Rodillo Cycleops H2.

En mi opinión, en el tiempo que llevo en el triatlón (18 años ya), ha habido dos cosas que han cambiado mucho la forma de entrenar en bicicleta y que van ligados.

  1. Los sensores de potencia
  2. Los rodillos inteligentes (basados en mediciones de potencia) que han hecho que el entrenamiento indoor no sea exclusivo de “machacas”,

Hoy toca hablar del segundo punto.

He tenido pocos rodillos en mi vida. Empecé con uno de rulos (sólo para la rueda trasera, con la delantera anclada) que me dejó mi vecino (ya jubilado por aquel entonces). De ahí, me compré un Élite Mag Elastogel, donde ya entrenaba con potencia medida por el buje Powertap 2.4. Entonces empezaron a surgir los rodillos inteligentes. Estaban los Tacx en diversos modelos, el Kickr de transmisión directa… Guzmán me dejó unas semanas su Tacx, lo probé, y a pesar de que me parecía que los cambios de resistencia ligados a las pendientes eran bastante bruscos, me pareció que el tema de los piques online (un saludo a Zumpolle) era un puntazo y me compré un Bkool, que estaba en plena campaña de promoción. He hablado en este blog un par de veces de este rodillo y su plataforma. En mi opinión, ha sido una oportunidad perdida por un mal enfoque del desarrollo del negocio, que en lugar de perfeccionar la medición de potencia para convertirlo en una verdadera herramienta de entrenamiento, se centró en la plataforma de vídeos,simulaciones, etc, donde Zwift se ha posicionado muy por delante de ellos. Mi opinión es que los vídeos molan la primera vez, pero para la tercera vez ya te has aburrido y no tienen la capacidad de “enganche” de las carreras (piques). En mi caso, acabé desquiciándome por los continuos fallos de la plataforma, lo costoso de la preparación de los entrenamientos. Me pasaba más tiempo preparando y haciendo que eso funcionara que entrenando, Así que opté por dar un paso hacia atrás e ir a un rodillo de transmisión directa ( a poder ser silencioso por cuestiones de convivencia) y que no hiciera falta ni enchufarlo. El más silencioso eran entonces el Elite Turbo Muin.


Tras probarlo, vi que era exactamente lo que quería en ese momento, hasta que se me ocurrió intentar montar la BLUE, y me di cuenta de que me pegaban la vaina izquierda en el rodillo y no terminaba de entrar…

 

Ayyy, mi BLUE. Una bici que me tiene enamorado por su estética y comportamiento, pero en la que como en muchas bicis de hace 5-6 años, se pasaron con el tema de la integración y la aerodinámica (creo que solucionado en el modelo nuevo). Una relación de amor/odio que todavía perdura.  

Con el Elite Turbo Muin y los pedales Powertap vinculados al PC con un pincho de ANT+ podía “jugar” al Zwift, aunque sin sentir los cambios de resistencia por los cambios de pendiente, por lo que el asunto quedaba un poco cojo. De todas formas, también tengo que decir que creo que estos piques en invierno son más contraproducentes que otra cosa y prefería hacer mis propios entrenamientos de series programadas o controladas. Total, yo nunca hago (hacía) más de una hora y media en el rodillo, así que tampoco hacía falta volverse loco con la suscripción de Zwift.

Pero la aparición de nuevos rodillos, todavía menos tiempo para salir a entrenar a la calle, el tema de la incompatibilidad de la cabra, además del calentón de los colegas, me empujó a buscar alternativas. Una vez vendido el Turbo Muin, había que elegir modelo. Los requisitos eran:

  • La transmisión directa era un condición “sine qua non”.
  • Ya puestos, quería volver al tema Smart, porque como digo, creo que voy a pisar poco la calle esta temporada y siempre es mejor tener una opción de entretenimiento. No obstante, el tema Smart es más que  el simulador de Zwift u otra plataforma. El sistema ERG también ayuda a no tener que pensar durante las series. “Sólo” tienes que mantener una cadencia y en cada escalón programado el rodillo ajusta la resistencia a esa cadencia sin necesidad de cambiar de piñones, consiguiendo unos intervalos mucho más precisos durante todo el entrenamiento.
  • Quería algo de medición fiable. Una medición. No una estimación.
  • Tenía que ser compatible con mi cabra.

En una de mis visitas a Eskuekin (clásica tendinitis invernal en el hombro por intentar cambiar el agarre sin fortalecer previamente los hombros) llevé la BLUE, la monté en su Cycleops Hammer y ¡¡entraba!!. Por 1 mm, pero entraba.

Por otro lado, cualquiera que me siga, creo que sabe que tengo cierta predilección por Tamalpais y sus productos (Cycleops/Powertap), siendo uno de los mejores servicios técnicos que conozco, lo que en temas de electrónica creo que es fundamental. Así que me puse en contacto con ellos, y finalmente opté por comprar el nuevo H2.

Una vez el rodillo en casa, lo primero que hice fue montar los pedales P1,

 

“calibrar” el rodillo y los pedales 

y hacer dos sesiones cortas para comparar la lectura de ambos: el rodillo conectado al Garmin 1000 (también podría haber descargado los datos de Rouvy, Strava o TP) y los pedales al 935.

 

La primera prueba fue una subida a Rates desde Callosa con vídeo de Rouvy y la segunda un entrenamiento estructurado con una tanda a 220w y 10 sprints de 40s a 375W con el modo ERG activado. 

Resultados:

  1. Subida a Rates:

Promedio H2 (Garmin 1000): 221w

Promedio P1 (Garmin 935): 222w

Comentar que, aparte de los 0s que se aprecian del segundo 750 al 900 debido a una inoportuna llamada de teléfono, en el Garmin que me capta los datos del rodillo se ven unas súbitas caídas a 0w, que  como veremos más adelante en Rouvy no aparecen, pero que, en cualquier caso son insignificantes en el promedio. La lectura es prácticamente igual. Tengo que decir que con Trainerroad también estoy viendo alguna pérdida de señal (una o dos por sesión) que hace parar la sesión (no la resistencia) y se recupera en un par de segundos. Sin embargo, creo que tiene que ver más con el pincho del ANT+ que con el rodillo.

2) Escalones de 375w.

En la siguiente prueba el resultado fue peor, pero no por culpa del rodillo.

Promedio H2 (Garmin 1000): 184w

Promedio P1 (Garmin 935): 171w

Por un lado, tal como se ve en la gráfica que hay diferencias, principalmente a bajos watios.

 Por otro lado, en los escalones de 375w tuve un problema, y es que no llegaba a mantener esa potencia durante ese tiempo. Con el rodillo puesto en modo ERG, si bajas la cadencia, el rodillo hace más resistencia para que sigas produciendo esos 375w ( P=Fuerza x cadencia.). Entonces entras en un bucle infernal, con la cadencia cada vez más baja, el rodillo con mayor resistencia hasta que terminas reventando y se para.   En el registro de Rouvy se ve mejor el efecto de la caída de la cadencia. 

Conclusión: el modo ERG está muy bien, pero con escalones que seas capaz de mantener.

Por eso, repetí la prueba, pero con escalones más acordes a mi lamentable estado de forma de ese momento..

-8×3′ a 250w tras un calentamiento y haciendo lap en todos los dispositivos.

Se puede ver cómo:

-en el software de Rouvy no se produce la caída de la que hablaba al captar los datos del H2 con el Garmin 1000.

-Esta vez los datos van mucho más parejos.

Creo que los datos son más que buenos. Lo suficiente, para quedarme más que tranquilo después de las penurias pasadas con otros sistemas, ahorrarme cambiar los pedales y dejar unos Look básicos puestos en la bici del rodillo. Esta operación no son más de 2-3 minutos, pero cualquier tiempo que me ahorre a las 6 de la mañana es más que importante. 

Por otro lado, el rodillo ha resultado más silencioso de lo que esperaba, con unos 50-60 db a 260w a 18 km/h medidos con el móvil, siendo más silencioso aún que el Turbo Muin. Estos decibelios aumentan cuando aumentas la velocidad de pedaleo (que suele ser cuando se reduce la resistencia) pero no es un caso demasiado habitual. 

En enero el rodillo me ha salvado. 4 semanas entrenando a cubierto, sin poder pisar la carretera, a horas a las que nunca me hubiera imaginado y con entrenamientos de calidad (pero con cabeza) de hasta dos horas. Eso sí, con buena música cañerita empujándome, aunque sean las 6 de la mañana. FUN-DA-MEN-TAL!!

Llevo un par de meses suscrito a Trainerroad por recomendación e invitación de Ibon Gabilondo. Funciona bien, elegir entre ERG o resistencia regulable que yo tengo “calibrada” al 30% para que me cuadre con mis desarrollos y opción de calibrar el rodillo. 

Tienes casi 2000 entrenamientos que puedes filtrar de forma muy eficiente, e incluso planes de entrenamiento. Pero si no coges esta última opción me parece un pelín caro.

Me falta alguna prueba más para probar el control del rodillo con el Garmin con entrenamientos programados por mi mismo, directamente en el Garmin o Training Peaks, y todavía un mes de suscripción gratis con Rouvy que me venía con el H2. Así que en lo que queda de invierno y primavera seguiré trasteando cosillas y dándole duro al rodillo que creo que está dando buen resultado. 

Como conclusión, en lo que respecta al rodillo: ha cumplido mis expectativas en lo que a precisión en la medición de la potencia se refiere, las ha superado en cuanto al ruido, me he enganchado al modo ERG y ahora me queda seguir trasteando con las plataformas de entrenamiento: Trainerroad, Rouvy y Zwift en este orden. 

 

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Garmin 935. Sensor óptico de pulso.

Aunque casi no he competido en 2018, sí que he estado haciendo algunas pruebas sobre material. Hace unos meses me compré el Garmin 935. El 920xt me gustaba mucho, pero me parecía muy pesado para correr (tanto que creo que hasta braceaba diferente con él y sin él), un poco trasto para nadar y para sacar el neopreno y demasiado llamativo para ir por ahí con el de ferias, reuniones de trabajo, etc. Una vez pasada la garantía de 2 años y tras un cambio por rotura de altímetro barométrico, creí que era el momento de cambiar.

El 735xt me parecía buen sustituto. Es el más ligero de los multideporte de Garmin con ANT+, cómodo, buen precio, pero feo y con poca batería. Un día coincidí en la piscina con Ibone Sánchez y me dejó un momento (50 metros) su 935. Lo noté bien, me gustó más y finalmente me lo compré.

Además del tema del peso, con esto de mi fatiga y problemas de salud varios relacionados con el estrés, quería tener una medida continua del pulso para ver si se apreciaban cosas raras, un indicador de estrés, de fatiga, de una gripe que acecha, por si no me queda claro todavía cuándo estoy a punto de caer. Una de esas herramientas que te dicen que no estás bien y que te tienes que parar (por ejemplo, cuando no es suficiente con que Training Peaks te diga que necesitas algún día extra de descanso cuando tienes un “form” <-25). Para ello, necesitaba un sensor óptico de pulso que el 935 lleva muy integrado en la parte inferior.

No pretendo hacer una “review” en detalle del reloj porque no he usado nada demasiado diferente a lo que usaba en el 920xt, salvo el sensor óptico de pulso, que es de lo que voy a hablar.

Según dcrainmaker, nuestra principal referencia en este tipo casos, el sensor funciona perfectamente, pero tal como vi en su día en el 735xt, en mi opinión no es fiable. O al menos, no es lo fiable que yo necesito en entrenamientos o pruebas en los que me guío por el pulso. Por cierto, que aunque yo soy muy fan de Garmin, me parece (opinión personal) que DC ha perdido cierta imparcialidad con ellos.

Las pruebas que he hecho han sido las siguientes.

Bici:

Empecé con dos entrenamientos con varios cambios de ritmo, normalmente propiciados por cambios en la pendiente.

dav

Un día con el reloj más apretado (agujero 9) y otro con el reloj más flojo (agujero 10). Estos son los resultados.

Bueno, pues más o menos, pero no es lo mismo. Parece que quieren ir parecido, pero hay dos cosas más o menos claras.:

  1. Al principio al óptico, parece como que le cuesta esta colocarse. Pasados unos 10-15 minutos empieza a ir mejor.
  2. En las recuperaciones no bajan igual. Este punto me parece fundamental para hacer un entrenamiento por series, donde una de las cosas más importantes es ver cómo recuperas después de cada esfuerzo, y sobre todo, si a lo largo de la temporada, estas recuperaciones son cada vez mejores.

En Benidorm durante el puente de Todos los Santos, hice la misma prueba pero esta vez en dos salidas más largas.

  1. subida a Tudons a 275w desde Sella, (50 minutos) y bajada

Donde parece que mejor va el óptico es en la subida (ver gráfico más abajo) donde todo (pulso, posición, ritmo) es más constante, mientras que se ve que en los descansos (uno muy claro antes de llegar a Sella y otro tras parar a sacar la foto de rigor en la cima) al óptico de nuevo le cuesta reaccionar.

La siguiente prueba la hice en una salida de 3 horas, subiendo a Benissa y después a Rates desde Parcent. La tendencia es más o menos la misma.

En la primera subida a Benissa, lo llevaba algo flojo (agujero 10)  y la lectura es peor. Lo apreté más y la mejoría es notable.

La lectura en la subida a Rates no es mala, pero de nuevo, en las bajadas, no detecta el descenso de pulso lo suficientemente rápido.

La última prueba que hecho en bici ha sido en el rodillo. El ejercicio consistía en un calentamiento a potencia creciente y tres intervalos a potencia constante (250w) con sus correspondientes recuperaciones. El resultado ha sido el siguiente:

Sorprendentemente bueno. Parece que cuando encuentra su posición, empieza a funcionar bien y siendo una posición bastante estable, sin cambios de luz funciona muchísimo mejor. El resultado por intervalos es el siguiente.

Exceptuando el inicio, que de nuevo le cuesta “colocarse”, el resultado final es muy bueno.

Corriendo: sólo he hecho una prueba porque la cinta la vinculo al Garmin 500 y llevarlo en el bolsillo es un poco engorroso. En este caso, también en un circuito con cambio de pendientes, el resultado es peor que en bici.

Para finalizar, fui a lo más fácil y lo que más me importaba. El pulso en “reposo”, medido en varios días en la oficina.

 

El resultado creo que es razonablemente bueno, con alguna lectura rara del óptico.

El resumen, haciendo los promedios de todas las pruebas sería el siguiente:

Al óptico, en general, le cuesta reaccionar a cambios “bruscos” en el pulso, pero si está bien sujeto, no baila mucho y las condiciones son más o menos estables, el resultado promedio es aceptable. Podría ponerme a intentar analizar cuándo se producen las desviaciones, pero no sé si iba a ser capaz de determinarlo, no me pagan por esto y no tengo tiempo para ello.


Desde el punto de vista práctico, creo que para ver el pulso medio en una salida de carrera continua o bici normal, puede valer. Si no tienes ganas de ponerte la cinta un día, te fías más o menos del valor promedio y ya está. Para lo que me interesa en este caso, la actividad diaria y su análisis, creo que es suficiente. Sin embargo, como herramienta de entrenamiento, un sistema que es tan sensible a ciertos parámetros que no son controlables, (luz exterior, color de la piel, apriete, etc) no es válido para la mayoría de los usos. Así que en entrenamientos con series y competiciones en las que lleve reloj, seguiré con la cinta.

Test aerodinámico de cascos en bici de carretera. Specialized Evade vs Kask Mojito.

Tras el éxito del test aerodinámico de bicicletas de carretera, por todo lo que pude aprender y de la correspondiente entrada por el número de lecturas en el blog (más de 800 en un día, ¡¡gracias!!),  aprovechando que estoy empezando a coger un mínimo de forma física y tenía un par de horillas el domingo por la mañana, madrugué para estar en el velódromo a las 8 de la mañana y hacer una prueba que tenía ganas de hacer desde el año pasado pero no pude hacer por la pubalgia: Probar el Specialized Evade, con fama de ser el mejor casco “no de crono” o carretera. Una solución intermedia entre el casco de carretera estándar y el casco aero de cola “de toda la vida”, más propio de uso en cabras.

En muchas pruebas anteriores (Atmos vs Advantage , Javellin vs Advantage vs Mojito) ya comprobé las mejoras que ME aporta un casco aerodinámico en la cabra. Insisto una vez más en la utilización de la primera persona del singular. Son ganancias que salen en MI postura. No a todo el mundo le tienen que salir igual.

Con mi casco aero estoy muy contento (salvo los problemas de caída del visor) y no tengo intención de cambiarlo. Pero quería saber si estoy regalando Watios en la bici de carretera (BH G5, la Orbea ya la he devuelto 😦 ) con mi casco, Kask Mojito, que es bastante ventilado pero muy compacto.

 

Hice el protocolo de ensayo ya habitual, que creo que tengo bastante depurado y  que me  da bastante información y razonablemente fiable: 2 repeticiones de 3 tandas de 3 km con cada casco, alternándolos para que en caso de variación de condiciones ambientales, los números no se resientan. En cualquier caso, desde hace un tiempo, la temperatura de cada serie la tengo en cuenta en el cálculo de la densidad del aire, y el viento (si lo hubiera) en principio se compensa al ser velódromo (forma de hipódromo).

En cualquier caso, antes de ir a los datos, reseñar que ir al velódromo a esas horas en Vitoria en otoño, suele ser sinónimo de niebla y frio (ente  2 y 5ºC) en este caso, pero eso añade estabilidad al test (aunque le frío resta velocidad).  También obliga a llevar más ropa, con el consiguiente incremento del CdA respecto a lo que me dí en el test de la Orbea Aero y también menos velocidad. Para terminar de ralentizar el tema, rodé con cubiertas Vittoria Rubino y cámaras de Butyl. De ahí las diferencias de velocidad con el test de agosto. Bueno, al tema:

tabla1

Y como resultado final:

tabla2

es decir, empate técnico. ¿Sorprendente? Sinceramente, yo me esperaba más del Evade. En cualquier caso,  creo que tiene que funcionar mejor en una posición más tumbada, donde la cola quede menos expuesta, o más bien, mejor acoplada con la espalda.

Si David Pardal vuelve a dejarme el casco, le daremos una segunda oportunidad y lo probaremos en la cabra dentro de unas semanas, cuando tenga mi postura en la cabra un poco más definida. Si funciona bien podría ser una buena opción para carreras sin drafting con temperaturas muy altas (>28-30ºC) donde la falta de ventilación de los aeros puede penalizar… Pero desde luego, en la bici de carretera, seguiré con el Mojito: más cómodidad y ventilación para la misma resistencia aerodinámica.

Garmin 920xt. Aguas abiertas.

Tengo un Garmin 920xt desde hace un año y medio. A estas alturas me parece un poco ridículo hacer una “reviú” de este reloj cuando creo que ya lo conoce todo el mundo.

Sólo voy a decir que estoy encantado con él y que las novedades que tiene más importantes para mí respecto al 910xt del que ya hablé en su día son:

  • Sirve como reloj. Un poco aparatoso, pero la batería dura fácilmente 5-6 días, se carga muy rápido en cualquier enchufe y enseguida te acostumbras a su tamaño.
  • Conexión Bluetooth, que te permite subir los entrenamientos con el móvil a Garmin Connect, de ahí a Strava y, si tienes tappiirik, a cualquier otro servidor o lugar de almacenamiento (Dropbox en mi caso) mientras te estás duchando.
  • Sirve como pulsómetro para el agua con la cinta HRM-Tri, o con la HRM-Swim. Las dos cintas funcionan bastante muy bien. La HRM-Tri es una cinta estándar que tiene también las métricas de carrera (que creo que he mirado una vez en todo este tiempo) mientras que la HRM-Swim, es más rígida para que no se mueva en el agua. Cumple perfectamente esta función, pero no es tan cómoda como para usarla todos los días. Los datos de pulso se graban en la cinta y al terminar el entrenamiento (justo al dar al stop o a posteriori con la opción Download Heart Rate) se pasan al reloj. Al contrario de lo que mucha gente piensa, sí puede dar el dato de pulso instantáneo. Sólo hay que sacar el pecho (la cinta) del agua ya que la señal Bluetooth no se transmite bajo el agua.
  • Pantalla de descanso para la natación que se activa automáticamente cuando haces lap y te muestra el tiempo de que llevas de recuperación, así como el “repetir cada” que suma el tiempo del intervalo anterior más el descanso, por si haces series cada c1’45”, entre otros. También puedes añadir el tiempo del intervalo anterior, etc.
  • Pantalla de Técnica, para que el tiempo que pasas haciendo remadas, pies, etc, no compute en la media total de ritmo del entrenamiento.
  • “alerta de vuelta” en bici, que es una pantalla de resumen de intervalo en la bici, para ver, por ejemplo, los watios medios y el pulso medio durante 10 segundos al final de la serie.
  • Botón rápido para calibrar el sensor de potencia una vez que lo ha detectado, sin necesidad de entrar al menú de Configuración.
  • Posibilidad de ajustar la longitud de la biela.
  • Más robusto que el 910xt.

Hay gente que ya se está pasando a modelos posteriores. Fenix, 735, etc.. Yo de momento no voy a hacerlo. El Fenix pesa demasiado para nadar y el 735 creo que no aporta nada ya que el pulso por infrarrojos sigue sin medir bien y los números son más pequeños.

Pero este post es para mostrar la capacidad y/o limitaciones del modo de aguas abiertas, que es una cosa que me tiene un poco loco desde hace unos años (2012) Swim Mode Garmin 310xt, Análisis Garmin 910xt, Garmin 910xt 1 año después .

Garmin tiene un algoritmo de cálculo sigo sin conocer para calcular distancias en aguas abiertas, pero que se basa en que coge menos puntos (alrededor de un punto cada 50 m), pero sin pérdida de la señal.

La otra opción que hay es poner el reloj en modo de carrera o de ciclismo, cogiendo muchos más puntos. El resultado es el siguiente.

Lo que yo hago es:

  1. pasar el tcx a Google Earth y medir con la regla o la ruta, en línea más o menos recta, ya que no me interesa los metros que he nadado haciendo eses, si no lo que me ha costado ir de A a B. Ir recto es parte del juego.
  2. Considero que la medición en Earth es correcta y establezco el error en la medición de distancia

Lo he hecho sobre diferentes distancias y el resultado es el siguiente.

Conclusión: La medición de la distancia en el modo aguas abiertas, y por extensión, la del ritmo, “vale” para distancias de más de 500m; a partir de 1000m lo clava y para menos de 300m es mejor no mirarlo, o buscarse otro sistema. El modo de bici es una opción porque apenas pierde la señal, pero tampoco termina de ser fiable del todo. Creo que la mejor opción sigue siendo el modo de aguas abiertas para poder tenerla información de la frecuencia de brazada y mirar los ritmos de las series cortas en casa con el Earth, o memorizando la distancia real entre algunos puntos (boyas)

Análisis neoprenos ORCA 2017

Orca ha anunciado hace unos días la salida a la venta de sus nuevos neoprenos para 2017 en una campaña que ha llamado Swimscale basada en que cada nadador es diferente y no siempre hay un único neopreno que sea el mejor para cualquier tipo de triatleta o nadador.

Esto, realmente, no es algo nuevo. Hasta hace unos años todas las marcas tenían 3-4 neoprenos para cubrir toda la gama, los buenos eran los fabricados con materiales más flexibles y los menos flexibles, pero más resistentes, correspondían a la gama más baja. Desde hace unos años esto no es tan “sencillo”.

Por ejemplo, HUUB tienen dos tipos de neoprenos (3:5 y 4:4) con mayor o menor flotabilidad en una parte del cuerpo u otra en función del tipo de nadador, basándose principalmente en la patada y la posición de cuerpo en el agua y un 3:3 sólo para chicas).

La propia ORCA ya tenía desde hace unas temporadas una tabla explicando las diferentes características de cada neopreno y que mencioné en mi primer análisis de neoprenos de ORCA, en el que tuve la suerte de poder probar los Predator y Alpha de 2015-2016 y compararlos con el Helix que tenía hasta entonces.

A partir de ahí, todavía tuve más suerte al poder probar varios prototipos que se estaban utilizando como desarrollo para los de la temporada 2017 que se acaban de anunciar. Más concretamente, estuve probando el 3.8 y el Predator ya que era entre los que podía tener duda por mi forma de nadar.

Y, ¿cómo nado? Pues como la como la mayoría de triatletas sin pasado nadador,

1.- con una patada muy pobre y como consecuencia una posición muy poco horizontal y por lo tanto poco hidrodinámica. De ahí los resultados de la comparación del Alpha con el Predator de 2015

https://youtu.be/U3vbCC8u62E

2.- Y también con una cadencia de brazada bastante baja. A partir de 70 bpm (o 35 ciclos), enseguida pierdo eficiencia.

Durante estas pruebas intenté seguir el protocolo habitual de tandas de 4×400 1’rec a 65 bpm, aunque cuando llegaron las competiciones pasé a hacer tandas más cortas (200m) y un poco más intensas. También los pude utilizar en las competiciones de 2016, que es donde realmente tienen que funcionar y donde salen a relucir las carencias o virtudes de los neoprenos.

Estas pruebas también sirvieron para ajustar detalles de patronaje, tamaño de paneles, cremalleras, probar alguna cosa nueva, y en este caso en concreto comparar los conceptos de flotabilidad extrema frente a neoprenos que con algo menos de flotabilidad, prima la flexibilidad en los brazos con el famoso neopreno 0.88 de las mangas.

Bueno, pues vamos a lo que hago en este blog, poner números.

Prueba 1; Predator 2015 vs Predator 2017 v1

Pero antes de nada, voy a centrarme un poco en el proceso de desarrollo o evolución que se siguió con el Predator (conmigo a la vez que otros cuantos probadores), que creo que es bastante interesante y da una idea de cómo se desarrollan los neoprenos de Orca.

En primer lugar un vistazo en seco a cómo eran para ver las diferencias.

A primera vista, me gustó mucho el 2017. Para empezar, el aspecto exterior (colorido) de las mangas. Bastante más atractivo que el demasiado sobrio Predator 2015.

Por otro lado, me llamó la atención el tejido en las axilas, que era igual que el del creo que es el del Alpha 2015, bastante más flexible que el del Predator 2015

También me sorprendieron los paneles “con burbujas” de la parte inferior, muy parecidos a los de mi antiguo Helix, con la diferencia de que los del Predator, en teoría, no absorben nada de agua. También hacen más rígido al neopreno en la parte inferior, pero no creo que eso sea un inconveniente. El patronaje es claramente diferente, pero a simple vista, yo no soy capaz de afirmar si es mejor o peor.

Cosas que no me gustaron: Las muñecas vienen con un sistema de cierre, que en aquel primer prototipo era demasiado exagerado. Inconveniente: que como quieras nadar con un reloj tipo Garmin 920xt, no lo sacabas sin darle a todos los botones en la maniobra.

Por último, me costaba muchísimo ponérmelo. A pesar de ser una talla 7, me estaba claramente pequeño y no era capaz de ponérmelo sólo. Un vez colocado me tiraba bastante de los costados. Pero bueno, lo importante. Los datos del agua:

Prueba 1;(27/02/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015. Piscina de 50m (interior). 4×400 1′ rec.

En el agua sí que es verdad se notaba bastante más cómodo, pero todavía me tiraba un poco de los costados. Las piernas sí notaba inmediatamente que flotan más y se llevan bastante más rectas por la rigidez de los paneles impermeables. Pero de brazos iba más cómodo con el 2015, porque al estarme pequeño, no podía estirar bien el brazo: una vez más la importancia de la talla en los neoprenos y para terminar me entró bastante agua por el cuello, que en la piscina cubierta hasta se agradece para refrigerar, pero no es plan de nadar con agua dando vueltas por dentro del traje.

Tiempos: me salió un segundo el 100 más rápido, pero con unas 5 pulsaciones más que con el 2015. Demasiadas, sobre todo para ser el que me puse en primer lugar.

Alguno dirá: pues vaya truño… Bueno, los que trabajamos en I+D (aunque sea en otro campo) sabemos lo que cuesta desarrollar las cosas y casi nada sale bien a la primera. Y si sale bien, casi seguro que ha sido de churro.

Así que trasladé mis opiniones a Orca y un par de meses después me llegó otro prototipo de Predator.

Prueba 2;(28/04/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015 – piscina 25 (interior). 4×400 2′ rec.

Esta vez la piscina estaba de 25m y yo bastante tocado después de una semana de antibióticos así que modifiqué un pelín el protocolo, haciendo 2 minutos de descanso entre cada 400. El resto, exactamente igual que hasta ahora. 4×400 con cada uno a ritmo constante.

Conclusiones:

Tallaje: Mi talla es la MT (soy 188 y 74 kg), tal como marcan las tablas. 

  • La talla 7 del Predator v2, a pesar de que me estaba mucho mejor que en el anterior prototipo y de que la cremallera la pude subir con más facilidad, todavía me tiraba un poco de la cremallera hacia abajo (la altura máxima son 185 y yo mido 188). Lo noté tanto en seco como en los virajes en al agua. Las mangas me estaban anchas y me salían bastantes arrugas en ellas. Al sacar el neopreno, la goma de la muñeca iba bastante más holgada que en el anterior prototipo.
  • Datos: el antibiótico me hizo ir 5 ppm las pulsaciones más alto de lo normal (este dato no os interesará mucho a priori, pero tiene su relevancia, más que nada porque me tenía que haber dado cuenta de que no estaba para competir en Senpere dos días después) Con el Predator 2015, me costó esas 5 ppm de más que la vez que lo probé en piscina de 25 contra el Alpha, pero clavé las 4 series a 5:15.
  • El Predator 2017 es un pepino. A pesar de que ya iba tostadete, me salieron todas 1s/100 más despacio, pero con 5,3 ppm menos de media a pesar de haberlo probado en segundo lugar!! Llevé la misma cadencia de brazada, pero apenas le tenía que dar a los pies. Se nota mucho los 5 mm de flotabilidad en los pies y los paneles nuevos en las piernas. Como me dio un poco de rabia no ser capaz de hacer 5:15, hice una última un poco más un poco más fuerte (no reflejada en las tablas). Y conseguí hacer el 5:16, pero sin que se disparara el pulso. 154,8 ppm, que fue lo mismo que hice en la tercera con el Predator 2015, pero llevaba ya 4000m de natación con traje… Así que intuyo que si me lo hubiera puesto en primer lugar el resultado habría sido todavía mejor.

Prueba 3) Predator 2015 vs Predator 2017 (3×400 1″rec) –piscina 50

El 25 de mayo cuando todavía estaba recuperándome de la última tanda gorda de antibióticos de la temporada, volví a comparar el 2015 contra el 2017. Esta vez en piscina de 50 y volviendo a las tandas de 400m con 1′ de recuperación. En este caso, sólo hice 3 de cada uno.
Esta vez el análisis del resultado es todavía más sencillo. Con el mismo pulso, entre 1,5 y 2 segundos el 100 más rápido el modelo de 2017.

Prueba 4) Predator 2015 vs Predator 2017 (5×200 20″rec) – piscina 50

Como ya era la semana de la primera carrera del Circuito Vasco (Ondarroa), hice una prueba más en entrenamiento a ritmo más exigente: (5×200 1’rec, 66bpm) A partir de aquí empecé a usar el Tempo Trainer de Finis, para intentar ajustar más los tiempos. En este caso, con el Predator 2017 en segundo lugar, la diferencia se redujo a un segundo por cada 100 metros para el mismo pulso.

Así que creo que se puede concluir que para el mismo pulso, la diferencia está en unos 1,5seg/100m a favor del 2017.

Aquí ya no había mucho más que probar. Las mejoras del modelo 2017 respecto al 2015 eran evidentes, así que pasamos al siguiente paso. Ver si el nuevo modelo del 3.8 con máxima flotabilidad (un 21% más que un Predator17 en la zona baja del cuerpo según Orca) me iba mejor que el Predator2017.

Prueba 5) Helix 2013 v2 vs 3.8 – (6×100 30″rec) – piscina 50

Pero antes, y debido a algunas dudas que habían surgido en mi “entorno” respecto al test que hice en febrero con el Helix, antes de probar el 3.8 2017 contra el Predator 2017, lo hice contra el Helix. De nuevo, por exigencias de la competición, cambié el protocolo, e hice unas series de 100 m con 30 seg de recuperación: 1,5 segundos más rápido para el 3.8 poniéndomelo en segundo lugar. Así que no había mucho más aquí tampoco.

Por hablar un poco de sensaciones entre tanto número, noté muchísimo la flotabilidad del tren inferior. Tanto que hasta sacar la cabeza para respirar me resultaba mucho más fácil.


Prueba 6) Predator 2017 v2 vs 3.8- piscina 50 (5×200 1″rec)

Ya tocaba poner a competir a los dos mejores neoprenos que había probado. Predator 2017 vs 3.8 2017 . Lo hice el 1 de julio (poco antes del triatlón de Vitoria) De nuevo con 5×200 con 1′ rec y el Tempo Trainer en la cabeza a 66 bpm, que era más o menos el equivalente a un aeróbico medio.


En este caso, el resultado aunque muy ajustado, era favorable al 3.8. 1,6 ppm menos para el 3.8 para exactamente el mismo tiempo y poniéndomelo en segundo lugar. ¿Por qué? Está claro que la flotabilidad ayuda, y la “menor flexibilidad en hombros”, para mi forma de nadar no es un impedimento en distancias cortas. Lo que notaba es que se puede doblar mejor el brazo debajo del agua con el Predator, pero mi brazada subacuática no es de codo alto precisamente.


Es decir, tal vez para un nadador mejor, o con técnica más “fina”, que nadara con codo alto en la brazada subacuática, el Predator pueda ser una mejor opción cómodo. Pero en mi caso, pensaba que el 3.8 me iba mejor. Lo probé también en el pantano de Landa con las chicas de los Wollongong Wizards (y aunque no me sirvió para poder seguirlas), hacía tandas de casi 400 metros “full gas” tras ellas y la sensación era de comodidad y nada de fatiga en hombros. Así que decidí utilizarlo en la prueba estrella de la temporada, el Triatlón de Vitoria.

Pero como he dicho al principio, es en las carreras, con exigencia máxima, donde de verdad se ven las diferencias. Como ya cuento en la crónica de Vitoria 2016, nadé bastante bien, pero los últimos metros se me hicieron bastante pesados y salí fatigado..

En Getxo, que iba a ser olímpico pero por problemas organizativos al final se nadaron 750 m, también nadé con el 3.8, me salió probablemente la mejor natación del año, saliendo del agua con Egoitz Zalakain, ganador al final de la carrera, aunque también salí “tostadillo” del agua.

Así que sin más test, en la que al final fue mi última carrera de la temporada por culpa de mi pubalgia, en Colindres, nadé con el Predator 2017. El resultado no fue bueno, pero más porque me quedé cortado que por otra cosa. De hecho, la segunda vuelta la hice en solitario manteniendo la distancia con el grupito de delante pese a ir tirando yo sólo y saliendo bastante más fresco del agua que en las últimas carreras con el 3.8.

Todo esto hizo que me entraran dudas de la “validez” del test de 200m, y en octubre volvía a las repeticiones de tandas de 400m. El resultado fue el siguiente, 

Prueba 7) 3.8 vs Predator 2017 v2 (3×400 1′ rec) –piscina 25



En resumen, prácticamente iguales, aunque con un pelín de ventaja para el Predator, ya que, además de que me lo puse al final y ya iba tostadillo, apenas hay diferencia en pulso/ritmo. Tan sólo en la última tanda (y también más importante a la hora de valorar la fatiga se nota algo de diferencia).

Como también pude grabarme, he intentado sacar unas grabaciones donde se pueda comprobar en el nado la diferencia que se siente entre los dos, pero esto es un poco más complicado:

– Flexibilidad de brazo:

Las imágenes no son las mejores y no sé si son capaces de representar la sensación que tenía pero creo que se puede apreciar cómo con el Predator me resulta algo más fácil doblar el brazo (dentro de lo muy poco que lo doblo :() y llevarlo por el sitio, que en mi opinión es por debajo de hombro (aunque debería llevar el codo más alto, eso es problema no achacable al traje….)


.

-Flotabilidad:

No tengo demasiadas tomas laterales, y no he sido capaz de hacer una comparación entre la posición y patada entre los dos neoprenos.

Como conclusión:

Estoy leyendo que el 3.8 es para gente que “nada menos”. Yo no estoy de acuerdo y me parece que es bastante simplista. Creo que es para gente con poco flotabilidad en piernas pero fuerte de brazos. Es muy parecido al efecto de nadar con palas:  Vas más rápido, pero cansa más. Creo que el factor que nos limita a casi todos los triatletas, cuando aparece la fatiga, es en los hombros, nunca en las piernas… Otra cosa es que una mala posición nos lastre mucho…. Pero bueno, eso es lo que he intentado explicar a lo largo de este post, espero que con algo de éxito.

En cualquier caso, como resumen: es una pena que no pueda comparar todos a la vez, y que al final estén mezcladas diferentes épocas de la temporada, tandas de 100, 200, 400, diferentes longitudes y tipos de piscinas, pero creo que hay números suficientes como para sacar conclusiones interesantes. Por si alguien ha llegado hasta el final del post, he intentado establecer una clasificación, dando más peso a las tandas de 400 por ser las más largas y las más representativas de lo que un triatlón o una travesía pueden ser. Y sería la siguiente.


Si alguien tiene alguna duda, como siempre estaré dispuesto a responderla en la medida de lo posible.


Récord de la Hora. Mi primer día en Anoeta.

En carretera tengo hechos dos tests de FTP de 1 hora sobre cabra.

  1. Abril de 2014: 285 NP/ 170 ppm
  2. Febrero de 2015. 290 NP/164 ppm

Es lo más parecido que he hecho hasta ahora a un posible intento de récord de la hora… Pero en realidad, la única similitud es que es una hora encima de una bicicleta a esfuerzo “máximo”.

Los número que me salieron creo que no estuvieron mal: ni como número absoluto ni como relación contra otros test de 20 minutos, pruebas de esfuerzo, etc, aunque no eran en épocas de estar a tope y los pulsos creo que son bajos. De ahí, puedo decir que sé sufrir “bastante” durante una hora y tengo una idea “aproximada” de los watios que puedo hacer. Pero poco más. Para atreverme a seguir dando pasos en esta aventura, tenía que aclarar o superar dos puntos:

-andar con una bici de piñón fijo

-andar en un velódromo de verdad.

La primera era la más complicada.  En el velódromo abierto de Gamarra he dado tropecientas mil vueltas desde que empecé a hacer mis primeras pruebas de material con mi primer Powertap en 2009. El peralte no tiene el ángulo de los velódromos cubiertos de competición, pero por lo menos creía que sabría pasar las curvas rápido sin dejar de meter potencia.

Más complicado me parecía lo de la bicicleta de piñón fijo. Para empezar, porque no tenía bici de piñón fijo. Empecé a enredar un poco. Tampoco es que en España haya mercado, ni oferta.. ni en tiendas, ni de segunda mano. Al final, Iván Otero me dejó su Dolan, la cabra con la que lleva unos años compitiendo. Sabíamos que igual me estaba un poco justa, pero el objetivo sólo era dar unas vueltas en Anoeta con esa bici, no matarme, coger algunos datos y  medidas para una posible compra de cabra si todo iba bien.

Por casualidad, unos días antes estuve en Donosti y aproveché para pasar por el velódromo y preguntar las condiciones para entrar. Muy fácil:

-4,20 € la entrada

-estar federado en ciclismo y triatlón.

-llamar antes de salir de Vitoria, por si acaso.

Así que el sábado 8 de octubre, cogí también mi cabra y me fui a Anoeta.

2016-10-08-09-55-17

Antes de que llegaran Iván y Ainara, entré en la pista para ir haciéndome y quitar el miedo… Subir por la rampa de entrada, la grada vacía, el silencio… Todo impresionaba. Y el PERALTE. Una auténtica pared.

Desde abajo impresiona mucho más que cuando estuve viendo las 6 horas de Euskadi hace unos cuantos años. De entonces ya me acordaba de que la cuerda de Anoeta no era de 250 m si no de 285,714m.  O sea 3,5 vueltas, 1 km.

http://www.rfec.com/ckfinder/userfiles/files/adjuntos/Velodromo%20Anoeta.pdf

Así que me puse las zapatillas y empecé a dar vueltas… Primero sin acoplar, por la parte plana, hasta empezar a subir a lo que realmente es la pista, y a la segunda vuelta ya me di con el pedal en el peralte… Es lo que tiene ir despacio, no inclinar la bici y no llevar una bici de pista, una de cuyas peculiaridades es que lleva el eje de pedalier más alto, precisamente para que no pase esto.

Di unas cuantas vueltas más, y en cuanto llegó Ivan: me dio un par de nociones de mecánica (básicamente cómo ajustar la rueda con la llave fija dejando la cadena tensa) y el consejo que ya me había dado Jaime Menéndez de Luarca: “Keep pedalling”.

En realidad, no es nada difícil. Una vez que pones un pie, pedaleas con ese pie, enganchas el otro, sólo es cuestión de no dejar de dar pedales… Que cuando vas dando vueltas es muy sencillo, pero si se te ocurre “parar” para dar al Lap o mirar el Garmin, entonces frenas en seco la rueda,  pero en realidad el pedal te mete un golpe hacia arriba que está a punto de tirarte por encima del manillar. Pero eso sólo pasa una vez cada día. Para el resto de día te acuerdas.

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Conclusiones (no númericas) que saqué:

  • Me encantó Anoeta pero vivo en Vitoria. Preparar la bici, mochila, 1 hora de coche, OTA, cambiarse, entrada, …. vuelta a cambiarse, otra hora de coche, deshacer la mochila…. Al final es mucho tiempo.
  • No estaba en forma (normal en octubre y tras 15 días parado del todo)
  • La Dolan me estaba pequeña.
  • No sabía trazar las curvas.

Así que los siguientes pasos eran.

  • Entrenar en Gamarra y comparar los datos con los obtenidos en Anoeta para ver cuál era la diferencia en watios entre ambos velódromos para la misma velocidad.
  • Empezar a buscar cabra de piñón fijo.
  • Dar vueltas y vueltas a Gamarra.

Pero el principal objetivo del día, si conseguía encadenar unas cuantas vueltas acoplado, era sacar los primeros datos, y hacerme una idea de los watios que me podían hacer falta para acercarme por lo menos a 44 km/h. Desde luego, no me acerqué ni de lejos a esa velocidad.


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El número gordo es que con 285w me salían  41 km/h… Al principio me desanimé un poco. No me veía capaz de meter más watios, (eso eran tandas de 3 minutos y acababa asfixiado) y me parecía imposible sacar esos 3 km/h.

Pero me puse a estudiar un poco… Las fotos de mi posición, los datos que ya conozco de mis pruebas con casco aerodinámico, ruedas aerodinámicas, tapas,  diferencias de coeficiente de rodadura entre velódromo de hormigón y velódromo de madera, la influencia de las condiciones atmosféricas (presión y temperatura),

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Y bueno, un poco de aquí y un poco de allá… Creo que no es imposible del todo. Así que como dije en el prólogo, el trabajo a partir de aquí se divide en dos partes:

-conseguir una forma física que me permita mantener entre 280-300w (vaya horquilla) en una hora

-exprimir todo lo que pueda el resto de factores, principalmente la aerodinámica, sin gastar más que “lo imprescindible”.

pero ahora ya sé desde dónde parto.

Récord de la Hora. Prólogo.

Empieza 2017 y con él la que debería ser mi 16ª temporada como triatleta. Espero que sea así y consiga superar la pubalgia que me impide correr desde hace 5 meses. En cualquier caso, y también empujado por esta pubalgia, ya va siendo hora de hacer cosas distintas, y aunque el triatlón seguirá siendo mi objetivo principal, voy a seguir en la línea que comencé la temporada pasada de hacer cosas en otros deportes que siempre he querido, aunque como ocurrió en mi inmersión en las competiciones de natación, siempre ligadas a alguno de los tres deportes.

El “proyecto” que tengo en la cabeza para este año que es consiste en ver hasta dónde puedo llegar en el intento de Récord de la Hora.

En mayo de 2014, la UCI volvió a permitir el uso de cabras para este record, y a partir de ahí, primero: Jens Voigt (51,115) ,

luego Matthias Brandel ( 51, 852)

Rohan Dennis (52,491) ,

Alex Dowsett ( 52,937) y

Finalmente Bradley Wiggings, fueron batiendo sucesicamente hasta llevarlo a 54,526.

Un punto importante y en el que la gente creo que está bastante confundida (hablaré más en detalle otro día) es que las bicis tienen que cumplir el Reglamento UCI. Sigue sin valer cualquier bici o cualquier posición. Por ejemplo, la Espada de Miguel o la posición “Superman” de Boardman siguen sin ser aprobadas.

En el mundillo del triatlón español esta prueba fue algo más popular gracias a Jaime Menéndez de Luarca, uno de los triatletas más mediáticos de España quien desde que empecé en 2001 ha sido una referencia para mí junto a Eneko Llanos, Clemente Alonso, Pablo Cabeza, y al que tengo que muchísimo que agradecerle.

Gracias a él, muchos nos enteramos de que había una categoría máster en la que también había sus propios récords.

La pista siempre me ha llamado la atención, pero principalmente, las pruebas de persecución. Creo que sobra a estas alturas hablar de mi predilección por las cabras, la aerodinámica, ruedas, lenticulares, etc… En 1994 seguí con muchísima atención todos los datos de pruebas que se publicaban sobre el Récord de la Hora de Miguel Induráin. La espada, geometrías, el carbono… No estoy seguro, pero creo que fue la primera vez que oí hablar de potencia en la bicicleta del ácido láctico y todo ello, de alguna manera, marcó mi vida.

Es una prueba que tiene todo lo que me gusta: Potencia, material, esfuerzo en zona de umbral de una duración “razonable” y mucha Física por detrás, principalmente aerodinámica.

Este va ser mi último año en 35-39. El récord de este grupo está en poder de Ibon Urtiaga en 44,416 km. Es un ciclista (fisio de profesión) que compite en Máster. Yo soy un triatleta que nunca he destacado especialmente en las carreras por mi parcial de ciclismo, pero creo que en una hora, a tope, en cabra, sin cuestas ni curvas en las que frenar, creo que puedo hacerlo relativamente bien. Probablemente, no como para batir ningún récord, pero quiero saber hasta dónde podría llegar. El reto está en conseguir, está claro que con piernas y watios, pero también mediante mucho estudio de datos, metodología de entrenamiento por potencia y aplicación de nociones de Aerodinámica conocer dónde está mi límite en una hora en el velódromo.

No sé si llegaré a hacer un intento oficial (es bastante dinero), pero he empezado a dar los pasos necesarios como si fuera a hacerlo. En los próximos días iré contando cuáles han sido hasta ahora  y cómo voy avanzando.