Triatlón de Valbuena de Duero 2014. Análisis.

Y como ya sucedió el año pasado con el análisis de esta prueba, con mucho retraso pero antes del análisis/balance de la temporada, un breve análisis de cómo fue la carrera en Valbuena de Duero.

Natación:

La natación según Sporttracks me sale casi 40 segundos más rápido que el año pasado, aunque por ejemplo, la diferencia con Ariel Hernández es la misma, ya que en la clasificaciones los tiempos son, aunque puede ser que ambos nadáramos más rápido y la toma de tiempos estuviera más lejos (que creo que es lo que ocurrió):

2013 2014
Ariel H 8:49 8:51
Diego 9:59 9:56

Aunque no pude calentar y no me dio tiempo a colocarme bien el neopreno, las sensaciones fueron mejores, con una salida más fuerte que me permitió nadar en cabeza y sin problemas los primeros metros, pero en el momento de pasar a pies de los nadadores, reaccioné tarde y no tenía fuelle para hacer el cambio que me hacía falta. Tampoco creo que tuviera el nivel suficiente para aguantar ahí. El giro en la boya, una vez más, muy lento. Esto hay que mejorarlo para el año que viene. Pero los últimos metros me vi bien. Así que en general contento.

 

Ciclismo.

La sensación que tuve en carrera era que la bici la hice más fuerte que el año pasado, pero viendo los datos y repasando mentalmente la carrera, parece que sólo fue en las subidas, especialmente en la segunda en la que tuve que apretar para coger al grupo que se había escapado al quedarme último en la bajada y con el percance de Roberto, fue cuando realmente se apretó, bajando algo el pistón en el páramo, sobre todo en la primera vuelta. Sin embargo el pulso no iba excesivamente alto, o al menos más bajo que en 2013.

El resumen total sería:

Pmedia (W)

Pnormalizada (W)

Pulso(W)

2013

2014

2013

2014

2013

2014

Subida 1

316

303

318

309

175

173

Subida 2

309

322

310

326

174

171

Total

254

255

280

286

171

168

 

Subida1:.

Subida 2: apretón serio que no fue suficiente para acabar de enganchar.

 

Carrera:

En el último parcial es donde más diferencia he encontrado respecto al año pasado. A pesar de que esta temporada no he estado fino corriendo, esta vez llegué bastante más entero a correr que en 2013, y a pesar de lo complicado que me resulta ir rápido en estos circuitos, rebajé el parcial en 40 segundos, que en 5 km suponen, 8 segundos el km, para dar 3:41/km, que es muy lento para un sprint, pero el circuito a mi no me da para mucho más, sobre todo en la segunda parte.

 

 

Al final, 4º puesto de nuevo, pero viendo que las diferencias con los tres primeros eran insalvables corriendo, así que satisfecho con el resultado pero convencido de que tengo que trabajar más la carrera a pie para el año que viene.

Triatlón Sprint de Valbuena de Duero. Crónica.

Acabé el viernes mucho más cansado de lo que esperaba cuando escribí la previa. Otro día muy duro de trabajo que terminó más tarde de lo esperado y en el que sólo conseguí sacar 10 minutos para hacer 500 metrillos en Iparralde.

Tenía la confianza de poder dormir bien y levantarme mejor. Se cumplió lo primero, con casi 9 horas de sueño, pero todavía no fue suficiente. Seguía estando cansado. Estuve a punto de meterme a la cama después de desayunar, pero al final no me dio tiempo y para las 12:30 me fui a casa de Guz.

Viaje en el Altea con excursión por Miranda y Pancorbo, y tras dos horas y cuarto bostezando y poca conversación por mi parte (lo siento, Guz) llegamos a Valbuena. Cumpliendo con mi petición examinamos la subida en coche que me pareció más dura de lo que me esperaba y con una bajada muy rápida con sólo dos curvas un poco malas.

Nos tomamos un cafecito (lo de Zumaia me gustó) y a boxes. Al final se nos ha hecho tarde (Guz tiene un protocolo de preparación lentísimo para ser un gurú de la gestión del tiempo) y si la salida es puntual no vamos a poder ni calentar. Mi Cicerone me enseña por dónde se sale del agua, con la terrible cuesta incluida y nos vamos hacia la zona de la salida.

No nadamos en un cauce de un río propiamente dicho sino en una zona de remanso con una caída hacia uno de los lados. Inexplicablemente, y a pesar de la estrechez del “río”, 5 minutos antes salen los chavales a los cuales les vamos a hacer un mal rato cuando les pasemos por encima… Creo que esto le deberían cambiar para otros años.

Me meto el primero al agua, pero no tengo ni idea de dónde colocarme. Me parece que el mejor sitio es a la izquierda del todo, pero me entran dudas, porque nos vamos a comer a los críos cuando giren, me voy hacia el centro, me vuelvo a cambiar hacia la izquierda, busco a Guz desesperadamente, que se ha puesto a la izquierda. También veo a Bizkarra muy cerca de él, así que me vuelvo a recolocar entre ambos.

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A partir de ahí, le doy al start del Garmin y ya no pierdo de vista al juez de salida. Le veo cómo se lleva el silbato a la boca me preparo y en cuanto silba salgo a todo lo que puedo. Pero otra vez que a los 3 segundos ya estoy cerrado y no puedo avanzar. No me lo explico. O me falta fuerza en los brazos (la sensación de cansancio no se ha pasado ni con el café ni con el gel de cafeína de 226ers) o esos 30 cm que he cedido en la posición de salida (ver foto) son determinantes, o la gente hace 50 metros a muerte para nada, porque no consigo entender cómo en los primeros metros  y saliendo delante no estaba ni entro los 20 primeros y luego salí del agua el 12º.

Según pasan los metros veo que la única solución es tirarme definitivamente a la izquierda e intentar conseguir llevar mi ritmo. Son sólo 650m. Por muy flojo que me note, no puedo perder demasiado. Distingo a Gorka y Guz justo delante de mí. Bueno, no vamos tan mal. Tal como está el día lo mejor que puedo hacer es aguantar ahí. Paso la boya MUY despacio  (redios qué torpe estoy) por el interior y ya enfilamos más estirados y más tranquilos el último largo. Veo la salida claramente, unos pies que sólo intento una vez adelantar y tras ver que no lo consigo decido mantener y cojo fuerzas para salir como pueda, que avisado estoy de lo del pantalán…

Efectivamente, es absolutamente imposible salir solo de ahí, así que pido ayuda a gritos, me cogen entre dos y me suben a plomo. Bueno, ni tan mal. Estoy justo detrás de Gorka. Me he enterado de que van a pedir el gorro así que pienso: “Primero el traje, luego el gorro” para evitar que se me quede en la manga como en Zumaia, que sería una catástrofe… Pero lo que no me esperaba es que lo pidieran tan rápido!! Así que me pillan con la mano en la espalda, las gafas por encima del gorro, las gafas que se me caen… En fin,  MAL. Empezamos a subir las escaleras, luego la cuesta…. Estoy absolutamente asfixiado. No puedo ni con mi alma. Encuentro mi bici rápido, me quito el neopreno mientras me pongo ´las gafas (hoy sí que la bajada es muy rápida y allí hay insectos de todo tipo) el casco, dorsal por los pies  y pierdo unos valiosísimos segundos metiendo el neopreno en la bolsa de basura que nos han dado (pichón).

O me espabilo o se me van. Salto de la rana, pero cuando las cosas las haces tan acelerado, normalmente salen mal. Se me sueltan las dos gomas, esquivo a dos a los que se les suelta las zapatillas de los pedales (siempre hay gente más torpe que tú vayas donde vayas por mi difícil que parezca), y sigo pedaleando sin meter los pies en las zapas para coger un poco de velocidad. Para cuando meto los pies, Guz, Gorka y otro están a unos 50 metros y yo tengo a un pesado del Tripi detrás que no pasa por más que se lo pido. Claro, se va mucho mejor a rueda con el viento de cara, pero así no vamos a ningún lado.

Me encuentro bastante mejor que en el agua, así que no me lo pienso demasiado o se me va la carrera y empiezo la subida con todo lo que tengo. Voy pasando gente lo que me anima bastante, así que sigo. Como era de esperar Bizkarra ya se ha ido del grupo de Guz. Llego a la altura de este grupo y tampoco pienso demasiado. Aunque habíamos hablado de que tenía que reservar para la carrera a pie, lo veo bastante claro. Tengo más ritmo que ese grupo y no quiero problemas así que sigo a mi ritmo porque todavía gente por delante. Echo un vistacito atrás y veo que me he marchado sólo, así que ya no hay vuelta atrás. 20 km a muerte, chato. No es lo que teníamos entrenado, pero es lo que toca. Es el último triatlón de la temporada, no hay más balas. O ahora o nunca. Miro al Garmin de la muñeca (tengo que ponerme otro reloj o dispositivo en la potencia) y veo 330. Bueno, no está mal para ir muerto. He estado haciendo tramos de subida en las dos últimas semanas a esos watios y un poco más (ver StravaJ) pero claro, no llevaba el sofoco que llevo del agua y después paraba arriba al terminar la serie. Pienso en la bajada, que estoy haciendo hueco con los de detrás y cada vez tengo más cerca a gente de delante… Hay que seguir.

En el páramo, antes del giro empiezo a contar gente. Creo que voy 4º, pero no lo tengo muy claro porque no sé si hay chavales por delante de la primera salida por delante. En cualquier caso, miro para atrás y veo que el hueco se ha hecho más grande, así que no hay nada que pensar.

Bajo bastante bien (para ser yo) y entro en el pueblo solito. Muy guapa la sensación de pasar por medio del pueblo, con el pasillo de gente, casi en cabeza jugándote la carrera.

Otro giro de 180 y de nuevo para arriba. Tengo a dos más delante a lo que creo que puedo coger. Así que intento coger un poco de aire y de nuevo la subida. Me noto con algo menos de fuerza, pero también menos acelerado. Pongo mi ritmo y les alcanzo casi al final. En vez de intentar marcharme, no pongo dificultades para que se pongan a rueda y así poder relevarnos un poco en el Páramo, donde da el viento de cara y tener a alguien que me trace en la bajada. Todo sigue según el plan, y es un tal Sánchez el que me hace la bajada, lo que provoca que llegue a unos 5 segundos antes que yo a la transición. En la primera vuelta me he dado un pequeño susto en la curva contraperaltata y creo que ha afectado a mi bajada.

Entramos a boxes. Por un momento pienso que me he equivocado de pasillo y voy a tener que pasar por debajo de las barras, pero pensando un poco (algo de sangre me sigue llegando a la cabeza todavía a pesar de todo) me doy cuenta de que es un pasillo de compensación y de que no había más pasillos. Cuanto me estoy poniendo las zapatillas, llega el grupo perseguidor encabezado por Guz. Me han recortado bastante en el último tramo.

Salgo muy rápido para recortar cuanto antes la distancia con Sánchez. Le paso en menos de 300 metros pero no me noto nada nada fluido. Normal por otra parte. La zurrada ha sido interesante, hace un calor de morirse y noto pinchazos en el estómago.

La descripción que me ha hecho Guz del recorrido no coincide con lo que estoy viendo, así que deduzco hábilmente que finalmente han cambiado el recorrido. No tengo ni idea de cómo va a ser, pero da igual. Apretar 17 minutos. Eso ya no es nada comparado con lo que he hecho, y tras pasar a Sánchez creo que voy segundo!!

Al bajar por una cuesta más propia de una carrera de montaña que un triatlón, oigo que animan a alguien que está más cerca de lo que me gustaría.. Vaya.  En ese punto empieza el camino de vuelta al pueblo. Un sendero estrecho, de tierra y piedras, bacheado y nada recto. Un sitio muy bonito para correr, pero en el que cuando vas con la vista casi nublada cada bache se convierte en una terrible subida que te corta el rtimo, cada piedrita parece un repecho, me tropiezo varias veces y voy de todo menos rápido. Me extraña que mi perseguidor no me haya pasado todavía.

En el paso por el pueblo, tras subir una horrible cuesta donde casi vas más rápido andando, intento recuperar un poco la técnica de carrera aprovechando el paso al cemento. Pero no me dura mucho. El perseguidor me hace un cambio como no había visto nunca en triatlones y en visto y no visto me recorta los 10 metros que le llevaba y me saca otros 10. Luego estabiliza pero se me va alejando irremisiblemente porque no puedo con mi alma. Me cuesta muchísimo pasar a la gente que está en la primera vuelta. Otras veces tengo fuerza para hacerlo y eso me da ánimos para mantener ese ritmo, pero en esta ocasión, a duras penas lo consigo y casi me dan ganas de quedarme en ese ritmo.

Al llegar a la cuesta de bajada veo que ya no me sigue nadie y Martinez (el perseguidor)  se me ha ido definitivamente así que sólo es cuestión de no petar del todo. Me entran dudas del puesto en el que voy que se disipan al llegar a meta y ver que me he vuelto a quedar fuera del podio porque los tres primeros están sacándose la foto en meta y yo todavía estoy cruzando el arco. A pesar de ello, no me olvido de mi dedicatoria a la barriga.

Saludo a Bizkarra (no a los otros dos en un acto muy poco deportivo del que me arrepiento profundamente… me he picado como un puto crío, lo siento)busco, una sombra y me dejo caer. No puedo más. Hacía mucho que no llegaba tan reventado  a meta.

En ese momento no puedo evitar estar jodido. Hacer un cuarto puesto está muy bien sea donde sea y aunque no conozco a los que han ganado, si Gorka no ha ganado, cojos no eran. Me costó un día darme cuenta de lo absurdo de mi mosqueo, pero cuando se tiene el dichoso podio tan cerca y no se consigue, y crees que va a ser tu última oportunidad de conseguirlo, fastidia bastante.

Pero bueno, lo pasamos muy bien todo el día, creo que hice una buena carrera con una apuesta valiente (análisis en breve) y conseguí un buen puesto en un sitio que no conocía. Un bonito cierre a una temporada de triatlón que se torció mucho en mayo pero hemos podido enderezar un poco.