Triatlón olímpico de Tarazona 2019. (Open). 2º.

El plan de la temporada para verano era competir en Getxo en julio y a partir de ahí, ver lo que me apetecía. Después de hacer una buena carrera, por un lado tenía ganas de volver a competir, disfrutar en carrera y no dejar la temporada con sólo 3 triatlones.  Pero, por otro lado, como ya esperaba, vi que mi cuerpo y como espejo, mi garganta, volvieron a resentirse tras el esfuerzo. Como tampoco es que sea muy listo, no descansé bien después de la carrera (creo que necesito dos días de descanso por lo menos) y un viaje a Holanda de trabajo de 2 días (con dos madrugones en cada uno para hacer una hora de bici a las 7 antes de coger el avión y otro para correr 8km el día de la reunión) terminaron de rematarme.

Entonces sí, (tarde, como siempre) me tomé los dos días de descanso que necesitaba y poco a poco fui retomando el ritmo. La sensación, aunque ya bastante conocida, es extraña: me siento cansado, pero cuando aprieto entrenando, los ritmos salen:

Nadando hacía series a de 100 a 1’20 sin matarme demasiado (aunque las de 200 me costaban más) y en bici los watios entraban

pero el día despúes, la garganta estaba peor y tenía mucha sensación de fatiga.

Bueno, pues con este panorama y las fechas que me quedaban libres (10-11 de  agosto), tenía dos opciones: el olímpico sin drafting de Medina de Rioseco o el olímpico de Tarazona (que no sabía que había cambiado de mayo a agosto).

Medina tenía el aliciente de ser mi distancia favorita y completamente llano, pero a más de dos horas de casa y la salida a las 8:50, teniendo que estar allí a las 7.  Tarazona: carrera con dos salidas (clasificatorio para el Cpto de España y Open), a las 18:00 de la tarde del sábado (detalle importante porque la previsión era de 38 grados a una semana de la carrera), también lejos de casa, pero a 40 minutos de Valtierra. Deportivamente, Medina me podía atraer más, pero el plan de fin de semana en Valtierra con carrera el sábado le daba mil vueltas, así que me decidí por Tarazona.

En el momento de la inscripción, en el estado en el que estaba, ni se me pasó por la cabeza apuntarme al Clasificatorio. Primero, porque ni estando bien tengo nivel para intentar clasificarme, y segundo, porque estando así tenía bastantes papeletas de salir entre los 10 últimos del agua y completamente fuera de carrera. En Open había menos de 100 inscritos y no conocía a nadie. Más tarde se apuntaron Ángel Castillejo, mi primo Guzmán y a última hora, Iñaki Martínez Jarauta, que se equivocó y se apuntó al Open en lugar de a Élite.

Así que sin demasiada confianza, pero con ganas de un triatlón olímpico nuevo y con dureza, fuimos a Tarazona.

Con el rollo de tener dos transiciones, sin transporte de la organización y sin demasiada información de dónde dejar el coche, terminé llegando al embalse del Val con el tiempo tan justo que no me dio tiempo a calentar. Bueno, eso y que media hora antes de mi salida y la chorrada de las cámaras de llamadas ya no se podía entrar al agua.

El agua a 28ºC y natación sin neopreno. (A pesar de las temperaturas de los últimos días, por si acaso lo llevé). Bueno, ni bien ni mal. Me da más o menos lo mismo. Lo que sí decidí era que nadaba sin cinta de pulso y sin Garmin en la muñeca.
Me coloco en segunda fila del embudo de la salida, detrás de un par de neoprenos de V2. (Reflexión: ¿¿ en serio que los V2 necesitan un neopreno para nadar con agua a 28 grados??)

Una vez en el agua, me coloca en la primera línea. Ni Dios respeta la línea imaginaria que marca el juez de salida. Me acuerdo de salidas tipo Senpere y yo tampoco lo hago, si no, estaría en 6ª fila. A pesar de estar cuatro gatos, no consigo una salida limpia del todo y no puedo sacar el brazo izquierdo cómodo, así que me abro a la derecha.

El agua está bastante turbia y no se ve nada, pero veo que adelanto a Iñaki Martínez. Total, que como siempre, me quedo sin pies. A los 300-400 metros me entra el mismo dolor de hombros que cuando llevo neopreno y tengo que levantar un poco el ritmo, para buscar uno más cómodo. Poco a poco me voy encontrando mejor, cuando me doy cuenta de que la cabeza de la élite me va a pasar por encima en su segunda vuelta (si hubieran salido 15 minutos antes y no 10, nos habríamos ahorrado esto). Me tocan un par de veces los pies y me aparto para no molestar con intención (ingenuo de mí) de coger algo de rebufo cuando me pasen… Ni les huelo. Comienza la segunda vuelta (sin salir del agua), creo que voy alrededor del puesto 8-10, y no se me marchan demasiado, así que intento seguir así tras un par de infructuosos intentos por recortar la distancia con el grupo que veo delante. En la última boya, Alejandro Altuna también me pasa (los V3 tampoco tendrían que llevar neopreno 😊) y le intento coger pies para hacer el último largo.

Salgo el 8º (no lo sabía en ese momento) en 23’20 según la clasificación. (Recuerdo que no llevaba Garmin) Eso es un 11% más que mi marca de 1500m en piscina de 50m 20’53”. David Huertas, que compitió en la misma piscina que yo (17’31”), hizo 18’20” en el Val. (+5%). Conclusión: La de siempre.  Para los que me siguen diciendo que tenía que haber corrido en élite: si hubiera hecho 21’50”, habría salido el 40 del agua para terminar el 25 en el mejor de los casos… Creo que habiendo otra opción para competir, está bien decidido.

Ya en pie, cuestón tipo Aritzaleku hasta llegar a las bicis. Resoplo y me parece que voy muy lento, pero adelanto algún puesto. Transición sencilla y salto. La goma izquierda falla, pero empiezo a dar pedales con el pie sobre la zapatilla, para ponérmela en marcha sin problemas.

Tramo de bajada (el que hemos subido andando) con un bache bastante serio pero bien señalizado donde adelanto algún puesto más, y empieza la primera subida. No tengo ni idea del puesto, así que, de momento, para arriba. Engancho a Miró y paso a tirar. Los watios entran, por encima de 330-340, por delante no veo a nadie, miro hacia atrás y veo a Iñaki Martínez que se acerca. Sé que aquí está la carrera. Levanto ligeramente (300w) y me pongo a rueda de Miró, no para esperar, si no para que cuando llegue Iñaki tenga fuerza para seguirle.

Tengo que engancharme como sea. Así que me tiro a su rueda mientras que parece que Miró se queda.

2 minutos a 350w de recibimiento, pero sigo enganchado. Llegados al cruce, donde hay un pequeño descanso, creo que se da cuenta de que es mejor intentar ir los dos juntos que dejarme ahí tirado, así que paso de vez en cuando. Su manera de subir (muy de profesor de spinning 😉) me va fatal. Cada vez, que se pone de pie, tengo que apretar un poco, y no es que vaya demasiado sobrado, así que en cuanto puedo (pocas veces) le relevo, por educación y para intentar marcar yo un ritmo más constante. Preguntamos a Sevillano por el puesto en el que vamos, a alguno más en algún cruce, pero nadie es capaz de decírnoslo.

Vemos grupitos a lo lejos, pero cuando nos acercamos vemos que son de chicas… Y así va pasando la subida. No conozco el circuito, pero entre wikiloc y cronoescala.com me he empollado el perfil, y sé que son 10,5 km de subida. Luego, “ya está”. Iñaki me pregunta los watios… Le digo que 315w y que si hay alguien por delante tenemos que estar recortando y le prometo que en el llano le ayudo más. Poco a poco me estoy encontrando mejor, y terminamos la subida. Objetivo cumplido 10,6 km al 4,6% en 28’46 y 314w; 319wn; ¡100rpm!, 1016 m/h

Empieza, la bajada. En el track no se veían curvas peligrosas, salvo dos herraduras muy claras en Lituénigo. Decidí llevar el Garmin 1000 para anticipar algo las curvas con el mapa, pero le dejo pasar a Iñaki y así ya no hace falta. Vamos muy rápido, pero me noto muy seguro con la Orca Aero y nos acercamos a dos triatletas de Open. Pasado Lituénigo, intentamos marcharnos, lo hacemos de uno de ellos, pero Colom (a quien no conocía) no se descuelga. En el tramo de falso llano cogemos a un élite e intentamos pasar a relevos entre los 4 pero Colom, que no ha pasado hasta entonces, da un par de relevos flojetes y ya no pasa más.

Aprovechando que ahí ya podía pensar, se me ocurre preguntarle al élite a ver si le han pasado más Open y me dice que no. O sea, que parece que somos cabeza de la carrera Open. No sé por qué, pienso que Colom no va a ser enemigo en la carrera a pie y que me la voy a jugar con Iñaki. Pero bueno, es un decir… Iñaki en condiciones normales corre mucho más que yo, y con los dos últimos meses que llevo de carrera a pie, me parece que no voy a tener ninguna opción de ganar, salvo reventón, así que sigo entrando bien a los relevos sin racanear para que nadie por detrás se acerque, aunque al ritmo que vamos, me parece bastante improbable (275/300) en la primera hora, de la cual no he tirado no un 15%.

En la subida a San Martín hay un pequeño arreón (1 min a 360w) que solvento sin demasiados problemas, y empieza la bajada a Tarazona, por muy buena carretera y sin curvas. Aprovecho para seguir bebiendo isotónico de 226ers (he optado por llevar nada menos que dos bidones de 800 cc de mango de los cuales al final casi me va a sobrar uno, pero no quería arriesgarme) y empezar a pensar en la carrera a pie.

Como no conozco la entrada, me quedo tercero y voy imitando los movimientos de los de delante. La plaza de toros (T2), llega rápido, pero esta vez, aunque por lo pelos, sí me da tiempo a descalzarme y bajar bien. Al final 262w medios y 291 np. Más o menos, del orden de lo que he venido haciendo este año.

W Wn
Aritzaleku 254 301
Lekeitio* 252 297
Getxo 259 281
Tarazona 262 291

 

Paréntesis para hacer un poco de análisis: Una de las cosas que más me gusta de Training Peaks, es cómo saca los máximos de potencia promedio en distintos intervalos de tiempo, aunque sería mejor si hiciera los vatios normalizados, y no los medios. Pero bueno, 2ª mejor marca del año, sólo al lado de un casi-test que hice de una hora acoplado en abril.


Y lo mismo para 20 minutos, sólo mejor peor unos test  que hice en Zaldiaran en febrero.

 

Por seguir con la comparación con los élite, una de las mejores cosas que permite hacer Strava es compararte con otros participantes en condiciones iguales (salvo ir en grupo o no). Los datos de potencia de los demás no me sirven para nada, pero sí sus tiempos. He cogido como referencia a:

Arnau Montiel, parcial 28 en bici. Nadando en 18’22 (como su hermano), y corriendo en 34’27. Puesto final 9, haciendo el primer tramo de la bici en cabeza.

Aritz Rodriguez, parcial 10 en bici. Nadando en 20’26 (21) y corriendo en 37’06 (peor que yo) Puesto final 22.

Por hacernos una idea de dónde estoy,.,,, Creo que es la primera vez en mi vida que no pierdo bajando 🙂

 

Distancia desnivel Potencia

(Diego)

Tiempo

(Diego)

Tiempo perdido (Aritz Rodríguez) Tiempo perdido (Arnau Montiel)
Los Fayos-Badillo

 

1,73 6% 332 5’41 +0’26 +1‘00
Cruce Agramonte 7,97 4% 310 20’27 +0’54 +0’42
Descenso Agramonte Lituenigo 8,71 -4% 200 9’42 +0’20 -0’16
2ªparte ascenso Tri Tarazona 8,66 2% 288 16’10 +0’58 -0’01
Descenso a Tarazona 8,40 -4% 170 9’40 +0 -0’20
Sector bici Triatlón Tarazona 38’95   263 1:07’52 +3’13 +1’35

 

Pongo de nuevo la tabla como imagen para los que estéis leyendo la crónica en el móvil y mantengo la anterior para no perder los links a los tramos de Strava.

Por terminar de completar el ejercicio, he calculado los vatios que me hubieran hecho falta para hacer sus parciales en cada tramo. Los primeros 5 minutos son una burrada… A 370w en 5 minutos puedo llegar en series, pero 430w los hago en las de 1 minuto…En la subida más larga, más o menos mantengo el tipo, pero en la segunda subida me hubieran hecho falta 310w (o algo más de colaboración en el grupo).

Potencia t Diego t AR tAM
Los Fayos-Badillo 05:37 332 370 430
Cruce Agramonte 20:29 310 330 325
2ªparte ascenso Tri Tarazona 16:09 288 330 288

Volviendo a la carrera, T2. La plaza de toros de Tarazona es la única octogonal del mundo, y la puerta por la que hemos entrado no es la que me esperaba,,,, por lo que me quedo unos segundos paralizado buscando mi barra, hasta que veo mis T7 brillar en medio de un pasillo y voy hacia ellas. Compruebo que no hay más bicis. Vale. Ahora sí. Vamos primeros. Calcetines y a correr. Iñaki sale como un tiro (sin calcetines) y salgo detrás de Colom, pero le adelanto enseguida. Le pregunto a Susana si va Iñaki el primero, me dice que sí, y por si acaso, el speaker, también le nombra como cabeza de la carrera Open. Así que vale, voy segundo y primer V1. Intento ver cómo voy y si puedo lanzarme en modo persecución. La respuesta es rápida: NO. Y más, cuando veo que empieza una cuesta hacia el casco viejo bastante empinada, seguida de otra y de otra y de otra… Me alegro de haber dejado las Zoom Fly en casa y estar con las T7. Subo con pasos pequeños, evitando cualquier calambre. Eso tiene que acabar antes o después… Pero cuando tras la bajada empieza la zona llana (pero muy revirada) noto un primer amago de flato. Decido no beber más agua. Afortunadamente, se ha nublado, así que a partir de ahí, cojo una botella de cada dos puestos, y me la echo por encima pero sin beber. También decido que voy a pasar sin gel para minimizar riesgos. Hay que tirar con lo que hay. La distancia con Iñaki más o menos se mantiene en unos 20-30 segundos. Pero para mi sorpresa, parece que he subestimado a Colom y no está mucho más lejos.

Veo a Iñaki mirar bastante hacia atrás, lo que me anima a por lo menos mantener el ritmo. Pero en la tercera vuelta ya veo que es imposible. Sevillano y Susana me dicen lo mismo: Aguanta! por lo que parece que no hay muchas opciones de que Iñaki falle. Intento hacer un pequeño último cambio al final de la última subida, pero tampoco me queda más, así que empiezo a disfrutar mi segundo puesto. Por fin, voy a subir a un pódium (en  Aritzaleku no daban a Veteranos, en Muro no hubo, y en Getxo sólo al primer V1). Sé perfectamente lo que es esta carrera, carrera Open, B, de segunda, Me da igual. Sé que he hecho una buena carrera, me lo he pasado como un enano y ese va a ser mi premio.

Al final termino en 36’44” largos,( 2ºparcial de Open a 41″ de Iñaki y 27º de la general (9,5 km en Strava según los que llevaban Garmin). Sale a 3’52… . No había más y menos en un circuito así.

Total, 2º en la general de Open, primer v1 en Open (me llevo el Cipotegato :))  y 35º de la General.

Un fin de semana genial en todos los aspectos. Ahora a descansar un poco, ver cómo reacciona mi cuerpo y ver si hago algo más en septiembre o empiezo a pensar en 2020 y otras cosas que ya van dando vueltas por mi cabeza.

Triatlón de Lekeitio 2019.

La segunda bala de la temporada estaba preparada para Lekeitio desde que supe que era Campeonato de Álava de distancia sprint. Sí, Campeonato de Álava en Lekeitio, (Bizkaia). Tenemos un Ironman a 600€/persona con ayudas municipales pero no tenemos un triatlón sprint. Somos así. Me cuadraba por fechas, tenía la espina clavada de 2016 y me encanta correr en Lekeitio. Pero siempre me sale mal. Siempre nado mal. Peor de lo habitual todavía. Este año no había demasiados motivos para que fuera diferente, pero intenté comprar todos los boletos que pude de la lotería del agua:
  • varios entrenamientos de aguas abiertas con mi boya con tandas de 150 m jugando con la frecuencia para que nadar a 37 bpm me resulte cómodo y eficiente,
  • en piscina de 25 muchos 50s a 38 bpm y 150s con cambios de ritmo.
  • Colocación en el lado derecho siguiendo instrucciones de Guz con dos tipos de pies a mi lado (Alex Altuna y Astigarraga).
  • Practicar 4 o 5 veces la entrada al agua para calcular dónde me tenían que tirar de cabeza,
  • gel de cafeína de 226ers una hora antes de la carrera,
  • calentar con cambios de ritmo (esto lo hice menos),
  • ajustarme bien el traje….

No sé. Creo que estaba todo. 

 

Resultado: peor todavía que en 2016, saliendo en el puesto 73. A 45″ de lo que creo que debería ser mi grupo (Astigarraga, Zalakain, Llavería). Por ejemplo, Llavería me sacó 10″ en Aritzaleku (1500), 45 ” aquí (750). Iraizoz 2’30” en Aritzaleku, 1’50” aquí.  Unai Sagarzazu 3 minutos en Aritzaleku, 2 aquí…  Por lo que más o menos, sale que tendría que haberlo hecho unos 45″ mejor (sólo teniendo en cuenta una natación más tranquila como fue la de Aritzaleku). Eso son entre 30 y 40 puestos.

Pero vamos por partes. Después de la eterna espera de 15 minutos plantados en la arena, se dio la salida, que me pilló un pelín a contra pie, pero no reaccioné mal del todo y gracias a una buena zambullida estaba en paralelo a Altuna. Creo que Astigarraga se abrió más a la derecha todavía, Altuna se cruzó como ya me había dicho, pero cuando tenía que ir a por sus pies como un loco, se me medio montan en el lado izquierdo y no soy capaz de sacar apenas ese brazo. Eso me ralentiza y me pasan por la derecha, hasta que ya pierdo la referencia de Altuna.

Primeros dos minutos y medio a 40 bpm pero empezando a perder velocidad.

 

Sigo viendo a los de la derecha, pero el grupo gordo está a la izquierda y son bastantes. Me quedo en tierra de nadie, y me tiro rápido hacia la izquierda. Más o menos ese era el plan, pero creo que ya tengo demasiada gente por delante.  Llega la boya… Bueno. Meneo serio (y eso que estaba el mar tranquilo) creado sólo por el barullo de pies y brazos. Muevo los brazos más que nada para proteger mi cabeza de patadas y salgo como puedo. No creo que perdiera puestos aquí. Vamos a la segunda boya, sin demasiados incidentes y empieza la vuelta. Empiezo a encontrarme mejor y voy chocándome con pies. Esto no es buena señal. Está claro que voy con gente más lenta que yo, así que empiezo a pensar que ya la he cagado (todavía no estaba seguro del todo). Ahí voy a 37 bpm y aunque no me fío mucho de la lectura del Garmin en aguas abiertas en tramos cortos, nada menos que 1’32/100… 

Me abro y empiezo a remontar, hasta tocar la arena con las manos y me pongo de pie.

Enseguida veo a Adrián y le saludo con sonrisa incluida. No me dicen el puesto. Mala señal.

Pero el triatlón de Lekeitio siempre da otra oportunidad.

Transición sin problemas. Casco sin que se caigan las gafas y salto (momento crítico en Lekeitio) sin problemas. Así que empiezo a apretar sin pensar. Hay que hacer la variante a todo lo que se pueda, y luego ya veremos. Sigo tirando y cogiendo gente, pero por detrás también se engancha gente. Vamos muy rápido, con Josu Zabalbeaskoa (V1 que no le conocía) tirando bastante fuerte, pero renunciando a irse tan pronto y entramos a la rotonda de la carretera general unos 15-20 como locos. Me da la sensación de que vamos bastante descontrolados, con muchos cruces, algún frenazo y empiezo a pensar que es mejor irse un poco para atrás. En la curva del bar donde se coge la carretera hacia Milloi, en con badén incluido, la gente ni frena, se cruza completamente de carril y ya lo veo claro. O paso delante del todo o atrás. Veo que pasa Javier Goitia, así que delante no pinto nada y me quedo detrás, esperando a que llegue la subida y estar atento a los cortes, que seguro que se van a producir, porque seguimos yendo bastante fuerte y aunque la subida es menos dura que por el otro lado, vamos ya unos 30-35. La oportunidad está aquí. Todavía no hemos enganchado al grupo de Astigarraga pero no creo que estén demasiado lejos. 

Empieza la parte dura y comienzan los cortes. Esto obliga a un pequeño esfuerzo extra, pero voy con confianza después de las series de 10′ a 350w del domingo pasado.

Coronamos unos 20 (unos 7 minutos a 335w/166ppm), conmigo a cola y empieza la bajada.

Empezamos a cruzarnos gente, pero no me fijo en ellos. Me concentro en la bajada, trazar bien y no liarla en el cono. Con la Orca Aero voy muy seguro y mantengo sin demasiados problemas. Pero como era de esperar, el grupo se ha estirado mucho y se parte en dos en la salida del cono. Remonto hasta empezar a tirar de la segunda parte del grupo en el que está Alberto Bravo a quien creo que hemos cogido bajando. Bueno, tan mal no voy… En este grupo también están Balen y Vallina. 

Algo ha fallado en el Garmin 510 y no veo watios, y al 935 no le hago mucho caso (entre otras cosas porque no puse bien la longitud de la biela (170 en lugar de 175)), pero voy bien, me dan un relevo, y termino la subida. (unos 4’30 a 370w y 168 ppm).

A los de delante ya no les vamos a coger, así que me relajo un poco y me quedo de nuevo a cola de grupo. Nos toca adelantar a una chica que no me lo pone demasiado fácil, pero no soy de pegar gritos ni adelantar apurando interiores, así que espero al final de las curvas para pasarla y volver a coger al grupo.  Situación habitual en la vuelta: grupo de 10-15, con 8 haciéndose los remolones como si se jugaran la carrera en el último sector. Mi pensamiento: No me sirve de nada quedar el primero de este grupo (que no lo voy a ser estando Bravo y Llavería). Tenemos que acercarnos todo lo que se pueda a los de delante y si llegamos en menos de un minuto, les pasaremos corriendo a unos cuantos. 

Así que doy un par de relevos buenos por encima de 300w e intento entrar primero al pueblo. Lo hago, pero Balen y Vallina me pasan en la mitad del pueblo. Busco el momento adecuado para quitarme las zapatillas. No quiero hacerlo demasiado pronto, pero en la distancia habitual hay un adoquinado muy cañero (donde me abrí la cabeza en 2011 después de la carrera cuando se me enganchó el neopreno en la rueda) así que espero a la cuesta de la iglesia, donde en el reconociemiento a pie antes de la carrera he calculado que me daba tiempo. Me bajo bien y me encuentro con una chica en el suelo a la que pasamos como podemos. Parcial 43,  254w/305np/162ppm. (multiplicando los dato de potencia del 935 * (175/170)). Casi igual que Aritzaleku

Me concentro en no equivocarme de pasillo, zapatillas, dorsal y a correr. Salgo todo lo rápido que puedo. Demasiado. Pero tengo tantas ganas que no puedo controlarme, y  creo que para subir puestos en V1 sólo me queda apretar y ver hasta dónde llego. En el paso por el puerto oigo mi nombre como si estuviera en casa. Distingo a gente del Dida, Gastañares y a Adrián, lo que me hace apretar un poco más todavía. Resultado: 1’30 por debajo de 3’10/km para entrar en calor…

Hasta que me doy cuenta de que lo del “pica para arriba” es un poco más de lo que recordaba, con un tramo de 250m al 10%  y empiezo a sufrir. Oigo que Bravo se me acerca y me pasa junto con Llavería. Mucho más rápido que yo (que me he quedado estancado en 3’35-40) . Me concentro en llegar hasta el giro. Luego todo es más fácil. Voy cogiendo gente que reconozco del grupo que he perdido en la bajada y empiezo a contar V1s que ya están bajando. Alberto González, Alberto Barrio y Astigarraga (había dos más Oskar Karlos y Josu Z, pero no los conocía)… Coger a Asti va a ser imposible salvo reventón descomunal (que podría ser siendo él :)). Así que me olvido de la clasi de V1 y me concentro en ir ganando todas las posiciones que pueda, uno a uno, ya corriendo a 3’15-20.

Paso a Goitia llevando a Bereziartua pegado a mí tras adelantarlo… Me cambia de ritmo, pero me da la impresión de que pensaba que íbamos ya hacia meta, cuando todavía hay que hacer unos metros en sentido contrario y le vuelvo a alcanzar. Ya en el puerto me concentro en la técnica, amplío brazada y zancada me dispongo a lanzar mi último cambio aprovechando los ánimos de la gente que te sacan eso que ya crees que no tienes y ponerme a 3’/km para adelantarle. Y entonces me gritan:  ¡¡“Diego, cómetelo!!”… Y no se que me da que al chaval (junior!!!) no le hace mucha gracia la frase y me mete un cambio que todavía le estoy buscando… Así que subo las escaleras con tranquilidad ( ya me estaba temiendo un sprint en ellas que podía tener nefastas consecuencias a esas velocidades) y cruzo al tran-trán la plaza, haciendo el parcial 23 a 3’29 y 170 ppm/175max.

Al final, puesto 39º, 6º en V1 y Campeón de Álava de la categoría. Muy contento por haber competido de nuevo aquí, sin molestias, pero bastante disgustado con mi “actuación”. Sigo creyendo que tengo más de lo que he demostrado. Además del recurrente tema de la natación, tenía más en la bici pero no supe colocarme donde tenía que hacerlo y perdí otro minuto que podía haberme subido al kiosko de la plaza. Lamentarse no sirve de nada, pero hay que aprender de los errores y pensar en la siguiente.

*Todos los datos están sacados a posteriori de TrainingPeaks. En carrera no me dio tiempo a mirar nada.

Triatlón de Aritzaleku 2019.

La primera de las pocas balas que tengo para esta temporada iba a gastarla en el triatlón olímpico de Senpere. Sin embargo, un fin de semana de inundaciones y algunos problemas de otro tipo, hicieron que me quedara en casa y me la guardara para el triatlón olímpico de Aritzaleku. Otro clásico, muy caro y a las 8:30 de la mañana del sábado. No obstante, estando a una hora de casa, en este caso el madrugón me venía bien para estar de vuelta en casa para las 13:30 y cumplir con mis deberes como padre.

Bastante tranquilo toda la semana, mucho más que toda la semana previa a Senpere, y viaje en coche con Rober. No hay como tener la cabeza ocupada para no ponerse nervioso.

Tras recoger el dorsal y dejar la bici en boxes con la ilusión de quien hace su primera carrera, veo que no nos queda demasiado tiempo y opto, dada la temperatura exterior (13 grados) y la del agua (17) por no calentar y coger buen sitio en la rampa de salida.

No hay apretujones, y al final coincidimos más o menos juntos Fuentes, Artutxa, Mujika y Sevillano con Iraizoz en la esquina derecha.

Una vez más, surgen los comentarios de que mis pies son los buenos, que si mis tiempos de piscina, que el 1500 del Campeonato de España... Pero este año ya estoy concienciado de cuál va a ser mi sitio, que es el mismo que el de años anteriores. Por mi forma de nadar, nado mejor en piscina de 25 que en piscina de 50 y mejor en piscina de 50 que en aguas abiertas. Y ya está.  Esto creo que me evita tensión primero y frustración después. Seguiré intentado mejorar (en ello estoy) pero he empezado tarde y este año no voy a ver nada muy diferente a lo que pude hacer hasta 2016.

Se da la salida, fuerte, en la que hago 30” a 44 bpm para estar ya completamente asfixiado a los 100m. Los siguientes 2’30” los hago a 40 bpm, para terminar los 5 primeros minutos a 39 y la primera vuelta a 38. Total, que en la primera boya, he cogido los pies que no son los correctos, y como siempre, me quedo cortado. Adelanto, pero ya estoy solo persiguiendo al grupo de cabeza (que pensaba que era bastante más grande). Al salir del agua al terminar la primera vuelta (9’45”), veo que los siguientes pies no están demasiado lejos, pero me cuesta un huevo ponerme de pie y justo entonces se da la salida de otra carrera ¡¿?!.

La segunda vuelta, prácticamente sólo, a mi ritmo crucero de 36 bpm para 10’06. Me cuesta todavía más que en la primera vuelta ponerme de pie y dar el primer paso por lo resbaladizo de la rampa. Cuando lo hago, miro el Garmin y veo alrededor de 1350m.

Al final, salí el 10º del agua, (37 bpm y 155 ppm), a 60 segundos de Sevillano, 45 de Fuentes y 30 de Artutxa… Por comparar con Irati Samaniego, que hizo un poquito mejor que yo el 1500 del Cpto de España Máster, hizo un minuto mejor (en salidas separadas), creo que yendo a pies de Irati Mendia. De los que tengo más controlados. me quedé a un 9.6% de Martín Iraizoz, frente al 12,4% de 2015 aquí  y el 17% que me metió en las carreras en la que coincidimos en 2016. Son unos 5 seg/100, así que contento a pesar de todo.

Subo la rampa bufando, me noto el vasto externo derecho muy cargado y los pies muy fríos. Me quito el neopreno más o menos rápido, pero decido dejar las gafas y salir cuanto antes. No tengo mucha confianza en el  salto  de la rana con los pies con tan poca sensibilidad, pero no tengo problemas para meter los pies en las zapatillas relativamente rápido. Creo que voy a agradecer las punteras que ya tenía puestas para Senpere.

Voy bastante solo. Por delante veo y empiezo a tirar para arriba hasta que veo que llevo 4 por detrás. Espero a que me cojan sin levantar demasiado el ritmo. En lugar de seguir, se quedan a rueda y sigo tirando pero sin cebarme. Me pasa Condominas, me pongo a su rueda y dejo que siga.

El primer tramo de subida (Lerate Cruce en Strava), lo hacemos a sólo 284w, mientras que tras el descansito ya subimos (NA7123 Climb) a 315w.  Por comparación. en 2015  subí como pude tras Gorka Bizkarra  a 291 + 355.

Hago la bajada bastante bien (como siempre a cola), pero no debemos ir muy rápido porque, aparte de que no me quedo, se engancha más gente por detrás. En la subida a Lorca, tiro yo con 5 minutos a 330w y empiezo a notar que voy bastante bien en la bici. Monagas ( al que no  reconocí hasta el sector de carrera a pie) pasa a relevar, pero nadie colabora demasiado. Entro de nuevo en la bajada hacia la presa pero en la subida en la que hago 3’45” a 350w, se va Monagas. En ese momento ni me planteé, salir a por él. Tal vez tenía que haberlo intentado, pero si no salí, supongo que es porque no me noté con fuerza o confianza… O las dos. En cualquier caso, creo que me hubieran hecho falta 400w y eso no lo tengo.

Entre Sotil, Condominas y yo volvemos a hacer la subida del puerto. Esta vez algo más fuerte con 309+336w. En la segunda bajada esta vez nos encontramos con una ambulancia que está bajando y vamos casi como en una carrera neutralizada, hasta que de repente alguien se decide a adelantar y luego otros 4 o 5 por el interior invadiendo carril contrario. El resto que vamos un poco más atrás esperamos a tener algo más de visibilidad.

De nuevo en la subida, a Lorca, decido tirar, aunque esta vez algo más flojo (300w). Puede que no sea lo más inteligente, pero a me da lo mismo quedar el 8 que el 13. Por otro lado, pienso que encontrándome  bien, si endurezco un poco la subida, la gente puede llegar más tostada a correr. De ese grupo, creo que me voy a pegar corriendo con Sevillano y Mujika, que ganó el acuatlón de Senpere por delante de Regillaga… Así que si he salido por delante nadando, no es nadador y tiene que saber correr. Parece que va sufriendo pero sigue enganchado y no tiene pinta de ser de los que se rinde, mientras que a Iñigo no le termino de ver fino. Y ¡¡qué cojones!!. Llevo una carrera en dos años. ¡Hemos venido a pasarlo bien!

Justo antes de la subida, después de uno los cruces, veo que he sacado unos metros. Por un momento pienso en seguir tirando, pero con todo el tramo que queda con viento de cara, no lo veo claro, así que guardo para hacer una última buena subida a la presa. Pasa Sotil al inicio, hasta que en la tercera herradura vuelvo a tensar un poco más por encima de 360w, con un puntito de satisfacción personal después de unos cuantos madrugones sufriendo de verdad en el rodillo a esos watios (bueno, algo menos). Me salen 3’40 a 367w. Por terminar con la comparación, en 2015 hice la primera a 375 y la segunda a 364w.

Pero después de tanto watio, miro para atrás y veo que de ahí no se suelta nadie… Así que toca correr. Cuando vamos llegando al camping, ya vemos gente corriendo y empiezo a contar.. .Sagarzazu, Iraizoz, Tijero, Fuentes… Y Monagas!! Sólo llevábamos 4 por delante en bici…. Joder. Me da bastante rabia por un lado porque yendo 12 creo que podíamos habernos acercado bastante,, o por no menos no perder tanto, pero por otro, veo que el top10 está factible.

Al final, 253w/ 300np/152 ppm. Muy parecido a 2015, pero en este caso tirando yo mucho rato.

Entro a boxes con cuidado en los badenes, a cola del grupo. Calcetines cortos, dorsal y a correr. Las primeras sensaciones no son malas y en la primera bajada, giro de 180º y subida ya he recuperado unos cuantos puestos. Vuelvo a contar y voy 9º por detrás de un chico que no conocía (Llavería) , Mujika y Sevillano.  Pasada la primera vuelta, la situación está bastante estable.

En la segunda vuelta intento tomar un poco de aire, pero veo que le voy recortando a Iñigo y todavía creo que tengo un punto más, pero 10 km me parecen una eternidad este año y en el km 6 empiezan las molestias en la cadera (tensor de la fascia lata) que han surgido en las dos últimas semanas.

Sé que voy a terminar, pero tampoco voy a ir a lo loco. Al terminar la tercera vuelta, cuento unos 15-20 segundos con Mujika. Son más de 5” el km, pero hay que intentarlo. Intento alargar la zancada, el pulso empieza a subir, pero me estoy acercando bastante. Pasado el giro de 180º, el terreno es ya favorable y me lanzo del todo, pero le alcanzo justo al llegar a la zona de vallas y ahí ya es imposible. Así que 8º tras hacer el 6º parcial (muy lejos de los primeros), pero contento., a pesar de que creo que tenía que haber apretado un poco más. Corrí bastante mejor que en 2015, 3’45 vs 3’52 y con el pulso bastante más bajo, producto sobre todo de una bici más suave que el suplicio al que me sometió Bizkarra entonces. Fui capaz de correr en progresión (relativamente) y aunque creo que lo puedo hacer mejor y me faltó algo de confianza, salí muy contento de allí.

He vuelto.

Senpere 2016. Equipos mixto y Olímpico Individual

Por fin llegó la hora de comenzar la temporada de triatlón. Como casi siempre en los últimos años, en Senpere (Francia). Y como casi siempre, con problemas. Esta vez fueron las segundas anginas de la primavera, que fueron menos virulentas que las primeras de hace un mes, porque las cacé antes y porque acertamos con el antibiótico a la primera (amoxicilina 875+ ácido clavulánico, y nada de esos inventos de tres días). Pero no de dejan de ser una bomba que deja tocado a casi cualquiera y además, no hice las cosas bien. Pensaba que sí, pero no. El martes entrené algo más suave en la piscina, el miércoles un poco de bici muy suave y el jueves, que era el primer día sin antibiótico, 4500m de series de 400 continuando con las pruebas de neoprenos que me hicieron más daño de lo que esperaba. El viernes ya sí descansé, pero el sábado me levanté otra vez mal, destemplado y sintiéndome muy cansado todavía.

El plan de este año era diferente a los anteriores: no fuimos capaces de sacar equipo de chicos para intentar salir a por todas porque la mayoría queríamos correr bien el olímpico sin drafting del domingo, así que me metí en un mixto con Mendes, Ainara y Susana. Un equipo para no ir de paseo nadando, hacer la bici a 200-220w y correr a 4:30-4:40. Algo que en condiciones normales no debería pasarme factura.

Sin embargo, en cuanto me metí al agua (sin calentar porque casi no llegamos ni a la salida a tiempo) ya vi que algo no iba bien. Empezamos a nadar conmigo tirando, Ainara, Susana y David, en este orden a pies. Las chicas podían ir a 1:30 sin problemas y David era el que tenía que sufrir. Así que yo tenía que ir algo más lento de lo que está siendo mi aeróbico ligero este año, controlando un poco que no se descolgara nadie. Salimos bien, fuimos rectos, empezamos a pasar equipos, me iba girando de vez en cuando para comprobar que todo iba bien y en la primera boya paramos para que David recuperara los 10 metros que había perdido. Y arrancamos. Pero me notaba cansado. Iba a muy a gusto de brazos con el Predator, pero los 750 se me estaban haciendo largos, y aunque creo que íbamos al ritmo previsto, notaba como si no tuviera más cambios… Pensando que David tenía 30 segundos para llegar a la transición, en los últimos metros intenté apretar, pero como se ve en el gráfico, me subió el pulso pero no cambié el ritmo.

Nos salió a 1:34/100. Más lento de lo previsto, pero lo que más me empezó a preocupar es que no me notaba nada sobrado y el pulso de la banda HRM-TRi del 920xt, lo confirmaba. 152 ppm de media… Con ese pulso, este año hago 4 x 400m en 1:18 en piscina de 25 y a 1:22-23 en piscina de 50.

Tras una de las peores transiciones de mi vida, en la que intenté subirme la cremallera del mono (que no sé por qué estaba bajada) y hasta intenté ponerme el casco encima de las gafas y de los dos gorros de agua, salimos acertando esta vez con el salto (las gomas sí estaban bien puestas esta vez) y entre David y yo fuimos tirando a 220w en el llano y 250-260 en la subida, con Ainara muy sobrada y Susana más justa pero luchando como una campeona. Los entrenamientos buenos, en condiciones normales, siempre dan resultado!

Al final 200w, 220NP y 145 ppm, para 30.9 km/h, que creo que están muy bien.

En la carrera a pie, salimos a 4:40 para ir soltando piernas e ir subiendo el ritmo poco a poco hasta 4:30 y terminar a 4:20. Después de unas cuantas carreras por equipos ya vamos viendo que cuando se lleva a alguien por encima de su ritmo, en el siguiente sector no va como suele ser habitual y Susana lo pagó un poco al principio, pero tuvimos paciencia y nos repusimos muy bien.

Como resultado de una buena carrera, nos llevamos el tercer puesto detrás de Egoitz y los Arrillaga, que hicieron una carrera de otra liga y mis excompis del Donostri. Siempre hace ilusión subir al podio y a mí más si es en equipo y después de haber trabajado muy bien como tal.

Después de la correspondiente celebración en la pizzería, me fui a Hendaia a intentar recuperar. O mejor dicho a seguir recuperando. A pesar de pasar muy mala noche, me desperté mejor que el sábado. Así que fuimos de nuevo hacia el Lago, con ganas de ver lo que pasaba en la natación de una vez por todas y comprobar si era capaz de terminar la carrera.

Esta vez me olvidé un poco del equipo y me propuse entrar de los primeros a calentar para ir eliminando factores que pudieran ser causa de lo mal que me encontré el sábado. Me metí al agua, hice unos cambios de ritmo y las sensaciones no eran malas así que me salí que tampoco estaba el agua para tonterías. Después de intentar entender cómo se iba a dar la salida, me puse detrás de Ander Celaya, para por lo menos intentar salir bien. Se dio el bocinazo de salida, yo no sabía muy bien si era para las chicas o no a las que habían mandado a la derecha, pero como suele pasar siempre: en cuanto sale uno, todos detrás y eso ya no se para, así que a nadar. Salí fuerte, pero sin cebarme (intentando seguir las instrucciones de Guz), y yo creo que llevaba un ritmo bueno. Por mi derecha no iban más rápido que yo, pero cuando miré hacia la izquierda vi que llevábamos mucha gente delante…así que algo ya no iba bien. El que llevaba delante no era Ander, porque le iba tocando bastante los pies, así que intenté adelantarle, pero tampoco podía. Al llegar a la boya, sí que ya me quedé solo y de ahí en adelante fui solo intentado no desesperarme ni venirme abajo viendo la de gente que iba por delante, e intentando reducir el hueco que nos llevaba el siguiente grupo. Igual hubiera sido más inteligente esperar a pies, pero creo que el hueco hubiera sido todavía más grande, así que seguí tirando hasta salir del agua.

Me gritan el puesto 31… Miro el reloj y veo un 24… Joder… La peor natación en mucho tiempo… 23:04 según el Sporttracks, a 1:32, con 157 ppm y la segunda vuelta un poco más rápida que la primera.

Sabía que tal como estaba era imposible intentar remontar en bici en un circuito con tantas cuestas, pero me puse a dar pedales sin pensar demasiado. Ya puestos, había que intentar hacerlo lo mejor posible y ya analizaríamos después lo que había pasado. Para terminar de rematar, se había levantado bastante más aire del que había cuando llegamos y daba de cara en la parte llana.

Al llegar a la primera cuesta no me veo mal del todo, subo a 330w (lo mismo que en 2013 pero con un sensor de potencia que marca un 7% más…). La idea inicial era subir a 350w, tal como habái estado entrenando hasta hacía un par de semanas en Aldayeta, pero estaba claro que no iba a ser posible. Creo que perdí más puestos de los que gané, pero me limité a no dormirme pero sin intentar seguir a nadie. Una vez pasados los cuestones finales, empezó la bajada. Últimamente estaba bajando bastante bien, pero no sé muy bien si por el viento, porque había pegado una buena culeada en una curva anterior que está contraperaltada o porque me sonaba que no había que frenar en la bajada, pero en la segunda curva complicada que me encontré hice un recto tipo Armstrong. Típico “la bici va a donde tienes la mirada puesta”. Vi que no había quitamiedos, y tampoco barranco, y allí que me fui, por lo menos sin caerme al suelo… Creo que hasta los que iban detrás se asustaron más que yo (gracias Rubén por preocuparte), pero bueno. Cogí la bici como pude y me volví a meter a la carretera.

La subida de la parte de detrás la hice a 345w. Ni tan mal. Aquí me animé un poco. Empezaba a encontrarme mejor, y en el llano con el viento de cara a 260w pasé a un grupo de 3 franceses que iban haciendo drafting descaradamente. Pero nada. Francia es así y no me alteré demasiado.

La segunda subida la pude hacer a 333w, esta vez bajé por la carretera y la última subida la hice a 314, empezando a pensar en el 10k y tomando un gel de 226ers para coger fuerzas. Un poco antes de coronar miré hacia atrás, vi a Arias que me pasó cogió en el llano con su tranca habitual y ya empujé un poco (256w) para llegar a la vez que él a la T2 y de paso adelantar por enésima vez a los chupones franceses.

Al final, 264w/288 NP y 158 ppm, prácticamente los mismos que en 2013, o sea, un 7% peor. En condiciones normales, tendría que haber estado por encima de los 280w.

Me bajé bien, no me fijé ni en las bicicletas que había, me puse los calcetines, las T7 y a correr. Un poco tostado de piernas pero animado por el equipo, Patri y Adrián, había que intentarlo. La primera vuelta la pasé intentando recortar los 10 segundos que me había sacado Arias en la transición porque ya llevaba los calcetines puestos y adelantando gente. Del sábado, ya había aprendido que en el 920, el modo de Triatlón hay que permitir que te haga los laps (tal como los tienes configurados en el modo de carrera a pie) y pude ir viendo cómo iba. Ver que era capaz de correr a 3:40 (menos en el del cuestón, que había que subir poquito a poco) me animó bastante, iba muy a gusto con el nuevo mono de Orca y ya no había vuelta atrás.

A tope hasta el final. Le pasé a David para intentar llevarle un poco, pero vi que le costaba, así que seguí a mi ritmo. A pesar del paso de los kilómetros, (está muy bien que son 3 vueltas casi exactas de 3 km y los laps eran siempre en el mismo sitio), veía que era capaz de mantener el ritmo y así tiré hasta el final. Más o menos, parcial 13-14. Que está bien, pero tampoco es lo que creo que puedo hacer.

Al final, puesto 17º. Lo hubiera firmado con los ojos cerrados el miércoles… Pero no en la salida. Estoy bastante disgustado con el tema de la natación. Después de darle infinitas vueltas, analizar y analizar, no encuentro otra explicación posible que los antibióticos para nadar 1 minutos el 1500 más lento que el año pasado, cuando supuestamente estoy 4-5 segundos el 100 más rápido. Al llegar a casa me notaba la garganta mal otra vez, y hoy miércoles, sigo con las amígdalas inflamadas y algo de placas superficiales. Así que bien, bien, no estaba. ¿Tan mal como para nadar así? No lo sé. Y no lo sabré hasta la siguiente carrera, que de momento no sé cuándo va a ser… Pero hasta que no me recupere del todo no voy a planificarme nada más.

No vamos a dramatizar demasiado. Sólo ha sido la primera carrera, el fin de semana ha estado genial, tengo la suerte de estar dentro de un grupo excepcional y no queda otra que recuperar la sonrisa y seguir trabajando. Antes o después, saldrá.

Triatlón de Castro Urdiales 2015. Crónica. 15º puesto.

Este sábado corrí por tercer año consecutivo el Triatlón de Castro Urdiales. Es una carrera que por circuito y sobre todo por fechas me va bastante mal (este año en plenas fiestas de Vitoria!!) pero me gusta, a Patri también, y es un fijo en el calendario.

Este año tampoco había competido después del triatlón de Vitoria, 4 semanas, pero me notaba muy cansado. Las últimas semanas de trabajo fueron de un estrés brutal y el fiestón del día 4 tampoco ayudó… y uno ya tiene una edad en la que cuesta recuperar de cualquier tipo de esfuerzo.

Así que con un día frío  y húmedo en Vitoria y tras 10 horas en la cama, salimos con bastante pereza y no demasiada motivación hacia Castro Urdiales. Me preocupaba bastante la bajada de Hoyomenor en mojado, pero bueno, tampoco nos jugábamos nada, así que si estaba mojado, bajar despacio y ya está. De todas formas, en cuanto pasamos Altube, ya se veía claridad en la costa, así que poco a poco fuimos entonándonos.

Al llegar a Castro, directos al parking del centro, coger el dorsal que me había recogido amablemente Ibon, preparar las cosas rápido y al autobús que nos llevaba a la otra punta de Brazomar donde me tomo el gel que nos dio la organización porque no encuentro el mío de café de 226ers por ningún lado. La salida es bastante fea, muy pegada a las rocas que vamos a tener que esquivar y yendo a una boya que parece que está lejísimos y luego rectos hacia el puerto sin ninguna otra referencia visible. La marea estaba subiendo, así que corriente en contra en la primera recta, y viento (bastante) en contra hacia el puerto en la segunda. Lo positivo es que a la vuelta desde el Pontarrón, el viento en bici iba a dar de culo, así que no había que guardar nada en la ida.

Calentamos un poco, veo dónde están las rocas y me coloco tarde y mal en tercera fila nada menos. Al principio me pongo al lado de Corujo con intención de cogerle pies, pero todavía no sé muy bien por qué, cambio de opinión y me muevo más hacia la izquierda, supongo que por evitar las rocas y me pongo detrás de Barroso, pero con más gente en medio.

Se da la salida y como era de esperar, llego tarde al agua, me tiro pronto y estoy en un barullo tremendo de brazos y piernas que se termina saldando con una patada en la boca a los 100 metros que me deja el labio hinchado para toda la carrera. Paso el mal trago como puedo y se abre un poco el panorama delante de mi. Creo que justo antes de llegar a la boya veo cómo me pasa Ibon. Entiendo que es la oportunidad que estaba esperando y me lanzo a sus pies, pero soy incapaz de seguirle ni 50 metros. No consigo saber qué es lo que me pasa en aguas abiertas. Mi cabeza empieza a llenarse en ese momento de pensamientos negativos, “hoy no es el día”, “ya nada”, “tanto madrugar para ir a la piscina para esto” pero intento superarlo, pienso en el chino, en que me gusta nadar, en que llevo un neopreno con el que da gusto estar, que estoy haciendo lo que me gusta, e intento nadar bien, fijarme en la técnica, en el rolido, en hacer brazadas más largas, doblar más el codo, y todas esas cosas que al principio de las carreras no puedes hacer porque sólo piensas en salir de ahí, y poco a poco voy remontando puestos, aunque llego bastante más fatigado de lo habitual a la escalera de subida.

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Salgo con cuidado de no dejarme los dientes en los escalones y comienzo una de las peores transiciones de la temporada: se me caen las gafas, paro, vuelvo atrás intentando que no me atropellen, las cojo, me equivoco de pasillo (sabía que era el último, pero no todos estaban a la misma altura), vuelvo a atrás, llego a mi bici, me quito bien el traje, cojo el casco y otra vez está el visor suelto. Dos intentos de meterlo y al final, igual que en Laredo, lo dejo en la caja. Con un mosqueo bastante serio ya, salgo pitando, veo a Alvarito en la línea de montaje (ya sólo me falta cagarla en el salto de la rana delante de él) salto bien, y caigo en el sitio así que pedales (he acertado poniendo el plato pequeño y fuerte hasta el cruce Allendelagua pasando gente como puedo por el poco espacio que nos dejan).

Entonces me junto con Eduardo Martín a quien no conocía de antes, y al dichoso dorsal 55, Ángel Díaz, que me amargó la carrera con una actitud tan rastrera y asquerosa como no la veía desde el Mundial de Vitoria cuando Antonio Jose Adell se pasó desde Salvatierra a Vitoria mirando hacia atrás buscando motos y poniéndose a descaradamente a rueda de otros triatletas cuando no las había.  Pues este igual. En la parte final de los toboganes, Eduardo me terminaba adelantando siempre (creo que no lleva medidor de potencia y tiene mucha más fuerza en las piernas que yo) mientras que en las bajadas le pasaba yo porque llegaba o más fresco arriba o estoy más acostumbrado a meter la misma potencia subiendo que bajando y supongo que por aerodinámica.

Cogemos a Gari Uzkudun, a Manzaneda y antes del cruce del Pontarrón llegan un 3dStyle, Juarros y un Yepá (Lekue). Tenemos bastante barullo entre tanto adelantamiento y son momentos de bastante tensión. Juarros y Lekue se van un poco, pero tampoco tengo confianzar como para salir tras ellos, así que me limito a esperar a que llegue el puerto. Sé que son 15 minutos. Soy malísimo para memorizar puertos, pero sé que lo más duro está al principio, luego afloja y luego endurece de nuevo, así que me lo tomo con calma. Veo que tal vez demasiada, porque no veo mi Joule por encima de 300w ni un instante, así que una vez he cogido un poco de ritmo y adecuado la respiración a la subida, empiezo a apretar más y voy pasando a la gente del grupo, también a Oscar Abad que iba más adelante y finalmente, me quedo con Manzaneda, que va bastante más ligero que yo y corona unos metros antes.

Creo que nos hemos cruzado con los primeros más tarde que otros años, pero he empezado a contar y en el 20 ya lo he dejado.  Tras coronar intento apretar un poco al inicio de la bajada para no perder la referencia de Manzaneda, que me puede venir muy bien en este puerto, pero en la primera curva complicada le pierdo de vista. Voy mirando para atrás para no entorpecer la bajada de nadie, pero no se acerca nadie, así que parece que no voy bajando tan mal por lo que parece. Hasta que llega el dorsal 55, y me adelanta tras gritarme/avisarme, para acto seguido invadir el carril contrario para trazar mejor la herradura complicada. Así también bajo rápido yo, colega….Un poco después llega Eduardo, al que veo llegar antes de la última herradura y le dejo espacio como puedo trazando por dentro.

Enlazo mejor las últimas curvas y nos lanzamos ya hacia la rotonda de Guriezo. Ya he pasado lo peor, sólo he perdido dos puestos bajando y aunque no vamos a coger a nadie ya por delante, hay que apretar para intentar remontar corriendo. Sé que vamos a tener el viento de culo desde el cruce así que ya no hay miedo a nada. Apretar hasta el final. Recorto la distancia que me separa del 55 y Eduardo. Pasa el 3dStyle, Eduardo se pone de nuevo primero y el 55, previa mirada atrás, sale literalmente a su rueda. Miro hacia atrás a ver si de una vez una moto le saca una puñetera tarjeta.   Veo a Gari, que sigue unos metros atrás, pero no hay motos que le hayan visto. Pasado menos de un minuto nos pasa una moto a toda velocidad, pero no le sacan tarjeta, así que hasta aquí hemos llegado. Tras terminar el primer repecho largo, cambio de verdad y aprieto para ponerme primero y no dejar ese puesto hasta boxes. Ese tramo sí que me lo conozco bien y puedo hacerlo a tope con el viento de culo y aprovecho para terminarme el bidón de Enery de 226ers, dejando el gel para otro día.

La entrada a Castro tiene bastante peligro ya que nos han dejado desde la rotonda de Allendelagua la mitad del carril izquierdo y no hay manera de esquivar alcantarillas, baches etc. Pero voy lanzado y ya no voy a parar, así que me agarro bien fuerte al manillar y aprieto los dientes.

Aguanto mucho hasta descalzarme, tanto que no me da tiempo a hacer el cruzadito porque se baja antes de lo que yo pensaba, pero tras una ligera derrapada delante de Alvarito, bajo sin perder tiempo y me noto con las piernas bien.

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Calcetines, de nuevo las T7 tras las malas experiencias de Laredo y Vitoria con las Adios con gomas y el test que hice en Miñano (publicaré resultados cuando tenga tiempo) y a correr. Busco a Patri, me canta el 22… Bueno. Era lo que me esperaba tras Hoyomenor, y más o menos como todos los años. Pero creo que me da tiempo a remontar. Pongo mi ritmo crucero de 3:35-3:38 en el que me encuentro muy cómodo en esta distancia y empiezo a buscar objetivos en el horizonte. De la gente que iba por delante en bici hay gente más pesada que yo que creo que pueden caer, pero en el primer cruce en el espigón (gracias a Dios más corto este año) no se ve a nadie flaquear todavía. Pero como siempre, el 10k del olímpico sin drafting se hace muy largo, así que paciencia.

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Poco a poco voy recuperando puestos, no estoy para cambiar y correr a 3:30, pero creo que sí que puedo mantener este ritmo. El top10 está imposible así que habrá que ir a por el 15, que tampoco está mal. Busco con la mirada de nuevo a Adrián en cada paso para que me dé un poco de fuerza, pero además hay mucha más gente animándonde… De Vitoria, conocidos de Castro, los suegros, gente que no me conoce pero me aplaude… Sé que el parque del final de Brazomar también se hace complicado, así que no me cebo demasiado.

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Van pasando los kilómetros y ya voy pasando a gente como Victor Manuel González, y en el úlitmo kilómetro adelanto a Gurutze, que había salido 5 minutos antes, lo que me da la oportunidad de ir durante unos metros detrás de la bici aunque no sea la mía.. trayéndome a la cabeza los inolvidables kilómetros del triatlón de Logroño del año pasado.

Tengo cuidado de no pasarme el cruce de meta, y saludo al público, choco las manos a los niños y esta vez sí, voy donde Patri y Adrián para saludarles, aunque con un ojo puesto siempre atrás.

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Al final, puesto 15º, igual que el año pasado, pero con mejores sensaciones. Mucho que analizar, pero creo que una buena carrera en general en una semana complicada, yendo de menos a más, como lo he hecho casi siempre. No obstante, creo (y espero) que la carrera buena-buena de este año todavía está por llegar.

Duatlón contrarreloj por equipos de Egüés 2015. Crónica y Análisis.

Toca la Crónica de Egüés. Cómo cuesta escribir las crónicas de las carreras que no te han dejado buen sabor de boca… Pero hay que estar a las duras y a las maduras, y de estas cosas se aprende, y mucho, así que ahí vamos.

Teníamos mucha ilusión puesta en esta carrera. Teníamos un equipo de 6, relativamente compensado en la carrera a pie y bastante potente en la bici. Así que el objetivo era correr cerca de 3:30, llegar más o menos enteros a la bici, pasar la primera subida todos juntos y a partir de ahí, relevos de 10-15 segundos siempre que el sinuoso terreno del Valle de Egüés lo permitiera, para acabar corriendo en plan “sálvese quien pueda”. Antes de la salida, Ciro puso un poco de cabeza fría en medio tanto entusiasmo y nos recomendó salir un poco más despacio, a 3:40 para que no nos pasara la del año pasado.

Por mi parte, como conté en la previa, llegaba con el gemelo derecho muy justo, sin correr en tres semanas, salvo una pequeña prueba de 5 km unos días antes de la carrera que no salió nada bien. Así que mi objetivo era llegar como fuera a la T1, darlo todo en bici y ver qué pasaba en el último tramo corriendo. Hice un calentamiento muy corto y muy suave y me tomé el gel de café de 226ers. Si mi gemelo tenía 5-6 km de vida, tampoco era cuestión de malgastarlos calentando, sobre todo si no salíamos a tope.

Nos colocamos en la salida, perfectamente ordenados por parejas y allí vamos. Esta vez preferí no tirar yo. Cuando me pongo un dorsal no sé ir por debajo de mi ritmo, así que me puse en la cola para controlar el grupo, gritar a los de delante y empujar a quien lo necesitara.

Sin embargo, me costó muchísimo arrancar. Los primeros 500 metros se me hicieron durísimos, probablemente por no calentar bien, me entraron todo tipo de dudas, hasta que un poco después ya empecé a encontrarme mejor.

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El primer kilómetro lo pasamos a 3:40. Era ligeramente hacia arriba y con viento de cara, por lo que el íbamos según lo previsto. Segundo kilómetro, más favorable, a 3:28/km, pero el km 3 ya se nos fue a 3:44, con Oscar empezando a pasar problemillas que intentaba solucionar con el empujoncito del dedo.

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Creo que es por eso que el pulso sí que lo llevaba alto. Como dije el año pasado, parece que no, pero dejar de bracear para poner tu dedo en la espalda del compañero, cansa y mucho. (Una vez más, la importancia del braceo en la carrera a pie)

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Llegamos a la transición, de nuevo perfectamente ordenados, salgo el primero a pesar de entrar penúltimo pero mis compañeros comienzan a gritarme. No entiendo muy bien lo que dicen. La tapa, la zapa…. Miro hacia atrás y veo que la zapatilla de correr se me ha quedado pegada al velcro de la zapatilla de ciclismo que está en el pedal con las gomas (increíble), así que me tengo que parar, dar la vuelta con la bici en la mano, soltar la zapatilla del velcro y dejarla en su sitio.

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Vuelta a arrancar y ahora ya voy el último. Salto de la rana, que hoy sí sale bien (es lo que tiene practicar las cosas) y a dar pedales. Me pongo a cola del grupo, digo que ya estoy y Rubén empieza a tirar en su línea… O sea, fuerte. Nos ponemos a la par de un equipo, pero no terminamos de adelantarles. Doy un grito y digo que ahí no nos podemos quedar, así que pegamos otro apretón, que yo creo que es el que termina de machacar a Oscar que decide descolgarse para no frenarnos y empieza a hacerle daño a Mendes.

Mis relevos lo doy cortitos, (se ven los picos en la gráfica) no me veo muy fino de momento, y terminamos sin piñones (menos mal que puse el 25) haciendo la subida detrás de Rubén. Llegamos arriba, esperamos un poco para reagrupar, y ahora sí, me pongo a tirar fuerte. Pero duro muy poco porque a pesar de ser terreno favorable, Mendes se ha vuelto a quedar. Nos entran las dudas. Esto no estaba en el guión. Pensábamos que una vez arriba ya iba a ser imposible quedarse, pero estábamos equivocados. Seguimos así, entre que “espera que llego”, “levanta que se queda”, “déjame que recupere” y “dale ahora que ya estamos”, hasta el giro del km 10,5 en el que ya Mendes decide quedarse del todo. Quedamos 4: Rubén, Arias, Javi y yo. Ya no podemos fallar ( a todo esto yo llevo los gemelos sin ninguna molestia y ni me acuerdo de ellos). Empezamos a pasar con más fuerza aunque en mi opinión con los relevos demasiado largos para intentar recuperar lo que sabemos que hemos perdido.

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Llegamos fuertes abajo, transición rápida y a correr.watios

Promedio de 245, 268 normalizados y 168ppm. Pulso alto para poquitos watios y donde se ve que el principio de la primera subida se nos fue de las manos.

Salimos rápido, me pongo a tirar, pero de repente Rubén dice que se ahoga y no puede respirar, así que levantamos de nuevo el pie. Una vez pasado el primer kilómetro, con el terreno más favorable, parece que ya se recupera un poco y volvemos a bajar de 3:30, pero en el tramo final es Javi, que hasta entonces parecía que iba sobrado el que empieza a pasar por problemas, y terminamos haciendo el último 500 a ritmo de 3:37.

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Total, que quedamos 5 quintos. De los que dije en la previa que estaríamos en la pomada, últimos. Quintos en el primer parcial, a 30 segundos del Saltoki, cuartos en la bici y segundos en el último parcial a pie, que es el único en el que estuvimos al nivel de los de delante.

Esta disciplina es complicadísima. Sabíamos que individualmente no estábamos mejor que el resto de equipos, pero confiábamos en que trabajando seis como equipo podríamos compensar ese déficit que teníamos (como el Atlético de Madrid contra el Real Madrid, vaya). Pero ya hemos visto que hace falta que el grupo sea muy parejo, más de lo que demostramos ser el sábado, para intentar optar a puestos más delanteros, porque la diferencia sigue siendo grande. Que la gente anda mucho!! Y por último, que hay que tener más de un plan, porque normalmente pasa, que no todo sale según lo previsto. Hay que tener todas las opciones en mente, para no pasarnos 8 km dudando. Tal vez nos faltó algún entrenamiento juntos en la carrera a pie, pero bueno, no tenemos que olvidar que somos un equipo con gente con bastante obligaciones, horarios de trabajo complicados y diversos y hacemos lo que podemos. El equipo en general es nuevo y nos falta conocernos un poco mejor en situaciones límite.

También tenemos gente joven, con poca experiencia en este tipo de carreras, pero con muchísima ilusión por hacer las cosas bien y al final nos terminarán saliendo las cosas. Así que, no pasa nada. A pesar del regustillo amargo que nos dejó la carrera, porque como equipo Vibike no busca puestos ni marcas por encima de cualquier otra cosa pero a todos nos gusta quedar lo mejor posible, lo pasamos muy bien las semanas previas, todo esto nos ha unido como grupo, hemos reaccionado muy bien y seguimos aprendiendo y mejorando.

En Senpere lo volveremos a intentar.

226ers.

Uno de mis cambios más grandes de la temporada pasada fue el paso a entrenar y competir con productos de hidratación y alimentación 226ers.

Conocí esta marca hace tres años en Arenales del Sol, en la feria del corredor del triatlón de Elche. Si no me equivoco, entonces hacían el lanzamiento de sus productos y eran la bebida de los avituallamientos de la carrera.

En el chiringuito que montaron en la feria, estuve hablando con Jesús Sánchez Bas, a quien entonces ni conocía, ni tenía ni idea de quién era… Pero me explicó el producto con todo lujo de detalles. Me gustaba que usaba como hidrato de carbono Vitargo, que por aquel entonces era lo que tomaba, pero que solucionaba los dos defectos más grandes de este producto: su asqueroso “sabor neutro”, y las dificultades de disolución en agua que hacía que llegaras a casa después de entrenar con unos grumos espectaculares en el fondo del bidón.

En la feria lo probé, y me gustó  el sabor, pero en carrera cogí un bidón que me dio una acidez terrible y me olvidé de 226ers por un tiempo, a pesar de que estaba claro que era un problema de proporciones.

Por aquel entonces, también tomaba el Mega Mass del Decathlon, como bebida de recuperación (que a pesar de su foto de portada tenía más hidratos que proteínas), que iba bien y estaba muy rico, pero me daba unos gases terribles.

Al año siguiente, llegamos a un acuerdo en el equipo con Victory Endurance. Me gustaba el sabor, tal vez demasiado dulce, pero notaba que tenía que tomar demasiado para que funcionara y me pasaba el día meando. El Recovery también me gustaba, pero también me producía muchos gases. Y como podíamos comprobar en las concentraciones de Benidorm, no era sólo cosa mía..

Así que este año, después del triatlón de Valencia, intenté que me metieran en el programa Élite de 226ers, y lo conseguí.

Esto dio un vuelco a mi forma de “alimentarme” en las carreras. Después de leer a Jesús en su blog y hablar un par de veces con él, donde decía que no comía nada sólido en las carreras, decidí intentarlo yo también, por lo que pasé a entrenar en “modo camello”, aunque sin llegar a los extremos del ahora campeón del Mundo de IM, en G55-60, Pedro Oviedo:).

A partir de entonces, empecé a hacer todos los entrenamientos (que por aquellos meses ya eran todos de más de  entre 2h30y 4h30) con sólo 2 bidones de Energy de 226ers. Siempre salía con barritas y geles en el bolsillo por si acaso, pero pocas veces me sentí con hambre como para comérmelas.

En Zarautz hice mi primer intento de no comer sólido en carrera. Me daba algo de miedo, para qué nos vamos a engañar. Pero llegué a la T2 con todavía medio bidón lleno, o lo que dicho de otra forma: con bidón y medio y 3 geles (con y sin cafeína) tuve suficiente, más el agua de los avituallamientos para pasar los geles, tal como recomiendan en su web.

El resultado fue mi mejor carrera en MD hasta ahora, con mi mejor puesto corriendo, que es donde se nota de verdad si la tripa va bien o mal.

En Vitoria, ya LD (2 horas más), volví a repetir. Esta vez, un fallo de coordinación entre los jueces (que se ve que no fueron a la charla técnica) me fastidió mucho porque no pude coger el tercer bidón de Energy, que tenía en el avituallamiento personal, y tuve que estirar los dos bidones que llevaba en la bici  cogiendo bastante agua en los avituallamientos, lo que me hinchó un poco la tripa… Aun así, fui muy constante toda la carrera y acabé bastante fuerte, con la cuarta vuelta más rápida que la tercera.

Conclusión: son productos algo más caros que otros, pero tienen una calidad indudable y a mí me van muy bien. A gente a la que se los he recomendado, también le ha ido muy bien.

Además no llevan gluten, algo que llevo tiempo intentando eliminar de mi alimentación, y tampoco tienen azúcares, por lo que no se producen picos de insulina. En estas cosas no quiero entrar demasiado. No soy especialista en nutrición y no me gusta hablar de lo que no sé.

En cuanto a sabores, (esto es más fácil) a falta de probar los de fruta del bosque, ya me he quedado con el de limón tanto para el isotónico como para el Energy, y el de chocolate para el Recovery.

Así que una cosa menos que hay que probar para la temporada entrante, porque ya la tengo resuelta.

Para terminar dejo un link a las recomendaciones de Jesús (seguidor de la paleodieta) para la alimentación del día D. Algunas cosas las sigo y otras, no. Cada uno somos diferente, pero en cualquier caso, creo que son interesantes:

Paleo adaptada para deportista. Cómo se debe aplicar y cómo la aplico yo.