Las aguas abiertas y yo.

No nos llevamos bien. Me gusta nadar en aguas abiertas, pero termino desesperándome después de cada competición, bien sea triatlón o travesía, año tras año.

Supongo que habré hablado de esto mil veces ya en el blog, pero por más que lo intento, no consigo encontrarle explicación a mi diferencia de rendimiento entre la piscina y las aguas abiertas.

El año pasado, después de hablar con mucha gente, y observarme a mi mismo, llegué a dos conclusiones o motivos:

1) respiración. Aunque parezca mentira, después de todos estos años, sigo sin terminar de echar el aire debajo del agua, salvo en los virajes (pista de por qué se me da bien la piscina de 25)

2) frecuencia de brazada. En general, en aguas abiertas, salvo si vas sólo, es más eficiente el nado con frecuencias altas. Mi tipo de nado, siempre ha sido de frecuencia baja y en cuanto salía de ahí, me ahogaba y bajaba mi rendimiento. Hasta el año pasado, en tantas de 50m, a partir de 72 bpm (36 ciclos) ya iba más lento.

Este año, he estado trabajando ambas cosas: la respiración con algo de concentración y la frecuencia de brazada, tanto preparando las competiciones de natación máster como escaqueándome lo menos posible de las series de palas +pull + la odiada goma en los pies.

Pero han bastado un par de entrenamientos en Landa con boyas con el equipo para ver que algo sigo haciendo mal.

La semana pasada montamos un triángulo de unos 200m al que le dabamos vueltas. Empezaba intentando seguir a Ciro, al principio incluso en paralelo, pero al llegar a la primera boya, él la pasaba más rápido que yo y ya era incapaz de cambiar para intentar cogerle pies… Y si la tanda era de más de 2 ó 3 minutos, terminaba pasándome Ibon, a quien en piscina le saco unos 4 sg/100.

Al llegar a casa analicé las gráficas de frecuencia de brazada (Golden Cheetah) y vi esto (las líneas rojas son mías).

Empezaba todas las series a unas 80 bpm para terminar medio muerto a 74-75. Puede parece poca diferencia, pero creo que cualquiera que haya entrenado con el tempotrainer sabrá que no es así.

Como referencia, 80-82 bpm es la frecuencia que estoy llevando en las series de 50 m en las que simulo ritmos de 200m libres…. Con lo cual, parece lógico pensar que no soy capaz de aguantar más de 2 minutos esa frecuencia, menos si son varias veces seguidas.

Para confirmar esto, miré la misma curva (frecuencia vs tiempo) de un entrenamiento en el pantano, yo solito, en tandas de 125 m, con el ritmo marcado por el tempotrainer. En este caso lo programé inicialmente en 72 bpm para subirlo en la mitad a 75, ver que no me compensaba y volver a 72.

Por último, he mirado el registro de brazadas, pulso y ritmo del triatlón de Vitoria de 2016 donde a pesar de ser una de mis mejores nataciones, al final se me terminó haciendo larga (e Ibon me pasó en una de las boyas intermedias para terminar sacándome algo más de un minuto).

A pesar de que falta el último largo (porque en un golpe alguien le dio al Stop), se ve cómo en el calentón inicial paso de 90 bpm, estoy por encima de 80 durante dos minutos y termino cayendo a 70 a los 5 minutos. Finalmente, el pulso empieza a subir bastante y a dispararse a partir del 12.

La primera conclusión que saco es que no puedo empezar con esas frecuencias, al menos hasta que no lo tenga más controlado. Pero claro, ponte en una línea de salida con 1000 maromos situados a 10 metros por detrás y ponte a deslizar… Como que no. Así que habrá que por un lado encontrar un equilibrio en el ritmo de salidas y practicar, practicar y practicar para que si hay que subir la frecuencia por necesidades del guión no me pase tanta factura.

El pasado fin de semana iba a tener la primera prueba de verdad en la primera travesía de la temporada, pero la MDKSwim se suspendió por mala mar.

Estoy a dos semanas del Campeonato de España Máster de Natación que es en piscina de 50, así que creo que voy aparcar lo de las aguas abiertas hasta julio y centrarme en preparar las pruebas para las que me he apuntado(100, 200, 400 y 800), que la piscina de 50 tampoco es que se me dé nada bien. Tengo todo el verano para seguir practicando.

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Mi primer 1500 (19’36”) y MMP en 400 libres (4’52’’23)

Estoy muy contento. Como ya puse en la previa el objetivo del 1500 era bajar de 20 minutos. No suelo ponerme objetivos a la ligera y si los publico es porque, aunque siempre te quedan algo de dudas, estoy convencido de que puedo cumplirlos si hago las cosas bien.

Y en Santurtzi, todo (o casi) salió bien. Nadaba en la primera serie de la mañana, al final sin Mustafic por lo que me tocaba nadar bastante sólo en la calle 1. Bustillo iba por la 3 y Bruno por la 4. En estas pruebas, todo está en encontrar el ritmo cuanto antes y no volverse loco con cambios.

A pesar de que durante el viaje me notaba cansadillo, ya en el calentamiento me notaba fino, haciendo 50s en 37 bastante fácil. Me salí del agua, cambio de bañador y 15 minutos antes de empezar, gel de café de 40 gr con cafeína, y a la cámara de llamadas.

Me tiré bien y vi que enseguida Bustillo me cogía un par de metros y yo me encontraba bastante cómodo. En el paso del 100 me di cuenta de que era capaz de ver mi tiempo (o el de Bustillo, no estaba muy seguro) en el marcador antes del viraje lo que resultaba una ayuda bastante interesante. En cualquier caso, la cabeza tampoco da para echar muchas cuentas y al final puedes desconcentrarte, así que me limité a hacer el menor número posible de cálculos, pero veía que estaba nadando por debajo del ritmo previsto: 2’28 el 200, 5’03” el 400 y que pasaba el 800 en 10’18”!! igualando mi marca de Palma de Mallorca. Esto me animó muchísimo. Seguía notándome muy entero, y aunque pensaba que iba el último de la serie, me centré en lo mío y mi sub20. Entonces empezaron los problemas con el gorro… En las competiciones en piscina me pongo las gafas por debajo del gorro para que no se me muevan en la salida y nunca he tenido ningún problema, pero notaba que empezaba a subirse poco a poco.. En algún viraje intentaba echarme la mano rápido a la cabeza para intentar recolocarlo, pero era imposible. O me paraba más o nada. No tenía nada claro si se podía nadar sin gorro, pero empezaron a venirme calvos nadando a la cabeza, y bueno, lo importante para mí era ver si podía nadar por debajo de 20, con gorro o sin él, así que después de un último intento, el viraje del 1400 lo hice impulsándome más fuerte para que se terminara de salir, haciendo los últimos metros “a pelo”, y lo que es más importante con un buen cambio de ritmo (último 100 en 1’16”59), que si no nos hubiéramos liado con el cartel de las vueltas, habría empezado algo antes.

Los parciales: (cómo mola lo del cronometraje electrónico)

Y el ritmo comparado con el 800 de Mallorca.

Y el ritmo de los largos no iniciales.

Creo que está bien nadado. Podría haber apretado algo antes, pero bueno, muy pero que muy contento.

Al mediodía me fui a ver el triatlón de Bilbao para hacer tiempo (cero envidia al ver la ría y de nuevo hipotermias, y lo que es peor, mucho tiempo en boxes la gente sin ser atendida más que con el plástico de las hipotermias) y a la tarde, de nuevo a la piscina para intentar mejorar mi 400m. Estaba muy animado, no me notaba cansado del 1500 y tras estudiar un poco mis parciales de las últimas carreras, decidí que tenía que salir más fuerte e intentar aguantar como fuera, que para eso me estoy zurrando con las ultras. Calenté poquito y a cambiarme de bañador con tiempo. Otro gel de café de 25 gramos y a la salida.

Y eso intenté: una salida más rápida de lo habitual, pero después también pude bajar casi 1 segundo en cada 100 respecto a las últimas carreras, lo que se traduce en una mejora de más de 3 segundos respecto a Mallorca y 6 segundos respecto a mi último intento, hace un par de meses. Después de unos meses atascado, una mejora enorme. Por cierto, estrenaba bañador…

Y así queda mi tabla de marcas al final de la temporada de piscina corta.

Ahora a por las travesías (lo más difícil) y la piscina de 50 en el Campeonato de España Máster de Badajoz.

Mi primer 1500 en piscina (25m). Previa.

Mañana nadaré mi primer 1500 en piscina. Será en la piscina de 25 de Santurtzi, la que dicen es más rápida de Euskadi, pero donde hace un par de meses yo no pude mejorar mis marcas del Campeonato de España máster de Palma de Mallorca.

Desde que Eduardo Bustillo me dijo en Sopelana que probablemente se celebraría este Open Bizkaia, y que habría un 1500, he entrenado con otra motivación. Una vez olvidado el triatlón por este año, “sólo” me quedaban las travesías y el Campeonato de España Máster de verano. En las travesías, tengo la motivación de intentar aprender de una puñetera vez a nadar en aguas abiertas y estar cerca de la gente con la que me peleo en la Liga norte en las pruebas de medio fondo, pero sin muchas referencias. Algo parecido me sucede para el Campeonato de España Máster. Van a ser mis primeras competiciones en piscina de 50, y salvo las conversiones de tiempo de 25 a 50 (que creo que yo no cumplo), y las referencias de algunos compañeros/rivales voy bastante perdido.

El 1500 me pone. Me pone muchísimo. Por ser la distancia larga de la natación en piscina, y por ser la distancia de natación de MI distancia en triatlón, la Olímpica. El 1500… Siempre he tenido la ilusión de bajar de 21′ en las pruebas de distancia olímpica. Significaba nadar por debajo de 1’25” y salir “en carrera”, al menos en el circuito vasco. Y si no me falla la memoria, nunca lo he conseguido cuando la distancia está bien medida.

Sin embargo, el sábado el objetivo es bajar de 20 minutos. Ver el 19. Nadar por debajo de 1’20”. Nunca hubiera pensado que podía estar en condiciones de intentarlo al menos, Pero después de ver mis tiempos del 800 de Mallorca y de lo que me está saliendo en los últimos entrenamientos, tanto en Ultras como persiguiendo a Ciro, creo que hay que intentarlo.

Tendré de compañeros de serie a Adnan Mustafic, ganador de la Getaria Zarautz en 2008 y de la MDK Swim el año pasado. Casi nada. Le vi nadar el 400 en Santurtzi en 4’22… Espero que por lo menos las corcheras aguanten bien todo el agua que mueve… A Eduardo Bustillo, a quien no puedo intentar seguir en una distancia tan larga y a Bruno González, con quien ando en distancias más cortas ando muy parecido.. Pero está en la calle 4, un poco lejos. A Miguel Ángel Fraile no le conozco.

serie1500

Por la tarde, tengo el 400. Mi prueba en Master. Con bañador nuevo (Arena Carbon Air) pero después de la paliza del 1500, veremos si soy capaz o no de bajar del 4’55”46.

Diferencia piscina 25 a piscina 50 con neopreno (v2017)

Llega el verano. En Vitoria todavía hiela algunas noches, pero ya tenemos alguna piscina de 50 abierta, algo que me viene muy bien ahora que el murete de la Mendizorrotza va a estar clavado en 25 m durante unos meses por un problema estructural.
Salvo milagro, no voy a participar en ningún triatlón esta temporada, pero sí en todas las travesías que pueda y me apetezca. Ahora que ya más o menos sé nadar en piscina, me falta aprobar mi gran asignatura pendiente: las aguas abiertas. A partir de ahora, me dejaré caer más por el pantano y también en la piscina de 50 con neopreno.
Creo que mi problema en aguas abiertas no es la natación con neopreno, porque ya demostré el año pasado que nadaba igual de mal  con o sin traje… Pero por muy buenos que sean los neoprenos, siempre cambian algo el nado y es algo que hay que practicar. Además, el campeonato de España de verano Máster (mi principal objetivo ahora) es en piscina de 50 y mi caída de tiempos en piscina de 50 es algo más alta de lo habitual o por lo menos de lo establecido en las tablas conversoras. Y como el la temperatura del aguatodavía  no está para tonterías (17ºC la semana pasada), toca entrenar con neopreno.

Todos los años me suele gustar hacer alguna prueba para ver cuál es MI diferencia entre piscina de 25 y piscina de 50 con neopreno, para intentar que los entrenamientos sean más o menos equivalentes en cuanto a intensidad. (Ánalisis de ritmos de entrenamiento en distintas piscinas y condiciones (2016), (diferencias en piscinade 25 y 50 con y sin neopreno (2014))

La semana pasada tuve la “oportunidad” de repetir el viernes en la piscina del Estadio con neopreno el mismo entrenamiento que hice en Mendizorrotza con Ibon Gabilondo el día anterior en piscina de 25m: 2×300/30″ rec+2×200/20″ rec+10×100/15″ rec

El resultado fue el siguiente.

300-200-100

Conclusiones:

1) diferencia, más o menos la esperada:

+3 segundos por la piscina 50 a la de 25 y

-6 segundos por ir con el 3.8. (Aquí me salían 7, pero dejando el “a pelo” para el final. Ánalisis blueseventy Helix 2013)

Total, 3 segundos menos.

2) Estoy mejor que otros años (aunque más gordo). Nadar a 1:20 de forma consistente (o 1.17) sin que se me dispare el pulso, es algo que antes no podía hacer. El año pasado llegué a hacer un 20×100 a 1’20 en Majadahonda con el X3M, pero muchísimo más forzado. Ha sido el resultado de mucha constancia (3 días semana con 3000-3500m/día, con alguna mínima excepción), sin enfermedades ni lesiones que me afecten a la natación e intensidad cuando toca (me mandan), sobre todo persiguiendo a Ciro Tobar.

Quedan 5 semanas para la primera travesía, MDK Swim, 8 semanas para el Campeonato de España Máster de Verano en Badajoz y los (las) Wollongong Wizards llegan este domingo a Vitoria… Así que parece que voy a estar entretenido 🙂

Se acabó. Terminada la temporada 2017.

No hay más. Ni una zancada, ni una pedalada. Sólo tropecientos pinchazos, con corriente eléctrica, sin corriente eléctrica, con plasma, con corticoides y un pastizal en fisios y tratamientos.
Este es el resumen de mi primer año en blanco. Algo por lo que muchos pasan y que nunca te imaginas que puede tocarte.
A mediados de abril, con otra inyección, esta vez de corticoides alrededor del tendón del adductor, con el edema más pequeño pero todavía ahí y con otras 6 semanas, por lo menos, sin poder correr, y molestias en una hora de bici por debajo de 200w ya no hay nada que hacer.
Me refugiaré en la natación y las travesías, me marcharé fuera de Vitoria la primera semana de julio para minimizar daños psicológicos y seguiré intentando curarme para el año que viene, ya en V1, poder hacer todo lo que este año la pubalgia no me va a dejar hacer.
Disfrutad!! Enjoy!!

No siempre se puede mejorar

No siempre se puede mejorar y menos cuando las cosas no se preparan como Dios, y todos los libros de Triatlón y Preparación Física clásicos, mandan. Soy de los que opinan que compitiendo todos los fines de semana, es imposible sacar lo máximo de ti mismo. Creo en los picos de forma, en las puestas a punto,… Pero aun así, no sé si por el desconocimiento que tengo de la natación en competición, por las ganas que tenía de seguir mejorando competición tras competición, porque la natación es lo que único en lo que puedo competir y matar el dichoso gusanillo, o contagiado por esta corriente de “compite todo lo que puedas”, he participado en dos competiciones más de natación en máster en 400 m libres. Una en Santurtzi y la siguiente en Sopelana. En ninguna de las dos he conseguido mejorar mi mejor marca.

Y es lo más normal del mundo. Porque es imposible mejorar algo que has hecho en unas condiciones especiales, casi ideales, de descanso, motivación y sobre todo, puesta a punto específica para una cita en concreto, como fue el Campeonato de España de Mallorca. Pero bueno, se trata de aprender, tenía ganas de intentarlo y no salió bien, pero sigo aprendiendo. Tanto por lo dicho anteriormente sobre las planificaciones de cargas (y descargas) de entrenamiento, como por lo que es la prueba del 400 en sí.

En Santurtzi, en la que dicen es la piscina más rápida de Euskadi, me fié demasiado de mi referencia para esa prueba (Bruno) y al final me dio la sensación de que me quedaba algo. Total: 4’57”99. En el 100 sí estuve a punto de mejorar, pero me quedé a 14 centésimas.

En Sopelana, donde el año pasado, por las misma fechas yo creo que estaba nadando peor pero hice 4’56, hice 4’58”50. 3 segundos peor que mi MMP y 2 más que el año pasado. Esta vez nadé sin referencias, o mejor dicho con la referencia de Bustillo (mucho mejor nadador que yo) que nadó en negativo y me hizo un lío… Me dormí en el segundo 100, pasando a 2’26’8, y luego hice 2’31’7, lo mismo que en Mallorca, pero insuficiente.

El caso es que no mejoré. Me da rabia porque en realidad estoy nadando bien, probablemente mejor que nunca, pero con el grupo del Vibike estamos haciendo un montón de metros de ligero-medio en packs de 100 y 150s como preparación de los triatlones, sobre todo con palas, pero ese no es el ritmo del 400 y se nota.

El problema es que estamos a mediados de marzo, sigo sin ver luz al final del túnel, y todavía no sé si seré capaz de nadar en algún triatlón este año, o me quedaré con el Cpto de España de Natación de verano y las travesías, que tampoco es que me llenen demasiado… Si no fuera por los entrenamientos con el equipo y mis persecuciones de Ciro en los entrenamientos, creo que ya habría tirado la toalla, pero bueno… de momento seguimos. No sé hacia dónde, pero seguimos.

Análisis neoprenos ORCA 2017

Orca ha anunciado hace unos días la salida a la venta de sus nuevos neoprenos para 2017 en una campaña que ha llamado Swimscale basada en que cada nadador es diferente y no siempre hay un único neopreno que sea el mejor para cualquier tipo de triatleta o nadador.

Esto, realmente, no es algo nuevo. Hasta hace unos años todas las marcas tenían 3-4 neoprenos para cubrir toda la gama, los buenos eran los fabricados con materiales más flexibles y los menos flexibles, pero más resistentes, correspondían a la gama más baja. Desde hace unos años esto no es tan “sencillo”.

Por ejemplo, HUUB tienen dos tipos de neoprenos (3:5 y 4:4) con mayor o menor flotabilidad en una parte del cuerpo u otra en función del tipo de nadador, basándose principalmente en la patada y la posición de cuerpo en el agua y un 3:3 sólo para chicas).

La propia ORCA ya tenía desde hace unas temporadas una tabla explicando las diferentes características de cada neopreno y que mencioné en mi primer análisis de neoprenos de ORCA, en el que tuve la suerte de poder probar los Predator y Alpha de 2015-2016 y compararlos con el Helix que tenía hasta entonces.

A partir de ahí, todavía tuve más suerte al poder probar varios prototipos que se estaban utilizando como desarrollo para los de la temporada 2017 que se acaban de anunciar. Más concretamente, estuve probando el 3.8 y el Predator ya que era entre los que podía tener duda por mi forma de nadar.

Y, ¿cómo nado? Pues como la como la mayoría de triatletas sin pasado nadador,

1.- con una patada muy pobre y como consecuencia una posición muy poco horizontal y por lo tanto poco hidrodinámica. De ahí los resultados de la comparación del Alpha con el Predator de 2015

https://youtu.be/U3vbCC8u62E

2.- Y también con una cadencia de brazada bastante baja. A partir de 70 bpm (o 35 ciclos), enseguida pierdo eficiencia.

Durante estas pruebas intenté seguir el protocolo habitual de tandas de 4×400 1’rec a 65 bpm, aunque cuando llegaron las competiciones pasé a hacer tandas más cortas (200m) y un poco más intensas. También los pude utilizar en las competiciones de 2016, que es donde realmente tienen que funcionar y donde salen a relucir las carencias o virtudes de los neoprenos.

Estas pruebas también sirvieron para ajustar detalles de patronaje, tamaño de paneles, cremalleras, probar alguna cosa nueva, y en este caso en concreto comparar los conceptos de flotabilidad extrema frente a neoprenos que con algo menos de flotabilidad, prima la flexibilidad en los brazos con el famoso neopreno 0.88 de las mangas.

Bueno, pues vamos a lo que hago en este blog, poner números.

Prueba 1; Predator 2015 vs Predator 2017 v1

Pero antes de nada, voy a centrarme un poco en el proceso de desarrollo o evolución que se siguió con el Predator (conmigo a la vez que otros cuantos probadores), que creo que es bastante interesante y da una idea de cómo se desarrollan los neoprenos de Orca.

En primer lugar un vistazo en seco a cómo eran para ver las diferencias.

A primera vista, me gustó mucho el 2017. Para empezar, el aspecto exterior (colorido) de las mangas. Bastante más atractivo que el demasiado sobrio Predator 2015.

Por otro lado, me llamó la atención el tejido en las axilas, que era igual que el del creo que es el del Alpha 2015, bastante más flexible que el del Predator 2015

También me sorprendieron los paneles “con burbujas” de la parte inferior, muy parecidos a los de mi antiguo Helix, con la diferencia de que los del Predator, en teoría, no absorben nada de agua. También hacen más rígido al neopreno en la parte inferior, pero no creo que eso sea un inconveniente. El patronaje es claramente diferente, pero a simple vista, yo no soy capaz de afirmar si es mejor o peor.

Cosas que no me gustaron: Las muñecas vienen con un sistema de cierre, que en aquel primer prototipo era demasiado exagerado. Inconveniente: que como quieras nadar con un reloj tipo Garmin 920xt, no lo sacabas sin darle a todos los botones en la maniobra.

Por último, me costaba muchísimo ponérmelo. A pesar de ser una talla 7, me estaba claramente pequeño y no era capaz de ponérmelo sólo. Un vez colocado me tiraba bastante de los costados. Pero bueno, lo importante. Los datos del agua:

Prueba 1;(27/02/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015. Piscina de 50m (interior). 4×400 1′ rec.

En el agua sí que es verdad se notaba bastante más cómodo, pero todavía me tiraba un poco de los costados. Las piernas sí notaba inmediatamente que flotan más y se llevan bastante más rectas por la rigidez de los paneles impermeables. Pero de brazos iba más cómodo con el 2015, porque al estarme pequeño, no podía estirar bien el brazo: una vez más la importancia de la talla en los neoprenos y para terminar me entró bastante agua por el cuello, que en la piscina cubierta hasta se agradece para refrigerar, pero no es plan de nadar con agua dando vueltas por dentro del traje.

Tiempos: me salió un segundo el 100 más rápido, pero con unas 5 pulsaciones más que con el 2015. Demasiadas, sobre todo para ser el que me puse en primer lugar.

Alguno dirá: pues vaya truño… Bueno, los que trabajamos en I+D (aunque sea en otro campo) sabemos lo que cuesta desarrollar las cosas y casi nada sale bien a la primera. Y si sale bien, casi seguro que ha sido de churro.

Así que trasladé mis opiniones a Orca y un par de meses después me llegó otro prototipo de Predator.

Prueba 2;(28/04/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015 – piscina 25 (interior). 4×400 2′ rec.

Esta vez la piscina estaba de 25m y yo bastante tocado después de una semana de antibióticos así que modifiqué un pelín el protocolo, haciendo 2 minutos de descanso entre cada 400. El resto, exactamente igual que hasta ahora. 4×400 con cada uno a ritmo constante.

Conclusiones:

Tallaje: Mi talla es la MT (soy 188 y 74 kg), tal como marcan las tablas. 

  • La talla 7 del Predator v2, a pesar de que me estaba mucho mejor que en el anterior prototipo y de que la cremallera la pude subir con más facilidad, todavía me tiraba un poco de la cremallera hacia abajo (la altura máxima son 185 y yo mido 188). Lo noté tanto en seco como en los virajes en al agua. Las mangas me estaban anchas y me salían bastantes arrugas en ellas. Al sacar el neopreno, la goma de la muñeca iba bastante más holgada que en el anterior prototipo.
  • Datos: el antibiótico me hizo ir 5 ppm las pulsaciones más alto de lo normal (este dato no os interesará mucho a priori, pero tiene su relevancia, más que nada porque me tenía que haber dado cuenta de que no estaba para competir en Senpere dos días después) Con el Predator 2015, me costó esas 5 ppm de más que la vez que lo probé en piscina de 25 contra el Alpha, pero clavé las 4 series a 5:15.
  • El Predator 2017 es un pepino. A pesar de que ya iba tostadete, me salieron todas 1s/100 más despacio, pero con 5,3 ppm menos de media a pesar de haberlo probado en segundo lugar!! Llevé la misma cadencia de brazada, pero apenas le tenía que dar a los pies. Se nota mucho los 5 mm de flotabilidad en los pies y los paneles nuevos en las piernas. Como me dio un poco de rabia no ser capaz de hacer 5:15, hice una última un poco más un poco más fuerte (no reflejada en las tablas). Y conseguí hacer el 5:16, pero sin que se disparara el pulso. 154,8 ppm, que fue lo mismo que hice en la tercera con el Predator 2015, pero llevaba ya 4000m de natación con traje… Así que intuyo que si me lo hubiera puesto en primer lugar el resultado habría sido todavía mejor.

Prueba 3) Predator 2015 vs Predator 2017 (3×400 1″rec) –piscina 50

El 25 de mayo cuando todavía estaba recuperándome de la última tanda gorda de antibióticos de la temporada, volví a comparar el 2015 contra el 2017. Esta vez en piscina de 50 y volviendo a las tandas de 400m con 1′ de recuperación. En este caso, sólo hice 3 de cada uno.
Esta vez el análisis del resultado es todavía más sencillo. Con el mismo pulso, entre 1,5 y 2 segundos el 100 más rápido el modelo de 2017.

Prueba 4) Predator 2015 vs Predator 2017 (5×200 20″rec) – piscina 50

Como ya era la semana de la primera carrera del Circuito Vasco (Ondarroa), hice una prueba más en entrenamiento a ritmo más exigente: (5×200 1’rec, 66bpm) A partir de aquí empecé a usar el Tempo Trainer de Finis, para intentar ajustar más los tiempos. En este caso, con el Predator 2017 en segundo lugar, la diferencia se redujo a un segundo por cada 100 metros para el mismo pulso.

Así que creo que se puede concluir que para el mismo pulso, la diferencia está en unos 1,5seg/100m a favor del 2017.

Aquí ya no había mucho más que probar. Las mejoras del modelo 2017 respecto al 2015 eran evidentes, así que pasamos al siguiente paso. Ver si el nuevo modelo del 3.8 con máxima flotabilidad (un 21% más que un Predator17 en la zona baja del cuerpo según Orca) me iba mejor que el Predator2017.

Prueba 5) Helix 2013 v2 vs 3.8 – (6×100 30″rec) – piscina 50

Pero antes, y debido a algunas dudas que habían surgido en mi “entorno” respecto al test que hice en febrero con el Helix, antes de probar el 3.8 2017 contra el Predator 2017, lo hice contra el Helix. De nuevo, por exigencias de la competición, cambié el protocolo, e hice unas series de 100 m con 30 seg de recuperación: 1,5 segundos más rápido para el 3.8 poniéndomelo en segundo lugar. Así que no había mucho más aquí tampoco.

Por hablar un poco de sensaciones entre tanto número, noté muchísimo la flotabilidad del tren inferior. Tanto que hasta sacar la cabeza para respirar me resultaba mucho más fácil.


Prueba 6) Predator 2017 v2 vs 3.8- piscina 50 (5×200 1″rec)

Ya tocaba poner a competir a los dos mejores neoprenos que había probado. Predator 2017 vs 3.8 2017 . Lo hice el 1 de julio (poco antes del triatlón de Vitoria) De nuevo con 5×200 con 1′ rec y el Tempo Trainer en la cabeza a 66 bpm, que era más o menos el equivalente a un aeróbico medio.


En este caso, el resultado aunque muy ajustado, era favorable al 3.8. 1,6 ppm menos para el 3.8 para exactamente el mismo tiempo y poniéndomelo en segundo lugar. ¿Por qué? Está claro que la flotabilidad ayuda, y la “menor flexibilidad en hombros”, para mi forma de nadar no es un impedimento en distancias cortas. Lo que notaba es que se puede doblar mejor el brazo debajo del agua con el Predator, pero mi brazada subacuática no es de codo alto precisamente.


Es decir, tal vez para un nadador mejor, o con técnica más “fina”, que nadara con codo alto en la brazada subacuática, el Predator pueda ser una mejor opción cómodo. Pero en mi caso, pensaba que el 3.8 me iba mejor. Lo probé también en el pantano de Landa con las chicas de los Wollongong Wizards (y aunque no me sirvió para poder seguirlas), hacía tandas de casi 400 metros “full gas” tras ellas y la sensación era de comodidad y nada de fatiga en hombros. Así que decidí utilizarlo en la prueba estrella de la temporada, el Triatlón de Vitoria.

Pero como he dicho al principio, es en las carreras, con exigencia máxima, donde de verdad se ven las diferencias. Como ya cuento en la crónica de Vitoria 2016, nadé bastante bien, pero los últimos metros se me hicieron bastante pesados y salí fatigado..

En Getxo, que iba a ser olímpico pero por problemas organizativos al final se nadaron 750 m, también nadé con el 3.8, me salió probablemente la mejor natación del año, saliendo del agua con Egoitz Zalakain, ganador al final de la carrera, aunque también salí “tostadillo” del agua.

Así que sin más test, en la que al final fue mi última carrera de la temporada por culpa de mi pubalgia, en Colindres, nadé con el Predator 2017. El resultado no fue bueno, pero más porque me quedé cortado que por otra cosa. De hecho, la segunda vuelta la hice en solitario manteniendo la distancia con el grupito de delante pese a ir tirando yo sólo y saliendo bastante más fresco del agua que en las últimas carreras con el 3.8.

Todo esto hizo que me entraran dudas de la “validez” del test de 200m, y en octubre volvía a las repeticiones de tandas de 400m. El resultado fue el siguiente, 

Prueba 7) 3.8 vs Predator 2017 v2 (3×400 1′ rec) –piscina 25



En resumen, prácticamente iguales, aunque con un pelín de ventaja para el Predator, ya que, además de que me lo puse al final y ya iba tostadillo, apenas hay diferencia en pulso/ritmo. Tan sólo en la última tanda (y también más importante a la hora de valorar la fatiga se nota algo de diferencia).

Como también pude grabarme, he intentado sacar unas grabaciones donde se pueda comprobar en el nado la diferencia que se siente entre los dos, pero esto es un poco más complicado:

– Flexibilidad de brazo:

Las imágenes no son las mejores y no sé si son capaces de representar la sensación que tenía pero creo que se puede apreciar cómo con el Predator me resulta algo más fácil doblar el brazo (dentro de lo muy poco que lo doblo :() y llevarlo por el sitio, que en mi opinión es por debajo de hombro (aunque debería llevar el codo más alto, eso es problema no achacable al traje….)


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-Flotabilidad:

No tengo demasiadas tomas laterales, y no he sido capaz de hacer una comparación entre la posición y patada entre los dos neoprenos.

Como conclusión:

Estoy leyendo que el 3.8 es para gente que “nada menos”. Yo no estoy de acuerdo y me parece que es bastante simplista. Creo que es para gente con poco flotabilidad en piernas pero fuerte de brazos. Es muy parecido al efecto de nadar con palas:  Vas más rápido, pero cansa más. Creo que el factor que nos limita a casi todos los triatletas, cuando aparece la fatiga, es en los hombros, nunca en las piernas… Otra cosa es que una mala posición nos lastre mucho…. Pero bueno, eso es lo que he intentado explicar a lo largo de este post, espero que con algo de éxito.

En cualquier caso, como resumen: es una pena que no pueda comparar todos a la vez, y que al final estén mezcladas diferentes épocas de la temporada, tandas de 100, 200, 400, diferentes longitudes y tipos de piscinas, pero creo que hay números suficientes como para sacar conclusiones interesantes. Por si alguien ha llegado hasta el final del post, he intentado establecer una clasificación, dando más peso a las tandas de 400 por ser las más largas y las más representativas de lo que un triatlón o una travesía pueden ser. Y sería la siguiente.


Si alguien tiene alguna duda, como siempre estaré dispuesto a responderla en la medida de lo posible.