Nike Next vs ZoomFly

Tras las pruebas de las Nike Zoom Fly contra zapatillas convencionales (Boston 6 (I) y (ii) y Brooks T7), me quedaba el siguiente paso: probar estas zapatillas contra las Vaporfly 4% y ver si era capaz de medir alguna diferencia entre ellas. Tal como conté en la primera entrada de este serial de pruebas de zapatillas, Marc Hurtado (Running Fiz) me dijo que para 10k y hasta media maratón me recomendaba las Zoom Fly antes que las Vaporfly4%. Los argumentos (más estabilidad y amortiguación más que suficiente) me convencieron. Aunque claro, el hecho de que el vendedor en cuestión te ponga mejor las zapatillas que tiene en la tienda, frente a las que no tiene en la tienda, pues te hace dudar un poco.

El caso es que mi compañero Alberto González, un tío que creo que por su pasado en el motociclismo de competición, está siempre abierto a cualquier mejora de material, se ofreció a dejarme sus NEXT%, la versión supuestamente mejorada del las Vaporfly 4%. Acepté encantado.

Para empezar, (y sin entrar en terminologías ni nombres de espumas ni materiales) lo que más llama la atención es el upper, que parece papel de fumar. A pesar de tener mucha más espuma ( y debido a la baja densidad de este material), son más ligeras que las Zoom Fly2 (fotos de tallas US11, sin plantillas).

La horma es todavía más estrecha que en las Zoom Fly2:

Y la suela es completamente distinta:

Pero en teoría, la placa de carbono, que en mi opinión (por lo menos hasta ese momento) es lo realmente importante, es la misma.

El primer punto negativo de las Next% lo vi nada más calzármelas. La lengüeta. Tiene lengüeta y es tan fina que se mueve mucho al calzártelas y creo que es bastante complicado (imposible) que en una transición de un triatlón se quede en su sitio. Sin embargo, el ajuste del pie, principalmente en la parte delantera es mucho mejor. Las notaba más pequeñas, pero en los dos casos me valen en US11.

Una vez hecho este primer análisis, cogí mi viejo ipod nano y me fui a fui a probarlas a las dos rectas de Salburua.

Protocolo, el mismo que en el último test: 10x1k, con 1’30 de recuperación entre impar (ida) y par (vuelta) y 2’15” para el cambio de plantillas y zapatillas.

La sensación corriendo con las Next%  en comparación con las Zoom Fly, es la misma que cuando probaba las ZoomFly respecto a zapatillas convencionales… Ir pisando huevos.  Pero lo peor es que se me cargaba el tensor de la fascia lata y me notaba muy desequilibrado. Como si no fuera capaz de lanzar recta la pierna hacia adelante. porque ya salía torcida por hundirse demasiado con la espuma.

Pero como este blog es de números y no de sensaciones, aquí van los resultados.

A primera vista, aparte de que no estuve demasiado fino manteniendo los ritmos, no soy capaz de sacar ninguna conclusión. Si hago los promedios de todas, excluyendo las dos primeras como en los test anteriores donde se ve que estoy bastante más “fresco”, las Zoom Fly me salen algo más rápidas, pero se ve que en la tanda 2 apreté de más, por lo que no es concluyente.

 

Así que reduzco un poco la muestra para quedarme con las más constantes (5,6,7,8):

 

Como no termino de verlo claro, he puesto lo he llevado a una tabla de dispersión, donde sigo sin ver nada relevante.

Y ya a la desesperada, emparejo cada tanda en el orden realizado. Hay una ligera ventaja para las Zoom Fly, pero nada concluyente ni tan claro como se pudo ver en las pruebas anteriores.

 

Conclusión: pues que como no era capaz de sacar ninguna conclusión con esta prueba, y aprovechando que Alberto me lo permitía, había que repetir.

Decidí cambiar de protocolo y ubicación: series de 2000m para que la fatiga también sea relevante en la vetusta y descuidada pista de atletismo de Mendizorrotza.

Lo que pensaba que iba ser una ventaja, (entendía que en la pista todo iba a ser más controlado), al final se volvió una desventaja gracias a la “amable” encargada de esta instalación municipal y sus ridículas reglas. El mismo “reglamento” que prohíbe correr sin camiseta, independientemente de la temperatura, estando en la misma instalación en la que tienes una tía tomando el sol en topless a 5 metros, no me permitía correr por las calle 1 y 2, en la que sólo podían correr los federados en atletismo (UNO en ese momento, Alberto Alba, a quien conozco personalmente y nos estábamos entendiendo de maravilla). Bueno, pues corres por la 3, y ya está. Claro, pero entonces llegas a contrameta y te encuentras con unos chavales saltando vallas en las calles centrales y tienes que irte a la 1…  Visto el panorama, intenté hacer todas las vueltas exactamente igual, media pista por la calle 1 y media pista por la 3. Pero cuando estás buscando diferencias de 1-2 segundos/km…Bueno, es lo que hay. Lo siento por los que estuvieran esperando un experimento super-preciso. Tras algunos cálculos del radio de la curva y haciendo algo de caso (poco) al Garmin, he estimado una distancia de 2050m.

Los resultados son los siguientes:

Como siempre, elimino la primera y hago los promedios de las restantes.

Teniendo en cuenta que las Next iban al final, no parece que haya nada relevante.

He repetido la gráfica de dispersión, y como en el 10x1k, no se puede sacar nada, porque cada una está en un extremo:

Conclusión: en mi caso, a mis ritmos y con mi técnica de carrera, no hay diferencia medible. En mi opinión, era lo esperado. Lo que ayuda en el impulso, en la velocidad, en llegar más lejos con el mismo esfuerzo, es la placa de carbono. La espuma, probablemente ayude en la amortiguación, pero no en el impulso. ¿Que reduce la fatiga? Puede ser. Pero yo no lo puedo medir.

En mi caso, no tengo ninguna intención de hacer una maratón, como he dicho, me resulta mucho más cómodo y natural correr con las Zoom Fly, así que voy a seguir con mis dos pares (¡¡el segundo comprado al 50%!!).

Me queda la duda de cómo me irían las Zoom Fly3, que creo que mejoran el ajuste de la parte delantera del pie y eliminan el recalentamiento del pie (yo no lo he padecido) y la excesiva absorción de agua (tampoco). Pero no creo que corran más, y para triatlón, principalmente por el tema de la lengüeta, creo que las Zoom Fly 2 son la mejor elección por el momento.

Test Nike Zoom Fly 2 (iii)

Como los resultados de los test que estoy haciendo a zapatillas últimamente parece que tienen cierto sentido, este tipo de entrenamientos me vienen bastante bien para forzarme a hacer algo de series y me quedan variables por probar, le he dado otra vueltilla a las Nike Zoom Fly. (Ahora que ya están a la venta las Zoom Fly3, voy a especificar que son las 2, las de “upper” tipo calcetín).

En este caso, lo que pretendía ver era si el tipo de superficie del suelo influía o no en la mejora del rendimiento de estas zapatillas respecto a las zapatillas “convencionales”. Supuestamente, si el suelo es más duro, primero, la espuma va a hacer más efecto en el amortiguamiento, y puede que el efecto catapulta de la placa de carbono se incremente por doblarse algo más.

Así que la semana pasada, repetí el protocolo del test en cuanto al número de repeticiones (5×2) pero he cambiado bastantes cosas:

  • Lugar: dos rectas en casi ángulo recto en Salburua, por el bidegorri (bien apartado a la derecha para no molestar a las bicis). O sea, asfalto.  Los 1000m están marcados en el suelo. Aunque coincide perfectamente con el GPS, me guió por esta marca y así me aseguro de que todas son iguales. Estamos midiendo diferencias pequeñas, así que un par de metros son relevantes. Esta zona no me gusta mucho para esta prueba porque está más expuesta al viento N, pero la tarde estaba bastante tranquila. En cualquier caso, dentro de cada tanta de dos, hice una en un sentido y la siguiente en el opuesto.
  • Duración: 10x1k. Paso de 702 a 1000m. Puede parecer que no, pero es diferencia. Y creo que es la primera vez en mi vida que hago 10.
  • Recuperación: Como tampoco es que esté en forma ni mucho menos (llevo 3 semanas corriendo), tengo ritmo, pero necesito más tiempo de recuperación para intentar mantenerlo según van pasando las repeticiones. Así que pasé de 1′ a 1’30 entre tandas con las mismas zapatillas, y de 1’30 a 2 minutos con el cambio de zapatillas (incluye acercarme al coche abrirlo y ponérmelas) Y aún así, ya se va a ver que no fui tan constante como en el Prado.

Para un entrenamiento así de exigente, y visto que no había mucha diferencia de tiempos entre las Boston 6 y las Brooks T7, opté porque las competidoras de las Zoom Fly 2 fueran las Boston y proteger algo más mis piernas.

Bueno, al resultado:

Como se puede observar tanto en la tabla como en la gráfica del pulso, me costó un poco coger el ritmo al principio. Había estado por la mañana en el gimnasio, y aunque tampoco es que me esté matando a meter peso, la falta de costumbre me hace tener los aductores un poco tiesos y me costó soltar.


Por otro lado, se puede ver bastante claro, tanto en ritmos como en el pulso, que la segunda serie de cada tanda siempre es más lenta. Y no es el viento. Simplemente se me hacía largo.. o Estaba menos fresco. En cualquier  caso, las Nike siempre más rápidas. Y casualidad o no, la diferencia de la segunda a la primera serie, siempre es mayor en las Boston que en las Nike. (3,7 y 5,0 seg vs 3,0 y 3,2). ¿Menos fatiga? A tener en cuenta para las siguientes.

 

Como resumen de los números: siguiendo el esquema de los test anteriores, y más en este caso por lo comentado de la primera tanda, descarto la primera tanto con las Nike, y promedio las 4 últimas con cada zapatilla::

 

Con lo cual, más o menos se repite el resultado del primer test con las Boston 6. 2,4 segundos/km de diferencia para el mismo pulso con una zanzada 1,8 cm más larga con las Nike.

Conclusión: o la superficie no es tan relevante, o el Prado no es especialmente blando (que puede ser porque es una tierra muy prensada). En cualquier caso, la mejora es relevante.

En cuanto a sensaciones de carrera: creo que sí que los cuádriceps se me resienten menos al final de cada serie con las Nike. Por otro lado, mientras que con las Nike siento tengo que bracear para llevar el cuerpo más controlado y aprovechar mejor el impulso, con las Boston tengo que bracear con más fuerza para intentar alargar la zancada.  Creo que se nota lo importante que es para mí el braceo en la carrera, ¿no?

En mi opinión, con estas zapatillas ya no queda mucho más que probar, por lo menos, con mi condición física actual. Sería interesante unos 2k, o 3k… Pero es algo que ahora no puedo hacer. Así que esta semana intentaré probar “lo siguiente” 🙂

 

Test Nike Zoom Fly (ii). Brooks T7.

Tras mi primer test de zapatillas que hice sobre las Zoom Fly en agosto, me quedé con ganas de saber qué pasaría al comparar estas zapatillas contra unas voladoras. Desde hace un montón de años compito con las voladoras de Brooks: desde las primeras T4 que me regaló Iñigo cuando jugaba en Alicante (2005), he pasado por las T5, T6, y T7 (dos veces). Eran unas zapatillas muy baratas, de alrededor de 190g, que se me ajustaban muy bien al pie y con las que traccionaba genial. En su contra, amortiguación casi nula que, aunque a partir del km 15 me hacían sufrir bastante,  las llevé hasta en la única distancia ironman que terminé (en 2011), en uno de los errores de aquella carrera.

Bueno, al tema: la idea era comparar ligereza y tracción (T7, 175 g sin plantillas) frente al impulso de la placa de carbono de las Zoom Fly (258g US11) y a un ritmo más cercano al real de mis competiciones (más cerca del 3.25 -3.30 que del 3.20). Como creo que la prueba anterior salió bastante bien, repetí el protocolo:

  • 2×700 (701,8) con 1’rec a ritmo de 10k (3’25-3’30) en el parque de El Prado, protegido del viento. Con 3 kilos más que en julio, sabía que no podía hacer mucho más ( y de ahí también las diferencias de pulso con la prueba anterior)
  • Cambiar de zapatillas (en este caso las dos iban ya con gomas) y repetir 4 veces más. El cambio me costaba 1’30 seg,
  • No pensar, Ni mirar demasiado el reloj. Eso, en casa.

Resultados

siendo

cad: cadencia expresada en zancadas/minuto

zan_calc: longitud calculada de la zancada (m) en función de la distancia (medida con odómetro) y de la cadencia

osc: oscilación vertical (cm), medida por la cinta HRMTri de Garmin.

tcs: tiempo de contacto con el suelo (milisegundos) medida por la cinta HRMTri de Garmin

Si hago el promedio de todas las tandas con cada zapatilla,

Si quito las dos primeras con las Nike, para competir en “igualdad” de condiciones.

Al igual que en el primer análisis, pongo la curva del pulso para comprobar que el esfuerzo físico es el mismo, vamos, que no apreté más con una o con otra.

En este caso se puede ver cómo en la primera tanda con las Nike iba bastante más fresco, así que razón de más para eliminarla de los promedios. Si quito su curva de pulso (ver gráfica de abajo) se puede comprobar que el pulso es más o menos igual en todas, aumentando éste según avanza el test. En este caso, se me fueron unos segundos las dos recuperaciones de 1′ de las T7, por lo que parto de casi 10 ppm menos, lo cual penaliza el promedio de pulso de las Nike. Creo que es más importante ver que el pulso máximo al final es prácticamente el mismo.

Conclusiones:

De nuevo las Zoom Fly salen como indiscutibles ganadoras, con entre 2,5″ y 2,8″ seg/km de diferencia, debido a una zancada entre 3 y 4 cm más larga, gracias al impulso de su placa de carbono. Si a ello añadimos que con la espuma de la suela se amortigua más el impacto y el músculo sufre menos, parece que está claro que, a pesar de su inestabilidad y de que no termina de sujetarme la parte delantera del pie todo le que me gustaría, es un hecho objetivo que corro más rápido con ellas, así que ya no tengo dudas de cuáles voy a utilizar para competir.

Nota: aclaro, una vez más, que yo me pago mis zapatillas. 

Test Nike Zoom Fly.

Nike lleva dando guerra con las Vaporfly4 desde hace un par de años. Unas zapatillas diseñadas para bajar de las 2 horas en maratón, basadas en dos novedades: una placa de carbono en el interior de la suela para ayudar en la propulsión, y un material muy blando para crear menor fatiga muscular. Personalmente, no me ha gustado todo el rollo del sub2 , especialmente el circo montado en el circuito de Monza, con irregularidades por todas partes, pero después de ver cada vez a más gente gastarse 250€ en las zapatillas y como Ingeniero de Materiales, tenía ganas de probarlas. Nunca he sido fan de Nike. Creo que sólo tuve un par de zapatillas de baloncesto que me regalaron mis padres con 14 años cuando me cogieron para la selección de Álava infantil. Nunca para correr.

Así que, tras hablar la que es mi podóloga desde años, Ioana Arbillaga, leer algún análisis de Rodrigo Borrego, un ingenuo intento frustrado de que Nike me cediera unas zapatillas para probar y hacer un análisis de las mismas, me fui a la tienda a buscarlas. Resulta que no tenían las Vaporfly4 pero sí las Zoom Fly. Tan poco puesto estoy en esta historia tras un par de años sin apenas correr, que no sabía ni que las “hermanas pequeñas” de las Vaporfly, las Zoom Fly también tenían la famosa placa de fibra de carbono. Fue entonces, cuando Marc Hurtado me dijo que, de hecho, para distancias más cortas que la maratón, la gente de su grupo (algún campeón del mundo incluido), prefería las Zoom Fly. ¿Por qué?

Bueno, lo primero que creo que hay que hacer es distinguir y entender que las dos particularidades que tienen tanto la Vaporfly4 como las Zoom Fly, (la placa de carbono y la espuma) tiene unos efectos independientes entre sí.

La placa de carbono, supuestamente hace un efecto muelle (Pistorius) que te ayuda en la propulsión,

Por otro lado la espuma extremadamente blanda (más en las Vaporfly4 que en las Zoom Fly) hace que el impacto en cada pisada sea absorbido por ella, creando menos daño muscular, y por lo tanto, causando menos fatiga, siendo por ello más efectivo para la maratón.

Ahora bien, había oído que era demasiado blando y la verdad es que me estuve fijando con Ioana en algunas pisadas durante el triatlón de Zarautz y daba bastante grima verlo…

Por lo tanto, no se recomiendan para corredores que entren de talón o con pronaciones excesivas. Así que la primera comprobación fue ver, que en ritmos de carrera no entro de talón:

Últimos metros del triatlón sprint de Lekeitio 2016 

A pesar de que mi técnica de carrera es bastante fea por tener las rodillas giradas hacia adentro, entro de medio pie (aunque enseño mucho el talón, no llego a apoyarlo) y tengo una fase de propulsión bastante decente, con buena coordinación de brazos.

Ahora bien, la ventaja que vende Nike es una mejora del 4%. Eso es una burrada. Un 4% de velocidad?? Si corro a 3’30 un 10k, ¿quiere decir que voy a correr a 3’21? No es demasiado creíble, pero me apetecía probar.

Así que me las compré e inmediatamente fui a hacerme las plantillas para estas zapatillas.

Por otro lado, nunca había hecho un test de zapatillas “en condiciones”. Sólo una vez hice un intento que me salió bastante mal. La fatiga se acumula mucho más rápido que en la bicicleta y es bastante más complicado llevar un ritmo constante, similar al de competición (que es lo interesante), sin que la este vaya decreciendo según pasan las tandas.

El protocolo que se me ocurrió fue el siguiente:

  • 2×700 (701,8) con 1’rec a mi ritmo de 1000s  (3’20-25) en el parque de El Prado, al que he dado miles de vueltas, muy protegido del viento. En teoría la arenilla/gravilla que tiene y las curvas en ángulo no favorecían a las Fly y su suela “hundible”, por lo que lo dejé así. Forzar pero guardando, con una cadencia que tengo bastante bien interiorizada.
  • Cambiar de zapatillas (las Boston 6 por ser las más parecidas que tengo en peso, 242g) y repetir n veces. Luego vi que el cambio me costaba 1’30 seg,

Peso US11, sin plantillas

  • No pensar. Ni mirar demasiado el reloj. Eso, en casa.

Sensaciones:

Me puse las zapatillas para ir desde casa hasta allí trotando (4’45”/km). 2km. Me parecieron incomodísimas e inestables. Como si fuera corriendo sobre unos zancos de espuma.

Una vez empecé a calentar y a subir el ritmo comencé a encontrarlas mejor. No me sentí especialmente rápido, es más, me notaba algo torpe, pero la primera tanda salió en los tiempos previstos sin demasiada dificultad.

La diferencia la noté cuando me puse las Boston: notaba más cerca el suelo, lo sentía mejor, notaba más tracción en el impulso, un mejor ajuste al pie, por lo que los primeros 100-200m metros me sentí mejor, pero enseguida empecé a percibir que me requería algo más de esfuerzo.

Tras dos vueltas, de nuevo a las Nike. Otra vez algo de pérdida de sensibilidad en la tracción, algo de inestabilidad en curva, pero otra vez los tiempos salieron. A partir de aquí, me di cuenta de que es imprescindible llevar una muy buena coordinación y empuje de brazos para ir con el cuerpo más controlado y que el sistema funcione mejor.

Nuevo cambio a Boston 6 y de nuevo las mismas sensaciones. Más agarre, más sensación de tracción, pero más demanda de esfuerzo.

Llevaba mucho tiempo sin correr más de 40 minutos, por culpa de una sobrecarga en el tensor de la fascia lata, pero como no me molestaba, aproveché para hacer otra tanda de 2×700 con las Nike para tener un dato adicional y que el factor cansancio no perjudicara en la comparación a las Boston.

No miré nada hasta llegar a casa. El resultado fue el siguiente:

En rojo la longitud de zancada de Garmin: que en el Prado, al medir mal el GPS, se queda muy corta. Lo que hago es, asumiendo como buena la medida de la cadencia, calcular una longitud de zancada sabiendo la distancia exacta de cada vuelta (701,8 mm).

El resultado promediado, si cojo promedios de todas, (con 3 tandas de Zoom Fly y 2 de Boston). 3″/km para el mismo pulso, con 2 cm de diferencia de zancada.

Y si cojo promedios quitando la primera tanda de las Zoom Fly porque estaba más fresco: 3,3″/km para el mismo 1 ppm más, con 1 cm de diferencia de zancada (aquí me haría falta algún decimal más)

En las gráficas de pulso se puede ver cómo exceptuando en la última, los inicios son más o menos igual, y según voy avanzando en la tanda la fatiga va haciendo separarse las curvas. Pero el patrón es mismo: en cada serie me sube un poco más el pulso, y parece independiente de la zapatilla.

Llevo algo de tiempo (poco) analizando un poco los resultados de estas métricas que da el Garmin en mis carreras y entrenamientos de series. Teniendo en cuenta que más o menos siempre voy a la misma frecuencia, la más importante en mi opinión porque es la que tiene una mayor correlación con el ritmo de carrera (y además la más entrenable y controlable) es la longitud de zancada.(todo esto, insisto, suponiendo que las métricas del Garmin son lo suficientemente precisas).

Conclusión

Parece claro que la placa de carbono ayuda. La sensación que tengo (y que pretendo comprobar en breve) es que a menos velocidad, se doblará menos, y por lo tanto, la devolución de energía al recuperar su forma será menor, por lo que el “empuje” será menor que esos 3″/km. La verdad es se supone que están diseñadas para correr por debajo de 3’/km, y que 3’20″/km es un ritmo bastante optimista que alcanzo en pocas situaciones, por lo que creo que probar a ritmos más reales (3’35-3’40, de mi media maratón o un ritmo de carrera en distancia olímpica) me dará algo más de visión de si pueden ser útiles o no para mí.

Por otro lado, está claro que tienen una falta de estabilidad: la suela es demasiado estrecha y el balanceo que tienen hacia los lados en curva debido a la flexibilidad de la espuma no ayuda nada. Respecto a si reduce la fatiga o no, con esta prueba no puedo llegar a ninguna conclusión.

En cualquier caso, sólo el hecho de poder llevarlas sin calcetines gracias al “upper” que tiene (con las T7 no puedo pasar de 5km sin calcetines), ya me da unos 20- 25 segundos, que son 2- 2,5 seg/km, en 10km,  motivo por el que decidí llevarlas en Getxo, creo que con buen resultado final. Pero eso ya vendrá en la siguiente entrada.

Triatlón de Lekeitio 2019.

La segunda bala de la temporada estaba preparada para Lekeitio desde que supe que era Campeonato de Álava de distancia sprint. Sí, Campeonato de Álava en Lekeitio, (Bizkaia). Tenemos un Ironman a 600€/persona con ayudas municipales pero no tenemos un triatlón sprint. Somos así. Me cuadraba por fechas, tenía la espina clavada de 2016 y me encanta correr en Lekeitio. Pero siempre me sale mal. Siempre nado mal. Peor de lo habitual todavía. Este año no había demasiados motivos para que fuera diferente, pero intenté comprar todos los boletos que pude de la lotería del agua:
  • varios entrenamientos de aguas abiertas con mi boya con tandas de 150 m jugando con la frecuencia para que nadar a 37 bpm me resulte cómodo y eficiente,
  • en piscina de 25 muchos 50s a 38 bpm y 150s con cambios de ritmo.
  • Colocación en el lado derecho siguiendo instrucciones de Guz con dos tipos de pies a mi lado (Alex Altuna y Astigarraga).
  • Practicar 4 o 5 veces la entrada al agua para calcular dónde me tenían que tirar de cabeza,
  • gel de cafeína de 226ers una hora antes de la carrera,
  • calentar con cambios de ritmo (esto lo hice menos),
  • ajustarme bien el traje….

No sé. Creo que estaba todo. 

 

Resultado: peor todavía que en 2016, saliendo en el puesto 73. A 45″ de lo que creo que debería ser mi grupo (Astigarraga, Zalakain, Llavería). Por ejemplo, Llavería me sacó 10″ en Aritzaleku (1500), 45 ” aquí (750). Iraizoz 2’30” en Aritzaleku, 1’50” aquí.  Unai Sagarzazu 3 minutos en Aritzaleku, 2 aquí…  Por lo que más o menos, sale que tendría que haberlo hecho unos 45″ mejor (sólo teniendo en cuenta una natación más tranquila como fue la de Aritzaleku). Eso son entre 30 y 40 puestos.

Pero vamos por partes. Después de la eterna espera de 15 minutos plantados en la arena, se dio la salida, que me pilló un pelín a contra pie, pero no reaccioné mal del todo y gracias a una buena zambullida estaba en paralelo a Altuna. Creo que Astigarraga se abrió más a la derecha todavía, Altuna se cruzó como ya me había dicho, pero cuando tenía que ir a por sus pies como un loco, se me medio montan en el lado izquierdo y no soy capaz de sacar apenas ese brazo. Eso me ralentiza y me pasan por la derecha, hasta que ya pierdo la referencia de Altuna.

Primeros dos minutos y medio a 40 bpm pero empezando a perder velocidad.

 

Sigo viendo a los de la derecha, pero el grupo gordo está a la izquierda y son bastantes. Me quedo en tierra de nadie, y me tiro rápido hacia la izquierda. Más o menos ese era el plan, pero creo que ya tengo demasiada gente por delante.  Llega la boya… Bueno. Meneo serio (y eso que estaba el mar tranquilo) creado sólo por el barullo de pies y brazos. Muevo los brazos más que nada para proteger mi cabeza de patadas y salgo como puedo. No creo que perdiera puestos aquí. Vamos a la segunda boya, sin demasiados incidentes y empieza la vuelta. Empiezo a encontrarme mejor y voy chocándome con pies. Esto no es buena señal. Está claro que voy con gente más lenta que yo, así que empiezo a pensar que ya la he cagado (todavía no estaba seguro del todo). Ahí voy a 37 bpm y aunque no me fío mucho de la lectura del Garmin en aguas abiertas en tramos cortos, nada menos que 1’32/100… 

Me abro y empiezo a remontar, hasta tocar la arena con las manos y me pongo de pie.

Enseguida veo a Adrián y le saludo con sonrisa incluida. No me dicen el puesto. Mala señal.

Pero el triatlón de Lekeitio siempre da otra oportunidad.

Transición sin problemas. Casco sin que se caigan las gafas y salto (momento crítico en Lekeitio) sin problemas. Así que empiezo a apretar sin pensar. Hay que hacer la variante a todo lo que se pueda, y luego ya veremos. Sigo tirando y cogiendo gente, pero por detrás también se engancha gente. Vamos muy rápido, con Josu Zabalbeaskoa (V1 que no le conocía) tirando bastante fuerte, pero renunciando a irse tan pronto y entramos a la rotonda de la carretera general unos 15-20 como locos. Me da la sensación de que vamos bastante descontrolados, con muchos cruces, algún frenazo y empiezo a pensar que es mejor irse un poco para atrás. En la curva del bar donde se coge la carretera hacia Milloi, en con badén incluido, la gente ni frena, se cruza completamente de carril y ya lo veo claro. O paso delante del todo o atrás. Veo que pasa Javier Goitia, así que delante no pinto nada y me quedo detrás, esperando a que llegue la subida y estar atento a los cortes, que seguro que se van a producir, porque seguimos yendo bastante fuerte y aunque la subida es menos dura que por el otro lado, vamos ya unos 30-35. La oportunidad está aquí. Todavía no hemos enganchado al grupo de Astigarraga pero no creo que estén demasiado lejos. 

Empieza la parte dura y comienzan los cortes. Esto obliga a un pequeño esfuerzo extra, pero voy con confianza después de las series de 10′ a 350w del domingo pasado.

Coronamos unos 20 (unos 7 minutos a 335w/166ppm), conmigo a cola y empieza la bajada.

Empezamos a cruzarnos gente, pero no me fijo en ellos. Me concentro en la bajada, trazar bien y no liarla en el cono. Con la Orca Aero voy muy seguro y mantengo sin demasiados problemas. Pero como era de esperar, el grupo se ha estirado mucho y se parte en dos en la salida del cono. Remonto hasta empezar a tirar de la segunda parte del grupo en el que está Alberto Bravo a quien creo que hemos cogido bajando. Bueno, tan mal no voy… En este grupo también están Balen y Vallina. 

Algo ha fallado en el Garmin 510 y no veo watios, y al 935 no le hago mucho caso (entre otras cosas porque no puse bien la longitud de la biela (170 en lugar de 175)), pero voy bien, me dan un relevo, y termino la subida. (unos 4’30 a 370w y 168 ppm).

A los de delante ya no les vamos a coger, así que me relajo un poco y me quedo de nuevo a cola de grupo. Nos toca adelantar a una chica que no me lo pone demasiado fácil, pero no soy de pegar gritos ni adelantar apurando interiores, así que espero al final de las curvas para pasarla y volver a coger al grupo.  Situación habitual en la vuelta: grupo de 10-15, con 8 haciéndose los remolones como si se jugaran la carrera en el último sector. Mi pensamiento: No me sirve de nada quedar el primero de este grupo (que no lo voy a ser estando Bravo y Llavería). Tenemos que acercarnos todo lo que se pueda a los de delante y si llegamos en menos de un minuto, les pasaremos corriendo a unos cuantos. 

Así que doy un par de relevos buenos por encima de 300w e intento entrar primero al pueblo. Lo hago, pero Balen y Vallina me pasan en la mitad del pueblo. Busco el momento adecuado para quitarme las zapatillas. No quiero hacerlo demasiado pronto, pero en la distancia habitual hay un adoquinado muy cañero (donde me abrí la cabeza en 2011 después de la carrera cuando se me enganchó el neopreno en la rueda) así que espero a la cuesta de la iglesia, donde en el reconociemiento a pie antes de la carrera he calculado que me daba tiempo. Me bajo bien y me encuentro con una chica en el suelo a la que pasamos como podemos. Parcial 43,  254w/305np/162ppm. (multiplicando los dato de potencia del 935 * (175/170)). Casi igual que Aritzaleku

Me concentro en no equivocarme de pasillo, zapatillas, dorsal y a correr. Salgo todo lo rápido que puedo. Demasiado. Pero tengo tantas ganas que no puedo controlarme, y  creo que para subir puestos en V1 sólo me queda apretar y ver hasta dónde llego. En el paso por el puerto oigo mi nombre como si estuviera en casa. Distingo a gente del Dida, Gastañares y a Adrián, lo que me hace apretar un poco más todavía. Resultado: 1’30 por debajo de 3’10/km para entrar en calor…

Hasta que me doy cuenta de que lo del “pica para arriba” es un poco más de lo que recordaba, con un tramo de 250m al 10%  y empiezo a sufrir. Oigo que Bravo se me acerca y me pasa junto con Llavería. Mucho más rápido que yo (que me he quedado estancado en 3’35-40) . Me concentro en llegar hasta el giro. Luego todo es más fácil. Voy cogiendo gente que reconozco del grupo que he perdido en la bajada y empiezo a contar V1s que ya están bajando. Alberto González, Alberto Barrio y Astigarraga (había dos más Oskar Karlos y Josu Z, pero no los conocía)… Coger a Asti va a ser imposible salvo reventón descomunal (que podría ser siendo él :)). Así que me olvido de la clasi de V1 y me concentro en ir ganando todas las posiciones que pueda, uno a uno, ya corriendo a 3’15-20.

Paso a Goitia llevando a Bereziartua pegado a mí tras adelantarlo… Me cambia de ritmo, pero me da la impresión de que pensaba que íbamos ya hacia meta, cuando todavía hay que hacer unos metros en sentido contrario y le vuelvo a alcanzar. Ya en el puerto me concentro en la técnica, amplío brazada y zancada me dispongo a lanzar mi último cambio aprovechando los ánimos de la gente que te sacan eso que ya crees que no tienes y ponerme a 3’/km para adelantarle. Y entonces me gritan:  ¡¡“Diego, cómetelo!!”… Y no se que me da que al chaval (junior!!!) no le hace mucha gracia la frase y me mete un cambio que todavía le estoy buscando… Así que subo las escaleras con tranquilidad ( ya me estaba temiendo un sprint en ellas que podía tener nefastas consecuencias a esas velocidades) y cruzo al tran-trán la plaza, haciendo el parcial 23 a 3’29 y 170 ppm/175max.

Al final, puesto 39º, 6º en V1 y Campeón de Álava de la categoría. Muy contento por haber competido de nuevo aquí, sin molestias, pero bastante disgustado con mi “actuación”. Sigo creyendo que tengo más de lo que he demostrado. Además del recurrente tema de la natación, tenía más en la bici pero no supe colocarme donde tenía que hacerlo y perdí otro minuto que podía haberme subido al kiosko de la plaza. Lamentarse no sirve de nada, pero hay que aprender de los errores y pensar en la siguiente.

*Todos los datos están sacados a posteriori de TrainingPeaks. En carrera no me dio tiempo a mirar nada.

Triatlón de Aritzaleku 2019.

La primera de las pocas balas que tengo para esta temporada iba a gastarla en el triatlón olímpico de Senpere. Sin embargo, un fin de semana de inundaciones y algunos problemas de otro tipo, hicieron que me quedara en casa y me la guardara para el triatlón olímpico de Aritzaleku. Otro clásico, muy caro y a las 8:30 de la mañana del sábado. No obstante, estando a una hora de casa, en este caso el madrugón me venía bien para estar de vuelta en casa para las 13:30 y cumplir con mis deberes como padre.

Bastante tranquilo toda la semana, mucho más que toda la semana previa a Senpere, y viaje en coche con Rober. No hay como tener la cabeza ocupada para no ponerse nervioso.

Tras recoger el dorsal y dejar la bici en boxes con la ilusión de quien hace su primera carrera, veo que no nos queda demasiado tiempo y opto, dada la temperatura exterior (13 grados) y la del agua (17) por no calentar y coger buen sitio en la rampa de salida.

No hay apretujones, y al final coincidimos más o menos juntos Fuentes, Artutxa, Mujika y Sevillano con Iraizoz en la esquina derecha.

Una vez más, surgen los comentarios de que mis pies son los buenos, que si mis tiempos de piscina, que el 1500 del Campeonato de España... Pero este año ya estoy concienciado de cuál va a ser mi sitio, que es el mismo que el de años anteriores. Por mi forma de nadar, nado mejor en piscina de 25 que en piscina de 50 y mejor en piscina de 50 que en aguas abiertas. Y ya está.  Esto creo que me evita tensión primero y frustración después. Seguiré intentado mejorar (en ello estoy) pero he empezado tarde y este año no voy a ver nada muy diferente a lo que pude hacer hasta 2016.

Se da la salida, fuerte, en la que hago 30” a 44 bpm para estar ya completamente asfixiado a los 100m. Los siguientes 2’30” los hago a 40 bpm, para terminar los 5 primeros minutos a 39 y la primera vuelta a 38. Total, que en la primera boya, he cogido los pies que no son los correctos, y como siempre, me quedo cortado. Adelanto, pero ya estoy solo persiguiendo al grupo de cabeza (que pensaba que era bastante más grande). Al salir del agua al terminar la primera vuelta (9’45”), veo que los siguientes pies no están demasiado lejos, pero me cuesta un huevo ponerme de pie y justo entonces se da la salida de otra carrera ¡¿?!.

La segunda vuelta, prácticamente sólo, a mi ritmo crucero de 36 bpm para 10’06. Me cuesta todavía más que en la primera vuelta ponerme de pie y dar el primer paso por lo resbaladizo de la rampa. Cuando lo hago, miro el Garmin y veo alrededor de 1350m.

Al final, salí el 10º del agua, (37 bpm y 155 ppm), a 60 segundos de Sevillano, 45 de Fuentes y 30 de Artutxa… Por comparar con Irati Samaniego, que hizo un poquito mejor que yo el 1500 del Cpto de España Máster, hizo un minuto mejor (en salidas separadas), creo que yendo a pies de Irati Mendia. De los que tengo más controlados. me quedé a un 9.6% de Martín Iraizoz, frente al 12,4% de 2015 aquí  y el 17% que me metió en las carreras en la que coincidimos en 2016. Son unos 5 seg/100, así que contento a pesar de todo.

Subo la rampa bufando, me noto el vasto externo derecho muy cargado y los pies muy fríos. Me quito el neopreno más o menos rápido, pero decido dejar las gafas y salir cuanto antes. No tengo mucha confianza en el  salto  de la rana con los pies con tan poca sensibilidad, pero no tengo problemas para meter los pies en las zapatillas relativamente rápido. Creo que voy a agradecer las punteras que ya tenía puestas para Senpere.

Voy bastante solo. Por delante veo y empiezo a tirar para arriba hasta que veo que llevo 4 por detrás. Espero a que me cojan sin levantar demasiado el ritmo. En lugar de seguir, se quedan a rueda y sigo tirando pero sin cebarme. Me pasa Condominas, me pongo a su rueda y dejo que siga.

El primer tramo de subida (Lerate Cruce en Strava), lo hacemos a sólo 284w, mientras que tras el descansito ya subimos (NA7123 Climb) a 315w.  Por comparación. en 2015  subí como pude tras Gorka Bizkarra  a 291 + 355.

Hago la bajada bastante bien (como siempre a cola), pero no debemos ir muy rápido porque, aparte de que no me quedo, se engancha más gente por detrás. En la subida a Lorca, tiro yo con 5 minutos a 330w y empiezo a notar que voy bastante bien en la bici. Monagas ( al que no  reconocí hasta el sector de carrera a pie) pasa a relevar, pero nadie colabora demasiado. Entro de nuevo en la bajada hacia la presa pero en la subida en la que hago 3’45” a 350w, se va Monagas. En ese momento ni me planteé, salir a por él. Tal vez tenía que haberlo intentado, pero si no salí, supongo que es porque no me noté con fuerza o confianza… O las dos. En cualquier caso, creo que me hubieran hecho falta 400w y eso no lo tengo.

Entre Sotil, Condominas y yo volvemos a hacer la subida del puerto. Esta vez algo más fuerte con 309+336w. En la segunda bajada esta vez nos encontramos con una ambulancia que está bajando y vamos casi como en una carrera neutralizada, hasta que de repente alguien se decide a adelantar y luego otros 4 o 5 por el interior invadiendo carril contrario. El resto que vamos un poco más atrás esperamos a tener algo más de visibilidad.

De nuevo en la subida, a Lorca, decido tirar, aunque esta vez algo más flojo (300w). Puede que no sea lo más inteligente, pero a me da lo mismo quedar el 8 que el 13. Por otro lado, pienso que encontrándome  bien, si endurezco un poco la subida, la gente puede llegar más tostada a correr. De ese grupo, creo que me voy a pegar corriendo con Sevillano y Mujika, que ganó el acuatlón de Senpere por delante de Regillaga… Así que si he salido por delante nadando, no es nadador y tiene que saber correr. Parece que va sufriendo pero sigue enganchado y no tiene pinta de ser de los que se rinde, mientras que a Iñigo no le termino de ver fino. Y ¡¡qué cojones!!. Llevo una carrera en dos años. ¡Hemos venido a pasarlo bien!

Justo antes de la subida, después de uno los cruces, veo que he sacado unos metros. Por un momento pienso en seguir tirando, pero con todo el tramo que queda con viento de cara, no lo veo claro, así que guardo para hacer una última buena subida a la presa. Pasa Sotil al inicio, hasta que en la tercera herradura vuelvo a tensar un poco más por encima de 360w, con un puntito de satisfacción personal después de unos cuantos madrugones sufriendo de verdad en el rodillo a esos watios (bueno, algo menos). Me salen 3’40 a 367w. Por terminar con la comparación, en 2015 hice la primera a 375 y la segunda a 364w.

Pero después de tanto watio, miro para atrás y veo que de ahí no se suelta nadie… Así que toca correr. Cuando vamos llegando al camping, ya vemos gente corriendo y empiezo a contar.. .Sagarzazu, Iraizoz, Tijero, Fuentes… Y Monagas!! Sólo llevábamos 4 por delante en bici…. Joder. Me da bastante rabia por un lado porque yendo 12 creo que podíamos habernos acercado bastante,, o por no menos no perder tanto, pero por otro, veo que el top10 está factible.

Al final, 253w/ 300np/152 ppm. Muy parecido a 2015, pero en este caso tirando yo mucho rato.

Entro a boxes con cuidado en los badenes, a cola del grupo. Calcetines cortos, dorsal y a correr. Las primeras sensaciones no son malas y en la primera bajada, giro de 180º y subida ya he recuperado unos cuantos puestos. Vuelvo a contar y voy 9º por detrás de un chico que no conocía (Llavería) , Mujika y Sevillano.  Pasada la primera vuelta, la situación está bastante estable.

En la segunda vuelta intento tomar un poco de aire, pero veo que le voy recortando a Iñigo y todavía creo que tengo un punto más, pero 10 km me parecen una eternidad este año y en el km 6 empiezan las molestias en la cadera (tensor de la fascia lata) que han surgido en las dos últimas semanas.

Sé que voy a terminar, pero tampoco voy a ir a lo loco. Al terminar la tercera vuelta, cuento unos 15-20 segundos con Mujika. Son más de 5” el km, pero hay que intentarlo. Intento alargar la zancada, el pulso empieza a subir, pero me estoy acercando bastante. Pasado el giro de 180º, el terreno es ya favorable y me lanzo del todo, pero le alcanzo justo al llegar a la zona de vallas y ahí ya es imposible. Así que 8º tras hacer el 6º parcial (muy lejos de los primeros), pero contento., a pesar de que creo que tenía que haber apretado un poco más. Corrí bastante mejor que en 2015, 3’45 vs 3’52 y con el pulso bastante más bajo, producto sobre todo de una bici más suave que el suplicio al que me sometió Bizkarra entonces. Fui capaz de correr en progresión (relativamente) y aunque creo que lo puedo hacer mejor y me faltó algo de confianza, salí muy contento de allí.

He vuelto.

Nociones y DATOS de Aerodinámica.

Llevo unos cuantos meses intentando terminar esta entrada y aunque incompleta (a pesar de que nunca terminaría de completarla al 100%) creo que ya tiene suficiente material como para ser publicada. Se me ocurrió escribirla tras ver la retransmisión del triatlón de Pamplona de 2018, (por cierto la mejor que he visto en España de largo y mejor que muchos años de aburrimiento viendo Kona). En su mayor parte provocadas por la mala metereología, se vieron situaciones que me animaron a escribir unas líneas sobre la importancia de la aerodinámica y dar mi opinión sobre algunos conceptos que creo que siguen sin estar claros. Aprovechando que este sábado se vuelve a celebrar este triatlón y que la previsión metereológica vuelve a ser no muy buena, ahí va.

Hace ya 8 años de mi entrada más extensa acerca de este tema: Aerodinámica en la bicicleta. Tal vez fue demasiado teórica, densa, pesada para algunos… Por otro lado, este blog no tiene una estructura de libro, ni de manual, porque no lo es. Es un diario en el que voy contando lo que voy aprendiendo según lo voy haciendo y probablemente haya cosas escritas con las que ahora ya no esté de acuerdo. Las modas también han ido cambiando, y las posiciones de hace 7-8 años poco tienen que ver con las de ahora. En cualquier caso, ante tanta opinión, aluviones de productos que mejoran nuestra aerodinámica, biomecánicos de dudosa capacitación, revistas “especializadas”, creo que siempre es interesante probar y medir para cuantificar. Así que voy a intentar resumir unos cuantos datos que he ido acumulando con mi experiencia en pruebas en velódromo (más de 200 tandas desde 2016 cuando empecé a estandarizar mis pruebas) y luego que cada uno decida.

El objetivo de la entrada es mostrar, de forma un poco ordenada cuánto se gana  (o se pierde) con cada elemento o accesorio aerodinámico. Incluiré datos ya publicados en el blog, pero también cosas que he ido aprendiendo en los dos últimos años con la bici de pista, con la que los resultados son más repetitivos.

Para empezar, una vez más, la ecuación.  La potencia que ejercemos sobre los pedales de nuestra bicicleta se emplea en vencer a la resistencia que el aire opone a nuestro avance, a la resistencia por fricción de las cubiertas con el suelo, a la resistencia para subir una pendiente, en acelerar y en pérdidas mecánicas por fricción de la cadena con los piñones, eje de pedalier, etc.. 

P = Paero+Prodadura+Ppendiente+Paceleración +Ppérdidas

A partir de ahí, nos quedamos con la más importante, la que representa alrededor del 80% del total en llano, la potencia aerodinámica y su ecuación. Lo siento por los no amantes de la Física, pero hay que hablar de ella, porque si no, no se entiende nada,y luego vienen los equívocos, leyendas urbanas erróneas, etc. 

Paero = 0.5 x ρ x Va^2 x Cd x A x Vg;  

siendo:

ρ= densidad del aire (kg/m3). 

Vg: velocidad del ciclista (m/s). 

Va: velocidad del aire que incide sobre el ciclista de forma frontal (Vg + Vairefrontal)(m/s) 

Cd: coeficiente aerodinámico. 

La densidad del aire depende de la presión atmosférica y de la temperatura, pero más o menos andas siempre por 1,2 y como no la podemos modificar en un triatlón, la dejamos fija.  

Para la Vg, suelo considerar 10 m/s, es decir 36 km/h. Más o menos una velocidad normal en una triatlón rápido. Para simplificar, suponemos que no hay viento, y Vg= Va

Y nos queda el famoso CdxA. Que es un producto, la multiplicación de dos factores, en principio independientes, pero con bastante probabilidad, si cambias uno, varía el otro.

  • El Área frontal (A), y
  • el coeficiente de penetración del aire (Cd).

Para simplificar  y ser prácticos: Se trata de disminuir los dos factores:

  1. enfrentando el menor área posible al aire, pero también y no menos importante,
  2. enfrentar al aire la forma que presente mejor coeficiente de penetración, sin discontinuidades que creen turbulencias. 

El ejemplo más claro que se me ha ocurrido en el deporte, es el esquí  de velocidad. Pura velocidad, pura aerodinámica. 

 

Nos parece familiar, ¿verdad? Por lo tanto, la mejor posición aerodinámica, que es el factor más determinante, será la que busque hacerse

  • pequeño (bajo y estrecho) y
  • sin discontinuidades en la superficie por la que pasa el aire. 

POSICIÓN

¿Cómo suele conseguirse en la bicicleta? Bajando el manillar y juntando los brazos, es decir, lo que se hace normalmente con una cabra.

Primer número que voy a presentar: MI diferencia (en mayúsculas MI porque no quiere decir que sean extrapolables a todos los triatletas del mundo) de ir en bici de carretera (Orbea Orca Aero) en la posición más aerodinámica que puedo mantener durante unos 5 minutos dando vueltas al velodrómo (manos en la parte superior de las manetas), con ruedas de 60 mm, casco de carretera, culote y maillot corto contra mi posición en mi cabre (Blue Triad SL) con el mismo equipamiento y mi mejor posición:

CdA Orbea Aero: 0.296

CdA Blue:            0.262

Es decir, unos 20w a 36 km/h. Y esto ¿¿cuánto supone?? Pues tengo un par de reglas que para pasar la diferencia a vatios y a velocidad, que son las siguientes: 

  1. Para sacar cuánto se ahorra en tiempo por km y con cada watio ahorrado:

multiplicar los watios por 0,16

      2. Si se parte del valor de CdA: por cada  0,001 de ahorro de CdA, 0,1 s/km. 

De esta forma, en mi caso, por el cambio de posición de ir en bici de carretera a ir en cabra:  20×0.17=3.4 seg/km.

O partiendo del CdA: con 0,034 de ahorro, 3.4 s/km

O sea, en 90 km: 90x 3.4 = 306 segundos; 5 minutos y 6 segundos.

Y para traducirlo en velocidad ahorrada: 

Cada 15w ahorrados, suponen 1 km/h de velocidad. Con lo que por ir en la cabra bien acoplado gano 1,3 km/h con la misma potencia.

Como digo, esto depende mucho de cada uno: por ejemplo, en mi caso, en la bici de carretera, ir con las manos en la parte superior de las manetas, me supone 0,005 de diferencia en CdA, unos 3 w, respecto a ir con las manos en la parte baja del manillar.

Según las reglas de arriba: 0,5 s/km y 3/15= 0,2 km/h. 

Por otro lado, en la cabra, he hecho algunas modificaciones para este año:

Bajar el manillar 1 cm supuso una mejora de 8w, mientras que juntar los codos 3 cm supuso otros 8w.

Es decir, con un buen ajuste de la posición: 16w, 1 km/h. 

Posibles contrapartidas de este ajuste: bajando el manillar se mete más presión en el psoas, uno de mis puntos débiles, pero bien sea porque todavía me queda margen (algo he jugado también con la posición del sillín) o porque lo tengo algo fortalecido, de momento no he tenido ningún problema. También puede producir problemas cervicales, pero tampoco es mi caso. Por otro lado, juntando los apoyabrazos se pierde algo de control y manejabilidad sobre la bici, pero creo que es algo a lo que me he ido acostumbrando. Además, me da la impresión de que con esta posición es más fácil relajar las escápulas y esconder la cabeza (siempre siendo capaz de mirar hacia adelante) con esta posición.

Una vez resuelto lo más importante, a partir de aquí, empezaríamos con los accesorios para intentar mejorar el coeficiente de penetración, que básicamente se trata de reducir turbulencias ofreciendo al aire unas transiciones más suaves, por ejemplo entre la cabeza/casco y la espalda. Esto nos lleva al primer “accesorio” aero.

CASCO AERO 

Como he repetido hasta la saciedad, este punto es muy personal porque es muy dependiente de cómo encaje en la chepa de cada uno y los datos nos son extrapolables al resto de individuos. Como siempre, los datos que pongo aquí son los míos. 

Specialized Evade vs Kask Mojito 

Giro advantage vs Bell javellin vs Kask mojito/ 

Análisis Met Drone

Por otro lado, en su día publiqué unos datos del MIT:

Datos independientes de cascos aerodinámicos 

Por todo lo explicado anteriormente, normalmente salen mejores datos con con visor mejor. Creo que Jaime Menéndez de Luarca publicó algunos datos medidos con Notio pero no los encuentro.  

Como he dicho, un casco aero tiene que encajar en la chepa y no crear turbulencias con las discontinuidades de las superficies, pero hay algunos modelos con los que es prácticamente que esto ocurra.  

En mi opinión, sólo tiene el inconveniente del calor y la ventilación y el problema de la visibilidad con lluvia en casos con visor. Mi límite superior de temperatura está en 27-28 grados. Pero por  otro lado, en casos como Pamplona 2018, con temperatura por debajo de 12 grados, hasta abriga. Sólo puedo entender que gente que está luchando por la victoria y lleva cuadros de más de 2000€ no lo lleve en un circuito de ese perfil por miedo a que se moje el visor, que se pueda empañar y no se vea.

Tenía la duda de si un casco tan aparatoso como el MET Drone podría penalizar en caso de no ir acoplado, pero según mis últimas pruebas, la diferencia es prácticamente nula, con una ligera ventaja para el MET frente a mi Mojito. 

 

RUEDA DELANTERA

Otro elemento que se considera como muy ventajoso en términos aerodinámicos, son las ruedas. Por su distinta influencia dada su posición frente al viento, distingo entre rueda delantera y trasera. He hecho varios análisis de ruedas delanteras:

Análisis aerodinámico de ruedas delanteras

Análisis aerodinámico de ruedas delanteras (2) 

¿Qué inconvenientes pueden tener? El más comentado siempre es el peso: pero en subidas, es despreciable en la mayoría de los casos (Bicicleta aero vs bicicleta escaladora),  y sólo en aceleraciones creo que puede ser relevante. 

Para mí es mucho más relevante la inestabilidad con viento lateral. Mi límite para su uso en llano está en 30 km/h y rachas de 50.  

Por otro lado, también pueden ser contraproducentes en bajadas. Este sí me parece que es un problema que ya he experimentado varias veces: cuesta más meter la bici por donde quieres (especialmente si eres mal bajador) y las ráfagas de aire son más peligrosas e inesperadas que en llano. 

Capítulo aparte merecen las ruedas de palos.  En mi opinión, son las más rápidas en condiciones de viento 0, pero la diferencia respecto a las de 90, si la hay es muy pequeña y, en cambio, son mucho más inestables con viento cruzado. Por lo tanto, para mí es una opción demasiado arriesgada. De nuevo, opinión.  Para a mí ya me arruinaron una carrera y no pienso volver a pasar por la misma situación. 

Como resumen, y aunque no todos los perfiles son iguales (la sección tiene su relevancia): 

Ganancia por llevar un juego de ruedas con perfil medio (55-60): CdA: 0,016; 10w: 1,6 s/km; 0,64 km/h

TAPAS/LENTICULAR

El concepto es más o menos el de la delantera. El único inconveniente es el peso (unos 200 gramos en las nuevas Laminar Cover), que sigue siendo irrelavante en la mayoría de situaciones. Sin embargo, en este caso, y a pesar de Perico,  

  • Cuanto más viento mejor.
  • Si es lateral, estabiliza (además de reducir el Cd hasta 20-25 grados de ángulo aparente (ver link))
  • Si el viento es frontal, aumenta la velocidad aparente, por lo que la ganancia es mayor.

Para mí es un punto que no admite discusión. Lenticular, siempre (salvo cronoescalada). El que crea que lo digo porque vendo estas tapas, allá él. No voy a competir con algo que sé que me perjudica y menos cuando la empresa que las fabrica no es mía.  El ejemplo más claro lo viví en el Duatlón de Arbizu de 2014., donde tuvimos el viento más bestia con el que he competido nunca y no tuve ningún problema.

 

CHAQUETA

Este fue uno de los puntos que más me sorprendió en el velódromo. En días de inverno y niebla, he hecho bastantes pruebas en el velódromo y veía que los datos eran muy diferentes a los de verano. Pero viendo fotos, principalmente frontales, se puede entender.  Por un lado, se aumenta el área frontal (el bulto), y por otro, se aumenta el coeficiente de penetración, en primer lugar por las arrugas que crean turbulencias, y en algunos casos, en los que quedan más holgados, funciona igual que un paracaídas.

El efecto también depende de si se va en bici de carretera, donde se está más erguido, exponiendo más superficie de chaqueta al aire (el paracaídas es mayor) o acoplado en una cabra.

En mi caso, en la cabra, he medido una diferencia de CdA de 0,010 (6w, 1seg/km), con una chaqueta que va bastante ceñida. Yéndonos al otro extremo, en la bicicleta de carretera, la diferencia de llevar windstopper a una chaqueta bien apretada es de 0,014 de CdA, que suponen unos 9w y más de 2 minutos en 90km. 

Ahora bien: llegas a Pamplona, 10 grados, viento de 30 km/h de viento norte (frontal) y posibilidad de lluvia… Si no es tu prueba objetivo, eres tirando a friolero… igual hay que sacrificar esos 1’30” minutos, por cuidar tu salud… De nuevo, opción personal, y todas respetables. 

A toro pasado, creo que acertaron los que llevaron sólo manguitos, pero si hubiera llovido, el tema habría muy diferente, 

 

MONOS AERO

Una de las últimas modas en el triatlón. No he hecho pruebas entre monos aero y de tirantes. De hecho todavía no he probado ninguno.  Siempre me ha gustado tener libertad en los hombros, especialmente para correr y mientras que no le veo ventajas claras, sí unos cuantos inconvenientes. Pero como no tengo datos, no puedo hablar más que de sensaciones. En este caso, mi sensación es que en el momento en el que aparezcan arrugas o bolsas en las mangas, el mono aero funcionará peor que un mono de tirantes. 

 

RESUMEN

Para terminar, la tabla resumen, que como he repetido muchas veces, hay que interpretar con cuidado. 

 

Si alguien quiere profundizar en alguno de estos puntos, buceando en el blog creo que se puede encontrar información de casi todas las pruebas. Quedan más cosas por publicar, pero de momento prefiero dejar esta entrada como resumen, y ya iré publicando más cosas que crea interesantes.