Media Maratón Vitoria 2019.

5 años después de mi última Media Maratón (sólo he corrido esta distancia en Vitoria), volví a apuntarme a esta carrera con el objetivo principal de volver entrenar en otoño la carrera a pie con un poco de fundamento y volver a sentirme bien corriendo en los triatlones en verano. No obstante, visto cómo fueron las dos primeras carreras de la temporada en Tolosa y Donosti, me veía capaz de mejorar mi marca en esta distancia. (1h15’45 en 2012 o 1h15’28 oficial en 2014( 1h15’46 en mi reloj¿?).

Bueno, la idea era bajar de 1h15. Pero entonces, empiezas a hacer los cálculos y ves que eso sale a correr por debajo de 3’33/km…. durante 21 km. Revisas tus entrenamientos, tus series,… y dices, “vale, con todo el rollo de las Nike me he hinchado a hacer series, pero 21 km…”. Los ritmos de las series eran:

Son series mejores que las de años anteriores, sobre todo por el número de repeticiones sin que caiga el ritmo. Pero cuando he hecho series más largas, de 3k, 10-12 minutos dentro de rodajes, o sea, sin parar a recuperar/cambiarme de zapatillas, me ha costado bajar de 3’35.  También ha coincidido que la mayor parte de estas series han sido las últimas semanas, en las que se ha reproducido mis molestias en glúteo medio, cabeza de fémur, tensor de la fascia lata.. un batiburrillo serio en la cadera derecha (la de la pubalgia), que quieras que no, molesta y algo limita.

La semana del puente de diciembre, que tenía que ser la de entrenamientos de coger confianza, la pasé en Salou. Sólo corrí dos días, y no pude hacerlos bien… o más bien, los acorté bastante por precaución (y que no me parece muy lógico correr con dolor). Pero sí me di cuenta, de varias cosas:

-al igual que en primavera, el dolor bien por un tema postural con el calzado de día.

-corriendo rápido me duele menos que corriendo despacio.

-pasarme el churro, rulo o como se llame, me alivia mucho.

Total, que con algo menos de entrenamiento de lo que me hubiera gustado en las últimas semanas (una media de 2 horas de carrera desde septiembre hasta la carrera), sesiones extras de fisio en Igaro y muchas dudas de poder terminar en condiciones, me presenté el domingo.

Correr una Media Maratón en Vitoria en diciembre, implica estar mirando la app de Aemet de forma más compulsiva de lo habitual. La previsión final era de viento fuerte del SO, (menos que los 90 km/h de la víspera) unos 10 grados de temperatura y sin lluvia. Esto implica en mi caso: camiseta de tirantes de compresión por debajo de la del equipo, no obsesionarse con los tiempos por kilómetro y buscar un buen grupo.

Respecto al calzado que supongo que es lo que más interesa a los lectores del blog tras este otoño, al final terminé comprándome las Vaporfly 4% en el Black Friday a unos 140€. Les hice 4 km en la cinta del gimnasio, y 17 (demasiados) el domingo anterior antes de la carrera. Creo que llevando plantillas, les tenía que haber hecho un par de entrenamientos más de 8-10 km.

Respecto a la nutrición, soy bastante simple en este aspecto: arroz integral con un poco de crema de cacahuete para desayunar 3 horas antes de la carrera y un gel de 226ers con 160 mg de cafeína y algo de agua 30 minutos antes del inicio para ayudar a digerirlo. No suelo tomar geles corriendo para evitar problemas de flato. Por no tomar, no cojo ni agua en los avituallamientos salvo excepciones. Había pensado llevar alguna capsula de cafeína, pero no había probado a tragar una cápsula en carrera, así que tras hacer caso a Rober Albir, lo dejé.

Por último, para mejorar la circulación en la zona de la cadera, me apliqué un par de veces la crema calentadora con la esperanza de que se activara antes de llegar a la ducha.

Me coloqué en primera fila del grupo de dorsales amarillos e inmediatamente detrás de los buenos. Como siempre, bastantes triatletas, pero muchos inalcanzables. Así que voy buscando cuál puede ser mi sitio en carrera.

Foto: El Correo

Se da la salida y salimos en manada. Los dos primeros kilómetros son cuesta abajo y con el viento de culo, así que sin miedo, pero sin volverse loco. Después de unos años, parece que la gente ya se ha dado cuenta de que el paso corto de la primera rotonda es por la izquierda (:)), y todos por ahí.

Al llegar a la estatua de Fray Francisco, lo veo claro. Se forma un GRUPO de unos 20, en el que están Alberto Bravo, Iñigo González de Heredia, Iñigo Urtarán, Julen Diez, Alberto Díaz… Gente muy buena, con mucha experiencia y en el que parece que de momento voy cómodo.

En el km 4 ya estamos estabilizados en 3’28”-3″30/km. Es algo más rápido de lo que había pensado inicialmente, pero me encuentro muy bien, llevo el pulso por debajo de 170 ppm (me había marcado un límite de 173 ppm) miro hacia atrás y no veo un grupo tan grande, así que decido ponerme a cola del grupo y mantenerme ahí.

De aquí en adelante, la carrera no tiene mucha historia. Gente que se va yendo hacia adelante y gente que va cayendo poco a poco. Yo sigo atrás, haciendo algún esfuerzo extra de vez en cuando para cerrar los huecos que se producen cuando alguien se corta y cede.

Foto: El Correo

La sensación que tengo es que no me cuesta muchísimo, pero tampoco estoy como para irme hacia adelante. Cada vez que veo a Ibon en la Avenida me dice que voy bien, que aguante ahí y eso es lo que hago.

Hasta puedo saludar en el km 13 🙂


En el último paso por la avenida km 15 nos hemos quedado Julen Diez, Julen Basterretxea, Iñigo Urtaran, un chaval del Arabatri y yo. El viento empieza a subir, o esa sensación me da, y toca aire de cara. Veo que llevamos una media de 3’29/km. Con eso vamos a 1h13…

Pero el último kilómetro se nos ha ido a 3’37, por lo que decido que es momento de cambiar un poco y pasar a tirar. Bueno, pues sí, paso a tirar, pero lo que no consigo es cambiar de ritmo…. O al menos, no vamos más rápido. Cuando giramos en Portal de Castilla, el viento todavía pega más fuerte. No veo el momento de meternos en Ariznavarra para ver si nos resguardamos un poco… Algo, sí. Pero parece que estoy ralentizando el grupo en lugar de acelerar y Urtaran pasa a tirar, así que decido volver a cola del grupito e intentar recuperarme de la tontería que acabo de hacer.

Vuelvo a plantearme un último cambio un poco más tarde, ¿km19?, al paso por Ajuria Enea, pero al pasar por Corazonistas, el viento es tan fuerte que ya se nos acaba la acera para resguardarnos, hay que esquivar contenedores volcados por el viento, ramas y creo que termina de minarnos a todos. El ritmo sigue más cerca de 3’40 que de 3’30 y aunque no estoy asfixiado, tampoco es que tenga un dolor brutal de piernas, pero no tengo más. Por lo menos, veo que no he reventado más que los demás como en 2014. Se descuelga el chico del Arabatri, Julen Basterrechea, Julen Díez tira un poco para adelante y yo me mantengo con Urtaran. Encaramos la recta de meta final en 1h14’05..

Pienso que puedo bajar de 1h14’30.. Pero ni tengo fuerzas, ni noto una motivación brutal para morirme intentándolo, ni me hace gracia esprintar a gente que ha tirado de mi toda la carrera cuando no me juego nada, así que creo que más entero que otras veces (que no quiere decir que entre entero),  termino en 1h14’35”, consiguiendo mi mejor marca en esta distancia.

 

Aunque los circuitos de 2014 y 2019 no son iguales pongo la comparación de ambas carreras.

Por un lado, se ve que el pulso es unas 5 ppm menor que en 2014. No sé si serán los 5 años de diferencia, las Nike o el ir menos sofocado, pero ahí están.

Por otro lado, es curioso que la caída del ritmo es prácticamente igual a partir del km 15. Pero como he dicho antes, mientras en 2014 fue una petada muscular en toda regla, este año sinceramente, creo que fue provocado por el viento, y creo que no hay más que ver la caída de ritmo de casi todos los participantes en Strava.

Conclusión: creo que tengo que estar, y estoy, muy contento. Como llevo diciendo desde hace unas entradas, “he vuelto” y al menos corriendo, mejor que antes, aunque si le quitamos los 3″/km a las Nike, tampoco es que sea una mejora brutal. Pero por una cosa u otra, sólo por el hecho de volver a estar ahí, creo que es para estar muy contento.

Respecto a la marca, pues he clavado mi previsión optimista, así que estoy contento también, pero visto el circuito y el viento de los últimos kilómetros, me queda el regustillo de poder haberlo rebajado algo más. Pero bueno, lo de la autoexigencia… Que está bien tenerla, pero no hay que obsesionarse. La temporada acaba de empezar.

 

Test Nike Zoom Fly (ii). Brooks T7.

Tras mi primer test de zapatillas que hice sobre las Zoom Fly en agosto, me quedé con ganas de saber qué pasaría al comparar estas zapatillas contra unas voladoras. Desde hace un montón de años compito con las voladoras de Brooks: desde las primeras T4 que me regaló Iñigo cuando jugaba en Alicante (2005), he pasado por las T5, T6, y T7 (dos veces). Eran unas zapatillas muy baratas, de alrededor de 190g, que se me ajustaban muy bien al pie y con las que traccionaba genial. En su contra, amortiguación casi nula que, aunque a partir del km 15 me hacían sufrir bastante,  las llevé hasta en la única distancia ironman que terminé (en 2011), en uno de los errores de aquella carrera.

Bueno, al tema: la idea era comparar ligereza y tracción (T7, 175 g sin plantillas) frente al impulso de la placa de carbono de las Zoom Fly (258g US11) y a un ritmo más cercano al real de mis competiciones (más cerca del 3.25 -3.30 que del 3.20). Como creo que la prueba anterior salió bastante bien, repetí el protocolo:

  • 2×700 (701,8) con 1’rec a ritmo de 10k (3’25-3’30) en el parque de El Prado, protegido del viento. Con 3 kilos más que en julio, sabía que no podía hacer mucho más ( y de ahí también las diferencias de pulso con la prueba anterior)
  • Cambiar de zapatillas (en este caso las dos iban ya con gomas) y repetir 4 veces más. El cambio me costaba 1’30 seg,
  • No pensar, Ni mirar demasiado el reloj. Eso, en casa.

Resultados

siendo

cad: cadencia expresada en zancadas/minuto

zan_calc: longitud calculada de la zancada (m) en función de la distancia (medida con odómetro) y de la cadencia

osc: oscilación vertical (cm), medida por la cinta HRMTri de Garmin.

tcs: tiempo de contacto con el suelo (milisegundos) medida por la cinta HRMTri de Garmin

Si hago el promedio de todas las tandas con cada zapatilla,

Si quito las dos primeras con las Nike, para competir en “igualdad” de condiciones.

Al igual que en el primer análisis, pongo la curva del pulso para comprobar que el esfuerzo físico es el mismo, vamos, que no apreté más con una o con otra.

En este caso se puede ver cómo en la primera tanda con las Nike iba bastante más fresco, así que razón de más para eliminarla de los promedios. Si quito su curva de pulso (ver gráfica de abajo) se puede comprobar que el pulso es más o menos igual en todas, aumentando éste según avanza el test. En este caso, se me fueron unos segundos las dos recuperaciones de 1′ de las T7, por lo que parto de casi 10 ppm menos, lo cual penaliza el promedio de pulso de las Nike. Creo que es más importante ver que el pulso máximo al final es prácticamente el mismo.

Conclusiones:

De nuevo las Zoom Fly salen como indiscutibles ganadoras, con entre 2,5″ y 2,8″ seg/km de diferencia, debido a una zancada entre 3 y 4 cm más larga, gracias al impulso de su placa de carbono. Si a ello añadimos que con la espuma de la suela se amortigua más el impacto y el músculo sufre menos, parece que está claro que, a pesar de su inestabilidad y de que no termina de sujetarme la parte delantera del pie todo le que me gustaría, es un hecho objetivo que corro más rápido con ellas, así que ya no tengo dudas de cuáles voy a utilizar para competir.

Nota: aclaro, una vez más, que yo me pago mis zapatillas. 

Laminar Cover

Este año he podido hacer realidad un pequeño sueño que tenía desde que cuando estaba en la carrera decidí, contra la opinión y los consejos de mucha gente, que en lugar de hacer la especialidad de Industrial, la de los ingenieros “de verdad”, quería ser Ingeniero de Materiales. Siempre he pensado que uno tiene que intentar hacer lo que más le gusta, y que si vas a pasar más de 40 años trabajando 8 horas al día, más te vale hacerlo en algo que te gusta.

Unido esto a que siempre me han gustado las bicicletas de crono, y sobre todo, las lenticulares, estaba claro que algún día terminaría haciendo algún componente para bicicletas, y a poder ser, de ruedas.

Han tenido que pasar 9 años desde que salí de la Escuela y empecé a trabajar en IDEC, para que haya podido encontrar el momento, tanto del mercado como de las situación en la empresa, dedicada fundamentalmente a la Aeronáutica, en el que he podido “desviar” recursos materiales y personales hacia este proyecto. Porque para hacer unas piezas de fibra carbono, (aunque haya gente que las ve como plástico) hace falta instalaciones y personal.

Todo empezó cuando en Benidorm 2010 compramos las tapas de wheelbuilder… Más bien, cuando las recibimos, las montamos, y me pareció que quedaban como el culo. La tapa del lado del lado opuesto del cassette se abolla enseguida, salían unas formas raras que por narices tenían que fastidiar la aerodinámica y me parecían demasiado endebles. Todo esto, unido a que cuesta casi lo mismo la propia tapa que el traerlas desde  USA, me llevó a echar cuentas de costes e intentar convencer a mi jefe para hacerlas.

Una vez conseguido, más de 40 piezas de puesta a punto, configuraciones de laminados diferentes, recanteos para las tropecientas ruedas de los modelos que me han dejado que cubren bastante de los n-mil modelos de aros y bujes que existen.

En Hondarribi hicimos el estreno oficial, pero desde entonces, las tapas han evolucionado mucho, y por supuesto, a mejor.

Hoy es el día del lanzamiento al ciberespacio de la web.

Página de Laminar Cover

Han sido unos cuántos meses de desarrollo, pruebas en velódromo, montar y desmontar no sé cuántas ruedas y sus respectivos cassettes, pero ya tenemos un producto robusto y estéticamente muy bueno, del cual hemos vendido unas cuantas unidades y del que creo que se va a hablar mucho (espero que bien).

Muchas gracias a los que me habéis ayudado con vuestras ruedas, tiempo y sobre todo, paciencia.