Balance de la temporada 2015

Una vez finalizada la que creo que ha sido la temporada más larga desde que empecé en 2001-2002, toca hacer balance. Creo que en líneas generales, la temporada ha sido bastante buena. Muy regular, sin ningún gran fiasco ni abandono por causas no mecánicas, y con algunos resultados creo que muy buenos. Una vez más, he entrenado menos que el anterior pero creo que he conseguido mantener la línea de resultados del año pasado, tal vez un pelín por debajo. También, hasta la carrera de Zuera, donde por fin conseguí el podio que buscaba este año, tenía la sensación de que todas las carreras estaban siendo más o menos buenas, pero todavía tenía un puntito más o siempre fallaba, algún matiz por mejorar.

Por sectores:

la natación ha sido el segmento que más disgustos me ha dado este año. Había conseguido mejorar unos 2-3/100 en piscina de 25 en tandas largas, lo que me hizo animarme hasta a competir en un sprint del Circuito Vasco, pero no conseguí trasladar  esa mejora a la competición en ninguna carrera de la temporada. Sólo en septiembre, después de entrenar unos cuantos días en aguas abiertas con los Wollongong wizards persiguiendo a Gwen Jorgensen, Charlotte McShane, Amelie Kretz… y evitando que me engullera la manada de Aaron Royle y Ryan Baylie.. (así, como suena:)) conseguí mejorar un poco. Fue una experiencia espectacular y unos días geniales.

Después de alguna sesión y varias charlas con Jamie Turner creo que mi forma de nadar, con frecuencia lenta, y más que eso, que no cuando aumento la frecuencia un poco me vengo enseguida abajo, no me resulta nada eficiente en las carreras. Así que este año trabajaremos para mejorarlo, además de alguna sesión de grabación y corrección con Ciro Tobar en el Vibike. La verdad es que por medios no va a ser. Para poner la guinda a la lista de acciones correctoras, me voy a apuntar junto con varios compis del Vibike al equipo Master del CN Judizmendi. Algo que tenía en la cabeza desde hace varios años: darme un poco más de caña en la piscina, aprender a sufrir de verdad en el agua y competir en piscina, en mi calle y sin que nadie me dé golpes y volver a tener un entrenador en el bordillo, aunque sólo sea una vez a la semana.

Con la bici estoy muy contento: en distancia olímpica más o menos mantuve los datos de potencia del año pasado(260/270np), mientras que en Vitoria este año me la jugué un poco más y estuve rondando los 245w toda la carrera, aunque tal vez fueron demasiados. Contento, porque una vez más todo el trabajo en el rodillo, en el velódromo, o en la carretera, tanto en series subiendo watios como intentando pulir y mejorar la aerodinámica, han dado resultado.

Corriendo he estado más o menos como siempre: me equivoqué gravemente en la elección de zapatillas (y gomas) en Laredo y Vitoria se me durmieron los pies, y eso me hizo perder seguro algunos puestos; lección aprendida, y para el año que viene, vuelvo a confiar en las zapatillas que siempre me han ido bien. Un poquito de desilusión porque tal como empecé corriendo en otoño pensaba que iba a poder bajar de 35′ en algún olímpico sin drafting, y de 33:30 o 34 en algún 10k. Al final me quedé muy lejos en el primero (creo que en un olímpico con drafting podría andar cerca, pero hay mucha diferencia en carreras sin drafting) y no tuve oportunidad de intentarlo en el segundo.

Por carreras:

Muy contento con las carreras de otoño, donde sin entrenar de forma específica la carrera a pie conseguí muy buenos resultados, consiguiendo incluso mejorar mi MMP en la Media de Vitoria. Esto me hizo crearme unas expectativas que luego no se cumplieron. Primero porque eran demasiado altas y segundo porque no lo trabajé bien.

En duatlones: a Aranguren llegué muy verde y en el duatlón de Egüés por equipos dudamos, de nuevo nos equivocamos con las expectativas y nuestras posibilidades y la cagamos. Pero aprendimos mucho y para la siguiente lo haremos mejor, seguro.

En triatlón: Senpere por equipos para empezar, después vino Gorliz: otra vez un sprint, otra vez la peor carrera del año juntándose un montón de factores. Me quité la espina en Aritzaleku, donde hice una carrera bastante mejor, gran parte gracias a Gorka Bizkarra y volví a recuperar la confianza. Después, 8º en Laredo, otro buen puesto en una carrera consistente donde creo que podía haber corrido mejor. Luego llegó el Half de Vitoria. MI carrera. Me la jugué en bici como nunca lo he hecho. La apuesta no me salió del todo bien, pero me dio algunos momentos inolvidables. Después tocó descansar un poco, Castro Urdiales me pilló como casi siempre a contra pie, y después me centré en preparar con mimo mi carrera de septiembre. Este año, el Triatlón Bajo Gállego, en Zuera. Y volvió a salir bien.

Para terminar, el duatlón de Valtierra, donde tuve que abandonar por pinchazo cuando iba en el trío de cabeza y el triatlón cross de Castro Urdiales, que al final se quedó en una carrerita de 40 minutos sin casi monte.

Una temporada bastante completa, creo que bonita, pero que ya ha pasado y toca mirar hacia delante. De momento no tengo ni idea de lo que haré el año que viene. Probablemente el esquema sea parecido, pero lo iremos viendo sobre la marcha. Mientras, tengo por delante el año laboral que creo que puede ser más apasionante de mi vida (de momento) con la oportunidad que llevaba esperando desde que decidí que quería ser Ingeniero de Materiales, y no la puedo dejar pasar. Por lo que todavía tendré menos horas para entrenar, y probablemente para descansar.

Y por supuesto, continuar con el mayor “reto” que tengo al que me enfrento, que es seguir educando a Adrián. El mejor regalo que ha dado la vida y que no pienso renunciar a él por nada del mundo.

Resumen y balance de la temporada 2014.

Las temporadas de los triatletas aficionados tienen que ser valoradas en función de los inevitables condicionantes externos que tenemos. Pueden ser de varios tipos: trabajo, familiares, y luego los que son comunes a los PROs, como las lesiones.

En mi caso, el que parecía que iba a ser mayor, de nombre Adrián, ha resultado ser el que menos ha influido en mis entrenamientos. Sí que me ha hecho cambiar de horarios, pero no me ha hecho reducir el volumen mucho más de lo que hubiera hecho sin él. Afortunadamente, tampoco nos ha quitado muchas más horas de las habituales, por lo que para nada he podido tomarlo como excusa.

Luego está el tema de las lesiones. Tengo por costumbre lesionarme en Abril/Mayo, (psoas, lumbares, anemia) pero este año me he pasado toda la temporada con el gemelo y sóleo derechos dando guerra desde la segunda salida de octubre.

Eso hizo que me perdiera las carreras de otoño y sólo participara en la San Silvestre, donde no rendí mal, pero no tan bien como el año anterior. Cambié varias veces de zapatillas para intentar solucionarlo sin demasiado éxito, pero por lo menos participé en el Duatlón de Aranguren, donde de nuevo, me faltó un punto corriendo en el último sector para terminar de rematar un buen sector en bici. ()

Luego tocaba Arbizu, sin drafting. Estaba bien en bici y creía que me podía salir bien, pero no descansé lo suficiente entre semana, llegué “cruzado” y competí mal y rendí peor (31º). Probablemente la peor competición de la temporada, pero saqué dos lecciones muy importantes para el futuro: los duatlones sin drafting no se me dan bien y da igual el viento que haya que la rueda trasera con tapas no se mueve.

Después, cuando mejor estaba de forma, tras uno de los mejores entrenamientos de bici con 3 horas a 230w acoplado empecé a notar bastante molestia en la rodilla. Después de mucho analizar, creo que es consecuencia de las series de PAM en el rodillo. Más que de las propias series, de no calentar y no estirar bien después. El año que viene, habrá que hacer estos entrenamientos con más cuidado, porque creo que son necesarios, pero sobre todo estirar más. Esta lesión hizo que tuviera que dejar de andar en bici, tampoco estaba corriendo, por lo que sólo me quedaba nadar.

Aún así, y sólo porque era por equipos, corrí el duatlón de Egüés, donde en la bici me tocó sufrir algo más de lo que me esperaba y el triatlón de Senpere, también por equipos, donde me ocurrió exactamente lo mismo. Como ya he dicho este año, yo necesito al menos dos días en bici a la semana para mantenerme, y tres/cuatro para intentar mejorar. Cuando esto no se cumple, me toca sufrir. Aún así, fueron experiencias muy positivas y espero poder repetir el año que viene.

Dado como estaba, no me apunté al olímpico de Senpere. En cualquier caso, también me estoy dando cuenta de que me cuesta cada vez más recuperar de las carreras (el paso de los años no perdona) y ya no estoy para hacer dos carreras el mismo fin de semana, aunque una de ellas sea sprint.

Mientras todo el mundo entrenaba en Semana Santa, yo seguía en la piscina, aprovechando para meter ese 4º día por semana que da un punto muy bueno a los que no tenemos pasado nadador. Después empecé con EPI y finalmente, en Mayo ya estaba recuperado. Justo a tiempo para empezar a competir en Junio en los olímpicos sin drafting que era para lo que había estado entrenando todo el año. Era el momento de sacar el ritmo A2 con neopreno, los 260-270w en bici con la nueva posición en la bici. El objetivo que tenía a principio de temporada de acercarme a 35′ corriendo, ya era más complicado de conseguir porque seguía sin apenas correr.

La primera carrera fue en Arroyo de la Encomienda, donde había un cartel impresionante, pero conseguí meter el morrito por delante de algunos clásicos como Álvaro Velázquez o Daniel Muñiz, a pesar de que no nadé bien. ()

La segunda fue en Laredo. Una carrera parecida en rendimiento, donde perdí en la bici (creo que en las subidas) algo más de lo esperado y tampoco corrí a gusto del todo ().

Y después llegó Vitoria. La carrera más importante para mí, pero para la que no me había preparado de forma especial. Probablemente la mejor natación de mi vida me colocó en una situación de carrera inmejorable en la bici, rodeado de gente creo que mejor que yo, pero donde me pude mantener sin demasiados problemas a unos watios menores de los que tenía previstos. A partir de la T2, tocaba correr en casa, que es donde mejor lo hago siempre. A pesar de una sobrecarga en el dichoso gemelo derecho desde el km4, fui capaz de mantener el ritmo por debajo de 4’km hasta el km 18 y luego ya aguantar como pude. 6º en la general, primer alavés en meta 😉 y la entrada más emocionante de mi vida, más que la del primer ironman.

Ahí tocaba levantar el pie, coger aire, recuperar el gemelo para afrontar la segunda parte de la temporada que empezaba en Castro Urdiales.

Otra vez, el parón en bici hizo que tuviera un parcial en bici bastante flojo y aunque corrí mejor, no pude superar el puesto del año pasado. En general, creo que fue mi peor triatlón del año. (15º)

Mi estado de forma en ese momento hizo que decidiera no correr el Medio de Medina de Rioseco. De aquí ya saco la última conclusión sobre las recuperaciones tras carrera que añado a la mencionada anteriormente:

  • No puedo correr dos carreras el mismo fin de semana.
  • Después de un olímpico sin drafting necesito al menos un fin de semana de descanso.
  • Después de un MD necesito al menos 3-4 semanas de descanso.

     

Así, Medina no cuadraba de ninguna forma. Aprovechando que seguíamos en Castro Urdiales, nos acercamos a Noja y participé en un acuatlón, modalidad que no practicaba desde 2008. Fue divertido, me vi por fin bien corriendo y nadando aguanté como pude (aunque la distancia era prácticamente la mitad de la reglamentaria). ()

A partir de aquí, al igual que hice el año pasado, comenzaba un pequeño ciclo de carreras con drafting, para las que entreno menos, pero con más intensidad. Algo que me parece muy divertido y menos exigente a nivel socio/familiar y mental, y por lo tanto más adecuado para el final de la temporada y coincidente con vacaciones.

 La primera era Logroño, en distancia olímpica. No conocía a nadie de los inscritos, me encontraba bien de forma y algo me decía que por primera vez, salía en una carrera a ganar. La carrera fue bastante confusa, pero sabía que lo estaba haciendo bien y cuando me puse primero en el primer kilómetro vi que eso ya no se me escapaba. A pesar de que no fue la entrada en meta que uno sueña o visualiza cada vez que entrena, uno no gana todos los días un triatlón, los kilómetros tirando del grupo para coger a los de delante (aunque no había nadie J) y la carrera a pie acompañado de la bicicleta con el cartelito de 1er clasificado… eso quedará siempre para mi.

 

 

 

Tras la resaca de mi primera victoria, tocaba seguir entrenando. Volvía a Valbuena de Duero, donde quería subir al podio después de quedarme fuera el año pasado en el último sector. A pesar de competir mucho mejor, volví a quedar . El puesto fue el mismo, pero la sensación mejor. Hice lo que pude, rendí bien, pero los tres primeros eran mejores que yo. Nada que objetar.

 El punto final fue en el duatlón de Valtierra. Mucha pena, porque competí medio enfermo, resistí sólo 4 km y el resto fue arrastrarme como pude, impotente, para terminar . Un buen puesto (muy bueno para cómo estaba), pero sé que tenía más.

 En general, la mejor temporada de mi vida, que la hubiera firmado con los ojos cerrados en diciembre. Dos momentos preciosos e inolvidables: Vitoria y Logroño. Otros bonitos en las carreras por equipos, buenas carreras en Arroyo de la Encomienda, Laredo y Valbuena, normal en Aranguren, floja en Castro Urdiales y mala en Arbizu. Probablemente en 2013 hubo momentos en los que estuve mejor de forma, pero este año he elegido con más cabeza las carreras y la preparación, o el reparto de esfuerzos y sobre todo de descansos, ha sido mejor dando lugar a unos resultados muchísimo mejores.

Ahora, a pensar en 2015.

Balance de la temporada 2013

Han pasado ya dos semanas de descanso desde que terminé la temporada que me han servido para meditar algo más sobre lo que ha sido la temporada.

Para hacer un balance serio, creo que lo mejor es ver cuáles eran los objetivos a principio de temporada. Tenía planificados dos picos de forma donde tenía que intentar hacerlo lo mejor posible. Uno coincidía con Abu Dhabi y el otro Vitoria. Dos pruebas de Larga Distancia de verdad. La primera con poco tiempo para entrenar (por lo que empecé la temporada muy pronto) y otra a finales de julio, con tiempo de sobra incluyendo un mes trabajando de 7 a 15h. El resultado en las dos fue el mismo. DNF. Por un motivo u otro, pero DNF. Así que en lo que a estas carreras respecta, que eran las pruebas respecto a las que han girado los entrenamientos de la temporada, fracaso absoluto. Nunca me había retirado sin mediar avería, y en las dos pruebas principales me retiré por no poder más. Ya he hablado mucho de las causas: calor y falta de entrenamiento para Abu Dhabi por culpa de la incesante lluvia de invierno y una bronquitis mal curada, y un entrenamiento demasiado duro para cómo estaba tras mi período con el hierro bajo en Vitoria. Pero como de las derrotas es de donde más se aprende y éstas han sido bien duras, lo mejor que puedo hacer es no olvidar qué es lo que hecho mal.

Empecé como un tiro en otoño, consiguiendo puestos en las carreras populares de Vitoria que nunca había conseguido a pesar de no entrenar de forma específica la carrera a pie (pero sí mucha piscina) y mejorando mi marca en la Media Maratón, pero entonces llegó la bronquitis y una sucesión de malas decisiones provocadas por mi impaciencia se cargaron la parte principal de la temporada. Infravaloré las bronquitis, no aguanté una semana más en enero sin entrenar por intentar llegar a Abu Dhabi. Como Abu Dhabi no salió bien, hice algo de descanso pero por lo que parece, no el necesario. Lo recorté para intentar hacerlo bien en Elche. Y lo hice bien. Muy bien. Pero tampoco paré ahí. Doblé en Senpere (no tengo la capacidad de recuperación de Bizkarra y para mí, dos carreras en un fin de semana son mucho), seguido me fui una semana a Benicassim a doblar todos los días… y seguí sin descansar.. Hasta que todo reventó por los aires unos días antes de Bilbao. De ahí, otra carrera a la que no me presenté (Zarautz), Donosti a la que llegué mal… Y en julio parecía que todo iba mejor, pero terminé pasándome (más que entrenar mucho es que mi cuerpo no estaba preparado para esa carga) y lo pagué.

Tras fallar en Vitoria, me tomé los días de descanso que me hacían falta, decidí dar un cambio de dirección al rumbo de la temporada centrándome en entrenar con más intensidad y menos volumen para competir más y más corto y por fin todo empezó a mejorar. Castro, Zumaia, Valbuena de Duero, Valtierra, fueron carreras donde disfruté de verdad (para eso hay que estar bien) y encima conseguí buenos resultados.

Así que las lecciones aprendidas serían:

-paciencia ante las enfermedades. Como le leí a Clemente Alonso: Un tío mal entrenado corre más que un tío cojo.

-Descanso. Hay que saber descansar. La asimilación se consigue descansando tras las cargas de entrenamiento y a mí no me vale con los descansos activos. No puedo entrenar más de 10-12 días seguidos. Necesito al menos un día de descanso total cada dos semanas y los parones tienen que ser parones de verdad.

Aparte de eso, esta temporada me ha servido para convencerme de que no me gusta la larga distancia. No me divierto entrenando ni compitiendo en distancias tan largas. Así que para el año que viene, distancias cortas a poder ser sin drafting para que las tres disciplinas cuenten de verdad y, como mucho, uno o dos MD. No tengo el calendario definido ni mucho menos, porque ahora sí que todo esto no va a depender completamente de mí, pero sí sé por dónde van a ir los tiros. La temporada que viene será una temporada de muchos cambios y algunos muy importantes que ahora mismo no me permite tener ni puñetera idea de lo que voy a hacer ni cómo lo voy a hacer.

Por terminar, a pesar de todo, y como parte positiva, estoy satisfecho porque aunque no se haya visto reflejado en todas las carreras, sigo mejorando. Estoy muy orgulloso de haber podido mejorar año a año, despacio pero constante. Me sigue encantando entrenar a pesar de los sacrificios que conlleva, pero además, el ver que siguen sirviendo para continuar mejorando me proporciona una satisfacción personal terrible y muchas ganas de seguir insistiendo.

Resumen y balance de la temporada 2012

Ha pasado ya un mes desde mi última competición, el Mundial de LD de Vitoria. Tiempo suficiente para que, por un lado se pasen los últimos calentones que me pedían estirar más la temporada corriendo algo en septiembre, y por otro me dé algo de perspectiva para analizar lo que ha sido la temporada.

De todas formas, lo mejor, ya que para eso está el blog, es mirar lo que escribí al principio de temporada: Objetivos 2012

Visto así… pues de 3 objetivos sólo he cumplido uno. Este año no he podido ni esquiar ni un solo día porque no ha nevado cuando tenía que nevar, por lo que el triatlón de invierno quedó descartado.

Después vino el desastre de Valencia, en el que a pesar de que llegaba bien (1h16’40” en la Media maratón de Vitoria y 22º en la la San Silvestre), con la ya archiconocida historia de la Xentis TT no pude hacer nada y me llevé uno de los mayores disgustos desde que hago triatlón.

Eso me hizo variar algo el enfoque de la temporada. Necesitaba competir, tener resultados que refrendaran lo que veía en los entrenamientos, así que me apunté a un par de duatlones: Egués (10º) y Ermua (16º) llegando casi un minuto tarde a la salida. A pesar de que en ambos podía haber conseguido un mejor resultado, con esto ya me quedé algo más tranquilo conmigo mismo.

Pero entonces llegó mayo, y me lesioné calentado en el triatlón de Deba. Esto hizo que tampoco pudiera correr en Bilbao y que en Hondarribi corriera con algo de miedo aunque al final no lo hice mal (20º).

Después vino Zarautz. Le tenía muchas ganas a esta carrera, por cómo iba la temporada y porque por fin sacaba la Blue a competir. Me salió una muy buena carrera, creo que inteligente y llevada bajo control en todo momento, para acabar corriendo en 1h18’ y puesto 37º.

Cuando parecía que las cosas se enderezaban, en Lekeitio me fui al suelo (esta vez en carrera) y otra vez dañado (38º).

En Donosti también me salió una buena carrera (25º), de las que me gustan, apretando cuando hace falta y usando la cabeza. También terminé corriendo muy bien, en mi mejor 10km de un tri.

Y antes de Vitoria, tocaba Tudela. Otra carrera a la que le tenía muchas ganas… pero en la que se me salió la cadena en el km5 cuando estaba a punto de contactar con el 2º grupo. (15º).

Y por fin llegó el Mundial de Vitoria. Una nueva distancia, con rivales nuevos. Otra vez una carrera bien calculada y que salió según lo previsto (14º) que me dejó satisfecho, aunque creo que todavía tengo más en la carrera a pie de lo que demuestro en las distancias largas.

Esto en cuanto los resultados. Pero después está la parte de la mejora, que me motiva casi más que los resultados de las carreras. Por lo menos es gratificante en el día a día. Puntos de partida 2011/2012.

Nadando creo que ha sido donde más he mejorado. Entre otras cosas, por fin he conseguido hacer un 1500 en piscina de 25 a 1.28. No obstante, entre la lesión de la espalda y algunos problemas con los neoprenos que contaré más adelante, sólo en Valencia, Zarautz, y en menor medida, Donosti hice nataciones acordes a lo que había entrenado.

En bici estoy contento. Con la nueva postura en la Blue y también bastante entrenamiento, claro, he conseguido hacer buenas series de 40-45 minutos a 240w, y lo que es más importante, 230 watios normalizados en Vitoria y 254 en Zarautz, que era lo que buscaba.

Y corriendo, sin hacer nada del otro mundo (creo que entrenar mejor el ciclismo), he corrido más rápido que nunca en todas las distancias, y he podido aguantar 30 km en Vitoria terminando fuerte.

Ahora toca la autocrítica. He cometido algunos errores:

Planificación y/o elección de distancia.

O una cosa u otra: pero querer hacer duatlones, triatlones sprint, olímpicos, dobles olímpicos y triples olímpicos… pues o eres un fuera de serie, o al final, ni una cosa ni otra.

Las distancias cortas me gustan, y pensaba que nadando mejor este año me iban a ir bien. Me veía capaz  de salir entre los 20-30 primeros, aguantar en bici y rematar corriendo. Pero bien porque no salgo bien, porque no soy tan explosivo como creía (sobre todo en el agua), o porque en cuanto hay una bajada me cago… siempre llego a correr retrasado.

Los mejores resultados han llegado en distancias más largas, donde los detalles cuentan algo menos, y el entrenamiento y el  estado de forma tienen recompensa. Creo que se ajusta mejor, ya no sólo a mi forma de correr, si no también a mi carácter, me generan menos estrés y estoy más a gusto. Así que probablemente, me centre en ellas para la temporada que viene.

Gimnasio:

No he dejado de ir al gimnasio, pero sólo me he dedicado a estirar tendones, psoas y hacer abdominales. Apenas he tocado máquinas, y mucho menos barras y creo que eso ha influido en que en mayo me lesionara. En 2013 volveremos al hierro.

 

Balance de la primera parte de la temporada.

El domingo, en Valencia, terminará mi primera parte de la temporada. Cuatro meses en los que tras parar completamente dos semanas después del Challenge,  y otras dos de puesta a punto, he entrenado bastante bien, en cantidad, calidad y sobre todo siguiendo lo planificado con los clásicos ciclos de carga-descarga 3+1.

No he tenido ninguna lesión, no he estado enfermo, no he tenido muchos viajes de trabajo. Todo ha ido según lo previsto, como me gusta, salvo que no he esquiado ni un solo día y por lo tanto tampoco he hecho ningún triatlón de invierno. Una pena, pero ni las condiciones metereológicas han acompañado (no ha nevado hasta finales de enero) ni la ridícula fecha del Campeonato de España de MD en invierno ha ayudado nada. Pero de Valencia ya hablaremos.

El balance de estos 4 meses es por lo tanto, muy positivo. Sólo he competido en algunas carreras populares en diciembre, centrándome (dentro de lo poco que me suelo centrar en la carrera a pie) en la Media Maratón de Vitoria donde conseguí mi mejor marca, y en la San Silvestre donde también hice mi mejor puesto y mi ritmo de carrera más alto de mi vida. O sea, que muy bien.

Pero es en la natación y en la bici con lo que más contento estoy. En el agua, desde que empecé con Oscar Cofán, en junio de 2011, hemos subido los metros bastante, pero el resultado ha sido muy esperanzador. Tras cuatro años estancado, he conseguido mejor bastante mis tiempos en todas las distancias, pero sobre todo en las que importan. Por ejemplo, de agosto aquí he bajado 1’30” en 1500m, que para un tío de 33 años (que ya no soy un chaval) y 11 “nadando”, creo que está muy bien.

En la bici, también me veo muy bien. Mientras que el año pasado me centré en aumentar el fondo de cara al ironman (nunca había pasado de 120 km), haciendo tiradas largas pero sin muchos watios, este año se trataba de subir los watios en la zona que me interesa: entre 1hora y dos horas. A estas alturas he subido los watios aproximadamente un 10% respecto a lo que movía al final de la temporada pasada aunque también las series más cortas (10, 20 y 30 minutos) me están saliendo en la cabra bastante mejor.

He puesto unas curvas interesantes, que salen con el WKO+. Cada curva representa la potencia máxima para cada intervalo de tiempo. En este caso he comparado la potencia máxima en dos periodos de tiempo:

– en discontinuo la temporada pasada entera (incluyendo competiciones) y

-el rojo contínuo mis últimos tres meses de entrenamientos.

La zona que me interesa es la marcada con el círculo rojo… que parece que no por la escala, pero es diferencia, sobre todo teniendo en cuenta que en Abejar la discontinua subió mucho.

 

Así que deberes hechos, contento, y después de Valencia a descansar, que todavía me van a quedar 5 meses, que van a ser los divertidos de verdad (en los que espero que haga menos frío y deje de llover/nevar).