Carrera de los Paseos y varios.

No corría una carrera popular a ritmo de competición desde diciembre de 2017. Si miro un poco más atrás, desde agosto de 2016, dejando aparte la natación, he participado en 2 carreras populares y 1 triatlón olímpico.

Así que cuando me apunté a la Carrera de los Paseos de Vitoria, mi casa, empezaron a aflorar los nervios que no he tenido en tanto tiempo. Todos de golpe. Habrá mucha gente que no lo entienda, pero la verdad es que me da bastante igual.

Dicho esto, creo que la ocasión merece una pequeña crónica y sobre todo su análisis.

Nervios. No sé muy bien por qué. Nunca se sabe. Pero los tenía. Sólo 6 km, correr, sin agua, ni golpes, ni riesgo de caídas como en un triatlón. Pero nervios. Tenía unas ganas terribles (ansiedad?) de que llegara la dichosa carrera y salir a correr. A tope. Como me gusta.

Llevo entrenando desde agosto, pero principalmente desde mediados de enero de forma bastante “consistente”. Todo un logro.

Sólo dos semanas bastante complicadas de trabajo en noviembre, un esguince de tobillo en diciembre y una semana de gripe en enero como mayores inconvenientes.

Un promedio de unas 6 horas y media a la semana, con las últimas 10-12 semanas muy cerca de esta media de forma constante.

Por deportes, nadando no llego a los 8000m del año pasado, pero los estoy repartiendo en 4 días. Lunes y miércoles hago sólo unos 1300-1500 mientras Adrián está en el cursillo, normalmente a buena intensidad, y completo con dos días de unos 2500 a las 7 de la mañana con un café con leche, avena y Kweeks de 226ers.

En bici, mucho rodillo (para lo que soy yo). Uno o dos días a las 6:30 de la mañana (de nuevo sólo con el café). En carretera, intentar apurar los viernes por la tarde para salir aunque suelo estar reventado, pero no me queda más remedio teniendo en cuenta que un finde de cada dos no salgo. Las salidas largas, son de 2,5 horas.

 

 

Y corriendo, como siempre, mi habitual inconstancia con la que llego por lo pelos a la hora por semana.

 

 

Con lo que estoy más o menos como siempre, cuando estaba sano. Un buen estado de forma general, que con algunos entrenamientos de calidad corriendo, series y cuestas (prestando mucha atención a la técnica), me dan para poder aguantar en distancias cortas.

 

Volviendo a la carrera, no tuvo mucha historia. Con esta imagen (foto de la salida), ya tenía suficiente. De nuevo en la salida.

A tope desde el principio, con Urko y Rendo que nos sacan 30 metros en 100 al resto, y aguantar como pude a los Alimco, hasta que en el km 2,5 fui cediendo poco a poco. Extrañamente, el pulso no me pasó de 175 ppm, cuando las sensación era de asfixia y agonía absoluta y dos semanas más tarde, en Muro (Baleares), llegué a 186 ppm…

Respecto  al ritmo de carrera:  un poco mosqueado también durante la carrera, porque algo raro me hizo el Garmin y me marcó parciales bastante lentos. Tras analizar el track en Google Earth, vi que había “pasado por encima de algunos edificios”, y tras rehacerlo, me salen 6,14 km, algo menos que los 6,2 oficiales,

Como se ve en la tabla, Urko y Ander en otra liga, y yo bastante cerca de lo más rápido que he corrido nunca…. Así que muy contento.


Ahora al Campeonato de España de Fondo de Natación Máster, que se celebra en casa y en el que participaré como único alavés (manda huevos) en las pruebas de 1500 y 800m. A ver si la piscina de 50m se me atraganta un poquito menos que en Badajoz 2017.

Pasar página y a por 2018.

Por fin, toca pasar página.  Tras un año y medio sin correr un triatlón y dos años sin correr una carrera popular por mi pubalgia,  en diciembre corrí dos carreras a pie.

La primera fue el memorial Barricarte de Alsasua, una carrera que me gusta mucho, muy de pueblo, y este año con 10,4 km  en lugar de los 12,4 de años anteriores. Llegaba con unas pequeñas molestias en el tendón de Aquiles, pero que no noté, en parte a la crema calentadora de Cramer que uso desde hace un montón de años.

La carrera fue mejor de lo que esperaba. Es una carrera de nivel bastante bajo para lo que es esta zona, en el que se suele salir bastante despacio y eso me permitió, a pesar de colocarme mal en la salida pasar a encabezar la carrera durante unos metros en el primer kilómetro. Un brindis al sol, una chorrada con todas las letras, pero que me hizo mucha ilusión después de lo que he pasado. Una vez pasada la tontería, me abrí y dejé que pasara quien tenía que pasar y me coloqué en 4º puesto.  Así aguanté un poco más hasta que vi que el trío de cabeza se me escapaba, y yo iba tirando de un grupo de unos 7-8. “Dejé” que Javi me pasara y tirara él, para intentar coger una posición un poco más cómoda. Pero era cuestión de tiempo que terminara reventando…Eso es algo que nunca termino de hacer porque a estas alturas sé bastante bien cuándo hay que levantar el pie, y en este caso tocó en el km6 para intentar minimizar daños, y sobre todo, conseguir llegar a meta.. Algo que entonces pensé que ya no iba a ser capaz de hacer. Se me había olvidado lo que se sufre yendo a 180 ppm… A partir de ahí, pasé de ir a 3.25 a unos 3.33 bastante más cómodos y así hasta el final.

Alsasua

Al final, 3,26 de media, casi mi mejor tiempo en un 10 km. Tenía 3,24… también a principios de temporada. Siempre me queda la duda de ver lo que podría hacer en esta distancia estando en forma, pero eso es en verano, y entonces estamos a otras cosas.

Pero bueno, estar pensando en tiempos, ritmos, es algo que no podía imaginar que me pasara por la cabeza en mi primera carrera. Así que muy contento.

Y por otro lado, unos días más tardes corrí la San Silvestre de Vitoria. Probablemente mi prueba favorita. Mi idea era intentar correr a 3’20… Pero no salió. No sé muy bien si el cansancio de esa semana por temas laborales, falta de entrenamiento a esas velocidades, haber hecho mis únicas series a ese ritmo sólo 3 días antes… Pero no salió, en el km 3 ya estaba a 3.30, creía que cómodo, pero cuando hubo un cambio en mi grupo no fui capaz de reaccionar, y al final corrí casi al mismo ritmo que en Alsasua pero en 6 km… Me dio mucha rabia porque creo que podría haber estado en el 7-8 puesto, pero bueno, tampoco vamos a volvernos locos en mi segunda carrera.

SANsiLVESTSRE

Lo más importante de todo. Ya podía correr, tenía ganas de seguir mejorando y de mirar al año que viene.

Algunos días, después de correr tengo alguna pequeña molestia en el tendón inguinal, y el ilíaco derecho me sigue dando guerra. No estoy muy seguro, pero creo (es la enésima teoría al respecto) que llevo la pierna derecha demasiado tensa nadando (gracias a Swim Camp Getxo por daros cuenta!!) y se me carga mucho toda la articulación… Así que los deberes son aprender a relajar la pierna nadando. Complicado, muy complicado, pero no tengo más remedio que aprender a hacerlo.

Finalmente, en diciembre también nadé un 1500 en el Anaitasuna. Creo que lo hice bastante bien, con un 19’50’’, sufriendo bastante más que en el 19’36 de Sopelana el año pasado. Pero es bastante normal… En Sopelana estaba a tope, y en Pamplona, ..pues era diciembre.

Así que nada. De momento, todo en orden, así que pasamos página. Pubalgia superada, primera fase de la preparación de la temporada 2018 terminada y ahora empieza lo chulo.

Ya he confirmado mi inscripción en el Triatlón de Vitoria y mañana empiezo mi tercer Campeonato de España Máster de invierno. 400, 200 y 100 m libres. El objetivo, como siempre, mejorar mis marcas, y si como consecuencia puedo meterme en top10 del 400 y 200 en mi recién estrenada categoría de 40-44, pues genial.

 

San Silvestre 2015.

La San Silvestre de Vitoria es una carrera que me pone más que a Piqué un Clásico contra el Madrid. Probablemente sea la carrera a pie que más me gusta, aunque se me queda un pelín corta y TODOS los años me pasa algo para no llegar bien. Este año ni siquiera la había preparado. De hecho, todavía casi no he empezado a correr. Este año, en lo que llevamos de temporada y que además ha empezado más tarde de lo habitual, me he centrado más en la natación, en probar cosas para la bicicleta (ruedas, sensores de potencia, cambios en la posición) y algo de bici de montaña, lo que ha hecho que no haya corrido la Media Maratón de Vitoria. Algo que, exceptuando 2013 porque estaba a punto de nacer Adrián, nunca había hecho desde hace un montón de años. Normalmente la intentaba preparar (2-3 días semana) un poco a conciencia, y consideraba que eso me daba fondo, base o como se quiera llamar, suficiente para las carreras de la temporada. Pero la temporada de 2015 terminó más tarde que nunca, y en noviembre no me apetecía ponerme a correr a lo loco.

Así que tras 9 sesiones de carrera a pie para sumar 75 km, todas por debajo de 10 km, excepto un día de 16 km que me pidieron hacer de liebre en unas series para compañeros de equipo que preparaban la Media, y un 5×500 como únicas series rápidas, me presenté en la salida. A la lista de excusas, también sumamos una caída con la bici de montaña el día 27, no fuerte pero sí muy dolorosa al salirme de una senda en el pantano que me dejó la espalda bastante tocada y un golpe fuerte en el gemelo. Así que por primera vez en mi vida, salí a trotar por la mañana antes de una carrera para asegurarme de que podía correr. El gemelo no molestaba, pero la espalda, sí. Aún así, no los suficiente como para dejarme en casa. Por lo menos tenía que salir a correr y lucir por Vitoria la camiseta de mi hermano en la que probablemente esté siendo su temporada más dura desde que es profesional. Avisé en casa que no esperaran verme en los puestos delanteros, y comenzamos con el protocolo de todos los años que ya es casi sagrado.

Este año, añadimos una foto de equipo en los minutos previos a la carrera, en la que algunos de mis compañeros  se dieron cuenta de cómo es Diego antes de las carreras ;)..

Diez minutos antes de la salida ya empiezo a merodear el arco de salida, gel de cafeína de 226ers y finalmente soy de los primeros en ponerme… para como TODOS los años acabar en cuarta fila, pero creo que bien situado, tras Iván Fernández y Marc Hurtado. O sea, para tener hueco.

Salida belga, como siempre alucinado de cómo sale la gente en los primeros metros, de la gente que sale más delante de la línea de salida, sin importarles el ritmo de la gente que viene bufando por detrás, y en la recta de Salbatierrabide me abro para intentar remontar como puedo. Primer kilómetro: 3:11. Bueno, pues sí, me duele la espalda, pero al final estoy yendo igual que todos los años. Así que ya no hay marcha atrás.

Los 10-12 de cabeza ya se han marchado, veo un grupo claro al que creo que puedo pasar y para cuando llegamos al Prado ya se han estabilizado las posiciones, y de ahí a meta sólo adelanto a un chico del C.A. Laudio a final de Manuel Iradier, donde cómo no, me vengo arriba al enfilar PIO-XII, mi calle, que paso todo lo rápido que puedo pero buscando con la mirada a mi familia (a los que este año saludo y todo).

Eso hace que la recta de Los Herrán también se haga tan larga como siempre, aunque la verdad no noto la agonía de otros años (a pesar de que luego vi el pulso más alto que otros años). En carrera no me dio tiempo ni a mirar el pulso.

En la calle Francia, más sólo que la una en cuanto a participantes, pero con la calle con mucho público, compañeros de equipo incluidos (km y 5 y pico y sigo saludando J), y la curva del Hospital con una cantidad increíble de gente. Tomo la curva bien abierta, y veo la calle Olaguíbel, me vienen recuerdos a la cabeza de la transición del tri de Vitoria, vuelvo a saludar a mi familia que ha cumplido con el timing perfectamente para verme en dos sitios, y señal a lo Raúl, al número 14 que llevo a la espalda. En los últimos metros me crezco y lo hago corriendo marcha atrás. Algún día me caeré y la liaré, pero merecía la pena.

Al final, creo que puesto 16, con casi el mismo ritmo que el año pasado excepto en el segundo kilómetro, pero con 3 pulsaciones más. Una cosa es que pueda correr más o menos a la misma velocidad, pero está claro que sin entrenar no me cuesta el mismo esfuerzo.

Muy, pero que muy contento. No creía que fuera capaz de conseguirlo, pero una vez más, el entrenamiento cruzado funciona si no se descuida la técnica de carrera, tanto entrenando como en la propia carrera. Por lo menos en 6 km. Para distancias más largas, habrá que entrenar más.

Duatlón de Aranguren 2015. Análisis.

Antes de que llegue la siguiente carrera, el análisis del duatlón de Aranguren de este año.

Aunque el circuito no era igual, lo voy a comparar con la edición del año pasado: análisis duatlón de Aranguren 2014.

El año pasado, me salió a 3:20 con 172 ppm. Este año, con casi el mismo pulso, bastante más lento, 3:27 más o menos. Sólo aguanté un kilómetro por debajo de 3:20. Creo que el circuito era más duro, pero no corrí fino. Me faltó agresividad en la salida y me falta ese ritmo fuerte de inicio de carrera en los duatlones.

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Después de una desastrosa transición (otra vez, primera carrera del año, primera cagada por no practicar la subida a la bici) me tocó apretar en la bici para intentar remediarlo en lo posible. Ya sabía que este año, de momento no voy como el año pasado en bici. Llevo menos kilómetros a estas alturas que en los últimos 5 años y tampoco es que haya metido mucho intensidad, así que hice lo que pude. Comparando la subida hasta Labiano, que sí que era común con 2014, 314w en 2014 frente a 300w en 2015 con 169 ppm en las dos.

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Comparando el sector de ciclismo completo, este año hice 262w medios, con 280 normalizados y 167 ppm, frente a los 275 medios y 312 normalizados con 164 ppm del año pasado. En una carrera con drafting, estas comparaciones valen para lo que valen. En la bajada íbamos en grupo, hubo menos ataques que el año pasado,.. pero para ver que cómo estoy de forma, es más que válida.

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Después del despiste del grupo, tenía la oportunidad de conseguir un buen puesto si apretaba corriendo. No lo hice mal, sólo perdí dos puestos, pero no bajé de 3:30/km mientras que el año pasado corrí a 3:23.

 

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En bici, salió más o menos lo que esperaba, pero corriendo, pensaba hacerlo mejor, visto cómo iba hace un mes. No haber hecho buenos entrenamientos de carrera a pie por diferentes motivos creo que me ha penalizado más de lo que me ha pasado otros años, así que hay que tomar nota y volver a apretar corriendo.

 

Carrera Popular de Idiazabal

Como ya he escrito en entradas anteriores, esta temporada me he propuesto mejorar mi carrera a pie. Si bien sigue siendo mi punto fuerte de los tres segmentos del triatlón, llevo unos años algo atascado, y principalmente el año pasado no me encontré tan a gusto corriendo como otros años, lo que a pesar de los buenos resultados que obtuve, me dejaba un regustillo raro. Que la carrera a pie sea el último parcial hace que de una forma u otra, al final sea el que me deja la última sensación. Por lo menos a mí. Otros parece que terminan las carreras en la T2…

Pero lo que tampoco quería hacer era dejar de entrenar mis dos puntos débiles, por lo que, como no puedo meter más horas, la única forma de hacerlo era cambiando la forma de entrenar la carrera a pie y compitiendo más (aunque este último punto también reduce el número de entrenamientos en bici).

Para el primer punto, he empezado a hacer series más cortas que mis clásicos 1000s, para intentar ganar un poco de velocidad, correr de una forma diferente, buscando mejores impulsos, zancadas, braceos, etc. Todavía sólo he hecho unos 500s, 300s y otros 200s y tengo mucho que probar y aprender, tanto de lo que estoy viendo que me sale, como de lo que estoy preguntando por ahí (Gracias Ciro y Carlos!)

Total, que me enteré que había una carrera el domingo en Idiazábal y me apunté con la única preparación específica de carrera de un 2x10x200 y un 10×300 con el equipo la semana anterior y ni un solo día más de carrera a pie la semana de la carrera.  Más o menos como siempre. No es una excusa. Es lo que hago siempre, como ya he contado más veces, y hoy unas líneas más arriba, entreno lo que hago peor y ese entrenamiento me sirve para la carrera a pie. De hecho, llevo un par de meses entrenando bastante bien o por lo menos de forma constante.

Además de mi, se apuntaron otros 10 o 12 Vibikers, por lo que además había viaje y carrera en equipo, que siempre es una aliciente más.

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Salvo excepciones como la San Silvestre, para las carreras populares ya no me pongo nervioso (ya era hora), pero como les dije a mis compañeros mientras nos tomábamos un café antes de la salida, sí que me notaba tenso. Sabía que estaban bien, tenía buenas sensaciones y el sábado me había “guardado” haciendo sólo 2 horas de bici a menos de 200w.

 Una ilusión que tengo es bajar de 34 minutos en un 10k. El problema de Idiazabal es que son 10,250… así que había que intentar conseguir el ritmo promedio equivalente, es decir 3:24/km. Me habían dicho que habían quitado unas cuestas muy serias, pero al llegar allí y ver el circuito ya vi que llano, llano, lo que se dice llano, tampoco era…  Así que intentar correr lo más rápido posible y punto.

 En la salida, me coloco junto a Asier Cuevas, Beñat Arnaiz y Martin Fiz. Casi nada. El nivel en las carreras guipuzcoanas es mucho más alto que en las alavesas, así que el puesto tampoco es que me importara demasiado. Quería ver cuánto era lo más rápido que podía correr esos 10k.

 Se da la salida y comienza la primera cuesta. Beñat sale muy fuerte, como siempre, y Cuevas sale como un tiro tras él. Por detrás se hace un grupo de 5,  y por detrás otro grupo en el que ya me integro manteniéndome un poco a la expectativa (más que nada porque no sé cuando acaba esa primera cuesta).  No es para tanto, pero lo suficiente para que el primer kilómetro, que normalmente hacemos bastante alrededor de 3:15, nos salga a 3:23, y eso  ya  incluye algo de bajada. Con lo cual… lo que el promedio final salga a 3:24 ya veo que va a ser complicado. En cualquier caso, decido pasar algunos puestos y me coloco tercero del segundo grupo perseguidor para resguardarme del viento y ver cómo es el circuito. Me mantengo ahí durante toda la primera vuelta.

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 Veo opciones de quedar entre los 10 primeros, algo que ni me imaginaba, y como me noto bien, paso a tirar.

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Sin darme cuenta, al afrontar la subida por segunda vez, el grupo se ha deshecho y sólo llevo detrás a un tío tan pegado que me tropiezo dos veces con él, y encima me dice el cachondo de él que no me cruce… No te jode.. Le grito que me dé más espacio aunque cuando entramos al pueblo después de la bajada ya me pasa. Me da la sensación de que va más fuerte que yo, pero intento pegarme a él (aunque no tanto). Así terminamos la segunda vuelta.

Al cruzarnos con los primeros veo que voy 8°, pero no llevamos mucho a los detrás, así que tampoco podemos dormirnos. Vuelvo a pasar otro rato más en la tercera subida. Y en el mismo punto me vuelve a pasar para irse ya definitivamente. No miro atrás. Sólo adelante y al pulso. 176, 177.

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Todavía me queda un poco de margen…y sólo 2 km, pero los detrás están cada vez más cerca y a uno ya lo oigo resoplar. Ya hemos empezado a doblar gente, que muy amablemente se apartan y muchos nos animan… en la última recta intento cambiar progresivamente (tampoco es que tenga demasiado), pero creo que lo suficiente para que va a ser suficiente no me adelanten,,, y finalmente entro 8º° a sólo un segundo del 9º. 34:58. Miro la media: 3:25/km (1seg/km) más de lo que quería… Se me tuerce un poco el gesto, pero la sensación que tengo es buena. Sé que he corrido bien, que el circuito era duro, con bastante viento y he corrido de forma bastante constante. En otro circuito un poco más fácil creo que lo habría conseguido. Creo que volveré a intentarlo dentro de no mucho.

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Actualización de estado y crónica de la carrera popular de Murgia.

El domingo corrí la carrera popular de Zuia, en Murgia. Una carrera que hace unos años supuso un pequeño punto de inflexión en mi forma de ver las carreras, ya que fue la primera vez que vi que podía estar “delante” en las carreras a pie a nivel local.

Esta vez la afrontaba como una prueba para mi rodilla, que lleva un mes y una semana teniéndome bastante amargado y que me ha hecho renunciar a dos carreras que estaban en el plan inicial, el olímpico de Senpere y el MD de Lleida.

Desde que paré en la segunda semana de abril, he pasado 4 semanas bastante flojas con unos 180 km en bici en total , sólo con la intensidad de las carreras por equipos de Egüés y Senpere, (38 km en total) y un día de carrera a pie en Castro (11 km). Por suerte, nadando he podido mantener algo el nivel de entrenamiento (que con sesiones de 45 minutos tampoco es demasiado complicado), ya que casi en todas las semanas he podido meter el cuarto día de agua.

La semana pasada ya decidí que tras tres sesiones de fisioterapia en Eskuekin con pinchazos de todo tipo (secos, con corriente galvánica) y por todos lados, estaba en un punto en el que el dolor ya había disminuido mucho, pero el reposo no terminaba de mejorar la situación del todo, así que aprovechando que salíamos el 80% del grupo en una mañana fabulosa en la Llanada, iba a volver a meterle caña a la bici.

 

 

El resultado fue bastante bueno, con series de 20 minutos por encima de 270 watios, y dolor aguantable que no iba a más ni durante el entrenamiento, ni sobre todo, al día siguiente.

Ya más animado, este sábado por la mañana volvimos a meternos caña en mis series favoritas de 10 minutos con 5 de recuperación, con mis mejores watios de siempre (280). Así que a pesar de que el jueves salí a correr por primera vez en semanas y no me noté nada bien, me la jugué un poco, y como teníamos que ir a Bitoriano de todas formas, decidí que corría.

Me apliqué en casa (más de una hora antes), la crema calentadora de Cramer, a la que por fin parece que le he cogido el truco para que caliente cuando lo necesito, y cuando empecé a calentar no me molestaba la rodilla. Tampoco quise arriesgar más de la cuenta y no me alargué demasiado, no fuera a ser que empezara a doler antes de empezar.

Me coloqué pronto en la salida, primera fila y en el centro. Lo tenía muy claro, como cada vez que me pongo un dorsal. A tope desde el principio. Si me dolía ya habría tiempo de aflojar.

Así que se dio la salida y a tope. Con Iban Rodriguez tirando y Kike Sebastián tras él, se distanciaron de otro chico con una camiseta del Laudio (con el que fui también en 2011) y yo. Parece que si no se tuerce nada, otra vez voy a ser cuarto… que está guay y es un buen puesto, pero ya metidos en el barrizal y que estoy un poco hartito de quedarme a las puertas de los podios, en Sarría al verme bien, el del Laudio parece que flojea, Iban no está tirando demasiado y Kike está mirando para atrás, doy un pequeño cambio y les cojo.

Pienso que algo raro pasa… O están cansados, o tomándoselo como un entrenamiento, o yo voy a un ritmo que no es el mío. Pero veo el paso por km, y sí es rápido, pero creo que lo puedo aguantar, lo mismo que el pulso que ya está en 180 ppm.

Al salir de Sarría y coger el camino de tierra en un giro de 90°, Kike se va casi sin querer, (que soltura tiene el tío!), y me quedo con Iban. Miro hacia atrás y parece que el tercer puesto está asegurado si no peto, que nunca me ha pasado en carrera.

Una vez terminada la parte más dura, me animo un poco más todavía y le paso a Iban. Lo mismo tiene un día malo y hay que aprovecharlo. Enseguida veo que tampoco es que se vaya a quedar, pero bueno, por si acaso llegan por detrás, yo sigo tirando (pichón), hasta que en la cuesta del puente que pasa por encima de la autopista después de volver a salir de Sarría, me cambia el ritmo… y a mí se me habían acabado los ritmos hace tiempo.

Así que me limito a mantener entrar de forma digna en la recta de meta y dedicarle mi primer podio en una carrera popular a Patri y Adrián que están tras el arco esperándome.

Al final, 5.65 km a 3.19/km y 177 ppm

 

Creo que no hace falta decir lo contento que estoy. A pesar de que abril era el mes en el que tenía que meter intensidad de verdad, he podido mantener la forma gracias a la natación y los toques de chispa de Egüés y Senpere. Ahora sólo falta recuperar del todo la rodilla (que está mejor, pero no al 100% todavía), porque en 3 semanas empieza lo bueno y no puedo volver a cagarla.

 

 

San Silvestre Vitoria 2013.

Esta temporada la San Silvestre de Vitoria era la primera competición en la que participa. Competición, porque a pesar de que ya ni siquiera llevamos un número en el dorsal, no deja de ser una carrera, publiquen clasificación o no, y me sigo poniendo igual de nervioso o diría que incluso más que antes de cualquier triatlón. Para la mayoría de vitorianos que solemos correr carreras populares es una carrera especial y aunque parecen empeñados en destrozarla desde la Federación Alavesa de Atletismo, seguiremos participando un año sí y otro también.

Este año, el circuito era mucho menos atractivo que en los últimos años. Alguien explicará por qué se ha cambiado el impresionante circuito de hace un par de años, completamente céntrico, con tramos por el Casco Viejo donde no se perjudicaba la circulación de vehículos… En su lugar, este año había una salida masiva (nada de distinciones de élite y populares), en los primeros kilómetros nos sacaban por las afueras de Vitoria sin un alma, prácticamente a oscuras, y hasta el kilómetro 4 que se llegaba a la calle Los Herrán apenas había nada de ambiente. Pero bueno, ya sabía lo que había cuando me apuntaba.

También sabía que era el año que llegaba con menos entrenamiento en la carrera a pie con bastante diferencia. En los últimos años siempre era la carrera que venía tras la Media Maratón, también había hecho la del Berria, la Herri Krosa. Esta vez, sólo 70 km en dos meses por unas molestias en el sóleo que ya habían pasado, así que el viernes (4 días antes de la carrera) hice mi clásico 6×1000 con 1’45 de recuperación que siempre me sirve para coger un pelín de chispa, acostumbrar al cuerpo a correr rápido y sobre todo a saber cómo estoy. Con una media de 3’20″/km, ya tenía una idea de por dónde iba a andar. No tan bien como en los dos últimos años, pero esperaba que suficiente para estar con el segundo grupo (el primero de los no federados).

Este año también era especial para mí. Por un lado, era mi primera carrera como padre y esperaba que ver a Adrián en la rotonda de Iparralde me diera un pequeño impulso extra para los últimos kilómetros. Por otro, por primera vez iba a correr con una camiseta de mi hermano, que a pesar de marcar la jornada pasada en Championship, no está pasando por un muy buen momento.

Por la mañana no quise salir con Borja en bici para estar fresco para la tarde y con bastante antelación fuimos hacia la zona de salida. Como siempre, un gustazo estar con tanta gente conocida. 20 minutos antes de la salida, nos colocamos detrás de la cinta, en primera fila, y poco a poco se nos van colocando los federados que calientan por delante de la cinta. El año que viene me hago pasar por uno de ellos. A pesar de todo, creo que es el año que mejor colocado estoy aunque me he quedado bastante tieso.

Se da la salida, muy rápida y yo no lo estoy tanto. Para cuando llegamos a la primera curva calculo que estoy por lo menos en el puesto 50. O reacciono o adiós. Me abro por la derecha e intento remontar, aunque no me noto nada ligero. Localizo a Borja Abecia, Aritz Uriarte, Heredia, Urtaran.. éste es el grupo. Todavía es demasiado numeroso y hay gente que va a caer de ahí. El objetivo es mantenerse ahí, por lo menos hasta que caliente un poco el cuerpo.

El primer kilómetro lo pasamos en 3:16. Rápido, pero no tanto como otros años. Enseguida estabilizamos en 3:22. A la altura del Carrefour nuevo de Adurza intento pasar a tirar, pero en cuanto me pongo a la altura de Aritz veo que no voy a poder así que de nuevo a cola. Vamos unos 8-10, se ha unido también mi nuevo compañero de equipo David Arias, que se le ve fino y ha hecho buenas carreras en otoño, así que a seguir aguantando y esperar a que vaya cayendo gente.

Al salir de Adurza y empezar la subida de Las Trianas se produce el corte que se produce siempre en todas las carreras. Estoy atento y paso a Dieguito y Heredia, pero el grupo lo tengo a 2-3 metros que ya no voy a poder recuperar. Seguimos a 3:22. Veo a mi padre, a la altura del hospital, oigo a gente que me anima, pero no soy capaz de recortar esos metros. Mi única esperanza son Adrián y Patri. Les veo justo donde esperaba, pero la cuesta de Portal de Villarreal se me hace eterna. Calle Francia, “Diego disfruta”. Sé que por lo menos ya no peto (miedo que siempre tienes en esta carrera) y ya sólo es cuestión de llegar a meta. Como siempre Portal del Rey llena de gente. Me acerco a Abecia, pero en la cuesta abajo me dejo caer y entro en meta, marcha atrás, señalando el 14 (y sin caerme).

Al final, creo que puesto 19 a 3:22/km sin datos de pulso porque la cinta del Garmin no me funciona.

Contento. Estoy mejor de lo que esperaba, aunque me queda la pena de no haber podido preparar esta carrera en condiciones. Pero por lo menos he estado ahí, que el año pasado lo tuve que ver desde la barrera por la dichosa bronquitis. En definitiva, un buen arranque para una temporada que afronto con muchísima ilusión.

 Clásico careto al final de la carrera.