No siempre se puede mejorar

No siempre se puede mejorar y menos cuando las cosas no se preparan como Dios, y todos los libros de Triatlón y Preparación Física clásicos, mandan. Soy de los que opinan que compitiendo todos los fines de semana, es imposible sacar lo máximo de ti mismo. Creo en los picos de forma, en las puestas a punto,… Pero aun así, no sé si por el desconocimiento que tengo de la natación en competición, por las ganas que tenía de seguir mejorando competición tras competición, porque la natación es lo que único en lo que puedo competir y matar el dichoso gusanillo, o contagiado por esta corriente de “compite todo lo que puedas”, he participado en dos competiciones más de natación en máster en 400 m libres. Una en Santurtzi y la siguiente en Sopelana. En ninguna de las dos he conseguido mejorar mi mejor marca.

Y es lo más normal del mundo. Porque es imposible mejorar algo que has hecho en unas condiciones especiales, casi ideales, de descanso, motivación y sobre todo, puesta a punto específica para una cita en concreto, como fue el Campeonato de España de Mallorca. Pero bueno, se trata de aprender, tenía ganas de intentarlo y no salió bien, pero sigo aprendiendo. Tanto por lo dicho anteriormente sobre las planificaciones de cargas (y descargas) de entrenamiento, como por lo que es la prueba del 400 en sí.

En Santurtzi, en la que dicen es la piscina más rápida de Euskadi, me fié demasiado de mi referencia para esa prueba (Bruno) y al final me dio la sensación de que me quedaba algo. Total: 4’57”99. En el 100 sí estuve a punto de mejorar, pero me quedé a 14 centésimas.

En Sopelana, donde el año pasado, por las misma fechas yo creo que estaba nadando peor pero hice 4’56, hice 4’58”50. 3 segundos peor que mi MMP y 2 más que el año pasado. Esta vez nadé sin referencias, o mejor dicho con la referencia de Bustillo (mucho mejor nadador que yo) que nadó en negativo y me hizo un lío… Me dormí en el segundo 100, pasando a 2’26’8, y luego hice 2’31’7, lo mismo que en Mallorca, pero insuficiente.

El caso es que no mejoré. Me da rabia porque en realidad estoy nadando bien, probablemente mejor que nunca, pero con el grupo del Vibike estamos haciendo un montón de metros de ligero-medio en packs de 100 y 150s como preparación de los triatlones, sobre todo con palas, pero ese no es el ritmo del 400 y se nota.

El problema es que estamos a mediados de marzo, sigo sin ver luz al final del túnel, y todavía no sé si seré capaz de nadar en algún triatlón este año, o me quedaré con el Cpto de España de Natación de verano y las travesías, que tampoco es que me llenen demasiado… Si no fuera por los entrenamientos con el equipo y mis persecuciones de Ciro en los entrenamientos, creo que ya habría tirado la toalla, pero bueno… de momento seguimos. No sé hacia dónde, pero seguimos.

Campeonato de Álava de Natación Máster y futuro inmediato.

Este fin de semana se celebró el Campeonato de Álava de Natación de invierno en Mendizorrotza. Como el año pasado, se metieron algunas series Máster entre las pruebas de los federados. Sin embargo, la participación en categoría Máster fue paupérrima. No sé muy bien cuál es el motivo por el que, con la de triatletas que hay en Álava, sólo unos pocos (que se cuentan con los dedos de la mano y todavía me sobran bastantes) participamos en estas pruebas. Tengo algunas sospechas que igual van en otro post, pero ver series de dos participantes, o incluso de uno solo… transmite una sensación de pena enorme.

En lo que me toca, muy contento de nuevo porque sigo en racha y de nuevo mejoré mis marcas en las dos pruebas en las que participé (las dos únicas que había de libres): 100 y 50m.

En el 100, conseguí bajar casi un segundo el tiempo del 100 de Mallorca. Estaba bastante convencido de que podía hacerlo ya que sólo habían pasado dos semanas y en Mallorca, dos de los tres virajes fueron desastrosos. Me la jugué en el primer 50, en parte porque Iñigo Ezquerra (que sabía que era inalcanzable) pasó en 27,2 y quieras o no, siempre te picas y en el último viraje tuve que tomarme un pequeño respiro porque si no, no llegaba…

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El último 25 se me hizo eterno, pero por fin bajé la barrera de 1’04”.

En el 50 quería bajar de 29, pero no lo conseguí. Rocé la salida nula por moverme un poco en el poyete tras un flash que me desconcentró, coordiné mejor las respiraciones antes y después del viraje siguiendo las indicaciones de mi entrenadora Garazi Uribarri, y tras éste, di tres patadas de mariposa por primera vez en mi vida que no sé si me ayudaron o no…

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Pero al final me sobraron respiraciones. Por los pelos, pero otra MMP y contento porque mi tabla de resultados sigue con azul en la parte inferior.

Y hasta aquí las alegrías. La pubalgia me sigue dando guerra y estoy empezando a desesperame. Me quedan dos semanas para mi revisión con el traumatólogo tras las dos infiltraciones de plasma que creo que no van a servir para nada. Me da la impresión de que he mejorado mucho más soltando esa zona en el fisio que con los pinchazos.

Por otro lado, he seguido investigando y dando vueltas a la cabeza y tras visita a Calibix, nos dimos cuenta de que el sillín de la bicicleta de carretera estaba inclinado hacia mi lado derecho. No así el de la cabra, que siendo el mismo modelo y con más de 6 veces más kilómetros, sigue en su sitio.

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Por otro lado, tras diferentes conversaciones con Ioana Arbillaga y observaciones en casa de mi mecánica de pedalada, creo que el problema de rotación de la cadera derecha es especialmente perjudicial en la bicicleta. Además de hacerme plantillas nuevas para calle y también para cuando pueda correr,

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 he puesto unas cuñas sobre las calas para hacer que la rodilla no se meta tanto para adentro y hacer que el aductor de la pierna derecha trabaje un poco más, descargando el psoas.

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pero creo que primero tengo que conseguir que la zona se recupere completamente. De hecho, después de un par días de bicis esta semana, me noto la zona lesionada muy cargada y he decidido

1) aparcar la bici dos semanas hasta pasar la revisión

2) levantar el manillar en las dos cabras para reducir presión sobre el psoas (si no se puede, no se puede)

Ahora mismo ni me planteo poder participar en ninguna de las carreras que tenía en mente (Egües, Senpere Pamplona,..). Todo empieza a hacerse más duro ahora viendo a la gente empezar competir, metiéndose buenas kilometradas y yo con la cuenta de km a pie a 0 y la de bici bajo mínimos, pero hay que remediar esto como sea.

De momento, aprovecharé este parón para preparar las dos próximas jornadas de la Liga Norte de natación y en especial el 400, que es lo único que me está dando alguna satisfacción en este invierno.

Crónica de unas anginas… duras y persistentes

Vaya por delante que esta entrada no le interesará a casi nadie. Es entrada tipo “diario”, que en realidad es como empezó esto… De hecho, había pensado hasta dejarlo como privado, pero quién sabe… lo mismo a alguien le sirve. Así que ya que lo escribo (para mí sí que creo que va a ser útil, como veremos más adelante),  aquí queda.

Desde pequeño, siempre he tenido muchos problemas con las anginas. Todos los inviernos tenía amigdalitis, por lo menos un par de veces, con inflamaciones bastante serias, pero no lo suficiente como para operarlas. El último episodio lo tuve en el invierno de 2008-2009  (¿veis? la utilidad de un blog..), en el que pasé casi tres meses con recaídas, cambios de antibióticos, corticoides, etc.. Para más detalles: ver las entradas del blog entre diciembre de 2008 y febrero de 2009.  Lo que no escribí en su día fue que cuando estaba terminando el último periodo de anginas, fui a un centro, curandero, o lo que sea, que me hizo el llamado “estrangulamiento” de anginas, que consiste en un “masaje linfático” en muñecas y antebrazos aderezado con una serie de cosas, digamos menos físicas. Casualidad o no, he estado 7 años sin volver a tener anginas. Ahí lo dejo.
El caso es que cuando este año me estaba empezando a encontrar tono, y justo después de la competición de natación Máster de Sopelana, me empecé a notar un pequeño dolor de garganta. Después de la prueba ya me noté flojo, luego vino la fiebre, y luego ya vi que tenía las amígdalas inflamadas y con pus. Fui al médico (miércoles 16 de marzo), y me dio un antiséptico (Resorborina) para hacer gárgaras y el antibiótico de tres días que en 2008 no me hizo ni cosquillas. Como llegaba el fin de semana y eso no mejoraba (voy a ser un poco pesado con lo de los días de la semana, pero creo que la clave de todo este rollo son los plazos y la ansiedad..), volví a ir, y esta vez ya me dio amoxicilina 875mg con ácido clavulánico. Este empezó a funcionar, y el martes ya fui a nadar. Los tiempos no salían, estaba destemplado y me fui a casa antes de terminar.

Al día siguiente, no se me ocurrió otra cosa que ir con el equipo a Lakua a hacer las series de entrenamiento a pie para el duatlón por equipos de Egüés. Otro día que me noté con más frío de lo normal, pero bueno, corriendo no iba mal. Hay que recordar que seguía tomando el antibiótico. (20 pastillas/3 al día = casi una semana). Para seguir liándola, el jueves (santo), no pude aguantarme (porque claro, llevaba 10 días sin andar en bici y me parecía una eternidad) y salí con el equipo para dar nada menos que la vuelta de Orduña. (A todo esto, también me molestaba la rodilla, creo que por no haber puesto bien las calas de los P1, pero eso es otra historia). Hasta Aiurdin fui medio bien, pero al bajar Altube empecé a quedarme a cola de grupo y en cuanto vi la encerrona que nos había preparado Alvarito, que no iba bien, que quedaba Orduña y que la rodilla empezaba a molestar, en cuanto vi el primer cartel de Vitoria, me despedí y volví por la Barrerilla. Tuve que subir por fascículos para parar a estirar los cuádriceps y porque no había mucho fuelle. Total, que después de que me pasara hasta un tío con una bici de estas mixtas, paré en Murgia y llamé para que vinieran a buscarme. Entonces pensaba que el problema era sólo la rodilla. Pero seguía con los antibióticos.
El viernes (santo) antes de ir a Valtierra, nadé en Mendi y ya me encontraba mejor. Al menos , mejor que el martes. El sábado, último día con antibiótico, salí a correr. Flojo, pero no me molestaba la rodilla (notad que era lo que me preocupaba entonces…) El domingo, en el primer día sin antibiótico, volví a salir a correr, y ya pude hacer varios kilómetros a 3:45/km, dando por terminado el problema.
Y a partir de ahí, fui encadenando entrenamientos, empezando a meter caña de verdad en la bici, y aunque los números no terminaban de salir del todo, veía que iba por buen camino y ya tenía la primera competición en la cabeza: el triatlón de Senpere, incluso haciendo series buenas en subida, el último día 4 x5’ a 350w (miércoles). Pero volví a recaer. Y otra vez al médico. Y otra vez las gárgaras y los 875 mg de amoxicilina con ácido clavulánico. Esta vez, las placas de pus desaparecieron muy rápido y sólo estuve tres días parado, así que el domingo volví a subir al rodillo. 40 minutos, suave, sin pasar de 200w. Y ya entrábamos en la semana de Senpere. Estaba cansado pero para correr el sábado el mixto me veía bien. Más dudas me generaba el individual del domingo. Pero el lunes corrí 8 km sin muchos problemas, el martes nadé bien, el miércoles hice bici suave en mi último día de antibióticos. El jueves (ya sin antibiótico y debía creerme que sólo con eso ya iba como un tiro), 4500m haciendo pruebas de neoprenos. Ahí me di cuenta, que en las tandas de 400m el pulso lo llevaba 5 ppm por encima de lo que me había salido en otras pruebas anteriores y que además tenía que hacer las recuperaciones de 2 minutos en lugar de 1 minuto. Por la tarde estaba reventado y el viernes paré. Lo de Senpere, ya lo conté….

Y el lunes volvía a tener las amígdalas inflamadas. La parte buena de esto, es que parece que se confirma que en Senpere no nadé ni el sábado ni el domingo como se supone que tenía que hacerlo porque seguía enfermo o por lo menos afectado por los antibióticos, bacterias etc, aunque no quisiera verlo. La mala: pues que vuelta a empezar, y ya en pleno mes de mayo. El médico me dijo que las placas de pus eran superficiales, así que no íbamos a tratarlas con antibiótico, sino con las famosas gárgaras e ibuprofeno. Pero pasaban los días y cada día se inflamaban más, así que el jueves volví al médico, pero esta vez al que me ha tratado siempre en los últimos años. Me recetó otro antibiótico diferente, pero me cogió una muestra para asegurarnos si era virus o bacteria la causante del problema.

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Como el resultado no me lo daban hasta el martes y no quería volver a tomar antibiótico sin tener certeza de lo que pasaba decidí dos cosas:
1- No tomar el antibiótico
2- Volver al curandero de “estrangulamiento” de anginas.
Ninguna de las dos cosas funcionó, y el domingo, aprovechando que iba al ambulatorio con Adrián, le pedí a la médico que me mirara. Me cogió otra muestra, esta exprés, para descartar lo de la bacteria, y efectivamente, se descartó que fuera Streptococo. .o sea, que era virus. Así que parecía que hice bien en no tomar el antibiótico y ya sólo podía esperar que mis defensas se recuperan y eso se fuera solo.

Pero hete aquí que el martes recojo los resultados de la prueba del cultivo del jueves anterior y ahora resulta que sí que es bacteria.. Y que para más inri, los antibióticos a los que es sensible son “de carácter hospitalario”. O sea cañeros que te cagas.

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Me recetan el único que no es de inyección acompañado de corticoides para ver si por fin me baja la inflamación, ya que llevo semanas tomando ibuprofeno sin ningún efecto positivo.

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Pero esta vez sí, decido parar hasta que no termine el antibiótico. En cualquier caso, aunque no lo hubiera decidido, tampoco hubiera podido… Porque efectivamente, lo del “carácter hospitalario” se notaba. y estaba como un auténtico trapo. Así que me estuve 10 días parado. Entonces (10 de mayo) ya tuve que ir a la piscina, para hacer aunque fueran sólo 1300 metros para moverme un poco.  El jueves (12 de mayo) repetí para hacer otros 1000m, y el domingo para celebrar que terminaba el antibiótico, 50 minutos de rodillo a nada más y nada menos que 157 w.

De esta forma, me plantaba a 8 semanas del Half de Vitoria, con mis fuerzas prácticamente a cero tras cuatro tandas de antibióticos, dos semanas de parón y otras cuantas que sí que no, y con sólo las competiciones de natación y Senpere en mi haber. Así que estoy más o menos en la misma situación que en 2013 cuando me detectaron una anemia a final de mayo, y tenía 8 semanas para preparar el Challenge de Vitoria de infausto recuerdo para mí. Entonces no salió bien. No calculé bien, me quedé corto en algunos puntos, apuré demasiado la puesta a punto… Esta vez haré todo lo posible, que no es precisamente ponerme a entrenar como un loco, si no hacerlo bien, fuerte, pero de forma calculada y con cabeza (que no es fácil) para que no se repita el mismo resultado.

Campeonato de España de Natación Máster 2016.

Este fin de semana he participado en mi primer Campeonato de España de Natación Máster. Por un lado, suena un poco imponente. Mi tercera competición en piscina y un Campeonato de España… pero realmente tampoco lo es tanto, porque no hay mínimas para poder participar y puede ir cualquiera con tal de estar federado.

De todas formas, a mí me gusta tener cierto respeto por las competiciones y no me gusta estar en la cola de las clasificaciones, así que si no me veo capaz de competir con un resultado medianamente digno, no participo. Después de estudiar las clasificaciones de otros años y ver mis tiempos en mis primeras dos competiciones, creía que podía estar en la zona media. Una vez olvidados los puestos, queda el objetivo fundamental en estos casos que es mejorar tus marcas. Algo que me está creando una pequeña adicción, porque es algo que nunca había vivido en unas condiciones de competición tan constantes. Cambia la piscina, los rivales de serie, pero son muchísimo más contantes que cualquier Media Maratón, 10k, travesía o por su puesto, triatlón. Esto sí que es una lucha de ti mismo contra el tiempo. Tu calle, 25 metros de piscina y el reloj. Y me encanta.

Disponer de una oportunidad para mejorar esta marca, en un Campeonato de España, con una grada llena, un ambiente genial, marcador electrónico, poyetes Pro y rodeado de buenísimos nadadores en una piscina con solera como la del C.N. Santa Olaya, no es una ocasión que se presente todos los días. Poder hacerlo además representando al CN Judizmendi, participando incluso en un relevo del 4×50 mixto, también me ponía y mucho.

Así que me inscribí en todas la pruebas de libres que se celebraban el fin de semana: 800, 200, 100 y 4 x 50. Un poquito de todo. No podía hacer la que está siendo mi prueba, el 400, porque era el jueves, así que mis entrenamientos se centraron en el 800, dada mi presunta condición de fondista (más bien por eliminación ya que lo que está claro es que velocista no soy).

Me curré unas cuantas series rotas con Koldo en la piscina, primero de 50s y luego ya de 100s con la cinta de HR-swim de Garmin, que me “dijeron” que tenía que intentar ir a por un 1’21”-1’22″/100.

Me encontraba bastante mejor que para Donosti, tal vez algo mejor que en la semana previa a Logroño, pero por primera vez en un par de meses, no me molestaba el hombro derecho, gracias en gran parte a mi fisio Gonzalo de Eskuekin.

Con esto de no haber mínimas y que parece que lo de la natación también se ha puesto de moda, había nada menos que 362 participantes en el 800. Así que no quedaba más remedio que meter a dos por cada calle. Esto consiste en que primero sale uno desde el poyete, se va al lado derecho de la calle y se queda allí, y a los 10 segundos dan la segunda salida, y éste se va al lado izquierdo. En este caso, me tocó a mí salir segundo y quedarme en la izquierda. Casualidades de la vida, de los 362 me tocó con uno de los pocos triatletas que andábamos por allí (Juan Carlos Tomás) al que encima conocía desde el Triatlón de Logroño que gané y él hizo tercero. También coincidimos en la jornada de la Liga Norte Master en Logroño, donde le saqué unos segundillos en el 400, pero él llevó un ritmo mucho más constante que yo.

Así que después de estudiar esto, y de escuchar a todo el mundo que me decía que como me pasara en el primer 400 igual no salía del agua, me propuse cogerle como referencia, y aguantar hasta la segunda parte de la carrera en la que intentaría apretar.

Después de una cámara de llamadas interminable, por fin se dio la salida (creo que esta vez salí bastante mejor) y ya en el agua me relajé y empecé a disfrutar nadando. Tanto que a pesar de querer ir tranquilo, pasé el 100 en 1:13.8 y el 200 en 2:31.8 (casi al ritmo del 400 de Donosti) con lo que le recorté 5 segundos a Juan Carlos y ya casi estaba a pies (en mi lado). Así que decidí levantar un poco (por supuesto no sabía a cuánto iba) y aguantar ahí, pasando a 5:16 el (400), sólo 3 segundos por encima de mi mejor marca en 400. Me encontraba relativamente cómodo y me mantuve hasta el último 200 en el que empecé a apretar un poco más, o al menos esa sensación me dio, y conseguir tocar la pared prácticamente a la vez que Juan Carlos y el chico de la calle de al lado que también salió 10 segundos antes. No tenía ni idea del tiempo, pero al salir del agua vi un papel que ponía 11’09”, pero no estaba seguro de que fuera mío. Me entró un disgusto bastante serio, pensando que había asegurado demasiado y la había cagado, pero enseguida mis compañeros de equipo me dieron todos los parciales y me dijeron que había hecho 10’51,50 con lo que había cumplido el objetivo, a pesar de estar muy muy lejos de nadar en negativo (5:16+5:35). Luego resultó que sí que me habían apuntado 11:09 (que no podría ser porque Juna Carlos hizo 11.00 y mis parciales no cuadraban) pero pudimos reclamar (Gracias Iñigo!!) y nos corrigieron el tiempo.

50

100

200

400

800

00:35,5

01:13,8

02:31,0

05:16,0

10:51,5

 

00:38,3

01:17,2

02:45,0

05:35,5

El puesto, como he dicho antes era lo de menos, pero por hacernos una idea de dónde ando 25/41, en 35-39 a 1:48 del primero (13s/100), un 17%. Casi nada.

Con el objetivo principal cumplido, a la tarde volví para nadar el 200. Nunca había hecho uno, pero creía que podía andar por 2:24. Nadé muy a gusto, intentando ir en progresivo, aunque me dio tiempo a perder la cuanta de los largos 2 veces en 200 y tuve que mirar al marcador en el viraje del 100 para ver cuántos iba.. y así además pude ver que el primer paso lo hice en 1:08. En el último 50 todavía tuve tiempo para apretar, y hacer el gesto de mirar al marcador al tocar la pared J y ver un 2’22,9 y a Iñigo felicitándome… No podía estar más contento.

50

100

150

200

00:32,2

01:08,8

01:46,0

02:22,9

 

00:36,6

00:37,2

00:36,9

Por hacer otra vez la misma cuenta que en el 80, hice 22/50 en 35-39, A 29SEG!! del primero (un 20%).

Y ya para el domingo, me quedaba divertirme en el 100 y sobre todo, quería bajar mi 1:07:37 de Logroño. También intenté salir suave en el 25 para ir progresando poco a poco. A pesar de quedarme un poco “colgado” en el primer viraje, también me salió bastante bien y conseguí hacer 1’06,05. El 35/53 en 35-39, a 16!seg del 50.74 que fue record de España (un 23%).

Y para terminar, la última posta del 4×50 Mixto +200 del CN Judizmendi, donde teníamos alguna remota posibilidad de conseguir medalla, y el objetivo era no ser yo el que fallara… La presión de competir en un equipo con gente que se lleva medallas…

Hice 29.78, que también es mi mejor marca en 50 m, aunque nos quedamos a 6 segundos del bronce, por lo menos fue la única carrera en la que aporté puntos al club.

En resumen, muy pero que muy contento con la experiencia, con el viaje, con la gente del equipo y con cómo estoy nadando. Creo que sigue habiendo margen, y espero que esto dure por lo menos hasta mayo, cuando me eche al Lago de Saint-Pee con el neopreno por primera vez esta temporada en una competición de triatlón.

Triatlón de Gorliz 2015. Crónica.

Llegaba el primer triatlón individual de la temporada. Como comentaba en la previa, lo afrontaba con ilusión porque me encontraba bastante bien de forma tras los últimos test de la temporada. No sé si en el mejor estado de mi vida, pero sí muy cerca.
Cuando sabes que estás bien, hay dos opciones: que enfoques eso como una forma de darte seguridad en ti mismo, y otra convertirte en un manojo de nervios porque no quieres que tanto trabajo se quede en nada.
Desafortunadamente para mí, soy de los de la segunda opción. Creo que esto no es elegible. Cada un oes como es, y se pueden trabajar cosas, pero el que es nervioso, lo es y ya está.
Así que el sábado lo pasé bastante nervioso y completamente agotado a pesar de no hacer nada. La noche, para variar, fue horrible. Adrián nos duerme casi siempre de tirón, menos las vísperas de carrera. Así que se pasó desde las 12:30 hasta las 3:30 dando gritos, Patri haciendo lo que podía, y total que sólo conseguí dormir seguido dos horas y media. De todas formas, cuando me levanté no me notaba cansado y ya estaba algo más relajado que el sábado.
Viaje en furgo con Alberto hasta Gorliz. Según íbamos llegando, el tiempo cada vez era peor, así que un inconveniente más: carrera sobre mojado, como todas las que he hecho en Gorliz.
Como llegamos con bastante tiempo, nos dio tiempo a ver el estado de la mar, el camino a la transición y hasta tomarnos un café tranquilamente.
Hacia las 9 dejó de llover, pero ya no iba a dar tiempo a secar el asfalto porque el sol estaba bastante lejos de llegar a salir.
Empecé a preparar las cosas, y me bajé de los primeros a la playa para calentar. El agua estaba bastante fría, así que tampoco me quedé demasiado tiempo, hice un par de patos (más glamurosamente llamados delfines, no sé muy bien si hay diferencia) con las olas y estuve atento para ir rápido al arco de salida.

Paréntesis: no sé quién es el responsable de que este año haya que hacer salir a 400 tíos debajo de un arco que no tiene ni 10 metros de ancho. ¿Dónde están las salidas anchas, con una cinta en el suelo, y a poder ser puestas en línea recta hacia la primera boya?

Me coloqué en primera fila al lado de Oscar Abad y Egoitz Zalakain. Observamos cómo la corriente empujaba a las chicas clarísimamente hacia la izquierda. Nosotros estábamos colocados a la derecha y la boya muy a la izquierda. Así que en principio, sí salíamos en línea recta, terminaríamos en la boya. Sin embargo, la mayoría de la gente optó por colocarse a la izquierda, y correr en diagonal por la playa hacia la boya.
Después de un rato bastante largo, por fin se dio la salida. Egoitz se fue todavía más hacia la derecha y yo seguí a Oscar que iba más recto, hasta que se tropezó y cayó en plancha en la arena tras un vuelo bastante considerable. Aún así, se levantó y llegó antes que yo al agua.

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Una vez en el agua, tocaba recuperar la respiración y pasar las olas. La primera por arriba y la segunda ya por abajo y a empezar a nadar. Pero miro a mi alrededor y estoy más solo que la una. Intento orientarme bien y coger un ritmo. La boya es bastante pequeña, pero consigo ir bien todo el rato. No tengo ni idea de cómo voy. Sé que llevo un tío a pies que me está dando unos manotazos muy guapos (Aupa Igor!;)) pero no sé cómo voy hasta que al acercarme a la boya (por fin!) veo que llevo bastante gente por la izquierda, más rápidos que yo. Hacemos las dos boyas, enfilamos la playa, y sí que veo ya más gente por delante, pero todos bastante desperdigados. Así que con el miedo que me daba la natación del sprint por los golpes, al final ha sido de las más limpias, pero algo me dice que no lo he hecho bien. Estoy atento para coger una ola de salida, me pongo de pie y corro todo lo que puedo por la playa. Oigo a Jon Alegría en la megafonía. Hace 1’30” que Oscar ha llegado a la transición..

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No soy capaz de calcular si es mucho o poco, pero a mí me queda correr toda la playa, subir las escaleras, el paseo… Y en todo ese tiempo, le sigo oyendo nombrar a gente que ya está en boxes y de los que pretendía estar cerca.. Así que, sí. He nadado mal.

Llego a boxes y me han cambiado la caja de sitio poniéndomela al otro lado de la barra. Gracias! Tras varios días dando lecciones de cómo quitarse el neopreno con los pies a los nuevos del equipo, estoy tan ofuscado que se me olvida y lo hago con las manos, atascándose en el chip. Cojo el casco, bici y salgo.

Vale: Momento del salto de la rana. Sólo hay una oportunidad, porque la salida es cuesta arriba, así que hay que acertar. Me hago un hueco, salto, primer pie dentro, bien! Y segundo, fuera y se suelta la goma. Puta mierda!! Le oigo a Ciro que ponga los pies encima y eso hago y arranco. Ya me las pondré cuando pueda. ¿Cuando pueda? Entre cuestas, badenes, rotondas, etc… Me cuesta un buen rato, pero lo consigo un poco antes de salir de Gorliz. Como dije en la previa, si fallaba en la natación, ya no quedaba nada que hacer, así que nada de tácticas, empujar y empujar. Subo la primera cuesta y empiezo a pasar gente. Me encuentro muy bien de piernas, lo que todavía me da más rabia… Empiezo a mirar hacia atrás a ver si puedo enganchar con alguien tipo Ander Aguirre, pero por detrás no llega nadie, así que sigo a lo mío.
Engancho a un chico del Garraitz y le digo que se ponga a rueda para que él me haga las bajadas.

2015-05-17 18.30.53

Así llegamos en una de las subidas a otros dos chicos con los que haría toda la bici, que básicamente eran 6 subidas y 6 bajadas (no las 3 que yo tenía en mente) y ni un puñetero metro llano. Era el primer día que iba con las ruedas de pista de frenado de carbono en mojado, y en las primeras curvas ya vi que con la distancia a la que freno yo, tenía más que suficiente. Así pasó todo el sector. Con cinco buenas subidas y bajadas con mucha precaución pero si descolgarme del todo.

Al final 251 watios medios y 292 normalizados. Números normalitos, que suben en las subidas y se quedan prácticamente en cero en las bajadas, para un puesto 40º.

PotenciaGorliz2015

Subida Tiempo Potencia
1 5:50 320
2 3:45 330
3 2:45 354
4 6:45 330
5 7:00 307
6 2:00 321

Justo al final nos cogieron otros 3 o 4 por detrás, lo que hizo acelerar un poco el ritmo, pero también hacer las entrada a Gorliz un poco más peligrosa, con gente descalzándose demasiado pronto, comiéndose rotondas…

Me quedo el último del grupo para entrar a boxes con bajada muy poco elegante pero segura y por fin, a correr. Me calzo las T7 (descarté el sábado las Adios para ir a algo más conocido), que me cuesta un poco porque parece que ha caído otro chubasco y está todo empapado y salgo.

Sigo viéndome fuerte, así que a apretar y a intentar quedar por lo menos el primero de mi grupo y ver si cae alguien de los de delante.
No llevo Garmin, así que sólo me preocupo de remontar y pasar a todos los que puedo. Empiezo a cruzarme con los primero. Parece que no me llevan demasiado. Hasta que veo que el punto de giro está bastante más lejos de lo que pensaba. Buff. Bajón. Intento olvidarme y seguir corriendo, por lo menos marcar un buen parcial, exprimirme y ver hasta dónde llego.
Al final, parcial 17:08 creo que para 5 km clavados, que sale a 3:26. Tampoco ha sido estratosférico, pero bueno, el 12, en tiempos de Okamika, Bizkarra y me coloca en el puesto 24 de la general.

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El puesto en sí no me dice mucho. Yo sé que no lo he hecho bien, que lo que más he trabajado que ha sido la natación, no ha salido bien y eso ha condicionado todo. Después de unos días y mucho tiempo dándole vueltas, sigo sin saber qué pasó. ¿No tener pies? ¿No tener referencias? ¿No ser capaz de mantener un ritmo? No llevé Garmin ni pulsómetro así que me falta bastante información y no soy capaz de sacar conclusiones. Así que lo único que puedo hacer es seguir entrenando lo que pueda, subir un punto más la intensidad y seguir trabajando las aguas abiertas. Al fin y al cabo, sólo era la primera carrera y en unas condiciones que me van bastante mal: mar con corriente, asfalto mojado y unas distancias descompensadas: 1,3-28-5 (encima, adrede).

La siguiente oportunidad estará el 6 de junio en el olímpico de Aritzaleku. Estoy convencido de que lo haré mejor.

Para terminar, una sincero agradecimiento a mis compañeros de equipo, que consiguieron que a pesar de todo, me fuera con una sonrisa a casa.

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Triatlón de Gorliz. Previa. Empieza la temporada de verdad.

Se acabaron las pruebas, los test (tengo una entrada pendiente respecto a los de natación), simulacros, competiciones por equipo y demás historias que tanto me gustan y me entretienen en el periodo previo a las competiciones. Llegó el momento de plasmar todo el trabajo en resultados en las carreras. Siempre he dicho que seguir mejorando año a año me motiva incluso más que las carreras y es lo que me empuja a madrugar, a entrenar cuando a veces no apetece demasiado, a sacrificar algo de tiempo con familia y relaciones sociales. Este año he conseguido mejorar en las tres disciplinas, pero si no consigo trasladarlo a resultados, evidentemente no estaré contento.

Después de mucho pensarlo, el triatlón de Gorliz será la prueba escogida para debutar. El sitio donde veraneaba algunos años de crío, donde hice mi primer triatlón sprint en 2003 (que no mi primer triatlón), donde no corro desde 2009  y donde compartiré arena con 450 triatletas. Arg…. Dichosas salidas masificadas para nadar 750m.  No es la distancia que mejor me va pero tengo ganas de ver si, como decía más arriba,  la mejora de la natación se traduce en salir de una dichosa vez con el segundo grupito del agua en una prueba del circuito vasco. Si no lo consigo estará la carrera perdida, así que me olvidaré de tácticas y me dedicaré a intentar pasármelo bien en la bici y apretar como siempre corriendo. Sin presión. A disfrutar!!

Media Maratón de Vitoria 2014. Previa.

No he tenido nada de tiempo para escribir esta semana, ni muchas ganas tampoco. Llega el primer mini-objetivo del año y no llego bien, como era de esperar. Como ya he contado en anteriores post, empecé tarde y sobre todo el golpe en la costilla que me di con la BTT en la segunda semana de noviembre me han retrasado aún más en mi preparación. No me preocupa en exceso. De hecho, creo que puede hasta ser beneficioso para verano y puede que así, por una vez no me lesione de una u otra forma en abril-mayo, como me ocurre todas las temporadas.
Así que en lugar de estudiarme el nuevo circuito, hacerme cálculos de tiempos, pasos por kilómetro, etc, me he limitado a trabajar (mucho y con bastante presión), nadar y estar con la familia.
Es inevitable y creo que siempre bueno desde el punto de vista de la motivación en carrera, intentar marcarse un tiempo objetivo. Cuando empecé a entrenar, quería mejorar mi mejor marca personal, de 1:15:45, de hace dos años. El circuito es algo más rápido en mi opinión que el de entonces, pero estoy por lo menos 2″/km más lento que ese año. Creo que sí debería bajar de 1:17, pero de ahí al 1:15  hay un trecho muy serio… Por otro lado, creo que correr por debajo de 3:25 (Berria) me está costando más este inicio de de temporada (tampoco lo he entrenado), pero a alrededor del 3:35, me parece que voy más comodo que otros años, como vi en Alsasua.
Así que, de partida, no descarto nada. Me colocaré en la línea de salida, rodeado de más triatletas que en la salida de Landa en el triatlón de vitoria de Julio:). Alberto Bravo, Aritz Uriarte, Aitor Zubia, Gorka Bizkarra, Gorka Lucena, creo que estarán un paso por delante del resto. Diego García y Urko Herrán han hecho unas carreras de otoño brillantes, pero sobre todo a Urko, todavía le puede pesar la distancia. No le doy muchas vueltas a lo del ritmo. Sé perfectamente cuál es mi límite corriendo (aunque no sea capaz de cuantificarlo en números ahora) y me limitaré a buscarlo y a disfrutar sufriendo, corriendo, por mi ciudad.

Suerte a todos!