está genial poder tener tantos datos J) veo que sí que salí un poco rápido, pero luego pude mantenerme en el 38 que más o menos tenía previsto y todavía apretar en el último 50. Desde luego, no tiene nada que ver con las espectaculares petadas de mis dos primeras competiciones del año pasado. Puede que si hubiera salido un par de segundos más lento pudiera haber nadado en 37… Pero hasta la siguiente carrera (que ya será en 2017) no lo sabremos.

Media hora después, nadé el 100. Ya cansadillo, y con bastante menos motivación, salí más controlado para apretar más en el segundo 50. Esta vez nadaba con Andoni Labaka como referencia, que es más rápido que yo y en el 50 ya me llevaba medio segundo de ventaja que ya no pude remontarle. Al final 1’06’01”. 1’02” más lento que mi MMP que hice en Mendizorrotza en el Campeonato de Álava Máster que fue en febrero y donde no me había metido un 400 antes. Así que también contento y en general, un plus de motivación para seguir trabajando como hasta ahora.

Triatlón olímpico sin drafting de Getxo 2016.


Penúltima crónica de la temporada.

Después de recuperar la moral en el Triatlón de Vitoria, tocaba competir por primera vez en un olímpico sin drafting del Circuito Vasco. No acabo de entender muy bien por qué no hay más carreras de esta modalidad en Euskadi. Lo primero que me viene a la cabeza es que es mejor para el organizador tener 450 inscritos en un sprint con drafting (por no hablar de la barbaridad del Onditz) que 250 en un olímpico sin drafting.. Pero la cuestión es que en Getxo había 350 plazas y hubo 254 inscritos… No sé, ahí lo dejo.

El objetivo para esta carrera era estar en el top10. Tenía la espina clavada de Senpere y por fin curado y ya en forma, quería ver dónde podía estar en la que creo que es mi distancia.

No sé si para mi beneficio o no, tras un retraso bastante largo (en el que nos dieron ganas de irnos al chiringuito a comer un helado y olvidarnos de la carrera a los 3 de la foto) porque no había médico para dar inicio a la prueba, la organización tuvo que recortar la distancia de la natación de 1500 a 750m. El caso es que había que espabilarse, me tomo un gel de café para quitar la modorra de la hora de la siesta, nadar a muerte el 750 y punto.

Salí bien a pesar de recibir un manotazo en las gafas antes de entrar al agua ¿? y ya en el agua me encontré bastante bien, rápido y cómodo con el Orca 3.8, aunque tras el último giro empecé a notarme un poco asfixiado. Por primera vez en toda la temporada, no veía espuma de los de delante demasiado lejos.

Al ponerme de pie veo a Egoitz Zalakain (ganador de la carrera) a mi lado, así que parece que por fin he nadado medio-bien. Nos cantan 1 minuto y medio con los primeros, así que no ha ido mal la cosa.

Según sporttracks, 750m a 1:22/100, con 1:28/100 quitando la entrada al agua, lo que es muchísimo mejor que todo lo que he nadado hasta ahora este año.

Toca no cagarla en la transición. Esta vez todo sale bien: el visor está en su sitio, me noto muy bien de piernas y salto sobre la bici sin problemas. Nada más salir me pasa Egoitz e intento no perderle demasiado.. Pero 320-330w no son mis números, así que me dedico a coger mi ritmo.

Voy adelantando algún puesto más, hasta que empieza la primera subida y llegan por detrás Gonzalo Fuentes, Sergio Tejedor y Aitor Tejería. Hasta aquí, 13 minutos a 280w. Creo que son buenas referencias, y aunque el terreno empieza a endurecerse intento mantenerme concentrado y no perderles. Poco a poco me voy encontrando mejor y paso a encabezar el grupo en una subida bastante larga de pendiente constante, de las que me van mejor. Empiezo fuerte, con los 5 primeros minutos fuerte a 345w hasta enganchar del todo y pasar a encabezar el grupito, para totalizar 12′ a 326w en la subida y 302w en los 25 minutos que llevamos de sector de bicicleta. Un calentón bastante serio.

Todo va bastante bien hasta que empieza la bajada, que no conozco. Normalmente en estos casos, suelo dejar que me adelanten, y de hecho, lo pienso un par de veces, pero como últimamente estoy bajando mejor y veo que tampoco hacen mucho por ponerse delante, sigo tirando. Hay una señal de curva peligrosa, pasamos la curva, que no me parece tan peligrosa, y entonces es cuando aparece la curva que sí es peligrosa y que se ve perfectamente en el track:

Y también se puede ver perfectamente en la siguiente imagen cómo hice un recto muy parecido al de Senpere (otra vez curva a izquierda) con la diferencia de que en este caso no había una campa sino una zanja bastante maja.

La bici no frena como quiero, no consigo meter la bici por donde quiero, oigo a Aitor gritar ¡¡Epa, epa, epaa….!!! O algo parecido, y salgo por encima de la bici, no sé muy bien cómo consiguiendo caer de pie…

Cojo la bici y cuando voy a subirme y veo que se me ha salido la cadena: La intento poner sólo con los pedales, no entra, la cojo con la mano, me pongo hecho un Cristo y la consigo meter, pero ya me ha pasado bastante gente y he estado un minuto parado entre pitos y flautas.

Todavía con el susto en el cuerpo, sigo bajando, intentando volver a coger confianza y no perder más tiempo. Quedan todavía 30 km y hay que seguir dando pedales. El terreno es bastante duro, estoy bastante desorientado y me da la sensación de no distinguir exactamente donde están las subidas ni cuánto queda…

Después de algunos movimientos, me quedo con un chico del Garraitz y Bernabé Angulo a quien no conocía pero me da que es de la zona y se sabe la carretera. La segunda subida la hago a 326w, pero en la última bajada (rapidísima y sin curvas) Angulo se me se va y el del Garraitz (sin cabra) se queda. Los últimos kilómetros de llano son con viento de cara y se me atragantan un poco, pero intento no cebar, beber lo que me queda de Energy 226ers con el gel que llevo en la bici  y mantener los watios como puedo (no puedo dar más de 260w).

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Al final, 271/291 en 1h19 minutos. Números algo mejores que los 284w/288np de Senpere pero tampoco para tirar cohetes, aunque son más de 10 minutos más.  No tengo datos de pulso porque tenía la cinta HRM-Tri en proceso de cambio por un problema con la duración de las pilas. Lástima.


Bueno, a correr: toca remontar, como siempre. Me pongo los calcetines, las T7 y a correr. Salgo bien de la transición, muy ligero, pero miro hacia adelante y no veo absolutamente a nadie. Me parece que en el primer kilómetro no hay nadie a tiro. Empiezo a echar cuentas de la gente que puede estar por delante, y a cuántos les voy a poder quitar 3-4 minutos en 10 km que es lo que estimo que me llevan. Y bueno, parece bastante complicado, pero ya puestos, sólo queda apretar. Veo el primer paso en 3:29… me asusto un poco, pero intento mantener el ritmo. 3:31, 3:31… Nunca he corrido así en una carrera con drafting, pero me vengo arriba. En el giro veo que hay mucha gente junta, que les estoy recortando bastante y puedo pillar a unos cuantos.

Comienza la segunda vuelta (de tres), sigo sin tener a nadie cerca, y estoy empezando a sufrir. Me animo a mí mismo, me grito que hay que aguantar, y sigo empujando. Por fin empiezo a ver que recorto.

Estoy en el puesto 15 y hay que llegar por lo menos al 10. Así pasa la segunda vuelta. En la entrada del último kilómetro creo que voy el 13 pero tengo cerca a la vista a Tejería, Gastañares y otros dos chicos. Así que una vez pasado el repechín en el que se me han subido los cuádriceps en la vuelta anterior, toca apretar los dientes y cambiar. Consigo rebasar a los 4 y todavía doy un último cambio para soltar a Gastañares. Pero resulta que la meta no está en boxes si no en la entrada de la ría… Detalle que sabía pero se me había olvidado… Lo que no sabía es que antes de girar a la izquierda, había que dar una vueltita extra por el parquecillo de la derecha. A estas alturas (han pasado casi dos minutos desde el último cambio) voy completamente “ciego”, y apuro tanto las curvas que en una de ellas mi Orca Back Zip PRO se queda enganchado en una rama de un arbusto y prácticamente se desintegra…

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Verlo roto me duele bastante más que el rasguño de la pierna, pero sólo pienso en llegar como sea a la meta y no perder ningún puesto en los últimos metros.

Al final, consigo el 4º parcial corriendo, a 3’33/km, en uno de mis mejores parciales si no el mejor, en distancia olímpica que me sirve para lograr el 9º puesto en meta y cumplir con mi objetivo inicial. Contento por el puesto, por cómo he peleado en la carrera, pero,.. el eterno “pero”… Que podría haber pasado si no llego a salirme en la curva. Tejería me dice en el post-meta que habían cogido al grupo del 4º puesto… Pero el ” y si” no sirve más que para saber que puedo hacerlo, pero no salirse de la carretera es parte de la carrera.