Hoka Carbon X vs Nike Zoomfly Flyknit

Tras la última entrada de las Vaporfly 4%, dije que ya daba por cerrado el tema de las comparativas entre zapatillas. Pero surgió la oportunidad de probar otras zapatillas con fibra de carbono embebida en suela, unas Hoka Carbon X y no pude resistirme. Por otro lado, sigo leyendo más y más artículos de las Nike, el carbono, alternativas de otras marcas,etc, pero en la mayoría sigo sin ver ni un sólo número.

Este es el link al mejor artículo que he leido: NIKE ALPHAFLY: ¿DOPAJE TECNOLÓGICO? , de la mejor web de zapatillas.

Como (tri)atleta independiente, ingeniero de Materiales y trabajando desde 2001 calculando y fabricando elementos de fibra de carbono, no puedo resistirme a aportar mi granito de arena en todo este tema que me parece tan apasionante, no sólo por el debate que se puede generar, sino porque creo que estamos en un momento tan relevante para el atletismo como lo fue el de la introducción de los bañadores de poliuretano en la natación (ya prohibidos) o el de la aparición de las cabras o las ruedas lenticulares en el ciclismo (este último ejemplo, es de Imanol González Gete)

Para empezar con las Hoka: Peso 260 para un US11.

Desde luego, no son unas voladoras como he leído por ahí. Pesan prácticamente igual que las Zoomfly Flyknit de Nike (259 g) y 60 gramos más que las Vaporfly4%. O sea, mixtas.

La tabla de pesos de mis zapatillas junto con las que he probado este otoño quedaría así (todas en US11 sin plantillas):

Las principales características de las Hoka Carbon X serían: mucho más anchas en general que las Vaporfly 4% con una anchura parecida a las Zoomfly Flyknit en la parte delantera, pero con mucho mejor sujeción de  esta zona.

Son muy cómodas, no tan exageradamente blandas en el talón como las Vaporfly 4% y mucho más estables. Al igual que con las Next%, algo tienen (creo que la punta demasiado blanda), que hacen que se me cargue el tensor de la fascia lata.. Pero bueno, este es un tema particular mío.

Y por última la forma de “rueda” ( Meta-Rocker) en la suela, que supuestamente favorece el impulso.

Otro punto muy importante es que sólo tienen un drop de 5mm, algo muy a tener en cuenta y que probablemente las descartaría para mí, ya que siempre que he corrido con drops menores de 8 mm he tenido problemas.

Finalmente, estaría el tema de la durabilidad, que obviamente yo no he podido probar, pero las zapatillas eran usadas y la suela estaba intacta.

Pero vamos a lo que realmente me interesaba: ¿Corren o no corren más? ¿Funciona la placa de carbono igual que en las Nike? En alguno de los vídeo que he encontrado por ahí, parecen destinados a ritmos no tan rápidos como las Nike. ¿Pero es así?

Para todo ello, he intentado compararlas contra mis Zoomfly Flyknit ya que son las más parecidas en peso. En cualquier caso, ya he visto que la diferencia de las Flyknit a las Vaporfly 4% está entorno al segundo por kilómetro, por lo que si las HOKA tuvieran que competir contras las Vaporfly 4% tendrían que sacar ese segundo de ventaja en este test.

Para ver si hay diferencias a diferentes ritmos, las probé en series de 2200m, en terreno sinuoso, con algo de pendiente y curvas, intercalando series de ambas. Es decir, lo que he hecho en casi todas las pruebas, pero con la variante del ritmo, intentado hacer una con las Hoka a un ritmo, otra con las Nike al mismo ritmo/intensidad y volver a cambiar de zapatillas aumentado algo más el ritmo.

Esto que puede parecer sencillo, no lo es tanto, al menos para mí, y tuve que ir cambiando el ritmo objetivo de las series sobre la marcha, para que al final quedaran 3 series a 3 ’40/km y 2 series a 3’30″/km, con 1’30” de recuperación entre serie para que me diera tiempo a cambiarme de zapatillas. En cualquier caso, creo que los resultados son bastante claros y no dejan lugar mucha duda.

Resultados

Como se puede ver tanto en la tabla como en las gráficas del pulso, me salieron 3 tipos de “intensidad”. La intensidad la valoro principalmente con el pulso (e inconscientemente durante la serie con la cadencia). La primera serie con Hoka es bastante más lenta y con menos esfuerzo que las demás. Por lo tanto, la descarto del estudio por no tener otra similar con la que compararla.

Luego, tengo la 2,3 y 4  que están más o menos a la misma intensidad y rondando el 3’40″/km. Para terminar, y ya bastante justo de fuerzas y con la cadera muy cargada, dos más fuertes, a 3’30″/km.

Pulsos de todas las tandas:

Los resultados agrupando por tandas en función del ritmo serían las siguientes:

3’40/km

Hay dos cosas muy curiosas. La primera, y que concuerda con las sensaciones que tenía corriendo, es que las Hoka no “empujan” como lo hacen las Nike. Se puede comprobar (además de con el ritmo promedio) con la longitud de la zancada. 3 cm de diferencia, que es más o menos lo que me salía con las Adidas Boston. Por otro lado, se puede ver que el tiempo de contacto con el suelo (tcs) es más bajo en las Hoka, probablemente por la forma de la suela. Esto mismo también ocurría con las Vaporfly 4% y creo que era lo que marcaba la diferencia entre estas y las ZoomFly. Sin embargo, esos 5ms (me fio relativamente de la exactitud de esta medición) no son suficientes para contrarrestar el “empuje” o la propulsión de la placa de carbono de las Nike.

3’30/km

El resultado es análogo al obtenido para 3’40″/km. Zancada más larga con más tiempo de apoyo con las Nike. En este caso, la diferencia en ritmo se va hasta los 3″/km. Es decir, en el entorno de lo que le sacaban las Zoomfly a las Adidas Boston 6. A falta de más pruebas, sí que se cumpliría que cuanto más rápido vayas, mejor van las Nike respecto a las Hoka.

Conclusión

Creo que no hay que darle muchas más vueltas. La conclusión es la misma que cuando comparaba las Nike ZoomFly contra unas zapatillas “normales”. Las Zoomfly Flyknit son mucho más rígidas, pero si eres capaz de doblar la zapatilla con una buena pisada, neutra y una buena técnica de carrera que acompase este movimiento (Emma Coburn en la foto), la diferencia es sustancial. La sensación que me dan las Hoka es que la placa de carbono no hace nada. Es como si no estuviera. Son unas zapatillas muy cómodas, pero no empujan.

A la pregunta de si las Hoka valen para otros ritmos de carrera más lentos… No sé responder.  No van empeorarte, pero no creo que te mejoren. Al menos no te van a dar más velocidad.

Respecto a las espumas, amortiguamientos, reducción de fatiga, etc, tengo mis dudas. He leído cosas acerca del retorno de energía, de la espuma de las Boost, etc.. El quid de la cuestión en mi opinión está en que no se trata de devolver un tanto por ciento de energía muy alto. Una espuma blandita, enseguida recuperará su forma, la energía se devolverá casi al 100%, pero esa energía es despreciable (caso Boost).

La clave de este fenómeno es que Nike ha encontrado la placa de fibra de carbono que bien por su módulo elástico, espesor, forma o probablemente la mezcla de los tres factores y alguno más (combinación con espumas blandas), tiene la rigidez adecuada para poder ser doblada con cierta facilidad unos ritmos al alcance de bastante gente y propulsarte unos centímetros muy valiosos. Y esto es algo que no hay de momento en el mercado. Y si algo me queda claro tras todas estas pruebas con las Nike es que cuanto más y mejor se doble la placa, más te va a impulsar hacia adelante. Si no hay deformación, no hay reacción, no hay impulso.

Por la tanto, la conclusión, es que de momento, en cuestión de mejora de velocidad y a la espera de lo que hagan el resto de marca, ahora mismo están Nike y luego, las demás.

La durabilidad es otro asunto…. Pero yo compararía esto a unas buenas cubiertas, blanditas, de las que se usan sólo para competir. Sólo que la ganancia aquí es mucho mayor.

Test Nike Zoom Fly 2 (iii)

Como los resultados de los test que estoy haciendo a zapatillas últimamente parece que tienen cierto sentido, este tipo de entrenamientos me vienen bastante bien para forzarme a hacer algo de series y me quedan variables por probar, le he dado otra vueltilla a las Nike Zoom Fly. (Ahora que ya están a la venta las Zoom Fly3, voy a especificar que son las 2, las de “upper” tipo calcetín).

En este caso, lo que pretendía ver era si el tipo de superficie del suelo influía o no en la mejora del rendimiento de estas zapatillas respecto a las zapatillas “convencionales”. Supuestamente, si el suelo es más duro, primero, la espuma va a hacer más efecto en el amortiguamiento, y puede que el efecto catapulta de la placa de carbono se incremente por doblarse algo más.

Así que la semana pasada, repetí el protocolo del test en cuanto al número de repeticiones (5×2) pero he cambiado bastantes cosas:

  • Lugar: dos rectas en casi ángulo recto en Salburua, por el bidegorri (bien apartado a la derecha para no molestar a las bicis). O sea, asfalto.  Los 1000m están marcados en el suelo. Aunque coincide perfectamente con el GPS, me guió por esta marca y así me aseguro de que todas son iguales. Estamos midiendo diferencias pequeñas, así que un par de metros son relevantes. Esta zona no me gusta mucho para esta prueba porque está más expuesta al viento N, pero la tarde estaba bastante tranquila. En cualquier caso, dentro de cada tanta de dos, hice una en un sentido y la siguiente en el opuesto.
  • Duración: 10x1k. Paso de 702 a 1000m. Puede parecer que no, pero es diferencia. Y creo que es la primera vez en mi vida que hago 10.
  • Recuperación: Como tampoco es que esté en forma ni mucho menos (llevo 3 semanas corriendo), tengo ritmo, pero necesito más tiempo de recuperación para intentar mantenerlo según van pasando las repeticiones. Así que pasé de 1′ a 1’30 entre tandas con las mismas zapatillas, y de 1’30 a 2 minutos con el cambio de zapatillas (incluye acercarme al coche abrirlo y ponérmelas) Y aún así, ya se va a ver que no fui tan constante como en el Prado.

Para un entrenamiento así de exigente, y visto que no había mucha diferencia de tiempos entre las Boston 6 y las Brooks T7, opté porque las competidoras de las Zoom Fly 2 fueran las Boston y proteger algo más mis piernas.

Bueno, al resultado:

Como se puede observar tanto en la tabla como en la gráfica del pulso, me costó un poco coger el ritmo al principio. Había estado por la mañana en el gimnasio, y aunque tampoco es que me esté matando a meter peso, la falta de costumbre me hace tener los aductores un poco tiesos y me costó soltar.


Por otro lado, se puede ver bastante claro, tanto en ritmos como en el pulso, que la segunda serie de cada tanda siempre es más lenta. Y no es el viento. Simplemente se me hacía largo.. o Estaba menos fresco. En cualquier  caso, las Nike siempre más rápidas. Y casualidad o no, la diferencia de la segunda a la primera serie, siempre es mayor en las Boston que en las Nike. (3,7 y 5,0 seg vs 3,0 y 3,2). ¿Menos fatiga? A tener en cuenta para las siguientes.

 

Como resumen de los números: siguiendo el esquema de los test anteriores, y más en este caso por lo comentado de la primera tanda, descarto la primera tanto con las Nike, y promedio las 4 últimas con cada zapatilla::

 

Con lo cual, más o menos se repite el resultado del primer test con las Boston 6. 2,4 segundos/km de diferencia para el mismo pulso con una zanzada 1,8 cm más larga con las Nike.

Conclusión: o la superficie no es tan relevante, o el Prado no es especialmente blando (que puede ser porque es una tierra muy prensada). En cualquier caso, la mejora es relevante.

En cuanto a sensaciones de carrera: creo que sí que los cuádriceps se me resienten menos al final de cada serie con las Nike. Por otro lado, mientras que con las Nike siento tengo que bracear para llevar el cuerpo más controlado y aprovechar mejor el impulso, con las Boston tengo que bracear con más fuerza para intentar alargar la zancada.  Creo que se nota lo importante que es para mí el braceo en la carrera, ¿no?

En mi opinión, con estas zapatillas ya no queda mucho más que probar, por lo menos, con mi condición física actual. Sería interesante unos 2k, o 3k… Pero es algo que ahora no puedo hacer. Así que esta semana intentaré probar “lo siguiente” 🙂