Equivocarse

Hay veces que te equivocas porque no tienes base para tomar la decisión correcta. Errar es humano y muchas veces se aprende de ello si tienes un poco de cabeza, visión y capacidad de análisis. Pero otras veces te equivocas, porque te dejas arrastrar por algún sentimiento irracional que no te deja pensar con lucidez. Esto realmente no es equivocarse. Es hacer el gilipollas.
Esto es lo que hice el sábado en Logroño. Después de una semana con gripe, sin apenas fiebre pero con un malestar y debilidades como hacía mucho tiempo que no tenía, no fui capaz de renunciar a competir en Logroño, nada menos que en un 400m libres.
No había ni una sola señal que me indicara que podía hacerlo medianamente bien. La víspera, nadé 1500 m con malas sensaciones, todavía con algo de malestar y malos tiempos. El sábado tampoco me terminaba de encontrar recuperado, pero aún así, pensé: “bueno, vamos, pasamos la tarde en Logroño y me pruebo”.
Me pruebo… me pruebo, ¿qué? ¿Pruebo cuánto más lento estoy tras una semana sin entrenar? No, pruebo cuánto más lento estoy después de una semana con gripe. ¿Y esto para que sirve? Pues para nada. Para pasar un mal rato horrible en la piscina, salir del agua con un mosqueo de puta madre y arrepentirme durante días de hacer el gilipollas. Espero que por lo menos sirva para que no se vuelva a repetir.

Ya que tengo tiempos, voy a poner un par de parciales para que se vea la dimensión del sufrimiento.

Por tener alguna pista más: en el 800 de Anaitasuna de noviembre, el 200 lo pasé en 2’29″ y el segundo 200 en 2’38”.

Pues eso. Aprender. Aprender que no sirve de nada competir cuando no se está preparado y mucho menos cuando no se está sano. Hoy es martes y todavía no estoy recuperado.

Así que de nuevo, a empezar poco a poco, que los objetivos sean sólo objetivos pero no obligaciones y a no pasar malos ratos a lo tonto, ya no sólo en las competiciones, sino en la preparación de las mismas.

Crónica y análisis de mi participación en Campeonato de España de Natación Máster en piscina corta. Málaga.

Tal como dije en la entrada anterior, mi objetivo en esta competición era mejor mis marcas en las distancias en las que participaba. 400, 200 y 100 libres, en este orden de importancia, una vez que el 800 ha sido pasado al Campeonato de Larga Distancia.

A pesar de que había hecho prácticamente los mismos metros que el año pasado (8000m semana de media en los últimos 4 meses), la puesta a punto había sido mejor, o por lo menos muy específica de cara a “memorizar” ritmos a base de Ultras, TOLAs, ritmo de resistencia y demás formas de hacer 50s a ritmo de carrera o próximos al ritmo de carrera. La última semana había sido muy buena con algunos 4×100 a 1’13 que me daban cierta confianza, sobre todo para el 200, aunque tenía dudas de ser capaz de aguantarlo en el 400.

Precisamente el 400 fue la primera prueba del Campeonato. Después de cruzar España en tren el día anterior y pasar una noche no demasiado buena, me notaba cansado desde la hora de levantarme. Decidí calentar pronto para poder probar los poyetes, lo que supuso estar una hora y media esperando a mi serie y creo que fue un error. Llevaba mi serie bastante bien estudiada, hasta donde se puede en estos casos, donde la gente va con marcas de pases de pruebas más largas etc. Sabía, o mejor dicho intuía por los tiempos de otras pruebas, que Pedro Madrid era buena referencia. Bastante mejor que yo y que lo que decían los tiempos de salida, pero que tampoco tendría que irse demasiado.

La estrategia era la de siempre, 100 “suave”, ir en progresión, para empezar a subir el ritmo en el 200 y apretar hasta el final a partir del 300. Esto que parece tan fácil, se complica mucho cuando vas al límite y no tienes ni idea del ritmo al que vas. Tras una salida bastante buena, Pedro Madrid enseguida empezó a marcharse. Lógicamente, todavía iba guardándome, pero a la vez veía que mucho más rápido que eso no podía ir. Primer 100 en 1.07.46. El objetivo era pasar el 200 en 2.22. Si me iba de ahí, me tenían que hacer señales desde bordillo. Pasé en 2.21.47. Tras el viraje vi que no había señales, así que la cosa iba bien. Entonces había que cambiar… Y no pude. Me notaba agarrotado, duro, o tal vez ya cansado, pero el caso es que no me encontraba a gusto. Hice lo que pude, (1.14.8+1.15.3), con el último 50 en 37.20… La idea era acaba algo más rápido, pero probablemente salir más rápido me penalizó… Pero si hubiera pasado en 2.23, tampoco hubiera llegado a 4.50.

Así que nada, me quedo con mejorar mi marca, que fue en el mes de mayo (dato importante) de 2017, 8 segundos mejor que en Logroño hace dos meses, y 4 segundos mejor que el año pasado en Mallorca. Y 10º de 40-44 🙂

El viernes me tocaba el 100. Mi peor prueba, pero ya puestos, quería intentarlo también. Salí “rápido” y puede acabar bastante bien, con un 32.45 en el segundo 50… No deja de ser curioso que mi marca en esta prueba sea sólo 4,5 segundos mejor que mi pase del 400, pero es lo que hay. Como dato, Pedro Madrid me sacó la misma diferencia en 100 m que en 400m… Vamos, que velocista no soy.

Por la tarde me tocó nadar el relevo de mariposa del 4×50 estilos mixto. Un marrón de los buenos, o un reto que te cagas. Depende de cómo lo mires. Algo lo había preparado, pero no había llegado a hacer 50m seguidos. Sabía que mejor que el año pasado cuando me “tiré a la piscina” en Logroño para hacer 41.46 estaba, pero esto era un Campeonato de España. La idea era hacer el primer 25 tranquilo, buscando algo de estilo, para volver más fuerte… Pero cuando estábamos a punto de empezar, me di cuenta de que tenía a mi izquierda a Susana Librada (campeona de España 40-44 en Badajoz en 50,100 y 200 mariposa) para hacer la mariposa con los delfines de Cáceres, y no pude evitarlo. Salí a todo lo que pude, tanto, que apenas se me fue en el primer 25, y claro, la vuelta se me hizo más dura…. Pero al final 36.69… Increíble.

Y para terminar, me quedaba el 200. Una de las pruebas que dicen que son de las más difíciles de nadar, pero que creo que se me da bastante bien. Tras la peor salida de todos los Campeonatos, otra vez, un 100 aguantando (pasando el penúltimo por el 100), para darlo todo en el segundo 100. En este caso, fue 1.07+1.11.

 

Ahora mismo no veo muchas formas de hacerlo mejor en cuanto a la estrategia de ritmos se refiere. Tal vez podría apretar algo más en la salida, pero ya se ve que al último 50 llegué tostadillo. Las ULTRAS las tenía a 35 bajos, pero ver el 34 me costaba mucho,  (sin viraje en la llegada) así que creo que es lo que hay. Por lo tanto, como en el 400, MMP y top 10 en 40-44, y tan contento.

El resumen en la tabla que más me gusta. Esta en la que se ven las progresiones y que cuando las cosas se preparan bien (gracias coach;) , (casi) siempre salen bien:

Y ahora ¿qué? Pues después de una sesión de tecnificación con el Swim Camp Getxo, creo que tengo muchos puntos que mejorar… pero me centraré en dos: el rolido (un clásico) y los pies. Sí, los pies. O mejor dicho, las piernas. Ya veremos si funciona.

Y el otro clásico. El pasar esta mejora de una vez a las aguas abiertas, Los dos puntos mencionados anteriormente, deberían ayudarme. Eso y meter horas en el pantano en cuanto se temple el agua.

Mi primer 1500 (19’36”) y MMP en 400 libres (4’52’’23)

Estoy muy contento. Como ya puse en la previa el objetivo del 1500 era bajar de 20 minutos. No suelo ponerme objetivos a la ligera y si los publico es porque, aunque siempre te quedan algo de dudas, estoy convencido de que puedo cumplirlos si hago las cosas bien.

Y en Santurtzi, todo (o casi) salió bien. Nadaba en la primera serie de la mañana, al final sin Mustafic por lo que me tocaba nadar bastante sólo en la calle 1. Bustillo iba por la 3 y Bruno por la 4. En estas pruebas, todo está en encontrar el ritmo cuanto antes y no volverse loco con cambios.

A pesar de que durante el viaje me notaba cansadillo, ya en el calentamiento me notaba fino, haciendo 50s en 37 bastante fácil. Me salí del agua, cambio de bañador y 15 minutos antes de empezar, gel de café de 40 gr con cafeína, y a la cámara de llamadas.

Me tiré bien y vi que enseguida Bustillo me cogía un par de metros y yo me encontraba bastante cómodo. En el paso del 100 me di cuenta de que era capaz de ver mi tiempo (o el de Bustillo, no estaba muy seguro) en el marcador antes del viraje lo que resultaba una ayuda bastante interesante. En cualquier caso, la cabeza tampoco da para echar muchas cuentas y al final puedes desconcentrarte, así que me limité a hacer el menor número posible de cálculos, pero veía que estaba nadando por debajo del ritmo previsto: 2’28 el 200, 5’03” el 400 y que pasaba el 800 en 10’18”!! igualando mi marca de Palma de Mallorca. Esto me animó muchísimo. Seguía notándome muy entero, y aunque pensaba que iba el último de la serie, me centré en lo mío y mi sub20. Entonces empezaron los problemas con el gorro… En las competiciones en piscina me pongo las gafas por debajo del gorro para que no se me muevan en la salida y nunca he tenido ningún problema, pero notaba que empezaba a subirse poco a poco.. En algún viraje intentaba echarme la mano rápido a la cabeza para intentar recolocarlo, pero era imposible. O me paraba más o nada. No tenía nada claro si se podía nadar sin gorro, pero empezaron a venirme calvos nadando a la cabeza, y bueno, lo importante para mí era ver si podía nadar por debajo de 20, con gorro o sin él, así que después de un último intento, el viraje del 1400 lo hice impulsándome más fuerte para que se terminara de salir, haciendo los últimos metros “a pelo”, y lo que es más importante con un buen cambio de ritmo (último 100 en 1’16”59), que si no nos hubiéramos liado con el cartel de las vueltas, habría empezado algo antes.

Los parciales: (cómo mola lo del cronometraje electrónico)

Y el ritmo comparado con el 800 de Mallorca.

Y el ritmo de los largos no iniciales.

Creo que está bien nadado. Podría haber apretado algo antes, pero bueno, muy pero que muy contento.

Al mediodía me fui a ver el triatlón de Bilbao para hacer tiempo (cero envidia al ver la ría y de nuevo hipotermias, y lo que es peor, mucho tiempo en boxes la gente sin ser atendida más que con el plástico de las hipotermias) y a la tarde, de nuevo a la piscina para intentar mejorar mi 400m. Estaba muy animado, no me notaba cansado del 1500 y tras estudiar un poco mis parciales de las últimas carreras, decidí que tenía que salir más fuerte e intentar aguantar como fuera, que para eso me estoy zurrando con las ultras. Calenté poquito y a cambiarme de bañador con tiempo. Otro gel de café de 25 gramos y a la salida.

Y eso intenté: una salida más rápida de lo habitual, pero después también pude bajar casi 1 segundo en cada 100 respecto a las últimas carreras, lo que se traduce en una mejora de más de 3 segundos respecto a Mallorca y 6 segundos respecto a mi último intento, hace un par de meses. Después de unos meses atascado, una mejora enorme. Por cierto, estrenaba bañador…

Y así queda mi tabla de marcas al final de la temporada de piscina corta.

Ahora a por las travesías (lo más difícil) y la piscina de 50 en el Campeonato de España Máster de Badajoz.

CAMPEONATO DE ESPAÑA DE NATACIÓN DE INVIERNO MÁSTERS. PALMA MALLORCA. RESUMEN

El resumen de mi segundo Campeonato de España de Natación en categoría Máster se refleja en la siguiente tabla:

El objetivo, tal como conté en la previa era mejorar mis marcas, y lo he conseguido en todas. La más reseñable, los 32 segundos que le quité al 800m. Un poco más de experiencia, no compartir calle como hice en Gijón en 2016, bañador de competición y desde luego, mejor estado de forma explican la diferencia. 1’17’/100′ es un ritmo que nunca hubiera esperado conseguir. Para variar, perdí la cuenta de las vueltas, se me empañaron las gafas y no veía el cartelito de los largos que quedaban, tampoco acertaba a ver el marcador electrónico y creo que todavía me quedaba un puntito… Pero súper contento con el resultado. Puesto 12º (35-39), a menos de dos segundos del top10, y primera vez que puntuaba para el CN Judizmendi 🙂

Respecto a las otras distancias, en el 400 pensaba haber bajado un poco más, pero son 4 segundos de diferencia respecto a Noviembre, el ritmo medio es el que tenía en las series simuladoras y más o menos está bien nadado, aunque hay casi 2 segundos menos en el último 50. En las siguientes pruebas de la Liga Norte lo volveré a intentar.

El 200 es una prueba que cada vez me gusta más. Todo el mundo me dice que es muy difícil de nadar, pero creo que se me da bien. 2 segundos mejor que 15 días antes en una toma de tiempos. Tener referencias, la ambición propia de la competición y la calidad de la piscina marcan la diferencia… A pesar de haber roto el gorro en la cámara de llamadas y salir corriendo a por otro a falta de 2 minutos para la salida, me recompuse y creo que nadé bien. Aun así, creo que fui algo conservador y un poco de margen, queda.

El 100 fue la prueba que peor nadé de toda la competición. Hice fatal los virajes de 25 y sobre todo el del 75, donde me quedé muy lejos y casi no toco la pared. Nunca fallo en esto, y no sé por qué, fallé en 2 de 3. Aún así, mejoré marca. Creo que puedo llegar a 1’03” si salgo un poco más rápido y hago virajes “normales”

El 50 es anecdótico. 29”20. Puesto 39/51 en 35-39. Creo que eso lo dice todo. Es divertido, pero el año que viene sólo lo nadaré en relevos si me lo piden, donde este año conseguí nadarlo en 28 alto.

Ahora que ya he conseguido que las diferencias en los ritmos en todas las distancias sean más o menos razonables,

habrá que ser capaz de pasarlo a aguas abiertas. Evidentemente, no pretendo nadar a ese ritmo, pero espero que tampoco sea a 1’30”/100. Acostumbrarme a nadar a cadencias algo más altas, aprender a meter pies, mejorar el rolido y, sobre todo, la respiración, serán los puntos a trabajar de aquí en adelante.

Primera competición Máster de 2016/17. 4’59’’43 y 1’06’’01.

Aunque todavía me queda la crónica del triatlón de Colindres de final julio que algún día escribiré, voy a intentar llevar el blog un poco al día, así que paso directamente a la primera competición de natación máster de la nueva temporada. Se trataba de la primera jornada de la Liga Norte Máster, que se celebró este sábado en la piscina Adarraga de Logroño.

Como siempre que se puede, me apunté al 400 m libre por ser la más larga que hay como punto central de mi participación, y luego al 100m libres, porque ya puestos, pues competimos más.

Sabía que estaba mucho mejor que el año pasado por estas fechas (nadé las mismas pruebas en diciembre del año pasado), pero probablemente no como para mejorar mi MMP 4’56”77 que hice en marzo en Sopelana.

Sólo llevamos dos meses de entrenamiento en los que apenas hemos tocado ritmos altos todavía, así que iba con un poco de incertidumbre. Hace dos semanas hice unas rotas de 8×50 con 15″ de recuperación (cogiéndome tiempos tras el viraje) en un rato que saqué para probar: 36,8 (saliendo dese abajo)+37,6+38,4+38,1+38,3+38,1+38,0+37,1: 5’02”4. Así que ritmo tenía. Sólo era cuestión de ver si lo iba a aguantar.

Esta vez me tocó ir sólo en el coche. Llegué con una hora de antelación, me metí el segundo a la piscina, 1000 metros de calentamiento con algunos 50s a ritmo de carrera para hacerme al ritmo y unas salidas desde el poyete para comprobar cuánto me afectaba la pubalgia y coger confianza con el salto con el poyete Pro, que es una maravilla.

foto-de-diego-calderon

Después de una espera bastante larga y tras tomarme un gel de café media hora antes, por fin llegó mi turno. Estaba en la serie “buena”, con Aitor Goñi a quien no tenía ni que mirar (4’40”), Eduardo Bustillo (4’46”, pero a quien le gané en Sopelana), Gustavo Itarte (4’54”) y Aaron Sánchez (4’52”) y Andoni Labaka (5’02”). A estas alturas, ya sé que esto de las referencias de las MMPs ayuda, pero puede ser una trampa, porque la gente cambia mucho de una carrera a otra.

Salí bastante bien, pasando segundo por el 50, pensaba que por la salida más que por otra cosa, pero también segundo por el 100 (1’09”), lo que me hizo pensar que igual iba demasiado rápido a pesar de que tenía la sensación de que me iba frenando. En el 150 ya había perdido la cuenta de los largos (es increíble esto que me pasa…) pero, por suerte, este año había marcador electrónico y la salida del viraje del 175 pude ver 2’08”, por lo que ya pude situarme en carrera.

En el 200 (2’25”), Itarte a quien le sacaba más de un cuerpo en el 100, me cogió. Había dos opciones, o me estaba hundiendo o él iba de menos a más. Por el otro lado de la piscina, Goñi y creo que Bustillo, ya me sacaban bastante. Así que me concentré en los 200 metros que me quedaban y olvidarme de los demás, manteniendo el ritmo intentando guardar un poco para el final a pesar de que ya empezaba a doler todo. En el último largo, vi a Garbiñe claramente que me hacía el gesto acordado de que era el último y apreté con todo lo que tenía. Llegué a la pared, me quité las gafas y miré el marcador: 4’59”43. No me llegaba suficiente sangre a la cabeza como para tener muy claro si estaba bien o no… Pero estaba contento. Más me puse al día siguiente cuando vi que había ganado en mi grupo de edad. Son clasificaciones menores, pero siempre gusta ganar.

Analizando los parciales, (está genial poder tener tantos datos J) veo que sí que salí un poco rápido, pero luego pude mantenerme en el 38 que más o menos tenía previsto y todavía apretar en el último 50. Desde luego, no tiene nada que ver con las espectaculares petadas de mis dos primeras competiciones del año pasado. Puede que si hubiera salido un par de segundos más lento pudiera haber nadado en 37… Pero hasta la siguiente carrera (que ya será en 2017) no lo sabremos.

Media hora después, nadé el 100. Ya cansadillo, y con bastante menos motivación, salí más controlado para apretar más en el segundo 50. Esta vez nadaba con Andoni Labaka como referencia, que es más rápido que yo y en el 50 ya me llevaba medio segundo de ventaja que ya no pude remontarle. Al final 1’06’01”. 1’02” más lento que mi MMP que hice en Mendizorrotza en el Campeonato de Álava Máster que fue en febrero y donde no me había metido un 400 antes. Así que también contento y en general, un plus de motivación para seguir trabajando como hasta ahora.

Mi último 400 de la temporada. 4’56”77!

El sábado nadé en Sopelana el que va a ser último 400 de la temporada. No tenía claro si iba a serlo cuando lo hice, pero visto el programa de la única prueba a la que puedo ir este año, lo va a ser. Una pena, porque le estoy cogiendo un gusto brutal a esta prueba.

La afrontaba sabiendo que estaba mucho mejor que en diciembre y sobre todo que en enero, pudiendo hacer las tandas de aeróbico ligero de la última semana en 1:23. Sabía que si nadaba con un poco de cabeza, bajaba “fácil” del 5:13,96 de Logroño y que podría estar cerca del 5:05. Bajar de 5 me parecía demasiado.

Había entrenado bien los dos últimos meses, incluyendo algunos días de 2x(4×400) en piscina de 50 probando neoprenos (de esto hablaré otro día), y notaba que había mejorado mucho en saber llevar un ritmo determinado, ser capaz de cambiar, etc.

Salía en una serie con todos los participantes por debajo de 5. La estrategia era intentar pasar el 200 a 2:27-28, pero teniendo fuerzas para poder cambiar y no hundirme como me pasó en las carreras anteriores, donde el segundo 200 se me fue a 2:45. Así que,calentamiento con algunos 50s a ritmo de carrera, ducha de agua calienta para templar, gel con cafeína de 226ERS y a esperar mi turno.

Y todo salió perfecto: 4’56″77!!  El primer 100 aguantando el subidón, a 1:11, el 200 en 2:26, y emparejado con todos los compañeros de serie, pero esta vez con fuerza. Ahí llegaba el 100 clave. Empecé a perder algunos centímetros con Bruno, pero no se me iba del todo, y llegué al último 100 todavía con fuerza (aunque también dolor), tocando la pared sólo un par de segundos más tarde que el resto de compañeros… Cuando miré a mis compañeros de equipo que estaban cronómetro en mano, y me dijeron que había bajado de 5… no me lo podía creer. Tanto es así, que tuve que preguntar a todos los de la serie cuánto habían hecho :).

Sopelana2016

Casi 18 segundos de mejora en dos meses y nadando prácticamente en negativo (2:26+2:30) em lugar del 2:28+2:45 de las anteriores carreras. Una sobrada, después de estar unos cuantos años anclado en el 1.27-1.28. Como he venido diciendo últimamente, no sé si seré capaz de trasladar la mejora a las carreras en aguas abiertas y rodeado de gente dándome golpes, pero de momento, con lo que hemos conseguido estoy muy pero que muy contento.

No puedo terminar sin agradecer a mis compañeros del equipo máster CN Judizmendi el apoyo en todos los entrenamientos y días y horas previas a las competis, y por su puesto, a nuestro entrenador Koldo Azpiazu, que tiene mucha parte de culpa en este milagro.

Sabéis que me extendería más, pero como ya es marzo tienen que empezar los problemas y han vuelto mis amigas las anginas… así que no tengo ganas de escribir mucho más. Alguno seguro que lo agradece 😉

Campeonato de España de Natación Máster 2016.

Este fin de semana he participado en mi primer Campeonato de España de Natación Máster. Por un lado, suena un poco imponente. Mi tercera competición en piscina y un Campeonato de España… pero realmente tampoco lo es tanto, porque no hay mínimas para poder participar y puede ir cualquiera con tal de estar federado.

De todas formas, a mí me gusta tener cierto respeto por las competiciones y no me gusta estar en la cola de las clasificaciones, así que si no me veo capaz de competir con un resultado medianamente digno, no participo. Después de estudiar las clasificaciones de otros años y ver mis tiempos en mis primeras dos competiciones, creía que podía estar en la zona media. Una vez olvidados los puestos, queda el objetivo fundamental en estos casos que es mejorar tus marcas. Algo que me está creando una pequeña adicción, porque es algo que nunca había vivido en unas condiciones de competición tan constantes. Cambia la piscina, los rivales de serie, pero son muchísimo más contantes que cualquier Media Maratón, 10k, travesía o por su puesto, triatlón. Esto sí que es una lucha de ti mismo contra el tiempo. Tu calle, 25 metros de piscina y el reloj. Y me encanta.

Disponer de una oportunidad para mejorar esta marca, en un Campeonato de España, con una grada llena, un ambiente genial, marcador electrónico, poyetes Pro y rodeado de buenísimos nadadores en una piscina con solera como la del C.N. Santa Olaya, no es una ocasión que se presente todos los días. Poder hacerlo además representando al CN Judizmendi, participando incluso en un relevo del 4×50 mixto, también me ponía y mucho.

Así que me inscribí en todas la pruebas de libres que se celebraban el fin de semana: 800, 200, 100 y 4 x 50. Un poquito de todo. No podía hacer la que está siendo mi prueba, el 400, porque era el jueves, así que mis entrenamientos se centraron en el 800, dada mi presunta condición de fondista (más bien por eliminación ya que lo que está claro es que velocista no soy).

Me curré unas cuantas series rotas con Koldo en la piscina, primero de 50s y luego ya de 100s con la cinta de HR-swim de Garmin, que me “dijeron” que tenía que intentar ir a por un 1’21”-1’22″/100.

Me encontraba bastante mejor que para Donosti, tal vez algo mejor que en la semana previa a Logroño, pero por primera vez en un par de meses, no me molestaba el hombro derecho, gracias en gran parte a mi fisio Gonzalo de Eskuekin.

Con esto de no haber mínimas y que parece que lo de la natación también se ha puesto de moda, había nada menos que 362 participantes en el 800. Así que no quedaba más remedio que meter a dos por cada calle. Esto consiste en que primero sale uno desde el poyete, se va al lado derecho de la calle y se queda allí, y a los 10 segundos dan la segunda salida, y éste se va al lado izquierdo. En este caso, me tocó a mí salir segundo y quedarme en la izquierda. Casualidades de la vida, de los 362 me tocó con uno de los pocos triatletas que andábamos por allí (Juan Carlos Tomás) al que encima conocía desde el Triatlón de Logroño que gané y él hizo tercero. También coincidimos en la jornada de la Liga Norte Master en Logroño, donde le saqué unos segundillos en el 400, pero él llevó un ritmo mucho más constante que yo.

Así que después de estudiar esto, y de escuchar a todo el mundo que me decía que como me pasara en el primer 400 igual no salía del agua, me propuse cogerle como referencia, y aguantar hasta la segunda parte de la carrera en la que intentaría apretar.

Después de una cámara de llamadas interminable, por fin se dio la salida (creo que esta vez salí bastante mejor) y ya en el agua me relajé y empecé a disfrutar nadando. Tanto que a pesar de querer ir tranquilo, pasé el 100 en 1:13.8 y el 200 en 2:31.8 (casi al ritmo del 400 de Donosti) con lo que le recorté 5 segundos a Juan Carlos y ya casi estaba a pies (en mi lado). Así que decidí levantar un poco (por supuesto no sabía a cuánto iba) y aguantar ahí, pasando a 5:16 el (400), sólo 3 segundos por encima de mi mejor marca en 400. Me encontraba relativamente cómodo y me mantuve hasta el último 200 en el que empecé a apretar un poco más, o al menos esa sensación me dio, y conseguir tocar la pared prácticamente a la vez que Juan Carlos y el chico de la calle de al lado que también salió 10 segundos antes. No tenía ni idea del tiempo, pero al salir del agua vi un papel que ponía 11’09”, pero no estaba seguro de que fuera mío. Me entró un disgusto bastante serio, pensando que había asegurado demasiado y la había cagado, pero enseguida mis compañeros de equipo me dieron todos los parciales y me dijeron que había hecho 10’51,50 con lo que había cumplido el objetivo, a pesar de estar muy muy lejos de nadar en negativo (5:16+5:35). Luego resultó que sí que me habían apuntado 11:09 (que no podría ser porque Juna Carlos hizo 11.00 y mis parciales no cuadraban) pero pudimos reclamar (Gracias Iñigo!!) y nos corrigieron el tiempo.

50

100

200

400

800

00:35,5

01:13,8

02:31,0

05:16,0

10:51,5

 

00:38,3

01:17,2

02:45,0

05:35,5

El puesto, como he dicho antes era lo de menos, pero por hacernos una idea de dónde ando 25/41, en 35-39 a 1:48 del primero (13s/100), un 17%. Casi nada.

Con el objetivo principal cumplido, a la tarde volví para nadar el 200. Nunca había hecho uno, pero creía que podía andar por 2:24. Nadé muy a gusto, intentando ir en progresivo, aunque me dio tiempo a perder la cuanta de los largos 2 veces en 200 y tuve que mirar al marcador en el viraje del 100 para ver cuántos iba.. y así además pude ver que el primer paso lo hice en 1:08. En el último 50 todavía tuve tiempo para apretar, y hacer el gesto de mirar al marcador al tocar la pared J y ver un 2’22,9 y a Iñigo felicitándome… No podía estar más contento.

50

100

150

200

00:32,2

01:08,8

01:46,0

02:22,9

 

00:36,6

00:37,2

00:36,9

Por hacer otra vez la misma cuenta que en el 80, hice 22/50 en 35-39, A 29SEG!! del primero (un 20%).

Y ya para el domingo, me quedaba divertirme en el 100 y sobre todo, quería bajar mi 1:07:37 de Logroño. También intenté salir suave en el 25 para ir progresando poco a poco. A pesar de quedarme un poco “colgado” en el primer viraje, también me salió bastante bien y conseguí hacer 1’06,05. El 35/53 en 35-39, a 16!seg del 50.74 que fue record de España (un 23%).

Y para terminar, la última posta del 4×50 Mixto +200 del CN Judizmendi, donde teníamos alguna remota posibilidad de conseguir medalla, y el objetivo era no ser yo el que fallara… La presión de competir en un equipo con gente que se lleva medallas…

Hice 29.78, que también es mi mejor marca en 50 m, aunque nos quedamos a 6 segundos del bronce, por lo menos fue la única carrera en la que aporté puntos al club.

En resumen, muy pero que muy contento con la experiencia, con el viaje, con la gente del equipo y con cómo estoy nadando. Creo que sigue habiendo margen, y espero que esto dure por lo menos hasta mayo, cuando me eche al Lago de Saint-Pee con el neopreno por primera vez esta temporada en una competición de triatlón.