¿Bicicleta aerodinámica vs bicicleta escaladora? Respuestas con la Orbea Orca Aero.

Desde hace unos años, la mayor parte de marcas punteras tienen en sus catálogos dos modelos o tipos de bicicletas en su gama “top”: las llamadas escaladoras/ligeras y las aero.

Cervélo fue de las primeras que hizo esto con la serie R para las escaladoras y la serie S para las rodadoras o aerodinámicas. Specialized con la Tarmac y la Venge y Canyon con la Ultimate y la Aeroroad también tienen dos modelos y son muy visibles por estar en equipos UCI Pro Tour.

Desde que los fabricantes consiguen con “facilidad” cuadros por debajo de 1000g gracias principalmente a la mejora de los métodos de fabricación y sobre todo, por el aligeramiento de componentes y ruedas, no es difícil (siempre que tengas dinero para ello) tener una bici por debajo de los 6,8 kg de límite de la UCI. Llegados a este punto, alguien piensa… “Pues igual, en lugar de andar poniendo lastres en la bici, podemos poner más material en algunas zonas del cuadro y hacerlo más aerodinámico” (y también más bonito).

A partir de aquí nos encontramos con la posibilidad de elegir entre los dos conceptos de bicicleta mencionados:  la bici ligera, (entendiendo por bici ligera la de cuadro de alrededor de 850g)  y la aerodinámica que suele rondar los 1100-1200g. De momento, nadie ha conseguido fabricar un cuadro aero con el peso de una bici “escaladora”.

Esto se ocurre  porque para tener la máxima rigidez posible con el mínimo peso, se buscan tubos de sección circular para las áreas que trabajan a torsión y cuadradas o rectangulares para las áreas que trabajan a flexión, y estos no son los perfiles más aerodinámicos precisamente. Por otro lado, cuando se pretende prolongar algunas zonas del cuadro para dar continuidad aerodinámica con la rueda, se está añadiendo material que normalmente no aporta nada en rigidez.

Inevitablemente, surge la duda entre los aficionados… ¿Cuál de los dos conceptos es mejor? ¿Por qué Sagan ha corrido con la mayor parte de carreras con la Specialized Tarmac y no con la Venge? ¿Por qué Valverde sube con la Canyon Aeroroad y Quintana lleva siempre la Ultimate? ¿Gustos y manías personales? ¿Malas experiencias? ¿Obligaciones de las marcas que pagan un pastizal a los equipos por llevar sus bicis? ¿Peso? ¿Mal frenado en los casos de frenos integrados? Como casi siempre en este blog, voy a responder con números a estos interrogantes.

Más que nada, porque yo mismo me he encontrado en esta disyuntiva este verano. Tenía el ojo echado a la nueva Orca de Orbea que se presentó en verano de 2016. Por fin un cuadro que rompía con las tradicionales formas de tubos de sección romboidal de Orbea utilizando formas mucho más eficientes estructuralmente. El modelo tope de gama (OMR) lleva también la horquilla freeflow de la que tenía datos de túnel de viento, y se queda en unos 850 g de peso en el cuadro.  (No tengo muy claro de qué talla ni en qué estado, pero eso pasa en casi todas las marcas). Los números de rigidez eran muy buenos y las opiniones de la gente que la tenía, también.

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Peeero  cuando ya casi estaba decidido, presentan la nueva Orca Aero en el Tour 2017.

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 Muy similar en formas a la AeroRoad de Canyon y a la Foil de Scott que me cautivó en la Eurobike de 2015 y aplicando conceptos que son muy sencillos, pero requerían dar un paso más en la ruptura con la línea de diseño tradicional de Orbea. Por un lado, buscaban aerodinámica y supuestamente se consigue con el concepto de horquilla Freeflow ya presente en la Ordu y en la Orca OMR en la que se abren las vainas para que el flujo de aire de la rueda no interfiera con el de la horquilla. Pero además, son la primera marca (creo) que se aprovecha de la derogación de la absurda regla de la UCI que no permitía relaciones de aspecto mayores de 3:1 en ningún perfil y se la aplican a la parte más importante: la horquilla.

Por otro lado,  en el tubo diagonal se opta por un perfil truncado tipo Karman,

https://youtu.be/X7LXd80eRQY

 cuyo principio de funcionamiento está perfectamente explicado en la web de TREK y que se encuentra ya  presente en muchas bicis que están diseñadas para cumplir el reglamento UCI. En su día hice algunas simulaciones en CFD, (Xflow) y no es exactamente igual que el perfil al que intentan sustituir, pero se le parece bastante.

Pero además, se busca la máxima rigidez. Para eso, lo mejor son los tubos anchos, Y como los que más trabajan son el diagonal y las vainas, pues nada, buena sección al diagonal (con borde de ataque redondeado tipo Squoval de Cervélo) y vainas bien altas.

Perfil Squoval de Cervelo

Medidas del tubo diagonal de la Orca Aero: 80×46

Así de simple, pero a la vez, así de difícil de encontrar en el mercado. Y para terminar, simplicidad en los frenos. Nada de integraciones. Los frenos tienen que frenar y los que mejor frenan son los de doble pívot. Punto.

Todo esto, lógicamente, implica un aumento de peso, que este caso es de unos 350 g respecto al cuadro Orca OMR.

Bueno, esto era la teoría. ¿Y la práctica?

Pues con mucha suerte, conseguí que Orbea me dejara una de las primeras Orbea Aero talla 57 que han llegado a España para probarla. Los de Marketing de Orbea no son tontos, y las bicis de test las montan con lo mejor de lo mejor: el nuevo Durace Di2 9100 con cambio automático y semiautomático, ruedas Vision full carbón de perfil 55 con tubeless y el manillar Metron 5D que además de aerodinámico, integrar la potencia  y ser plano, permite meter la centralita del Di2 en su interior.

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Había leído unas cuantas reviews de esta bici, pero como en casi todas, me había quedado prácticamente igual. Así que he intentado poner mi granito de arena para poner cuantificar las posibles mejoras.

Las preguntas a responder serían: ¿Es realmente más aerodinámica? ¿Penaliza realmente esa diferencia de peso?

Para responder a la primera, sólo conozco una forma de hacerlo: pruebas en velódromo abierto. Está claro que los túneles de viento son más precisos, pero los resultandos varían en función del ángulo de incidencia y las marcas siempre dan el más favorable, que tal vez nunca sea el real. Así que opto por probar las cosas en las condiciones más reales posibles.

El primer test consistió en probar la Orca Aero contra mi bici actual la BH G5.

Para una vez que me dejan una bici, intenté hacerlo lo mejor que pude y para que el test tuviera el menor error posible intenté fijar el mayor número posible de variables. Como bien sabemos, el 80% de la resistencia aerodinámica se debe al ciclista, así que invertí unas horas en el rodillo para dejar las dos bicis con las mismas medidas.

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Superposición de las posiciones en las dos bicicletas.

-Idéntica altura de sillín

-Idéntico retroceso

-Idéntica altura y avance de manetas. (potencia de 130 en la G5 a la que le tuve que dar la vuelta y manillar “con potencia” de 120 en la Orbea, pero las manetas de Shimano tienen mucho más avance que las Record)

Aun así, aunque estas medidas sean clavadas, siempre se puede tender a ir más agachado con una bici y con otra y falsear el test. Pero cuando uno hace tropecientas vueltas a 270-280w (para mí son muchos a estas alturas), la cabeza no da para pensar en esas cosas y sólo piensas en mantener la cadencia y tu cuerpo tiende a ir a la postura que más te lo facilita.

Además del stack y el reach (medidos hasta las manetas) igualados con las medidas anteriores,

-Misma anchura de manillar (420 mm)

-Misma ropa (corto arriba y corto abajo, dato importante como veremos más adelante)

-Mismo casco (Kask Mojito)

-Mismo bidón (cilíndrico de 800cc) con el mismo peso (no bebía de él). (Una bici con tubo diagonal KVF pide a gritos un bidón aero pero creo que hubiera sido darle mucha ventaja a la Orbea)

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-Mismas ruedas, Vision Full Carbon de 55 tubeless (las cambiaba de una a otra)

-Pedales P1 de Powertap

-2x(3 repeticiones de 3km con cada bici y cambiar de ruedas) a unos 270w

Y a dar vueltas. Lo primero que noté es una estabilidad mucho mayor en la Orbea, sobre todo en las curvas, pero bueno, a los números. Los resultados fueron los siguientes.

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Lo que hago en estos casos, como no se puede clavar exactamente ni la potencia ni la velocidad, es sacar el CdA y a partir de ahí hacer los cálculos que sean necesarios.

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La diferencia me pareció bastante grande, así que unos días más tarde repetí el ensayo pero con otro triatleta y otra bicicleta. En este caso una Giant Propel con manillar plano, también de 420mm.

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El protocolo fue el mismo, pero con más repeticiones y a más watios (lo que es tener al ciclista en forma).

El resultado fue el siguiente.

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En la última tanda el triatleta se cambió de chaqueta, de una gordita y amplia a una ceñida.

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(no es motivo de análisis de esta entrada, pero cuando menos llamativo cómo baja el Cda en 0.045 por cambiar de chaqueta..)

La diferencia entre la Orbea Aero y frente a las otras dos bicis es muy constante. Alrededor de 0,013 de CdA. ¿Eso cuanto supone? Para comprobarlo lo mejor es fijar todos los parámetros menos uno. Por ejemplo: 270w, con un CdA de 0,301 (cojo el que sale en condiciones más cercanas a las de carrera, que es con traje corto) y 270w con un CdA de 0,314. Por ejemplo, con la calculadora de aeroweenie:

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Con esos 270w con la Orbea Aero iría a 38,2 km/ y con la G5 o la Propel a 37,7 km/h. 0,5 km/h de diferencia que son 50 segundos en 40km. 1,25 seg/ km.

La otra manera de verlo es, cuántos watios ahorro para ir a 38 km/h? Introduzco los 38 km/h en la calucladora y me salen: 9,6 w de diferencia. Que ya son watios…

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Vale. La Orbea es más rápida. Pero sabemos que pesa más que un cuadro “ligero”. Unos 350-400 gramos. ¿Cuánto supone en esta diferencia de peso en una subida?

Lo más real hubiera sido compararlo contra una bici mucho más ligera en un puerto. Pero, no tengo una bici de menos 7kg… No tanto, pero la G5 sí es más ligera. No sé si sólo el cuadro o por los compontes,  pero en mi caso 7,3 kg de la G5 con Record mecánico 10v de 2008 frente a 7,6 kg de la Orbea Aero con Durace Di2, manillar plano, etc. (ambas sin pedales)

No pude hacer esa comparación directa. Bueno, sí y no. La hice pero en días (años) diferentes, por lo que no es válida directamente. Lo que sí he intentado hacer es validar las ecuaciones que solemos utilizar para estas cosas. ¿Por qué digo validar? Porque son modelos simplificados, donde se supone que el peso está uniformemente distribuido, que no hay aceleraciones, que todo es constante, etc,..

El análisis fue el siguiente. En 2016, con “la no hernia” recién aparecida pero todavía en forma, estuve de vacaciones en Tossa de Mar e hice el circuito del triatlón de Tossa que se celebra en septiembre. Un circuito muy duro a la vez que bonito. Hay dos subidas. Una primera corta (Camí de Can Mundet) y bastante abierta a viento, y otra más cerrada, donde no entra aire, más larga y con diversos cambios de dirección (que si hubiera viento compensaría una dirección con otra) Subida a Sant Grau. Este año estuve también, pero esta vez con la Orbea Aero y repetí el circuito.

He comparado en ambas subidas los tiempos y los watios (con la de Sant Grau dividida a su vez en varios tramos) . Cómo era de esperar debido a mi lamentable estado de forma en 2017, en 2016 subí más rápido, pero también con más potencia. He asumido una diferencia de peso de 500 g entre las dos bicis y el mismo CdA para ambas, algo mayor que el obtenido en el velódromo, porque subiendo se va más erguido, a veces de pie, etc.

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Finalmente, he utilizado esos datos de velocidad, pendiente, etc, para meterlas en las ecuaciones de la potencia y ver cuál sería el valor de potencia previsto para cada velocidad obtenida. Como se puede ver en la siguiente tabla, es que la diferencia entre el valor real y el previsto, no tiene desviaciones de más de 10w, pero lo más importante, que la diferencia de la potencia medida y la potencia calculada, a dos velocidades distintas, en cada tramo es de entre 0 y 3 watios. Es decir, menos de un 1% que es la precisión del medidor de potencia. Es decir, prácticamente iguales.

Una vez validado el modelo de cálculo de las ecuaciones, lo que hago es calcular cuánto se pierde en función de la pendiente, para la diferencia de CdAs obtenidos en el velódromo (+0,013) y 1 kg en lugar de 0,5 kg del que he venido hablando, para que la diferencia de peso.

Y el resultado es el siguiente.

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La conclusión es que con una diferencia de peso 1 kg, una bici aerodinámica frente a otra no aerodinámica (tanto la Propel como la G5 las considero aero, por lo que la diferencia respecto a una “escaladora” estaría a favor de las aero), la ligera toma ventaja a partir del 4% de desnivel de pendiente. Pero para compensar la pérdida que ha podido haber en un tramo llano (1,25 seg/km), hay que irse hasta el 7% de desnivel. Es decir, si en una carrera tuviéramos 10 km de llano y 10 km de subida, para que fuera rentable llevar la “ligera”, la pendiente de los 10 km tendría que ser como mínimo del 7%.

La única carrera en la que he competido de esas características es el triatlón de invierno de Isaba, donde se sube Belagua, pero sólo son 6 km por encima del 7%. Así que ni por esas.

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perfil de cronoescalda.com

Como he dicho al principio, este ejercicio lo hice para mi propio autoconvencimiento. Me ha parecido interesante y lo comparto en este blog, como suelo hacer cuando aprendo algo que me parece que lo es.  Llevo años “luchando” contra leyendas urbano-ciclistas, tipo “la inercia de las lenticulares”, “el viento cruzado con las lenticulares te tira”, etc… Y ya paso bastante del tema. Cada uno que piense y haga lo que quiera. Para el caso que nos ocupa, creo que está claro: para un triatleta, donde los puertos rara vez son de pendientes mayores de 4-5% de media y longitudes nunca mayores de 10 km, siempre es mejor bicicleta aerodinámica; y entre bicis aerodinámicas también hay diferencias. Más de lo que me imaginaba.

Las bicis de menos de 7 kilos pueden tener sentido cuando te estás jugando una etapa en una llegada en alto en un puerto del 10%, pero creo que hay datos de sobra para creer que para la mayor parte de los casos, el peso en las bicicletas está sobrevalorado.

 

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Campeonato de Álava de Natación Máster y futuro inmediato.

Este fin de semana se celebró el Campeonato de Álava de Natación de invierno en Mendizorrotza. Como el año pasado, se metieron algunas series Máster entre las pruebas de los federados. Sin embargo, la participación en categoría Máster fue paupérrima. No sé muy bien cuál es el motivo por el que, con la de triatletas que hay en Álava, sólo unos pocos (que se cuentan con los dedos de la mano y todavía me sobran bastantes) participamos en estas pruebas. Tengo algunas sospechas que igual van en otro post, pero ver series de dos participantes, o incluso de uno solo… transmite una sensación de pena enorme.

En lo que me toca, muy contento de nuevo porque sigo en racha y de nuevo mejoré mis marcas en las dos pruebas en las que participé (las dos únicas que había de libres): 100 y 50m.

En el 100, conseguí bajar casi un segundo el tiempo del 100 de Mallorca. Estaba bastante convencido de que podía hacerlo ya que sólo habían pasado dos semanas y en Mallorca, dos de los tres virajes fueron desastrosos. Me la jugué en el primer 50, en parte porque Iñigo Ezquerra (que sabía que era inalcanzable) pasó en 27,2 y quieras o no, siempre te picas y en el último viraje tuve que tomarme un pequeño respiro porque si no, no llegaba…

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El último 25 se me hizo eterno, pero por fin bajé la barrera de 1’04”.

En el 50 quería bajar de 29, pero no lo conseguí. Rocé la salida nula por moverme un poco en el poyete tras un flash que me desconcentró, coordiné mejor las respiraciones antes y después del viraje siguiendo las indicaciones de mi entrenadora Garazi Uribarri, y tras éste, di tres patadas de mariposa por primera vez en mi vida que no sé si me ayudaron o no…

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Pero al final me sobraron respiraciones. Por los pelos, pero otra MMP y contento porque mi tabla de resultados sigue con azul en la parte inferior.

Y hasta aquí las alegrías. La pubalgia me sigue dando guerra y estoy empezando a desesperame. Me quedan dos semanas para mi revisión con el traumatólogo tras las dos infiltraciones de plasma que creo que no van a servir para nada. Me da la impresión de que he mejorado mucho más soltando esa zona en el fisio que con los pinchazos.

Por otro lado, he seguido investigando y dando vueltas a la cabeza y tras visita a Calibix, nos dimos cuenta de que el sillín de la bicicleta de carretera estaba inclinado hacia mi lado derecho. No así el de la cabra, que siendo el mismo modelo y con más de 6 veces más kilómetros, sigue en su sitio.

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Por otro lado, tras diferentes conversaciones con Ioana Arbillaga y observaciones en casa de mi mecánica de pedalada, creo que el problema de rotación de la cadera derecha es especialmente perjudicial en la bicicleta. Además de hacerme plantillas nuevas para calle y también para cuando pueda correr,

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 he puesto unas cuñas sobre las calas para hacer que la rodilla no se meta tanto para adentro y hacer que el aductor de la pierna derecha trabaje un poco más, descargando el psoas.

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pero creo que primero tengo que conseguir que la zona se recupere completamente. De hecho, después de un par días de bicis esta semana, me noto la zona lesionada muy cargada y he decidido

1) aparcar la bici dos semanas hasta pasar la revisión

2) levantar el manillar en las dos cabras para reducir presión sobre el psoas (si no se puede, no se puede)

Ahora mismo ni me planteo poder participar en ninguna de las carreras que tenía en mente (Egües, Senpere Pamplona,..). Todo empieza a hacerse más duro ahora viendo a la gente empezar competir, metiéndose buenas kilometradas y yo con la cuenta de km a pie a 0 y la de bici bajo mínimos, pero hay que remediar esto como sea.

De momento, aprovecharé este parón para preparar las dos próximas jornadas de la Liga Norte de natación y en especial el 400, que es lo único que me está dando alguna satisfacción en este invierno.

Vitoria 2016

Después de tres carreras Saint Pee, Ondarroa y Lekeitio, donde no habían salido las cosas bien, llegaba el turno de la carrera de la temporada para la mayoría de los triatletas alaveses. Justo se cumplían 8 semanas desde que acabé de tomar la última tanda de antibióticos, la que me obligó a estar parar del 1 al 10 de mayo y la que me dejó completamente destrozado.

Ya entonces sabía que iba a llegar muy muy justo para esta carrera, pero que si no había algún contratiempo más, podía conseguirlo. Para complicarlo un poco más, tuve que ir a Getafe dos semanas por trabajo en mitad de junio, pero conseguí capearlo como pude, intentando convertir los inconvenientes en oportunidades, trabajando la natación con Jaime Menéndez de Luarca, tanto en piscina como en aguas abiertas e como intentando meter algo, aunque fuera algo, de carrera a pie en aquel infierno. Y el fin de semana, bici. Por fin empezaban a volver a salir los números en los entrenamientos.

Siempre suelo intentar hacer al menos un entrenamiento bueno en cada uno de los sectores un par de semanas antes de la carrera, para probarme y sobre todo para coger confianza.

El de la carrera a pie salió el sábado de 2 semanas antes de la carrera tras nadar en Landa unos 2500 m persiguiendo a las chicas de Jamie Turner.

Salieron 18 km por debajo de 4’/km, incluyendo los dos primeros de calentamiento por encima de 4:20 por lo que el resto rondaron el 3:50. https://www.strava.com/activities/620266144

El entrenamiento “clave” de la bici, fue una combinación de dos: por un lado, entre semana hice una hora fuerte, pero no a tope: 273/282/159 ppm: https://www.strava.com/activities/629186029

Y el domingo (7 días antes de la carrera) hice otro entrenamiento de casi dos con la última hora, la parte más “llana”,  con 1h10 a 242w/253np/142. De esta forma, intentaba buscar o definir mi ritmo de carrera. La horquilla era bastante amplia, pero entre los dos tendría que estar el ritmo de carrera.

Tras una semana previa bastante más tranquila que otros años, llegó el día de la carrera. Como en 2015, volví a coger el autobús en el Hotel del Boulevard, que salía a las 6:40, ya que vi que el año pasado dio tiempo de sobra… Siempre y cuando:

-no te dejes la bomba en el autobús, te des cuenta a los 5 minutos de bajarte e intentes volver corriendo a buscarla en balde.

-no te encuentres la rueda trasera pinchada en boxes por haber sido perezoso el día anterior y no haberles quitado presión dejándolas más de 4 horas a 35 grados (culpa también del sistema de alargadores que tienes que meter el palito o una llave Allen de 2 mm para acertar con el obús).

-seas un tío tranquilo y habilidoso y no te cargues 3 desmontables en el intento de cambiar la cámara antes de la salida.

Por suerte, la niebla se alió conmigo, y como ya pasó el año de mi primera participación en esta carrera en 2007 cuando se nadaba en Garaio, se tuvo que retrasar media hora la salida y me dio tiempo hasta a calentar en el agua y hablar con gente del equipo para relajarme un poco antes de la salida… Aunque algo me decía que todavía iban a pasar cosas.

Llegó el momento de la salida, del momento paseíllo, aunque este año, lo hicieron en orden inverso a la lista de salida, ¿?, con lo que salí casi el último, pero no supuso ningún problema, ya que todo el mundo se apelotonó en la derecha y yo me quedé en la izquierda tal como tenía previsto.

A estas alturas, ya no recuerdo demasiado de esta natación. Sólo que salí relativamente bien, aunque la zambullida inicial no salió tan fina como en los días previos que estuve ensayándola en el mismo sitio (como para no hacerlo después de la cagada de Lekeito) pero no tuve los problemas del año pasado ni con los Élite ni con la horda de GGEE que salía 15 metros por detrás y no 5 como en 2015.

También recuerdo que una de las boyas me la zampé, literalmente, y creo que ahí es donde se paró el Garmin. Pero bueno, la sensaciones que tenía era de estar nadando bien (en el gráfico se ve que voy bastante constante por debajo de 1:30), esta vez con un Orca 3.8, pero que al final me costaba mover un poco más que el Predator.

Según he visto en el FlyBy de Strava, Ibon me pasó en la primera boya de giro y al final me sacó 40 segundos… Pero bueno, 27’40” a 1’27″/100, que está bastante mejor de lo que había hecho este año, aunque sigo pensando que lo podía haber hecho mejor, aunque el pulso va bastante alto, así que tampoco es que vaya dormido en el agua.

Salí muy rápido del agua, como siempre en casa y voy a por mi bolsa. Entonces veo a Ibon que se va. Bueno, más o menos según lo esperado, pero entonces es cuando se empieza a torcer la cosa. Al estar dentro de la bolsa, se ha soltado el visor del Met Drone, exactamente igual que le pasó a Jan Frodeno en Lanzarote, y me paso 40 interminables segundos intentando hacer encajar los dos puñeteros clips en su sitio, mientras noto cómo me pasan triatletas por detrás, el speaker va cantando el nombre de gente que está saliendo del agua (Arnaiz, Aintzane, Gema) y yo sigo arrodillado ahí en el suelo..

Decido cambiar de estrategia y me voy con mi casco y mi visor corriendo hacia la bici, para ver si dándome un poco el aire y con menos gente alrededor soy capaz de meterlo en su sitio.

Me cuesta otros 20 segundos (más o menos, lo que he visto es que tengo alrededor de 1 minuto más en la transición que el resto de gente) pero por fin lo consigo.

Salgo de la transición con bastante rabia, salto encima de la bici, empiezo a meter watios, pero no avanzo…. Bien. Me está rozando la rueda trasera recién cambiada en los hiperaerodinámicos tirantes de la Blue. Joder, ¿¿¿qué más me puede pasar???

Me paro, intento centrarla mientras me sigue pasando gente. Vuelvo a arrancar y ya no queda más que apretar y esperar a que no pase nada más.

La primera vuelta la hago más o menos a la par de Guz y Zubia, lo que no es mal síntoma del todo. En las subidas, Zubia se adelanta y Guz se queda. Mientras que en los tramos llanos, volvemos a pasar a Zubia que va sin cabra y se nota a pesar de llevar acoples largos.

Pero no sé muy bien cómo, de repente, antes de llegar a Zurbano, me veo metido en un grupo de unos de 20 triatletas en los que además de Guz y Zubia identifico a Tejedor, Puigmal, Labayen, Arnaiz, Feliz, Miguel Ruiz, mis compañeros de equipo Ele y Aintzane, un francés (Bielsa) y una suiza de la que hablaré más tarde.

Es momento de parón, en el que aprovecho a beber el Energy de 226ers y pensar un poco. Vamos casi una hora de carrera voy a 250/266 w y 154 ppm. Un poco por encima de lo previsto.

Se nota que en el grupo se va cómodo, pero tengo bastantes dudas de que podamos llegar a Vitoria así sin tarjetas. En lugar en fila de a uno a 10 metros, vamos en dos líneas en paralelo, con lo cual todos los de la izquierda están haciendo blocking, los de la derecha no saben qué hacer y yo me estoy empezando a poner nervioso. Empieza a haber algunos “cruces de opiniones” en el grupo y decido quedarme a cola y evitar problemas hasta que llegamos a Durana al inicio de la segunda vuelta, y decido, no sé muy bien basado en qué, que ese es el momento para lanzar un ataque y marcharme de ahí. Pero ni era el sitio, ni las condiciones. Pensaba que al dar el viento de cara se podría endurecer un poco la carrera en esa zona, pero se ve que me equivoqué. Era un grupo de mucho nivel, en formación cuando menos rayando la ilegalidad, y 8 minutos a 280w no me sirvieron absolutamente para nada. Sólo para cansarme.

En la subida a la presa desisto y vuelvo a quedarme a cola para recuperar un poco y gestionar mejor la distancia de drafting. Y al llegar a Landa, comienza el despelote del que tanto se ha hablado y que supuso la descalificación de muchos participantes. Se sabía que los primeros grupos del Half íbamos a coincidir con los menos rápidos del Full. No hacía falta hacer muchas cuentas. Todos sabemos lo que cuesta dar una vuelta al pantano, y si no, no hace falta más que mirar nuestros Stravas, que estamos hartos de dar la vuelta al pantano. Eso, o calcular que iremos entre 38 y 41 km/h, por lo que si la vuelta es de 40 km y casi todos nadamos en alrededor de 30 minutos…. Y si los participantes en el Full salen entre 5 y 10 minutos más tarde, y muchos nadan en 1h10… Por eso se definió un punto de confluencia en Landa donde estaba permitido invadir el carril contrario, tal como se explicó en la charla técnica. Ahora bien, si se forman los pelotones que se formaron en los 5 primeros kilómetros en el Full, porque NO SE CABE… No hay nada que hacer.

Ya vale de echar la culpa al triatleta. Ahí es imposible. No se cabe. Los vídeos y fotos de la natación quedan chulísimos, pero para dejar 10 m de distancia a una velocidad media de 36 km/h, (10 m/s), no pueden salir del agua más de 1 triatleta por segundo. O sea, 60 triatletas por minuto. Y si alguien se toma la molestia de mirar las clasificaciones, en la zona media de cada carrera (tanto Half como Full) salen 100 tíos por minuto. NO SE CABE. Da igual que sea Vitoria, Mallorca o Kona, por citar los últimos ejemplos en los que se han dado situaciones parecidas-.

En el triatlón, como en casi todo, a estas alturas está todo inventado y aunque las situaciones van cambiando ya hay soluciones para los problemas que se están creando últimamente. Salidas por GGEE, Rolling start… Hay muchas opciones: Para mí, la ideal es una salida de entre 100 y 200 triatletas que quieran ir a “disputar” la carrera (una salida de 20-30 triatletas me parece descafeinada) y el resto en Rolling start, ordenados por tiempos estimados por cada triatleta.

Sigo: Antes de llegar a Marieta estuve a punto de irme un par de veces al suelo o tirar al de al lado como se ve perfectamente en esta foto de Jorge Morales al intentar adelantar a participantes del Full que iban casi por la línea, a pesar de ir gritando “IZQUIERDA, IZQUIERDA IZQUIERDA!!!” durante kilómetros.

Al llegar a Marieta, el minúsculo arcén de esa carretera desaparece, con lo cual todavía sufrimos un efecto embudo. Y ahí decidí que ya valía. La carretera está cortada en sentido contrario, había visibilidad y decidí invadir en 30 cm el carril contrario. Y entonces llegó una juez y me dice que estoy descalificado por eso. Me quedo petrificado. No puede ser. Acabo de pasar a 300 tíos en PELOTÓN y me descalifican a mí por una acción que ni supone peligro para nadie, es más, es por mi propia seguridad y la de los que me rodean, ni saco ventaja alguna ¿y me descalifican? Le dijo a la juez que por favor se lo piense, pero me dice que he invadido carril contrario, le veo apuntar algo en la libreta (sin sacarme tarjeta de ningún color, detalle importante) y se larga de allí como si nada.

Pasan unos minutos en los que me quedo completamente hundido. Me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, coger el cruce de Maturana y marcharme a mi casa, colgar la bici, olvidarme de todo el puñetero año que estoy pasando y dedicarme a otra cosa… A veces parece que la gente no se da cuenta de lo que significan algunas carreras para la mayoría de nosotros y de lo poco que cuesta echar por tierra tanto trabajo e ilusiones. Pero me acordé de un triatlón de Hondarribi donde me sacaron la que hasta ese momento había sido mi única tarjeta en 15 años y que luego no se hizo oficial (por lo que llevo 15 años sin tarjetas) y decidí seguir hasta el final. Pero claro, no es lo mismo. Cuando hay que apretar para que el grupo no se marche, la cabeza no funciona igual, las piernas parece que pesan más, eres menos agresivo, … y final me quedé descolgado, con el francés, la suiza a la postre ganadora de la carrera que hizo a rueda del francés desde Hermua hasta Vitoria en una de las actuaciones más bochornosas que he visto en mi vida y Etor Mendia. Pasado Salvatierra, adelantamos a Beñat Arnaiz, que parece que está bastante tocado, y empiezo a ver que el ritmo que se está llevando en la bici, con el calor que va a hacer en la carrera a pie, pueden pasar factura y me animo un poco, creyendo que he hecho bien “decidiendo” seguir a mi ritmo y no obcecarme con el grupo grande.

Al final del sector de bici, 242w/255 np y las 152 ppm de casi siempre en esta distancia. Se ve claramente cómo los últimos 25 km iba bastante tostado, con la potencia bastante por debajo de la media. (40 minutos a 220w, en los que perdí unos 2 minutos con el grupo)

Transición en la calle Olaguibel, brutal, como el año pasado y me cantan el puesto 23 o 24 con la suiza tramposa justo detrás. Y otra vez la misma historia del año pasado con el casco. Da igual lo que se diga en la charla técnica, lo que ponga en el Reglamento. ¿Igual había que empezar a hacer las charlas técnicas obligatorias para los jueces? Por lo menos para que todos oigamos lo mismo y juguemos a lo mismo. El caso es que otra vez, nos hicieron correr con el casco y todavía no sé por qué. Pero ya me lo había quitado y corrí con el casco puesto como pude, el visor se cayó (menos mal que los voluntarios sí que están a todo, me lo recogieron y me lo guardaron (Gracias!!)

Y llego a la carpa de la Plaza de los Fueros. Calcetines, gel de cafeína y salgo con los ánimos del enorme Ieltxu!

Nada más salir de la carpa veo a Tejedor que se ha retirado. Así que empezamos a descontar. Llevo los cuádriceps un poco cargados, así que me lo tomo con calma, y con el recuerdo de lo rápido que empecé en 2015 para luego terminar arrastrándome, y viendo el calor que hace, decido levantar para buscar un ritmo entre 3:55 y 4:00 y no un 3.45 que no voy a poder aguantar. El ritmo parece lo suficientemente bueno como para ir remontado y antes de terminar la primera vuelta ya voy el 14º, encontrándome bastante cómodo.

Pero en el km14, empieza la crisis de todos los años. Igual cuando consiga meter más volumen corriendo consiga retrasarla, pero con mis 50-60 km mensuales, parece que va a seguir así, por lo que toca tratar de aprender a gestionarla de la mejor manera posible. Veo que llevo el pulso por encima de 170 ppm. Intento quedarme en 4:20 y que no pase de ahí el pulso. Sé que si paso el infierno de las universidades, los últimos 2-3 km son mucho más llevaderos.

Me he colocado en el puesto 12, no veo a nadie por delante, así que me centro en asegurar mi puesto, no liarla y disfrutar de los últimos metros.

Al llegar a meta, sale mucha, mucha rabia de mi interior y por una vez, me lo dedico a mí, porque nadie, nadie, sabe lo que he sufrido en los últimos meses, y para una alegría que tengo me la quedo para mí. Me importa una mierda que pueda quedar egocéntrico, egoísta, que se me critique… A la mierda. Este momento es para mí.

Pero en cuanto paso por debajo del arco, me acuerdo de que tengo un problema bastante gordo que solucionar con los jueces, y que tengo que intentar que una decisión injusta no acabe con esto. Así que voy a buscar a Marta San Martín, le cuento lo que ha pasado y pregunto cuál es el procedimiento para reclamar. No ha llegado ninguna notificación de mi tarjeta, así que me voy al masaje, a coger las cosas de las transiciones, con un regusto agridulce y sin poder sentirme realmente contento a pesar de haber hecho una de las mejores carreras de mi vida a pesar de todo… A las 15:30, sigue sin llegar ninguna notificación de mi tarjeta y decido irme a casa. Hay 48 horas para reclamar, así que tampoco pinto nada ahí y me voy a descansar par volver a ver luego el final de la distancia ironman.

El lunes se publicaron las clasificaciones y ahí aparecía. Puesto 12º. Ni rastro de la tarjeta, que recuerdo que no llegaron a sacarme, y así quedó la cosa, pero el mal rato que pasé durante la carrera y en las horas posteriores no me lo quita nadie.

En cualquier caso, sigue siendo la carrera más especial para mí, sigo creyendo que tiene potencial para ser un triatlón de referencia en Europa, pero espero que se nos escuche y se ponga solución a los problemas que todo el mundo ve que existen.  Así que el 9 de julio de 2017 volveré a estar en la salida de la playa de Landa buscando mi carrera perfecta.

Análisis casco MET Drone

Sigo subiendo al blog datos de pruebas que he ido haciendo durante esta temporada. Ahora le toca al casco aero MET Drone que he llevado este año.

Hasta este año mi único casco aero había sido un Giro Advantage que compré hace unos cuantos años de segunda mano. No sabría decir cuándo, pero al menos en 2010 ya lo llevaba por la carretera del mítico Triatlón de Elche.

Triatlón de Elche 2010. Razesa, tapas de plástico…

Luego lo pinté de negro y le puse un visor de LG. Era el casco que mejor me encajaba y que mejores datos me había dado en el velódromo como ya publiqué en varias entradas:

Comparación cascos: Giro Advantage – Bell Javellin – Kask Mojito

Prueba aerodinámica de cascos Giro: Advantage vs Atmos vs Selector

Pero en Eurobike 2015, donde creo que me probé todos los cascos aero que vi, le eché el ojo al Drone.

Poco más tarde me di cuenta de que era el casco que llevaba Frodeno cuando ganó en Kona en 2015 aunque con pegatinas de Canyon,

y el que le dio el famoso problema con el visor en la transición de Lanzarote en 2016.

No fui capaz de conseguir que me lo dejaran probar en velódromo, pero después de que Rubén me pasara un artículo de una revistar con una comparación de drag respecto al Selector, al final hubo que comprarlo. Estos datos aerodinámicos de cascos, como siempre digo, no son extrapolables a cualquier otra persona y son muy dependientes de cómo le encaje a cada uno el casco en la chepa.

En el caso del Drone, además, al ser muy ancho (de hecho se llama wide body) y presentar mucha área frontal, creo que es muy importante que quede lo más bajo posible. El fundamento del diseño de este casco, es reducir la superficie frontal “plana” que se enfrenta al aire. Es decir, esconder todo lo que se pueda el tronco, que es una pared plana para el aire, detrás de una superficie aerodinámica.

Por lo tanto, si el casco queda completamente por encima de los hombros, probablemente no funcione bien, ya que al final estamos opiniendo al aire mayor área que por ejemplo con el Advantage. Pero como este año había hecho una apuesta por la aerodinámica, bajando 1 cm el manillar a la vez que levantaba las manos, creía que podía conseguirlo (link anterior, ruedas?)

Así que nada más recibirlo, me fui al velódromo a probarlo. La sensación era de algo más de comodidad que el Advantage, me ajustaba algo mejor (la ruedita trasera para apretar es bastante accesible) y tener la pantalla algo más lejos de la cara ayudaba. Pero sigo siendo un casco aerodinámico y la ventilación es justita.

Pero vamos a lo importante, los datos.

La primera prueba fue con la cabra y ruedas Hed Jet Black de 60. Como se ve, la forma en planta es prácticamente idéntica.

Y los resultados fueron los siguientes, siguiendo mi protocolo habitual:

En casos tan ajustados, donde la diferencia es tan pequeña, más que el error del sistema de medición, y con variables que no tengo completamente controladas (principalmente el viento) creo que hay que considerar que el resultado es de empate. Sin embargo, tengo el ejercicio hecho de cuánto supondría en seg/ 40 km si diéramos esa diferencia por válida.

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,336

0,005

Potencia (w)

233,0

3,5

seg/40 km

1515

23

Casi siempre repito las pruebas, por lo menos dos veces, pero esta vez, ante lo apretado del resultado, estaba claro que había que repetir. Era ya finales de junio y para entonces ya tenía la bici en configuración de carrera. Cabra con Rueda Hed Jet Black de 90 delante y 60 detrás con Laminar Cover. Ambas ruedas con cámaras de látex.

El promedio resultó todavía más apretado que en mayo.

Que se traduce en

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,304

0,003

Potencia (w)

211,3

1,8

seg/40 km

1373

12

Conclusiones: la diferencia es prácticamente nula. El Giro Advantage sigue confirmándose como un muy buen casco (al menos para mi postura) y sigue siendo de los mejores de cola larga a pesar del paso de los años.

El MET Drone, de momento es el mejor casco que he probado y por eso es con el que he competido (a pesar de que tengo que tener más cuidado con el visor cuando esté dentro de una bolsa en una transición o pensar algún otro sistema de sujección) y de momento seguiré con él, al menos hasta que encuentre algo mejor.

Crónica y análisis del Duatlón por equipos de Egüés 2016

El sábado fue mi debut esta temporada en una competición que no fuera dentro de una piscina. Más verde que nunca en la carrera a pie, sin correr/preparar la Media Maratón de Vitoria ni ninguna carrera de primavera, pero con cierta confianza en poder ir al ritmo previsto (3:30/km) sin demasiado sufrimiento tras un par de días preparando la carrera con unas series con el equipo.

En bici tampoco iba para tirar cohetes tras un par de semanas de parón con el mismo dolor de rodilla (procedente de una sobre carga del vasto interno) que hace dos años por las mismas fechas. Sin embargo, el fin de semana anterior, todavía con molestias, pero hice 3 días seguidos bastante buenos:

  1. 12×5′ en el velódromo a 270-280w probando el Met Drone (esto irá en entrada especial)
  2. 2h con 4×10′ a 290w (el objetivo eran 300w, pero no llegué: también habrá entrada para este, espero)
  3. Test de 2h a 230w.

Así que con la inquietud que te da el miedo de ser tú el que la líes en un equipo de 4 donde no se puede quedar nadie, pero con la seguridad que me daban los datos y los entrenamientos que hicimos en equipo, casi no bajé el volumen de entrenamientos de la semana, aunque tampoco es que haya demasiado de donde bajar.

Y allí nos presentamos, nada menos que 18 tíos para competir en Élite (que es donde tienen que competir los federados, Open es para los NO federados o equipos mezclados con gente no federada o de otros equipos, o al menos así debería ser), en una de nuestras carreras favoritas, creo que siendo el equipo que más gente llevaba.

En el A, después de muchas vueltas estábamos Javi Pérez, David Arias, David Pardal y yo.

Si todo iba según lo previsto, era a Pardal al que le iba a tocar sufrir este año. Y vaya si sufrió. Empezamos a 3:30-3:32/km, según lo planificado con Javi P y Arias tirando, y por detrás Pardal y yo, por si había que sacar el dedo… La primera vuelta la dimos muy bien, en un circuito más lento que el del año pasado, con un par de cuestas bastante puñeteras.

2016-04-14 10.43.23

Yo iba bien, pero tampoco como para andar empujando a nadie, así que cuando David empezó a flojear, en lugar de empujar (que tampoco tengo muy claro que ayude, sí vas más rápido, pero sacas más de punto) pedimos a los que tiraban que levantaran el pie. Los del Erreka, mucho mejores corredores que nosotros y que salían un minuto detrás nuestro ya se nos iban echando encima, pero por lo menos íbamos a llegar a la T1 sin que nos pasaran.

Entramos en boxes ordenados, y salimos bien, pero en el salto de la rana se me sueltan las gomas por ponerlas mal (goma derecha en el desviador en lugar de portabidones trasero porque no lo encontré, e izquierda con el cierre de la rueda trasera mal puesto). Con una rotonda en obras y una carretera que pica para arriba, no me quedaba otra que empezar dando pedales sobre las zapatillas, intentar coger algo de velocidad y ponérmelas en marcha. Esto, que no es fácil pero tampoco es complicadísimo si se entrena, se vuelve un infierno cuando ves a tus tres compañeros de equipo mirando para atrás, al Erreka que te adelanta y tú con el calcetín pegado a los velcros de las zapatillas.

Al final lo conseguí, nos pusimos los 4 juntos y empezamos a tirar e intentando desdoblarnos con el Erreka, cometiendo exactamente el mismo error que el año pasado: empezar demasiado fuerte cuando llevas a un tío que ha sufrido demasiado corriendo. El año pasado fue Oscar, que decidió soltarse porque vio que no iba a poder, pero este año no teníamos margen de maniobra, y después de 3 o 4 parones, cambiamos rápidamente de estrategia bajando Arias y Javi a empujar a David y yo intentando poner un ritmo por potencia un poco más constante y aguantable. Sinceramente, tampoco me vino mal, porque tenía un punto más, pero desde luego, no dos. Fuimos cogiendo ritmo poco a poco y en la parte de arriba, Arias se quedó atrás a recuperar un poco y la hicimos entre Javi y yo.

Creo que un poco antes del giro, nos pasó también el Saltoki. Pero cuando giramos, el viento empezó a dar de cara y la carretera se puso favorable, empezamos a recortarles hasta el punto de que en la cuesta hacia abajo (que se hace a 70 km/h, dando pedales y sin frenar) nos desdoblamos, aunque sabíamos de sobra que volverían a adelantarnos en cuanto la carretera se pusiera hacia arriba. Y así fue.

Foto de FotoTri

La segunda vuelta fue un calco de la anterior, con la diferencia de que nos salieron 262w en la suida en lugar de los 232w del desastre de subida inicial. En amarillo, la primera, con parones, arrancadas 480, 600 w… En rojo, la segunda, mucho más constante y pudiendo acabar más fuertes.

Nos bajamos en la T2, menos ordenados que en la T1, y con mis compañeros de equipo girando la bici para ponerla con el manillar mirando hacia el pasillo: tirón de orejas por no saberse el Reglamento de Competiciones: no hace falta y es bastante incordio cuando entramos 4 a la vez. Total, que tuve que esperar a que todos giraran sus bicis, poner la mía, ponerme las zapatillas y salir zumbando para recuperar lo que me habían sacado en otro error que cometimos: salir a tope en una transición cuando ha habido uno que ha llegado muy justo. Por suerte, Javi tuvo un amago de calambre que nos hizo ralentizar el ritmo hasta que los músculos se le pusieron en su sitio. Cuando ocurrió Arias y Javi volvieron a pasar hacia adelante, pero Pardal empezó a sufrir más de la cuenta, así que volvimos a cambiar de estrategia. Pasamos Pardal y yo a marcar un ritmo que le fuera mejor. Una vez pasadas las cuestas, pasó Arias conmigo para intentar forzar un poco más hasta el final intentando limar lo que pudimos.

Al final, 6ºs. Contentos, porque a pesar de los errores, es dificilísimo no cometerlos y más cuando de los 4, sólo uno hace duatlones, creo que nos adaptamos bastante bien a las circunstancias de carrera, trabajamos como equipo, Pardal lo dio todo y nosotros le ayudamos todo lo que pudimos. Dato muy importante: el año que más hemos corrido al principio, pero el que peor bici hemos hecho (sólo 230w medios).

Por mi parte, primera competición que me ha servido para verle las orejas al lobo. Así que desde ya, a trabajar las intensidades altas en bici y en la carrera a pie.

Comparación Aerodinámica de Cascos: Giro Advantage, Bell Javelin, Kask Mojito.

Con esta entrada, que es la 500 en el blog, voy a comenzar la publicación y análisis de algunos datos recogidos en diferentes pruebas realizadas en el velódromo abierto de Gamarra desde hace unos meses.

Llevaba bastante tiempo sin ir al velódromo, pero raíz de unas pruebas un poco cutres que intenté hacer para comparar la aerodinámica de las Laminar COver frente a una rueda lenticular estándar ( Prueba no oficial de Laminar Cover vs Lenticular Plana.) le volví a coger gusto al asunto y además he tenido la suerte de que desde Tamalpais y Powertap me dejaran unos pedales P1 con sensor de potencia integrado para probarlos, lo que me ha dado la oportunidad de hacer muchas mediciones y pruebas y repetir alguna que había hecho (Prueba Aerodinámica de cascos) pero con material diferente.

El otro día me preguntaban por qué no me iba a un velódromo cerrado a hacer las pruebas. La explicación es muy sencilla: además de que Anoeta me pilla a 120 km de distancia de casa y Gamarra a 3, la aerodinámica bien sea del material, o de la posición del ciclista, depende del CdA, que es el producto del coeficiente aerodinámico y del área frontal, y el Cd depende del ángulo de incidencia del viento. (Para más información respecto a esto, ver Aerodinámica en la bicicleta) Si no hay viento, lógicamente, el ángulo de incidencia es cero. Por un lado, no se trata de una condición real ya que está demostrado que lo más normal es tener entre 5 y 15 grados de ángulo de incidencia.

Ejemplo de ángulos de incidencia en Arizona y Kona. Fuente: Trek Speed Concept White paper

Por otro lado, con ángulo de incidencia 0, la variación de una situación a otra, sobre todo en el caso de las ruedas sería prácticamente imperceptible, como se puede ver en las gráficas siguientes de varios fabricantes.

Como ya expliqué hace unos años, estuve un tiempo intentando desarrollar una macro en Excel para la utilización del método de medición directa del CdA, pero finalmente lo dejé, porque tenía que introducir un ángulo diferente en cada paso pora cada recta y por cada curva, y ello me obligaba a tener una medición en cada instante del viento… algo que intenté hacer hasta que Patri se cansó de sujetar el anemómetro, la bandera que indicaba la dirección del viento  y además apuntar la velocidad…J: Medición indirecta del CdA.

Así que opté por simplificar el sistema y limitarme a hacer comparaciones de material en el mismo día, haciendo varias repeticiones con cada situación e intentando que sólo cambiara el parámetro material a estudiar. Para que las variaciones del viento con el paso de los minutos no penalizara a una de las configuraciones, intentaba intercalar las pruebas de cada uno lo máximo posible. Es decir: en el caso que voy a exponer en esta entrada, en el que comparo tres cascos, no cambio nada más que el casco a utilizar, hago tandas de 10 vueltas (2,5km) y entre cada una de ellas me cambio de casco.

Después de aprovechar mi visita a Eurobike para probar todos los cascos que pude (aunque evidentemente no era el objeto del viaje), comprobé que de todos los que había, el Met Drone era el que mejor me encajaba, pero no ha habido forma de conseguirlo de momento, y el Bell Javellin más o menos me entraba. Así que aproveché que Alberto González me podía dejar su Bell cuatro días antes del triatlón Bajo Gállego de Zuera para probarlo contra mi Giro Advantage tuneado con el visor LG con el que llevo ya unos cuantos años. Ya puestos, me llevé el Kask Mojito que llevo desde este año en carretera para comparar… No fuera a ser que no se notara diferencia entre uno y otro y que todavía no lo había probado en velódromo.

Un casco de carretera y dos con forma de gota de agua.

Área frontal de los tres.

Área frontal con el protector de la nariz descolgado.. L

Área frontal del Bell, apretando las mejillas y las orejas más tapadas

El MET Drone en Eurobike. Parece (al menos en la foto) que tiene mucho área frontal pero cola más corta, pero no he podido probarlo en la bici.

Así que con las siguientes condiciones de viento, me puse a dar vueltas.

Como he dicho antes, se trata de ir cambiando de casco cuantas más veces mejor, para que el aumento de viento según avanza la tarde no perjudique a ninguno de ellos.

Así que hice tres tandas con cada casco, lógicamente con la cabra y considerando que el viento es cero (promedio lo de un lado con lo del contrario) y un Crr=0,004 que probablemente sea bajo para cómo está el velódromo de rugoso y bacheado, pero que para comparar cascos da igual .

El resumen en promedio es que el Advantage sale un poco mejor que el Javellin y mejor que el Mojito.

He dibujado los tres intentos de cada caso para ver si se apreciaba algo raro. Lo único que se ve es que el Mojito es peor en todos los casos.

¿Y de cuánto estamos hablando? Pues si esas condiciones se reprodujeran exactamente en la realidad, y aplicando que más o menos la regla de que 1w de ahorro son 6,5 segundos en 40 km:

Ahora, lo de siempre. El método es el que es, las diferencias pueden parecer pequeñas (son muy parecidas a las que me salieron en Prueba Aerodinámica de Cascos en 2013) y que cada uno decida, pero en Zuera me quedé a 20 segundos del primero.

También es importante mencionar que esto no quiere decir que el Advantage sea mejor casco. Sí lo es para mí y para mi posición, pero cada casco se acopla a cada espalda de forma diferente y no a todo el mundo le irá mejor. Es una pena que no se puedan hacer esas pruebas antes de comprarte un casco.

Próximamente, análisis de ruedas.

Balance de la temporada 2015

Una vez finalizada la que creo que ha sido la temporada más larga desde que empecé en 2001-2002, toca hacer balance. Creo que en líneas generales, la temporada ha sido bastante buena. Muy regular, sin ningún gran fiasco ni abandono por causas no mecánicas, y con algunos resultados creo que muy buenos. Una vez más, he entrenado menos que el anterior pero creo que he conseguido mantener la línea de resultados del año pasado, tal vez un pelín por debajo. También, hasta la carrera de Zuera, donde por fin conseguí el podio que buscaba este año, tenía la sensación de que todas las carreras estaban siendo más o menos buenas, pero todavía tenía un puntito más o siempre fallaba, algún matiz por mejorar.

Por sectores:

la natación ha sido el segmento que más disgustos me ha dado este año. Había conseguido mejorar unos 2-3/100 en piscina de 25 en tandas largas, lo que me hizo animarme hasta a competir en un sprint del Circuito Vasco, pero no conseguí trasladar  esa mejora a la competición en ninguna carrera de la temporada. Sólo en septiembre, después de entrenar unos cuantos días en aguas abiertas con los Wollongong wizards persiguiendo a Gwen Jorgensen, Charlotte McShane, Amelie Kretz… y evitando que me engullera la manada de Aaron Royle y Ryan Baylie.. (así, como suena:)) conseguí mejorar un poco. Fue una experiencia espectacular y unos días geniales.

Después de alguna sesión y varias charlas con Jamie Turner creo que mi forma de nadar, con frecuencia lenta, y más que eso, que no cuando aumento la frecuencia un poco me vengo enseguida abajo, no me resulta nada eficiente en las carreras. Así que este año trabajaremos para mejorarlo, además de alguna sesión de grabación y corrección con Ciro Tobar en el Vibike. La verdad es que por medios no va a ser. Para poner la guinda a la lista de acciones correctoras, me voy a apuntar junto con varios compis del Vibike al equipo Master del CN Judizmendi. Algo que tenía en la cabeza desde hace varios años: darme un poco más de caña en la piscina, aprender a sufrir de verdad en el agua y competir en piscina, en mi calle y sin que nadie me dé golpes y volver a tener un entrenador en el bordillo, aunque sólo sea una vez a la semana.

Con la bici estoy muy contento: en distancia olímpica más o menos mantuve los datos de potencia del año pasado(260/270np), mientras que en Vitoria este año me la jugué un poco más y estuve rondando los 245w toda la carrera, aunque tal vez fueron demasiados. Contento, porque una vez más todo el trabajo en el rodillo, en el velódromo, o en la carretera, tanto en series subiendo watios como intentando pulir y mejorar la aerodinámica, han dado resultado.

Corriendo he estado más o menos como siempre: me equivoqué gravemente en la elección de zapatillas (y gomas) en Laredo y Vitoria se me durmieron los pies, y eso me hizo perder seguro algunos puestos; lección aprendida, y para el año que viene, vuelvo a confiar en las zapatillas que siempre me han ido bien. Un poquito de desilusión porque tal como empecé corriendo en otoño pensaba que iba a poder bajar de 35′ en algún olímpico sin drafting, y de 33:30 o 34 en algún 10k. Al final me quedé muy lejos en el primero (creo que en un olímpico con drafting podría andar cerca, pero hay mucha diferencia en carreras sin drafting) y no tuve oportunidad de intentarlo en el segundo.

Por carreras:

Muy contento con las carreras de otoño, donde sin entrenar de forma específica la carrera a pie conseguí muy buenos resultados, consiguiendo incluso mejorar mi MMP en la Media de Vitoria. Esto me hizo crearme unas expectativas que luego no se cumplieron. Primero porque eran demasiado altas y segundo porque no lo trabajé bien.

En duatlones: a Aranguren llegué muy verde y en el duatlón de Egüés por equipos dudamos, de nuevo nos equivocamos con las expectativas y nuestras posibilidades y la cagamos. Pero aprendimos mucho y para la siguiente lo haremos mejor, seguro.

En triatlón: Senpere por equipos para empezar, después vino Gorliz: otra vez un sprint, otra vez la peor carrera del año juntándose un montón de factores. Me quité la espina en Aritzaleku, donde hice una carrera bastante mejor, gran parte gracias a Gorka Bizkarra y volví a recuperar la confianza. Después, 8º en Laredo, otro buen puesto en una carrera consistente donde creo que podía haber corrido mejor. Luego llegó el Half de Vitoria. MI carrera. Me la jugué en bici como nunca lo he hecho. La apuesta no me salió del todo bien, pero me dio algunos momentos inolvidables. Después tocó descansar un poco, Castro Urdiales me pilló como casi siempre a contra pie, y después me centré en preparar con mimo mi carrera de septiembre. Este año, el Triatlón Bajo Gállego, en Zuera. Y volvió a salir bien.

Para terminar, el duatlón de Valtierra, donde tuve que abandonar por pinchazo cuando iba en el trío de cabeza y el triatlón cross de Castro Urdiales, que al final se quedó en una carrerita de 40 minutos sin casi monte.

Una temporada bastante completa, creo que bonita, pero que ya ha pasado y toca mirar hacia delante. De momento no tengo ni idea de lo que haré el año que viene. Probablemente el esquema sea parecido, pero lo iremos viendo sobre la marcha. Mientras, tengo por delante el año laboral que creo que puede ser más apasionante de mi vida (de momento) con la oportunidad que llevaba esperando desde que decidí que quería ser Ingeniero de Materiales, y no la puedo dejar pasar. Por lo que todavía tendré menos horas para entrenar, y probablemente para descansar.

Y por supuesto, continuar con el mayor “reto” que tengo al que me enfrento, que es seguir educando a Adrián. El mejor regalo que ha dado la vida y que no pienso renunciar a él por nada del mundo.