Hoka Carbon X vs Nike Zoomfly Flyknit

Tras la última entrada de las Vaporfly 4%, dije que ya daba por cerrado el tema de las comparativas entre zapatillas. Pero surgió la oportunidad de probar otras zapatillas con fibra de carbono embebida en suela, unas Hoka Carbon X y no pude resistirme. Por otro lado, sigo leyendo más y más artículos de las Nike, el carbono, alternativas de otras marcas,etc, pero en la mayoría sigo sin ver ni un sólo número.

Este es el link al mejor artículo que he leido: NIKE ALPHAFLY: ¿DOPAJE TECNOLÓGICO? , de la mejor web de zapatillas.

Como (tri)atleta independiente, ingeniero de Materiales y trabajando desde 2001 calculando y fabricando elementos de fibra de carbono, no puedo resistirme a aportar mi granito de arena en todo este tema que me parece tan apasionante, no sólo por el debate que se puede generar, sino porque creo que estamos en un momento tan relevante para el atletismo como lo fue el de la introducción de los bañadores de poliuretano en la natación (ya prohibidos) o el de la aparición de las cabras o las ruedas lenticulares en el ciclismo (este último ejemplo, es de Imanol González Gete)

Para empezar con las Hoka: Peso 260 para un US11.

Desde luego, no son unas voladoras como he leído por ahí. Pesan prácticamente igual que las Zoomfly Flyknit de Nike (259 g) y 60 gramos más que las Vaporfly4%. O sea, mixtas.

La tabla de pesos de mis zapatillas junto con las que he probado este otoño quedaría así (todas en US11 sin plantillas):

Las principales características de las Hoka Carbon X serían: mucho más anchas en general que las Vaporfly 4% con una anchura parecida a las Zoomfly Flyknit en la parte delantera, pero con mucho mejor sujeción de  esta zona.

Son muy cómodas, no tan exageradamente blandas en el talón como las Vaporfly 4% y mucho más estables. Al igual que con las Next%, algo tienen (creo que la punta demasiado blanda), que hacen que se me cargue el tensor de la fascia lata.. Pero bueno, este es un tema particular mío.

Y por última la forma de “rueda” ( Meta-Rocker) en la suela, que supuestamente favorece el impulso.

Otro punto muy importante es que sólo tienen un drop de 5mm, algo muy a tener en cuenta y que probablemente las descartaría para mí, ya que siempre que he corrido con drops menores de 8 mm he tenido problemas.

Finalmente, estaría el tema de la durabilidad, que obviamente yo no he podido probar, pero las zapatillas eran usadas y la suela estaba intacta.

Pero vamos a lo que realmente me interesaba: ¿Corren o no corren más? ¿Funciona la placa de carbono igual que en las Nike? En alguno de los vídeo que he encontrado por ahí, parecen destinados a ritmos no tan rápidos como las Nike. ¿Pero es así?

Para todo ello, he intentado compararlas contra mis Zoomfly Flyknit ya que son las más parecidas en peso. En cualquier caso, ya he visto que la diferencia de las Flyknit a las Vaporfly 4% está entorno al segundo por kilómetro, por lo que si las HOKA tuvieran que competir contras las Vaporfly 4% tendrían que sacar ese segundo de ventaja en este test.

Para ver si hay diferencias a diferentes ritmos, las probé en series de 2200m, en terreno sinuoso, con algo de pendiente y curvas, intercalando series de ambas. Es decir, lo que he hecho en casi todas las pruebas, pero con la variante del ritmo, intentado hacer una con las Hoka a un ritmo, otra con las Nike al mismo ritmo/intensidad y volver a cambiar de zapatillas aumentado algo más el ritmo.

Esto que puede parecer sencillo, no lo es tanto, al menos para mí, y tuve que ir cambiando el ritmo objetivo de las series sobre la marcha, para que al final quedaran 3 series a 3 ’40/km y 2 series a 3’30″/km, con 1’30” de recuperación entre serie para que me diera tiempo a cambiarme de zapatillas. En cualquier caso, creo que los resultados son bastante claros y no dejan lugar mucha duda.

Resultados

Como se puede ver tanto en la tabla como en las gráficas del pulso, me salieron 3 tipos de “intensidad”. La intensidad la valoro principalmente con el pulso (e inconscientemente durante la serie con la cadencia). La primera serie con Hoka es bastante más lenta y con menos esfuerzo que las demás. Por lo tanto, la descarto del estudio por no tener otra similar con la que compararla.

Luego, tengo la 2,3 y 4  que están más o menos a la misma intensidad y rondando el 3’40″/km. Para terminar, y ya bastante justo de fuerzas y con la cadera muy cargada, dos más fuertes, a 3’30″/km.

Pulsos de todas las tandas:

Los resultados agrupando por tandas en función del ritmo serían las siguientes:

3’40/km

Hay dos cosas muy curiosas. La primera, y que concuerda con las sensaciones que tenía corriendo, es que las Hoka no “empujan” como lo hacen las Nike. Se puede comprobar (además de con el ritmo promedio) con la longitud de la zancada. 3 cm de diferencia, que es más o menos lo que me salía con las Adidas Boston. Por otro lado, se puede ver que el tiempo de contacto con el suelo (tcs) es más bajo en las Hoka, probablemente por la forma de la suela. Esto mismo también ocurría con las Vaporfly 4% y creo que era lo que marcaba la diferencia entre estas y las ZoomFly. Sin embargo, esos 5ms (me fio relativamente de la exactitud de esta medición) no son suficientes para contrarrestar el “empuje” o la propulsión de la placa de carbono de las Nike.

3’30/km

El resultado es análogo al obtenido para 3’40″/km. Zancada más larga con más tiempo de apoyo con las Nike. En este caso, la diferencia en ritmo se va hasta los 3″/km. Es decir, en el entorno de lo que le sacaban las Zoomfly a las Adidas Boston 6. A falta de más pruebas, sí que se cumpliría que cuanto más rápido vayas, mejor van las Nike respecto a las Hoka.

Conclusión

Creo que no hay que darle muchas más vueltas. La conclusión es la misma que cuando comparaba las Nike ZoomFly contra unas zapatillas “normales”. Las Zoomfly Flyknit son mucho más rígidas, pero si eres capaz de doblar la zapatilla con una buena pisada, neutra y una buena técnica de carrera que acompase este movimiento (Emma Coburn en la foto), la diferencia es sustancial. La sensación que me dan las Hoka es que la placa de carbono no hace nada. Es como si no estuviera. Son unas zapatillas muy cómodas, pero no empujan.

A la pregunta de si las Hoka valen para otros ritmos de carrera más lentos… No sé responder.  No van empeorarte, pero no creo que te mejoren. Al menos no te van a dar más velocidad.

Respecto a las espumas, amortiguamientos, reducción de fatiga, etc, tengo mis dudas. He leído cosas acerca del retorno de energía, de la espuma de las Boost, etc.. El quid de la cuestión en mi opinión está en que no se trata de devolver un tanto por ciento de energía muy alto. Una espuma blandita, enseguida recuperará su forma, la energía se devolverá casi al 100%, pero esa energía es despreciable (caso Boost).

La clave de este fenómeno es que Nike ha encontrado la placa de fibra de carbono que bien por su módulo elástico, espesor, forma o probablemente la mezcla de los tres factores y alguno más (combinación con espumas blandas), tiene la rigidez adecuada para poder ser doblada con cierta facilidad unos ritmos al alcance de bastante gente y propulsarte unos centímetros muy valiosos. Y esto es algo que no hay de momento en el mercado. Y si algo me queda claro tras todas estas pruebas con las Nike es que cuanto más y mejor se doble la placa, más te va a impulsar hacia adelante. Si no hay deformación, no hay reacción, no hay impulso.

Por la tanto, la conclusión, es que de momento, en cuestión de mejora de velocidad y a la espera de lo que hagan el resto de marca, ahora mismo están Nike y luego, las demás.

La durabilidad es otro asunto…. Pero yo compararía esto a unas buenas cubiertas, blanditas, de las que se usan sólo para competir. Sólo que la ganancia aquí es mucho mayor.

Nike Next vs ZoomFly

Tras las pruebas de las Nike Zoom Fly contra zapatillas convencionales (Boston 6 (I) y (ii) y Brooks T7), me quedaba el siguiente paso: probar estas zapatillas contra las Vaporfly 4% y ver si era capaz de medir alguna diferencia entre ellas. Tal como conté en la primera entrada de este serial de pruebas de zapatillas, Marc Hurtado (Running Fiz) me dijo que para 10k y hasta media maratón me recomendaba las Zoom Fly antes que las Vaporfly4%. Los argumentos (más estabilidad y amortiguación más que suficiente) me convencieron. Aunque claro, el hecho de que el vendedor en cuestión te ponga mejor las zapatillas que tiene en la tienda, frente a las que no tiene en la tienda, pues te hace dudar un poco.

El caso es que mi compañero Alberto González, un tío que creo que por su pasado en el motociclismo de competición, está siempre abierto a cualquier mejora de material, se ofreció a dejarme sus NEXT%, la versión supuestamente mejorada del las Vaporfly 4%. Acepté encantado.

Para empezar, (y sin entrar en terminologías ni nombres de espumas ni materiales) lo que más llama la atención es el upper, que parece papel de fumar. A pesar de tener mucha más espuma ( y debido a la baja densidad de este material), son más ligeras que las Zoom Fly2 (fotos de tallas US11, sin plantillas).

La horma es todavía más estrecha que en las Zoom Fly2:

Y la suela es completamente distinta:

Pero en teoría, la placa de carbono, que en mi opinión (por lo menos hasta ese momento) es lo realmente importante, es la misma.

El primer punto negativo de las Next% lo vi nada más calzármelas. La lengüeta. Tiene lengüeta y es tan fina que se mueve mucho al calzártelas y creo que es bastante complicado (imposible) que en una transición de un triatlón se quede en su sitio. Sin embargo, el ajuste del pie, principalmente en la parte delantera es mucho mejor. Las notaba más pequeñas, pero en los dos casos me valen en US11.

Una vez hecho este primer análisis, cogí mi viejo ipod nano y me fui a fui a probarlas a las dos rectas de Salburua.

Protocolo, el mismo que en el último test: 10x1k, con 1’30 de recuperación entre impar (ida) y par (vuelta) y 2’15” para el cambio de plantillas y zapatillas.

La sensación corriendo con las Next%  en comparación con las Zoom Fly, es la misma que cuando probaba las ZoomFly respecto a zapatillas convencionales… Ir pisando huevos.  Pero lo peor es que se me cargaba el tensor de la fascia lata y me notaba muy desequilibrado. Como si no fuera capaz de lanzar recta la pierna hacia adelante. porque ya salía torcida por hundirse demasiado con la espuma.

Pero como este blog es de números y no de sensaciones, aquí van los resultados.

A primera vista, aparte de que no estuve demasiado fino manteniendo los ritmos, no soy capaz de sacar ninguna conclusión. Si hago los promedios de todas, excluyendo las dos primeras como en los test anteriores donde se ve que estoy bastante más “fresco”, las Zoom Fly me salen algo más rápidas, pero se ve que en la tanda 2 apreté de más, por lo que no es concluyente.

 

Así que reduzco un poco la muestra para quedarme con las más constantes (5,6,7,8):

 

Como no termino de verlo claro, he puesto lo he llevado a una tabla de dispersión, donde sigo sin ver nada relevante.

Y ya a la desesperada, emparejo cada tanda en el orden realizado. Hay una ligera ventaja para las Zoom Fly, pero nada concluyente ni tan claro como se pudo ver en las pruebas anteriores.

 

Conclusión: pues que como no era capaz de sacar ninguna conclusión con esta prueba, y aprovechando que Alberto me lo permitía, había que repetir.

Decidí cambiar de protocolo y ubicación: series de 2000m para que la fatiga también sea relevante en la vetusta y descuidada pista de atletismo de Mendizorrotza.

Lo que pensaba que iba ser una ventaja, (entendía que en la pista todo iba a ser más controlado), al final se volvió una desventaja gracias a la “amable” encargada de esta instalación municipal y sus ridículas reglas. El mismo “reglamento” que prohíbe correr sin camiseta, independientemente de la temperatura, estando en la misma instalación en la que tienes una tía tomando el sol en topless a 5 metros, no me permitía correr por las calle 1 y 2, en la que sólo podían correr los federados en atletismo (UNO en ese momento, Alberto Alba, a quien conozco personalmente y nos estábamos entendiendo de maravilla). Bueno, pues corres por la 3, y ya está. Claro, pero entonces llegas a contrameta y te encuentras con unos chavales saltando vallas en las calles centrales y tienes que irte a la 1…  Visto el panorama, intenté hacer todas las vueltas exactamente igual, media pista por la calle 1 y media pista por la 3. Pero cuando estás buscando diferencias de 1-2 segundos/km…Bueno, es lo que hay. Lo siento por los que estuvieran esperando un experimento super-preciso. Tras algunos cálculos del radio de la curva y haciendo algo de caso (poco) al Garmin, he estimado una distancia de 2050m.

Los resultados son los siguientes:

Como siempre, elimino la primera y hago los promedios de las restantes.

Teniendo en cuenta que las Next iban al final, no parece que haya nada relevante.

He repetido la gráfica de dispersión, y como en el 10x1k, no se puede sacar nada, porque cada una está en un extremo:

Conclusión: en mi caso, a mis ritmos y con mi técnica de carrera, no hay diferencia medible. En mi opinión, era lo esperado. Lo que ayuda en el impulso, en la velocidad, en llegar más lejos con el mismo esfuerzo, es la placa de carbono. La espuma, probablemente ayude en la amortiguación, pero no en el impulso. ¿Que reduce la fatiga? Puede ser. Pero yo no lo puedo medir.

En mi caso, no tengo ninguna intención de hacer una maratón, como he dicho, me resulta mucho más cómodo y natural correr con las Zoom Fly, así que voy a seguir con mis dos pares (¡¡el segundo comprado al 50%!!).

Me queda la duda de cómo me irían las Zoom Fly3, que creo que mejoran el ajuste de la parte delantera del pie y eliminan el recalentamiento del pie (yo no lo he padecido) y la excesiva absorción de agua (tampoco). Pero no creo que corran más, y para triatlón, principalmente por el tema de la lengüeta, creo que las Zoom Fly 2 son la mejor elección por el momento.

Carrera de los Paseos y varios.

No corría una carrera popular a ritmo de competición desde diciembre de 2017. Si miro un poco más atrás, desde agosto de 2016, dejando aparte la natación, he participado en 2 carreras populares y 1 triatlón olímpico.

Así que cuando me apunté a la Carrera de los Paseos de Vitoria, mi casa, empezaron a aflorar los nervios que no he tenido en tanto tiempo. Todos de golpe. Habrá mucha gente que no lo entienda, pero la verdad es que me da bastante igual.

Dicho esto, creo que la ocasión merece una pequeña crónica y sobre todo su análisis.

Nervios. No sé muy bien por qué. Nunca se sabe. Pero los tenía. Sólo 6 km, correr, sin agua, ni golpes, ni riesgo de caídas como en un triatlón. Pero nervios. Tenía unas ganas terribles (ansiedad?) de que llegara la dichosa carrera y salir a correr. A tope. Como me gusta.

Llevo entrenando desde agosto, pero principalmente desde mediados de enero de forma bastante “consistente”. Todo un logro.

Sólo dos semanas bastante complicadas de trabajo en noviembre, un esguince de tobillo en diciembre y una semana de gripe en enero como mayores inconvenientes.

Un promedio de unas 6 horas y media a la semana, con las últimas 10-12 semanas muy cerca de esta media de forma constante.

Por deportes, nadando no llego a los 8000m del año pasado, pero los estoy repartiendo en 4 días. Lunes y miércoles hago sólo unos 1300-1500 mientras Adrián está en el cursillo, normalmente a buena intensidad, y completo con dos días de unos 2500 a las 7 de la mañana con un café con leche, avena y Kweeks de 226ers.

En bici, mucho rodillo (para lo que soy yo). Uno o dos días a las 6:30 de la mañana (de nuevo sólo con el café). En carretera, intentar apurar los viernes por la tarde para salir aunque suelo estar reventado, pero no me queda más remedio teniendo en cuenta que un finde de cada dos no salgo. Las salidas largas, son de 2,5 horas.

 

 

Y corriendo, como siempre, mi habitual inconstancia con la que llego por lo pelos a la hora por semana.

 

 

Con lo que estoy más o menos como siempre, cuando estaba sano. Un buen estado de forma general, que con algunos entrenamientos de calidad corriendo, series y cuestas (prestando mucha atención a la técnica), me dan para poder aguantar en distancias cortas.

 

Volviendo a la carrera, no tuvo mucha historia. Con esta imagen (foto de la salida), ya tenía suficiente. De nuevo en la salida.

A tope desde el principio, con Urko y Rendo que nos sacan 30 metros en 100 al resto, y aguantar como pude a los Alimco, hasta que en el km 2,5 fui cediendo poco a poco. Extrañamente, el pulso no me pasó de 175 ppm, cuando las sensación era de asfixia y agonía absoluta y dos semanas más tarde, en Muro (Baleares), llegué a 186 ppm…

Respecto  al ritmo de carrera:  un poco mosqueado también durante la carrera, porque algo raro me hizo el Garmin y me marcó parciales bastante lentos. Tras analizar el track en Google Earth, vi que había “pasado por encima de algunos edificios”, y tras rehacerlo, me salen 6,14 km, algo menos que los 6,2 oficiales,

Como se ve en la tabla, Urko y Ander en otra liga, y yo bastante cerca de lo más rápido que he corrido nunca…. Así que muy contento.


Ahora al Campeonato de España de Fondo de Natación Máster, que se celebra en casa y en el que participaré como único alavés (manda huevos) en las pruebas de 1500 y 800m. A ver si la piscina de 50m se me atraganta un poquito menos que en Badajoz 2017.

Pasar página y a por 2018.

Por fin, toca pasar página.  Tras un año y medio sin correr un triatlón y dos años sin correr una carrera popular por mi pubalgia,  en diciembre corrí dos carreras a pie.

La primera fue el memorial Barricarte de Alsasua, una carrera que me gusta mucho, muy de pueblo, y este año con 10,4 km  en lugar de los 12,4 de años anteriores. Llegaba con unas pequeñas molestias en el tendón de Aquiles, pero que no noté, en parte a la crema calentadora de Cramer que uso desde hace un montón de años.

La carrera fue mejor de lo que esperaba. Es una carrera de nivel bastante bajo para lo que es esta zona, en el que se suele salir bastante despacio y eso me permitió, a pesar de colocarme mal en la salida pasar a encabezar la carrera durante unos metros en el primer kilómetro. Un brindis al sol, una chorrada con todas las letras, pero que me hizo mucha ilusión después de lo que he pasado. Una vez pasada la tontería, me abrí y dejé que pasara quien tenía que pasar y me coloqué en 4º puesto.  Así aguanté un poco más hasta que vi que el trío de cabeza se me escapaba, y yo iba tirando de un grupo de unos 7-8. “Dejé” que Javi me pasara y tirara él, para intentar coger una posición un poco más cómoda. Pero era cuestión de tiempo que terminara reventando…Eso es algo que nunca termino de hacer porque a estas alturas sé bastante bien cuándo hay que levantar el pie, y en este caso tocó en el km6 para intentar minimizar daños, y sobre todo, conseguir llegar a meta.. Algo que entonces pensé que ya no iba a ser capaz de hacer. Se me había olvidado lo que se sufre yendo a 180 ppm… A partir de ahí, pasé de ir a 3.25 a unos 3.33 bastante más cómodos y así hasta el final.

Alsasua

Al final, 3,26 de media, casi mi mejor tiempo en un 10 km. Tenía 3,24… también a principios de temporada. Siempre me queda la duda de ver lo que podría hacer en esta distancia estando en forma, pero eso es en verano, y entonces estamos a otras cosas.

Pero bueno, estar pensando en tiempos, ritmos, es algo que no podía imaginar que me pasara por la cabeza en mi primera carrera. Así que muy contento.

Y por otro lado, unos días más tardes corrí la San Silvestre de Vitoria. Probablemente mi prueba favorita. Mi idea era intentar correr a 3’20… Pero no salió. No sé muy bien si el cansancio de esa semana por temas laborales, falta de entrenamiento a esas velocidades, haber hecho mis únicas series a ese ritmo sólo 3 días antes… Pero no salió, en el km 3 ya estaba a 3.30, creía que cómodo, pero cuando hubo un cambio en mi grupo no fui capaz de reaccionar, y al final corrí casi al mismo ritmo que en Alsasua pero en 6 km… Me dio mucha rabia porque creo que podría haber estado en el 7-8 puesto, pero bueno, tampoco vamos a volvernos locos en mi segunda carrera.

SANsiLVESTSRE

Lo más importante de todo. Ya podía correr, tenía ganas de seguir mejorando y de mirar al año que viene.

Algunos días, después de correr tengo alguna pequeña molestia en el tendón inguinal, y el ilíaco derecho me sigue dando guerra. No estoy muy seguro, pero creo (es la enésima teoría al respecto) que llevo la pierna derecha demasiado tensa nadando (gracias a Swim Camp Getxo por daros cuenta!!) y se me carga mucho toda la articulación… Así que los deberes son aprender a relajar la pierna nadando. Complicado, muy complicado, pero no tengo más remedio que aprender a hacerlo.

Finalmente, en diciembre también nadé un 1500 en el Anaitasuna. Creo que lo hice bastante bien, con un 19’50’’, sufriendo bastante más que en el 19’36 de Sopelana el año pasado. Pero es bastante normal… En Sopelana estaba a tope, y en Pamplona, ..pues era diciembre.

Así que nada. De momento, todo en orden, así que pasamos página. Pubalgia superada, primera fase de la preparación de la temporada 2018 terminada y ahora empieza lo chulo.

Ya he confirmado mi inscripción en el Triatlón de Vitoria y mañana empiezo mi tercer Campeonato de España Máster de invierno. 400, 200 y 100 m libres. El objetivo, como siempre, mejorar mis marcas, y si como consecuencia puedo meterme en top10 del 400 y 200 en mi recién estrenada categoría de 40-44, pues genial.

 

San Silvestre 2015.

La San Silvestre de Vitoria es una carrera que me pone más que a Piqué un Clásico contra el Madrid. Probablemente sea la carrera a pie que más me gusta, aunque se me queda un pelín corta y TODOS los años me pasa algo para no llegar bien. Este año ni siquiera la había preparado. De hecho, todavía casi no he empezado a correr. Este año, en lo que llevamos de temporada y que además ha empezado más tarde de lo habitual, me he centrado más en la natación, en probar cosas para la bicicleta (ruedas, sensores de potencia, cambios en la posición) y algo de bici de montaña, lo que ha hecho que no haya corrido la Media Maratón de Vitoria. Algo que, exceptuando 2013 porque estaba a punto de nacer Adrián, nunca había hecho desde hace un montón de años. Normalmente la intentaba preparar (2-3 días semana) un poco a conciencia, y consideraba que eso me daba fondo, base o como se quiera llamar, suficiente para las carreras de la temporada. Pero la temporada de 2015 terminó más tarde que nunca, y en noviembre no me apetecía ponerme a correr a lo loco.

Así que tras 9 sesiones de carrera a pie para sumar 75 km, todas por debajo de 10 km, excepto un día de 16 km que me pidieron hacer de liebre en unas series para compañeros de equipo que preparaban la Media, y un 5×500 como únicas series rápidas, me presenté en la salida. A la lista de excusas, también sumamos una caída con la bici de montaña el día 27, no fuerte pero sí muy dolorosa al salirme de una senda en el pantano que me dejó la espalda bastante tocada y un golpe fuerte en el gemelo. Así que por primera vez en mi vida, salí a trotar por la mañana antes de una carrera para asegurarme de que podía correr. El gemelo no molestaba, pero la espalda, sí. Aún así, no los suficiente como para dejarme en casa. Por lo menos tenía que salir a correr y lucir por Vitoria la camiseta de mi hermano en la que probablemente esté siendo su temporada más dura desde que es profesional. Avisé en casa que no esperaran verme en los puestos delanteros, y comenzamos con el protocolo de todos los años que ya es casi sagrado.

Este año, añadimos una foto de equipo en los minutos previos a la carrera, en la que algunos de mis compañeros  se dieron cuenta de cómo es Diego antes de las carreras ;)..

Diez minutos antes de la salida ya empiezo a merodear el arco de salida, gel de cafeína de 226ers y finalmente soy de los primeros en ponerme… para como TODOS los años acabar en cuarta fila, pero creo que bien situado, tras Iván Fernández y Marc Hurtado. O sea, para tener hueco.

Salida belga, como siempre alucinado de cómo sale la gente en los primeros metros, de la gente que sale más delante de la línea de salida, sin importarles el ritmo de la gente que viene bufando por detrás, y en la recta de Salbatierrabide me abro para intentar remontar como puedo. Primer kilómetro: 3:11. Bueno, pues sí, me duele la espalda, pero al final estoy yendo igual que todos los años. Así que ya no hay marcha atrás.

Los 10-12 de cabeza ya se han marchado, veo un grupo claro al que creo que puedo pasar y para cuando llegamos al Prado ya se han estabilizado las posiciones, y de ahí a meta sólo adelanto a un chico del C.A. Laudio a final de Manuel Iradier, donde cómo no, me vengo arriba al enfilar PIO-XII, mi calle, que paso todo lo rápido que puedo pero buscando con la mirada a mi familia (a los que este año saludo y todo).

Eso hace que la recta de Los Herrán también se haga tan larga como siempre, aunque la verdad no noto la agonía de otros años (a pesar de que luego vi el pulso más alto que otros años). En carrera no me dio tiempo ni a mirar el pulso.

En la calle Francia, más sólo que la una en cuanto a participantes, pero con la calle con mucho público, compañeros de equipo incluidos (km y 5 y pico y sigo saludando J), y la curva del Hospital con una cantidad increíble de gente. Tomo la curva bien abierta, y veo la calle Olaguíbel, me vienen recuerdos a la cabeza de la transición del tri de Vitoria, vuelvo a saludar a mi familia que ha cumplido con el timing perfectamente para verme en dos sitios, y señal a lo Raúl, al número 14 que llevo a la espalda. En los últimos metros me crezco y lo hago corriendo marcha atrás. Algún día me caeré y la liaré, pero merecía la pena.

Al final, creo que puesto 16, con casi el mismo ritmo que el año pasado excepto en el segundo kilómetro, pero con 3 pulsaciones más. Una cosa es que pueda correr más o menos a la misma velocidad, pero está claro que sin entrenar no me cuesta el mismo esfuerzo.

Muy, pero que muy contento. No creía que fuera capaz de conseguirlo, pero una vez más, el entrenamiento cruzado funciona si no se descuida la técnica de carrera, tanto entrenando como en la propia carrera. Por lo menos en 6 km. Para distancias más largas, habrá que entrenar más.

Duatlón de Aranguren 2015. Análisis.

Antes de que llegue la siguiente carrera, el análisis del duatlón de Aranguren de este año.

Aunque el circuito no era igual, lo voy a comparar con la edición del año pasado: análisis duatlón de Aranguren 2014.

El año pasado, me salió a 3:20 con 172 ppm. Este año, con casi el mismo pulso, bastante más lento, 3:27 más o menos. Sólo aguanté un kilómetro por debajo de 3:20. Creo que el circuito era más duro, pero no corrí fino. Me faltó agresividad en la salida y me falta ese ritmo fuerte de inicio de carrera en los duatlones.

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Después de una desastrosa transición (otra vez, primera carrera del año, primera cagada por no practicar la subida a la bici) me tocó apretar en la bici para intentar remediarlo en lo posible. Ya sabía que este año, de momento no voy como el año pasado en bici. Llevo menos kilómetros a estas alturas que en los últimos 5 años y tampoco es que haya metido mucho intensidad, así que hice lo que pude. Comparando la subida hasta Labiano, que sí que era común con 2014, 314w en 2014 frente a 300w en 2015 con 169 ppm en las dos.

arangurens2

Comparando el sector de ciclismo completo, este año hice 262w medios, con 280 normalizados y 167 ppm, frente a los 275 medios y 312 normalizados con 164 ppm del año pasado. En una carrera con drafting, estas comparaciones valen para lo que valen. En la bajada íbamos en grupo, hubo menos ataques que el año pasado,.. pero para ver que cómo estoy de forma, es más que válida.

arangurens2-2

Después del despiste del grupo, tenía la oportunidad de conseguir un buen puesto si apretaba corriendo. No lo hice mal, sólo perdí dos puestos, pero no bajé de 3:30/km mientras que el año pasado corrí a 3:23.

 

arangurens3

En bici, salió más o menos lo que esperaba, pero corriendo, pensaba hacerlo mejor, visto cómo iba hace un mes. No haber hecho buenos entrenamientos de carrera a pie por diferentes motivos creo que me ha penalizado más de lo que me ha pasado otros años, así que hay que tomar nota y volver a apretar corriendo.

 

Carrera Popular de Idiazabal

Como ya he escrito en entradas anteriores, esta temporada me he propuesto mejorar mi carrera a pie. Si bien sigue siendo mi punto fuerte de los tres segmentos del triatlón, llevo unos años algo atascado, y principalmente el año pasado no me encontré tan a gusto corriendo como otros años, lo que a pesar de los buenos resultados que obtuve, me dejaba un regustillo raro. Que la carrera a pie sea el último parcial hace que de una forma u otra, al final sea el que me deja la última sensación. Por lo menos a mí. Otros parece que terminan las carreras en la T2…

Pero lo que tampoco quería hacer era dejar de entrenar mis dos puntos débiles, por lo que, como no puedo meter más horas, la única forma de hacerlo era cambiando la forma de entrenar la carrera a pie y compitiendo más (aunque este último punto también reduce el número de entrenamientos en bici).

Para el primer punto, he empezado a hacer series más cortas que mis clásicos 1000s, para intentar ganar un poco de velocidad, correr de una forma diferente, buscando mejores impulsos, zancadas, braceos, etc. Todavía sólo he hecho unos 500s, 300s y otros 200s y tengo mucho que probar y aprender, tanto de lo que estoy viendo que me sale, como de lo que estoy preguntando por ahí (Gracias Ciro y Carlos!)

Total, que me enteré que había una carrera el domingo en Idiazábal y me apunté con la única preparación específica de carrera de un 2x10x200 y un 10×300 con el equipo la semana anterior y ni un solo día más de carrera a pie la semana de la carrera.  Más o menos como siempre. No es una excusa. Es lo que hago siempre, como ya he contado más veces, y hoy unas líneas más arriba, entreno lo que hago peor y ese entrenamiento me sirve para la carrera a pie. De hecho, llevo un par de meses entrenando bastante bien o por lo menos de forma constante.

Además de mi, se apuntaron otros 10 o 12 Vibikers, por lo que además había viaje y carrera en equipo, que siempre es una aliciente más.

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Salvo excepciones como la San Silvestre, para las carreras populares ya no me pongo nervioso (ya era hora), pero como les dije a mis compañeros mientras nos tomábamos un café antes de la salida, sí que me notaba tenso. Sabía que estaban bien, tenía buenas sensaciones y el sábado me había “guardado” haciendo sólo 2 horas de bici a menos de 200w.

 Una ilusión que tengo es bajar de 34 minutos en un 10k. El problema de Idiazabal es que son 10,250… así que había que intentar conseguir el ritmo promedio equivalente, es decir 3:24/km. Me habían dicho que habían quitado unas cuestas muy serias, pero al llegar allí y ver el circuito ya vi que llano, llano, lo que se dice llano, tampoco era…  Así que intentar correr lo más rápido posible y punto.

 En la salida, me coloco junto a Asier Cuevas, Beñat Arnaiz y Martin Fiz. Casi nada. El nivel en las carreras guipuzcoanas es mucho más alto que en las alavesas, así que el puesto tampoco es que me importara demasiado. Quería ver cuánto era lo más rápido que podía correr esos 10k.

 Se da la salida y comienza la primera cuesta. Beñat sale muy fuerte, como siempre, y Cuevas sale como un tiro tras él. Por detrás se hace un grupo de 5,  y por detrás otro grupo en el que ya me integro manteniéndome un poco a la expectativa (más que nada porque no sé cuando acaba esa primera cuesta).  No es para tanto, pero lo suficiente para que el primer kilómetro, que normalmente hacemos bastante alrededor de 3:15, nos salga a 3:23, y eso  ya  incluye algo de bajada. Con lo cual… lo que el promedio final salga a 3:24 ya veo que va a ser complicado. En cualquier caso, decido pasar algunos puestos y me coloco tercero del segundo grupo perseguidor para resguardarme del viento y ver cómo es el circuito. Me mantengo ahí durante toda la primera vuelta.

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 Veo opciones de quedar entre los 10 primeros, algo que ni me imaginaba, y como me noto bien, paso a tirar.

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Sin darme cuenta, al afrontar la subida por segunda vez, el grupo se ha deshecho y sólo llevo detrás a un tío tan pegado que me tropiezo dos veces con él, y encima me dice el cachondo de él que no me cruce… No te jode.. Le grito que me dé más espacio aunque cuando entramos al pueblo después de la bajada ya me pasa. Me da la sensación de que va más fuerte que yo, pero intento pegarme a él (aunque no tanto). Así terminamos la segunda vuelta.

Al cruzarnos con los primeros veo que voy 8°, pero no llevamos mucho a los detrás, así que tampoco podemos dormirnos. Vuelvo a pasar otro rato más en la tercera subida. Y en el mismo punto me vuelve a pasar para irse ya definitivamente. No miro atrás. Sólo adelante y al pulso. 176, 177.

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Todavía me queda un poco de margen…y sólo 2 km, pero los detrás están cada vez más cerca y a uno ya lo oigo resoplar. Ya hemos empezado a doblar gente, que muy amablemente se apartan y muchos nos animan… en la última recta intento cambiar progresivamente (tampoco es que tenga demasiado), pero creo que lo suficiente para que va a ser suficiente no me adelanten,,, y finalmente entro 8º° a sólo un segundo del 9º. 34:58. Miro la media: 3:25/km (1seg/km) más de lo que quería… Se me tuerce un poco el gesto, pero la sensación que tengo es buena. Sé que he corrido bien, que el circuito era duro, con bastante viento y he corrido de forma bastante constante. En otro circuito un poco más fácil creo que lo habría conseguido. Creo que volveré a intentarlo dentro de no mucho.

 idiazabal2015