Balance 2019

Con la temporada de triatlón más que terminada pero al menos antes de que termine el año, aquí va mi balance de 2019.

Lo más importante de todo, he vuelto a competir en triatlón. No es poco después de un año (2017) a cero por la pubalgia y otro con sólo una competición por problemas vírico-bacterianos.

Creo que no era fácil, pero más o menos he vuelto al nivel que tenía antes de todas estas cosas en 2016. Como todo, hay que contextualizar esta afirmación. 2017 y 2018 son dos temporadas en los que no he estado parado, ni mucho menos, ya que he estado compitiendo en natación máster, pero los años van haciendo daño y se nota. Aparte de lo físico, más importante todavía es lo personal, y según mi vida va evolucionando creo que tengo que ir haciendo adaptaciones para atender lo realmente importante, porque esto no deja de ser un pasatiempo. Importante, sí. Que me da vidilla, pero no más importante que otras cosas. No sé, cosas de sentido común, pero que a veces parece que hay que subrayar cuando veo lo que veo a mi alrededor. En fin, cada uno sabrá.

Esto me ha llevado a casi dejar de entrenar los fines de semana, olvidarme de salidas en bici de más de 3 horas y buscar huecos que hasta ahora eran impensables para mí, como estar subido en el rodillo a las 6:30 de la mañana incluso en verano, estar corriendo en la (hasta hace muy poco odiada) cinta a las 7 o volver de nuevo a nadar también a las 7. También he intentado volver al gimnasio ( de nuevo a la misma hora), aunque con menos constancia de la que pretendía inicialmente.

Esto me ha llevado a poder mantener una media de 7 horas/semana, que es algo menos de lo que hacía antes, pero de forma más constante. Pongo unas cuantas gráficas que por sí mismas me parece que no dicen gran cosa, pero que a la gente le gustan.

Stravistix. Horas totales.

Stravistix. Horas bici.

Training Peaks. Carga de Entrenamiento 2019.

Training Peaks. Horas semanales 2019.

A pesar de que no es ni mucho menos una preparación ” de manual”, sí era consistente, y en general, todo iba muy bien hasta abril, con algunas carreras a pie con buen ritmo y un test de 1 hora en bici con buenos números. La planificación era bastante arriesgada. Llegar con un pico de natación al Campeonato de España de Natación de Fondo en Vitoria y prolongarlo hasta junio-julio. Pero siendo esta competición tan tarde (finales de abril), la bici y la carrera a pie no podían quedar olvidadas.

El Campeonato de Fondo fue bastante bien. No muy brillante, pero al menos mejoré mi MMP de 800 de Badajoz y bajando de 21 minutos (20’53”) en 1500 en piscina de 50. Son marcas que todavía me sorprenden cuando me veo ahora entrenando en la piscina de 50 y que nunca imaginé que podría conseguir antes de empezar a competir en máster, pero que viendo mis tiempos de piscina de 25 me dejan un sabor agridulce. Pero, a este tema ya no le voy a dar más vueltas. Como me dijeron este otoño, igual no es que nade peor en piscina de 50 o en aguas abiertas… Igual es que soy mejor en piscina de 25 (notar la diferencia del enfoque). Mis virajes son bastante feos pero muy eficientes, recupero muy bien en ellos y los esfuerzos de 20 segundos se me dan mucho mejor que los de 40. Y ya está.

Esa misma semana empecé a tener problemas de nuevo con la garganta. Sin placas, pero algo inflamada y algo más débil. Nuevo diagnóstico: faringitis crónica.

Probablemente ahí tuve mi pico de forma y puede que llegara demasiado pronto. A partir de entonces, intenté mantenerlo como pude, pero a esto se unió un problema en el tensor de la fascia lata (debido a un problema con el calzado de calle) que aparecía en cuanto llegaba  a los 25-30 minutos de carrera a pie independientemente del ritmo. Con lo cual, tuve que reducir, aún más, mi volumen de carrera a pie.

Llegaron las competiciones y para empezar, Senpere se suspendió. Como sustitución, a la semana siguiente competí en el olímpico de Aritzaleku. No fue una mala carrera (8º en la general y 2º V1) , pero no supe aprovechar el buen punto de bici que llevaba y corriendo no terminé de hacerlo bien del todo.

En Lekeitio, pasó lo que me suele pasar siempre en esta carrera. Cagada en el agua, oportunidad perdida en la bici y sin mucho margen de reacción corriendo. 39 en la general, 6º V1, pero Campeón de Álava de V1, que era el principal motivo por el que me apunté a esta carrera.

Getxo se me dio bien. Aunque perdí mucho tiempo en las bajada, volví a encontrarme bien en los tres segmentos. 13º en la general y 2º V1. Fue la primera vez en la que sentí que me reencontraba conmigo mismo.

En Tarazona, sin ser una carrera súper-brillante, hice lo que tenía que hacer cuando lo tenía que hacer, y quedé 2º tras un Martínez Jarauta muy superior en la carrera a pie (y que tenía que haber corrido en Élite ;))

A partir de ahí, estuve un par de semanas pensando en si merecía o no la pena estirar la temporada hasta septiembre, porque había algunos números prometedores en los entrenamientos, pero tras tres semanas de 4 horas de entrenamiento y complicaciones logístico-familiares bastante serias,  finalmente decidí echar la persiana y empezar a pensar en la temporada que viene.

Independientemente de lo contento que estoy por estar de nuevo en el juego, (a veces olvidamos demasiado rápido algunas cosas) la sensación final es que como casi siempre, me ha faltado un “algo” en las carreras.  Los números no son malos, pero creo que en todas podría haberlo hecho algo mejor. A veces me dicen que soy bastante auto-exigente. Puede ser, pero creo que bien llevado, es decir, sin que esto te cree ningún tipo de frustración más allá de la mala hostia del momento de la cagada, no es una mala cualidad.

Para 2020, quiero recuperar mi carrera a pie. Sin meter más volumen del que mi cuerpo puede soportar, pero sí más de lo que he hecho en los últimos años, creo que puedo volver a correr como antes.  De momento, las cosas van bien, con una MMP en 10K que estoy convencido de que puedo mejorar y el examen definitivo este domingo en la media maratón de casa.

También quiero seguir jugando al récord de la hora. No tengo intención de intentar batir nada.  Necesitaría alrededor de 320w en una hora en el velódromo adecuado y con las condiciones ambientales adecuadas, por lo que estoy bastante lejos de poder conseguirlo.  Sólo quiero saber hasta dónde podría llegar en esto, con una bici y posición de acuerdo a la reglamentación UCI. Es un entrenamiento muy bueno, estoy aprendiendo bastantes cosas de aerodinámica y me quedan muchísimas cosas por probar.

Con todo esto y por su puesto, el triatlón, descarto volver a competir en natación (este año). El calendario de triatlones ( tal vez algún duatlón) será parecido al de siempre, aunque intentando prestar más atención al descanso, para evitar problemas de salud y llegar con más chispa a las carreras.  Como siempre, me centraré en la distancia olímpica, la más bonita y divertida en mi opinión, (y la que mejor se me da) con y sin drafting, pocos viajes, carreras cercanas y en las que me pueda apuntar con poca antelación para reducir en lo posible el estrés que genera esta tendencia instaurada por las empresas organizadores de tener que apuntarte con una año de antelación a las carreras.

Cross Popular San Esteban (Tolosa). 4º puesto.

Este año he cambiado un poco el enfoque de la pretemporada de triatlón, y quiero correr más en otoño, como hacía hace años, lo que necesariamente implica quitar algo de lo demás, en este caso, natación. Desde luego, sin abandonarla. Estos últimos años he visto que alcanzaba mi mejor forma nadando en febrero y luego me costaba mantener (no lo conseguía) hasta mayo-junio.

Así que hace 4 semanas, me puse a correr. ¿Cuánto es eso? Pues bueno, correr 2 horas/semana durante con cierta continuidad. Algo que no he hecho en los últimos años.

Total, que además de entrenar, quiero competir más. Teniendo en cuenta y mucho cuidado con que cada vez me cuesta más recuperar, pero no quiero quedarme con la sensación de pasarme un año entrenando para hacer tres o cuatro carreras.

Así que el sábado comencé mi temporada y me presenté junto con Rober Albir, que siempre hace los viajes más entretenidos, en una de las carreras que más me gustaban hace unos años: El cross popular del barrio de San Esteban, en Tolosa. Una carrera de barrio, de pueblo, de las que me gustan. Respecto al último año que corrí (2008) el circuito era de 8km en lugar de 10 y más llano. Coincidiendo con el Cross de las Tres Playas y la carrera de Asier Cuevas en Eibar, se esperaba a los del pueblo y alguno más. Aunque los del pueblo (y alrededores) no son precisamente cojos, el objetivo era hacer un bueno puesto, y olvidarme de marcas.

Antes de la salida, se realiza un emotivo homenaje a Ibon González. No le conocía personalmente, pero veo a la que supongo que es su mujer y un par de niños llorar y no puedo evitar hacerlo yo también. Desde que soy padre, estas cosas me afectan mucho. Decido que si hago podio (complicado), a final de la carrera iré donde ese niño con la camiseta de la Real y le diré unas palabras en recuerdo a su aita. Así que con una motivación más, me coloco con Iñaki Insausti que ya me informa de que está “el bueno del pueblo” (Unai Arroyo, sub15 en 5k). Vale. Una vez que ya sé que no gano, localizo a Regillaga (ganador del año pasado y que también me dicen que está entrenando bien), al lado mío. También sitúo a Mujika, que se pone algo más atrás. Bueno, a ver qué pasa.

Se da la salida, y uno que creo que no es del pueblo sale como un tiro.

No parece un ritmo sostenible. Mantengo la calma y me emparejo con Regillaga, mientras que el crack del pueblo pasa a tirar.

Regillaga se pone detrás y yo a su estela. Una salida ligeramente cuesta abajo, con viento de culo y la adrenalina de mi primera carrera, hacen que a pesar de descolgarme del crack y Regillaga  pase el primer kilómetro en 3’02… A dónde vas, Dieguito??? Bueno, supongo que el ritmo irá cayendo poco a poco. Al paso de la primera vuelta pequeña voy tercero, se me siguen yendo pero parece que he abierto un hueco de unos 5-10 segundos con el grupito perseguidor.

Me veo cómodo, pero está claro que eso no puede durar mucho. Y efectivamente, tras pasar el 2º km a 3,13, en el km3 ya estoy en 3,24″ y 178 ppm de pulso… Pues nada, a aguantar ahí. Pero en el giro de casi 180º del km 4 veo que el grupito está cerca… Y en el km4, con el pulso a 180 ppm, algo dando vueltas en mi barriga y un par de subiditas, ya empiezo a desear con todo mi alma que la carrera termine… La primera parte de la carrera me ha resultado un poco fea y tengo esperanza de que el final transcurra por medio del pueblo, con más gente y, sobre todo, más protegido del viento. Parece que va a ser así. Pero esto, al final, se vuelve en mi contra. Oigo muchos ánimos a un tal Hassan, que debe ser el 4º, y al que cada vez oigo más cerca. En la mayoría de cruces hay voluntarios, pero deben de pensar que todos nos sabemos el recorrido, porque no dicen a dónde hay que ir y tengo que buscar a Regillaga con la vista en cada uno de ellos. Hasta que en uno falta el voluntario en cuestión, me quedo casi parado decidiendo hacia dónde ir, hasta que desde una ventana me gritan que tengo que ir hacia el lado contrario que mi instinto me decía (a 182 ppm la cabeza ya no me funciona y el sentido de la orientación se me perdió hace por lo menos 2km) … Mierda puta. Son sólo un par de segundos, igual ni eso, pero ya tengo a Hassan en el culo y termino cediendo. Sé que me iba a coger igual, pero que sea así me da rabia y me ofusca un poco.

Intento ponerme a su estela, para quitarme el viento, pero pierdo dos o tres metros que ya me creo que me van a resultan irrecuperables y empiezo a resignarme a quedarme, otra vez, a las puertas de un podio.

Veo a Julen Sagastibeltza y Ander Lazkano, que se sorprenden de verme allí pero me animan, lo suficiente como para intentar arrimarme un poquito más, acordarme del niño de la camiseta de la Real y lanzar un sprint a la desesperada, pero que enseguida veo que no va a servir de nada, paro un poco y empiezo a chocar las manos de los niños.

Al final 4º en meta, sin podio, ni queso, ni ropa en el infinito sorteo de Shanti Kirolak 😦

Pero bueno, ritmo promedio de 3’20/km. Promedio que es un poco engañoso, primero porque si hago el promedio exceptuando los 2 primeros kilómetros, se me va a 3’24, y segundo porque he corrido con las Zoom Fly, lo cual desvirtua un poco las comparaciones con otros años. Al hilo de esto, hice un recuento rápido en la salida y entre Zoom, Vaporfly y Next, había más de 10 entre los 20 primeros. Lo que ha pasado de ser una ventaja si llevabas alguna de estas zapatillas, ahora mismo es un desventaja si no las tienes. Esto es así. Nos guste o no.

El resultado de todo esto es que hice las 5 millas (8km) más rápidos de mi vida. Este dato que da Training Peaks es algo engañoso también porque los anteriores registros son en carreras de 12 y 10 km, pero a 3’25/km. O sea, que creo sí puedo decir que estoy más o menos al nivel de 2014. Que no es poco para un viejuno de 41 años, ex-pubálgico, con 5 semanas de entrenamiento  y por lo que estoy muy contento y animado para seguir así, por lo menos hasta diciembre.

Como se ve, me he venido arriba y la siguiente prueba será este mismo domingo: 10k (homologada) en Donosti, con el objetivo de bajar de 34 minutos, que es algo que tengo en la cabeza desde hace bastante tiempo. Veremos si lo consigo.

Triatlón de Aritzaleku 2019.

La primera de las pocas balas que tengo para esta temporada iba a gastarla en el triatlón olímpico de Senpere. Sin embargo, un fin de semana de inundaciones y algunos problemas de otro tipo, hicieron que me quedara en casa y me la guardara para el triatlón olímpico de Aritzaleku. Otro clásico, muy caro y a las 8:30 de la mañana del sábado. No obstante, estando a una hora de casa, en este caso el madrugón me venía bien para estar de vuelta en casa para las 13:30 y cumplir con mis deberes como padre.

Bastante tranquilo toda la semana, mucho más que toda la semana previa a Senpere, y viaje en coche con Rober. No hay como tener la cabeza ocupada para no ponerse nervioso.

Tras recoger el dorsal y dejar la bici en boxes con la ilusión de quien hace su primera carrera, veo que no nos queda demasiado tiempo y opto, dada la temperatura exterior (13 grados) y la del agua (17) por no calentar y coger buen sitio en la rampa de salida.

No hay apretujones, y al final coincidimos más o menos juntos Fuentes, Artutxa, Mujika y Sevillano con Iraizoz en la esquina derecha.

Una vez más, surgen los comentarios de que mis pies son los buenos, que si mis tiempos de piscina, que el 1500 del Campeonato de España... Pero este año ya estoy concienciado de cuál va a ser mi sitio, que es el mismo que el de años anteriores. Por mi forma de nadar, nado mejor en piscina de 25 que en piscina de 50 y mejor en piscina de 50 que en aguas abiertas. Y ya está.  Esto creo que me evita tensión primero y frustración después. Seguiré intentado mejorar (en ello estoy) pero he empezado tarde y este año no voy a ver nada muy diferente a lo que pude hacer hasta 2016.

Se da la salida, fuerte, en la que hago 30” a 44 bpm para estar ya completamente asfixiado a los 100m. Los siguientes 2’30” los hago a 40 bpm, para terminar los 5 primeros minutos a 39 y la primera vuelta a 38. Total, que en la primera boya, he cogido los pies que no son los correctos, y como siempre, me quedo cortado. Adelanto, pero ya estoy solo persiguiendo al grupo de cabeza (que pensaba que era bastante más grande). Al salir del agua al terminar la primera vuelta (9’45”), veo que los siguientes pies no están demasiado lejos, pero me cuesta un huevo ponerme de pie y justo entonces se da la salida de otra carrera ¡¿?!.

La segunda vuelta, prácticamente sólo, a mi ritmo crucero de 36 bpm para 10’06. Me cuesta todavía más que en la primera vuelta ponerme de pie y dar el primer paso por lo resbaladizo de la rampa. Cuando lo hago, miro el Garmin y veo alrededor de 1350m.

Al final, salí el 10º del agua, (37 bpm y 155 ppm), a 60 segundos de Sevillano, 45 de Fuentes y 30 de Artutxa… Por comparar con Irati Samaniego, que hizo un poquito mejor que yo el 1500 del Cpto de España Máster, hizo un minuto mejor (en salidas separadas), creo que yendo a pies de Irati Mendia. De los que tengo más controlados. me quedé a un 9.6% de Martín Iraizoz, frente al 12,4% de 2015 aquí  y el 17% que me metió en las carreras en la que coincidimos en 2016. Son unos 5 seg/100, así que contento a pesar de todo.

Subo la rampa bufando, me noto el vasto externo derecho muy cargado y los pies muy fríos. Me quito el neopreno más o menos rápido, pero decido dejar las gafas y salir cuanto antes. No tengo mucha confianza en el  salto  de la rana con los pies con tan poca sensibilidad, pero no tengo problemas para meter los pies en las zapatillas relativamente rápido. Creo que voy a agradecer las punteras que ya tenía puestas para Senpere.

Voy bastante solo. Por delante veo y empiezo a tirar para arriba hasta que veo que llevo 4 por detrás. Espero a que me cojan sin levantar demasiado el ritmo. En lugar de seguir, se quedan a rueda y sigo tirando pero sin cebarme. Me pasa Condominas, me pongo a su rueda y dejo que siga.

El primer tramo de subida (Lerate Cruce en Strava), lo hacemos a sólo 284w, mientras que tras el descansito ya subimos (NA7123 Climb) a 315w.  Por comparación. en 2015  subí como pude tras Gorka Bizkarra  a 291 + 355.

Hago la bajada bastante bien (como siempre a cola), pero no debemos ir muy rápido porque, aparte de que no me quedo, se engancha más gente por detrás. En la subida a Lorca, tiro yo con 5 minutos a 330w y empiezo a notar que voy bastante bien en la bici. Monagas ( al que no  reconocí hasta el sector de carrera a pie) pasa a relevar, pero nadie colabora demasiado. Entro de nuevo en la bajada hacia la presa pero en la subida en la que hago 3’45” a 350w, se va Monagas. En ese momento ni me planteé, salir a por él. Tal vez tenía que haberlo intentado, pero si no salí, supongo que es porque no me noté con fuerza o confianza… O las dos. En cualquier caso, creo que me hubieran hecho falta 400w y eso no lo tengo.

Entre Sotil, Condominas y yo volvemos a hacer la subida del puerto. Esta vez algo más fuerte con 309+336w. En la segunda bajada esta vez nos encontramos con una ambulancia que está bajando y vamos casi como en una carrera neutralizada, hasta que de repente alguien se decide a adelantar y luego otros 4 o 5 por el interior invadiendo carril contrario. El resto que vamos un poco más atrás esperamos a tener algo más de visibilidad.

De nuevo en la subida, a Lorca, decido tirar, aunque esta vez algo más flojo (300w). Puede que no sea lo más inteligente, pero a me da lo mismo quedar el 8 que el 13. Por otro lado, pienso que encontrándome  bien, si endurezco un poco la subida, la gente puede llegar más tostada a correr. De ese grupo, creo que me voy a pegar corriendo con Sevillano y Mujika, que ganó el acuatlón de Senpere por delante de Regillaga… Así que si he salido por delante nadando, no es nadador y tiene que saber correr. Parece que va sufriendo pero sigue enganchado y no tiene pinta de ser de los que se rinde, mientras que a Iñigo no le termino de ver fino. Y ¡¡qué cojones!!. Llevo una carrera en dos años. ¡Hemos venido a pasarlo bien!

Justo antes de la subida, después de uno los cruces, veo que he sacado unos metros. Por un momento pienso en seguir tirando, pero con todo el tramo que queda con viento de cara, no lo veo claro, así que guardo para hacer una última buena subida a la presa. Pasa Sotil al inicio, hasta que en la tercera herradura vuelvo a tensar un poco más por encima de 360w, con un puntito de satisfacción personal después de unos cuantos madrugones sufriendo de verdad en el rodillo a esos watios (bueno, algo menos). Me salen 3’40 a 367w. Por terminar con la comparación, en 2015 hice la primera a 375 y la segunda a 364w.

Pero después de tanto watio, miro para atrás y veo que de ahí no se suelta nadie… Así que toca correr. Cuando vamos llegando al camping, ya vemos gente corriendo y empiezo a contar.. .Sagarzazu, Iraizoz, Tijero, Fuentes… Y Monagas!! Sólo llevábamos 4 por delante en bici…. Joder. Me da bastante rabia por un lado porque yendo 12 creo que podíamos habernos acercado bastante,, o por no menos no perder tanto, pero por otro, veo que el top10 está factible.

Al final, 253w/ 300np/152 ppm. Muy parecido a 2015, pero en este caso tirando yo mucho rato.

Entro a boxes con cuidado en los badenes, a cola del grupo. Calcetines cortos, dorsal y a correr. Las primeras sensaciones no son malas y en la primera bajada, giro de 180º y subida ya he recuperado unos cuantos puestos. Vuelvo a contar y voy 9º por detrás de un chico que no conocía (Llavería) , Mujika y Sevillano.  Pasada la primera vuelta, la situación está bastante estable.

En la segunda vuelta intento tomar un poco de aire, pero veo que le voy recortando a Iñigo y todavía creo que tengo un punto más, pero 10 km me parecen una eternidad este año y en el km 6 empiezan las molestias en la cadera (tensor de la fascia lata) que han surgido en las dos últimas semanas.

Sé que voy a terminar, pero tampoco voy a ir a lo loco. Al terminar la tercera vuelta, cuento unos 15-20 segundos con Mujika. Son más de 5” el km, pero hay que intentarlo. Intento alargar la zancada, el pulso empieza a subir, pero me estoy acercando bastante. Pasado el giro de 180º, el terreno es ya favorable y me lanzo del todo, pero le alcanzo justo al llegar a la zona de vallas y ahí ya es imposible. Así que 8º tras hacer el 6º parcial (muy lejos de los primeros), pero contento., a pesar de que creo que tenía que haber apretado un poco más. Corrí bastante mejor que en 2015, 3’45 vs 3’52 y con el pulso bastante más bajo, producto sobre todo de una bici más suave que el suplicio al que me sometió Bizkarra entonces. Fui capaz de correr en progresión (relativamente) y aunque creo que lo puedo hacer mejor y me faltó algo de confianza, salí muy contento de allí.

He vuelto.

Carrera de los Paseos y varios.

No corría una carrera popular a ritmo de competición desde diciembre de 2017. Si miro un poco más atrás, desde agosto de 2016, dejando aparte la natación, he participado en 2 carreras populares y 1 triatlón olímpico.

Así que cuando me apunté a la Carrera de los Paseos de Vitoria, mi casa, empezaron a aflorar los nervios que no he tenido en tanto tiempo. Todos de golpe. Habrá mucha gente que no lo entienda, pero la verdad es que me da bastante igual.

Dicho esto, creo que la ocasión merece una pequeña crónica y sobre todo su análisis.

Nervios. No sé muy bien por qué. Nunca se sabe. Pero los tenía. Sólo 6 km, correr, sin agua, ni golpes, ni riesgo de caídas como en un triatlón. Pero nervios. Tenía unas ganas terribles (ansiedad?) de que llegara la dichosa carrera y salir a correr. A tope. Como me gusta.

Llevo entrenando desde agosto, pero principalmente desde mediados de enero de forma bastante “consistente”. Todo un logro.

Sólo dos semanas bastante complicadas de trabajo en noviembre, un esguince de tobillo en diciembre y una semana de gripe en enero como mayores inconvenientes.

Un promedio de unas 6 horas y media a la semana, con las últimas 10-12 semanas muy cerca de esta media de forma constante.

Por deportes, nadando no llego a los 8000m del año pasado, pero los estoy repartiendo en 4 días. Lunes y miércoles hago sólo unos 1300-1500 mientras Adrián está en el cursillo, normalmente a buena intensidad, y completo con dos días de unos 2500 a las 7 de la mañana con un café con leche, avena y Kweeks de 226ers.

En bici, mucho rodillo (para lo que soy yo). Uno o dos días a las 6:30 de la mañana (de nuevo sólo con el café). En carretera, intentar apurar los viernes por la tarde para salir aunque suelo estar reventado, pero no me queda más remedio teniendo en cuenta que un finde de cada dos no salgo. Las salidas largas, son de 2,5 horas.

 

 

Y corriendo, como siempre, mi habitual inconstancia con la que llego por lo pelos a la hora por semana.

 

 

Con lo que estoy más o menos como siempre, cuando estaba sano. Un buen estado de forma general, que con algunos entrenamientos de calidad corriendo, series y cuestas (prestando mucha atención a la técnica), me dan para poder aguantar en distancias cortas.

 

Volviendo a la carrera, no tuvo mucha historia. Con esta imagen (foto de la salida), ya tenía suficiente. De nuevo en la salida.

A tope desde el principio, con Urko y Rendo que nos sacan 30 metros en 100 al resto, y aguantar como pude a los Alimco, hasta que en el km 2,5 fui cediendo poco a poco. Extrañamente, el pulso no me pasó de 175 ppm, cuando las sensación era de asfixia y agonía absoluta y dos semanas más tarde, en Muro (Baleares), llegué a 186 ppm…

Respecto  al ritmo de carrera:  un poco mosqueado también durante la carrera, porque algo raro me hizo el Garmin y me marcó parciales bastante lentos. Tras analizar el track en Google Earth, vi que había “pasado por encima de algunos edificios”, y tras rehacerlo, me salen 6,14 km, algo menos que los 6,2 oficiales,

Como se ve en la tabla, Urko y Ander en otra liga, y yo bastante cerca de lo más rápido que he corrido nunca…. Así que muy contento.


Ahora al Campeonato de España de Fondo de Natación Máster, que se celebra en casa y en el que participaré como único alavés (manda huevos) en las pruebas de 1500 y 800m. A ver si la piscina de 50m se me atraganta un poquito menos que en Badajoz 2017.

Equivocarse

Hay veces que te equivocas porque no tienes base para tomar la decisión correcta. Errar es humano y muchas veces se aprende de ello si tienes un poco de cabeza, visión y capacidad de análisis. Pero otras veces te equivocas, porque te dejas arrastrar por algún sentimiento irracional que no te deja pensar con lucidez. Esto realmente no es equivocarse. Es hacer el gilipollas.
Esto es lo que hice el sábado en Logroño. Después de una semana con gripe, sin apenas fiebre pero con un malestar y debilidades como hacía mucho tiempo que no tenía, no fui capaz de renunciar a competir en Logroño, nada menos que en un 400m libres.
No había ni una sola señal que me indicara que podía hacerlo medianamente bien. La víspera, nadé 1500 m con malas sensaciones, todavía con algo de malestar y malos tiempos. El sábado tampoco me terminaba de encontrar recuperado, pero aún así, pensé: “bueno, vamos, pasamos la tarde en Logroño y me pruebo”.
Me pruebo… me pruebo, ¿qué? ¿Pruebo cuánto más lento estoy tras una semana sin entrenar? No, pruebo cuánto más lento estoy después de una semana con gripe. ¿Y esto para que sirve? Pues para nada. Para pasar un mal rato horrible en la piscina, salir del agua con un mosqueo de puta madre y arrepentirme durante días de hacer el gilipollas. Espero que por lo menos sirva para que no se vuelva a repetir.

Ya que tengo tiempos, voy a poner un par de parciales para que se vea la dimensión del sufrimiento.

Por tener alguna pista más: en el 800 de Anaitasuna de noviembre, el 200 lo pasé en 2’29″ y el segundo 200 en 2’38”.

Pues eso. Aprender. Aprender que no sirve de nada competir cuando no se está preparado y mucho menos cuando no se está sano. Hoy es martes y todavía no estoy recuperado.

Así que de nuevo, a empezar poco a poco, que los objetivos sean sólo objetivos pero no obligaciones y a no pasar malos ratos a lo tonto, ya no sólo en las competiciones, sino en la preparación de las mismas.

El problema es la ferritina alta.

Actualización: por lo que parece, lo que me pasa no es técnicamente anemia, ya que entre otras cosas, tengo la denominada “línea roja” bastante bien. Parece que el problema radica fundamentalmente en el nivel tan alto de ferritina (al contrario que en 2013, que sí estaba en su sitio). Curiosamente, los síntomas coinciden con los de la anemia.

Por seguir con el diario, que es la principal función de este blog, y también para informar, principalmente, a los que se han preocupado por mí y me han dado su diagnóstico, ya tengo los resultados de la repetición de la analítica que me hice el día 6 de julio, cuando llevaba una semana sin entrenar pero seguía tomando hierro, con esperanza de poder llegar a salir en el triatlón de Vitoria.

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Como se puede ver, tras esa semana de descanso, el hierro sérico ha subido y aunque bajo, está dentro de los parámetros “normales”, pero la ferritina está todavía más alta.

Mi última intención aquí  es dar lecciones de medicina. Respeto mucho las profesiones de cada uno, pero cuando uno cree que no le atienden bien, creo que tiene derecho a pedir más opiniones. Tengo suerte de haber recibido opiniones de médicos y dietistas deportistas, y parece que la opinión generalizada es que tengo una intoxicación de hierro. Realmente, no está muy claro si la ferritina ha provocado alguna inflamación (garganta) , o las inflamaciones han producido el aumento de la ferritina.

Probablemente, mi carga de entrenamiento físico, que raramente llega a las 8 horas por semana, no da como para tener que tomar suplementos de hierro y, por otro lado, entrenar con mucha fatiga acumulada (provocada por esos esfuerzos que no se reflejan ni en Training Peaks ni en Strava) haya provocado un desarreglo en mi cuerpo con defensas muy bajas, que  me han hecho demasiado vulnerable a unos cuantos virus que se han paseado libremente por mi cuerpo, y en resumen, he petado.

Parece mentira, con la de veces que he mencionado esta fatiga, estrés, etc en los únicos posts que he escrito este año, que no haya sido capaz de autoconvencerme de que había que cambiar algo, llevarlo de otra manera, pero supongo que la ansiedad, o más bien, ganas por volver a  competir, a sentirme triatleta, han podido conmigo y la he cagado. El otro día leía creo que a Gorka Bizkarra que no hay errores sino lecciones aprendidas. Bueno, no lo comparto. Hay errores, yo cometo muchos, y este ha sido uno de ellos, pero por supuesto hay que aprender de ellos.

He parado casi completamente desde el día 6 de julio. No porque quisiera, sino porque no tenía ni ganas ni fuerzas de moverme. Sólo algún paseo a 25 km/h, un par de ellos con Adrián a 11, y todavía  me inunda una sensación de incredulidad. ¿Cómo es posible que hace 3 semanas pudiera hacer 5×20 min a 260w acoplado en la cabra, 3 de ellas dolorido tras caerme y ahora me encuentre así?

No termino de encontrar una explicación. Simplemente, he reventado y se acabó. Me voy 2 semanas de vacaciones, voy a intentar descansar todo lo que pueda, intentar activar el cuerpo de nuevo, y empezar a preparar 2019.

No sé si haré triatlón o sólo nadaré, correré, o qué voy a hacer. Sé que tengo que cambiar cosas en la forma de entrenar (que es la única forma en la que concibo hacer deporte), pero de momento, lo único que quiero es volver a sentirme bien, fuerte, rápido,  encontrarme con mi cuerpo.

Tengo muchas ideas y cosas que quiero hacer en la cabeza, pero todas pasan por estar bien. Así que paciencia, una vez más, empezar poco a poco, subir las escaleras de escalón en escalón y disfrutar de cada paso del proceso.

 

Crónica Memorial Onditz 2018. El retorno. 42º.

El domingo pasado, por fin me volví a poner un dorsal en un triatlón. Se dice pronto, pero después de un año entero sin poder correr y otro de “rehabilitación” donde no he tenido más que paradas y arranques sin ninguna continuidad lo veo como un éxito. Tras decidir no ir a Senpere la semana previa a esa carrera y no participar en Aritzaleku la misma víspera, estar en la salida era el objetivo principal.

Iba razonablemente bien, con tandas de 400 en piscina de 50 a 1’21-1’22 con neopreno(s) a menos de  145 ppm, algunas series buenas en bici hasta que alguien cruzó una manguera en Ozaeta a las 8:15 de la mañana del domingo en mitad de mi segunda serie a 260w y no pude ni frenar ni pasarla y salí volando aterrizando con el costado derecho. Aún así, me levanté y completé las 5 series previstas a esos watios.

Me faltaba confianza ( y bastante más) en la carrera a pie así que el martes, hice otra buena bomberada, que fue salir a coger confianza en series de 2k a 3’35-3’40.. A 33 grados y sin beber en toda la mañana. Eso no podía salir bien y no salió bien. Volví a la oficina arrastrándome a 5’30 / andando y una flojera de pelotas. Una imagen de lo que está siendo este año, intentarlo de cualquier manera, pero hay veces que es mejor no hacerlo, que hacerlo mal.

Total, que a pesar de que el sábado estaba bastante cansado, el domingo me encontraba bien a pesar del madrugón y de dormir fatal y fuimos a Donosti.

Como me esperaba, una vez allí me tranquilicé un poco. A pesar de todo el tiempo pasado sin verme en una situación así y de 5 años sin correr en Donosti, todo allí me resulta familiar y me encuentro muy a gusto. Saludos a conocidos, conversaciones con los compañeros de equipo (algunos de los cuales no conozco, cosas de entrenar siempre sólo) y al agua a calentar.

Me tomo un gel de 226ers con 100mg de cafeína para activarme un poco, dejo otro sin cafeína para correr junto a las zapatillas y me meto al agua. Noto bien el 3.8 (que tras tropecientas pruebas ha sido el escogido para competir) , pero sigo notándome perezoso.

Hago un simulacro de entrada con delfines y me retiro para intentar coger sitio. Esta decisión que casi siempre hago mal y que define muchas cosas en las carreras. Me pongo al lado de Haritz Garate. Creo que debería ser capaz de aguantarle a pies, pero también sé que no suele ser fácil encontrar los pies que quieres para cuando llegas al agua. A la derecha tengo a Castro y a los australianos.

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A partir de ahí, mantener la calma sin dormirme y que no se me pongan delante.

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Se da la salida, creo que reacciono bien, pero tras un par de codazos en la carrera hasta la playa, llego (otra vez!!) en cuarta fila al agua. Blandito. Muy blandito. No era lo previsto, pero no le doy más vueltas. Ni delfines ni leches y empiezo a nadar. A pesar de que creo que voy fuerte no consigo enganchar pies por delante y de vez en cuando me pasan por los lados. Me desanimo un poco, pero intento mantener la orientación, veo la boya perfectamente, y no perder la calma. Me da la impresión de que llevo bastante gente por delante, pero no tanta como para venirme abajo. Espero al giro y a partir de ahí a mantenerme. Como siempre, todo se estabiliza ahí y me noto más cómodo. Intento no perder la concentración y nadar bien sin perder pies. Vamos un grupo grande (todavía no sé con quién) y hay que estar fino en la transición.

Me pongo de pie. La gente empieza a quitarse el neopreno en cuanto se incorpora. Yo tengo la bici a un minuto corriendo, así que ni lo intento. Sólo mantenerme de pie y empezar a correr cuanto antes. Aún así, me adelantan Kareaga y Fuentes. Bueno, creo que tendría que haber estado más adelante en condiciones normales, pero no es para nada mal grupo, así que de nuevo, concentración. Corro por mi pasillo (por un momento me entran dudas de no haberla cagado, y después de no haberme pasado) hasta que por fin llego a mi bici. Me pongo el casco mientras me quito el neopreno con los pies, cojo la bici y salgo detrás de Kareaga. Vamos a hacer el salto de rana cuando un chico de Lekeitio falla y se cae en la mitad de la carretera. Kareaga le esquiva, pero yo estoy más lento y no salto hasta que no se reincorpora. Acierto bien con las zapatillas, pero con muy poca inercia. 5 segundos perdidos y adiós grupo. Me quedo sólo y a pesar de ir fuerte ( 3 minutos a 320w y 170 ppm) cada vez se me van más, así que me limito a mantener un ritmo constante, ver si no se entienden por delante, o llega alguien por detrás.

Subo Berio a 345w, y no se produce ninguna de las dos cosas.

En la subida de Zuhatzu (366w), por fin viene por detrás un grupo bueno con Illaramendi, Ugarte, Gondra, Loizaga… Doy todo lo que tengo para enganchar y no quedarme. Bajo a unos 10m porque no me acuerdo si había badenes o no, sabiendo que en Añorga tengo algo de margen para recuperar. A partir de ahí, lo de todos los años. Empezar a colaborar en los relevos e intentar que todo el mundo pase. Cuando vas en el puesto 50 no tiene mucho sentido andar regateando. Hay que ir hacia adelante como se pueda y la colaboración en este caso es más o menos buena.

Comienza la subida desde Orio e Illaramendi, Ugarte, creo que Loizaga  y otro chico salen más fuerte. Intento seguirles, pero veo 450w durante varios segundos y decido seguir a mi ritmo. Hacia mitad de la subida me recogen un Gondra, Arrieta y un TKronos que habían iniciado la subida algo más despacio y hacemos la ascensión hasta arriba juntos a unos 325w.

En la parte de arriba paso algún relevo por vergüenza y cuando empieza la bajada de tramo de peor asfalto , me acuerdo de que Iñaki Moya me ha dicho que está bastante mal, no hay nada de visibilidad y no arriesgo. Una vez llegado a Igeldo aprieto un poco más, cojo a Arrieta y a un grupo de chicas con Itsaso Leunda y Amaia Ostoloza. Adelanto como puedo y empiezo el tramo de las curvas peligrosas. Me lo tomo con calma. Tanta, que las chicas me piden paso a gritos (unas con más educación que otras) en medio de la trazada de la herradura. Ya en Ondarreta las vuelvo a adelantar y disfruto del último tramo en solitario. El día es espectacular, está lleno de gente y podría ser un día perfecto para una remontada a pie como las que hacía antes… Pero ya sé que eso no va a ser posible. En cuanto me bajo de la bici confirmo que mis piernas están tocaditas y no voy fino.

Pongo la bici girándola delante de mi juez favorito ;), me pongo los calcetines con calma, el dorsal, cojo el gel de mango y salgo. Hace mucho calor, así que importante coger todo el agua que se pueda y encontrar un ritmo sostenible.

Miro el 935 (qué diferencia para correr con el 920) y veo 3’45. Bueno, ni tan mal. Creo que ahí voy a poder aguantar. Pero tengo más claro todavía que de ahí no voy a poder bajar con la pesadez de patas que llevo, así que una vez más, concentración, fijarme mini-objetivos y no petar.

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En el último kilómetro, intento cambiar un poco de ritmo. Creo que me queda algo. No he sentido esa sensación de agonía que llevas cuando vas al límite (aeróbico?), pero sentía que no tenía fuerzas para ir más rápido. Así que arriesgo un poco y cambio.. .Tampoco demasiado, pero por lo menos para demostrarme que puedo hacer el último kilómetro por debajo de 3:40.

Llego a meta. Me corto bastante y no hay celebraciones de ningún tipo. No sé si la fatiga, el entorno ñoñostiarra, o no estar del todo a gusto con la carrera, pero entro como si fuera una carrera más.  Me siento más liberado que contento por ver que soy capaz de competir. Ha sido más un “por fin”, que un “qué bien”… Espero que a partir de ahora todo salga con más fluidez.

Análisis:

Por parciales.

Natación.

Puesto 64. Me sale a 1’26″/100 según el GPS. Mal puesto, a la cola del primer pelotón grande, pero uno de mis mejores ritmos en competición. O sea, que sigo sin sacar lo que creo que tengo, pero es bastante mejor que los desastres de 2016 en Lekeitio y Ondarroa, por ejemplo.

Ciclismo.

A pesar de todo, en la línea de otros años.

Subida 2012 2013 2018
Berio (2’) 380 350 345
Zuhatzu (3’) 360 350 366
Orio (15’) 328 316 323

Al final, 258w, 291wn y 160 ppm. Mejor que mi última participación en 2013 (que fue una cagada), casi igual que en 2012 donde mejor lo hice y exactamente igual que en mi último triatlón, en Colindres 2016. Contento.


Carrera a pie.

Constante. Lento, pero constante. No tenía fuerzas ni ritmo para más. Parcial 36 a 3.43. De los peores en mucho tiempo. Pero por lo menos corrí y remonté algo para terminar en el puesto 42º.

 

Quería saber donde estaba. Ahora ya lo sé. De aquí en adelante, a intentar mejorar.