Campeonato de Álava de Natación Máster y futuro inmediato.

Este fin de semana se celebró el Campeonato de Álava de Natación de invierno en Mendizorrotza. Como el año pasado, se metieron algunas series Máster entre las pruebas de los federados. Sin embargo, la participación en categoría Máster fue paupérrima. No sé muy bien cuál es el motivo por el que, con la de triatletas que hay en Álava, sólo unos pocos (que se cuentan con los dedos de la mano y todavía me sobran bastantes) participamos en estas pruebas. Tengo algunas sospechas que igual van en otro post, pero ver series de dos participantes, o incluso de uno solo… transmite una sensación de pena enorme.

En lo que me toca, muy contento de nuevo porque sigo en racha y de nuevo mejoré mis marcas en las dos pruebas en las que participé (las dos únicas que había de libres): 100 y 50m.

En el 100, conseguí bajar casi un segundo el tiempo del 100 de Mallorca. Estaba bastante convencido de que podía hacerlo ya que sólo habían pasado dos semanas y en Mallorca, dos de los tres virajes fueron desastrosos. Me la jugué en el primer 50, en parte porque Iñigo Ezquerra (que sabía que era inalcanzable) pasó en 27,2 y quieras o no, siempre te picas y en el último viraje tuve que tomarme un pequeño respiro porque si no, no llegaba…

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El último 25 se me hizo eterno, pero por fin bajé la barrera de 1’04”.

En el 50 quería bajar de 29, pero no lo conseguí. Rocé la salida nula por moverme un poco en el poyete tras un flash que me desconcentró, coordiné mejor las respiraciones antes y después del viraje siguiendo las indicaciones de mi entrenadora Garazi Uribarri, y tras éste, di tres patadas de mariposa por primera vez en mi vida que no sé si me ayudaron o no…

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Pero al final me sobraron respiraciones. Por los pelos, pero otra MMP y contento porque mi tabla de resultados sigue con azul en la parte inferior.

Y hasta aquí las alegrías. La pubalgia me sigue dando guerra y estoy empezando a desesperame. Me quedan dos semanas para mi revisión con el traumatólogo tras las dos infiltraciones de plasma que creo que no van a servir para nada. Me da la impresión de que he mejorado mucho más soltando esa zona en el fisio que con los pinchazos.

Por otro lado, he seguido investigando y dando vueltas a la cabeza y tras visita a Calibix, nos dimos cuenta de que el sillín de la bicicleta de carretera estaba inclinado hacia mi lado derecho. No así el de la cabra, que siendo el mismo modelo y con más de 6 veces más kilómetros, sigue en su sitio.

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Por otro lado, tras diferentes conversaciones con Ioana Arbillaga y observaciones en casa de mi mecánica de pedalada, creo que el problema de rotación de la cadera derecha es especialmente perjudicial en la bicicleta. Además de hacerme plantillas nuevas para calle y también para cuando pueda correr,

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 he puesto unas cuñas sobre las calas para hacer que la rodilla no se meta tanto para adentro y hacer que el aductor de la pierna derecha trabaje un poco más, descargando el psoas.

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pero creo que primero tengo que conseguir que la zona se recupere completamente. De hecho, después de un par días de bicis esta semana, me noto la zona lesionada muy cargada y he decidido

1) aparcar la bici dos semanas hasta pasar la revisión

2) levantar el manillar en las dos cabras para reducir presión sobre el psoas (si no se puede, no se puede)

Ahora mismo ni me planteo poder participar en ninguna de las carreras que tenía en mente (Egües, Senpere Pamplona,..). Todo empieza a hacerse más duro ahora viendo a la gente empezar competir, metiéndose buenas kilometradas y yo con la cuenta de km a pie a 0 y la de bici bajo mínimos, pero hay que remediar esto como sea.

De momento, aprovecharé este parón para preparar las dos próximas jornadas de la Liga Norte de natación y en especial el 400, que es lo único que me está dando alguna satisfacción en este invierno.

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Vitoria 2016

Después de tres carreras Saint Pee, Ondarroa y Lekeitio, donde no habían salido las cosas bien, llegaba el turno de la carrera de la temporada para la mayoría de los triatletas alaveses. Justo se cumplían 8 semanas desde que acabé de tomar la última tanda de antibióticos, la que me obligó a estar parar del 1 al 10 de mayo y la que me dejó completamente destrozado.

Ya entonces sabía que iba a llegar muy muy justo para esta carrera, pero que si no había algún contratiempo más, podía conseguirlo. Para complicarlo un poco más, tuve que ir a Getafe dos semanas por trabajo en mitad de junio, pero conseguí capearlo como pude, intentando convertir los inconvenientes en oportunidades, trabajando la natación con Jaime Menéndez de Luarca, tanto en piscina como en aguas abiertas e como intentando meter algo, aunque fuera algo, de carrera a pie en aquel infierno. Y el fin de semana, bici. Por fin empezaban a volver a salir los números en los entrenamientos.

Siempre suelo intentar hacer al menos un entrenamiento bueno en cada uno de los sectores un par de semanas antes de la carrera, para probarme y sobre todo para coger confianza.

El de la carrera a pie salió el sábado de 2 semanas antes de la carrera tras nadar en Landa unos 2500 m persiguiendo a las chicas de Jamie Turner.

Salieron 18 km por debajo de 4’/km, incluyendo los dos primeros de calentamiento por encima de 4:20 por lo que el resto rondaron el 3:50. https://www.strava.com/activities/620266144

El entrenamiento “clave” de la bici, fue una combinación de dos: por un lado, entre semana hice una hora fuerte, pero no a tope: 273/282/159 ppm: https://www.strava.com/activities/629186029

Y el domingo (7 días antes de la carrera) hice otro entrenamiento de casi dos con la última hora, la parte más “llana”,  con 1h10 a 242w/253np/142. De esta forma, intentaba buscar o definir mi ritmo de carrera. La horquilla era bastante amplia, pero entre los dos tendría que estar el ritmo de carrera.

Tras una semana previa bastante más tranquila que otros años, llegó el día de la carrera. Como en 2015, volví a coger el autobús en el Hotel del Boulevard, que salía a las 6:40, ya que vi que el año pasado dio tiempo de sobra… Siempre y cuando:

-no te dejes la bomba en el autobús, te des cuenta a los 5 minutos de bajarte e intentes volver corriendo a buscarla en balde.

-no te encuentres la rueda trasera pinchada en boxes por haber sido perezoso el día anterior y no haberles quitado presión dejándolas más de 4 horas a 35 grados (culpa también del sistema de alargadores que tienes que meter el palito o una llave Allen de 2 mm para acertar con el obús).

-seas un tío tranquilo y habilidoso y no te cargues 3 desmontables en el intento de cambiar la cámara antes de la salida.

Por suerte, la niebla se alió conmigo, y como ya pasó el año de mi primera participación en esta carrera en 2007 cuando se nadaba en Garaio, se tuvo que retrasar media hora la salida y me dio tiempo hasta a calentar en el agua y hablar con gente del equipo para relajarme un poco antes de la salida… Aunque algo me decía que todavía iban a pasar cosas.

Llegó el momento de la salida, del momento paseíllo, aunque este año, lo hicieron en orden inverso a la lista de salida, ¿?, con lo que salí casi el último, pero no supuso ningún problema, ya que todo el mundo se apelotonó en la derecha y yo me quedé en la izquierda tal como tenía previsto.

A estas alturas, ya no recuerdo demasiado de esta natación. Sólo que salí relativamente bien, aunque la zambullida inicial no salió tan fina como en los días previos que estuve ensayándola en el mismo sitio (como para no hacerlo después de la cagada de Lekeito) pero no tuve los problemas del año pasado ni con los Élite ni con la horda de GGEE que salía 15 metros por detrás y no 5 como en 2015.

También recuerdo que una de las boyas me la zampé, literalmente, y creo que ahí es donde se paró el Garmin. Pero bueno, la sensaciones que tenía era de estar nadando bien (en el gráfico se ve que voy bastante constante por debajo de 1:30), esta vez con un Orca 3.8, pero que al final me costaba mover un poco más que el Predator.

Según he visto en el FlyBy de Strava, Ibon me pasó en la primera boya de giro y al final me sacó 40 segundos… Pero bueno, 27’40” a 1’27″/100, que está bastante mejor de lo que había hecho este año, aunque sigo pensando que lo podía haber hecho mejor, aunque el pulso va bastante alto, así que tampoco es que vaya dormido en el agua.

Salí muy rápido del agua, como siempre en casa y voy a por mi bolsa. Entonces veo a Ibon que se va. Bueno, más o menos según lo esperado, pero entonces es cuando se empieza a torcer la cosa. Al estar dentro de la bolsa, se ha soltado el visor del Met Drone, exactamente igual que le pasó a Jan Frodeno en Lanzarote, y me paso 40 interminables segundos intentando hacer encajar los dos puñeteros clips en su sitio, mientras noto cómo me pasan triatletas por detrás, el speaker va cantando el nombre de gente que está saliendo del agua (Arnaiz, Aintzane, Gema) y yo sigo arrodillado ahí en el suelo..

Decido cambiar de estrategia y me voy con mi casco y mi visor corriendo hacia la bici, para ver si dándome un poco el aire y con menos gente alrededor soy capaz de meterlo en su sitio.

Me cuesta otros 20 segundos (más o menos, lo que he visto es que tengo alrededor de 1 minuto más en la transición que el resto de gente) pero por fin lo consigo.

Salgo de la transición con bastante rabia, salto encima de la bici, empiezo a meter watios, pero no avanzo…. Bien. Me está rozando la rueda trasera recién cambiada en los hiperaerodinámicos tirantes de la Blue. Joder, ¿¿¿qué más me puede pasar???

Me paro, intento centrarla mientras me sigue pasando gente. Vuelvo a arrancar y ya no queda más que apretar y esperar a que no pase nada más.

La primera vuelta la hago más o menos a la par de Guz y Zubia, lo que no es mal síntoma del todo. En las subidas, Zubia se adelanta y Guz se queda. Mientras que en los tramos llanos, volvemos a pasar a Zubia que va sin cabra y se nota a pesar de llevar acoples largos.

Pero no sé muy bien cómo, de repente, antes de llegar a Zurbano, me veo metido en un grupo de unos de 20 triatletas en los que además de Guz y Zubia identifico a Tejedor, Puigmal, Labayen, Arnaiz, Feliz, Miguel Ruiz, mis compañeros de equipo Ele y Aintzane, un francés (Bielsa) y una suiza de la que hablaré más tarde.

Es momento de parón, en el que aprovecho a beber el Energy de 226ers y pensar un poco. Vamos casi una hora de carrera voy a 250/266 w y 154 ppm. Un poco por encima de lo previsto.

Se nota que en el grupo se va cómodo, pero tengo bastantes dudas de que podamos llegar a Vitoria así sin tarjetas. En lugar en fila de a uno a 10 metros, vamos en dos líneas en paralelo, con lo cual todos los de la izquierda están haciendo blocking, los de la derecha no saben qué hacer y yo me estoy empezando a poner nervioso. Empieza a haber algunos “cruces de opiniones” en el grupo y decido quedarme a cola y evitar problemas hasta que llegamos a Durana al inicio de la segunda vuelta, y decido, no sé muy bien basado en qué, que ese es el momento para lanzar un ataque y marcharme de ahí. Pero ni era el sitio, ni las condiciones. Pensaba que al dar el viento de cara se podría endurecer un poco la carrera en esa zona, pero se ve que me equivoqué. Era un grupo de mucho nivel, en formación cuando menos rayando la ilegalidad, y 8 minutos a 280w no me sirvieron absolutamente para nada. Sólo para cansarme.

En la subida a la presa desisto y vuelvo a quedarme a cola para recuperar un poco y gestionar mejor la distancia de drafting. Y al llegar a Landa, comienza el despelote del que tanto se ha hablado y que supuso la descalificación de muchos participantes. Se sabía que los primeros grupos del Half íbamos a coincidir con los menos rápidos del Full. No hacía falta hacer muchas cuentas. Todos sabemos lo que cuesta dar una vuelta al pantano, y si no, no hace falta más que mirar nuestros Stravas, que estamos hartos de dar la vuelta al pantano. Eso, o calcular que iremos entre 38 y 41 km/h, por lo que si la vuelta es de 40 km y casi todos nadamos en alrededor de 30 minutos…. Y si los participantes en el Full salen entre 5 y 10 minutos más tarde, y muchos nadan en 1h10… Por eso se definió un punto de confluencia en Landa donde estaba permitido invadir el carril contrario, tal como se explicó en la charla técnica. Ahora bien, si se forman los pelotones que se formaron en los 5 primeros kilómetros en el Full, porque NO SE CABE… No hay nada que hacer.

Ya vale de echar la culpa al triatleta. Ahí es imposible. No se cabe. Los vídeos y fotos de la natación quedan chulísimos, pero para dejar 10 m de distancia a una velocidad media de 36 km/h, (10 m/s), no pueden salir del agua más de 1 triatleta por segundo. O sea, 60 triatletas por minuto. Y si alguien se toma la molestia de mirar las clasificaciones, en la zona media de cada carrera (tanto Half como Full) salen 100 tíos por minuto. NO SE CABE. Da igual que sea Vitoria, Mallorca o Kona, por citar los últimos ejemplos en los que se han dado situaciones parecidas-.

En el triatlón, como en casi todo, a estas alturas está todo inventado y aunque las situaciones van cambiando ya hay soluciones para los problemas que se están creando últimamente. Salidas por GGEE, Rolling start… Hay muchas opciones: Para mí, la ideal es una salida de entre 100 y 200 triatletas que quieran ir a “disputar” la carrera (una salida de 20-30 triatletas me parece descafeinada) y el resto en Rolling start, ordenados por tiempos estimados por cada triatleta.

Sigo: Antes de llegar a Marieta estuve a punto de irme un par de veces al suelo o tirar al de al lado como se ve perfectamente en esta foto de Jorge Morales al intentar adelantar a participantes del Full que iban casi por la línea, a pesar de ir gritando “IZQUIERDA, IZQUIERDA IZQUIERDA!!!” durante kilómetros.

Al llegar a Marieta, el minúsculo arcén de esa carretera desaparece, con lo cual todavía sufrimos un efecto embudo. Y ahí decidí que ya valía. La carretera está cortada en sentido contrario, había visibilidad y decidí invadir en 30 cm el carril contrario. Y entonces llegó una juez y me dice que estoy descalificado por eso. Me quedo petrificado. No puede ser. Acabo de pasar a 300 tíos en PELOTÓN y me descalifican a mí por una acción que ni supone peligro para nadie, es más, es por mi propia seguridad y la de los que me rodean, ni saco ventaja alguna ¿y me descalifican? Le dijo a la juez que por favor se lo piense, pero me dice que he invadido carril contrario, le veo apuntar algo en la libreta (sin sacarme tarjeta de ningún color, detalle importante) y se larga de allí como si nada.

Pasan unos minutos en los que me quedo completamente hundido. Me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, coger el cruce de Maturana y marcharme a mi casa, colgar la bici, olvidarme de todo el puñetero año que estoy pasando y dedicarme a otra cosa… A veces parece que la gente no se da cuenta de lo que significan algunas carreras para la mayoría de nosotros y de lo poco que cuesta echar por tierra tanto trabajo e ilusiones. Pero me acordé de un triatlón de Hondarribi donde me sacaron la que hasta ese momento había sido mi única tarjeta en 15 años y que luego no se hizo oficial (por lo que llevo 15 años sin tarjetas) y decidí seguir hasta el final. Pero claro, no es lo mismo. Cuando hay que apretar para que el grupo no se marche, la cabeza no funciona igual, las piernas parece que pesan más, eres menos agresivo, … y final me quedé descolgado, con el francés, la suiza a la postre ganadora de la carrera que hizo a rueda del francés desde Hermua hasta Vitoria en una de las actuaciones más bochornosas que he visto en mi vida y Etor Mendia. Pasado Salvatierra, adelantamos a Beñat Arnaiz, que parece que está bastante tocado, y empiezo a ver que el ritmo que se está llevando en la bici, con el calor que va a hacer en la carrera a pie, pueden pasar factura y me animo un poco, creyendo que he hecho bien “decidiendo” seguir a mi ritmo y no obcecarme con el grupo grande.

Al final del sector de bici, 242w/255 np y las 152 ppm de casi siempre en esta distancia. Se ve claramente cómo los últimos 25 km iba bastante tostado, con la potencia bastante por debajo de la media. (40 minutos a 220w, en los que perdí unos 2 minutos con el grupo)

Transición en la calle Olaguibel, brutal, como el año pasado y me cantan el puesto 23 o 24 con la suiza tramposa justo detrás. Y otra vez la misma historia del año pasado con el casco. Da igual lo que se diga en la charla técnica, lo que ponga en el Reglamento. ¿Igual había que empezar a hacer las charlas técnicas obligatorias para los jueces? Por lo menos para que todos oigamos lo mismo y juguemos a lo mismo. El caso es que otra vez, nos hicieron correr con el casco y todavía no sé por qué. Pero ya me lo había quitado y corrí con el casco puesto como pude, el visor se cayó (menos mal que los voluntarios sí que están a todo, me lo recogieron y me lo guardaron (Gracias!!)

Y llego a la carpa de la Plaza de los Fueros. Calcetines, gel de cafeína y salgo con los ánimos del enorme Ieltxu!

Nada más salir de la carpa veo a Tejedor que se ha retirado. Así que empezamos a descontar. Llevo los cuádriceps un poco cargados, así que me lo tomo con calma, y con el recuerdo de lo rápido que empecé en 2015 para luego terminar arrastrándome, y viendo el calor que hace, decido levantar para buscar un ritmo entre 3:55 y 4:00 y no un 3.45 que no voy a poder aguantar. El ritmo parece lo suficientemente bueno como para ir remontado y antes de terminar la primera vuelta ya voy el 14º, encontrándome bastante cómodo.

Pero en el km14, empieza la crisis de todos los años. Igual cuando consiga meter más volumen corriendo consiga retrasarla, pero con mis 50-60 km mensuales, parece que va a seguir así, por lo que toca tratar de aprender a gestionarla de la mejor manera posible. Veo que llevo el pulso por encima de 170 ppm. Intento quedarme en 4:20 y que no pase de ahí el pulso. Sé que si paso el infierno de las universidades, los últimos 2-3 km son mucho más llevaderos.

Me he colocado en el puesto 12, no veo a nadie por delante, así que me centro en asegurar mi puesto, no liarla y disfrutar de los últimos metros.

Al llegar a meta, sale mucha, mucha rabia de mi interior y por una vez, me lo dedico a mí, porque nadie, nadie, sabe lo que he sufrido en los últimos meses, y para una alegría que tengo me la quedo para mí. Me importa una mierda que pueda quedar egocéntrico, egoísta, que se me critique… A la mierda. Este momento es para mí.

Pero en cuanto paso por debajo del arco, me acuerdo de que tengo un problema bastante gordo que solucionar con los jueces, y que tengo que intentar que una decisión injusta no acabe con esto. Así que voy a buscar a Marta San Martín, le cuento lo que ha pasado y pregunto cuál es el procedimiento para reclamar. No ha llegado ninguna notificación de mi tarjeta, así que me voy al masaje, a coger las cosas de las transiciones, con un regusto agridulce y sin poder sentirme realmente contento a pesar de haber hecho una de las mejores carreras de mi vida a pesar de todo… A las 15:30, sigue sin llegar ninguna notificación de mi tarjeta y decido irme a casa. Hay 48 horas para reclamar, así que tampoco pinto nada ahí y me voy a descansar par volver a ver luego el final de la distancia ironman.

El lunes se publicaron las clasificaciones y ahí aparecía. Puesto 12º. Ni rastro de la tarjeta, que recuerdo que no llegaron a sacarme, y así quedó la cosa, pero el mal rato que pasé durante la carrera y en las horas posteriores no me lo quita nadie.

En cualquier caso, sigue siendo la carrera más especial para mí, sigo creyendo que tiene potencial para ser un triatlón de referencia en Europa, pero espero que se nos escuche y se ponga solución a los problemas que todo el mundo ve que existen.  Así que el 9 de julio de 2017 volveré a estar en la salida de la playa de Landa buscando mi carrera perfecta.

Análisis casco MET Drone

Sigo subiendo al blog datos de pruebas que he ido haciendo durante esta temporada. Ahora le toca al casco aero MET Drone que he llevado este año.

Hasta este año mi único casco aero había sido un Giro Advantage que compré hace unos cuantos años de segunda mano. No sabría decir cuándo, pero al menos en 2010 ya lo llevaba por la carretera del mítico Triatlón de Elche.

Triatlón de Elche 2010. Razesa, tapas de plástico…

Luego lo pinté de negro y le puse un visor de LG. Era el casco que mejor me encajaba y que mejores datos me había dado en el velódromo como ya publiqué en varias entradas:

Comparación cascos: Giro Advantage – Bell Javellin – Kask Mojito

Prueba aerodinámica de cascos Giro: Advantage vs Atmos vs Selector

Pero en Eurobike 2015, donde creo que me probé todos los cascos aero que vi, le eché el ojo al Drone.

Poco más tarde me di cuenta de que era el casco que llevaba Frodeno cuando ganó en Kona en 2015 aunque con pegatinas de Canyon,

y el que le dio el famoso problema con el visor en la transición de Lanzarote en 2016.

No fui capaz de conseguir que me lo dejaran probar en velódromo, pero después de que Rubén me pasara un artículo de una revistar con una comparación de drag respecto al Selector, al final hubo que comprarlo. Estos datos aerodinámicos de cascos, como siempre digo, no son extrapolables a cualquier otra persona y son muy dependientes de cómo le encaje a cada uno el casco en la chepa.

En el caso del Drone, además, al ser muy ancho (de hecho se llama wide body) y presentar mucha área frontal, creo que es muy importante que quede lo más bajo posible. El fundamento del diseño de este casco, es reducir la superficie frontal “plana” que se enfrenta al aire. Es decir, esconder todo lo que se pueda el tronco, que es una pared plana para el aire, detrás de una superficie aerodinámica.

Por lo tanto, si el casco queda completamente por encima de los hombros, probablemente no funcione bien, ya que al final estamos opiniendo al aire mayor área que por ejemplo con el Advantage. Pero como este año había hecho una apuesta por la aerodinámica, bajando 1 cm el manillar a la vez que levantaba las manos, creía que podía conseguirlo (link anterior, ruedas?)

Así que nada más recibirlo, me fui al velódromo a probarlo. La sensación era de algo más de comodidad que el Advantage, me ajustaba algo mejor (la ruedita trasera para apretar es bastante accesible) y tener la pantalla algo más lejos de la cara ayudaba. Pero sigo siendo un casco aerodinámico y la ventilación es justita.

Pero vamos a lo importante, los datos.

La primera prueba fue con la cabra y ruedas Hed Jet Black de 60. Como se ve, la forma en planta es prácticamente idéntica.

Y los resultados fueron los siguientes, siguiendo mi protocolo habitual:

En casos tan ajustados, donde la diferencia es tan pequeña, más que el error del sistema de medición, y con variables que no tengo completamente controladas (principalmente el viento) creo que hay que considerar que el resultado es de empate. Sin embargo, tengo el ejercicio hecho de cuánto supondría en seg/ 40 km si diéramos esa diferencia por válida.

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,336

0,005

Potencia (w)

233,0

3,5

seg/40 km

1515

23

Casi siempre repito las pruebas, por lo menos dos veces, pero esta vez, ante lo apretado del resultado, estaba claro que había que repetir. Era ya finales de junio y para entonces ya tenía la bici en configuración de carrera. Cabra con Rueda Hed Jet Black de 90 delante y 60 detrás con Laminar Cover. Ambas ruedas con cámaras de látex.

El promedio resultó todavía más apretado que en mayo.

Que se traduce en

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,304

0,003

Potencia (w)

211,3

1,8

seg/40 km

1373

12

Conclusiones: la diferencia es prácticamente nula. El Giro Advantage sigue confirmándose como un muy buen casco (al menos para mi postura) y sigue siendo de los mejores de cola larga a pesar del paso de los años.

El MET Drone, de momento es el mejor casco que he probado y por eso es con el que he competido (a pesar de que tengo que tener más cuidado con el visor cuando esté dentro de una bolsa en una transición o pensar algún otro sistema de sujección) y de momento seguiré con él, al menos hasta que encuentre algo mejor.

Crónica y análisis del Duatlón por equipos de Egüés 2016

El sábado fue mi debut esta temporada en una competición que no fuera dentro de una piscina. Más verde que nunca en la carrera a pie, sin correr/preparar la Media Maratón de Vitoria ni ninguna carrera de primavera, pero con cierta confianza en poder ir al ritmo previsto (3:30/km) sin demasiado sufrimiento tras un par de días preparando la carrera con unas series con el equipo.

En bici tampoco iba para tirar cohetes tras un par de semanas de parón con el mismo dolor de rodilla (procedente de una sobre carga del vasto interno) que hace dos años por las mismas fechas. Sin embargo, el fin de semana anterior, todavía con molestias, pero hice 3 días seguidos bastante buenos:

  1. 12×5′ en el velódromo a 270-280w probando el Met Drone (esto irá en entrada especial)
  2. 2h con 4×10′ a 290w (el objetivo eran 300w, pero no llegué: también habrá entrada para este, espero)
  3. Test de 2h a 230w.

Así que con la inquietud que te da el miedo de ser tú el que la líes en un equipo de 4 donde no se puede quedar nadie, pero con la seguridad que me daban los datos y los entrenamientos que hicimos en equipo, casi no bajé el volumen de entrenamientos de la semana, aunque tampoco es que haya demasiado de donde bajar.

Y allí nos presentamos, nada menos que 18 tíos para competir en Élite (que es donde tienen que competir los federados, Open es para los NO federados o equipos mezclados con gente no federada o de otros equipos, o al menos así debería ser), en una de nuestras carreras favoritas, creo que siendo el equipo que más gente llevaba.

En el A, después de muchas vueltas estábamos Javi Pérez, David Arias, David Pardal y yo.

Si todo iba según lo previsto, era a Pardal al que le iba a tocar sufrir este año. Y vaya si sufrió. Empezamos a 3:30-3:32/km, según lo planificado con Javi P y Arias tirando, y por detrás Pardal y yo, por si había que sacar el dedo… La primera vuelta la dimos muy bien, en un circuito más lento que el del año pasado, con un par de cuestas bastante puñeteras.

2016-04-14 10.43.23

Yo iba bien, pero tampoco como para andar empujando a nadie, así que cuando David empezó a flojear, en lugar de empujar (que tampoco tengo muy claro que ayude, sí vas más rápido, pero sacas más de punto) pedimos a los que tiraban que levantaran el pie. Los del Erreka, mucho mejores corredores que nosotros y que salían un minuto detrás nuestro ya se nos iban echando encima, pero por lo menos íbamos a llegar a la T1 sin que nos pasaran.

Entramos en boxes ordenados, y salimos bien, pero en el salto de la rana se me sueltan las gomas por ponerlas mal (goma derecha en el desviador en lugar de portabidones trasero porque no lo encontré, e izquierda con el cierre de la rueda trasera mal puesto). Con una rotonda en obras y una carretera que pica para arriba, no me quedaba otra que empezar dando pedales sobre las zapatillas, intentar coger algo de velocidad y ponérmelas en marcha. Esto, que no es fácil pero tampoco es complicadísimo si se entrena, se vuelve un infierno cuando ves a tus tres compañeros de equipo mirando para atrás, al Erreka que te adelanta y tú con el calcetín pegado a los velcros de las zapatillas.

Al final lo conseguí, nos pusimos los 4 juntos y empezamos a tirar e intentando desdoblarnos con el Erreka, cometiendo exactamente el mismo error que el año pasado: empezar demasiado fuerte cuando llevas a un tío que ha sufrido demasiado corriendo. El año pasado fue Oscar, que decidió soltarse porque vio que no iba a poder, pero este año no teníamos margen de maniobra, y después de 3 o 4 parones, cambiamos rápidamente de estrategia bajando Arias y Javi a empujar a David y yo intentando poner un ritmo por potencia un poco más constante y aguantable. Sinceramente, tampoco me vino mal, porque tenía un punto más, pero desde luego, no dos. Fuimos cogiendo ritmo poco a poco y en la parte de arriba, Arias se quedó atrás a recuperar un poco y la hicimos entre Javi y yo.

Creo que un poco antes del giro, nos pasó también el Saltoki. Pero cuando giramos, el viento empezó a dar de cara y la carretera se puso favorable, empezamos a recortarles hasta el punto de que en la cuesta hacia abajo (que se hace a 70 km/h, dando pedales y sin frenar) nos desdoblamos, aunque sabíamos de sobra que volverían a adelantarnos en cuanto la carretera se pusiera hacia arriba. Y así fue.

Foto de FotoTri

La segunda vuelta fue un calco de la anterior, con la diferencia de que nos salieron 262w en la suida en lugar de los 232w del desastre de subida inicial. En amarillo, la primera, con parones, arrancadas 480, 600 w… En rojo, la segunda, mucho más constante y pudiendo acabar más fuertes.

Nos bajamos en la T2, menos ordenados que en la T1, y con mis compañeros de equipo girando la bici para ponerla con el manillar mirando hacia el pasillo: tirón de orejas por no saberse el Reglamento de Competiciones: no hace falta y es bastante incordio cuando entramos 4 a la vez. Total, que tuve que esperar a que todos giraran sus bicis, poner la mía, ponerme las zapatillas y salir zumbando para recuperar lo que me habían sacado en otro error que cometimos: salir a tope en una transición cuando ha habido uno que ha llegado muy justo. Por suerte, Javi tuvo un amago de calambre que nos hizo ralentizar el ritmo hasta que los músculos se le pusieron en su sitio. Cuando ocurrió Arias y Javi volvieron a pasar hacia adelante, pero Pardal empezó a sufrir más de la cuenta, así que volvimos a cambiar de estrategia. Pasamos Pardal y yo a marcar un ritmo que le fuera mejor. Una vez pasadas las cuestas, pasó Arias conmigo para intentar forzar un poco más hasta el final intentando limar lo que pudimos.

Al final, 6ºs. Contentos, porque a pesar de los errores, es dificilísimo no cometerlos y más cuando de los 4, sólo uno hace duatlones, creo que nos adaptamos bastante bien a las circunstancias de carrera, trabajamos como equipo, Pardal lo dio todo y nosotros le ayudamos todo lo que pudimos. Dato muy importante: el año que más hemos corrido al principio, pero el que peor bici hemos hecho (sólo 230w medios).

Por mi parte, primera competición que me ha servido para verle las orejas al lobo. Así que desde ya, a trabajar las intensidades altas en bici y en la carrera a pie.

Comparación Aerodinámica de Cascos: Giro Advantage, Bell Javelin, Kask Mojito.

Con esta entrada, que es la 500 en el blog, voy a comenzar la publicación y análisis de algunos datos recogidos en diferentes pruebas realizadas en el velódromo abierto de Gamarra desde hace unos meses.

Llevaba bastante tiempo sin ir al velódromo, pero raíz de unas pruebas un poco cutres que intenté hacer para comparar la aerodinámica de las Laminar COver frente a una rueda lenticular estándar ( Prueba no oficial de Laminar Cover vs Lenticular Plana.) le volví a coger gusto al asunto y además he tenido la suerte de que desde Tamalpais y Powertap me dejaran unos pedales P1 con sensor de potencia integrado para probarlos, lo que me ha dado la oportunidad de hacer muchas mediciones y pruebas y repetir alguna que había hecho (Prueba Aerodinámica de cascos) pero con material diferente.

El otro día me preguntaban por qué no me iba a un velódromo cerrado a hacer las pruebas. La explicación es muy sencilla: además de que Anoeta me pilla a 120 km de distancia de casa y Gamarra a 3, la aerodinámica bien sea del material, o de la posición del ciclista, depende del CdA, que es el producto del coeficiente aerodinámico y del área frontal, y el Cd depende del ángulo de incidencia del viento. (Para más información respecto a esto, ver Aerodinámica en la bicicleta) Si no hay viento, lógicamente, el ángulo de incidencia es cero. Por un lado, no se trata de una condición real ya que está demostrado que lo más normal es tener entre 5 y 15 grados de ángulo de incidencia.

Ejemplo de ángulos de incidencia en Arizona y Kona. Fuente: Trek Speed Concept White paper

Por otro lado, con ángulo de incidencia 0, la variación de una situación a otra, sobre todo en el caso de las ruedas sería prácticamente imperceptible, como se puede ver en las gráficas siguientes de varios fabricantes.

Como ya expliqué hace unos años, estuve un tiempo intentando desarrollar una macro en Excel para la utilización del método de medición directa del CdA, pero finalmente lo dejé, porque tenía que introducir un ángulo diferente en cada paso pora cada recta y por cada curva, y ello me obligaba a tener una medición en cada instante del viento… algo que intenté hacer hasta que Patri se cansó de sujetar el anemómetro, la bandera que indicaba la dirección del viento  y además apuntar la velocidad…J: Medición indirecta del CdA.

Así que opté por simplificar el sistema y limitarme a hacer comparaciones de material en el mismo día, haciendo varias repeticiones con cada situación e intentando que sólo cambiara el parámetro material a estudiar. Para que las variaciones del viento con el paso de los minutos no penalizara a una de las configuraciones, intentaba intercalar las pruebas de cada uno lo máximo posible. Es decir: en el caso que voy a exponer en esta entrada, en el que comparo tres cascos, no cambio nada más que el casco a utilizar, hago tandas de 10 vueltas (2,5km) y entre cada una de ellas me cambio de casco.

Después de aprovechar mi visita a Eurobike para probar todos los cascos que pude (aunque evidentemente no era el objeto del viaje), comprobé que de todos los que había, el Met Drone era el que mejor me encajaba, pero no ha habido forma de conseguirlo de momento, y el Bell Javellin más o menos me entraba. Así que aproveché que Alberto González me podía dejar su Bell cuatro días antes del triatlón Bajo Gállego de Zuera para probarlo contra mi Giro Advantage tuneado con el visor LG con el que llevo ya unos cuantos años. Ya puestos, me llevé el Kask Mojito que llevo desde este año en carretera para comparar… No fuera a ser que no se notara diferencia entre uno y otro y que todavía no lo había probado en velódromo.

Un casco de carretera y dos con forma de gota de agua.

Área frontal de los tres.

Área frontal con el protector de la nariz descolgado.. L

Área frontal del Bell, apretando las mejillas y las orejas más tapadas

El MET Drone en Eurobike. Parece (al menos en la foto) que tiene mucho área frontal pero cola más corta, pero no he podido probarlo en la bici.

Así que con las siguientes condiciones de viento, me puse a dar vueltas.

Como he dicho antes, se trata de ir cambiando de casco cuantas más veces mejor, para que el aumento de viento según avanza la tarde no perjudique a ninguno de ellos.

Así que hice tres tandas con cada casco, lógicamente con la cabra y considerando que el viento es cero (promedio lo de un lado con lo del contrario) y un Crr=0,004 que probablemente sea bajo para cómo está el velódromo de rugoso y bacheado, pero que para comparar cascos da igual .

El resumen en promedio es que el Advantage sale un poco mejor que el Javellin y mejor que el Mojito.

He dibujado los tres intentos de cada caso para ver si se apreciaba algo raro. Lo único que se ve es que el Mojito es peor en todos los casos.

¿Y de cuánto estamos hablando? Pues si esas condiciones se reprodujeran exactamente en la realidad, y aplicando que más o menos la regla de que 1w de ahorro son 6,5 segundos en 40 km:

Ahora, lo de siempre. El método es el que es, las diferencias pueden parecer pequeñas (son muy parecidas a las que me salieron en Prueba Aerodinámica de Cascos en 2013) y que cada uno decida, pero en Zuera me quedé a 20 segundos del primero.

También es importante mencionar que esto no quiere decir que el Advantage sea mejor casco. Sí lo es para mí y para mi posición, pero cada casco se acopla a cada espalda de forma diferente y no a todo el mundo le irá mejor. Es una pena que no se puedan hacer esas pruebas antes de comprarte un casco.

Próximamente, análisis de ruedas.

Balance de la temporada 2015

Una vez finalizada la que creo que ha sido la temporada más larga desde que empecé en 2001-2002, toca hacer balance. Creo que en líneas generales, la temporada ha sido bastante buena. Muy regular, sin ningún gran fiasco ni abandono por causas no mecánicas, y con algunos resultados creo que muy buenos. Una vez más, he entrenado menos que el anterior pero creo que he conseguido mantener la línea de resultados del año pasado, tal vez un pelín por debajo. También, hasta la carrera de Zuera, donde por fin conseguí el podio que buscaba este año, tenía la sensación de que todas las carreras estaban siendo más o menos buenas, pero todavía tenía un puntito más o siempre fallaba, algún matiz por mejorar.

Por sectores:

la natación ha sido el segmento que más disgustos me ha dado este año. Había conseguido mejorar unos 2-3/100 en piscina de 25 en tandas largas, lo que me hizo animarme hasta a competir en un sprint del Circuito Vasco, pero no conseguí trasladar  esa mejora a la competición en ninguna carrera de la temporada. Sólo en septiembre, después de entrenar unos cuantos días en aguas abiertas con los Wollongong wizards persiguiendo a Gwen Jorgensen, Charlotte McShane, Amelie Kretz… y evitando que me engullera la manada de Aaron Royle y Ryan Baylie.. (así, como suena:)) conseguí mejorar un poco. Fue una experiencia espectacular y unos días geniales.

Después de alguna sesión y varias charlas con Jamie Turner creo que mi forma de nadar, con frecuencia lenta, y más que eso, que no cuando aumento la frecuencia un poco me vengo enseguida abajo, no me resulta nada eficiente en las carreras. Así que este año trabajaremos para mejorarlo, además de alguna sesión de grabación y corrección con Ciro Tobar en el Vibike. La verdad es que por medios no va a ser. Para poner la guinda a la lista de acciones correctoras, me voy a apuntar junto con varios compis del Vibike al equipo Master del CN Judizmendi. Algo que tenía en la cabeza desde hace varios años: darme un poco más de caña en la piscina, aprender a sufrir de verdad en el agua y competir en piscina, en mi calle y sin que nadie me dé golpes y volver a tener un entrenador en el bordillo, aunque sólo sea una vez a la semana.

Con la bici estoy muy contento: en distancia olímpica más o menos mantuve los datos de potencia del año pasado(260/270np), mientras que en Vitoria este año me la jugué un poco más y estuve rondando los 245w toda la carrera, aunque tal vez fueron demasiados. Contento, porque una vez más todo el trabajo en el rodillo, en el velódromo, o en la carretera, tanto en series subiendo watios como intentando pulir y mejorar la aerodinámica, han dado resultado.

Corriendo he estado más o menos como siempre: me equivoqué gravemente en la elección de zapatillas (y gomas) en Laredo y Vitoria se me durmieron los pies, y eso me hizo perder seguro algunos puestos; lección aprendida, y para el año que viene, vuelvo a confiar en las zapatillas que siempre me han ido bien. Un poquito de desilusión porque tal como empecé corriendo en otoño pensaba que iba a poder bajar de 35′ en algún olímpico sin drafting, y de 33:30 o 34 en algún 10k. Al final me quedé muy lejos en el primero (creo que en un olímpico con drafting podría andar cerca, pero hay mucha diferencia en carreras sin drafting) y no tuve oportunidad de intentarlo en el segundo.

Por carreras:

Muy contento con las carreras de otoño, donde sin entrenar de forma específica la carrera a pie conseguí muy buenos resultados, consiguiendo incluso mejorar mi MMP en la Media de Vitoria. Esto me hizo crearme unas expectativas que luego no se cumplieron. Primero porque eran demasiado altas y segundo porque no lo trabajé bien.

En duatlones: a Aranguren llegué muy verde y en el duatlón de Egüés por equipos dudamos, de nuevo nos equivocamos con las expectativas y nuestras posibilidades y la cagamos. Pero aprendimos mucho y para la siguiente lo haremos mejor, seguro.

En triatlón: Senpere por equipos para empezar, después vino Gorliz: otra vez un sprint, otra vez la peor carrera del año juntándose un montón de factores. Me quité la espina en Aritzaleku, donde hice una carrera bastante mejor, gran parte gracias a Gorka Bizkarra y volví a recuperar la confianza. Después, 8º en Laredo, otro buen puesto en una carrera consistente donde creo que podía haber corrido mejor. Luego llegó el Half de Vitoria. MI carrera. Me la jugué en bici como nunca lo he hecho. La apuesta no me salió del todo bien, pero me dio algunos momentos inolvidables. Después tocó descansar un poco, Castro Urdiales me pilló como casi siempre a contra pie, y después me centré en preparar con mimo mi carrera de septiembre. Este año, el Triatlón Bajo Gállego, en Zuera. Y volvió a salir bien.

Para terminar, el duatlón de Valtierra, donde tuve que abandonar por pinchazo cuando iba en el trío de cabeza y el triatlón cross de Castro Urdiales, que al final se quedó en una carrerita de 40 minutos sin casi monte.

Una temporada bastante completa, creo que bonita, pero que ya ha pasado y toca mirar hacia delante. De momento no tengo ni idea de lo que haré el año que viene. Probablemente el esquema sea parecido, pero lo iremos viendo sobre la marcha. Mientras, tengo por delante el año laboral que creo que puede ser más apasionante de mi vida (de momento) con la oportunidad que llevaba esperando desde que decidí que quería ser Ingeniero de Materiales, y no la puedo dejar pasar. Por lo que todavía tendré menos horas para entrenar, y probablemente para descansar.

Y por supuesto, continuar con el mayor “reto” que tengo al que me enfrento, que es seguir educando a Adrián. El mejor regalo que ha dado la vida y que no pienso renunciar a él por nada del mundo.

Triatlón Bajo Gállego 2015. Primer podio de la temporada. Crónica.

Al Triatlón Bajo Gallego (TBG) le tenía echado el ojo desde el año pasado. Algo lejos de casa, pero no tanto de Valtierra, con natación en pantano y bici completamente llana (incluso un pequeño desnivel negativo del 0.5%) y distancia olímpica sin drafting. Completamente a mi medida. Así que lo metí en el calendario de este año… hasta que lo cambiaron de fecha, de  de junio a la primera de septiembre. Tras este cambio, en principio lo descarté porque uno de los objetivos del año era volver a correr el Cpto de España de Altafulla en distancia olímpica. Pero eso era cuando creía que estaba nadando bien. Una vez visto cómo he nadado este año en las competiciones y sobre todo, la oportunidad que me surgió de ir a Eurobike en la misma semana de Altafulla, me quedaban tres opciones:
1- Correr en Altafulla un domingo después de llegar a casa el viernes de madrugada después de una semana de feria.
2- Guardar la bala para un olímpico sin drafting la semana siguiente.
3- No ir a Eurobike y correr en Altafulla.

Y lógicamente, me quedé con la opción 2.

Así que le llamé a mi primo Iñaki para ver cómo era la logística de la carrera con las dos transiciones. Me dijo que no me preocupara, que ya conseguiríamos coche o conductor para movernos entre ellas y me centré en entrenar.

Como ya dije en el post de análisis de natación de este año, en lugar hacer cosas diferentes en la piscina, sacrifiqué el entrenamiento de bicicleta del sábado por la mañana para ir con los Wollongong Wizards a sus entrenamientos de aguas abiertas en Landa. Aprendí que mis principales puntos débiles eran el paso de las boyas y empezar demasiado fuerte. No sé si los he solucionado completamente, pero al menos conocerlos es el primer paso.

En bici me harté de hacer series de 10 – 20 minutos a 290 y 275 w respectivamente, buscando hacer 265-270w en carrera, y corriendo, pues poca cosa, como siempre. Algo en los alrededores de Friedrichshafen y un 4×920 “bueno” en la única “recta” en pista sin demasiado desnivel que hay en el Parque Tecnológico de Álava.

Así que descansando bien la semana anterior, y yendo a ver con Adrián la salida de la vuelta el sábado en lugar de ir a entrenar, me marché por la tarde solito y con un poco de pena por dejar en casa a la familia a Valtierra, donde hice noche.
El domingo, madrugón (5:20), pero de los que no te cuestan y a Zuera con Iñaki, Angel y Txema, nuestro chófer ayudante y un auténtico crack.
Compruebo que la previsión meteorógica se cumple y no hay viento y dejo la rueda delantera de 60 en casa. Llegamos a Zuera bien y sin que se nos caigan las bicis con tapas y lenticulares de la baca.
Hacemos el repaso de los favoritos en el coche: yo cuento con Jesús García Colás, con quien hace un montón de años que no compito pero sé cómo anda. Fernando Zorrilla con quien coincidí en Aritzaleku, no le cogimos en bici yendo cuatro detrás de él aunque sí le recortamos y luego me metió más de 2 minutos corriendo. Además, he visto en alguna otra clasificación a un tal Sicilia que corre un huevo y luego están David Huertas, Recansens Jr y algún otro chaval que nadan mucho más que yo, pero les debería coger en bici. Y claro, Iñaki, que lideró el ironman de Vitoria hasta el km140 por delante de Santamaría, Paredes, etc, hasta que tuvo que levantar el pie por problemas lumbares y que da igual los problemas físicos que tenga, que va a forzar hasta que no pueda más. Además, Iñaki también me habla de un tal Juan Mina, que hizo 8º en Vitoria.

Cogemos dorsales, dejamos las zapatillas (y calcetines y gel, que nunca me acabo tomando), foto para el blog y para acordarme en el embalse de dónde las he dejado y subimos a la Sotonera, aprovechando para ver la primera parte del circuito, con asfalto bastante irregular. Me fijo en el viento. Parece que será favorable al principio y de costado en la segunda parte.

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Llegamos al pantano. Un sitio bien bonito, muy tranquilo, en medio de la nada y frío de pelotas y yo con pantalones cortos.

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Vamos montando las cosas. Esta vez llevo latex también en la rueda trasera, así que hay que hinchar bien porque me han perdido algo desde el día anterior. 8 bares en las dos, lleno el bidón aro de polvos de Energy de 226ers, coloco el gel que luego nunca me tomo en el tubo horizontal, ajusto bien el visor en el casco y a boxes.

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Vamos a calentar. El agua está bastante buena, pero a pesar de que tiene un color muy bonito, está muy turbia y no se ve nada. Salimos para la cámara de llamadas. Tengo el dorsal 52 así que tengo que estar un poco espabilado para coger buen sitio en la línea de salida, que está en el agua.
Me colocó detrás de Recansens e Iñaki. Los dos nadan bastante más que yo y casi seguro que no voy a poder seguirles a pies todo el rato, pero no conozco a nadie más y me tienen que llevar bien los primeros metros. A todo esto, me he dado cuenta de que no está Jesús. Bueno, uno menos…

Se da la salida. Como todas las que son desde el agua, las primeras brazadas y patadas son un poco caóticas, pero las solvento sin recibir golpes y voy bien a pies hasta la primera boya. Me concentro en pasarla rápido y vamos hacia la segunda. Voy relativamente bien en el grupo, pero empiezo a tocar demasiado los pies al de delante. Me pongo a la par pero no le puedo pasar, así que otra vez a pies, hasta que al final de la primera vuelta, parece que se harta un poco (con razón, pero lo siento, no te veo con el agua tan turbia) y se para para que yo pase. Veo que se ha producido un corto y me he quedado en el segundo grupo. Me pongo en cabeza del mío e intento coger a otro chico que va como a 20 metros pero no lo consigo en los 750 de la segunda vuelta.

Me pongo de pie. 23:14 para 1560 (medidos en Google Earth, porque al ser la salida desde el agua, el Garmin encuentra tarde el satélite) lo que da un 1:29/100, que no es para tirar cohetes, pero tampoco está mal después de hacer la segunda vuelta sólo.

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Mirando la clasificación, Zorrilla me metió 2:30 en Aritzaleku y esta vez “sólo” 1:45.


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En la cuesta (que no es la de Aritzaleku, pero poco le falta) me cantan el puesto 15 a 2 de la cabeza… Bueno, pues para optar a un podio son muchos puestos, pero 2 minutos tampoco parece insalvable. Así que me animo, hago la transición tranquilo pero sin pausa, con el visor en su sitio y un salto de la rana conservador, pierdo un puesto pero lo recupero en cuanto me acoplo en la bici. Ya sabes lo que toca, test de 1 hora en bici acoplado, pero sin olvidarse de que luego hay que correr un 10k.

Como he dicho, quería hacer entre 260 y 265w. En Laredo hice 253/276, en Castro 251/267. En este caso la potencia media iba a ser muy próxima a la normalziada, así que lo suyo sería estar más cerca del 260 si luego quería correr bien. Y había que hacerlo porque de nada servía llegar a T2 primero si luego me iban a pasar corriendo.

Así que pongo el modo de series, mi cadencia de 94-95 pedaladas y espero a que me baje el pulso mientras mantengo los 260w y empiezo a pasar gente. Como esperaba el viento es de culo, pero el asfalto está bastante mal y se hace difícil mantener la velocidad (42 km/h) de media, pero me concentro, agarro los acoples con fuerza, cojo un buen ritmo de respiración y empiezo a contar puestos hacia atrás. En el giro de 90º ya voy entre los 8 primeros, pero hay que seguir manteniendo, seguir en la posición y pensar que cuánto más viento haya, más partido voy a sacar a la aerodinámica: posición, ruedas, tapas, cuadro, casco y todo lo demás que tanto que me he trabajado.

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Voy cambiando las pantallas del Joule de vez en cuando para mantener la concentración y ver que todo está en su sitio, y sigo pasando gente evitando con algún pequeño cambio que tengan la tentación de coger mi estela (un saludo, Guz). Hasta que ya entrando en Zuera paso a David Huertas y a Zorrilla. Queda poco a la T2, llevo a dos por delante y aun tío que corre más que yo detrás, así que vuelvo a apretar un poco para intentar distanciarle en lo posible. Al final, consigo mis 259/261 w y el tercer mejor parcial en bici, a 2:23 de Sergi Escobar y 1:13 de Iñaki.

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Entro a la pista de atletismo y veo dos bicis. La Trek de Iñaki (a quien ya he visto corriendo) y una Shiv con tapas que no caigo de quién es.

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Voy a mi sitio, dejo mi bici según va, colgada del sillín y mientras me estoy poniendo los calcetines, viene una juez a decirme que le de la vuelta… Me pongo de muy mala leche y le digo dos veces que no se sabe el Reglamento, pero la cambio y salgo corriendo.

Extracto del reglamento donde pone claramente que lo de la rueda mirando para mí, sólo es en la primera transición.

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Al terminar la carrera fui a pedir disculpas/aclaraciones, más que nada por si lo tomaban en plan árbitro de fútbol y me echaban, y me dijeron que era algo específico de esta organización que habían explicado en la charla técnica la víspera (en la que lógicamente no estaba) y en boxes, donde sí estuve y nadie me dijo nada. Sin más.

Total, que entre una cosa y otra salgo de la transición detrás de Zorrilla en 4º puesto. Me digo a mí mismo que no pienso volver a quedar a un puesto del podio. Prefiero arriesgar aunque me salga mal ser 10º, pero ahí no me voy a quedar. Así que viendo que voy bien y confiando en que mis 37 años puedan con un sub23 en un olímpico sin drafting, cambio de ritmo e intento marcharme. Le saco unos 15-20 metros que intento vigilar en cada uno de los muchos giros de 180º que hay. Me veo bien de piernas, pero los 2 minutos de Aritzaleku pesan en mi cabeza. Por detrás no va a llegar nadie más, así que si mantengo ese ritmo (de aproximadamente 3:38 en un terreno muy irregular) creo que lo consigo. Llegada la segunda vuelta, me sigo notando más fluido que en ninguna de las carreras de este año (que gran error fue cambiar las las BrooksT7 por las Adios con gomas en Laredo y Vitoria).

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Y cuando llega la tercera, veo que la distancia ya se ha hecho un poco más grande y me cruzo con Juan Mina (por fin he visto quién iba primero) y con Iñaki en puntos en los que antes no estaban. O sea, que voy recortando con los de delante. Quedan 3k. Ya sé que no reviento, así que vuelvo a cambiar la intensidad (no tanto el ritmo) para intentar recortar. En el último kilómetro ya les tengo a la vista, Iñaki empieza mirar atrás y sigo aumentando la intensidad hasta que llega la pista de atletismo (antes de lo que me esperaba) y esprinto a lo loco sin ninguna opción de coger a Iñaki , pero por lo menos intentando minimizar la distancia. 2º parcial a sólo 3 segundos del primero,

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y lo que te verdad cuenta:

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Al final, 3er puesto a sólo 20 segundos del primer puesto y 6 del segundo. Con un poco de rabia porque creo que igual podía haber cambiado antes de ritmo corriendo y si me hubiera preocupado de los de delante más que de los de detrás, igual podía haber hecho más, pero muy contento porque por fin me ha salido la carrera que tenía en las piernas. Llevaba una temporada bastante decente, pero en todas las carreras sabía que me había faltado algo, y los que me rodean sabían que me faltaba la carrera buena, y en la última oportunidad, pero al final salió.

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