Vitoria 2016

Después de tres carreras Saint Pee, Ondarroa y Lekeitio, donde no habían salido las cosas bien, llegaba el turno de la carrera de la temporada para la mayoría de los triatletas alaveses. Justo se cumplían 8 semanas desde que acabé de tomar la última tanda de antibióticos, la que me obligó a estar parar del 1 al 10 de mayo y la que me dejó completamente destrozado.

Ya entonces sabía que iba a llegar muy muy justo para esta carrera, pero que si no había algún contratiempo más, podía conseguirlo. Para complicarlo un poco más, tuve que ir a Getafe dos semanas por trabajo en mitad de junio, pero conseguí capearlo como pude, intentando convertir los inconvenientes en oportunidades, trabajando la natación con Jaime Menéndez de Luarca, tanto en piscina como en aguas abiertas e como intentando meter algo, aunque fuera algo, de carrera a pie en aquel infierno. Y el fin de semana, bici. Por fin empezaban a volver a salir los números en los entrenamientos.

Siempre suelo intentar hacer al menos un entrenamiento bueno en cada uno de los sectores un par de semanas antes de la carrera, para probarme y sobre todo para coger confianza.

El de la carrera a pie salió el sábado de 2 semanas antes de la carrera tras nadar en Landa unos 2500 m persiguiendo a las chicas de Jamie Turner.

Salieron 18 km por debajo de 4’/km, incluyendo los dos primeros de calentamiento por encima de 4:20 por lo que el resto rondaron el 3:50. https://www.strava.com/activities/620266144

El entrenamiento “clave” de la bici, fue una combinación de dos: por un lado, entre semana hice una hora fuerte, pero no a tope: 273/282/159 ppm: https://www.strava.com/activities/629186029

Y el domingo (7 días antes de la carrera) hice otro entrenamiento de casi dos con la última hora, la parte más “llana”,  con 1h10 a 242w/253np/142. De esta forma, intentaba buscar o definir mi ritmo de carrera. La horquilla era bastante amplia, pero entre los dos tendría que estar el ritmo de carrera.

Tras una semana previa bastante más tranquila que otros años, llegó el día de la carrera. Como en 2015, volví a coger el autobús en el Hotel del Boulevard, que salía a las 6:40, ya que vi que el año pasado dio tiempo de sobra… Siempre y cuando:

-no te dejes la bomba en el autobús, te des cuenta a los 5 minutos de bajarte e intentes volver corriendo a buscarla en balde.

-no te encuentres la rueda trasera pinchada en boxes por haber sido perezoso el día anterior y no haberles quitado presión dejándolas más de 4 horas a 35 grados (culpa también del sistema de alargadores que tienes que meter el palito o una llave Allen de 2 mm para acertar con el obús).

-seas un tío tranquilo y habilidoso y no te cargues 3 desmontables en el intento de cambiar la cámara antes de la salida.

Por suerte, la niebla se alió conmigo, y como ya pasó el año de mi primera participación en esta carrera en 2007 cuando se nadaba en Garaio, se tuvo que retrasar media hora la salida y me dio tiempo hasta a calentar en el agua y hablar con gente del equipo para relajarme un poco antes de la salida… Aunque algo me decía que todavía iban a pasar cosas.

Llegó el momento de la salida, del momento paseíllo, aunque este año, lo hicieron en orden inverso a la lista de salida, ¿?, con lo que salí casi el último, pero no supuso ningún problema, ya que todo el mundo se apelotonó en la derecha y yo me quedé en la izquierda tal como tenía previsto.

A estas alturas, ya no recuerdo demasiado de esta natación. Sólo que salí relativamente bien, aunque la zambullida inicial no salió tan fina como en los días previos que estuve ensayándola en el mismo sitio (como para no hacerlo después de la cagada de Lekeito) pero no tuve los problemas del año pasado ni con los Élite ni con la horda de GGEE que salía 15 metros por detrás y no 5 como en 2015.

También recuerdo que una de las boyas me la zampé, literalmente, y creo que ahí es donde se paró el Garmin. Pero bueno, la sensaciones que tenía era de estar nadando bien (en el gráfico se ve que voy bastante constante por debajo de 1:30), esta vez con un Orca 3.8, pero que al final me costaba mover un poco más que el Predator.

Según he visto en el FlyBy de Strava, Ibon me pasó en la primera boya de giro y al final me sacó 40 segundos… Pero bueno, 27’40” a 1’27″/100, que está bastante mejor de lo que había hecho este año, aunque sigo pensando que lo podía haber hecho mejor, aunque el pulso va bastante alto, así que tampoco es que vaya dormido en el agua.

Salí muy rápido del agua, como siempre en casa y voy a por mi bolsa. Entonces veo a Ibon que se va. Bueno, más o menos según lo esperado, pero entonces es cuando se empieza a torcer la cosa. Al estar dentro de la bolsa, se ha soltado el visor del Met Drone, exactamente igual que le pasó a Jan Frodeno en Lanzarote, y me paso 40 interminables segundos intentando hacer encajar los dos puñeteros clips en su sitio, mientras noto cómo me pasan triatletas por detrás, el speaker va cantando el nombre de gente que está saliendo del agua (Arnaiz, Aintzane, Gema) y yo sigo arrodillado ahí en el suelo..

Decido cambiar de estrategia y me voy con mi casco y mi visor corriendo hacia la bici, para ver si dándome un poco el aire y con menos gente alrededor soy capaz de meterlo en su sitio.

Me cuesta otros 20 segundos (más o menos, lo que he visto es que tengo alrededor de 1 minuto más en la transición que el resto de gente) pero por fin lo consigo.

Salgo de la transición con bastante rabia, salto encima de la bici, empiezo a meter watios, pero no avanzo…. Bien. Me está rozando la rueda trasera recién cambiada en los hiperaerodinámicos tirantes de la Blue. Joder, ¿¿¿qué más me puede pasar???

Me paro, intento centrarla mientras me sigue pasando gente. Vuelvo a arrancar y ya no queda más que apretar y esperar a que no pase nada más.

La primera vuelta la hago más o menos a la par de Guz y Zubia, lo que no es mal síntoma del todo. En las subidas, Zubia se adelanta y Guz se queda. Mientras que en los tramos llanos, volvemos a pasar a Zubia que va sin cabra y se nota a pesar de llevar acoples largos.

Pero no sé muy bien cómo, de repente, antes de llegar a Zurbano, me veo metido en un grupo de unos de 20 triatletas en los que además de Guz y Zubia identifico a Tejedor, Puigmal, Labayen, Arnaiz, Feliz, Miguel Ruiz, mis compañeros de equipo Ele y Aintzane, un francés (Bielsa) y una suiza de la que hablaré más tarde.

Es momento de parón, en el que aprovecho a beber el Energy de 226ers y pensar un poco. Vamos casi una hora de carrera voy a 250/266 w y 154 ppm. Un poco por encima de lo previsto.

Se nota que en el grupo se va cómodo, pero tengo bastantes dudas de que podamos llegar a Vitoria así sin tarjetas. En lugar en fila de a uno a 10 metros, vamos en dos líneas en paralelo, con lo cual todos los de la izquierda están haciendo blocking, los de la derecha no saben qué hacer y yo me estoy empezando a poner nervioso. Empieza a haber algunos “cruces de opiniones” en el grupo y decido quedarme a cola y evitar problemas hasta que llegamos a Durana al inicio de la segunda vuelta, y decido, no sé muy bien basado en qué, que ese es el momento para lanzar un ataque y marcharme de ahí. Pero ni era el sitio, ni las condiciones. Pensaba que al dar el viento de cara se podría endurecer un poco la carrera en esa zona, pero se ve que me equivoqué. Era un grupo de mucho nivel, en formación cuando menos rayando la ilegalidad, y 8 minutos a 280w no me sirvieron absolutamente para nada. Sólo para cansarme.

En la subida a la presa desisto y vuelvo a quedarme a cola para recuperar un poco y gestionar mejor la distancia de drafting. Y al llegar a Landa, comienza el despelote del que tanto se ha hablado y que supuso la descalificación de muchos participantes. Se sabía que los primeros grupos del Half íbamos a coincidir con los menos rápidos del Full. No hacía falta hacer muchas cuentas. Todos sabemos lo que cuesta dar una vuelta al pantano, y si no, no hace falta más que mirar nuestros Stravas, que estamos hartos de dar la vuelta al pantano. Eso, o calcular que iremos entre 38 y 41 km/h, por lo que si la vuelta es de 40 km y casi todos nadamos en alrededor de 30 minutos…. Y si los participantes en el Full salen entre 5 y 10 minutos más tarde, y muchos nadan en 1h10… Por eso se definió un punto de confluencia en Landa donde estaba permitido invadir el carril contrario, tal como se explicó en la charla técnica. Ahora bien, si se forman los pelotones que se formaron en los 5 primeros kilómetros en el Full, porque NO SE CABE… No hay nada que hacer.

Ya vale de echar la culpa al triatleta. Ahí es imposible. No se cabe. Los vídeos y fotos de la natación quedan chulísimos, pero para dejar 10 m de distancia a una velocidad media de 36 km/h, (10 m/s), no pueden salir del agua más de 1 triatleta por segundo. O sea, 60 triatletas por minuto. Y si alguien se toma la molestia de mirar las clasificaciones, en la zona media de cada carrera (tanto Half como Full) salen 100 tíos por minuto. NO SE CABE. Da igual que sea Vitoria, Mallorca o Kona, por citar los últimos ejemplos en los que se han dado situaciones parecidas-.

En el triatlón, como en casi todo, a estas alturas está todo inventado y aunque las situaciones van cambiando ya hay soluciones para los problemas que se están creando últimamente. Salidas por GGEE, Rolling start… Hay muchas opciones: Para mí, la ideal es una salida de entre 100 y 200 triatletas que quieran ir a “disputar” la carrera (una salida de 20-30 triatletas me parece descafeinada) y el resto en Rolling start, ordenados por tiempos estimados por cada triatleta.

Sigo: Antes de llegar a Marieta estuve a punto de irme un par de veces al suelo o tirar al de al lado como se ve perfectamente en esta foto de Jorge Morales al intentar adelantar a participantes del Full que iban casi por la línea, a pesar de ir gritando “IZQUIERDA, IZQUIERDA IZQUIERDA!!!” durante kilómetros.

Al llegar a Marieta, el minúsculo arcén de esa carretera desaparece, con lo cual todavía sufrimos un efecto embudo. Y ahí decidí que ya valía. La carretera está cortada en sentido contrario, había visibilidad y decidí invadir en 30 cm el carril contrario. Y entonces llegó una juez y me dice que estoy descalificado por eso. Me quedo petrificado. No puede ser. Acabo de pasar a 300 tíos en PELOTÓN y me descalifican a mí por una acción que ni supone peligro para nadie, es más, es por mi propia seguridad y la de los que me rodean, ni saco ventaja alguna ¿y me descalifican? Le dijo a la juez que por favor se lo piense, pero me dice que he invadido carril contrario, le veo apuntar algo en la libreta (sin sacarme tarjeta de ningún color, detalle importante) y se larga de allí como si nada.

Pasan unos minutos en los que me quedo completamente hundido. Me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, coger el cruce de Maturana y marcharme a mi casa, colgar la bici, olvidarme de todo el puñetero año que estoy pasando y dedicarme a otra cosa… A veces parece que la gente no se da cuenta de lo que significan algunas carreras para la mayoría de nosotros y de lo poco que cuesta echar por tierra tanto trabajo e ilusiones. Pero me acordé de un triatlón de Hondarribi donde me sacaron la que hasta ese momento había sido mi única tarjeta en 15 años y que luego no se hizo oficial (por lo que llevo 15 años sin tarjetas) y decidí seguir hasta el final. Pero claro, no es lo mismo. Cuando hay que apretar para que el grupo no se marche, la cabeza no funciona igual, las piernas parece que pesan más, eres menos agresivo, … y final me quedé descolgado, con el francés, la suiza a la postre ganadora de la carrera que hizo a rueda del francés desde Hermua hasta Vitoria en una de las actuaciones más bochornosas que he visto en mi vida y Etor Mendia. Pasado Salvatierra, adelantamos a Beñat Arnaiz, que parece que está bastante tocado, y empiezo a ver que el ritmo que se está llevando en la bici, con el calor que va a hacer en la carrera a pie, pueden pasar factura y me animo un poco, creyendo que he hecho bien “decidiendo” seguir a mi ritmo y no obcecarme con el grupo grande.

Al final del sector de bici, 242w/255 np y las 152 ppm de casi siempre en esta distancia. Se ve claramente cómo los últimos 25 km iba bastante tostado, con la potencia bastante por debajo de la media. (40 minutos a 220w, en los que perdí unos 2 minutos con el grupo)

Transición en la calle Olaguibel, brutal, como el año pasado y me cantan el puesto 23 o 24 con la suiza tramposa justo detrás. Y otra vez la misma historia del año pasado con el casco. Da igual lo que se diga en la charla técnica, lo que ponga en el Reglamento. ¿Igual había que empezar a hacer las charlas técnicas obligatorias para los jueces? Por lo menos para que todos oigamos lo mismo y juguemos a lo mismo. El caso es que otra vez, nos hicieron correr con el casco y todavía no sé por qué. Pero ya me lo había quitado y corrí con el casco puesto como pude, el visor se cayó (menos mal que los voluntarios sí que están a todo, me lo recogieron y me lo guardaron (Gracias!!)

Y llego a la carpa de la Plaza de los Fueros. Calcetines, gel de cafeína y salgo con los ánimos del enorme Ieltxu!

Nada más salir de la carpa veo a Tejedor que se ha retirado. Así que empezamos a descontar. Llevo los cuádriceps un poco cargados, así que me lo tomo con calma, y con el recuerdo de lo rápido que empecé en 2015 para luego terminar arrastrándome, y viendo el calor que hace, decido levantar para buscar un ritmo entre 3:55 y 4:00 y no un 3.45 que no voy a poder aguantar. El ritmo parece lo suficientemente bueno como para ir remontado y antes de terminar la primera vuelta ya voy el 14º, encontrándome bastante cómodo.

Pero en el km14, empieza la crisis de todos los años. Igual cuando consiga meter más volumen corriendo consiga retrasarla, pero con mis 50-60 km mensuales, parece que va a seguir así, por lo que toca tratar de aprender a gestionarla de la mejor manera posible. Veo que llevo el pulso por encima de 170 ppm. Intento quedarme en 4:20 y que no pase de ahí el pulso. Sé que si paso el infierno de las universidades, los últimos 2-3 km son mucho más llevaderos.

Me he colocado en el puesto 12, no veo a nadie por delante, así que me centro en asegurar mi puesto, no liarla y disfrutar de los últimos metros.

Al llegar a meta, sale mucha, mucha rabia de mi interior y por una vez, me lo dedico a mí, porque nadie, nadie, sabe lo que he sufrido en los últimos meses, y para una alegría que tengo me la quedo para mí. Me importa una mierda que pueda quedar egocéntrico, egoísta, que se me critique… A la mierda. Este momento es para mí.

Pero en cuanto paso por debajo del arco, me acuerdo de que tengo un problema bastante gordo que solucionar con los jueces, y que tengo que intentar que una decisión injusta no acabe con esto. Así que voy a buscar a Marta San Martín, le cuento lo que ha pasado y pregunto cuál es el procedimiento para reclamar. No ha llegado ninguna notificación de mi tarjeta, así que me voy al masaje, a coger las cosas de las transiciones, con un regusto agridulce y sin poder sentirme realmente contento a pesar de haber hecho una de las mejores carreras de mi vida a pesar de todo… A las 15:30, sigue sin llegar ninguna notificación de mi tarjeta y decido irme a casa. Hay 48 horas para reclamar, así que tampoco pinto nada ahí y me voy a descansar par volver a ver luego el final de la distancia ironman.

El lunes se publicaron las clasificaciones y ahí aparecía. Puesto 12º. Ni rastro de la tarjeta, que recuerdo que no llegaron a sacarme, y así quedó la cosa, pero el mal rato que pasé durante la carrera y en las horas posteriores no me lo quita nadie.

En cualquier caso, sigue siendo la carrera más especial para mí, sigo creyendo que tiene potencial para ser un triatlón de referencia en Europa, pero espero que se nos escuche y se ponga solución a los problemas que todo el mundo ve que existen.  Así que el 9 de julio de 2017 volveré a estar en la salida de la playa de Landa buscando mi carrera perfecta.

IM Barcelona CdA analysis.

Due to the variety of nationalities and number of triathletes that raced this past weekend in Ironman Barcelona at Calella (Spain), I have decided to write my first post in this blog in English.

The aim of this post is to give my opinion, as usual with numbers, about what happened there: one of the most important frauds in the history of our sport, at least in Spain.

 

Some time ago I wrote an explanation of the physics and the equations that described how power transferred to the bike is employed and shared between: aerodynamic resistance power, rolling resistance power, climbing power and friction resistance power ( Aerodinámica en la bicicleta). It is written in Spanish but as math’s language is international and there are lots of blogs and websites describing this, I will not talk more about this.

However, I will use the equations explained in that post to show if the vast majority of bike splits (and as consequence, also the running splits) are reliable.

I will use some data from the longest Strava segment of the race I have found: Strava segment 5727036 , and I will assume the next hypothesis:

  •  0% climbing: 29 meters in 71 km can be assumed as completely flat, so no climbing power is need,
  • no friction resistance: it can be usually neglected, and moreover, as in this case I will compare different performances.
  • no acceleration or inertial power: There are no curves, no braking, only big roundabouts, and it is a non-drafting race, so no big accelerations would be expected.
  • no wind. In this case, we can assume this as the road is a straight line, 180 degrees roundabout, and again the same straight line. So in the case there was any wind, it would be compensated during the whole lap.

So, in this case the Power applied for each cyclist is considered employed only in aerodynamic resistance and rolling resistance, that is:

P= Paero+ Pfriction = 0.5*r*v3*CdA + M*g*crr*v

These simplifications are penalizing CdA, as the neglected power (friction, acceleration and climbing) are being accumulated in Paero, and as consequence, in CdA, so values obtained will be higher than those that can be found in some other articles. For people not familiar with CdA values, here you have some examples: http://www.cyclingpowerlab.com/cyclingaerodynamics.aspx

Therefore, if we consider:

r= 1.2

M= 75 ( triathlete+ bike) (conservatively low, as a bigger mass would derive in a even lower CdA)

Crr=0.004,

We can obtain the next CdA for several combinations of applied power and speed obtained.

Anyway, from my experience I think I can say a 0.27 is a quite good CdA, and values below that are difficult to achieve and maintain during 180 km, and moreover, difficult to run consistenly 42 km after more than 4 hours in that position.

We have two examples from this race that we now were completely legal:

Joe Skipper (PRO) (data from Strava): 40.4 km/h, 304w. I assume 86 kg, so CdA would be 0.314.

Michael Alonso-McKernan:(ironman barcelona drafting.html): 178 km ,85 (75+10) kg, 38.7 km/h, 251 w. CdA= 0.289.

Both Joe and Michael have with good time trial position, good material and they are not big men. So we can have an idea how difficult to achieve a CdA= 0.26 is… Now, just take a look to the Stratospheric speeds at the  Strava segment , then look to the power column, and the go to this post table and check in how many cases the CdA obtained is reliable. I have marked in yellow the suspicious ones, and in red the one that are more than suspicious.

It is a shame that we would never be able to check the power files of all these splits that then, could run “fresh”. But well, at least, in addition to the videos and photos, we some physic base to decide if we believe or not some amazing performances. Some of them can seay that they were in legal groups, and that save some watts… Well, it is already measured in wind tunnel that the improvement can be between 5 and 12 w, that can be translated to 0.009-0.020 in CdA. Not more.

Sadly, I think this is a lost battle as everybody in Calella think that it was a great success: Ironman company earned money and “athletes” achieved their (nosense) target time record (404 sub10h) and probably next year we will have exactly the same scenario. And let’s see what happens tomorrow in Kona. Bad month for the Long Distance Triathlon.

Challenge Vitoria 2013. DNF. La crónica que nunca quise escribir.

En Vitoria éramos unos cuántos los que teníamos esta carrera entre ceja y ceja después del Mundial de 2012 que tan buen recuerdo nos dejó a todos. Como ya he escrito últimamente, no llegaba muy seguro de cómo estaba. Era un mar de dudas,  a pesar de que el último mes había entrenado mucho. No sé si bien, pero por lo menos mucho. En bici no acaba de ir fino, los números seguían sin salir, pero por lo menos metí buen volumen.

También dije que en las dos últimas semanas no estaba recuperando tan bien como en las 4 anteriores y los últimos 4 días antes del domingo, me encontraba realmente cansado y con unas ojeras que no terminaban de marcharse y que no suelen ser buen síntoma. Para terminar de arreglarlo, no sé muy bien por qué, no creo que fueran los nervios, el sábado pasé 5 veces por el baño.

El domingo, día de la carrera, me levanté mejor. Sin demasiados nervios, pero creo que sin ser consciente, tampoco sé por qué, de lo que me venía por delante. Esta sensación ya la había comentado con mis amigos los días anteriores. El hecho de correr en casa, evidentemente es una ventaja, pero no acababa de hacerme a la idea de que era un ironman a lo que me enfrentaba.

Preparé la bici y me fui enseguida a calentar al agua. Me encontraba bien, con ganas de volver a nadar bien y de hacer una carrera agresiva dentro de lo que un Ironman puede permitir.

Nos ponen la musiquita épica, y me empiezan a salir las lágrimas… por fin ha llegado el momento, tras charlar un ratito con Guz que estaba estratégicamente colocado para quitarnos los nervios con su verborrea, me pongo en la esquina izquierda, para evitar las algas. Busco a Patri pero no la veo. Sólo espero que no se pierda la salida por llevar la dichosa bomba al coche.. Se da la salida por sorpresa y arranco como un loco. Primero en el agua de mi zona con bastante diferencia. Braceo fuerte sin volverme loco. Por la derecha van algo más rápido, pero aguanto hasta pasar las algas para tirarme hacia ellos y “que me lleven” como me ha dicho Guz.

Se han ido 3 ó 4 por delante, y nos quedamos un grupo perseguidor bastante amplio. Me coloco en el medio, pero enseguida veo que puedo subir algunas posiciones sin demasiado esfuerzo, así que voy remontando por la izquierda, hasta que llego a la boya del 1400 el tercero o cuarto del grupo. En el giro, me meto agua en el neopreno para refrigerar, localizo la boya, veo que hay brazos por delante y que la referencia de la isla de los conejos está clara, así que  en cuanto veo que los que tiran de mi grupo se desvían un poco, no lo dudo y me pongo a tirar. Me encuentro realmente cómodo, así que no me preocupo demasiado de si me estoy desgastando por tirar o no. Sólo de llevar bien la respiración y no perder el rumbo.

Seguimos así hasta que en la última boya, que realmente son dos, hay que enfilar ya hacia la salida, pero están muy muy lejos de la orilla y estoy notando que se está levantando bastante oleaje por el viento y la corriente nos va a alejar de la orilla, por lo que hay que corregir bastante el rumbo.

Veo mucha gente en la transición. Aguanto hasta tocar las piedras con la mano y me pongo de pie. Nada de mareos y el primero del grupito, que siempre mola.

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Oigo mi nombre desde un montón de sitios, pero sólo me preocupo de buscar mi bolsa, ponerme los calcetines bien, las zapatillas de ciclismo y salir muy rápido hacia mi bici. Con la hierba se corre muy bien con las calas y me sorprendo de lo rápido que voy. Transición normal y a dar pedales. Objetivo: 190-200w y 140 ppm. Así 180 km y tres vueltas a un circuito al que nadie le ha dado más vueltas que yo (y si no, que me lo demuestre aquíJ)

Borja ya me dijo que el sábado andaba mucho viento sur por Salvatierra y Guz también me ha avisado de que a las 7:30 ya soplaba. Así que desde el primer momento, me quito de la cabeza el 9:30 que tenía como objetivo (un saludo a todos los que no me creyeron cuando dije que esto no era Calella) y sólo pienso en hacer un buen puesto.

Pero en cuanto doy cuatro pedaladas y me acoplo, veo que algo no va bien. Me duelen muchísimo los cuádriceps y acabamos de empezar. Pienso que igual es que al cambiar de Powertap en la última semana los watios son diferentes a los que he estado moviendo todo el año porque el anterior estaba algo descalibrado… pero el pulso también está en su sitio. Lo que no funcionan son las piernas. La clave de un ironman es bajarse a correr fresco y llevo las piernas reventadas en el km10. Desde luego, así no iba en Calella hace dos años. Bueno, hay que seguir. Me centro en seguir el plan: mantener los watios siempre que no se me dispare el pulso, ir acoplado, tomar un gel en cada avituallamiento con agua y refrescarme las piernas con agua para aliviar el dolor.

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En el primer paso por Zurbano ya me ha pasado gente de mi grupo, nos hacemos un pequeño pelotón que convierte el paso por el avituallamiento en un pequeño caos y cojo mi bidón de Energy congelado que tenía que coger dentro de 60 km, pero ya que me lo puso Nai en bandeja, lo cogí por si acaso. Ahí empecé a ver que no iba a poder terminar.

Y así durante 120 km más. Cada vez con más viento y cada vez más dolor. Sólo desde Vitoria a Arroiabe el viento era favorable. Hasta Gordoa cruzado y luego ya de cara. Infernal. Poniendo el plato pequeño tras la bajada de Ilarraza… En todo el año no ha hecho un viento sur así y tiene que soplar el día que peor me encuentro de piernas. En el último paso por Salvatierra empiezo a notar un sospechoso dolor en la parte interior de la rodilla. No sé si con las prisas de la transición no me he apretado bien la BOA de las zapatillas y no he llevado el pie en su sitio, pero ese dolor tampoco lo he tenido en todo el año. ¿Algo más que me pueda pasar? Claro! El dolor de tripa. También empiezo a notar la tripa hinchada. Cada vez me entra peor todo, y cojo un trozo de plátano para meter algo más natural al cuerpo. Los geles ya no me entran y el Energy lo tengo que tomar en sorbitos pequeños. Visto el panorama, decido levantar el pie. Es la única posibilidad que tengo de acabar. Ya veo que voy a pasar de 5h20..así que con las piernas que llevo no bajo ni de 10 horas.. Pero hay que terminar. Está siendo un día muy duro y creo la gente lo va a pagar corriendo.

Llevo tiempo pensando si cambiarme de ropa o no para correr. Pero decido hacerlo porque llevo ya rozaduras en los muslos y hay que asegurar, aunque la verdad es que con mono corro muy bien. Así que llega la transición, entrando a Vitoria por las rotondas por las que paso cada día que vuelvo a casa de entrenar, pero castigadísimo. Sin querer aprieto en Olaguibel ante los gritos de la gente. Quería soltarme antes las zapatillas, pero prefiero animarme un poco antes que ganar 5 segundos.

Me cambio de ropa completamente en la carpa y salgo a correr. Veo a Patri, a mis padres, un montón de gente, pero no voy bien de piernas y en cuanto doy 5 zancadas soy consciente del barrizal que tengo montado en el estómago.

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Al principio pienso que es flato, pero va a más. Es toda la tripa y el dolor es insoportable en cada paso. No sé cómo apretarme la tripa para que me moleste menos. Eneko, Pedro, Aitor, gente con muchísima experiencia que me dice que esto es muy largo y que se terminará pasando. Me meto al autobúswc, pero no sale nada. Sólo eructo una y otra vez. Me paro donde Pedro y le digo que a ver qué hago. Me dice que haga unos ejercicios de respiración, pero no consigo más que sentir que me asfixio. Mucho triatletas me animan al adelantarme (voy andando mucho tiempo). Todos me dicen lo mismo. Que poco a poco.

Al acercarme al centro lo vuelvo a intentar. La gente se da cuenta de lo que estoy sufriendo y me anima más. Me emociono, siento una rabia terrible, y sigo corriendo mientras rompo a llorar. Vaya numerito. Jorge García me pregunta si estoy bien. Le digo que sí. Mentira cochina (tampoco es tonto, voy corriendo encorvado) pero no quiero que me paren. Parece que se me va pasando poco a poco, vuelvo a adelantar algunos puestos y parece que la cosa puede mejorar. Sólo quiero llegar al km 20, con la esperanza de que la gente que me ha pasado en bici (creo/espero que en muchos casos por encima de sus posibilidades) empiece a flojear, pero no llego.

Al llegar al Estadio me empieza a molestar mucho más la rodilla y definitivamente me hundo y me vuelvo a parar. Tendría que tomarme un gel para coger algo de energía porque empiezo a notarme vacío, pero es imposible seguir así. Me quedan 27km, que al ritmo que llevo van a ser más de 2 horas y definitivamente me rindo. No encuentro ninguna razón para seguir arrastrándome. Esta no es la carrera con la que llevaba meses soñando, visualizando en cada uno de mis entrenamientos. Es una puta mierda y no quiero seguir así. No quiero seguir forzando la rodilla. Pienso que en Castro tendré otra oportunidad dentro de 14 días y por ser finisher lo puedo echar todo  a perder. Así que me paro. Me giro y me doy  la vuelta. Guz hace un último intento desesperado por convencerme, pero me ve la cara y desiste enseguida no hay nada que hacer.

Esta tarde he leído la crónica de Raúl Amatriain. Siento exactamente lo mismo que él. Rabia por haber abandonado, dudas por haberme rendido, pensando que tal vez podía haber seguido. Pero cuando uno decide abandonar en una cita tan especial es por algo. Más cuando estoy en la temporada que más he entrenado porque sabía que podría ser la última buena pero es en la que más estoy sufriendo.

Miro mis objetivos, los resultados de este año… Y no me queda otra que seguir. Lo voy a seguir intentando. Voy a descansar unos días y volveré a intentarlo en Castro el día 11 y en alguna prueba más que caiga por septiembre, porque así no me voy a quedar.

Autoafirmación.

Los días previos a cualquier carrera, pero más en un ironman, son días de cansancio, nervios y sobre todo muchas dudas.

Para lo primero, no queda otra que descansar. Sin abandonar completamente el entrenamiento, pero me gusta intentar dormir un poco más de lo habitual (otra cosa es que lo consiga) y no hacer cosas que me cansen mucho. Este año tenemos la suerte de tener festivo el jueves y viernes, así que la situación es inmejorable, si no la lías haciendo cosas que no tienes que hacer.

Respecto a los nervios, creo que estoy más tranquilo que en otras ocasiones. Hasta hoy, he tenido tanto trabajo y tantas otras cosas en la cabeza (avería del Powertap con todo lo que ello conlleva) que pensar en la carrera ha sido difícil. El hecho de correr en casa, dormir en casa, comer en casa, no tener que viajar… es impagable. No he mirado ni competidores (es complicado porque es imposible saber quién está en tu grupo de edad), he hecho las cuentas de watios porque me la han pedido mis amigos y no le he dado demasiadas vueltas a los tiempos (alguna sí, claro, tampoco vamos a engañarnos).

Y las dudas. Aparte de las clásicas del material (que salvo la bici y las zapatillas, todavía no tengo decidido), las más importantes son las relativas a mi rendimiento. El “¿seré capaz?” “¿Voy bien preparado?”. Así que comparación al canto. He cogido las últimas 7 semanas de preparación de mis últimas tres carreras de Larga Distancia: Callella 2011, Vitoria 2012, Vitoria 2013.

Para empezar, volumen total.

Total (-8 a -2)

Calella 2011

Mundial 2012

Vitoria 2013

natación

67.0

50.2

51.7

bici

1903

1265

1755

carrera

152

148

239

He nadado menos que para Calella, pero algo más que para el Mundial. En el IM, la natación tiene la importancia que tiene, aunque no me guste.

Volumen de bici parecido al de mi anterior  (primero y último hasta la fecha) Ironman y más que para el Mundial, lógicamente ya que sólo eran 120 km.

He corrido bastante más que para las dos últimas carreras. Hay gente que dice que el Ironman es un duatlón mojado. A mí me parece que para un Grupo de Edad, es una maratón cansado, así que de esa forma lo he entrenado. Mi objetivo principal es no sufrir las penurias de Calella corriendo. O por lo menos, que dure mucho menos.

De todas formas, creo que el análisis se queda un poco cojo si no se tiene en cuenta que empecé la preparación con el hierro muy bajo, lo que me obligó a meter el volumen de forma muy gradual. Así que para entenderlo bien, primero he dividido por semanas y disciplinas:

 072513_0706_Autoafirmac1072513_0706_Autoafirmac2072513_0706_Autoafirmac3

Y después he hecho la misma tabla de volumen, pero aplicada sólo a las últimas 4 semanas, que con horario de 7 a 15, y un poco mejor de estado de forma, ha sido cuando he empezado a entrenar DE VERDAD.

Total (-5 a -2)

Calella 2011

Mundial 2012

Vitoria 2013

natación

29

31

31

bici

906

893

1160

carrera

57

103

188

La diferencia, sobre todo con Calella yen la carrera a pie (donde estaba tocado del psoas y tendones de Aquiles) creo que es notable. Lo mismo pero en promedio semanal:

Promedio (-5 a -2)

Calella 2011

Mundial 2012

Vitoria 2013

natación

7

8

8

bici

227

223

290

carrera

14

26

47

Si con estos números no soy capaz de hacerlo bien en el que va a ser mi último ironman en mucho tiempo,…. Pues será que no valgo para esta distancia y punto. Pero yo más no puedo hacer. Así que el domingo, a disfrutar del circuito (mi circuito) y a sufrir corriendo, pero con el sufrimiento que mola, no el de no poder moverse.

Challenge Maresme 2011. Análisis.

Como le he dado bastantes vueltas a la carrera durante estas dos semanas, para hacer el análisis no me ha hecho falta demasiado tiempo. Sí conseguir rescatar los dispositivos de descarga en medio del caos que es mi vida en las últimas semanas: el pincho del Garmin todavía lo estoy buscando..

Natación

Era lo que menos preocupaba. Con unas cuantas sesiones de 4000 a las espaldas en los últimos meses, un neopreno que no me cuesta nada mover y, como dije en la crónica, el sector que menos importa en esta distancia, sabía que andaría entre 1hora y 1hora 5minutos. Estuve en el límite inferior y disfruté mucho nadando.

Probablemente no haga falta nadar tanto, (“tanto” para mí son 12000m/semana), e incluso con 2 días/semana podría valer, pero lo he hecho por 3 motivos.

-Nunca sabes cómo estará el agua el día de la carrera. He visto mar muy malo en Calella y otros puntos del Mediterráneo y el esfuerzo requerido puede ser mucho mayor del esperado, por lo que ir bien preparado puede ahorrar muchos disgustos.

-cuanto más sobrado vayas, más descansado sales para coger la bici.

-puro respeto al triatlón.

Diferencias en la clasificación: Clemente, uno de los mejores nadadores del circuito mundial, me sacó 12 minutos y Peláez 2 minutos. Creo que estuve en mi sitio. El ganador de mi grupo salió en 1h07′ (pero corrió la maratón un minuto más lento que Clemente Alonso!!).

 

Ciclismo.

Cuándo uno entrena y compite por watios, la primera pregunta es: ¿a cuántos watios vas a hacer el ironman?

La respuesta tirando de bibliografía es: entre un 70% y un 75% del FTP.

Ah!, pues muy fácil: O sea, FTP X 0,7.  Claro, siempre y cuándo sepas cuánto es tu FTP (Functional Thresold Power), que como ya sabréis los que frecuentáis este blog, son los watios máximos que se pueden hacer en una hora a tope (Functional Thresold Power). Y que también puede sacarse haciendo un test de 20 minutos a tope y multiplicando ese valor por 0,9.

Pero como también sabréis los que sois más fieles al blog, no me fio en exceso del test de 20 minutos, y nunca he hecho en llano 1 hora “all-out” (lo más cercano esta temporada ha sido la subida a Belagua en el tri de invierno de Isaba (270w)).

Además, mi capacidad de meter watios ha cambiado al levantar el manillar y el sillín, (puede que también el llegar a 1000km/mes), por lo que hice el siguiente estudio sobre datos de competición (que al final son los buenos de verdad).

2,5h FTP IM IM
prom NP 82% 85% IF 70%FTP 75%FTP
Arenales 203 220 248 259 173 181 186 194
Half Maresme 215 224 262 264 184 184 197 198
Vitoria 211 224 257 264 180 184 193 198
Malvasía 223 244 272 287 190 201 204 215

 

1º determino el FTP en función de los resultados de algunas carreras. Según bibliografía especializada, en Half, el promedio resultante de watios está entre  el 80 y 85% del FTP y la normalizada en aproximadamente el 85%.

Así que haciendo la cuenta al revés, de cada prueba puedo sacar el FTP que tenía en cada momento de la temporada (con mi estado de forma y posición en la bici en ese momento). Tengo dos valores, el que viene del promedio y el que viene de la normalizada… Se ve que sale un poco más alto en el de la normalizada. Aplicaremos el teorema del Valor Medio o punto gordo, o sea, el promedio de las dos.

2º Así que una vez conocido o estimado el “FTP auténtico”, toca sacar los watios de IM. Del rango 70-75, cojo la del 70%, ya que es mi primer Ironman y sé que voy a ir muy justito en la carrera a pie.

Por lo tanto, la cosa tendría que estar entre los watios de Vitoria (con manillar abajo) y los de Malvasía (manillar arriba, 74 km en lugar de 90 y dos subidas cañeritas). O sea, 182 inferior y 195 superior.

Y como siempre digo, el pulso a largo plazo. En los entrenamientos he visto bastante claro que a 140 ppm voy muy bien, (10 ppm menos que en el half), o sea un 74% de mi pulso máximo, con lo que también cuadra con lo que se lee por ahí.

El resultado tras 180 km: 182 w y 140ppm.

O sea, que me quedé en el límite inferior de watios, probablemente por el calor y porque arriesgué poco, sabiendo lo que se me venía encima. Y visto lo visto después, menos mal…

Con un poco más de detalle, dividido por horas, se ve que empecé un poco fuerte, y poco a poco fueron bajando los watios, hasta que en la última hora, bajaron bastante. También bajo el pulso, o sea que además de un bajón del estado físico, también levanté un poco el pie.

Hora P(w) ppm cadencia
1 196 144 87
2 188 141 85
3 185 140 84
4 182 141 84
5 162 138 80

 

De lo que más contento estoy es de lo rápido que fui con sólo 182w, 188 cm y 72 kg: 35,2 km/h.

Me sale un CdA promedio de 0.280, suponiendo un Crr de 0.003 (que es el que supongo siempre) y despreciando el viento. Creo que para mi estatura está bastante bien, y después de tantas vueltas que le he dado a la posición, a las ruedas, a las laminar cover, al casco… todo funcionó.

De todas formas, he calculado el CdA por tramos, ajustando el viento para que el CdA cuadre a la ida y a la vuelta.

12/02/2011

1vuelta 2vuelta

3vuelta

Ida vuelta Ida vuelta Ida

vuelta

Potencia

196 188 189 179 171 160
velocidad bici (km/h) 36,81 36,04 34,21 36,67 32,46

35,8

vaire (m/s)

0 0 2 2 2,5 2,5

vaire (km/h)

0 0 7,2 7,2 9

9

ang incidencia 90 90 110 70 110

70

temperatura

22 22 24 24 27 27
densidad aire 1,2 1,2 1,2 1,2 1,2

1,2

crr

0,003 0,003 0,003 0,003 0,003 0,003
M 82 82 82 82 82

82

Prod

24,7 24,2 22,9 24,6 21,8

24,0

vaparente (m/s)

10,2 10,0 10,2 9,5 9,9 9,1

vlateral (m/s)

0,0 0,0 1,9 1,9 2,3 2,3
Paero 171,3 163,8 166,1 154,4 149,2

136,0

angulo aparente 0,0 0,0 10,5 11,2 13,4

14,5

CdA promedios 0,267 0,272 0,281 0,280 0,283

0,276

 


Se puede ver que:

– el viento levantó a partir de la segunda vuelta, pero que no hizo que me variaran los watios en función de cómo me pegara el viento (al final el viento de la Llanada ha servido de algo…:)

– aunque el drag de las ruedas aerodinámicas se reduce con el ángulo aparente, en el global del ciclista, aumenta.

Clemente me sacó nada más y nada menos que 38 minutos, el que ganó de mi grupo y Peláez me sacaron 15 minutos.. Demasiado. O sea, que hice lo que tenía que hacer, pero hay que entrenar más.

 

Carrera a pie.

Sabía que lo que pasó podía pasar… pero no de semejante manera. La idea era salir a 4.30, pensando en que hacia el 15 bajaría a 4.45, y hacia el 25 me arrastraría a 5’/km. Así que pequé de optimismo. Con los entrenamientos que llevaba de carrera a pie lo normal creo que es lo que pasó. Que el 4.45 se convirtió en 5 y el 5 se convirtió en 6 largo… El malestar de la tripa también cuenta, pero no fue la causa. Y los tendones de Aquiles, pues parecido.

Pongo los pasos por kilómetro.. para una vez que hago una maratón, los pongo todos.

km ritmo pulso
2 04:17 148
3 04:27 145
4 04:23 152
5 04:48 147
6 04:32 148
7 04:33 153
8 04:27 149
9 04:28 152
10 04:35 151
11 04:26 147
12 04:44 150
13 04:42 151
14 04:33 155
15 05:16 149
16 04:55 143
17 04:57 151
18 05:46 142
19 05:05 147
20 05:11 148
21 05:26 138
22 05:11 142
23 06:04 135
24 05:33 135
25 05:21 136
26 06:06 134
27 05:51 139
28 06:39 143
29 05:47 150
30 05:56 151
31 05:51 146
32 06:04 139
33 05:52 139
34 06:22 137
35 05:50 159
36 06:24 155
37 07:15 153
38 06:09 176
39 07:11 157
40 06:17 182
41 05:50 173
42 05:22 159



 

Fui bien hasta el km 15. Luego, tocó sufrir, y mucho. Caída libre.

En este aspecto la conclusión es clara: no puedo ir a un ironman corriendo un día por semana y pasando sólo dos veces de hora y media en los dos últimos meses. No es que no lo haya hecho porque no me haya apetecido, si no porque llevaba el cuerpo muy justo para correr. Así que o consigo poder entrenar más la carrera o no volveré a correr un ironman.

Por seguir con la comparación aunque aquí no viene mucho a cuento, Clemente me sacó 55 minutos (lo mismo que el animal que ganó mi grupo) y Peláez que hizo un carrerón brutal, 29 minutos, con 3.22, que era lo que yo pensaba hacer…

 

RESUMEN

La preparación específica de esta carrera ha sido de dos meses. En agosto lo llevé bastante bien, entrenando mucho y a gusto. Pero en septiembre, con la vuelta al horario partido, me agobié bastante porque veía que no llegaba a todo (ni entrenamientos ni a nada en mi vida en general) y los problemas físicos no acababan de remitir.

Respecto al resultado, en el momento y durante toda la semana siguiente, me jodió mucho no bajar de 10 horas. Son 6 asquerosos minutos, pero queda mucho mejor el sub10…

Sin embargo, creo que con la preparación que llevaba creo que hice una muy buena carrera hasta donde el cuerpo me aguantó.

Y ahora viene lo de siempre: entrenando más, sé que lo puedo hacer mejor, que todavía hay margen. Sobre todo en la carrera a pie. Pero necesito que el cuerpo me aguante y que yo esté dispuesto a seguir sacrificando cosas de mi vida para bajar, digamos 20 minutos, en una carrera que además te cobran más de 60.000 de las antiguas pesetas por participar y no te dan ni una foto de recuerdo en buena calidad.

Lo que es seguro es que el año que viene no repito. Después, ya veremos.

 

Challenge Maresme 2011. Crónica.

La semana previa a mi primer ironman (ya me he cansado de escribir lo de “distancia ironman”), estuve mucho más relajado que para cualquier otra carrera del año. Puede que el golpe en la cabeza del sábado anterior, que me dejó el cuello tocado toda la semana, me preocupara más que la carrera en sí misma, o el ajetreo de las obras en casa, o una semana bastante problemática en el trabajo, o el estar preparando a la vez las vacaciones que empezaban 12 horas después de terminar la carrera… Un cúmulo de circunstancias, pero que me vinieron muy bien para llegar descansado. Porque aunque no nos demos cuenta, los nervios cansan, y mucho.

Llegamos a Calella el viernes bastante tarde, hacia las 23.00,  pero nada más llegar, me cambié y salí a correr 20 minutillos. Nunca había corrido a esas horas, pero me gustó. Me acerqué hacia la zona de boxes, y pude ver el arco de meta. Ese arco que tantas veces he visualizado estos meses mientras entrenaba y estaba igualito a lo que me imaginaba.

El sábado por la mañana, charla técnica, recogida de dorsales y vuelta por la feria, donde había más o menos lo de siempre y no nos detuvimos demasiado en los chiringuitos, aunque sí lo suficiente para echar unas risas y hacer un poco el payaso.

 

Estuve hablando un ratillo con el futuro ganador de la prueba (yo tenía clarísimo que iba a ganar), y  también tuve la oportunidad de probar una de las cabras que más me gustan (creo que en empate técnico con sólo la BMC TT01). La Blue Triad SL, con Di2. Poco que decir.. creo que en la foto se ven las babillas colgando…

Después, dejar la bicifull-equipe, en boxes y a cenar. No hubo pasta party, porque era el viernes (¿será para que dé tiempo a digerirla?) así que nos la montamos en el apartamento, que para eso habíamos tirado la casa por la ventana con unos apartamentos con microondas y todo.

Pero fue meterme a la cama el sábado y toda la tranquilidad desapareció de golpe. Dormí mal y a las 4.30 me tuve que levantar para hacer mi primera visita al baño. No voy a contarlas todas, que luego mi madre me riñe por el tufillo escatológico que cogen las crónicas, pero sí que fueron más de las habituales. Algo ya no iba bien.

En el camino desde el apartamento hacia boxes, aparte de hacer la pichonada de no coger chaqueta y ser el único que iba en camiseta (es lo que tiene ser de Vitoria y creerse que en el Mediterráneo siempre hace calor), no soy capaz de decir ni una palabra, así que Borja se marca un buen monólogo, aunque también le noto tenso. Echo de menos la musiquilla que me había preparado para la ocasión, pero el ipod se quedó en el apartamento.

Una vez dejado todo en las bolsas en la carpa, hinchadas las ruedas, sacada foto para el facebook y puesto el neopreno, nos vamos al agua para intentar relajarnos. Sé que probablemente sólo eran nervios, pero me metí al agua con mala sensación en el estómago. El agua estaba buenísima, completamente transparente. Nadamos unos metros con muy buenas sensaciones y sin ninguna molestia en el cuello. Nos salimos, que ya íbamos a estar suficiente en el agua durante la carrera, y nos sentamos en la “arena” a dejar pasar el tiempo.

Se colocan los pros. Ponen música de rollito épico… que sin ser buenísima sirve para que se me ponga carne de gallina y me emocione por primera vez. Se van sucediendo las salidas rápidamente, (otra vez que toca salir casi los últimos) así que corremos que a este paso salimos tarde.

Busco a Patri y por fin la encuentro. Esto ya es otra cosa. Me siento más seguro, pero me vuelvo a emocionar y me sale una lagrimilla que se queda dentro de las gafas.

 

La espera antes de la salida se hace eterna. Cambian la música y ponen la de Misión Imposible. No me hace ni puta gracia (por el analogismo más que nada) y no me motiva para nada. Cuando dicen que queda un minuto vuelven a poner la del rollito épico, me vuelvo a emocionar, le digo a Borja que parezco Itsaso Leunda en su IM, venga a llorar, y decido que siendo la última carrera del año, esta vez sí voy a hacer una salida tipo Guz y no una tipo Webber.  Que la salida la den con un cohete como en los encierros en lugar de con una sirena me ayuda, porque sirve para que los reflejos cuenten menos (muchos veranos en Valtierra). Así que entro el primero al agua (oh my god!!).  No entro de forma muy elegante, pero no importa.

De los del centro, voy el primero, pero por la derecha van más rápido que yo, y todo el mundo se tira hacia allí.

Una vez pasada la primera boya sin muchos problemas, queda un largo de 1500m, un “ancho” de unos 300, otro largo de 1500 y la salida del agua. Comienza la psicología y el pensamiento positivo: es un 2×1500, y eso ya lo he hecho entrenando. Así que esto es fácil. Sólo se trata de no cansarse demasiado, no dormirse y no hacer más metros de los necesarios. Me da pena que la natación apenas cuente. Como leí alguna vez, esto es un duatlón mojado, pero es lo que hay. Me acuerdo de los que critican los despectivamente llamados chupatlones, y me pregunto cuántos de esos nadan en 1.20″ y corren por debajo de 3’15″/km..

El pelotón toma las boyas intermedias como referencia, lo que hace que vayamos haciendo eses. Así que decido, que ya que me he comprado las speedsocket con cristal de espejo nuevas que se ve que te cagas, y que para una cosa que hago bien en el agua, que es orientarme, voy a ir a mi bola. Ni pies ni nada. Probablemente vaya a ir más lento, pero seguro que hago menos metros y voy a ir constante y sin golpes. Además el agua está espectacular. Me guió con la línea de costa y con las ondulaciones de la arena bajo el agua que se ven perfectamente paralelas a la playa. (muchos años de vacaciones en el Mediterráneo en la colchoneta con mi hermano..)

El primer largo se me hace corto, y como esperaba, en la boya me junto con el pelotón de nuevo.

Al empezar el segundo largo, me paro un poco, me coloco bien las gafas, diviso la boya (que no es fácil porque está bien lejos) y me meto agua en el neopreno, que la espalda se me está empezando a recalentar.

En el segundo largo, idéntica estrategia pero sin línea de costa a mi derecha. O sea, sin línea de costa.

Salida del agua. Me veo muy bien. Descansado. Me pongo de pie y no noto nada de mareo. Veo a Patri en la salida. Quiero que me vea que estoy bien, pero no tengo que disimular. Yo creo que no voy  ni a 140 ppm.

 

T1. Calcetines con los que entreno (180km me parecen demasiados para hacer sin calcetines) y voy tranquilo pero sin pausa a por la bici.

Me conozco la salida, con todos los baches así que tampoco voy a forzar mucho. Pero llega la rotonda de Calella y el primer repechito y aprieto para calentar las piernas y espabilar el cuerpo.

Toca regular y no dejarse llevar por la emoción del principio. El objetivo de watios está entre 180 y 195w. El rango es bastante amplio, debido a lo que expliqué del cambio de FTP con la postura (Malvasía y cambio de postura en la bicicleta). Respecto a Malvasía he bajado 10º el manillar, así que los datos de aquella carrera tampoco me sirven de referencia. Por lo que haré como siempre en larga: pulso =140 ppm(a largo plazo) + watios a corto plazo (180-210).

El pulsómetro esta vez sí me marca bien (sólo era cuestión de ajustar más la cinta) y me encuentro fuerte, pero con los watios algo altos. Sé que irán cayendo poco a poco, así que me limito a seguir a ese ritmo, ir suelto y evitar problemas de drafting. Cuando alguien me pasa, le dejo ir sin más. Ni referencias ni nada. Yo, a lo mío.

Paréntesis del drafting: en esta carrera con la carretera N-II cortada y salidas separadas, chupaba rueda el que quería. En la primera vuelta, los pros en los puestos del 3-10 (aprox) iban todos a menos de 5 metros. Más tarde, a mí me pasó un grupo de 5, que ni 2 metros. Respecto a los pros, en la segunda vuelta ya no iban así, y al grupito de 5 lo vi parado en el penalti box, y posteriormente, alguno descalificado, de lo cual me alegro. No me alegro del mal ajeno. Me alegro de que se haga justicia.  Cada uno que piense lo que quiera. Yo no soporto a los tramposos. Cierro el paréntesis.

Una vez controlado el ritmo, faltaba el tema de la alimentación. La idea era comer 4 barritas de mule bar, combinando sabores, y beber sólo mi Iso-Energy, de Victory Endurance. Quería evitar coger la bebida isotónica de la organización, porque casi nunca están bien las proporciones y no quería mezclarlo con mi bebida. Para ello, tenía a Nai colocada en el avituallamiento del 70 y del 130. Además, no sé muy bien cómo lo consiguieron, pero los bidones estaban superfresquitos!! (así se sujeta un bidón en un avitullamiento) Gracias!!

Pero, me quedé corto. Tenía que haber llevado un bidón más en el tubo diagonal, y probablemente un bidón normal y no el aero en el vertical. Me bebía medio litro cada 30 km, y me vi obligado a coger un bidón de isotónico de la organización, que no me sentó bien, y a partir de ahí, agua.

Apenas pasé hambre. Comí las barritas porque había que hacerlo, pero con el calor que hacía, me costaba. También cogí algún plátano, para cambiar.

Al empezar la tercera vuelta (km130), me veo bien y empiezo a echar cuentas… Creo que puedo bajar de 5.10, lo que estaría mejor de lo previsto!! También veo que la distancia con Borja se mantiene en 5 minutillos aunque Peláez nos está sacando una minutada. Toca viento en contra hasta Mataró. Paciencia, ya daremos la vuelta. Giro, y pienso en que la ventaja aerodinámica se saca a alta velocidad, y llevo una postura curradita con muchas horas de cocina y velódromo, las LAMINAR COVER detrás y la Xentis (que he medido un montón de veces) delante, el casco aero con visor… Hay que apretar y que no caigan los watios.

 

Me planto en la entrada de Calella en 5 horas. Genial. Esto ha sido más “fácil” de lo que esperaba. Paso los baches con mucho cuidado, porque tengo las manos empapadas de sudor y me patina el manillar una barbaridad. Tan sudadas que no soy capaz ni de girar las dichosas ruletitas del sistema BOA de las Specialized, así que me bajo sin descalzarme, igualito que en mi primer triatlón, hace 9 años en Donosti.

Me tomo la T2 con calma. Una chica de la organización me dice que si quiero cremita en la espalda… Joder, qué bien.. Me empiezo a poner las medias de Compressport..  Con el sudor me cuesta un montón, pero me conciencio de que no me tiene que quedar ni una sola arruga y que cada costura tiene que estar en su sitio, que no tengo los pies para tonterías, así que me tomo mi tiempo.

Brooks T6, Garmin y al solete. Me esperan 42km. Mejor pensar que son 4 vueltas de 10,5km. Una para soltar, otra para correr a ritmo, la tercera que se me hará dura, y la última…

Salgo y los músculos están en su sitio, me noto fluido. Tampoco me lo esperaba. Sigo haciendo cuentas. No sé cuánto he hecho en el agua, pero no andaré lejos de la hora, más 5h15, tengo que hacer 3.45 para bajar de 10 horas. Joder, tengo que poder. Eso es a más de 5’/km!! Empiezo a echarme agua por encima. 29ºC y ni una sombra en toda la recta.

Los primeros kilómetros los hago a 4.15, 4.20, pero eso sí que es demasiado, así que paro a mear, y arranco de nuevo. A 4.30. Es mi ritmo, en el que me encuentro cómodo. Voy a intentar llegar hasta donde pueda a ese ritmo y luego ya bajaremos. Me sigo echando agua por encima, bebo coca-cola, pero empiezo a notar demasiadas cosas en la tripa. Así, hasta el km 15 donde de se hace el giro en Santa Susana, y me encuentro con viento de cara que me frena en seco. La tripa se empieza a quedar fría y las piernas a endurecerse. En el segundo paso por boxes ya sonrío menos. El ritmo ya va por encima de 5 y bajando.  Sabía que me daría el bajón pero no tan de golpe. Pienso en parar a evacuar en las letrinas de entrada de boxes para ver si mejora la cosa, pero sólo imaginarme lo que puede haber ahí dentro después de 6 horas al sol, me hace tirar pa’lante. Y a partir de ahí, sufrimiento y más sufrimiento. Pero del desagradable, del que no mola nada. De impotencia, dando unas minúsculas zancadas, en las que cada apoyo es dolor. Para acabar de joderlo, los tendones se me están resintiendo y ya apenas doblo el pie.

Ya que estamos ahí, no vamos a dejarlo, ¿no? El interés por  sub-10, que era mi objetivo ambicioso se esfuma de golpe. Sólo quiero terminar la tercera vuelta. Sé que si lo hago ya no voy a retirarme y acabaré como sea. Apenas ando. Sólo paro en los avituallamientos y en algún momento a estirar, pero corro. Muy lento. Lentísimo. Nunca, ni calentando, ni soltando, ni en la cuesta de Manurga, había corrido tan despacio… 6, 6.30.. Llego a ver un 7. Pero consigo acabar la tercera vuelta. Las señales de kilómetros 32, 33, ahora ya son las mías. Ya no quedan más vueltas. Ya está casi hecho, pero en los últimos 5 kilómetros todavía tengo que parar alguna vez más. Y paso el 40. Y ya casi soy Ironman, me ha costado. La teoría de que sólo una parte del cuerpo puede doler a la vez, también se descarta. Me duele todo, pero llego a la alfombra roja.. Por última vez hoy.. miro el reloj (y aunque no marca mi tiempo sino el de los pros) veo que ya he perdido el sub10. Y me jode, porque pensaba que lo tenía,  pero ya sólo pienso en disfrutar la recta de meta, porque me la merezco y Patri igual o más que yo.  Así que salvo por el gilipollas alemán que me empuja para adelantarme, ésa es mi recta.

 

“>

Me emociono otra vez. Pero no tengo fuerzas ni para llorar. Sólo me salen muecas rarísimas.

 

 

Cruzo la meta con calma. Me ponen la medalla me dan un abrazo y al pobre que me lo da no le suelto… me preguntan si estoy bien. Les digo que sí.. (mentira cochina) pero que me duelen los tendones… Pido hielo. Me dicen que no hay, que vaya a los masajes.. Me ponen con una fisio que me hace ver las estrellas. 10horas sufriendo para que ahora me sigan haciendo daño.. Aunque las cosas como son, al día siguiente no me dolían.
Borja se me acerca con unas uvas. Nada, no puedo comer nada. Me tomo media cerveza con limón y me tengo que ir a las letrinas rápidamente. No como nada (340€ para no comer ni una chocolatina) y me cojo la bici rápido para irme al apartamento. Tengo frío y me encuentro fatal. Ni fuerzas para hablar con mi hermano, ni con Haritz… Ducha caliente, una manzanilla y a la cama vestido con toda la ropa que encuentro. Pero ya está hecho. Toca disfrutar de las vacaciones y volver a vivir como una persona normal. Ya analizaremos todo más tarde… y lo podré disfrutar toda la vida.

 

Última semana antes del Challenge.

Llegamos a la última semana. Parece mentira que ESTE domingo me enfrente a mi primer ironman. Llevo tanto tiempo entrenando con la carrera tan lejos, que no acabo de creérmelo.

La penúltima semana ha sido complicada. Me he encontrado muy, pero que muy cansado. Esa sensación que no había tenido (cosa rara) durante los dos últimos meses se ha concentrado en esa semana. Todo el mundo me decía que era normal, que era señal de que había hecho las cosas bien, y de que estaba asimilando la carga… pero no acababa de creémelo.. ¿ y si me había pasado?

El sábado tocaba bici. El último entrenamiento de verdad. Vuelta a Egino por última vez esta temporada, con dos series largas un poco por encima del ritmo de carrera. El compañero esta vez era Ibón Gabilondo. Un triatleta con mejor bici que yo (en todos los sentidos:)), pero que salió con la de carretera y estaba recién llegado de vacaciones… Llegamos a Egino y empezamos a forzar.. Hubiera sido una buena ocasión para los que todavía creen que la aerodinámica en general, no es para tanto y que lo importante son las piernas. Total, que recuperé sensaciones, que a pesar de que me había levantado cansado, me encontraba fuerte, que pasaban los minutos y veía que todavía tenía gas y tenía que contenerme para no pasarme de watios.
Así que llegué pletórico a Eskalmendi, giro en la rotonda de la fábrica para recoger a Ibon que se había quedado poco después de la presa. Al encontrarnos, me levanto del sillín, miro para atrás, y le hago un gesto a Ibon con la mano…. Demasiadas cosas a la vez para mi prodigiosa habilidad… sin que me dé tiempo a darme cuenta, la rueda delantera se me ha ido y golpeo el suelo con la rabadilla, luego con la espalda y finalmente con la cabeza… Me quedo aturdido. Ibon me ayuda a levantarme y parece que todo está en su sitio.. Hacemos revisión de daños: me molesta un poco la rodilla, tengo raspada la espalda, rota la chaqueta , rajado el casco y me empieza a doler el cuello… La bici parece que está entera. Llego a casa montado en bici, sin problemas, pero con mala leche para repartir. Falta una semana para el ironman y la lío… El dolor de cuello sigue por la tarde. Lo demás va remitiendo.

El domingo nos toca correr la Josetxo Imaz, en Lazkao. Un clásico en el equipo… 10 km, que sé que en cuanto den la salida voy a salir a muerte. El cuello sólo me molesta si giro la cabeza, así que fácil. No hay que mirar para atrás. Se da la salida. Como siempre, estamos más atrás de lo que nos corresponde y tenemos que subirnos a la acera para remontar. Los 2 primeros kilómetros en 3.14, el siguiente 3.20… bueno, asfixiadillo, pero a ese ritmo es lo que hay… Me estabilizo en 3.30 en km5. Me va a costar, pero creo que puedo mantenerme ahí..

 

En la última recta, veo el crono al fondo 34.50… y de repente me doy cuenta (ni me lo había planeado) de que puedo bajar de 35 por primera vez!! así que esprinto y al final, puesto 34 y 34.54. Casi sin querer, sin preparación específica, con 90 km el día anterior y coscorrón, he batido mi mejor marca en 10km, en una carrera en la que ha habido tiempos peores que en otras ediciones, entre los buenos (según nos dijo uno de ellos en el vestuario).

Voy a quedarme con las sensaciones del sábado en bici y el domingo corriendo, aunque el ritmo y la duración no tienen nada que ver. Con que el tendón no me ha vuelto a molestar, el psoas lo justito, y vamos a mimar a mi cuello para que pueda nadar en Calella sin hacer escorzos raros durante 1hora…
Dos entrenos de natación cortitos, uno de bici más que nada para comprobar que todo sigue en el sitio, unos cálculos para estimar la potencia objetivo y ya está. El viernes salimos, una vez más, en la furgo de Borja. Un fin de semana para pasarlo bien, respirar y vivir triatlón. Un fin de semana que recordaré siempre. Espero que con buen sabor de boca.