Mi primer 1500 (19’36”) y MMP en 400 libres (4’52’’23)

Estoy muy contento. Como ya puse en la previa el objetivo del 1500 era bajar de 20 minutos. No suelo ponerme objetivos a la ligera y si los publico es porque, aunque siempre te quedan algo de dudas, estoy convencido de que puedo cumplirlos si hago las cosas bien.

Y en Santurtzi, todo (o casi) salió bien. Nadaba en la primera serie de la mañana, al final sin Mustafic por lo que me tocaba nadar bastante sólo en la calle 1. Bustillo iba por la 3 y Bruno por la 4. En estas pruebas, todo está en encontrar el ritmo cuanto antes y no volverse loco con cambios.

A pesar de que durante el viaje me notaba cansadillo, ya en el calentamiento me notaba fino, haciendo 50s en 37 bastante fácil. Me salí del agua, cambio de bañador y 15 minutos antes de empezar, gel de café de 40 gr con cafeína, y a la cámara de llamadas.

Me tiré bien y vi que enseguida Bustillo me cogía un par de metros y yo me encontraba bastante cómodo. En el paso del 100 me di cuenta de que era capaz de ver mi tiempo (o el de Bustillo, no estaba muy seguro) en el marcador antes del viraje lo que resultaba una ayuda bastante interesante. En cualquier caso, la cabeza tampoco da para echar muchas cuentas y al final puedes desconcentrarte, así que me limité a hacer el menor número posible de cálculos, pero veía que estaba nadando por debajo del ritmo previsto: 2’28 el 200, 5’03” el 400 y que pasaba el 800 en 10’18”!! igualando mi marca de Palma de Mallorca. Esto me animó muchísimo. Seguía notándome muy entero, y aunque pensaba que iba el último de la serie, me centré en lo mío y mi sub20. Entonces empezaron los problemas con el gorro… En las competiciones en piscina me pongo las gafas por debajo del gorro para que no se me muevan en la salida y nunca he tenido ningún problema, pero notaba que empezaba a subirse poco a poco.. En algún viraje intentaba echarme la mano rápido a la cabeza para intentar recolocarlo, pero era imposible. O me paraba más o nada. No tenía nada claro si se podía nadar sin gorro, pero empezaron a venirme calvos nadando a la cabeza, y bueno, lo importante para mí era ver si podía nadar por debajo de 20, con gorro o sin él, así que después de un último intento, el viraje del 1400 lo hice impulsándome más fuerte para que se terminara de salir, haciendo los últimos metros “a pelo”, y lo que es más importante con un buen cambio de ritmo (último 100 en 1’16”59), que si no nos hubiéramos liado con el cartel de las vueltas, habría empezado algo antes.

Los parciales: (cómo mola lo del cronometraje electrónico)

Y el ritmo comparado con el 800 de Mallorca.

Y el ritmo de los largos no iniciales.

Creo que está bien nadado. Podría haber apretado algo antes, pero bueno, muy pero que muy contento.

Al mediodía me fui a ver el triatlón de Bilbao para hacer tiempo (cero envidia al ver la ría y de nuevo hipotermias, y lo que es peor, mucho tiempo en boxes la gente sin ser atendida más que con el plástico de las hipotermias) y a la tarde, de nuevo a la piscina para intentar mejorar mi 400m. Estaba muy animado, no me notaba cansado del 1500 y tras estudiar un poco mis parciales de las últimas carreras, decidí que tenía que salir más fuerte e intentar aguantar como fuera, que para eso me estoy zurrando con las ultras. Calenté poquito y a cambiarme de bañador con tiempo. Otro gel de café de 25 gramos y a la salida.

Y eso intenté: una salida más rápida de lo habitual, pero después también pude bajar casi 1 segundo en cada 100 respecto a las últimas carreras, lo que se traduce en una mejora de más de 3 segundos respecto a Mallorca y 6 segundos respecto a mi último intento, hace un par de meses. Después de unos meses atascado, una mejora enorme. Por cierto, estrenaba bañador…

Y así queda mi tabla de marcas al final de la temporada de piscina corta.

Ahora a por las travesías (lo más difícil) y la piscina de 50 en el Campeonato de España Máster de Badajoz.

Duatlón contrarreloj por equipos de Egüés 2015. Crónica y Análisis.

Toca la Crónica de Egüés. Cómo cuesta escribir las crónicas de las carreras que no te han dejado buen sabor de boca… Pero hay que estar a las duras y a las maduras, y de estas cosas se aprende, y mucho, así que ahí vamos.

Teníamos mucha ilusión puesta en esta carrera. Teníamos un equipo de 6, relativamente compensado en la carrera a pie y bastante potente en la bici. Así que el objetivo era correr cerca de 3:30, llegar más o menos enteros a la bici, pasar la primera subida todos juntos y a partir de ahí, relevos de 10-15 segundos siempre que el sinuoso terreno del Valle de Egüés lo permitiera, para acabar corriendo en plan “sálvese quien pueda”. Antes de la salida, Ciro puso un poco de cabeza fría en medio tanto entusiasmo y nos recomendó salir un poco más despacio, a 3:40 para que no nos pasara la del año pasado.

Por mi parte, como conté en la previa, llegaba con el gemelo derecho muy justo, sin correr en tres semanas, salvo una pequeña prueba de 5 km unos días antes de la carrera que no salió nada bien. Así que mi objetivo era llegar como fuera a la T1, darlo todo en bici y ver qué pasaba en el último tramo corriendo. Hice un calentamiento muy corto y muy suave y me tomé el gel de café de 226ers. Si mi gemelo tenía 5-6 km de vida, tampoco era cuestión de malgastarlos calentando, sobre todo si no salíamos a tope.

Nos colocamos en la salida, perfectamente ordenados por parejas y allí vamos. Esta vez preferí no tirar yo. Cuando me pongo un dorsal no sé ir por debajo de mi ritmo, así que me puse en la cola para controlar el grupo, gritar a los de delante y empujar a quien lo necesitara.

Sin embargo, me costó muchísimo arrancar. Los primeros 500 metros se me hicieron durísimos, probablemente por no calentar bien, me entraron todo tipo de dudas, hasta que un poco después ya empecé a encontrarme mejor.

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El primer kilómetro lo pasamos a 3:40. Era ligeramente hacia arriba y con viento de cara, por lo que el íbamos según lo previsto. Segundo kilómetro, más favorable, a 3:28/km, pero el km 3 ya se nos fue a 3:44, con Oscar empezando a pasar problemillas que intentaba solucionar con el empujoncito del dedo.

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Creo que es por eso que el pulso sí que lo llevaba alto. Como dije el año pasado, parece que no, pero dejar de bracear para poner tu dedo en la espalda del compañero, cansa y mucho. (Una vez más, la importancia del braceo en la carrera a pie)

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Llegamos a la transición, de nuevo perfectamente ordenados, salgo el primero a pesar de entrar penúltimo pero mis compañeros comienzan a gritarme. No entiendo muy bien lo que dicen. La tapa, la zapa…. Miro hacia atrás y veo que la zapatilla de correr se me ha quedado pegada al velcro de la zapatilla de ciclismo que está en el pedal con las gomas (increíble), así que me tengo que parar, dar la vuelta con la bici en la mano, soltar la zapatilla del velcro y dejarla en su sitio.

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Vuelta a arrancar y ahora ya voy el último. Salto de la rana, que hoy sí sale bien (es lo que tiene practicar las cosas) y a dar pedales. Me pongo a cola del grupo, digo que ya estoy y Rubén empieza a tirar en su línea… O sea, fuerte. Nos ponemos a la par de un equipo, pero no terminamos de adelantarles. Doy un grito y digo que ahí no nos podemos quedar, así que pegamos otro apretón, que yo creo que es el que termina de machacar a Oscar que decide descolgarse para no frenarnos y empieza a hacerle daño a Mendes.

Mis relevos lo doy cortitos, (se ven los picos en la gráfica) no me veo muy fino de momento, y terminamos sin piñones (menos mal que puse el 25) haciendo la subida detrás de Rubén. Llegamos arriba, esperamos un poco para reagrupar, y ahora sí, me pongo a tirar fuerte. Pero duro muy poco porque a pesar de ser terreno favorable, Mendes se ha vuelto a quedar. Nos entran las dudas. Esto no estaba en el guión. Pensábamos que una vez arriba ya iba a ser imposible quedarse, pero estábamos equivocados. Seguimos así, entre que “espera que llego”, “levanta que se queda”, “déjame que recupere” y “dale ahora que ya estamos”, hasta el giro del km 10,5 en el que ya Mendes decide quedarse del todo. Quedamos 4: Rubén, Arias, Javi y yo. Ya no podemos fallar ( a todo esto yo llevo los gemelos sin ninguna molestia y ni me acuerdo de ellos). Empezamos a pasar con más fuerza aunque en mi opinión con los relevos demasiado largos para intentar recuperar lo que sabemos que hemos perdido.

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Llegamos fuertes abajo, transición rápida y a correr.watios

Promedio de 245, 268 normalizados y 168ppm. Pulso alto para poquitos watios y donde se ve que el principio de la primera subida se nos fue de las manos.

Salimos rápido, me pongo a tirar, pero de repente Rubén dice que se ahoga y no puede respirar, así que levantamos de nuevo el pie. Una vez pasado el primer kilómetro, con el terreno más favorable, parece que ya se recupera un poco y volvemos a bajar de 3:30, pero en el tramo final es Javi, que hasta entonces parecía que iba sobrado el que empieza a pasar por problemas, y terminamos haciendo el último 500 a ritmo de 3:37.

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Total, que quedamos 5 quintos. De los que dije en la previa que estaríamos en la pomada, últimos. Quintos en el primer parcial, a 30 segundos del Saltoki, cuartos en la bici y segundos en el último parcial a pie, que es el único en el que estuvimos al nivel de los de delante.

Esta disciplina es complicadísima. Sabíamos que individualmente no estábamos mejor que el resto de equipos, pero confiábamos en que trabajando seis como equipo podríamos compensar ese déficit que teníamos (como el Atlético de Madrid contra el Real Madrid, vaya). Pero ya hemos visto que hace falta que el grupo sea muy parejo, más de lo que demostramos ser el sábado, para intentar optar a puestos más delanteros, porque la diferencia sigue siendo grande. Que la gente anda mucho!! Y por último, que hay que tener más de un plan, porque normalmente pasa, que no todo sale según lo previsto. Hay que tener todas las opciones en mente, para no pasarnos 8 km dudando. Tal vez nos faltó algún entrenamiento juntos en la carrera a pie, pero bueno, no tenemos que olvidar que somos un equipo con gente con bastante obligaciones, horarios de trabajo complicados y diversos y hacemos lo que podemos. El equipo en general es nuevo y nos falta conocernos un poco mejor en situaciones límite.

También tenemos gente joven, con poca experiencia en este tipo de carreras, pero con muchísima ilusión por hacer las cosas bien y al final nos terminarán saliendo las cosas. Así que, no pasa nada. A pesar del regustillo amargo que nos dejó la carrera, porque como equipo Vibike no busca puestos ni marcas por encima de cualquier otra cosa pero a todos nos gusta quedar lo mejor posible, lo pasamos muy bien las semanas previas, todo esto nos ha unido como grupo, hemos reaccionado muy bien y seguimos aprendiendo y mejorando.

En Senpere lo volveremos a intentar.