Nike Next vs ZoomFly

Tras las pruebas de las Nike Zoom Fly contra zapatillas convencionales (Boston 6 (I) y (ii) y Brooks T7), me quedaba el siguiente paso: probar estas zapatillas contra las Vaporfly 4% y ver si era capaz de medir alguna diferencia entre ellas. Tal como conté en la primera entrada de este serial de pruebas de zapatillas, Marc Hurtado (Running Fiz) me dijo que para 10k y hasta media maratón me recomendaba las Zoom Fly antes que las Vaporfly4%. Los argumentos (más estabilidad y amortiguación más que suficiente) me convencieron. Aunque claro, el hecho de que el vendedor en cuestión te ponga mejor las zapatillas que tiene en la tienda, frente a las que no tiene en la tienda, pues te hace dudar un poco.

El caso es que mi compañero Alberto González, un tío que creo que por su pasado en el motociclismo de competición, está siempre abierto a cualquier mejora de material, se ofreció a dejarme sus NEXT%, la versión supuestamente mejorada del las Vaporfly 4%. Acepté encantado.

Para empezar, (y sin entrar en terminologías ni nombres de espumas ni materiales) lo que más llama la atención es el upper, que parece papel de fumar. A pesar de tener mucha más espuma ( y debido a la baja densidad de este material), son más ligeras que las Zoom Fly2 (fotos de tallas US11, sin plantillas).

La horma es todavía más estrecha que en las Zoom Fly2:

Y la suela es completamente distinta:

Pero en teoría, la placa de carbono, que en mi opinión (por lo menos hasta ese momento) es lo realmente importante, es la misma.

El primer punto negativo de las Next% lo vi nada más calzármelas. La lengüeta. Tiene lengüeta y es tan fina que se mueve mucho al calzártelas y creo que es bastante complicado (imposible) que en una transición de un triatlón se quede en su sitio. Sin embargo, el ajuste del pie, principalmente en la parte delantera es mucho mejor. Las notaba más pequeñas, pero en los dos casos me valen en US11.

Una vez hecho este primer análisis, cogí mi viejo ipod nano y me fui a fui a probarlas a las dos rectas de Salburua.

Protocolo, el mismo que en el último test: 10x1k, con 1’30 de recuperación entre impar (ida) y par (vuelta) y 2’15” para el cambio de plantillas y zapatillas.

La sensación corriendo con las Next%  en comparación con las Zoom Fly, es la misma que cuando probaba las ZoomFly respecto a zapatillas convencionales… Ir pisando huevos.  Pero lo peor es que se me cargaba el tensor de la fascia lata y me notaba muy desequilibrado. Como si no fuera capaz de lanzar recta la pierna hacia adelante. porque ya salía torcida por hundirse demasiado con la espuma.

Pero como este blog es de números y no de sensaciones, aquí van los resultados.

A primera vista, aparte de que no estuve demasiado fino manteniendo los ritmos, no soy capaz de sacar ninguna conclusión. Si hago los promedios de todas, excluyendo las dos primeras como en los test anteriores donde se ve que estoy bastante más “fresco”, las Zoom Fly me salen algo más rápidas, pero se ve que en la tanda 2 apreté de más, por lo que no es concluyente.

 

Así que reduzco un poco la muestra para quedarme con las más constantes (5,6,7,8):

 

Como no termino de verlo claro, he puesto lo he llevado a una tabla de dispersión, donde sigo sin ver nada relevante.

Y ya a la desesperada, emparejo cada tanda en el orden realizado. Hay una ligera ventaja para las Zoom Fly, pero nada concluyente ni tan claro como se pudo ver en las pruebas anteriores.

 

Conclusión: pues que como no era capaz de sacar ninguna conclusión con esta prueba, y aprovechando que Alberto me lo permitía, había que repetir.

Decidí cambiar de protocolo y ubicación: series de 2000m para que la fatiga también sea relevante en la vetusta y descuidada pista de atletismo de Mendizorrotza.

Lo que pensaba que iba ser una ventaja, (entendía que en la pista todo iba a ser más controlado), al final se volvió una desventaja gracias a la “amable” encargada de esta instalación municipal y sus ridículas reglas. El mismo “reglamento” que prohíbe correr sin camiseta, independientemente de la temperatura, estando en la misma instalación en la que tienes una tía tomando el sol en topless a 5 metros, no me permitía correr por las calle 1 y 2, en la que sólo podían correr los federados en atletismo (UNO en ese momento, Alberto Alba, a quien conozco personalmente y nos estábamos entendiendo de maravilla). Bueno, pues corres por la 3, y ya está. Claro, pero entonces llegas a contrameta y te encuentras con unos chavales saltando vallas en las calles centrales y tienes que irte a la 1…  Visto el panorama, intenté hacer todas las vueltas exactamente igual, media pista por la calle 1 y media pista por la 3. Pero cuando estás buscando diferencias de 1-2 segundos/km…Bueno, es lo que hay. Lo siento por los que estuvieran esperando un experimento super-preciso. Tras algunos cálculos del radio de la curva y haciendo algo de caso (poco) al Garmin, he estimado una distancia de 2050m.

Los resultados son los siguientes:

Como siempre, elimino la primera y hago los promedios de las restantes.

Teniendo en cuenta que las Next iban al final, no parece que haya nada relevante.

He repetido la gráfica de dispersión, y como en el 10x1k, no se puede sacar nada, porque cada una está en un extremo:

Conclusión: en mi caso, a mis ritmos y con mi técnica de carrera, no hay diferencia medible. En mi opinión, era lo esperado. Lo que ayuda en el impulso, en la velocidad, en llegar más lejos con el mismo esfuerzo, es la placa de carbono. La espuma, probablemente ayude en la amortiguación, pero no en el impulso. ¿Que reduce la fatiga? Puede ser. Pero yo no lo puedo medir.

En mi caso, no tengo ninguna intención de hacer una maratón, como he dicho, me resulta mucho más cómodo y natural correr con las Zoom Fly, así que voy a seguir con mis dos pares (¡¡el segundo comprado al 50%!!).

Me queda la duda de cómo me irían las Zoom Fly3, que creo que mejoran el ajuste de la parte delantera del pie y eliminan el recalentamiento del pie (yo no lo he padecido) y la excesiva absorción de agua (tampoco). Pero no creo que corran más, y para triatlón, principalmente por el tema de la lengüeta, creo que las Zoom Fly 2 son la mejor elección por el momento.

Cross Popular San Esteban (Tolosa). 4º puesto.

Este año he cambiado un poco el enfoque de la pretemporada de triatlón, y quiero correr más en otoño, como hacía hace años, lo que necesariamente implica quitar algo de lo demás, en este caso, natación. Desde luego, sin abandonarla. Estos últimos años he visto que alcanzaba mi mejor forma nadando en febrero y luego me costaba mantener (no lo conseguía) hasta mayo-junio.

Así que hace 4 semanas, me puse a correr. ¿Cuánto es eso? Pues bueno, correr 2 horas/semana durante con cierta continuidad. Algo que no he hecho en los últimos años.

Total, que además de entrenar, quiero competir más. Teniendo en cuenta y mucho cuidado con que cada vez me cuesta más recuperar, pero no quiero quedarme con la sensación de pasarme un año entrenando para hacer tres o cuatro carreras.

Así que el sábado comencé mi temporada y me presenté junto con Rober Albir, que siempre hace los viajes más entretenidos, en una de las carreras que más me gustaban hace unos años: El cross popular del barrio de San Esteban, en Tolosa. Una carrera de barrio, de pueblo, de las que me gustan. Respecto al último año que corrí (2008) el circuito era de 8km en lugar de 10 y más llano. Coincidiendo con el Cross de las Tres Playas y la carrera de Asier Cuevas en Eibar, se esperaba a los del pueblo y alguno más. Aunque los del pueblo (y alrededores) no son precisamente cojos, el objetivo era hacer un bueno puesto, y olvidarme de marcas.

Antes de la salida, se realiza un emotivo homenaje a Ibon González. No le conocía personalmente, pero veo a la que supongo que es su mujer y un par de niños llorar y no puedo evitar hacerlo yo también. Desde que soy padre, estas cosas me afectan mucho. Decido que si hago podio (complicado), a final de la carrera iré donde ese niño con la camiseta de la Real y le diré unas palabras en recuerdo a su aita. Así que con una motivación más, me coloco con Iñaki Insausti que ya me informa de que está “el bueno del pueblo” (Unai Arroyo, sub15 en 5k). Vale. Una vez que ya sé que no gano, localizo a Regillaga (ganador del año pasado y que también me dicen que está entrenando bien), al lado mío. También sitúo a Mujika, que se pone algo más atrás. Bueno, a ver qué pasa.

Se da la salida, y uno que creo que no es del pueblo sale como un tiro.

No parece un ritmo sostenible. Mantengo la calma y me emparejo con Regillaga, mientras que el crack del pueblo pasa a tirar.

Regillaga se pone detrás y yo a su estela. Una salida ligeramente cuesta abajo, con viento de culo y la adrenalina de mi primera carrera, hacen que a pesar de descolgarme del crack y Regillaga  pase el primer kilómetro en 3’02… A dónde vas, Dieguito??? Bueno, supongo que el ritmo irá cayendo poco a poco. Al paso de la primera vuelta pequeña voy tercero, se me siguen yendo pero parece que he abierto un hueco de unos 5-10 segundos con el grupito perseguidor.

Me veo cómodo, pero está claro que eso no puede durar mucho. Y efectivamente, tras pasar el 2º km a 3,13, en el km3 ya estoy en 3,24″ y 178 ppm de pulso… Pues nada, a aguantar ahí. Pero en el giro de casi 180º del km 4 veo que el grupito está cerca… Y en el km4, con el pulso a 180 ppm, algo dando vueltas en mi barriga y un par de subiditas, ya empiezo a desear con todo mi alma que la carrera termine… La primera parte de la carrera me ha resultado un poco fea y tengo esperanza de que el final transcurra por medio del pueblo, con más gente y, sobre todo, más protegido del viento. Parece que va a ser así. Pero esto, al final, se vuelve en mi contra. Oigo muchos ánimos a un tal Hassan, que debe ser el 4º, y al que cada vez oigo más cerca. En la mayoría de cruces hay voluntarios, pero deben de pensar que todos nos sabemos el recorrido, porque no dicen a dónde hay que ir y tengo que buscar a Regillaga con la vista en cada uno de ellos. Hasta que en uno falta el voluntario en cuestión, me quedo casi parado decidiendo hacia dónde ir, hasta que desde una ventana me gritan que tengo que ir hacia el lado contrario que mi instinto me decía (a 182 ppm la cabeza ya no me funciona y el sentido de la orientación se me perdió hace por lo menos 2km) … Mierda puta. Son sólo un par de segundos, igual ni eso, pero ya tengo a Hassan en el culo y termino cediendo. Sé que me iba a coger igual, pero que sea así me da rabia y me ofusca un poco.

Intento ponerme a su estela, para quitarme el viento, pero pierdo dos o tres metros que ya me creo que me van a resultan irrecuperables y empiezo a resignarme a quedarme, otra vez, a las puertas de un podio.

Veo a Julen Sagastibeltza y Ander Lazkano, que se sorprenden de verme allí pero me animan, lo suficiente como para intentar arrimarme un poquito más, acordarme del niño de la camiseta de la Real y lanzar un sprint a la desesperada, pero que enseguida veo que no va a servir de nada, paro un poco y empiezo a chocar las manos de los niños.

Al final 4º en meta, sin podio, ni queso, ni ropa en el infinito sorteo de Shanti Kirolak 😦

Pero bueno, ritmo promedio de 3’20/km. Promedio que es un poco engañoso, primero porque si hago el promedio exceptuando los 2 primeros kilómetros, se me va a 3’24, y segundo porque he corrido con las Zoom Fly, lo cual desvirtua un poco las comparaciones con otros años. Al hilo de esto, hice un recuento rápido en la salida y entre Zoom, Vaporfly y Next, había más de 10 entre los 20 primeros. Lo que ha pasado de ser una ventaja si llevabas alguna de estas zapatillas, ahora mismo es un desventaja si no las tienes. Esto es así. Nos guste o no.

El resultado de todo esto es que hice las 5 millas (8km) más rápidos de mi vida. Este dato que da Training Peaks es algo engañoso también porque los anteriores registros son en carreras de 12 y 10 km, pero a 3’25/km. O sea, que creo sí puedo decir que estoy más o menos al nivel de 2014. Que no es poco para un viejuno de 41 años, ex-pubálgico, con 5 semanas de entrenamiento  y por lo que estoy muy contento y animado para seguir así, por lo menos hasta diciembre.

Como se ve, me he venido arriba y la siguiente prueba será este mismo domingo: 10k (homologada) en Donosti, con el objetivo de bajar de 34 minutos, que es algo que tengo en la cabeza desde hace bastante tiempo. Veremos si lo consigo.

Test Nike Zoom Fly (ii). Brooks T7.

Tras mi primer test de zapatillas que hice sobre las Zoom Fly en agosto, me quedé con ganas de saber qué pasaría al comparar estas zapatillas contra unas voladoras. Desde hace un montón de años compito con las voladoras de Brooks: desde las primeras T4 que me regaló Iñigo cuando jugaba en Alicante (2005), he pasado por las T5, T6, y T7 (dos veces). Eran unas zapatillas muy baratas, de alrededor de 190g, que se me ajustaban muy bien al pie y con las que traccionaba genial. En su contra, amortiguación casi nula que, aunque a partir del km 15 me hacían sufrir bastante,  las llevé hasta en la única distancia ironman que terminé (en 2011), en uno de los errores de aquella carrera.

Bueno, al tema: la idea era comparar ligereza y tracción (T7, 175 g sin plantillas) frente al impulso de la placa de carbono de las Zoom Fly (258g US11) y a un ritmo más cercano al real de mis competiciones (más cerca del 3.25 -3.30 que del 3.20). Como creo que la prueba anterior salió bastante bien, repetí el protocolo:

  • 2×700 (701,8) con 1’rec a ritmo de 10k (3’25-3’30) en el parque de El Prado, protegido del viento. Con 3 kilos más que en julio, sabía que no podía hacer mucho más ( y de ahí también las diferencias de pulso con la prueba anterior)
  • Cambiar de zapatillas (en este caso las dos iban ya con gomas) y repetir 4 veces más. El cambio me costaba 1’30 seg,
  • No pensar, Ni mirar demasiado el reloj. Eso, en casa.

Resultados

siendo

cad: cadencia expresada en zancadas/minuto

zan_calc: longitud calculada de la zancada (m) en función de la distancia (medida con odómetro) y de la cadencia

osc: oscilación vertical (cm), medida por la cinta HRMTri de Garmin.

tcs: tiempo de contacto con el suelo (milisegundos) medida por la cinta HRMTri de Garmin

Si hago el promedio de todas las tandas con cada zapatilla,

Si quito las dos primeras con las Nike, para competir en “igualdad” de condiciones.

Al igual que en el primer análisis, pongo la curva del pulso para comprobar que el esfuerzo físico es el mismo, vamos, que no apreté más con una o con otra.

En este caso se puede ver cómo en la primera tanda con las Nike iba bastante más fresco, así que razón de más para eliminarla de los promedios. Si quito su curva de pulso (ver gráfica de abajo) se puede comprobar que el pulso es más o menos igual en todas, aumentando éste según avanza el test. En este caso, se me fueron unos segundos las dos recuperaciones de 1′ de las T7, por lo que parto de casi 10 ppm menos, lo cual penaliza el promedio de pulso de las Nike. Creo que es más importante ver que el pulso máximo al final es prácticamente el mismo.

Conclusiones:

De nuevo las Zoom Fly salen como indiscutibles ganadoras, con entre 2,5″ y 2,8″ seg/km de diferencia, debido a una zancada entre 3 y 4 cm más larga, gracias al impulso de su placa de carbono. Si a ello añadimos que con la espuma de la suela se amortigua más el impacto y el músculo sufre menos, parece que está claro que, a pesar de su inestabilidad y de que no termina de sujetarme la parte delantera del pie todo le que me gustaría, es un hecho objetivo que corro más rápido con ellas, así que ya no tengo dudas de cuáles voy a utilizar para competir.

Nota: aclaro, una vez más, que yo me pago mis zapatillas.