Triatlón Olímpico de Colindres 2016.

Cinco meses después de terminar la temporada, ya va siendo hora de acabar con las crónicas de las carreras de esta temporada tan rara. Por fin, aquí va la última.

El triatlón de Colindres fue mi última carrera de la temporada. Iba a ser la última antes de una semana de descanso que me iba a tomar antes de empezar a preparar en modo pseudo-Pro el Campeonato de España de distancia Olímpica de Banyoles en Grupos de Edad, pero con la hernia/pubalgia que apareció unos días después, todo se fue al traste. Para esta carrera, iba a saltarme una de mis reglas de no competir dos findes seguidos, salvo que una de las carreras sea sprint, y terminé lesionándome.

Pero bueno, a la carrera: Después del 9º puesto en Getxo y sobre todo después de correr un 10k a 3’32/km en una carrera sin drafting, llegaba con cierta ambición a esta carrera. Sin embargo, el día estaba bastante feo y cuando estábamos en el agua para empezar la carrera empezó a diluviar, con lo que cualquier opción de hacer “algo” se diluía entre tanto agua habiendo un puerto que no conocía pero sabía que tenía bajada peligrosa. Por lo menos, quería hacer una natación buena y luego, ya veríamos.

Se dio la salida, y aunque me parece que me quedo un poco, salimos bastante gente en paralelo y creo que llevo buenos pies delante, pero al salir de la primera boya, me quedo cortado y paso a tirar del grupo que se ha quedado atrás, pero ya no consigo enganchar.

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Intento no venirme abajo, nadar bien e intentar que no se me vayan demasiado… Nunca se sabe.. Alguien que le salga una mala transición, un grupo por delante que no se entienda en la bici… Al empezar la segunda vuelta, me veo bastante sólo, pero veo que se aproxima un gorro de chica (salían más tarde) por detrás. Deduzco que es Helene Alberdi, así que tomo aire y me preparo para intentar cogerle pies… Lo que aguante… Pues nada. No le aguanto ni 10 metros. Así que me vuelvo a quedar sólo mientras veo cómo Helene engancha con el grupo de los chicos. Impresionante.

Los metros pasan, y con el Predator me encuentro bastante más entero que con el 3.8. No consigo enganchar, pero la brecha no es de más de 20 segundos tras una vuelta completamente sólo.

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Hago una transición normal y a la salida de boxes Ibon me grita que está Lekue cerca y que apriete para cogerle. La verdad es que no le conozco, pero si Ibon me dice que vaya a por él, voy a por él. No miro atrás en busca de ayuda. Sólo hacia delante. Le tengo a tiro y tras un buen calentón, le cojo y nos marcamos juntos una muy buena aproximación al puerto: 20 minutos a 276w/290np y 168 ppm. Me entendí muy bien con él, pero fue imposible coger a nadie. Por lo que me contó Ciro después, por delante también se dieron buenos relevos.

Al empezar la subida, Lekue se me va un poco, pero cojo un ritmo bastante bueno de unos 320-340w que consigo mantener durante los 15 minutos de subida, con la consiguiente subida de pulso. Paso a Lekue enseguida y a Jaime Ábalos poco antes de terminar el puerto.

En la bajada sólo pretendo no irme ni al suelo ni a la cuneta/barranco. 9 minutos de descenso en los que me cogen Lekue y  Ábalos junto con otros dos chicos que bajan bastante rápido. A partir de ahí, intento que no se me vayan demasiado y al comenzar el llano, otro calentón para enganchar y a partir de ahí, relevos bastante generosos (tal vez demasiado) para hacer otros 20 minutos a 263/285.

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Con agua suelo correr bien. Me gusta correr con lluvia (si no hace frío), pero desde que empiezo, veo que estoy bastante castigado de lo que pensaba y no termino de andar fino.

El ritmo no es malo del todo. Más o menos lo estabilizo en 3’38”/km, pero es más lento que hace una semana en Getxo donde en la bici llegué bastante más tostado (y con más watios medios).

Me noto pesado e incómodo. Echo mucho en falta mi mono Orca despedazado en Getxo. En su lugar, llevo el mono del año pasado, que si ya pesa de por sí en seco, con agua es una brutalidad. Y lo peor de todo, se me está quedando la tripa fría porque nunca termina de secarse. Un sector bastante soso, en el que penas consigo remontar un par de puestos en todo el parcial. Sólo en el último kilómetro, cuando veo que tengo a tres triatletas más a tiro, cambio algo el ritmo haciendo el último kilómetro a 3’34 y el tramo en la pista de tierra a 3’26”, pero me quedo en el puesto 11º a 8 segundos del top10.

Una carrera más, pero que iba a ser la última del año aunque todavía no lo sabía. Tres días después apareció la pubalgia y con ella una forma un poco agridulce de terminar una temporada muy irregular.

No sé si tendré tiempo de hacer un balance / análisis con números de la temporada a estas alturas. Estoy con muchas ganas de que llegue la siguiente, aunque con 5 meses sin correr, y por lo menos falta otro más, se me hace complicado imaginarme compitiendo… Pero todo llegará.

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Triatlón olímpico sin drafting de Getxo 2016.


Penúltima crónica de la temporada.

Después de recuperar la moral en el Triatlón de Vitoria, tocaba competir por primera vez en un olímpico sin drafting del Circuito Vasco. No acabo de entender muy bien por qué no hay más carreras de esta modalidad en Euskadi. Lo primero que me viene a la cabeza es que es mejor para el organizador tener 450 inscritos en un sprint con drafting (por no hablar de la barbaridad del Onditz) que 250 en un olímpico sin drafting.. Pero la cuestión es que en Getxo había 350 plazas y hubo 254 inscritos… No sé, ahí lo dejo.

El objetivo para esta carrera era estar en el top10. Tenía la espina clavada de Senpere y por fin curado y ya en forma, quería ver dónde podía estar en la que creo que es mi distancia.

No sé si para mi beneficio o no, tras un retraso bastante largo (en el que nos dieron ganas de irnos al chiringuito a comer un helado y olvidarnos de la carrera a los 3 de la foto) porque no había médico para dar inicio a la prueba, la organización tuvo que recortar la distancia de la natación de 1500 a 750m. El caso es que había que espabilarse, me tomo un gel de café para quitar la modorra de la hora de la siesta, nadar a muerte el 750 y punto.

Salí bien a pesar de recibir un manotazo en las gafas antes de entrar al agua ¿? y ya en el agua me encontré bastante bien, rápido y cómodo con el Orca 3.8, aunque tras el último giro empecé a notarme un poco asfixiado. Por primera vez en toda la temporada, no veía espuma de los de delante demasiado lejos.

Al ponerme de pie veo a Egoitz Zalakain (ganador de la carrera) a mi lado, así que parece que por fin he nadado medio-bien. Nos cantan 1 minuto y medio con los primeros, así que no ha ido mal la cosa.

Según sporttracks, 750m a 1:22/100, con 1:28/100 quitando la entrada al agua, lo que es muchísimo mejor que todo lo que he nadado hasta ahora este año.

Toca no cagarla en la transición. Esta vez todo sale bien: el visor está en su sitio, me noto muy bien de piernas y salto sobre la bici sin problemas. Nada más salir me pasa Egoitz e intento no perderle demasiado.. Pero 320-330w no son mis números, así que me dedico a coger mi ritmo.

Voy adelantando algún puesto más, hasta que empieza la primera subida y llegan por detrás Gonzalo Fuentes, Sergio Tejedor y Aitor Tejería. Hasta aquí, 13 minutos a 280w. Creo que son buenas referencias, y aunque el terreno empieza a endurecerse intento mantenerme concentrado y no perderles. Poco a poco me voy encontrando mejor y paso a encabezar el grupo en una subida bastante larga de pendiente constante, de las que me van mejor. Empiezo fuerte, con los 5 primeros minutos fuerte a 345w hasta enganchar del todo y pasar a encabezar el grupito, para totalizar 12′ a 326w en la subida y 302w en los 25 minutos que llevamos de sector de bicicleta. Un calentón bastante serio.

Todo va bastante bien hasta que empieza la bajada, que no conozco. Normalmente en estos casos, suelo dejar que me adelanten, y de hecho, lo pienso un par de veces, pero como últimamente estoy bajando mejor y veo que tampoco hacen mucho por ponerse delante, sigo tirando. Hay una señal de curva peligrosa, pasamos la curva, que no me parece tan peligrosa, y entonces es cuando aparece la curva que sí es peligrosa y que se ve perfectamente en el track:

Y también se puede ver perfectamente en la siguiente imagen cómo hice un recto muy parecido al de Senpere (otra vez curva a izquierda) con la diferencia de que en este caso no había una campa sino una zanja bastante maja.

La bici no frena como quiero, no consigo meter la bici por donde quiero, oigo a Aitor gritar ¡¡Epa, epa, epaa….!!! O algo parecido, y salgo por encima de la bici, no sé muy bien cómo consiguiendo caer de pie…

Cojo la bici y cuando voy a subirme y veo que se me ha salido la cadena: La intento poner sólo con los pedales, no entra, la cojo con la mano, me pongo hecho un Cristo y la consigo meter, pero ya me ha pasado bastante gente y he estado un minuto parado entre pitos y flautas.

Todavía con el susto en el cuerpo, sigo bajando, intentando volver a coger confianza y no perder más tiempo. Quedan todavía 30 km y hay que seguir dando pedales. El terreno es bastante duro, estoy bastante desorientado y me da la sensación de no distinguir exactamente donde están las subidas ni cuánto queda…

Después de algunos movimientos, me quedo con un chico del Garraitz y Bernabé Angulo a quien no conocía pero me da que es de la zona y se sabe la carretera. La segunda subida la hago a 326w, pero en la última bajada (rapidísima y sin curvas) Angulo se me se va y el del Garraitz (sin cabra) se queda. Los últimos kilómetros de llano son con viento de cara y se me atragantan un poco, pero intento no cebar, beber lo que me queda de Energy 226ers con el gel que llevo en la bici  y mantener los watios como puedo (no puedo dar más de 260w).

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Al final, 271/291 en 1h19 minutos. Números algo mejores que los 284w/288np de Senpere pero tampoco para tirar cohetes, aunque son más de 10 minutos más.  No tengo datos de pulso porque tenía la cinta HRM-Tri en proceso de cambio por un problema con la duración de las pilas. Lástima.


Bueno, a correr: toca remontar, como siempre. Me pongo los calcetines, las T7 y a correr. Salgo bien de la transición, muy ligero, pero miro hacia adelante y no veo absolutamente a nadie. Me parece que en el primer kilómetro no hay nadie a tiro. Empiezo a echar cuentas de la gente que puede estar por delante, y a cuántos les voy a poder quitar 3-4 minutos en 10 km que es lo que estimo que me llevan. Y bueno, parece bastante complicado, pero ya puestos, sólo queda apretar. Veo el primer paso en 3:29… me asusto un poco, pero intento mantener el ritmo. 3:31, 3:31… Nunca he corrido así en una carrera con drafting, pero me vengo arriba. En el giro veo que hay mucha gente junta, que les estoy recortando bastante y puedo pillar a unos cuantos.

Comienza la segunda vuelta (de tres), sigo sin tener a nadie cerca, y estoy empezando a sufrir. Me animo a mí mismo, me grito que hay que aguantar, y sigo empujando. Por fin empiezo a ver que recorto.

Estoy en el puesto 15 y hay que llegar por lo menos al 10. Así pasa la segunda vuelta. En la entrada del último kilómetro creo que voy el 13 pero tengo cerca a la vista a Tejería, Gastañares y otros dos chicos. Así que una vez pasado el repechín en el que se me han subido los cuádriceps en la vuelta anterior, toca apretar los dientes y cambiar. Consigo rebasar a los 4 y todavía doy un último cambio para soltar a Gastañares. Pero resulta que la meta no está en boxes si no en la entrada de la ría… Detalle que sabía pero se me había olvidado… Lo que no sabía es que antes de girar a la izquierda, había que dar una vueltita extra por el parquecillo de la derecha. A estas alturas (han pasado casi dos minutos desde el último cambio) voy completamente “ciego”, y apuro tanto las curvas que en una de ellas mi Orca Back Zip PRO se queda enganchado en una rama de un arbusto y prácticamente se desintegra…

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Verlo roto me duele bastante más que el rasguño de la pierna, pero sólo pienso en llegar como sea a la meta y no perder ningún puesto en los últimos metros.

Al final, consigo el 4º parcial corriendo, a 3’33/km, en uno de mis mejores parciales si no el mejor, en distancia olímpica que me sirve para lograr el 9º puesto en meta y cumplir con mi objetivo inicial. Contento por el puesto, por cómo he peleado en la carrera, pero,.. el eterno “pero”… Que podría haber pasado si no llego a salirme en la curva. Tejería me dice en el post-meta que habían cogido al grupo del 4º puesto… Pero el ” y si” no sirve más que para saber que puedo hacerlo, pero no salirse de la carretera es parte de la carrera.

Análisis casco MET Drone

Sigo subiendo al blog datos de pruebas que he ido haciendo durante esta temporada. Ahora le toca al casco aero MET Drone que he llevado este año.

Hasta este año mi único casco aero había sido un Giro Advantage que compré hace unos cuantos años de segunda mano. No sabría decir cuándo, pero al menos en 2010 ya lo llevaba por la carretera del mítico Triatlón de Elche.

Triatlón de Elche 2010. Razesa, tapas de plástico…

Luego lo pinté de negro y le puse un visor de LG. Era el casco que mejor me encajaba y que mejores datos me había dado en el velódromo como ya publiqué en varias entradas:

Comparación cascos: Giro Advantage – Bell Javellin – Kask Mojito

Prueba aerodinámica de cascos Giro: Advantage vs Atmos vs Selector

Pero en Eurobike 2015, donde creo que me probé todos los cascos aero que vi, le eché el ojo al Drone.

Poco más tarde me di cuenta de que era el casco que llevaba Frodeno cuando ganó en Kona en 2015 aunque con pegatinas de Canyon,

y el que le dio el famoso problema con el visor en la transición de Lanzarote en 2016.

No fui capaz de conseguir que me lo dejaran probar en velódromo, pero después de que Rubén me pasara un artículo de una revistar con una comparación de drag respecto al Selector, al final hubo que comprarlo. Estos datos aerodinámicos de cascos, como siempre digo, no son extrapolables a cualquier otra persona y son muy dependientes de cómo le encaje a cada uno el casco en la chepa.

En el caso del Drone, además, al ser muy ancho (de hecho se llama wide body) y presentar mucha área frontal, creo que es muy importante que quede lo más bajo posible. El fundamento del diseño de este casco, es reducir la superficie frontal “plana” que se enfrenta al aire. Es decir, esconder todo lo que se pueda el tronco, que es una pared plana para el aire, detrás de una superficie aerodinámica.

Por lo tanto, si el casco queda completamente por encima de los hombros, probablemente no funcione bien, ya que al final estamos opiniendo al aire mayor área que por ejemplo con el Advantage. Pero como este año había hecho una apuesta por la aerodinámica, bajando 1 cm el manillar a la vez que levantaba las manos, creía que podía conseguirlo (link anterior, ruedas?)

Así que nada más recibirlo, me fui al velódromo a probarlo. La sensación era de algo más de comodidad que el Advantage, me ajustaba algo mejor (la ruedita trasera para apretar es bastante accesible) y tener la pantalla algo más lejos de la cara ayudaba. Pero sigo siendo un casco aerodinámico y la ventilación es justita.

Pero vamos a lo importante, los datos.

La primera prueba fue con la cabra y ruedas Hed Jet Black de 60. Como se ve, la forma en planta es prácticamente idéntica.

Y los resultados fueron los siguientes, siguiendo mi protocolo habitual:

En casos tan ajustados, donde la diferencia es tan pequeña, más que el error del sistema de medición, y con variables que no tengo completamente controladas (principalmente el viento) creo que hay que considerar que el resultado es de empate. Sin embargo, tengo el ejercicio hecho de cuánto supondría en seg/ 40 km si diéramos esa diferencia por válida.

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,336

0,005

Potencia (w)

233,0

3,5

seg/40 km

1515

23

Casi siempre repito las pruebas, por lo menos dos veces, pero esta vez, ante lo apretado del resultado, estaba claro que había que repetir. Era ya finales de junio y para entonces ya tenía la bici en configuración de carrera. Cabra con Rueda Hed Jet Black de 90 delante y 60 detrás con Laminar Cover. Ambas ruedas con cámaras de látex.

El promedio resultó todavía más apretado que en mayo.

Que se traduce en

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,304

0,003

Potencia (w)

211,3

1,8

seg/40 km

1373

12

Conclusiones: la diferencia es prácticamente nula. El Giro Advantage sigue confirmándose como un muy buen casco (al menos para mi postura) y sigue siendo de los mejores de cola larga a pesar del paso de los años.

El MET Drone, de momento es el mejor casco que he probado y por eso es con el que he competido (a pesar de que tengo que tener más cuidado con el visor cuando esté dentro de una bolsa en una transición o pensar algún otro sistema de sujección) y de momento seguiré con él, al menos hasta que encuentre algo mejor.

Lekeitio 2016

Después del desastre del desastre de carrera que me salió en Ondarroa, volvía a Lekeitio cuatro años después de mi última participación en este clásico, con la idea de resarcirme, hacer una natación acorde a lo que estaba haciendo en la piscina (con un 20×100 c1’35 <=1’20 en el gimnasio Fisico de Majadahonda el martes en mi primera semana de destierro en el infierno de Getafe) , ver lo que era capaz de hacer con mi propia bici y correr. Pero en una carrera en distancia sprint, lo puedes perder todo en la salida, y eso es exactamente lo que pasó. Esta vez me propuse coger pies desde el principio y me coloqué detrás de Ciro y cerca de Asier Astigarraga, al lado de derecho haciendo caso a Guz, alejado de todo el follón que se colocó a la izquierda.

Se dio la salida, Ciro se tropezó sin caerse del todo, pero no consigo esquivarle del todo, y para cuando llego al agua estoy en cuarta o quinta fila. No consigo progresar por ningún sitio, y para cuando llego a la boya veo que tengo otra vez unos 50 tíos por delante. Ni siquiera a la vuelta soy capaz de forzar más y veo cómo me adelanta por mi derecha el veterano Altuna. Este sí que sabe competir en el agua… Total, puesto 66º. Como referencia que usaré en los próximos análisis de este año: a 2’10” de Ciro, mientras que en Ondarroa salí a 3’30”, en la mitad de distancia.  Adiós carrera.

Para terminar de liarla, en la transición me equivoco de pasillo, pierdo unos segundos más y salgo. A estas alturas del verano ya no recuerdo demasiado de la carrera. Sólo que hice la primera subida mano a mano con Jose Ramón Salvatierra tirando del grupo, fuerte, pero relativamente cómodo (9 minutos a 334w/168 ppm) , bajo bien, por primera vez en todos los años que he participado no me quedo en el giro de 180º y hago bastante bien la segunda subida (4’27” a 374 y 171 intentando soltar lastre), para quedarme a cola del grupo en la vuelta a Lekeitio para intentar guardar piernas para la carrera a pie.

Lekeitio2016watios

Como comparación con 2012, las primeras subidas entonces fueron a 316 y 353 w medidos con un powertap g3 (que equivaldrían a 338w y 377con los P1). Al final, 274 wm, 309 np y 164 ppm. (casi los mismos números que en Ondarroa, donde era distancia olímpica).

Esto hizo que pudiera bajarme a correr bastante más fresco que en Ondarroa. La carrera a pie de este triatlón no tiene mucha historia: “subir” a muerte al faro, sabiendo que la vuelta es más fácil pero hay que guardar un poco.

Pude correr a 3:26 de media, hacer el parcial 9º, terminando bastante fuerte para remontar algunos puestos para al final hacer el puesto 20 y salvar algo los muebles….

 

Otra decepción, una más en distancia sprint. Así que decidí, si tenía alguna duda, que no correría más hasta el triatlón de Vitoria, al que le iba a dedicar dos semanas de preparación muy específica y una descanso-puesta a punto.

Ajustes, milímetros y sensibilidades

Una pequeña entrada pero bastante importante, por lo menos para casos de altas sensibilidades a los cambios, como es mi caso.

Tal vez recordaréis que allá por marzo empecé a quejarme de un dolor de rodilla, muy similar al que tuve hace un par de años, que entonces mi fisio y yo ya identificamos como una sobrecarga del vasto interno. Esta vez surgió al poco tiempo de poner los pedales P1. Pensaba que podía ser un problema con las calas y su ángulo. Soy bastante cuidadoso con este tema, las toqué y retoqué un montón de veces (menos de 1 mm cada vez, ya que la variación del ángulo es notable aunque llevo las calas que dan más libretada de giro) pero no conseguía que el dolor se fuera del todo.

Pero en una de estas que andas enredando por Twitter, no sé muy bien cómo me encontré un link a las FAQs de powertap…y decía esto:

Clipboard01Hasta entonces llevaba pedales Time. He visto por ahí, que su stack es de 12,5mm.. Sinceramente, en su momento, no lo miré. Tenía bastante sentido que esa sobrecarga del vasto fuera por ir más bajo (el sillín estaba en el mismo sitio, pero el pedal va más alto), por lo que hice una de las cosas que nunca hago… Levantar el sillín. 3 mm. A alguno le parecerá una tontería. Para mí era una bestialidad, pero funcionó.

Desapareció el dolor. Aunque claro, no acabó ahí la historia. Si levantas el sillín pero no mueves el manilliar, vas más cerrado, el cuello se carga más y mayo-junio no es época de ir cambiando cosas. Así que tocó coger de nuevo las 4 llaves Allen para levantar el manillar de la BLUE y colocar una pletina de 5 mm, para volver a la posición en la que estaba antes y que empecé a trabajar en otoño.

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Ahora, parece que por fin, la cabra y yo volvemos a ser uno otra vez. Ayer, última prueba antes de Vitoria: 1h10 242medios/256np/142ppm. Mejor que los 250/257/154 del año pasado y moderado optimismo de cara al domingo. Tenía 8 semanas desde el parón de mis anginas y los antibióticos, y creo que bastante he hecho. La suerte está echada.

Ondarroa 2016

Ondarroa era una de las posibilidades dentro de mi calendario para este año, aunque compartía finde con el TBG de Zuera que tanto me gustó el año pasado y tan bien me salió. Pero este año estoy bastante perezoso para salir de casa a competir y opté por la comodidad y la cercanía.

Tras el horrible mes de mayo que he pasado, tampoco tenía muy claro que fuera a llegar en condiciones y esperé a última hora para apuntarme. Última hora que llegó antes de lo que quería porque se estaban agotando las plazas al finalizar mi primera semana de entrenamiento tras el parón de mayo. Cuando finalmente me inscribí, llevaba una semana de  entrenamientos, con el pulso por las nubes y sin ningún fuelle. Pero tenía confianza en poder entrenar bien las dos semanas que me quedaban. Más o menos lo cumplí, y terminé con algunos entrenamientos buenos y una semana en la que casi llego a 10 horas de entrenamiento, algo que es un hito esta temporada. Pongo algunos de ellos:

No era para tirar cohetes porque eran todo intervalos muy cortos, pero me infundían algo de optimismo.

Pero no todo es entrenar y siempre pueden pasar cosas, que normalmente son menos controlables. Después de una semana donde todo se fue torciendo cada vez más en aspectos que no son objeto de este blog, la puntilla ya fue romper la maneta del cambio delantero en el garaje 10 minutos antes de meter la bici al coche. Pude comprobar que encontrar una maneta de recambio Campagnolo de 10v es imposible un sábado por la mañana en Vitoria, así que recurrí a mi pedazo de equipo, donde me ofrecieron más de 7 bicis más o menos de mi talla. En principio, me fui con la de BH Prisma de Olatz, pero finalmente, me decanté por la Giant TCR de Jose que me  ofreció en el mismo parking de Ondarroa. Me encontraba algo más a gusto que con la de Olatz, así que allí mismo le puse los pedales P1 y le subí algo el sillín.

En resumen, unos prolegómenos de carrera que no hacían presagiar nada bueno pero por lo menos ya tenía una bici en boxes y estaba “preparado” para correr. Algo que dos horas antes me parecía casi imposible.

Me tomé el gel de café de 226ers y  fui a calentar para intentar relajarme. No me encontré mal, pero me salí enseguida para intentar colocarme bien en la salida. Por suerte, parece que la tontería de salir toda la manada de debajo del arco hinchable publicitario este año ya no se aplica y se hizo una salida bien ancha en la que casi todo el mundo se fue a la izquierda y yo me quedé en el centro, detrás de Borja Gutiérrez y Urko Herrán del Arabatri y rodeado de Bravo y Bizkarra, con intención de poder seguir los pies de alguno de ellos.

Se da la salida, Urko sale como un misil hacia el agua, entro relativamente bien para lo que suelo ser yo, y empiezo a nadar intentando seguirles. No recibo golpes, pero de repente me veo que estoy sólo y no tengo pies por ningún lado. Me gustaría que alguien pusiera algún dron en las salidas (que ahora está bien barato, Osoro sabe de esto!!) para ver qué puñetas es lo que hago que siempre me pasa lo mismo. Lo he estado intentando ver en el Flyby de Strava, pero no es lo mismo.. Total, que veo que los de la izquierda empiezan a progresar y voy a hacia ellos pero sin la decisión necesaria, y para cuando cojo los pies de uno veo que todo el grupo se ha ido hacia el centro y ahora soy yo el que está más a la izquierda… Así que otro cambio de rumbo para intentar coger grupo.

Llegamos a la boya, algunas caricias sin importancia y ya parece que vamos un poco más en hilera, pero para cuando me doy cuenta otra vez, veo que tengo un grupo muy muy grande por delante y me he vuelto a quedar cortado en tierra de nadie. No me noto mal, de brazos voy bien (brutal el Predator en este aspecto), y en el último largo, cuando ya se ve el puente, intento apretar un poco para intentar recortar la diferencia y poder enganchar en la transición. Me da rabia porque veo que tenía algo más de ritmo y soy capaz de recortar, pero lo tenía que haber hecho antes.

Viendo la clasificación, me quedé a 20 segundos de ese grupo enorme en el que estaban Oregi, Bizkarra, Etor, Tejería… Rabia. Sólo 1 seg/100, que si hubiera tenido pies, no serían nada. Por otro lado, viendo los ritmos, o teníamos la marea en contra a la salida, o cuando me quedé sólo y a mi aire, empecé a ir a más, a 1:25 con 160 ppm, que creo que es un ritmo sostenible. Pero salí del agua el 58…

En boxes veo a Guz, que también estaba en ese grupo, (y al que le estoy sacando 3-4seg/100) en piscina. En fin, es lo que hay. Cojo la bici de Jose, salto de la rana sin problemas y a apretar para intentar coger ese grupo.

Pero en cuanto salimos a la variante me doy cuenta de que se me ha quedado la bici baja. No hay manera de meter fuerza sin que me revienten los cuádriceps. Para terminar de liarla, es la primera vez en mi vida que llevo manetas Shimano y cada vez que tengo que cambiar es un prueba-error, subir-bajar… Y así  empieza uno de los sectores de bici menos inteligentes que he hecho en mi vida. Realmente, era consciente de ello. Ya sabía que estaba fuera de carrera y no ganaba nada esperando a rueda o guardando fuerzas, así que me propuse ver hasta dónde era capaz de llegar en esas condiciones y si conseguíamos coger a gente, mejor.

Formamos un grupito con Sotil y Goñi entre otros, con el que creo que podemos recuperar algo y paso a tirar todo lo que puedo (12 minutos a 300w con algunos relevos incluidos) hasta un poco antes del cruce de Milloi. Demasiado, porque llegamos al inicio de la subida de Milloi conmigo haciendo la goma tras quedarme al esquivar a uno que se había caído y estaba en el arcén y no soy capaz de enganchar. Pongo mi ritmo para subir (335w, pero no iba mirando el Garmin que lelvaba en la muñeca, y el Joule tampoco lo pude poner porque la potencia de Jose era cuadrada y llevaba el soporte de los acoples por lo que no quedaba sitio en el manillar) cogiendo a algunos que van descolgándose del grupo, Guz entre ellos, a quien una vez  el Milloirolo se le atragantó 😉

Al coronar me pasa uno de los que llevaba a rueda con el clásico ataque camuflado en un “venga, va!”… Metiendo el plato y no sé si dándose cuenta o no que le he hecho toda la subida y no tengo para más cambios de ritmo. Me quedo con la matrícula para otras carreras.

Total, que pasadas las primeras curvas de la bajada con bastante miedo porque no le cojo el punto a los frenos de Jose y en una de ellas ya me fui al suelo en 2012, llega la zona de llaneo hacia Lekeitio, donde entre dos o tres, y otros 10 minutos a 300w (con sólo dos descanso de bajada) cogemos al grupo que se me había ido (menos Sotil y algún otro que ya no estaba) justo antes de la subida de la variante. Como veo que siguen sin entenderse, paso también a tirar. Otros 3 minutos y medio a 350w. Es aquí cuando se me ocurre mirar al reloj y veo que llevo 300w medios en 33 minutos de parcial… Y que aparte de estar haciendo el gilipollas, a este paso igual ni llego a correr.

Así que coronamos y me dejo caer para bajar la por una carretera ratonera hacia Lekeitio. Entonces veo que ha llegado Lucena, que por lo que veo está en dura lucha conmigo por el premio a los peores bajadores de Euskadi.

Pasamos el adoquinado de Lekeitio de también buen recuerdo para mí, y empezamos la subida hacia las 133 curvas hacia Ondarroa. Mala carretera para ir sin confianza en las curvas y con los cuádriceps ya petados. Otros 15 minutos a 300w y así ya llego a los 53 minutos de parcial a 290/314 con 168 ppm de media. El último tramo ya no sé si porque es un poco de bajada o porque ya me he rendido, lo hago con 5 minutos a 220 aunque con algunas arrancadas (alguna de 600w) a las salidas de las curvas tras Edu del TTT para intentar no perder contacto del todo con el grupo.

Por fin llegamos a Ondarroa. Me acuerdo de las indicaciones de Olatz y no me quito las zapatillas hasta el final, o casi, de forma que entro en la última curva de 180º con una zapatilla sí y la otra no.

Al final, 280/308/167 ppm, que si los divido por el 7% de los P1, me salen casi exactamente los 259/288 que me salieron en Aritzaleku el año pasado y valieron para “casi” aguantar a Gorka Bizkarra. O sea, que creo que piernas tenía y en otras condiciones y con más cabeza, tendrían que haber servido para hacer algo más que el parcial 59.

Dejo la bici de cara y otra vez “discusión” con juez, esta vez con Marta. Creo que este tema ya lo voy a dar por imposible, con esto sí que me rindo y le doy la vuelta. Pero el reglamento dice esto:

Me pongo los calcetines, una de las lengüetas de las T7 mal (que al final casi hizo que se me durmiera el pie otra vez), y salgo muy fuerte. Demasiado. Pero llevo tanta rabia encima que me olvido de eso que suelo decir que los primeros metros son para soltar las piernas e intento coger al grupo cuanto antes. Lo hago antes de llegar al club de remo, y sigo tirando.

 Primer kilómetro a 3:26 y a partir de ahí, tirar, tirar y aguantar. Mantengo por debajo de 3:40 hasta la última vuelta, donde el último vaso que me he tirado por encima hace que la tripa se me quede fría y empiezo a notar algo de flato, así que levanto un poco el ritmo y estabilizo a 3:50, que me parece lento para un olímpico pero todavía sigo pasando a gente.

Al final, 3:40/km para hacer el parcial 15. Así que creo que la bici hizo bastante daño en general a todo el mundo.

En la última recta ya saludo a mucha de la gente que me ha estado animando y tengo mi recuerdo para Adrián. Puesto 29º, que me deja sabor bastante malo. Sí, me ha pasado casi todo lo que me podía pasar, pero al final, lo que queda es la clasificación. Puedo sacar cosas positivas, de casi todo y con eso me quedo. La siguiente, probablemente en Lekeitio, lo volveremos a intentar.

Senpere 2016. Equipos mixto y Olímpico Individual

Por fin llegó la hora de comenzar la temporada de triatlón. Como casi siempre en los últimos años, en Senpere (Francia). Y como casi siempre, con problemas. Esta vez fueron las segundas anginas de la primavera, que fueron menos virulentas que las primeras de hace un mes, porque las cacé antes y porque acertamos con el antibiótico a la primera (amoxicilina 875+ ácido clavulánico, y nada de esos inventos de tres días). Pero no de dejan de ser una bomba que deja tocado a casi cualquiera y además, no hice las cosas bien. Pensaba que sí, pero no. El martes entrené algo más suave en la piscina, el miércoles un poco de bici muy suave y el jueves, que era el primer día sin antibiótico, 4500m de series de 400 continuando con las pruebas de neoprenos que me hicieron más daño de lo que esperaba. El viernes ya sí descansé, pero el sábado me levanté otra vez mal, destemplado y sintiéndome muy cansado todavía.

El plan de este año era diferente a los anteriores: no fuimos capaces de sacar equipo de chicos para intentar salir a por todas porque la mayoría queríamos correr bien el olímpico sin drafting del domingo, así que me metí en un mixto con Mendes, Ainara y Susana. Un equipo para no ir de paseo nadando, hacer la bici a 200-220w y correr a 4:30-4:40. Algo que en condiciones normales no debería pasarme factura.

Sin embargo, en cuanto me metí al agua (sin calentar porque casi no llegamos ni a la salida a tiempo) ya vi que algo no iba bien. Empezamos a nadar conmigo tirando, Ainara, Susana y David, en este orden a pies. Las chicas podían ir a 1:30 sin problemas y David era el que tenía que sufrir. Así que yo tenía que ir algo más lento de lo que está siendo mi aeróbico ligero este año, controlando un poco que no se descolgara nadie. Salimos bien, fuimos rectos, empezamos a pasar equipos, me iba girando de vez en cuando para comprobar que todo iba bien y en la primera boya paramos para que David recuperara los 10 metros que había perdido. Y arrancamos. Pero me notaba cansado. Iba a muy a gusto de brazos con el Predator, pero los 750 se me estaban haciendo largos, y aunque creo que íbamos al ritmo previsto, notaba como si no tuviera más cambios… Pensando que David tenía 30 segundos para llegar a la transición, en los últimos metros intenté apretar, pero como se ve en el gráfico, me subió el pulso pero no cambié el ritmo.

Nos salió a 1:34/100. Más lento de lo previsto, pero lo que más me empezó a preocupar es que no me notaba nada sobrado y el pulso de la banda HRM-TRi del 920xt, lo confirmaba. 152 ppm de media… Con ese pulso, este año hago 4 x 400m en 1:18 en piscina de 25 y a 1:22-23 en piscina de 50.

Tras una de las peores transiciones de mi vida, en la que intenté subirme la cremallera del mono (que no sé por qué estaba bajada) y hasta intenté ponerme el casco encima de las gafas y de los dos gorros de agua, salimos acertando esta vez con el salto (las gomas sí estaban bien puestas esta vez) y entre David y yo fuimos tirando a 220w en el llano y 250-260 en la subida, con Ainara muy sobrada y Susana más justa pero luchando como una campeona. Los entrenamientos buenos, en condiciones normales, siempre dan resultado!

Al final 200w, 220NP y 145 ppm, para 30.9 km/h, que creo que están muy bien.

En la carrera a pie, salimos a 4:40 para ir soltando piernas e ir subiendo el ritmo poco a poco hasta 4:30 y terminar a 4:20. Después de unas cuantas carreras por equipos ya vamos viendo que cuando se lleva a alguien por encima de su ritmo, en el siguiente sector no va como suele ser habitual y Susana lo pagó un poco al principio, pero tuvimos paciencia y nos repusimos muy bien.

Como resultado de una buena carrera, nos llevamos el tercer puesto detrás de Egoitz y los Arrillaga, que hicieron una carrera de otra liga y mis excompis del Donostri. Siempre hace ilusión subir al podio y a mí más si es en equipo y después de haber trabajado muy bien como tal.

Después de la correspondiente celebración en la pizzería, me fui a Hendaia a intentar recuperar. O mejor dicho a seguir recuperando. A pesar de pasar muy mala noche, me desperté mejor que el sábado. Así que fuimos de nuevo hacia el Lago, con ganas de ver lo que pasaba en la natación de una vez por todas y comprobar si era capaz de terminar la carrera.

Esta vez me olvidé un poco del equipo y me propuse entrar de los primeros a calentar para ir eliminando factores que pudieran ser causa de lo mal que me encontré el sábado. Me metí al agua, hice unos cambios de ritmo y las sensaciones no eran malas así que me salí que tampoco estaba el agua para tonterías. Después de intentar entender cómo se iba a dar la salida, me puse detrás de Ander Celaya, para por lo menos intentar salir bien. Se dio el bocinazo de salida, yo no sabía muy bien si era para las chicas o no a las que habían mandado a la derecha, pero como suele pasar siempre: en cuanto sale uno, todos detrás y eso ya no se para, así que a nadar. Salí fuerte, pero sin cebarme (intentando seguir las instrucciones de Guz), y yo creo que llevaba un ritmo bueno. Por mi derecha no iban más rápido que yo, pero cuando miré hacia la izquierda vi que llevábamos mucha gente delante…así que algo ya no iba bien. El que llevaba delante no era Ander, porque le iba tocando bastante los pies, así que intenté adelantarle, pero tampoco podía. Al llegar a la boya, sí que ya me quedé solo y de ahí en adelante fui solo intentado no desesperarme ni venirme abajo viendo la de gente que iba por delante, e intentando reducir el hueco que nos llevaba el siguiente grupo. Igual hubiera sido más inteligente esperar a pies, pero creo que el hueco hubiera sido todavía más grande, así que seguí tirando hasta salir del agua.

Me gritan el puesto 31… Miro el reloj y veo un 24… Joder… La peor natación en mucho tiempo… 23:04 según el Sporttracks, a 1:32, con 157 ppm y la segunda vuelta un poco más rápida que la primera.

Sabía que tal como estaba era imposible intentar remontar en bici en un circuito con tantas cuestas, pero me puse a dar pedales sin pensar demasiado. Ya puestos, había que intentar hacerlo lo mejor posible y ya analizaríamos después lo que había pasado. Para terminar de rematar, se había levantado bastante más aire del que había cuando llegamos y daba de cara en la parte llana.

Al llegar a la primera cuesta no me veo mal del todo, subo a 330w (lo mismo que en 2013 pero con un sensor de potencia que marca un 7% más…). La idea inicial era subir a 350w, tal como habái estado entrenando hasta hacía un par de semanas en Aldayeta, pero estaba claro que no iba a ser posible. Creo que perdí más puestos de los que gané, pero me limité a no dormirme pero sin intentar seguir a nadie. Una vez pasados los cuestones finales, empezó la bajada. Últimamente estaba bajando bastante bien, pero no sé muy bien si por el viento, porque había pegado una buena culeada en una curva anterior que está contraperaltada o porque me sonaba que no había que frenar en la bajada, pero en la segunda curva complicada que me encontré hice un recto tipo Armstrong. Típico “la bici va a donde tienes la mirada puesta”. Vi que no había quitamiedos, y tampoco barranco, y allí que me fui, por lo menos sin caerme al suelo… Creo que hasta los que iban detrás se asustaron más que yo (gracias Rubén por preocuparte), pero bueno. Cogí la bici como pude y me volví a meter a la carretera.

La subida de la parte de detrás la hice a 345w. Ni tan mal. Aquí me animé un poco. Empezaba a encontrarme mejor, y en el llano con el viento de cara a 260w pasé a un grupo de 3 franceses que iban haciendo drafting descaradamente. Pero nada. Francia es así y no me alteré demasiado.

La segunda subida la pude hacer a 333w, esta vez bajé por la carretera y la última subida la hice a 314, empezando a pensar en el 10k y tomando un gel de 226ers para coger fuerzas. Un poco antes de coronar miré hacia atrás, vi a Arias que me pasó cogió en el llano con su tranca habitual y ya empujé un poco (256w) para llegar a la vez que él a la T2 y de paso adelantar por enésima vez a los chupones franceses.

Al final, 264w/288 NP y 158 ppm, prácticamente los mismos que en 2013, o sea, un 7% peor. En condiciones normales, tendría que haber estado por encima de los 280w.

Me bajé bien, no me fijé ni en las bicicletas que había, me puse los calcetines, las T7 y a correr. Un poco tostado de piernas pero animado por el equipo, Patri y Adrián, había que intentarlo. La primera vuelta la pasé intentando recortar los 10 segundos que me había sacado Arias en la transición porque ya llevaba los calcetines puestos y adelantando gente. Del sábado, ya había aprendido que en el 920, el modo de Triatlón hay que permitir que te haga los laps (tal como los tienes configurados en el modo de carrera a pie) y pude ir viendo cómo iba. Ver que era capaz de correr a 3:40 (menos en el del cuestón, que había que subir poquito a poco) me animó bastante, iba muy a gusto con el nuevo mono de Orca y ya no había vuelta atrás.

A tope hasta el final. Le pasé a David para intentar llevarle un poco, pero vi que le costaba, así que seguí a mi ritmo. A pesar del paso de los kilómetros, (está muy bien que son 3 vueltas casi exactas de 3 km y los laps eran siempre en el mismo sitio), veía que era capaz de mantener el ritmo y así tiré hasta el final. Más o menos, parcial 13-14. Que está bien, pero tampoco es lo que creo que puedo hacer.

Al final, puesto 17º. Lo hubiera firmado con los ojos cerrados el miércoles… Pero no en la salida. Estoy bastante disgustado con el tema de la natación. Después de darle infinitas vueltas, analizar y analizar, no encuentro otra explicación posible que los antibióticos para nadar 1 minutos el 1500 más lento que el año pasado, cuando supuestamente estoy 4-5 segundos el 100 más rápido. Al llegar a casa me notaba la garganta mal otra vez, y hoy miércoles, sigo con las amígdalas inflamadas y algo de placas superficiales. Así que bien, bien, no estaba. ¿Tan mal como para nadar así? No lo sé. Y no lo sabré hasta la siguiente carrera, que de momento no sé cuándo va a ser… Pero hasta que no me recupere del todo no voy a planificarme nada más.

No vamos a dramatizar demasiado. Sólo ha sido la primera carrera, el fin de semana ha estado genial, tengo la suerte de estar dentro de un grupo excepcional y no queda otra que recuperar la sonrisa y seguir trabajando. Antes o después, saldrá.