Análisis neoprenos ORCA 2017

Orca ha anunciado hace unos días la salida a la venta de sus nuevos neoprenos para 2017 en una campaña que ha llamado Swimscale basada en que cada nadador es diferente y no siempre hay un único neopreno que sea el mejor para cualquier tipo de triatleta o nadador.

Esto, realmente, no es algo nuevo. Hasta hace unos años todas las marcas tenían 3-4 neoprenos para cubrir toda la gama, los buenos eran los fabricados con materiales más flexibles y los menos flexibles, pero más resistentes, correspondían a la gama más baja. Desde hace unos años esto no es tan “sencillo”.

Por ejemplo, HUUB tienen dos tipos de neoprenos (3:5 y 4:4) con mayor o menor flotabilidad en una parte del cuerpo u otra en función del tipo de nadador, basándose principalmente en la patada y la posición de cuerpo en el agua y un 3:3 sólo para chicas).

La propia ORCA ya tenía desde hace unas temporadas una tabla explicando las diferentes características de cada neopreno y que mencioné en mi primer análisis de neoprenos de ORCA, en el que tuve la suerte de poder probar los Predator y Alpha de 2015-2016 y compararlos con el Helix que tenía hasta entonces.

A partir de ahí, todavía tuve más suerte al poder probar varios prototipos que se estaban utilizando como desarrollo para los de la temporada 2017 que se acaban de anunciar. Más concretamente, estuve probando el 3.8 y el Predator ya que era entre los que podía tener duda por mi forma de nadar.

Y, ¿cómo nado? Pues como la como la mayoría de triatletas sin pasado nadador,

1.- con una patada muy pobre y como consecuencia una posición muy poco horizontal y por lo tanto poco hidrodinámica. De ahí los resultados de la comparación del Alpha con el Predator de 2015

https://youtu.be/U3vbCC8u62E

2.- Y también con una cadencia de brazada bastante baja. A partir de 70 bpm (o 35 ciclos), enseguida pierdo eficiencia.

Durante estas pruebas intenté seguir el protocolo habitual de tandas de 4×400 1’rec a 65 bpm, aunque cuando llegaron las competiciones pasé a hacer tandas más cortas (200m) y un poco más intensas. También los pude utilizar en las competiciones de 2016, que es donde realmente tienen que funcionar y donde salen a relucir las carencias o virtudes de los neoprenos.

Estas pruebas también sirvieron para ajustar detalles de patronaje, tamaño de paneles, cremalleras, probar alguna cosa nueva, y en este caso en concreto comparar los conceptos de flotabilidad extrema frente a neoprenos que con algo menos de flotabilidad, prima la flexibilidad en los brazos con el famoso neopreno 0.88 de las mangas.

Bueno, pues vamos a lo que hago en este blog, poner números.

Prueba 1; Predator 2015 vs Predator 2017 v1

Pero antes de nada, voy a centrarme un poco en el proceso de desarrollo o evolución que se siguió con el Predator (conmigo a la vez que otros cuantos probadores), que creo que es bastante interesante y da una idea de cómo se desarrollan los neoprenos de Orca.

En primer lugar un vistazo en seco a cómo eran para ver las diferencias.

A primera vista, me gustó mucho el 2017. Para empezar, el aspecto exterior (colorido) de las mangas. Bastante más atractivo que el demasiado sobrio Predator 2015.

Por otro lado, me llamó la atención el tejido en las axilas, que era igual que el del creo que es el del Alpha 2015, bastante más flexible que el del Predator 2015

También me sorprendieron los paneles “con burbujas” de la parte inferior, muy parecidos a los de mi antiguo Helix, con la diferencia de que los del Predator, en teoría, no absorben nada de agua. También hacen más rígido al neopreno en la parte inferior, pero no creo que eso sea un inconveniente. El patronaje es claramente diferente, pero a simple vista, yo no soy capaz de afirmar si es mejor o peor.

Cosas que no me gustaron: Las muñecas vienen con un sistema de cierre, que en aquel primer prototipo era demasiado exagerado. Inconveniente: que como quieras nadar con un reloj tipo Garmin 920xt, no lo sacabas sin darle a todos los botones en la maniobra.

Por último, me costaba muchísimo ponérmelo. A pesar de ser una talla 7, me estaba claramente pequeño y no era capaz de ponérmelo sólo. Un vez colocado me tiraba bastante de los costados. Pero bueno, lo importante. Los datos del agua:

Prueba 1;(27/02/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015. Piscina de 50m (interior). 4×400 1′ rec.

En el agua sí que es verdad se notaba bastante más cómodo, pero todavía me tiraba un poco de los costados. Las piernas sí notaba inmediatamente que flotan más y se llevan bastante más rectas por la rigidez de los paneles impermeables. Pero de brazos iba más cómodo con el 2015, porque al estarme pequeño, no podía estirar bien el brazo: una vez más la importancia de la talla en los neoprenos y para terminar me entró bastante agua por el cuello, que en la piscina cubierta hasta se agradece para refrigerar, pero no es plan de nadar con agua dando vueltas por dentro del traje.

Tiempos: me salió un segundo el 100 más rápido, pero con unas 5 pulsaciones más que con el 2015. Demasiadas, sobre todo para ser el que me puse en primer lugar.

Alguno dirá: pues vaya truño… Bueno, los que trabajamos en I+D (aunque sea en otro campo) sabemos lo que cuesta desarrollar las cosas y casi nada sale bien a la primera. Y si sale bien, casi seguro que ha sido de churro.

Así que trasladé mis opiniones a Orca y un par de meses después me llegó otro prototipo de Predator.

Prueba 2;(28/04/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015 – piscina 25 (interior). 4×400 2′ rec.

Esta vez la piscina estaba de 25m y yo bastante tocado después de una semana de antibióticos así que modifiqué un pelín el protocolo, haciendo 2 minutos de descanso entre cada 400. El resto, exactamente igual que hasta ahora. 4×400 con cada uno a ritmo constante.

Conclusiones:

Tallaje: Mi talla es la MT (soy 188 y 74 kg), tal como marcan las tablas. 

  • La talla 7 del Predator v2, a pesar de que me estaba mucho mejor que en el anterior prototipo y de que la cremallera la pude subir con más facilidad, todavía me tiraba un poco de la cremallera hacia abajo (la altura máxima son 185 y yo mido 188). Lo noté tanto en seco como en los virajes en al agua. Las mangas me estaban anchas y me salían bastantes arrugas en ellas. Al sacar el neopreno, la goma de la muñeca iba bastante más holgada que en el anterior prototipo.
  • Datos: el antibiótico me hizo ir 5 ppm las pulsaciones más alto de lo normal (este dato no os interesará mucho a priori, pero tiene su relevancia, más que nada porque me tenía que haber dado cuenta de que no estaba para competir en Senpere dos días después) Con el Predator 2015, me costó esas 5 ppm de más que la vez que lo probé en piscina de 25 contra el Alpha, pero clavé las 4 series a 5:15.
  • El Predator 2017 es un pepino. A pesar de que ya iba tostadete, me salieron todas 1s/100 más despacio, pero con 5,3 ppm menos de media a pesar de haberlo probado en segundo lugar!! Llevé la misma cadencia de brazada, pero apenas le tenía que dar a los pies. Se nota mucho los 5 mm de flotabilidad en los pies y los paneles nuevos en las piernas. Como me dio un poco de rabia no ser capaz de hacer 5:15, hice una última un poco más un poco más fuerte (no reflejada en las tablas). Y conseguí hacer el 5:16, pero sin que se disparara el pulso. 154,8 ppm, que fue lo mismo que hice en la tercera con el Predator 2015, pero llevaba ya 4000m de natación con traje… Así que intuyo que si me lo hubiera puesto en primer lugar el resultado habría sido todavía mejor.

Prueba 3) Predator 2015 vs Predator 2017 (3×400 1″rec) –piscina 50

El 25 de mayo cuando todavía estaba recuperándome de la última tanda gorda de antibióticos de la temporada, volví a comparar el 2015 contra el 2017. Esta vez en piscina de 50 y volviendo a las tandas de 400m con 1′ de recuperación. En este caso, sólo hice 3 de cada uno.
Esta vez el análisis del resultado es todavía más sencillo. Con el mismo pulso, entre 1,5 y 2 segundos el 100 más rápido el modelo de 2017.

Prueba 4) Predator 2015 vs Predator 2017 (5×200 20″rec) – piscina 50

Como ya era la semana de la primera carrera del Circuito Vasco (Ondarroa), hice una prueba más en entrenamiento a ritmo más exigente: (5×200 1’rec, 66bpm) A partir de aquí empecé a usar el Tempo Trainer de Finis, para intentar ajustar más los tiempos. En este caso, con el Predator 2017 en segundo lugar, la diferencia se redujo a un segundo por cada 100 metros para el mismo pulso.

Así que creo que se puede concluir que para el mismo pulso, la diferencia está en unos 1,5seg/100m a favor del 2017.

Aquí ya no había mucho más que probar. Las mejoras del modelo 2017 respecto al 2015 eran evidentes, así que pasamos al siguiente paso. Ver si el nuevo modelo del 3.8 con máxima flotabilidad (un 21% más que un Predator17 en la zona baja del cuerpo según Orca) me iba mejor que el Predator2017.

Prueba 5) Helix 2013 v2 vs 3.8 – (6×100 30″rec) – piscina 50

Pero antes, y debido a algunas dudas que habían surgido en mi “entorno” respecto al test que hice en febrero con el Helix, antes de probar el 3.8 2017 contra el Predator 2017, lo hice contra el Helix. De nuevo, por exigencias de la competición, cambié el protocolo, e hice unas series de 100 m con 30 seg de recuperación: 1,5 segundos más rápido para el 3.8 poniéndomelo en segundo lugar. Así que no había mucho más aquí tampoco.

Por hablar un poco de sensaciones entre tanto número, noté muchísimo la flotabilidad del tren inferior. Tanto que hasta sacar la cabeza para respirar me resultaba mucho más fácil.


Prueba 6) Predator 2017 v2 vs 3.8- piscina 50 (5×200 1″rec)

Ya tocaba poner a competir a los dos mejores neoprenos que había probado. Predator 2017 vs 3.8 2017 . Lo hice el 1 de julio (poco antes del triatlón de Vitoria) De nuevo con 5×200 con 1′ rec y el Tempo Trainer en la cabeza a 66 bpm, que era más o menos el equivalente a un aeróbico medio.


En este caso, el resultado aunque muy ajustado, era favorable al 3.8. 1,6 ppm menos para el 3.8 para exactamente el mismo tiempo y poniéndomelo en segundo lugar. ¿Por qué? Está claro que la flotabilidad ayuda, y la “menor flexibilidad en hombros”, para mi forma de nadar no es un impedimento en distancias cortas. Lo que notaba es que se puede doblar mejor el brazo debajo del agua con el Predator, pero mi brazada subacuática no es de codo alto precisamente.


Es decir, tal vez para un nadador mejor, o con técnica más “fina”, que nadara con codo alto en la brazada subacuática, el Predator pueda ser una mejor opción cómodo. Pero en mi caso, pensaba que el 3.8 me iba mejor. Lo probé también en el pantano de Landa con las chicas de los Wollongong Wizards (y aunque no me sirvió para poder seguirlas), hacía tandas de casi 400 metros “full gas” tras ellas y la sensación era de comodidad y nada de fatiga en hombros. Así que decidí utilizarlo en la prueba estrella de la temporada, el Triatlón de Vitoria.

Pero como he dicho al principio, es en las carreras, con exigencia máxima, donde de verdad se ven las diferencias. Como ya cuento en la crónica de Vitoria 2016, nadé bastante bien, pero los últimos metros se me hicieron bastante pesados y salí fatigado..

En Getxo, que iba a ser olímpico pero por problemas organizativos al final se nadaron 750 m, también nadé con el 3.8, me salió probablemente la mejor natación del año, saliendo del agua con Egoitz Zalakain, ganador al final de la carrera, aunque también salí “tostadillo” del agua.

Así que sin más test, en la que al final fue mi última carrera de la temporada por culpa de mi pubalgia, en Colindres, nadé con el Predator 2017. El resultado no fue bueno, pero más porque me quedé cortado que por otra cosa. De hecho, la segunda vuelta la hice en solitario manteniendo la distancia con el grupito de delante pese a ir tirando yo sólo y saliendo bastante más fresco del agua que en las últimas carreras con el 3.8.

Todo esto hizo que me entraran dudas de la “validez” del test de 200m, y en octubre volvía a las repeticiones de tandas de 400m. El resultado fue el siguiente, 

Prueba 7) 3.8 vs Predator 2017 v2 (3×400 1′ rec) –piscina 25



En resumen, prácticamente iguales, aunque con un pelín de ventaja para el Predator, ya que, además de que me lo puse al final y ya iba tostadillo, apenas hay diferencia en pulso/ritmo. Tan sólo en la última tanda (y también más importante a la hora de valorar la fatiga se nota algo de diferencia).

Como también pude grabarme, he intentado sacar unas grabaciones donde se pueda comprobar en el nado la diferencia que se siente entre los dos, pero esto es un poco más complicado:

– Flexibilidad de brazo:

Las imágenes no son las mejores y no sé si son capaces de representar la sensación que tenía pero creo que se puede apreciar cómo con el Predator me resulta algo más fácil doblar el brazo (dentro de lo muy poco que lo doblo :() y llevarlo por el sitio, que en mi opinión es por debajo de hombro (aunque debería llevar el codo más alto, eso es problema no achacable al traje….)


.

-Flotabilidad:

No tengo demasiadas tomas laterales, y no he sido capaz de hacer una comparación entre la posición y patada entre los dos neoprenos.

Como conclusión:

Estoy leyendo que el 3.8 es para gente que “nada menos”. Yo no estoy de acuerdo y me parece que es bastante simplista. Creo que es para gente con poco flotabilidad en piernas pero fuerte de brazos. Es muy parecido al efecto de nadar con palas:  Vas más rápido, pero cansa más. Creo que el factor que nos limita a casi todos los triatletas, cuando aparece la fatiga, es en los hombros, nunca en las piernas… Otra cosa es que una mala posición nos lastre mucho…. Pero bueno, eso es lo que he intentado explicar a lo largo de este post, espero que con algo de éxito.

En cualquier caso, como resumen: es una pena que no pueda comparar todos a la vez, y que al final estén mezcladas diferentes épocas de la temporada, tandas de 100, 200, 400, diferentes longitudes y tipos de piscinas, pero creo que hay números suficientes como para sacar conclusiones interesantes. Por si alguien ha llegado hasta el final del post, he intentado establecer una clasificación, dando más peso a las tandas de 400 por ser las más largas y las más representativas de lo que un triatlón o una travesía pueden ser. Y sería la siguiente.


Si alguien tiene alguna duda, como siempre estaré dispuesto a responderla en la medida de lo posible.


Prueba Neoprenos ORCA 0.88. Predator vs Alpha (vs Helix)

Dentro de las pruebas de material que tanto me gustan, los trajes de neopreno son un elemento que me atrae muchísimo. Después de muchos años y muchos errores, uno ya se va dando cuenta de la importancia de tener un buen neopreno, de tener un neopreno que se ajuste a tu cuerpo, más todavía de tener la talla correcta, de que sea apropiado para tu forma de nadar, … Son muchas horas las que se meten en la piscina para mejorar uno o dos segundos el 100 cada temporada (si es que se consigue) para luego echar todo ese esfuerzo por tierra por equivocarse de modelo, de talla o simplemente considerar que es mejor gastarse ese dinero en, por ejemplo, unas ruedas molonas.

Desde 2002 que empecé con un traje a medida hecho en una tienda de submarinismo de Zarautz, (con ideas muy buenas pero neoprenos propios de submarinismo muy poco elásticos), he pasado por unos cuantos neoprenos propios (Xterra Vortex, Vector, Blueseventy Helix de distintas temporadas), y también he tenido la oportunidad de probar de amigos (Sailfish One), o de alguna marca como hice en 2008 de la mano de Pepe Navarro (Sailfish) y David Castro (2XU). Mi nivel de natación también ha mejorado (no era muy complicado) desde los 2min/100 con los que me presenté a mi debut en el Olímpico de Donosti de 2002 después de un año preparándolo, hasta el 4’56”77 en el 400 de Sopelana de hace unas semanas después de muchos metros mirando al reloj en todos y cada uno de los largos que he hecho, (sí, soy así :))

Este año que parece que todo el trabajo que estoy haciendo en el blog (y que recuerdo una vez más que hago porque a mí me gusta, esto es sólo mi hobby/pasión, no es mi trabajo porque no me da ni un €) está empezando a llamar la atención y a valorarse, y después de que Tamalpais me dejara unos pedales con sensor de potencia P1 para probar esta vez ha sido Orca quien me ha dejado sus dos mejores neoprenos para que les hiciera unos tests.

Como muchos ya sabéis, llevo con Blueseventy desde hace unos cuantos años, con su modelo tope de gama, Helix que destaca sobre el resto por una flexibilidad en hombros espectacular. De hecho, voy ya por el tercer modelo. El año pasado, Orca presentó estos dos nuevos trajes con el neopreno más fino del mercado en los brazos, con sólo 0,88 mm de espesor. Un espesor que es el que da nombre a la gama, por así decirlo. Desde entonces, tenía mucha curiosidad por probarlo, y por fin, y gracias a una serie de carambolas, surgió la oportunidad.

Una vez recibidos los dos neoprenos, lo primero que hice fue estudiar su construcción, los tipos de neoprenos utilizados en cada zona, los patrones, etc. No soy un experto en patronaje, así que lo que hice fue comparar ambos con mi Helix.

Y ya más en detalle, lo que quería comprobar en este caso era la diferencia entre el Alpha y el Predator. Según Orca, el Alpha da una mayor libertad de movimientos y está más pensado para buenos nadadores y distancias más cortas. El Predator, gracias a su mayor flotabilidad, en principio es mejor para distancias más largas y nadadores no tan buenos, que necesitan una mayor flotabilidad, principalmente en las piernas. Este gráfico de Orca explica muy bien toda su gama.

Aunque el material de los brazos es idéntico, el patronaje del tronco no lo es, y menos aún el de las piernas, como se puede ver en la siguiente foto. En el Predator (a la izquierda) se puede apreciar como los paneles de las piernas son bastante menos flexibles (en este caso es igual a más flotabililidad). También puede apreciarse en los costados otro patrón, que hace un poco más rígido el neopreno, teóricamente para evitar que el triatleta culebree en el agua.

Después venía la prueba de ponérselo en casa y ver si la talla que había pedido me venía bien. Esto que debería no ser un problema, al menos en mi caso suele ser bastante crítico. Afortunadamente, la tabla funcionó a la perfección y mi 188 cm de altura, 75 kg de peso y 98 cm de pecho, entraban perfectamente en el traje.

Me llamó mucho la atención que los trajes vinieran hasta con guantes para no dañar el neopreno. Yo no los usé. Después de tantos años, uno ya va teniendo trucos para no clavar las uñas en el traje, pero es un buen detalle.

Los dos trajes me entraron muy fácil, incluyendo los brazos. El último ajuste de los brazos (el más importante y que en seco suele costar bastante) me costó, pero me resultó bastante más fácil que el Helix. A primera vista, en cuanto a la estética, que también importa, el Alpha me parecía mucho más bonito. El Predator es muy sobrio para mi gusto, pero bueno, vamos a lo importante (aunque en el triatlón muchas cosas se compran por los ojos, incluso los cabezas cuadradas como yo..)

Algunas fotos de cómo me quedan. Sin arrugas, pero pudiendo respirar y mover bien los hombros.





En cuanto a comodidad, el Alpha también se notaba bastante más cómodo. Espectacularmente flexible de tronco, piernas, y por supuesto, brazos, aunque en este punto no notaba ninguna diferencia con el Predator.

Y ahora sí: lo importante de verdad. La prueba en el agua. Después de muchas pruebas, lo que he visto es que hasta el primer 200 todos los neoprenos son buenos. Todos flotan, todos se mueven fácil, pero es a partir de ahí cuando sale a relucir la diferencia entre un buen neopreno y un mal neopreno. Mi idea era hacer 4 series de 400m en piscina de 50m, con 1 minuto de recuperación entre cada una y posteriormente cambiar de neopreno. 400 m para que el cansancio salga a relucir. 4 tandas para que tener una mínima muestra estadística fiable (pero no más porque si no reviento) y 1 minuto descanso para que me dé tiempo a recuperar completamente y todas las series valgan lo mismo. Lo ideal era hacer en piscina de 50, porque en la de 25, a nada que hagas bien el viraje, gracias a la flotabilidad de los trajes se te queda la piscina en menos de 20m, y las tandas son demasiado fáciles. Y estamos buscando que aparezca la fatiga. Pero la piscina de 50m en Vitoria sólo está con el muro a 50 los viernes a la tarde (que tengo entrenamiento con el CN Judizmendi) y los sábados por la mañana (que suelo salir en bici si no tengo competi de natación) así que al final, viendo que se me echaba el tiempo encima sin hacer nada, las hice en 25m.

2016-02-07 09.05.24

Sensaciones: los dos trajes muy cómodos de hombros, brazos, se me ajustan muy bien en general y sí que percibí que los pies me flotaban más en el Predator (tiendo a llevar los pies bajos).

Pero como yo soy  más de datos que de sensaciones, aquí van los que salieron. Intenté ir a un ritmo cómodo que me permitiera aguantar las 8 series sin más fatiga que la que me crearan los trajes, y para no penalizar en exceso el traje que probaba en segundo lugar (Alpha) :



La conclusión es que para más o menos el mismo pulso, me salió 1 seg/100 de diferencia más rápido con el Predator. Donde también se ve mucha diferencia es en el número de brazadas (medidas con el Garmin 920xt) que hago en cada largo. Casi media brazada (en ciclos) menos en el Predator, lo que creo que da idea de su mayor flotabilidad, y me hace pensar que en 50 m (y en más en aguas abiertas), la diferencia en tiempo aumentaría.

Me quedaba la duda de la penalización del Alpha por hacerlo en segundo lugar (aunque hay 20 minutos de diferencia entre ellos que es lo que me cuesta ponerme un neopreno estando mojado, sudado, a 28ºC, e intentando no romperlo…). Así que lo repetí otro día en orden inverso con el siguiente resultado.



Como se puede apreciar, cuando me puse el Predator en segundo lugar, el resultado es prácticamente el mismo. Me sale prácticamente el mismo tiempo pero con 1ppm menos en el Predator. Sin embargo, sí que había 1 seg de diferencia cuando me a su favor cuando me lo puse primero. De todas formas, me da la impresión de que si quisiera ir más rápido, se notaría más diferencia y que esta diferencia sería más notable en piscina de 50m . En cualquier caso, ahora sería cuestión de cada uno decidir si por 1 seg/100 merece la pena ir a un neopreno 150€ más caro. Si echo las cuentas de las horas que tengo que meter en la piscina para mejorar ese segundo, y la de veces que he perdido el grupo bueno por menos de 15 segundos… Yo lo tengo claro.

Llegados a este punto, tocaba poner a competir mi Helix 2013 contra el Predator 2015. Visto el resultado de las pruebas en 25m y aprovechando que el invierno empezaba a ser invierno, esta vez sí las hice, en piscina de 50m.

En cuanto a sensaciones:

-El Helix flota más: tanto en piernas como en el tronco. Pero hay una pequeña diferencia. Noté que flotaba hasta demasiado en el pecho, lo que hace que vaya con la cabeza casi fuera, quiera o no, lo que no es una ventaja más que para ver mejor la boya. Hidrodinámicamente es peor.

– La sensación de hombros es mejor en el Predator, y en brazos en general mucho mejor. El Helix se siente bien en los hombros, pero llevo los bíceps embutidos. No sé si con una talla más se solucionaría, pero según las tablas llevo el que me corresponde (MT). El siguiente sería para 80-90 kg y me parece demasiado.

-Al quitar, es mucho más rápido el Predator. Es más flexible en general, y se nota bastante, sobre todo en las piernas.

Y de nuevo lo más importante: datos y números: Siguiendo el método seguido hasta ahora con 4×400 con 1 minuto de recuperación entre ellas se ve que, sobre todo quitando del promedio la primera tanda de cada neopreno (en la que se va más fresco), el pulso es más bajo con el Predator, para prácticamente la misma velocidad. Hay que tener en cuenta que dejé el Predator 2015 para el último lugar,  que ya hemos visto en la comparación anterior que penaliza ya que me lo pongo con 2000 m encima.

En este caso, está bastante claro que iba bastante más cómodo con el Predator, pero también un poco más lento. La conclusión que saco aquí es que la mayor flotabilidad del Helix, lo hace más rápido, pero también, por fatiga de brazos (no de hombros), me cuesta más moverlo y a la larga, perdería velocidad. Esto, que en el agua lo sentí de forma bastante clara, lo he intentado plasmar en números. A falta de ser capaz de clavar los tiempos de un 400 a otro en en +/-1 segundo, lo que he hecho es lo siguiente: Como tengo los parciales de cada 50, para aislar el efecto de la fatiga, en primer lugar, quito la primera tanda de las 4, que además en el caso del Helix, me salió excesivamente rápida. Sólo con esto, la diferencia de ritmo es de sólo 0,4 segundos el 100 con 3,5 ppm de diferencia.

Por otro lado, y afinando un poco más; cogiendo los últimos 200 de cada tanda, que es cuando estimo que el pulso y el ritmo empiezan a estabilizarse, la diferencia de 0,5 s/100 más rápido el Helix, pero con 3 ppm más. 

Pero como he mencionado antes, en la última tanda con el Predator 2015, probé a ir un poco más rápido. Para ello, tuve que acelerar la cadencia de  brazada para compensar la menor flotabilidad del traje, pero gracias a lo cómodo/flexible que es, no se me disparó el pulso. Creo que este es el quid de la cuestión en esta comparación. Para comprobar esto, pongo más abajo curvas en las que se ve el la frecuencia de brazada (calculada a partir del número de brazadas que me cuenta el Garmin 920xt, y suponiendo que estoy unos 3 segundos en cada largo sin dar brazadas por los virajes).

Se ve que hay una relación más o menos lineal entre pulso y cadencia. Pero la curva de ajuste está desplazada hacia la izquierda y tiene la pendiente menor en el Predator 2015. Es decir, que subo la cadencia sin que se me dispare el pulso tan rápido como en el Helix, que creo que es lo más importante en una prueba de triatlón.

Finalmente, si dibujo los datos de pulso vs ritmo cogiendo los últimos 200m de cada tanda que es cuando los ritmos se estabilizan y exceptuando la primera (en la que no duele nada), creo que se ve el efecto del que hablo.

A pesar de lo justos que pueden parecer que están los datos, las conclusiones que yo saco, es que el Predator 2015 es más cómodo con mucha diferencia que el Helix, y gracias a su flotabilidad y pesar de no ser la máxima de los probados, sí termina siendo el más rápido. Con todos estos datos detrás, creo que tengo razones más que suficientes para que este neopreno sea mi elección para la temporada 2016.