Prueba del sensor óptico del Garmin 735xt

El 10 de octubre fue el primer día que corría desde el triatlón de Colindres a finales de julio. Aproveché que Álvaro me dejó su Garmin 735xt con sensor óptico de pulso para hacer una prueba muy sencilla: El 920xt en una mano con la cinta HRM-Tri en el pecho, y el Garmin 735xt en la otra.

Más que nada, era un día para probar el avance en mi pubalgia, así que tampoco estaba para muchas florituras, pero las cuestas de la pista que rodea el Parque Tecnológico de Álava dan bastante juego así que, casi sin quererlo, me salieron varios cambios de ritmo y de frecuencia cardíaca interesantes.

Creo que el gráfico es bastante claro. Con ritmos más o menos constantes, van parecidos (+/- 2 ppm), pero ante los cambios, parece que al 735xt, le cuesta reaccionar. Curiosamente, parece que hay más diferencia después de la parada que hice, en la que curiosamente, me ajusté más el 735xt a la muñeca.

Puede que haya que apretar de una forma determinada el reloj, que se me moviera, etc..  Pero fueron unas condiciones de entrenamiento normales. Si se requiere de un protocolo determinado o hasta cierto punto complejo de colocación, creo que es lo mismo que decir que no funciona.  Así que mi conclusión, es que si alguien está pensando en cambiar al 735xt sólo por el sensor óptico, yo no se lo recomendaría.

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Análisis casco MET Drone

Sigo subiendo al blog datos de pruebas que he ido haciendo durante esta temporada. Ahora le toca al casco aero MET Drone que he llevado este año.

Hasta este año mi único casco aero había sido un Giro Advantage que compré hace unos cuantos años de segunda mano. No sabría decir cuándo, pero al menos en 2010 ya lo llevaba por la carretera del mítico Triatlón de Elche.

Triatlón de Elche 2010. Razesa, tapas de plástico…

Luego lo pinté de negro y le puse un visor de LG. Era el casco que mejor me encajaba y que mejores datos me había dado en el velódromo como ya publiqué en varias entradas:

Comparación cascos: Giro Advantage – Bell Javellin – Kask Mojito

Prueba aerodinámica de cascos Giro: Advantage vs Atmos vs Selector

Pero en Eurobike 2015, donde creo que me probé todos los cascos aero que vi, le eché el ojo al Drone.

Poco más tarde me di cuenta de que era el casco que llevaba Frodeno cuando ganó en Kona en 2015 aunque con pegatinas de Canyon,

y el que le dio el famoso problema con el visor en la transición de Lanzarote en 2016.

No fui capaz de conseguir que me lo dejaran probar en velódromo, pero después de que Rubén me pasara un artículo de una revistar con una comparación de drag respecto al Selector, al final hubo que comprarlo. Estos datos aerodinámicos de cascos, como siempre digo, no son extrapolables a cualquier otra persona y son muy dependientes de cómo le encaje a cada uno el casco en la chepa.

En el caso del Drone, además, al ser muy ancho (de hecho se llama wide body) y presentar mucha área frontal, creo que es muy importante que quede lo más bajo posible. El fundamento del diseño de este casco, es reducir la superficie frontal “plana” que se enfrenta al aire. Es decir, esconder todo lo que se pueda el tronco, que es una pared plana para el aire, detrás de una superficie aerodinámica.

Por lo tanto, si el casco queda completamente por encima de los hombros, probablemente no funcione bien, ya que al final estamos opiniendo al aire mayor área que por ejemplo con el Advantage. Pero como este año había hecho una apuesta por la aerodinámica, bajando 1 cm el manillar a la vez que levantaba las manos, creía que podía conseguirlo (link anterior, ruedas?)

Así que nada más recibirlo, me fui al velódromo a probarlo. La sensación era de algo más de comodidad que el Advantage, me ajustaba algo mejor (la ruedita trasera para apretar es bastante accesible) y tener la pantalla algo más lejos de la cara ayudaba. Pero sigo siendo un casco aerodinámico y la ventilación es justita.

Pero vamos a lo importante, los datos.

La primera prueba fue con la cabra y ruedas Hed Jet Black de 60. Como se ve, la forma en planta es prácticamente idéntica.

Y los resultados fueron los siguientes, siguiendo mi protocolo habitual:

En casos tan ajustados, donde la diferencia es tan pequeña, más que el error del sistema de medición, y con variables que no tengo completamente controladas (principalmente el viento) creo que hay que considerar que el resultado es de empate. Sin embargo, tengo el ejercicio hecho de cuánto supondría en seg/ 40 km si diéramos esa diferencia por válida.

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,336

0,005

Potencia (w)

233,0

3,5

seg/40 km

1515

23

Casi siempre repito las pruebas, por lo menos dos veces, pero esta vez, ante lo apretado del resultado, estaba claro que había que repetir. Era ya finales de junio y para entonces ya tenía la bici en configuración de carrera. Cabra con Rueda Hed Jet Black de 90 delante y 60 detrás con Laminar Cover. Ambas ruedas con cámaras de látex.

El promedio resultó todavía más apretado que en mayo.

Que se traduce en

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,304

0,003

Potencia (w)

211,3

1,8

seg/40 km

1373

12

Conclusiones: la diferencia es prácticamente nula. El Giro Advantage sigue confirmándose como un muy buen casco (al menos para mi postura) y sigue siendo de los mejores de cola larga a pesar del paso de los años.

El MET Drone, de momento es el mejor casco que he probado y por eso es con el que he competido (a pesar de que tengo que tener más cuidado con el visor cuando esté dentro de una bolsa en una transición o pensar algún otro sistema de sujección) y de momento seguiré con él, al menos hasta que encuentre algo mejor.

Análisis de trajes de triatlón y bañadores.

Una de las cosas que he estado haciendo este verano ha sido comprobar y medir en el agua (mientras entrenaba) diferencias de material, pero en este caso no de neoprenos, sino de bañadores y monos de triatlón.

En el caso de los bañadores, el interés surgió tras experimentar una espectacular mejora en mis tiempos de competiciones máster en piscina desde que empecé a usar el Blueseventy Nero14. Tenía curiosidad por saber cuánto de esa mejora se debía al bañador y cuánto a mí, tanto por lo entrenado como por el hecho de aprender a competir en las diferentes distancias, principalmente en el 400.

En el caso de los monos, porque este año hemos cambiado a ORCA en el equipo y desde el primer triatlón pudimos ver que en bici y corriendo el mono se sentía muy bien, pero no habíamos tenido la oportunidad de nadar con él en carrera. Sin embargo, sí iba a ser así en el Campeonato de España de Banyoles en el que tenía previsto participar hasta que surgió mi pubalgia, pero justo en los 200 últimos metros del triatlón de Getxo me enganché con un arbusto y lo desintegré. En el triatlón de Colindres tuve que correr con el antiguo Sural, con la mala suerte de que encima nos llovió bastante en la bici, y entonces sí que pude ver lo que se nota correr con un material hidrófugo o con otro que no lo es.

De ahí que las pruebas que he hecho no se reducen sólo a diferencias en el tiempo de la natación que podían haber sido muy importantes si hubiera competido en Banyoles y que son las que más tiempo me han llevado, sino también de absorción de agua, que pueden tener mucha más influencia en el sector a pie tanto por peso/lastre, como por riesgo de que se te pueda quedar la tripa fría si llevas el mono mojado.

1.- Pruebas de ritmo en piscina.

Las pruebas en piscina han consistido en varios días en los que hacía 4x(5×100), algunos en piscina de 25, otros en piscina de 50 m, saliendo cada 1’45”. Tras algunas pruebas iniciales, me marqué una frecuencia de 66 bpm en el Tempotrainer de Finis que es un ritmo ligero en el que aguanto bastante bien esa distancia, de forma que el traje que me pusiera en último lugar no se viera perjudicado excesivamente por el cansancio.

Como en el caso de los neoprenos, saco los promedios de las 5 series realizadas con cada uno de ellos y también los promedios quitando el primer 100 y los dos primeros 100s, para quitar el “efecto embalamiento inicial”.

Con una frecuencia de brazada constante marcada por el TempoTrainer, pretendo mantener un esfuerzo constante y ver con cuál de los bañadores o trajes se va más rápido. Llevo el HRM-Swim de Garmin para controlar el pulso, y comprobar que no me he acelerado o frenado demás en ninguna de las tandas.

Creo que el objetivo de ir constante está cumplido, ya que la diferencia entre cada uno roza aproximadamente las 2 ppm como máximo. No obstante, en la primera columna de cada tabla indico cuál es el orden en el que me puse cada uno.

Creo que en las tandas con el Turbo, el pulsómetro me ha penalizado un poco porque se me movía por no llevarlo lo suficientemente apretado y por tanto, la diferencia de los monos contra este no es real del todo.

También incluyo las braz. por largo, pero creo que en este caso no aportan demasiado.

Bueno, pues ahí van los datos:

Creo que lo más sencillo es analizar todos los tiempos respecto al Turbo, y a partir de ahí sacar más diferencias.

Se ve que, como era de esperar, lo más rápido es el traje trampa de Xterra. El hecho de ser de Poliuretano hace que, además de no coger agua, aporte una flotabilidad extra. Esta característica es la que hizo que este material se prohibiera tanto por la FINA como en triatlón.

El siguiente en la clasificación sería el Back Zip Pro de Orca, a no más de 0,6 s/100. Un resultados que sinceramente, me sorprendió. Tanto que hice la prueba dos días diferentes. Lo notaba muy bien, pero no me esperaba que fuera tan rápido. En el primero, prácticamente me salieron igual y en el segundo la diferencia fue de esos 0,6-0,7 s, siendo el ORCA el último en ponerme.

El siguiente traje en la clasificación, sería el Front Zip Club de Orca, que está entre 0,5 s y 0,8 s/100 más lento que el tope de gama de Orca.

Tras muchas comparaciones con ORCA Back Zip Pro creo que es bastante claro que el Sural sería 1,5 seg/100 más lento que éste, y por lo tanto unos 2 seg/100 más lento que el Velocity Back y 1seg más lento que el Front Zip Club.

Por último quedaría el Turbo, que sale entre uno y dos segundos más lento que el Sural, pero como he dicho anteriormente, ser creo que me penalizó bastante la cinta.

He dejado para el final el B70 Nero 14. El día de la prueba lo hice una mañana en la exterior de Mendizorrotza, con el agua bastante fresquita, y para la segunda tanda tenía los músculos bastante fríos, por lo que vamos a dejarlo como con interrogantes, y pendiente de repetir.

Si estableciéramos una tabla como resumen, a la que habría que poner unos cuantos asteriscos sería:

2.- Pruebas de absorción de agua.

Como he explicado antes, en estas pruebas se pretende cuantificar la absorción de agua y el secado de un traje. La absorción de agua puede ser importante en una natación sin neopreno por lo que puede influir en la velocidad (como se ve arriba), pero para mí lo es mucho más en la carrera a pie.

El protocolo de la prueba ha sido:

-Peso del bañador o traje en seco

-Inmersión en agua del bañador o traje durante 15 segundos.

-Escurrido sin estrujar durante 30 segundos

-Pesado del bañador

-dejar secar durante 60 minutos al aire (14ºC de temperatura ambiente.

-Pesado del bañador

Las conclusiones son claras. Los tres trajes de material hidrófugo apenas cogen agua (30-40 g) y se secan completamente en una hora. Los trajes no hidrófugos cogen prácticamente el mismo agua que su peso en seco y tras una hora a 15ºC siguen teniendo gran parte de esa agua en su interior.

Como digo siempre, ahora cada uno tendrá que ver si le compensa o no gastarse unos euros más en un material o en otro, pero las mejoras son claras y medibles.

2016-09-18-11-06-54

A petición popular, edito añadiendo el PVP de los productos probados. Tanto el Xterra Velocity como el Sural están actualmente descatalogados.

pvp-trajes

 

Ajustes, milímetros y sensibilidades

Una pequeña entrada pero bastante importante, por lo menos para casos de altas sensibilidades a los cambios, como es mi caso.

Tal vez recordaréis que allá por marzo empecé a quejarme de un dolor de rodilla, muy similar al que tuve hace un par de años, que entonces mi fisio y yo ya identificamos como una sobrecarga del vasto interno. Esta vez surgió al poco tiempo de poner los pedales P1. Pensaba que podía ser un problema con las calas y su ángulo. Soy bastante cuidadoso con este tema, las toqué y retoqué un montón de veces (menos de 1 mm cada vez, ya que la variación del ángulo es notable aunque llevo las calas que dan más libretada de giro) pero no conseguía que el dolor se fuera del todo.

Pero en una de estas que andas enredando por Twitter, no sé muy bien cómo me encontré un link a las FAQs de powertap…y decía esto:

Clipboard01Hasta entonces llevaba pedales Time. He visto por ahí, que su stack es de 12,5mm.. Sinceramente, en su momento, no lo miré. Tenía bastante sentido que esa sobrecarga del vasto fuera por ir más bajo (el sillín estaba en el mismo sitio, pero el pedal va más alto), por lo que hice una de las cosas que nunca hago… Levantar el sillín. 3 mm. A alguno le parecerá una tontería. Para mí era una bestialidad, pero funcionó.

Desapareció el dolor. Aunque claro, no acabó ahí la historia. Si levantas el sillín pero no mueves el manilliar, vas más cerrado, el cuello se carga más y mayo-junio no es época de ir cambiando cosas. Así que tocó coger de nuevo las 4 llaves Allen para levantar el manillar de la BLUE y colocar una pletina de 5 mm, para volver a la posición en la que estaba antes y que empecé a trabajar en otoño.

2016-06-11 07.51.54

Ahora, parece que por fin, la cabra y yo volvemos a ser uno otra vez. Ayer, última prueba antes de Vitoria: 1h10 242medios/256np/142ppm. Mejor que los 250/257/154 del año pasado y moderado optimismo de cara al domingo. Tenía 8 semanas desde el parón de mis anginas y los antibióticos, y creo que bastante he hecho. La suerte está echada.

Análisis de mis datos de potencia ( y aerodinámica) de las últimas semanas.

Con este título,y viendo la tendencia de éxito de las últimas entradas en función de la temática tratada, esta no creo que llegue a las 200 visitas, y más siendo viernes… Bueno, puede que lo haga, pero probablemente muchos escapen antes de llegar al final. No os lo tendré en cuenta ;). Pero es un análisis que yo tengo que hacer para mí mismo y como cada vez que pienso que algo puede ser interesante, no me importa compartirlo.

Como muchos sabéis, este año he pasado a usar pedales con sensor de potencia P1 de Powertap. Si me habéis leído lo poco que he escrito este año, ya deberíais saber que la diferencia que me da de medición respecto al G3 (en la cabra) era de un 7%, aproximadamente. Todas las mediciones que hice al respecto, con un juego de pedales que me dejaron en Tamalpais, las publiqué en este post: ANÁLISIS DE LOS PEDALES P1 DE POWERTAP Y COMPARACIÓN CON BUJE G3

Cuando compré mis pedales P1, y como todavía no había vendido el buje G3, estuve unas semanas haciendo las misma comparaciones (no todas) para llegar al mismo resultado. Hasta aquí todo bien. Como decía en aquel post, al tener el sensor de potencia más cerca del punto de aplicación de la fuerza, se suponía que tenía que multiplicar todos mis datos de potencia de mi base de datos de carreras, entrenamientos, etc, por 1,07. Y así tendría que ser si no me diera por cambiar cosas todos los años.

Este año, y siguiendo la evolución que he seguido en años anteriores tras pasar por Calibix, y  ver también gente de la que aprendo muchísimo como Jaime Menéndez de Luarca, cambié las barras J-bend de HED por unas con más ángulo (45 grados en lugar de 30): en este caso unas 3T que conseguí en ebay de segunda mano, consiguiendo ganar casi 5 cm.

2015-10-18 13.00.05

Con estas barras hice las pruebas aerodinámicas de ruedas delanteras en otoño. Tras un montón de vueltas el primer día al velódromo, notaba que con las manos más altas (y cómo ya me decía José Luis González, de Calibix) el cuerpo me pedía ir más bajo…Primero hice una tanda de vueltas intentando agachar más la cabeza, pero claro, iba bastante forzado, así que como tenía tiempo (y las 4 llaves Allen que son necesarias para modificar la altura del manillar de la BLUE) le quité nada menos que 1 cm de altura al manillar. En principio me parecía un poco barbaridad, pero ya puestos, quería ver si se notaba o no en la aerodinámica.

Pongo algunas fotos para ver de lo que estamos hablando, aunque no es que sean las mejores, creo que se aprecia la diferencia.

Vitoria 2015

Manillar 1 cm más bajo con cabeza alta – vs cabeza baja

Manillar 1 cm más bajo con cabeza alta – vs cabeza baja

El resultado fue el siguiente:

  1. CdA Promedio de las 12 tandas con el manillar en su posición original: 0,322.
  2. CdA Tanda de 10 vueltas con la cabeza abajo y manillar en su posición original: 0,300
  3. CdA Promedio de 2 tandas de 10 vueltas con el manillar 1 cm más bajo: 0,302.

Esto traducido a watios: 20 watios de diferencia para ir a 39 km/h. 290/270= 1,075… Otra vez un 7%.. Casualidad… Pero en cualquier caso una pasada. Así que como todavía era pronto para empezar a competir y ya veía que no iba a meter más kilómetros que otros años, decidí que la apuesta de la temporada este año sería la aerodinámica. Así que he mantenido esa posición desde entonces (con una pequeña salvedad que explicaré otro día).

Pero bueno, esto no es tan fácil como bajar el manillar e ir más rápido. Además del necesario tiempo de adaptación, lo que es casi imposible es querer buscar los mismos watios en una posición que en otra. Y tampoco es necesario. No hay que olvidar que no se trata de llegar a la T2 haciendo el mayor número de watios posibles, sino de hacerlo lo más rápido que se pueda con el menor desgaste posible. De momento, en las pruebas que hice el día del cambio, el pulso me salía 5 ppm más alto para ir a la misma velocidad con 20 w menos.

Posteriormente, lo he ido mejorando pero lo que no he conseguido es ir a los mismos watios que el año pasado (multiplicados por el famoso 1,07). Pero creo que no importa y aquí es donde quería llegar.

Si me fijo en las series de 4×10 que tanto me gustan: en 2016 he conseguido llegar (junio) a 293w y 158 ppm, (293/165 en abril), mientras que en 2015 tenía 292 con 158ppm. (datos de buje). Es decir, que si tengo en cuenta que el P1 mide un 7% más de potencia, pero ahora llevo una posición en la que he conseguido ahorrar un 7% de watios, al final me quedo como estaba, en lo que al numerito de la potencia y su relación con el pulso se refiere.

Por otro lado, en los entrenamientos largos, sí que me están saliendo watios más altos para el mismo pulso. Supongo que al no ir todo el tiempo acoplado, tendrá que notarse que sí que mide más el P1 que el buje, mientras que no me “cuesta” tanto en pulso meter esos watios.

Entonces, la pregunta que surge es: ¿Merece la pena o no merece la pena sacrificar watios, para ir más aerodinámico si vas más “forzado”?

Bueno pues como a mí me gusta justificar las cosas con datos, y de paso convencerme a mí mismo, ahí van dos muestras, que podrán ser más o menos científicas y/o rebatibles:

Datos de test de 1 hora (o casi):

Año

Sensor

Pavg (W)

P Norm (w)

Pulso

Velocidad (km/h)

Link blog

Strava

2014

G3

275

285

170

37,9

test 1h FTP 2014

test 2014

2015

G3

290

296

164

39,8

test 1h FTP 2015

test 2015

2016

P1

273

282

159

39,2

pseudo test 2016

Comparar estos datos no es fácil, porque hay varias cosas que no son iguales: en 2016 la vuelta en sentido contrario, con bastante viento al inicio, y sobre todo la intensidad no era la misma, como bien ese ve en el pulso (Y NO LLEVABA CASCO AERO (EDITADO)) Pero creo que está claro, que con menos pulso voy casi igual de rápido, con menos watios.

Por otro lado, volvemos a los datos del velódromo y comparamos peras con peras (hasta donde se puede, porque las HED ahora son Black Edition y las condiciones de viento no son las mismas, ni tampoco mi estado de forma):

Material: Blue con Hed9 delante, Laminar cover detrás, Casco Giro Advantage con visor,  sensor de potencia P1 y cubiertas Vittoria Open Corsa de 23

Posición 2015: CdA: 0,315, pulso medio 157,8 ppm para ir a 38,9 km/h.

Posición 2016: CdA: 0,304, pulso medio 153,8 ppm para ir a 39,6 km/h.

Así que, a pesar de que las comparaciones pueden tener sus defectos de método,  creo que las conclusiones apuntan en la misma dirección y no vamos por mal camino.

Ya veremos lo que sale en Vitoria dentro de 9 días. El objetivo vuelve a ser el número mágico de 250w, pero iré controlando el pulso, como todos los años., porque después de toda esta chapa (y que queda alguna simulación pulso de carrera que me ayude un poco), sigo sin tenerlo claro del todo J.

Ondarroa 2016

Ondarroa era una de las posibilidades dentro de mi calendario para este año, aunque compartía finde con el TBG de Zuera que tanto me gustó el año pasado y tan bien me salió. Pero este año estoy bastante perezoso para salir de casa a competir y opté por la comodidad y la cercanía.

Tras el horrible mes de mayo que he pasado, tampoco tenía muy claro que fuera a llegar en condiciones y esperé a última hora para apuntarme. Última hora que llegó antes de lo que quería porque se estaban agotando las plazas al finalizar mi primera semana de entrenamiento tras el parón de mayo. Cuando finalmente me inscribí, llevaba una semana de  entrenamientos, con el pulso por las nubes y sin ningún fuelle. Pero tenía confianza en poder entrenar bien las dos semanas que me quedaban. Más o menos lo cumplí, y terminé con algunos entrenamientos buenos y una semana en la que casi llego a 10 horas de entrenamiento, algo que es un hito esta temporada. Pongo algunos de ellos:

No era para tirar cohetes porque eran todo intervalos muy cortos, pero me infundían algo de optimismo.

Pero no todo es entrenar y siempre pueden pasar cosas, que normalmente son menos controlables. Después de una semana donde todo se fue torciendo cada vez más en aspectos que no son objeto de este blog, la puntilla ya fue romper la maneta del cambio delantero en el garaje 10 minutos antes de meter la bici al coche. Pude comprobar que encontrar una maneta de recambio Campagnolo de 10v es imposible un sábado por la mañana en Vitoria, así que recurrí a mi pedazo de equipo, donde me ofrecieron más de 7 bicis más o menos de mi talla. En principio, me fui con la de BH Prisma de Olatz, pero finalmente, me decanté por la Giant TCR de Jose que me  ofreció en el mismo parking de Ondarroa. Me encontraba algo más a gusto que con la de Olatz, así que allí mismo le puse los pedales P1 y le subí algo el sillín.

En resumen, unos prolegómenos de carrera que no hacían presagiar nada bueno pero por lo menos ya tenía una bici en boxes y estaba “preparado” para correr. Algo que dos horas antes me parecía casi imposible.

Me tomé el gel de café de 226ers y  fui a calentar para intentar relajarme. No me encontré mal, pero me salí enseguida para intentar colocarme bien en la salida. Por suerte, parece que la tontería de salir toda la manada de debajo del arco hinchable publicitario este año ya no se aplica y se hizo una salida bien ancha en la que casi todo el mundo se fue a la izquierda y yo me quedé en el centro, detrás de Borja Gutiérrez y Urko Herrán del Arabatri y rodeado de Bravo y Bizkarra, con intención de poder seguir los pies de alguno de ellos.

Se da la salida, Urko sale como un misil hacia el agua, entro relativamente bien para lo que suelo ser yo, y empiezo a nadar intentando seguirles. No recibo golpes, pero de repente me veo que estoy sólo y no tengo pies por ningún lado. Me gustaría que alguien pusiera algún dron en las salidas (que ahora está bien barato, Osoro sabe de esto!!) para ver qué puñetas es lo que hago que siempre me pasa lo mismo. Lo he estado intentando ver en el Flyby de Strava, pero no es lo mismo.. Total, que veo que los de la izquierda empiezan a progresar y voy a hacia ellos pero sin la decisión necesaria, y para cuando cojo los pies de uno veo que todo el grupo se ha ido hacia el centro y ahora soy yo el que está más a la izquierda… Así que otro cambio de rumbo para intentar coger grupo.

Llegamos a la boya, algunas caricias sin importancia y ya parece que vamos un poco más en hilera, pero para cuando me doy cuenta otra vez, veo que tengo un grupo muy muy grande por delante y me he vuelto a quedar cortado en tierra de nadie. No me noto mal, de brazos voy bien (brutal el Predator en este aspecto), y en el último largo, cuando ya se ve el puente, intento apretar un poco para intentar recortar la diferencia y poder enganchar en la transición. Me da rabia porque veo que tenía algo más de ritmo y soy capaz de recortar, pero lo tenía que haber hecho antes.

Viendo la clasificación, me quedé a 20 segundos de ese grupo enorme en el que estaban Oregi, Bizkarra, Etor, Tejería… Rabia. Sólo 1 seg/100, que si hubiera tenido pies, no serían nada. Por otro lado, viendo los ritmos, o teníamos la marea en contra a la salida, o cuando me quedé sólo y a mi aire, empecé a ir a más, a 1:25 con 160 ppm, que creo que es un ritmo sostenible. Pero salí del agua el 58…

En boxes veo a Guz, que también estaba en ese grupo, (y al que le estoy sacando 3-4seg/100) en piscina. En fin, es lo que hay. Cojo la bici de Jose, salto de la rana sin problemas y a apretar para intentar coger ese grupo.

Pero en cuanto salimos a la variante me doy cuenta de que se me ha quedado la bici baja. No hay manera de meter fuerza sin que me revienten los cuádriceps. Para terminar de liarla, es la primera vez en mi vida que llevo manetas Shimano y cada vez que tengo que cambiar es un prueba-error, subir-bajar… Y así  empieza uno de los sectores de bici menos inteligentes que he hecho en mi vida. Realmente, era consciente de ello. Ya sabía que estaba fuera de carrera y no ganaba nada esperando a rueda o guardando fuerzas, así que me propuse ver hasta dónde era capaz de llegar en esas condiciones y si conseguíamos coger a gente, mejor.

Formamos un grupito con Sotil y Goñi entre otros, con el que creo que podemos recuperar algo y paso a tirar todo lo que puedo (12 minutos a 300w con algunos relevos incluidos) hasta un poco antes del cruce de Milloi. Demasiado, porque llegamos al inicio de la subida de Milloi conmigo haciendo la goma tras quedarme al esquivar a uno que se había caído y estaba en el arcén y no soy capaz de enganchar. Pongo mi ritmo para subir (335w, pero no iba mirando el Garmin que lelvaba en la muñeca, y el Joule tampoco lo pude poner porque la potencia de Jose era cuadrada y llevaba el soporte de los acoples por lo que no quedaba sitio en el manillar) cogiendo a algunos que van descolgándose del grupo, Guz entre ellos, a quien una vez  el Milloirolo se le atragantó 😉

Al coronar me pasa uno de los que llevaba a rueda con el clásico ataque camuflado en un “venga, va!”… Metiendo el plato y no sé si dándose cuenta o no que le he hecho toda la subida y no tengo para más cambios de ritmo. Me quedo con la matrícula para otras carreras.

Total, que pasadas las primeras curvas de la bajada con bastante miedo porque no le cojo el punto a los frenos de Jose y en una de ellas ya me fui al suelo en 2012, llega la zona de llaneo hacia Lekeitio, donde entre dos o tres, y otros 10 minutos a 300w (con sólo dos descanso de bajada) cogemos al grupo que se me había ido (menos Sotil y algún otro que ya no estaba) justo antes de la subida de la variante. Como veo que siguen sin entenderse, paso también a tirar. Otros 3 minutos y medio a 350w. Es aquí cuando se me ocurre mirar al reloj y veo que llevo 300w medios en 33 minutos de parcial… Y que aparte de estar haciendo el gilipollas, a este paso igual ni llego a correr.

Así que coronamos y me dejo caer para bajar la por una carretera ratonera hacia Lekeitio. Entonces veo que ha llegado Lucena, que por lo que veo está en dura lucha conmigo por el premio a los peores bajadores de Euskadi.

Pasamos el adoquinado de Lekeitio de también buen recuerdo para mí, y empezamos la subida hacia las 133 curvas hacia Ondarroa. Mala carretera para ir sin confianza en las curvas y con los cuádriceps ya petados. Otros 15 minutos a 300w y así ya llego a los 53 minutos de parcial a 290/314 con 168 ppm de media. El último tramo ya no sé si porque es un poco de bajada o porque ya me he rendido, lo hago con 5 minutos a 220 aunque con algunas arrancadas (alguna de 600w) a las salidas de las curvas tras Edu del TTT para intentar no perder contacto del todo con el grupo.

Por fin llegamos a Ondarroa. Me acuerdo de las indicaciones de Olatz y no me quito las zapatillas hasta el final, o casi, de forma que entro en la última curva de 180º con una zapatilla sí y la otra no.

Al final, 280/308/167 ppm, que si los divido por el 7% de los P1, me salen casi exactamente los 259/288 que me salieron en Aritzaleku el año pasado y valieron para “casi” aguantar a Gorka Bizkarra. O sea, que creo que piernas tenía y en otras condiciones y con más cabeza, tendrían que haber servido para hacer algo más que el parcial 59.

Dejo la bici de cara y otra vez “discusión” con juez, esta vez con Marta. Creo que este tema ya lo voy a dar por imposible, con esto sí que me rindo y le doy la vuelta. Pero el reglamento dice esto:

Me pongo los calcetines, una de las lengüetas de las T7 mal (que al final casi hizo que se me durmiera el pie otra vez), y salgo muy fuerte. Demasiado. Pero llevo tanta rabia encima que me olvido de eso que suelo decir que los primeros metros son para soltar las piernas e intento coger al grupo cuanto antes. Lo hago antes de llegar al club de remo, y sigo tirando.

 Primer kilómetro a 3:26 y a partir de ahí, tirar, tirar y aguantar. Mantengo por debajo de 3:40 hasta la última vuelta, donde el último vaso que me he tirado por encima hace que la tripa se me quede fría y empiezo a notar algo de flato, así que levanto un poco el ritmo y estabilizo a 3:50, que me parece lento para un olímpico pero todavía sigo pasando a gente.

Al final, 3:40/km para hacer el parcial 15. Así que creo que la bici hizo bastante daño en general a todo el mundo.

En la última recta ya saludo a mucha de la gente que me ha estado animando y tengo mi recuerdo para Adrián. Puesto 29º, que me deja sabor bastante malo. Sí, me ha pasado casi todo lo que me podía pasar, pero al final, lo que queda es la clasificación. Puedo sacar cosas positivas, de casi todo y con eso me quedo. La siguiente, probablemente en Lekeitio, lo volveremos a intentar.

Senpere 2016. Equipos mixto y Olímpico Individual

Por fin llegó la hora de comenzar la temporada de triatlón. Como casi siempre en los últimos años, en Senpere (Francia). Y como casi siempre, con problemas. Esta vez fueron las segundas anginas de la primavera, que fueron menos virulentas que las primeras de hace un mes, porque las cacé antes y porque acertamos con el antibiótico a la primera (amoxicilina 875+ ácido clavulánico, y nada de esos inventos de tres días). Pero no de dejan de ser una bomba que deja tocado a casi cualquiera y además, no hice las cosas bien. Pensaba que sí, pero no. El martes entrené algo más suave en la piscina, el miércoles un poco de bici muy suave y el jueves, que era el primer día sin antibiótico, 4500m de series de 400 continuando con las pruebas de neoprenos que me hicieron más daño de lo que esperaba. El viernes ya sí descansé, pero el sábado me levanté otra vez mal, destemplado y sintiéndome muy cansado todavía.

El plan de este año era diferente a los anteriores: no fuimos capaces de sacar equipo de chicos para intentar salir a por todas porque la mayoría queríamos correr bien el olímpico sin drafting del domingo, así que me metí en un mixto con Mendes, Ainara y Susana. Un equipo para no ir de paseo nadando, hacer la bici a 200-220w y correr a 4:30-4:40. Algo que en condiciones normales no debería pasarme factura.

Sin embargo, en cuanto me metí al agua (sin calentar porque casi no llegamos ni a la salida a tiempo) ya vi que algo no iba bien. Empezamos a nadar conmigo tirando, Ainara, Susana y David, en este orden a pies. Las chicas podían ir a 1:30 sin problemas y David era el que tenía que sufrir. Así que yo tenía que ir algo más lento de lo que está siendo mi aeróbico ligero este año, controlando un poco que no se descolgara nadie. Salimos bien, fuimos rectos, empezamos a pasar equipos, me iba girando de vez en cuando para comprobar que todo iba bien y en la primera boya paramos para que David recuperara los 10 metros que había perdido. Y arrancamos. Pero me notaba cansado. Iba a muy a gusto de brazos con el Predator, pero los 750 se me estaban haciendo largos, y aunque creo que íbamos al ritmo previsto, notaba como si no tuviera más cambios… Pensando que David tenía 30 segundos para llegar a la transición, en los últimos metros intenté apretar, pero como se ve en el gráfico, me subió el pulso pero no cambié el ritmo.

Nos salió a 1:34/100. Más lento de lo previsto, pero lo que más me empezó a preocupar es que no me notaba nada sobrado y el pulso de la banda HRM-TRi del 920xt, lo confirmaba. 152 ppm de media… Con ese pulso, este año hago 4 x 400m en 1:18 en piscina de 25 y a 1:22-23 en piscina de 50.

Tras una de las peores transiciones de mi vida, en la que intenté subirme la cremallera del mono (que no sé por qué estaba bajada) y hasta intenté ponerme el casco encima de las gafas y de los dos gorros de agua, salimos acertando esta vez con el salto (las gomas sí estaban bien puestas esta vez) y entre David y yo fuimos tirando a 220w en el llano y 250-260 en la subida, con Ainara muy sobrada y Susana más justa pero luchando como una campeona. Los entrenamientos buenos, en condiciones normales, siempre dan resultado!

Al final 200w, 220NP y 145 ppm, para 30.9 km/h, que creo que están muy bien.

En la carrera a pie, salimos a 4:40 para ir soltando piernas e ir subiendo el ritmo poco a poco hasta 4:30 y terminar a 4:20. Después de unas cuantas carreras por equipos ya vamos viendo que cuando se lleva a alguien por encima de su ritmo, en el siguiente sector no va como suele ser habitual y Susana lo pagó un poco al principio, pero tuvimos paciencia y nos repusimos muy bien.

Como resultado de una buena carrera, nos llevamos el tercer puesto detrás de Egoitz y los Arrillaga, que hicieron una carrera de otra liga y mis excompis del Donostri. Siempre hace ilusión subir al podio y a mí más si es en equipo y después de haber trabajado muy bien como tal.

Después de la correspondiente celebración en la pizzería, me fui a Hendaia a intentar recuperar. O mejor dicho a seguir recuperando. A pesar de pasar muy mala noche, me desperté mejor que el sábado. Así que fuimos de nuevo hacia el Lago, con ganas de ver lo que pasaba en la natación de una vez por todas y comprobar si era capaz de terminar la carrera.

Esta vez me olvidé un poco del equipo y me propuse entrar de los primeros a calentar para ir eliminando factores que pudieran ser causa de lo mal que me encontré el sábado. Me metí al agua, hice unos cambios de ritmo y las sensaciones no eran malas así que me salí que tampoco estaba el agua para tonterías. Después de intentar entender cómo se iba a dar la salida, me puse detrás de Ander Celaya, para por lo menos intentar salir bien. Se dio el bocinazo de salida, yo no sabía muy bien si era para las chicas o no a las que habían mandado a la derecha, pero como suele pasar siempre: en cuanto sale uno, todos detrás y eso ya no se para, así que a nadar. Salí fuerte, pero sin cebarme (intentando seguir las instrucciones de Guz), y yo creo que llevaba un ritmo bueno. Por mi derecha no iban más rápido que yo, pero cuando miré hacia la izquierda vi que llevábamos mucha gente delante…así que algo ya no iba bien. El que llevaba delante no era Ander, porque le iba tocando bastante los pies, así que intenté adelantarle, pero tampoco podía. Al llegar a la boya, sí que ya me quedé solo y de ahí en adelante fui solo intentado no desesperarme ni venirme abajo viendo la de gente que iba por delante, e intentando reducir el hueco que nos llevaba el siguiente grupo. Igual hubiera sido más inteligente esperar a pies, pero creo que el hueco hubiera sido todavía más grande, así que seguí tirando hasta salir del agua.

Me gritan el puesto 31… Miro el reloj y veo un 24… Joder… La peor natación en mucho tiempo… 23:04 según el Sporttracks, a 1:32, con 157 ppm y la segunda vuelta un poco más rápida que la primera.

Sabía que tal como estaba era imposible intentar remontar en bici en un circuito con tantas cuestas, pero me puse a dar pedales sin pensar demasiado. Ya puestos, había que intentar hacerlo lo mejor posible y ya analizaríamos después lo que había pasado. Para terminar de rematar, se había levantado bastante más aire del que había cuando llegamos y daba de cara en la parte llana.

Al llegar a la primera cuesta no me veo mal del todo, subo a 330w (lo mismo que en 2013 pero con un sensor de potencia que marca un 7% más…). La idea inicial era subir a 350w, tal como habái estado entrenando hasta hacía un par de semanas en Aldayeta, pero estaba claro que no iba a ser posible. Creo que perdí más puestos de los que gané, pero me limité a no dormirme pero sin intentar seguir a nadie. Una vez pasados los cuestones finales, empezó la bajada. Últimamente estaba bajando bastante bien, pero no sé muy bien si por el viento, porque había pegado una buena culeada en una curva anterior que está contraperaltada o porque me sonaba que no había que frenar en la bajada, pero en la segunda curva complicada que me encontré hice un recto tipo Armstrong. Típico “la bici va a donde tienes la mirada puesta”. Vi que no había quitamiedos, y tampoco barranco, y allí que me fui, por lo menos sin caerme al suelo… Creo que hasta los que iban detrás se asustaron más que yo (gracias Rubén por preocuparte), pero bueno. Cogí la bici como pude y me volví a meter a la carretera.

La subida de la parte de detrás la hice a 345w. Ni tan mal. Aquí me animé un poco. Empezaba a encontrarme mejor, y en el llano con el viento de cara a 260w pasé a un grupo de 3 franceses que iban haciendo drafting descaradamente. Pero nada. Francia es así y no me alteré demasiado.

La segunda subida la pude hacer a 333w, esta vez bajé por la carretera y la última subida la hice a 314, empezando a pensar en el 10k y tomando un gel de 226ers para coger fuerzas. Un poco antes de coronar miré hacia atrás, vi a Arias que me pasó cogió en el llano con su tranca habitual y ya empujé un poco (256w) para llegar a la vez que él a la T2 y de paso adelantar por enésima vez a los chupones franceses.

Al final, 264w/288 NP y 158 ppm, prácticamente los mismos que en 2013, o sea, un 7% peor. En condiciones normales, tendría que haber estado por encima de los 280w.

Me bajé bien, no me fijé ni en las bicicletas que había, me puse los calcetines, las T7 y a correr. Un poco tostado de piernas pero animado por el equipo, Patri y Adrián, había que intentarlo. La primera vuelta la pasé intentando recortar los 10 segundos que me había sacado Arias en la transición porque ya llevaba los calcetines puestos y adelantando gente. Del sábado, ya había aprendido que en el 920, el modo de Triatlón hay que permitir que te haga los laps (tal como los tienes configurados en el modo de carrera a pie) y pude ir viendo cómo iba. Ver que era capaz de correr a 3:40 (menos en el del cuestón, que había que subir poquito a poco) me animó bastante, iba muy a gusto con el nuevo mono de Orca y ya no había vuelta atrás.

A tope hasta el final. Le pasé a David para intentar llevarle un poco, pero vi que le costaba, así que seguí a mi ritmo. A pesar del paso de los kilómetros, (está muy bien que son 3 vueltas casi exactas de 3 km y los laps eran siempre en el mismo sitio), veía que era capaz de mantener el ritmo y así tiré hasta el final. Más o menos, parcial 13-14. Que está bien, pero tampoco es lo que creo que puedo hacer.

Al final, puesto 17º. Lo hubiera firmado con los ojos cerrados el miércoles… Pero no en la salida. Estoy bastante disgustado con el tema de la natación. Después de darle infinitas vueltas, analizar y analizar, no encuentro otra explicación posible que los antibióticos para nadar 1 minutos el 1500 más lento que el año pasado, cuando supuestamente estoy 4-5 segundos el 100 más rápido. Al llegar a casa me notaba la garganta mal otra vez, y hoy miércoles, sigo con las amígdalas inflamadas y algo de placas superficiales. Así que bien, bien, no estaba. ¿Tan mal como para nadar así? No lo sé. Y no lo sabré hasta la siguiente carrera, que de momento no sé cuándo va a ser… Pero hasta que no me recupere del todo no voy a planificarme nada más.

No vamos a dramatizar demasiado. Sólo ha sido la primera carrera, el fin de semana ha estado genial, tengo la suerte de estar dentro de un grupo excepcional y no queda otra que recuperar la sonrisa y seguir trabajando. Antes o después, saldrá.