Crónica y análisis del Duatlón por equipos de Egüés 2016

El sábado fue mi debut esta temporada en una competición que no fuera dentro de una piscina. Más verde que nunca en la carrera a pie, sin correr/preparar la Media Maratón de Vitoria ni ninguna carrera de primavera, pero con cierta confianza en poder ir al ritmo previsto (3:30/km) sin demasiado sufrimiento tras un par de días preparando la carrera con unas series con el equipo.

En bici tampoco iba para tirar cohetes tras un par de semanas de parón con el mismo dolor de rodilla (procedente de una sobre carga del vasto interno) que hace dos años por las mismas fechas. Sin embargo, el fin de semana anterior, todavía con molestias, pero hice 3 días seguidos bastante buenos:

  1. 12×5′ en el velódromo a 270-280w probando el Met Drone (esto irá en entrada especial)
  2. 2h con 4×10′ a 290w (el objetivo eran 300w, pero no llegué: también habrá entrada para este, espero)
  3. Test de 2h a 230w.

Así que con la inquietud que te da el miedo de ser tú el que la líes en un equipo de 4 donde no se puede quedar nadie, pero con la seguridad que me daban los datos y los entrenamientos que hicimos en equipo, casi no bajé el volumen de entrenamientos de la semana, aunque tampoco es que haya demasiado de donde bajar.

Y allí nos presentamos, nada menos que 18 tíos para competir en Élite (que es donde tienen que competir los federados, Open es para los NO federados o equipos mezclados con gente no federada o de otros equipos, o al menos así debería ser), en una de nuestras carreras favoritas, creo que siendo el equipo que más gente llevaba.

En el A, después de muchas vueltas estábamos Javi Pérez, David Arias, David Pardal y yo.

Si todo iba según lo previsto, era a Pardal al que le iba a tocar sufrir este año. Y vaya si sufrió. Empezamos a 3:30-3:32/km, según lo planificado con Javi P y Arias tirando, y por detrás Pardal y yo, por si había que sacar el dedo… La primera vuelta la dimos muy bien, en un circuito más lento que el del año pasado, con un par de cuestas bastante puñeteras.

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Yo iba bien, pero tampoco como para andar empujando a nadie, así que cuando David empezó a flojear, en lugar de empujar (que tampoco tengo muy claro que ayude, sí vas más rápido, pero sacas más de punto) pedimos a los que tiraban que levantaran el pie. Los del Erreka, mucho mejores corredores que nosotros y que salían un minuto detrás nuestro ya se nos iban echando encima, pero por lo menos íbamos a llegar a la T1 sin que nos pasaran.

Entramos en boxes ordenados, y salimos bien, pero en el salto de la rana se me sueltan las gomas por ponerlas mal (goma derecha en el desviador en lugar de portabidones trasero porque no lo encontré, e izquierda con el cierre de la rueda trasera mal puesto). Con una rotonda en obras y una carretera que pica para arriba, no me quedaba otra que empezar dando pedales sobre las zapatillas, intentar coger algo de velocidad y ponérmelas en marcha. Esto, que no es fácil pero tampoco es complicadísimo si se entrena, se vuelve un infierno cuando ves a tus tres compañeros de equipo mirando para atrás, al Erreka que te adelanta y tú con el calcetín pegado a los velcros de las zapatillas.

Al final lo conseguí, nos pusimos los 4 juntos y empezamos a tirar e intentando desdoblarnos con el Erreka, cometiendo exactamente el mismo error que el año pasado: empezar demasiado fuerte cuando llevas a un tío que ha sufrido demasiado corriendo. El año pasado fue Oscar, que decidió soltarse porque vio que no iba a poder, pero este año no teníamos margen de maniobra, y después de 3 o 4 parones, cambiamos rápidamente de estrategia bajando Arias y Javi a empujar a David y yo intentando poner un ritmo por potencia un poco más constante y aguantable. Sinceramente, tampoco me vino mal, porque tenía un punto más, pero desde luego, no dos. Fuimos cogiendo ritmo poco a poco y en la parte de arriba, Arias se quedó atrás a recuperar un poco y la hicimos entre Javi y yo.

Creo que un poco antes del giro, nos pasó también el Saltoki. Pero cuando giramos, el viento empezó a dar de cara y la carretera se puso favorable, empezamos a recortarles hasta el punto de que en la cuesta hacia abajo (que se hace a 70 km/h, dando pedales y sin frenar) nos desdoblamos, aunque sabíamos de sobra que volverían a adelantarnos en cuanto la carretera se pusiera hacia arriba. Y así fue.

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La segunda vuelta fue un calco de la anterior, con la diferencia de que nos salieron 262w en la suida en lugar de los 232w del desastre de subida inicial. En amarillo, la primera, con parones, arrancadas 480, 600 w… En rojo, la segunda, mucho más constante y pudiendo acabar más fuertes.

Nos bajamos en la T2, menos ordenados que en la T1, y con mis compañeros de equipo girando la bici para ponerla con el manillar mirando hacia el pasillo: tirón de orejas por no saberse el Reglamento de Competiciones: no hace falta y es bastante incordio cuando entramos 4 a la vez. Total, que tuve que esperar a que todos giraran sus bicis, poner la mía, ponerme las zapatillas y salir zumbando para recuperar lo que me habían sacado en otro error que cometimos: salir a tope en una transición cuando ha habido uno que ha llegado muy justo. Por suerte, Javi tuvo un amago de calambre que nos hizo ralentizar el ritmo hasta que los músculos se le pusieron en su sitio. Cuando ocurrió Arias y Javi volvieron a pasar hacia adelante, pero Pardal empezó a sufrir más de la cuenta, así que volvimos a cambiar de estrategia. Pasamos Pardal y yo a marcar un ritmo que le fuera mejor. Una vez pasadas las cuestas, pasó Arias conmigo para intentar forzar un poco más hasta el final intentando limar lo que pudimos.

Al final, 6ºs. Contentos, porque a pesar de los errores, es dificilísimo no cometerlos y más cuando de los 4, sólo uno hace duatlones, creo que nos adaptamos bastante bien a las circunstancias de carrera, trabajamos como equipo, Pardal lo dio todo y nosotros le ayudamos todo lo que pudimos. Dato muy importante: el año que más hemos corrido al principio, pero el que peor bici hemos hecho (sólo 230w medios).

Por mi parte, primera competición que me ha servido para verle las orejas al lobo. Así que desde ya, a trabajar las intensidades altas en bici y en la carrera a pie.

Crónica del Duatlón de Valtierra.

Hay gente a la que le motiva correr en Roth, otros en Kona, otros en Frankfurt, Calella, otros en Zarautz, Bilbao.. Cada uno tiene sus gustos y no voy a entrar a valorarlos. Este es mi blog y salvo excepciones muy contadas, hablo de mí y de mis cosas, que para eso es mío. El caso es que a mí, lo que me motiva de verdad es correr en casa: donde he crecido, donde paso muchas horas, donde he “sufrido” entrenando (entre comillas porque a machacarse entrenando no le puedo llamar sufrir porque es lo que más me gusta) y delante de mi familia y de gente a la que conozco. Por eso, las dos carreras más importantes para mí son el Half de Vitoria y el Duatlón de Valtierra. Así que aunque el Duatlón de Valtierra me queda un poco a contra pie siempre, al final de la temporada de triatlón, me he inscrito en las tres ediciones en las que se ha celebrado.
La primera vez llegué como un tiro tras intentar enmendar en verano una de mis peores temporadas en cuanto a resultados y conseguí quedar segundo, sólo detrás de un Ibai Alba, que ese año anda muchísimo, sobre todo a pie. El segundo año, me puse enfermo justo la víspera, corrí como pude acabando sexto tras un esfuerzo que me dejó 15 días hecho polvo. Este año llegaba muy bien, como me demostré a mi mismo con el tercer puesto en el triatlón de Zuera y con muchísima ilusión de poder estar arriba.
La carrera se presentaba muy bonita, con bastante gente que andaba mucho corriendo: Iñigo Arregi y Santi San Miguel del Erreka, Iñigo Sevillano y Angel Castillejo del Arenas, Iñaki Martinez Jarauta, y los vizcaínos Lucena y Velasco.
A pesar del segundo parcial en Zuera corriendo no sabía si iba ser capaz de aguantar corriendo a 3:15, 3:20 que iba a ser el ritmo previsto de carrera a pie. De hecho hice unas series de 500 m en Salburua donde no fui capaz de bajar de 3:30. (No sé si a alguien más de los de Vitoria les pasa, pero no soy capaz de ir rápido en este parque… (A Royle ya sé que no…)pero bueno, en carrera siempre empujo más). Así que la táctica iba a ser diferente a la habitual: tenía que aguantar corriendo en el primer grupo y luego ser capaz de atacar para eliminar a gente del grupo.

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Después de un calentamiento largo por el retraso debido a la ausencia de la ambulancia, me coloqué tranquilamente en segunda línea y se dio la salida.

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Como es habitual en estos casos, en los 300 primeros metros creo que andaba por el puesto 25-30. De verdad que no termino de entender por qué la gente sale tan rápido al principio en los duatlones para luego perder fuelle. Si vas a una carrera popular y sales a ese ritmo en cualquier sitio, por mucho federado que haya (gente que sabe correr), te distancias del grupo más de 20 metros… En fin. No perdí los nervios y fui remontando poco a poco hasta colocarme entre los 5 primeros en el primer kilómetro. Iñaki Martínez iba marcando el ritmo, con Sevillano cerca y luego todos los demás. Primer kilómetro en 3:12 y vamos unos 12. pues nada, a seguir así. Poco a vamos quedando menos. La sensación que llevo es buena, controlando bastante el grupo.

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De los que vamos ahí, creo que Martinez, Sevillano, Lucena y Velasco y yo todavía tenemos un punto más. Sorprendentemente, a los del Erreka se les ve más flojos. Acabamos la segunda vuelta unos 6-7, entrando yo el penúltimo en la transición.

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La hago con calma, pero haciendo las cosas bien: las gafas ya en el casco, me quito las zpatillas con los pies mientras me lo abrocho, y salgo segundo, justo detrás del Sevillano. Salto de la rana sin arriesgar y a pedalear sin mirar atrás. Llega mi primo Guzmán por detrás, y justo antes de la variante también Lucena. Sólo 4 y menos corredores de lo que me esperaba. Quito el plato, Lucena hace lo mismo y al empezar el repecho algo le pasa en el cambio y se queda. Total que nos hemos quedado tres con el resto a bastante distancia ya. Guzmán parece que va más fuerte en bici, pero no como para descolgarnos y creo que en un mano a mano corriendo, tengo opciones de ganar. Así que a intentar guardar fuerzas en la bici pero intentarndo colaborar para que no se pare el tema y lleguen por detrás.

Voy un poco ahogado, pero paso los dos repechos sin descolgarme. Afrontamos la bajada. Paso el último por las piedras que unen la variante con la carretera general frenando algo menos, me como el giro de 180º como todos los años, y arranco de nuevo para volver a enganchar… Hasta que noto la rueda trasera floja, cada vez más… y sí, he pinchado. A tomar por culo todo. Sorprendentemente, ni juro, ni grito, ni tengo ninguna de esas reacciones que solemos tener en estos casos: una oportunidad única para cerrar la temporada ganando, que se ha truncado por un pinchazo… Sin más. me bajo de la bici, miro la rueda, y empiezo a andar poco a poco hasta el centro del pueblo. 1,5 km andando descalzo dando explicaciones a todos los vecinos que me preguntan qué me ha pasado y viendo pasar a todos los participantes. Sigo mi peregrinar poco a poco, pero cuando llego a la altura de casa de mi tía María Jesús y ya veo el paso por el centro del pueblo repleto de gente, me imagino cómo tenía que haber sido pasar por ahí en cabeza, bien rápido, la transición, salir a tope… Y puede que entrar el primero en meta.. y ya me sale toda la rabia que se ha ido gestando por el camino. Me siento en el suelo, y cuando llegan mis padres, Patricia, Adrián, mis primos, no puedo aguantar más y rompo a llorar. Habrá gente que piense que vaya chorrada, que sólo es una carrera, etc. Bueno, para mí, todo esto es más que un deporte. Es una pasión, es una historia de superación personal, de lucha contra un montón de obstáculos físicos, temporales, personales, en el que cada carrera es una oportunidad de conseguir algo, ya sea ganar en absoluto, en mi grupo, o mejorar, progresar. Lo que sea. Y cuando se trastoca de esta manera, pues duele. Duele mucho. El que lo entienda, bien, y el que no, pues también. Yo voy a seguir peleando por conseguirlo. Lo que sea.

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Duatlón contrarreloj por equipos de Egüés 2015. Crónica y Análisis.

Toca la Crónica de Egüés. Cómo cuesta escribir las crónicas de las carreras que no te han dejado buen sabor de boca… Pero hay que estar a las duras y a las maduras, y de estas cosas se aprende, y mucho, así que ahí vamos.

Teníamos mucha ilusión puesta en esta carrera. Teníamos un equipo de 6, relativamente compensado en la carrera a pie y bastante potente en la bici. Así que el objetivo era correr cerca de 3:30, llegar más o menos enteros a la bici, pasar la primera subida todos juntos y a partir de ahí, relevos de 10-15 segundos siempre que el sinuoso terreno del Valle de Egüés lo permitiera, para acabar corriendo en plan “sálvese quien pueda”. Antes de la salida, Ciro puso un poco de cabeza fría en medio tanto entusiasmo y nos recomendó salir un poco más despacio, a 3:40 para que no nos pasara la del año pasado.

Por mi parte, como conté en la previa, llegaba con el gemelo derecho muy justo, sin correr en tres semanas, salvo una pequeña prueba de 5 km unos días antes de la carrera que no salió nada bien. Así que mi objetivo era llegar como fuera a la T1, darlo todo en bici y ver qué pasaba en el último tramo corriendo. Hice un calentamiento muy corto y muy suave y me tomé el gel de café de 226ers. Si mi gemelo tenía 5-6 km de vida, tampoco era cuestión de malgastarlos calentando, sobre todo si no salíamos a tope.

Nos colocamos en la salida, perfectamente ordenados por parejas y allí vamos. Esta vez preferí no tirar yo. Cuando me pongo un dorsal no sé ir por debajo de mi ritmo, así que me puse en la cola para controlar el grupo, gritar a los de delante y empujar a quien lo necesitara.

Sin embargo, me costó muchísimo arrancar. Los primeros 500 metros se me hicieron durísimos, probablemente por no calentar bien, me entraron todo tipo de dudas, hasta que un poco después ya empecé a encontrarme mejor.

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El primer kilómetro lo pasamos a 3:40. Era ligeramente hacia arriba y con viento de cara, por lo que el íbamos según lo previsto. Segundo kilómetro, más favorable, a 3:28/km, pero el km 3 ya se nos fue a 3:44, con Oscar empezando a pasar problemillas que intentaba solucionar con el empujoncito del dedo.

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Creo que es por eso que el pulso sí que lo llevaba alto. Como dije el año pasado, parece que no, pero dejar de bracear para poner tu dedo en la espalda del compañero, cansa y mucho. (Una vez más, la importancia del braceo en la carrera a pie)

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Llegamos a la transición, de nuevo perfectamente ordenados, salgo el primero a pesar de entrar penúltimo pero mis compañeros comienzan a gritarme. No entiendo muy bien lo que dicen. La tapa, la zapa…. Miro hacia atrás y veo que la zapatilla de correr se me ha quedado pegada al velcro de la zapatilla de ciclismo que está en el pedal con las gomas (increíble), así que me tengo que parar, dar la vuelta con la bici en la mano, soltar la zapatilla del velcro y dejarla en su sitio.

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Vuelta a arrancar y ahora ya voy el último. Salto de la rana, que hoy sí sale bien (es lo que tiene practicar las cosas) y a dar pedales. Me pongo a cola del grupo, digo que ya estoy y Rubén empieza a tirar en su línea… O sea, fuerte. Nos ponemos a la par de un equipo, pero no terminamos de adelantarles. Doy un grito y digo que ahí no nos podemos quedar, así que pegamos otro apretón, que yo creo que es el que termina de machacar a Oscar que decide descolgarse para no frenarnos y empieza a hacerle daño a Mendes.

Mis relevos lo doy cortitos, (se ven los picos en la gráfica) no me veo muy fino de momento, y terminamos sin piñones (menos mal que puse el 25) haciendo la subida detrás de Rubén. Llegamos arriba, esperamos un poco para reagrupar, y ahora sí, me pongo a tirar fuerte. Pero duro muy poco porque a pesar de ser terreno favorable, Mendes se ha vuelto a quedar. Nos entran las dudas. Esto no estaba en el guión. Pensábamos que una vez arriba ya iba a ser imposible quedarse, pero estábamos equivocados. Seguimos así, entre que “espera que llego”, “levanta que se queda”, “déjame que recupere” y “dale ahora que ya estamos”, hasta el giro del km 10,5 en el que ya Mendes decide quedarse del todo. Quedamos 4: Rubén, Arias, Javi y yo. Ya no podemos fallar ( a todo esto yo llevo los gemelos sin ninguna molestia y ni me acuerdo de ellos). Empezamos a pasar con más fuerza aunque en mi opinión con los relevos demasiado largos para intentar recuperar lo que sabemos que hemos perdido.

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Promedio de 245, 268 normalizados y 168ppm. Pulso alto para poquitos watios y donde se ve que el principio de la primera subida se nos fue de las manos.

Salimos rápido, me pongo a tirar, pero de repente Rubén dice que se ahoga y no puede respirar, así que levantamos de nuevo el pie. Una vez pasado el primer kilómetro, con el terreno más favorable, parece que ya se recupera un poco y volvemos a bajar de 3:30, pero en el tramo final es Javi, que hasta entonces parecía que iba sobrado el que empieza a pasar por problemas, y terminamos haciendo el último 500 a ritmo de 3:37.

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Total, que quedamos 5 quintos. De los que dije en la previa que estaríamos en la pomada, últimos. Quintos en el primer parcial, a 30 segundos del Saltoki, cuartos en la bici y segundos en el último parcial a pie, que es el único en el que estuvimos al nivel de los de delante.

Esta disciplina es complicadísima. Sabíamos que individualmente no estábamos mejor que el resto de equipos, pero confiábamos en que trabajando seis como equipo podríamos compensar ese déficit que teníamos (como el Atlético de Madrid contra el Real Madrid, vaya). Pero ya hemos visto que hace falta que el grupo sea muy parejo, más de lo que demostramos ser el sábado, para intentar optar a puestos más delanteros, porque la diferencia sigue siendo grande. Que la gente anda mucho!! Y por último, que hay que tener más de un plan, porque normalmente pasa, que no todo sale según lo previsto. Hay que tener todas las opciones en mente, para no pasarnos 8 km dudando. Tal vez nos faltó algún entrenamiento juntos en la carrera a pie, pero bueno, no tenemos que olvidar que somos un equipo con gente con bastante obligaciones, horarios de trabajo complicados y diversos y hacemos lo que podemos. El equipo en general es nuevo y nos falta conocernos un poco mejor en situaciones límite.

También tenemos gente joven, con poca experiencia en este tipo de carreras, pero con muchísima ilusión por hacer las cosas bien y al final nos terminarán saliendo las cosas. Así que, no pasa nada. A pesar del regustillo amargo que nos dejó la carrera, porque como equipo Vibike no busca puestos ni marcas por encima de cualquier otra cosa pero a todos nos gusta quedar lo mejor posible, lo pasamos muy bien las semanas previas, todo esto nos ha unido como grupo, hemos reaccionado muy bien y seguimos aprendiendo y mejorando.

En Senpere lo volveremos a intentar.

Duatlón contrarreloj por equipos de Egüés 2015. Previa

Mañana de nuevo competi! Probablemente una de las que más ilusión me hacen de este año. Creo que por venir de un deporte en equipo como es el baloncesto, aprecio más cada vez que tengo que participar en una modalidad por equipos en duatlón o triatlón. Lo de la soledad de los entrenamientos y las competiciones está muy bien para el marketing y de vez en cuando para nosotros, pero para mí no hay nada comparable a los resultados obtenidos gracias a un trabajo y a un esfuerzo en equipo.

Este año en el Vibike llevamos nada menos que cuatro equipos, tres de chicos y uno de chicas. En el que voy yo, a diferencia del año pasado, estamos 6 y creo que en un equipo muy compensado, con no más de 10-15″/km de diferencia a pie yendo a tope, y en bici el nivel creo que es todavía más parecido.
La hemos preparado con mucha ilusión, haciendo un par de entrenamientos específicos de relevos en terreno más favorable que el del Valle de Egüés para conocernos mejor, coger el “timing” en los relevos, saber cuándo y cómo hay que apartarse, cómo hay que pasar a tirar, y sobre todo cómo engancharse de nuevo a cola.
Nos saldrá mejor o peor, pero sólo este trabajo previo que hemos hecho juntos, para mi vale más que cualquier resultado. Así que eso que tenemos ganado.

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Hay 4 o 5 equipos que creo que vamos a andar parecidos: Saltoki, Erreka, Kirol bat, Arabatri, Vibike… y tal vez no gane el que tenga mejor equipo sumando individualidades, sino el que mejor trabaje en conjunto.
Por mi parte, se ha dado un poco la vuelta a la tortilla. Después de 4 buenos entrenamientos en Semana Santa, creo que he vuelto a encontrarme en la bici, pero como todo no puede ser, pues llevo dos semanas y media sin correr por molestias en el sóleo y gemelos. El miércoles hice una prueba de 5 kilómetros que no me ha dejado nada satisfecho, más bien al revés ya que se han reproducido las molestias, pero bueno, espero que sean sobrellevables el sábado y no fallar a mi equipo.

AÚPA CHAVALES QUE PODEMOS!!!

Duatlón de Aranguren 2015. Análisis.

Antes de que llegue la siguiente carrera, el análisis del duatlón de Aranguren de este año.

Aunque el circuito no era igual, lo voy a comparar con la edición del año pasado: análisis duatlón de Aranguren 2014.

El año pasado, me salió a 3:20 con 172 ppm. Este año, con casi el mismo pulso, bastante más lento, 3:27 más o menos. Sólo aguanté un kilómetro por debajo de 3:20. Creo que el circuito era más duro, pero no corrí fino. Me faltó agresividad en la salida y me falta ese ritmo fuerte de inicio de carrera en los duatlones.

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Después de una desastrosa transición (otra vez, primera carrera del año, primera cagada por no practicar la subida a la bici) me tocó apretar en la bici para intentar remediarlo en lo posible. Ya sabía que este año, de momento no voy como el año pasado en bici. Llevo menos kilómetros a estas alturas que en los últimos 5 años y tampoco es que haya metido mucho intensidad, así que hice lo que pude. Comparando la subida hasta Labiano, que sí que era común con 2014, 314w en 2014 frente a 300w en 2015 con 169 ppm en las dos.

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Comparando el sector de ciclismo completo, este año hice 262w medios, con 280 normalizados y 167 ppm, frente a los 275 medios y 312 normalizados con 164 ppm del año pasado. En una carrera con drafting, estas comparaciones valen para lo que valen. En la bajada íbamos en grupo, hubo menos ataques que el año pasado,.. pero para ver que cómo estoy de forma, es más que válida.

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Después del despiste del grupo, tenía la oportunidad de conseguir un buen puesto si apretaba corriendo. No lo hice mal, sólo perdí dos puestos, pero no bajé de 3:30/km mientras que el año pasado corrí a 3:23.

 

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En bici, salió más o menos lo que esperaba, pero corriendo, pensaba hacerlo mejor, visto cómo iba hace un mes. No haber hecho buenos entrenamientos de carrera a pie por diferentes motivos creo que me ha penalizado más de lo que me ha pasado otros años, así que hay que tomar nota y volver a apretar corriendo.

 

Duatlón de Aranguren 2015. Crónica.

2°C, con lluvia y nieve no suelen ser los ingredientes más adecuados para estar demasiado motivado para correr un duatlón para el que te has apuntado, no sabes muy bien por qué. Pero bueno, las previsiones de aemet.es no eran malas en Mutilva, íbamos varios del equipo en coche, y así todo se hace bastante más fácil.
Llegamos con tiempo y aprovechamos para hacer el reconocimiento del recorrido en coche. Este año se gira en Labiano, y se quita un tramo pestosillo y de carretera muy estrecha, lo que creo que me favorece, pero luego hay unos 3km muy ratoneros para entrar en Mutilva con rotondas, baches y un huevo de giros.  El circuito a pie también lo han cambiado y en lugar de correr por los alrededores del Polideportivo y Tajonar, se corre por un parque con unas cuantas cuestas.
Calentamos, poco como de costumbre. Vamos tan rápido a dejar la bici que se me olvida hacer unos cuantos saltos de la rana, que no he hecho desde septiembre. Hay inquietud por salir y eso hace que nos acerquemos muy pronto a la zona de salida tras tomarme el gel de café de 226ers.  Salen las chicas, nos colocamos, me coloco en segunda línea y salimos los chicos.
Hay una recta ancha y luego una cuestecilla. Normalmente suelo adelantar algún puesto en los primeros metros hasta situarme en el que creo que es mi sitio de carrera, pero ahora llevo por lo menos 20 tíos delante y no puedo adelantar a nadie.

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Pienso que ni vengo demasiado motivado, ni he preparado la carrera a pie en las últimas semanas y que “el chollo” se tiene que acabar algún día.. Pero pasamos el km1, miro el Garmin, 3:13. Joder, yo voy bien! Lo que no sé es cómo van los demás… Poco a poco va cayendo la gente, yo empiezo a encontrarme cada vez mejor. Al paso por la primera vuelta, me propongo acercarme al segundo grupito en el que va Ángel Castillejo y poco a poco lo voy consiguiendo hasta lograrlo justo al entrar en la transición.

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Aquí empieza el desastre: he colocado las gafas en la casco, como empecé a hacer con bastante éxito el año pasado, pero no sé qué pasa que se mueven y no consigo ponerme el casco, así que tras tres intentos, tiro las gafas y me pongo el casco. Llega el momento del salto, con una cuesta pronunciada y con pinta de resbalar (menos mal que está seca) y una rotonda a menos de 10 metros… Dudo y salto mal. Se sueltan las gomas y no he metido ninguno de los pies. Intento pedalear con los pies encima de las zapatillas y luego meter los pies cuando coja un poco de velocidad, pero tampoco las he dejado suficientemente abiertas… Así que me va pasando gente y gente, hasta que al final lo consigo. Creo que he perdido entre 20 y 30 segundos y por lo menos 10 puestos. No queda otra que apretar.

Me pongo enseguida de acuerdo con dos chavales del Lagunak y nos pasamos bastante bien a relevos. Tenemos al grupo de los dos valtierranos, Ángel y Guzmán Zapatería, bastante cerca. Son casi 10, pero no se están poniendo de acuerdo y creo que le podemos coger. Miro para atrás y veo a 2 que se nos acercan. (Sánchez Arévalo y otro chico del Egüés.) Les “esperamos”, les dejamos que recuperen un poco y ya pasamos 5 a relevos. Vamos por el km 6 y la verdad es que me parece que llevamos 20…. Pero bueno, ya sé que es llegar hasta el km9 y luego es todo más favorable, y más si conseguimos enganchar.
Justo antes del giro comienzan a caer unas gotas.. .Bueno, ni tan mal… así me refresco un poco… pero a los 10 segundos las gotitas de agua se convierten en granizo, que ya no mola tanto. Damos el giro y rápido hacia abajo, para

1) coger a los de delante

2)escapar de la nube del granizo.

Conseguimos ambas cosas. Al coger al grupo, tomo un poco de aire, y paso a tirar para que aquello no se pare. Tenemos bastante gente por delante todavía y creo que también se les puede coger. Sin embargo, empiezan los ataques. Es un poco tontería, porque pega bastante aire de cara y en este grupo nadie es lo suficientemente fuerte para irse solo, pero hay riesgo claro de quedarte cortado, así que hay que estar atento.
Así llegamos al polígono, donde siguen los ataques. Yo ya paso de salir y me quedo atrás yendo a ritmo constante. Uno de estos ataques ocurre en una rotonda en la que había que girar a la derecha. Con el acelerón, los 7 u 8 primeros del grupo se la pasan, al oír a los voluntarios y algún compañero del grupo yo corrijo por lo pelos, y acertamos San Miguel, Sánchez Arévalo y yo. No esperamos. No sé si es muy deportivo o no, pero para mí es parte del juego, y aprieto. Otra vez que justo cojo al grupo de Ángel antes de la transición. Ahora no puedo fallar. Me desmonto bien, encuentro mi sitio rápido, zapatillas y a correr justo detrás de San Miguel. Me pego bien a él, aunque en el primer sector me ha sacado bastante, y adelantamos dos o tres puestos. Comienzan las cuestas y las piernas duelen, pero creo que estoy bastante lejos de acalambrarme. San Miguel se me va y oigo unos pasos detrás de mi, que a pesar de que intento apretar lo que puedo, no consigo evitar que me adelanten en los últimos metros.

Justo cojo a Vero antes de la entraday le digo que me espere para hacer una entrada chula, pero nada, la tía ni caso!! 🙂
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Llego a meta, cuento la gente que tengo delante, 7!? Pues sí, parece que he quedado 8º. Desde luego en la T2 no me lo esperaba, pero creo que ha sido una buena recompensa a no haberme rendido y empujar hasta el final aunque la cosa no pintaba nada bien en la T2 y no he estado a la altura de lo que la carrera pedía corriendo a pie. Habrá análisis, pero desde luego ahora no puedo correr a 3:15.

Resumen y balance de la temporada 2014.

Las temporadas de los triatletas aficionados tienen que ser valoradas en función de los inevitables condicionantes externos que tenemos. Pueden ser de varios tipos: trabajo, familiares, y luego los que son comunes a los PROs, como las lesiones.

En mi caso, el que parecía que iba a ser mayor, de nombre Adrián, ha resultado ser el que menos ha influido en mis entrenamientos. Sí que me ha hecho cambiar de horarios, pero no me ha hecho reducir el volumen mucho más de lo que hubiera hecho sin él. Afortunadamente, tampoco nos ha quitado muchas más horas de las habituales, por lo que para nada he podido tomarlo como excusa.

Luego está el tema de las lesiones. Tengo por costumbre lesionarme en Abril/Mayo, (psoas, lumbares, anemia) pero este año me he pasado toda la temporada con el gemelo y sóleo derechos dando guerra desde la segunda salida de octubre.

Eso hizo que me perdiera las carreras de otoño y sólo participara en la San Silvestre, donde no rendí mal, pero no tan bien como el año anterior. Cambié varias veces de zapatillas para intentar solucionarlo sin demasiado éxito, pero por lo menos participé en el Duatlón de Aranguren, donde de nuevo, me faltó un punto corriendo en el último sector para terminar de rematar un buen sector en bici. ()

Luego tocaba Arbizu, sin drafting. Estaba bien en bici y creía que me podía salir bien, pero no descansé lo suficiente entre semana, llegué “cruzado” y competí mal y rendí peor (31º). Probablemente la peor competición de la temporada, pero saqué dos lecciones muy importantes para el futuro: los duatlones sin drafting no se me dan bien y da igual el viento que haya que la rueda trasera con tapas no se mueve.

Después, cuando mejor estaba de forma, tras uno de los mejores entrenamientos de bici con 3 horas a 230w acoplado empecé a notar bastante molestia en la rodilla. Después de mucho analizar, creo que es consecuencia de las series de PAM en el rodillo. Más que de las propias series, de no calentar y no estirar bien después. El año que viene, habrá que hacer estos entrenamientos con más cuidado, porque creo que son necesarios, pero sobre todo estirar más. Esta lesión hizo que tuviera que dejar de andar en bici, tampoco estaba corriendo, por lo que sólo me quedaba nadar.

Aún así, y sólo porque era por equipos, corrí el duatlón de Egüés, donde en la bici me tocó sufrir algo más de lo que me esperaba y el triatlón de Senpere, también por equipos, donde me ocurrió exactamente lo mismo. Como ya he dicho este año, yo necesito al menos dos días en bici a la semana para mantenerme, y tres/cuatro para intentar mejorar. Cuando esto no se cumple, me toca sufrir. Aún así, fueron experiencias muy positivas y espero poder repetir el año que viene.

Dado como estaba, no me apunté al olímpico de Senpere. En cualquier caso, también me estoy dando cuenta de que me cuesta cada vez más recuperar de las carreras (el paso de los años no perdona) y ya no estoy para hacer dos carreras el mismo fin de semana, aunque una de ellas sea sprint.

Mientras todo el mundo entrenaba en Semana Santa, yo seguía en la piscina, aprovechando para meter ese 4º día por semana que da un punto muy bueno a los que no tenemos pasado nadador. Después empecé con EPI y finalmente, en Mayo ya estaba recuperado. Justo a tiempo para empezar a competir en Junio en los olímpicos sin drafting que era para lo que había estado entrenando todo el año. Era el momento de sacar el ritmo A2 con neopreno, los 260-270w en bici con la nueva posición en la bici. El objetivo que tenía a principio de temporada de acercarme a 35′ corriendo, ya era más complicado de conseguir porque seguía sin apenas correr.

La primera carrera fue en Arroyo de la Encomienda, donde había un cartel impresionante, pero conseguí meter el morrito por delante de algunos clásicos como Álvaro Velázquez o Daniel Muñiz, a pesar de que no nadé bien. ()

La segunda fue en Laredo. Una carrera parecida en rendimiento, donde perdí en la bici (creo que en las subidas) algo más de lo esperado y tampoco corrí a gusto del todo ().

Y después llegó Vitoria. La carrera más importante para mí, pero para la que no me había preparado de forma especial. Probablemente la mejor natación de mi vida me colocó en una situación de carrera inmejorable en la bici, rodeado de gente creo que mejor que yo, pero donde me pude mantener sin demasiados problemas a unos watios menores de los que tenía previstos. A partir de la T2, tocaba correr en casa, que es donde mejor lo hago siempre. A pesar de una sobrecarga en el dichoso gemelo derecho desde el km4, fui capaz de mantener el ritmo por debajo de 4’km hasta el km 18 y luego ya aguantar como pude. 6º en la general, primer alavés en meta 😉 y la entrada más emocionante de mi vida, más que la del primer ironman.

Ahí tocaba levantar el pie, coger aire, recuperar el gemelo para afrontar la segunda parte de la temporada que empezaba en Castro Urdiales.

Otra vez, el parón en bici hizo que tuviera un parcial en bici bastante flojo y aunque corrí mejor, no pude superar el puesto del año pasado. En general, creo que fue mi peor triatlón del año. (15º)

Mi estado de forma en ese momento hizo que decidiera no correr el Medio de Medina de Rioseco. De aquí ya saco la última conclusión sobre las recuperaciones tras carrera que añado a la mencionada anteriormente:

  • No puedo correr dos carreras el mismo fin de semana.
  • Después de un olímpico sin drafting necesito al menos un fin de semana de descanso.
  • Después de un MD necesito al menos 3-4 semanas de descanso.

     

Así, Medina no cuadraba de ninguna forma. Aprovechando que seguíamos en Castro Urdiales, nos acercamos a Noja y participé en un acuatlón, modalidad que no practicaba desde 2008. Fue divertido, me vi por fin bien corriendo y nadando aguanté como pude (aunque la distancia era prácticamente la mitad de la reglamentaria). ()

A partir de aquí, al igual que hice el año pasado, comenzaba un pequeño ciclo de carreras con drafting, para las que entreno menos, pero con más intensidad. Algo que me parece muy divertido y menos exigente a nivel socio/familiar y mental, y por lo tanto más adecuado para el final de la temporada y coincidente con vacaciones.

 La primera era Logroño, en distancia olímpica. No conocía a nadie de los inscritos, me encontraba bien de forma y algo me decía que por primera vez, salía en una carrera a ganar. La carrera fue bastante confusa, pero sabía que lo estaba haciendo bien y cuando me puse primero en el primer kilómetro vi que eso ya no se me escapaba. A pesar de que no fue la entrada en meta que uno sueña o visualiza cada vez que entrena, uno no gana todos los días un triatlón, los kilómetros tirando del grupo para coger a los de delante (aunque no había nadie J) y la carrera a pie acompañado de la bicicleta con el cartelito de 1er clasificado… eso quedará siempre para mi.

 

 

 

Tras la resaca de mi primera victoria, tocaba seguir entrenando. Volvía a Valbuena de Duero, donde quería subir al podio después de quedarme fuera el año pasado en el último sector. A pesar de competir mucho mejor, volví a quedar . El puesto fue el mismo, pero la sensación mejor. Hice lo que pude, rendí bien, pero los tres primeros eran mejores que yo. Nada que objetar.

 El punto final fue en el duatlón de Valtierra. Mucha pena, porque competí medio enfermo, resistí sólo 4 km y el resto fue arrastrarme como pude, impotente, para terminar . Un buen puesto (muy bueno para cómo estaba), pero sé que tenía más.

 En general, la mejor temporada de mi vida, que la hubiera firmado con los ojos cerrados en diciembre. Dos momentos preciosos e inolvidables: Vitoria y Logroño. Otros bonitos en las carreras por equipos, buenas carreras en Arroyo de la Encomienda, Laredo y Valbuena, normal en Aranguren, floja en Castro Urdiales y mala en Arbizu. Probablemente en 2013 hubo momentos en los que estuve mejor de forma, pero este año he elegido con más cabeza las carreras y la preparación, o el reparto de esfuerzos y sobre todo de descansos, ha sido mejor dando lugar a unos resultados muchísimo mejores.

Ahora, a pensar en 2015.