Equivocarse

Hay veces que te equivocas porque no tienes base para tomar la decisión correcta. Errar es humano y muchas veces se aprende de ello si tienes un poco de cabeza, visión y capacidad de análisis. Pero otras veces te equivocas, porque te dejas arrastrar por algún sentimiento irracional que no te deja pensar con lucidez. Esto realmente no es equivocarse. Es hacer el gilipollas.
Esto es lo que hice el sábado en Logroño. Después de una semana con gripe, sin apenas fiebre pero con un malestar y debilidades como hacía mucho tiempo que no tenía, no fui capaz de renunciar a competir en Logroño, nada menos que en un 400m libres.
No había ni una sola señal que me indicara que podía hacerlo medianamente bien. La víspera, nadé 1500 m con malas sensaciones, todavía con algo de malestar y malos tiempos. El sábado tampoco me terminaba de encontrar recuperado, pero aún así, pensé: “bueno, vamos, pasamos la tarde en Logroño y me pruebo”.
Me pruebo… me pruebo, ¿qué? ¿Pruebo cuánto más lento estoy tras una semana sin entrenar? No, pruebo cuánto más lento estoy después de una semana con gripe. ¿Y esto para que sirve? Pues para nada. Para pasar un mal rato horrible en la piscina, salir del agua con un mosqueo de puta madre y arrepentirme durante días de hacer el gilipollas. Espero que por lo menos sirva para que no se vuelva a repetir.

Ya que tengo tiempos, voy a poner un par de parciales para que se vea la dimensión del sufrimiento.

Por tener alguna pista más: en el 800 de Anaitasuna de noviembre, el 200 lo pasé en 2’29″ y el segundo 200 en 2’38”.

Pues eso. Aprender. Aprender que no sirve de nada competir cuando no se está preparado y mucho menos cuando no se está sano. Hoy es martes y todavía no estoy recuperado.

Así que de nuevo, a empezar poco a poco, que los objetivos sean sólo objetivos pero no obligaciones y a no pasar malos ratos a lo tonto, ya no sólo en las competiciones, sino en la preparación de las mismas.

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Vuelta a las competis.

Después de ponerme sólo un dorsal en 9 meses, necesitaba competir. En lo que fuera. El otoño está siendo complicado. No termino de remontar. Las bacterias, virus, etc, me han dejado con poca capacidad de asimilación de cargas de entrenamiento, y en cuanto “me paso” un poco, lo pago con unos cuantos días seguidos de fatiga, catarro, tos… Lo que sea.

Hace 10 días se presentó la primera prueba de la liga Norte, en Anaitasuna, con un 800 y un 200. Me pilló a contrapie. Tanto que no tenía ni el reconocimiento médico hecho. Me lo hice en el mismo día y gracias a la eficiencia de Uxue pudimos tramitar la licencia.

Solventados los temas administrativos tocaba ver cómo estaba. No he hecho nada de TOLAs, ni rotas ni nada, así que hice un 16*50 rec15”. 10’20”. Bueno, no iba mal, pero 15″ creo que son muchos segundos. Así que el objetivo  que me puse era al menos igualar el paso del 800 en el 1500 del año pasado en la misma piscina pero en diciembre (10’31”).

En el calentamiento no me encontré del todo mal, haciendo 50s en 38 alto sin muchos problemas  pero todavía con fatiga del viaje en el día a Frankfurt el martes sin apenas haber dormido por la tos, no estaba para excesos.

Tenía a mi lado a Javier Ruiz, record de España de M55 en 400, 800, 1500 y 3000 y que ya sé perfectamente cómo nada. Así que la estrategia era frenarme para no ir por delante en los primeros 200m y después, olvidarme de él.

Y eso fue exactamente lo que hice. Salí bastante bien, iba muy muy fácil (lo que es la adrenalina de competición), tanto que hasta salía de los primeros virajes con patada de mariposa y me iba frenando. La consigna al equipo que me seguía desde el bordillo era que iba a pasar el 200 en 2’30, y luego intentar ir a 1’20”. Si me iba, avisarme, pero si no reaccionaba, era que no podía más y dejarme tranquilo.

Y todo fue perfecto hasta el 500. A partir de ahí, dolor de brazos que coincidió con las primeras señales para que apretara. Intenté hacerlo, lo que sirvió para no irme del todo del objetivo del ritmo, quedarme en dos 100s a 1’21 y poder hacer el último otra vez en 1’20”, para un 10’31″47 llegando muerto, pero con el objetivo cumplido y muy contento.

Creo que con cuando empiece la intensidad en los entrenamientos, AM, TOLA, MPLA, etc, y la ayuda de bañador nuevo (los triatletas que me leéis no me creéis, pero ayuda un huevo) puedo mejorar mi 10’18” de enero febrero de 2017 en Mallorca. Al fin y al cabo, “sólo” son 2 segundos el 100… :). Lo que no sé es cuándo se presentará esa oportunidad.

Como fin de fiesta, me quedaba un 200 una hora después. El objetivo en este caso era no hacer mi peor marca y a poder ser no quedar el último de la serie, aunque iba con el peor tiempo.

Me resbalé en la salida (y eso que salí con los dos pies juntos), aunque por lo que parece no se notó demasiado a pesar de que también noté cómo se me hinchaba el bañador. Aunque iba frenando, notaba fatiga ya en el 100 e iba el último. Por fortuna, me quedaba algo de cambio, ( o esa impresión me dio) y el compañero de al lado pegó la petada más gorda que he visto nunca en un 200, así que llegué animado al final, para marcar un 2’21″81 (1’08+1’12) y no ser el último.

Como he dicho antes, contento. No por el tiempo en sí, sino porque parece que la “inversión” de tiempo en la mejora de mi técnica tras mi paso por el Swim Camp Getxo, principalmente en la patada y en el agarre con el brazo izquierdo (aunque me ha costado una tendinitis que ya va mejor) parece que va dando resultado.

Vitoria 2018. Anemia. DNS.

No corro. He mantenido la esperanza y la ilusión hasta el último momento. He hecho todo lo que podido para volver a correr en casa, pero otra vez tengo que asumir las cosas como son y pensar con la cabeza. Así que me sumo a la larga lista de compañeros que no podrán correr en casa este año, pero para mí ya son dos seguidas.

La semana pasada uno de mis más fieles lectores me decía que la crónica del Onditz no transmitía mucho optimismo. Y era así. Sabía que algo no estaba bien, que no me encontraba bien, que no era normal que tuviera tanto cansancio, que hubiera más crónicas de retiradas y “no presentados” que de carreras desde febrero… Y este jueves me confirmaron que tenía anemia, otra vez.

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Esto explica muchas cosas, realmente casi todo y por un lado me tranquiliza. No lo hace tanto el hecho que tenga esos valores de hierro tan bajos a pesar de haber estado tomando hierro de forma más o menos continuada desde enero… Así que hay que seguir haciendo pruebas. Por lo tanto, una vez más, parar.

He estado planteándome salir mañana coger el autobús, nadar y coger la bici y ver hasta dónde podía llegar… Pero creo que no merece la pena. No voy a nadar bien, me van a pasar por todos lados y va a suponer un esfuerzo que me puede costar semanas recuperar, como he visto después del Memorial Onditz.

Si se está enfermo, se para y punto.

Creo que no iré a la salida, Tampoco hay que torturarse innecesariamente. No quiero tener ese recuerdo en la cabeza cada vez que pase por allí con la bici, que son unas cuantas al año. No quiero ver mi box vacío, ni oir mi nombre por la megafonía sin poder salir.
Sí estaré en el centro con Adrián animando a todos, conocidos y no, intentando enseñarle lo que son las carreras y todo el esfuerzo que hay por detrás de ellas.

No se termina el mundo, es una carrera más, etc. pero muy poca gente sabe lo que me puede doler esto. Pocas horas de entrenamiento (que para mí son cualquier cosa menos sacrificio), pero muchas de pensamientos, visualizaciones, análisis de datos, intentos de planificación y muchas, muchas vueltas para intentar llegar a hacer lo que no me da tiempo a hacer.

Y de nuevo, punto y aparte. Pararé un poco y volveré a empezar poco a poco. No sé si volveré a Media Distancia. Me supone un estrés y un desgaste que no sé si merece la pena. Siempre he pensado que mi distancia es la Olímpica. Esta decisión estaría más que tomada si en casa no estuviera el mejor MD de España. Lo maduraré durante el verano. Pero sigo teniendo ilusión y ganas por seguir mejorando la natación (en piscina y en aguas abiertas), por volver a andar fuerte en bici, seguir experimentando con la aerodinámica y sobre todo por correr como corría antes de la pubalgia, así que volveremos a vernos.

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Crónica y análisis de mi participación en Campeonato de España de Natación Máster en piscina corta. Málaga.

Tal como dije en la entrada anterior, mi objetivo en esta competición era mejor mis marcas en las distancias en las que participaba. 400, 200 y 100 libres, en este orden de importancia, una vez que el 800 ha sido pasado al Campeonato de Larga Distancia.

A pesar de que había hecho prácticamente los mismos metros que el año pasado (8000m semana de media en los últimos 4 meses), la puesta a punto había sido mejor, o por lo menos muy específica de cara a “memorizar” ritmos a base de Ultras, TOLAs, ritmo de resistencia y demás formas de hacer 50s a ritmo de carrera o próximos al ritmo de carrera. La última semana había sido muy buena con algunos 4×100 a 1’13 que me daban cierta confianza, sobre todo para el 200, aunque tenía dudas de ser capaz de aguantarlo en el 400.

Precisamente el 400 fue la primera prueba del Campeonato. Después de cruzar España en tren el día anterior y pasar una noche no demasiado buena, me notaba cansado desde la hora de levantarme. Decidí calentar pronto para poder probar los poyetes, lo que supuso estar una hora y media esperando a mi serie y creo que fue un error. Llevaba mi serie bastante bien estudiada, hasta donde se puede en estos casos, donde la gente va con marcas de pases de pruebas más largas etc. Sabía, o mejor dicho intuía por los tiempos de otras pruebas, que Pedro Madrid era buena referencia. Bastante mejor que yo y que lo que decían los tiempos de salida, pero que tampoco tendría que irse demasiado.

La estrategia era la de siempre, 100 “suave”, ir en progresión, para empezar a subir el ritmo en el 200 y apretar hasta el final a partir del 300. Esto que parece tan fácil, se complica mucho cuando vas al límite y no tienes ni idea del ritmo al que vas. Tras una salida bastante buena, Pedro Madrid enseguida empezó a marcharse. Lógicamente, todavía iba guardándome, pero a la vez veía que mucho más rápido que eso no podía ir. Primer 100 en 1.07.46. El objetivo era pasar el 200 en 2.22. Si me iba de ahí, me tenían que hacer señales desde bordillo. Pasé en 2.21.47. Tras el viraje vi que no había señales, así que la cosa iba bien. Entonces había que cambiar… Y no pude. Me notaba agarrotado, duro, o tal vez ya cansado, pero el caso es que no me encontraba a gusto. Hice lo que pude, (1.14.8+1.15.3), con el último 50 en 37.20… La idea era acaba algo más rápido, pero probablemente salir más rápido me penalizó… Pero si hubiera pasado en 2.23, tampoco hubiera llegado a 4.50.

Así que nada, me quedo con mejorar mi marca, que fue en el mes de mayo (dato importante) de 2017, 8 segundos mejor que en Logroño hace dos meses, y 4 segundos mejor que el año pasado en Mallorca. Y 10º de 40-44 🙂

El viernes me tocaba el 100. Mi peor prueba, pero ya puestos, quería intentarlo también. Salí “rápido” y puede acabar bastante bien, con un 32.45 en el segundo 50… No deja de ser curioso que mi marca en esta prueba sea sólo 4,5 segundos mejor que mi pase del 400, pero es lo que hay. Como dato, Pedro Madrid me sacó la misma diferencia en 100 m que en 400m… Vamos, que velocista no soy.

Por la tarde me tocó nadar el relevo de mariposa del 4×50 estilos mixto. Un marrón de los buenos, o un reto que te cagas. Depende de cómo lo mires. Algo lo había preparado, pero no había llegado a hacer 50m seguidos. Sabía que mejor que el año pasado cuando me “tiré a la piscina” en Logroño para hacer 41.46 estaba, pero esto era un Campeonato de España. La idea era hacer el primer 25 tranquilo, buscando algo de estilo, para volver más fuerte… Pero cuando estábamos a punto de empezar, me di cuenta de que tenía a mi izquierda a Susana Librada (campeona de España 40-44 en Badajoz en 50,100 y 200 mariposa) para hacer la mariposa con los delfines de Cáceres, y no pude evitarlo. Salí a todo lo que pude, tanto, que apenas se me fue en el primer 25, y claro, la vuelta se me hizo más dura…. Pero al final 36.69… Increíble.

Y para terminar, me quedaba el 200. Una de las pruebas que dicen que son de las más difíciles de nadar, pero que creo que se me da bastante bien. Tras la peor salida de todos los Campeonatos, otra vez, un 100 aguantando (pasando el penúltimo por el 100), para darlo todo en el segundo 100. En este caso, fue 1.07+1.11.

 

Ahora mismo no veo muchas formas de hacerlo mejor en cuanto a la estrategia de ritmos se refiere. Tal vez podría apretar algo más en la salida, pero ya se ve que al último 50 llegué tostadillo. Las ULTRAS las tenía a 35 bajos, pero ver el 34 me costaba mucho,  (sin viraje en la llegada) así que creo que es lo que hay. Por lo tanto, como en el 400, MMP y top 10 en 40-44, y tan contento.

El resumen en la tabla que más me gusta. Esta en la que se ven las progresiones y que cuando las cosas se preparan bien (gracias coach;) , (casi) siempre salen bien:

Y ahora ¿qué? Pues después de una sesión de tecnificación con el Swim Camp Getxo, creo que tengo muchos puntos que mejorar… pero me centraré en dos: el rolido (un clásico) y los pies. Sí, los pies. O mejor dicho, las piernas. Ya veremos si funciona.

Y el otro clásico. El pasar esta mejora de una vez a las aguas abiertas, Los dos puntos mencionados anteriormente, deberían ayudarme. Eso y meter horas en el pantano en cuanto se temple el agua.

Pasar página y a por 2018.

Por fin, toca pasar página.  Tras un año y medio sin correr un triatlón y dos años sin correr una carrera popular por mi pubalgia,  en diciembre corrí dos carreras a pie.

La primera fue el memorial Barricarte de Alsasua, una carrera que me gusta mucho, muy de pueblo, y este año con 10,4 km  en lugar de los 12,4 de años anteriores. Llegaba con unas pequeñas molestias en el tendón de Aquiles, pero que no noté, en parte a la crema calentadora de Cramer que uso desde hace un montón de años.

La carrera fue mejor de lo que esperaba. Es una carrera de nivel bastante bajo para lo que es esta zona, en el que se suele salir bastante despacio y eso me permitió, a pesar de colocarme mal en la salida pasar a encabezar la carrera durante unos metros en el primer kilómetro. Un brindis al sol, una chorrada con todas las letras, pero que me hizo mucha ilusión después de lo que he pasado. Una vez pasada la tontería, me abrí y dejé que pasara quien tenía que pasar y me coloqué en 4º puesto.  Así aguanté un poco más hasta que vi que el trío de cabeza se me escapaba, y yo iba tirando de un grupo de unos 7-8. “Dejé” que Javi me pasara y tirara él, para intentar coger una posición un poco más cómoda. Pero era cuestión de tiempo que terminara reventando…Eso es algo que nunca termino de hacer porque a estas alturas sé bastante bien cuándo hay que levantar el pie, y en este caso tocó en el km6 para intentar minimizar daños, y sobre todo, conseguir llegar a meta.. Algo que entonces pensé que ya no iba a ser capaz de hacer. Se me había olvidado lo que se sufre yendo a 180 ppm… A partir de ahí, pasé de ir a 3.25 a unos 3.33 bastante más cómodos y así hasta el final.

Alsasua

Al final, 3,26 de media, casi mi mejor tiempo en un 10 km. Tenía 3,24… también a principios de temporada. Siempre me queda la duda de ver lo que podría hacer en esta distancia estando en forma, pero eso es en verano, y entonces estamos a otras cosas.

Pero bueno, estar pensando en tiempos, ritmos, es algo que no podía imaginar que me pasara por la cabeza en mi primera carrera. Así que muy contento.

Y por otro lado, unos días más tardes corrí la San Silvestre de Vitoria. Probablemente mi prueba favorita. Mi idea era intentar correr a 3’20… Pero no salió. No sé muy bien si el cansancio de esa semana por temas laborales, falta de entrenamiento a esas velocidades, haber hecho mis únicas series a ese ritmo sólo 3 días antes… Pero no salió, en el km 3 ya estaba a 3.30, creía que cómodo, pero cuando hubo un cambio en mi grupo no fui capaz de reaccionar, y al final corrí casi al mismo ritmo que en Alsasua pero en 6 km… Me dio mucha rabia porque creo que podría haber estado en el 7-8 puesto, pero bueno, tampoco vamos a volvernos locos en mi segunda carrera.

SANsiLVESTSRE

Lo más importante de todo. Ya podía correr, tenía ganas de seguir mejorando y de mirar al año que viene.

Algunos días, después de correr tengo alguna pequeña molestia en el tendón inguinal, y el ilíaco derecho me sigue dando guerra. No estoy muy seguro, pero creo (es la enésima teoría al respecto) que llevo la pierna derecha demasiado tensa nadando (gracias a Swim Camp Getxo por daros cuenta!!) y se me carga mucho toda la articulación… Así que los deberes son aprender a relajar la pierna nadando. Complicado, muy complicado, pero no tengo más remedio que aprender a hacerlo.

Finalmente, en diciembre también nadé un 1500 en el Anaitasuna. Creo que lo hice bastante bien, con un 19’50’’, sufriendo bastante más que en el 19’36 de Sopelana el año pasado. Pero es bastante normal… En Sopelana estaba a tope, y en Pamplona, ..pues era diciembre.

Así que nada. De momento, todo en orden, así que pasamos página. Pubalgia superada, primera fase de la preparación de la temporada 2018 terminada y ahora empieza lo chulo.

Ya he confirmado mi inscripción en el Triatlón de Vitoria y mañana empiezo mi tercer Campeonato de España Máster de invierno. 400, 200 y 100 m libres. El objetivo, como siempre, mejorar mis marcas, y si como consecuencia puedo meterme en top10 del 400 y 200 en mi recién estrenada categoría de 40-44, pues genial.

 

Arranca la temporada de natación. Primera jornada Liga Norte Máster. Logroño

Este sábado comenzó la temporada 2017/2018 en lo que a competiciones se refiere. Espero que sea la temporada de mi retorno al triatlón después de un año lesionado.

Creo que desde verano he hecho las cosas bien. Primeros trotes suaves, alguna pequeña recaída, saber parar, volver a intentarlo, tener paciencia, saber decir no a algunas tentaciones en forma de dorsal, salidas en grupo, etc y el resultado es que me he plantado en diciembre pudiendo hacer los tres deportes, a ritmos bastante cercanos a lo que hacía por estas fechas en temporadas anteriores, aunque muy falto de fondo y con algunas molestias repartidas por el cuerpo. Creo que todo dentro de lo normal.

En cuanto a la natación, me tomé un descanso de 4 semanas en septiembre, para volver a empezar poco a poco en octubre. También más o menos como todos los años, pero el parón más grande que he hecho hasta ahora,  también lógico después de una temporada “centrado” en un solo deporte. Sin embargo, llevo un par de meses de bastante trabajo, mucho estrés y muchos viajes que me han quitado bastante continuidad en los entrenamientos que tuve el año pasado y sobre todo me han provocado muchísima fatiga. Esa fatiga que no sale en el ATL de Training Peaks, pero que hay que tenerla muy en cuenta a la hora de plantearse los entrenamientos.

A estas alturas no voy a entrar en debates de qué trabajo es mejor o peor de cara al triatlón, a pesar de que ahora se ha puesto de moda remarcar las marcas y prestaciones de triatletas “trabajadores”. Cada uno tiene que ser capaz de distinguir en qué liga juega (aquí entran circunstancias familiares, laborales, personales, condicionantes genéticos etc) y ser consecuente con ello. Compararse con gente que no es de tu liga no hace más que crear frustraciones.

Total, que no me veía demasiado fino en la piscina, pero tenía ganas de competir. Después de grabarme un par de veces, estoy intentando cambiar algunas cosas en mi forma de nadar (en realidad, las de siempre, el rolido del brazo izquierdo y los pies caídos) y me siento  algo extraño en el agua.

https://youtu.be/8YuR3wLlPbQ

No competía desde el Campeonato de España de Badajoz (travesías aparte). Pero justo esta semana tocaron las primeras series Ultras, y fueron algo mejor de lo esperado.

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Así que de acuerdo con mi entrenadora, decidimos salir fuerte y ver hasta dónde llegaba.

Y eso fue lo que hice. Me tiré al agua sorprendentemente bien encabezando la prueba en los primeros metros, y a la par de Gustavo Itarte, que sabía que tenía mejor marca que yo, y con Eduardo Bustillo un par de metros más atrás.

A estas alturas, ya les conozco de sobra y aunque sabía lo que iba a pasar, siempre te queda una mínima esperanza de que te salga el día tonto y aguantes ahí hasta el final… Pero no. Aquí, como en todas partes, no hay milagros y tenía que pasar lo que pasó.

A pesar de que me notaba cómodo, en el 200 se me empezó a atascar el tema,  para pasar a no poder con mi alma en el 250 y venirme abajo mentalmente cuando veía que se me escapaban. Empecé desesperadamente a buscar la señal de mis compañeros de equipo del inicio del último 100 en el que  aguanté hasta el final como pude.

Siempre me da la impresión de que pegan un cambio en el 200 que me deja seco…, hasta que salen las clasificaciones y veo que el problema es que yo soy el que pega el cambio, pero para atrás.

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Analizando un poco la carrera, hice mi 100 más rápido, un buen paso del 200, y el peor segundo 200 en un año y medio, con un 39 en el 250-300 que hacía mucho que no veía en esta prueba…

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Bueno, creo que es lo normal a estas alturas, era lo que esperábamos y ahora y ya tenemos buenos datos para seguir trabajando. Y estoy contento, porque no deja de ser casi 1’5 segundos mejor que el año pasado..

El objetivo de la natación será el 400 del Campeonato de España de Málaga. Me gustaría mejorar mi 4’52 y acercarme al 4’50… Es bastante  diferencia para sólo dos meses, pero lo intentaremos.

Balance 2017. Mi temporada más difícil, la de la pubalgia.

Ahora, Strava, Garmin Connect, Sporttracks, Golden Cheetah o cualquier otro programa sirven de diario de entrenamientos, pero me gusta hacer un balance en el que interpretar los datos, lo que ha pasado durante la temporada. No todos los años consigo hacerlo, pero sí tengo unos cuantos (ver 2015) y me gusta echar la vista atrás de vez en cuando y pegarles un repaso. Cada temporada se compone de muchas experiencias, anécdotas, percances y me gusta refrescar la memoria con ellos.

Este año ha sido el más “peculiar” de todos desde que empecé a entrenar en agosto de 2001. Como ya sabréis los echáis un ojo a este blog de vez en cuando, en agosto de 2016 tuve que dar por terminada la temporada repentinamente por una “hernia inguinal” que terminó siendo una pubalgia con edema óseo incorporado. Una inflamación de la inserción del recto abdominal, “luego” fue acompañada de otra inflamación en la inserción del aductor largo…. Y así me he pasado un año. Un año sin saber qué puñetas era lo que realmente tenía, y todavía preguntándome por qué me pasó. Porque no consigo entender que 4 días antes de no poder dar dos pasos corriendo, estuviera haciendo un olímpico a tope en Colindres. He aprendido bastante, de anatomía, de cómo funciona la sanidad privada, de cómo se escurren los bultos, de cómo te recomiendan infiltraciones de plasma con alegría, de falta de responsabilidad, etc. No voy a tratar este tema ahora y no sé si lo haré en el futuro.

Prefiero quedarme con lo positivo. Prefiero quedarme con que si me hubieran dicho en septiembre que iba a estar un año sin poder correr (de verdad que lo habría agradecido) probablemente nunca hubiera imaginado que iba a ser un año positivo para mí. El multideporte tiene estas cosas… Por primera vez en mucho tiempo dejé de pensar como triatleta y pensé como nadador (aunque sin abandonar mi espíritu de triatleta). Si en 2016 me apunté a los Masters de natación como complemento a los entrenamientos de natación y con idea de mejorar mi primer sector de natación, el enfoque este año era diferente. Quería mejorar en la piscina. Si luego salían las cosas en aguas abiertas, mejor, pero lo que me importaba era la piscina. En octubre dejé de correr definitivamente, y hacía algo de bici de vez en cuando para intentar no perder del todo las piernas y no coger peso.

Tras los campeonatos de España de natación de invierno en Mallorca en los que conseguí mejorar todas mis marcas, en marzo, por fin, en Fisioterapia Igaro ya me dijeron que me olvidara de competir este año en triatlón. Me costó un poco asimilarlo, pero me mantuve en el enfoque de la piscina. Se abría el objetivo del campeonato de España de verano máster en piscina larga. Sabía que era algo que no se me daba bien y eso lo convertía en un reto que me motivaba. Al final no fue mal, como ya expliqué en mi entrada anterior y aprendí mucho.

Por último quedaban las travesías. No he tenido mucha suerte con esto… La primera, MDK Swim de Mundaka, suspendida. La travesía “familiar” del Judizmendi en el pantano de Ullibarri fue bastante bien llegando a un minuto de Arizti, que el año pasado me sacó tres minutos… Pero luego, la travesía de Ea también se suspendió por mala mar, en la del Paseo Nuevo me hicieron ir a una boya que no estaba en el recorrido y la de Itzurun –Zumaia me salió muy mal tras una salida pésima en la que todos mis defectos salieron a relucir.

Este final me ha dejado un regustillo amargo, pero no quiero que empañe toda la temporada en la que he mejorado un montón sin entrenar mucho más en el agua que en las temporadas anteriores (378 vs 350 km, salen a 500 m/semana de diferencia).

 

Tampoco me gusta la autocomplacencia, y he estrenado la Garmin Virb Ultra 30 en la piscina sacando unos vídeos bastante chulos y delatadores… Algunos fallos he corregido. Otros siguen ahí.. Y tras tres semanas fuera de la piscina, la semana que viene empezamos a intentar mejorar de nuevo.

Por último y desde luego, no menos importante, 12 meses después, ¡he empezado a correr!. Salidas que no llegarían casi ni a calentamientos en condiciones normales, pero ya no tengo molestias corriendo ni en bici, aunque se me resiente un poco el ligamento inguinal tras el ejercicio, pero parece que voy viendo la luz, así que si no pasa nada, en 2018 estaré compitiendo en mi primer año como V1.

El tema del récord de la hora queda aparcado, pero no quiere decir que no vaya a entrenar en el velódromo con la bici de pista ni mucho menos. Durante el tiempo que estuve entrenando en otoño de 2016 ya vi el CdA que tengo y los watios que puedo hacer, y sobre todo lo lejos que estoy de rodar a 45 km/h. Entrenaré para reducir el primero y aumentar los segundos, porque el entrenamiento en velódromo me parece buenísimo, pero teniendo en cuenta que tengo unas limitaciones físicas que me condicionan sobre todo en la búsqueda del mínimo CdA. De esto hablaremos más adelante y, probablemente, mucho

2018 promete ser, por lo menos, un año interesante.