Arranca la temporada de natación. Primera jornada Liga Norte Máster. Logroño

Este sábado comenzó la temporada 2017/2018 en lo que a competiciones se refiere. Espero que sea la temporada de mi retorno al triatlón después de un año lesionado.

Creo que desde verano he hecho las cosas bien. Primeros trotes suaves, alguna pequeña recaída, saber parar, volver a intentarlo, tener paciencia, saber decir no a algunas tentaciones en forma de dorsal, salidas en grupo, etc y el resultado es que me he plantado en diciembre pudiendo hacer los tres deportes, a ritmos bastante cercanos a lo que hacía por estas fechas en temporadas anteriores, aunque muy falto de fondo y con algunas molestias repartidas por el cuerpo. Creo que todo dentro de lo normal.

En cuanto a la natación, me tomé un descanso de 4 semanas en septiembre, para volver a empezar poco a poco en octubre. También más o menos como todos los años, pero el parón más grande que he hecho hasta ahora,  también lógico después de una temporada “centrado” en un solo deporte. Sin embargo, llevo un par de meses de bastante trabajo, mucho estrés y muchos viajes que me han quitado bastante continuidad en los entrenamientos que tuve el año pasado y sobre todo me han provocado muchísima fatiga. Esa fatiga que no sale en el ATL de Training Peaks, pero que hay que tenerla muy en cuenta a la hora de plantearse los entrenamientos.

A estas alturas no voy a entrar en debates de qué trabajo es mejor o peor de cara al triatlón, a pesar de que ahora se ha puesto de moda remarcar las marcas y prestaciones de triatletas “trabajadores”. Cada uno tiene que ser capaz de distinguir en qué liga juega (aquí entran circunstancias familiares, laborales, personales, condicionantes genéticos etc) y ser consecuente con ello. Compararse con gente que no es de tu liga no hace más que crear frustraciones.

Total, que no me veía demasiado fino en la piscina, pero tenía ganas de competir. Después de grabarme un par de veces, estoy intentando cambiar algunas cosas en mi forma de nadar (en realidad, las de siempre, el rolido del brazo izquierdo y los pies caídos) y me siento  algo extraño en el agua.

https://youtu.be/8YuR3wLlPbQ

No competía desde el Campeonato de España de Badajoz (travesías aparte). Pero justo esta semana tocaron las primeras series Ultras, y fueron algo mejor de lo esperado.

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Así que de acuerdo con mi entrenadora, decidimos salir fuerte y ver hasta dónde llegaba.

Y eso fue lo que hice. Me tiré al agua sorprendentemente bien encabezando la prueba en los primeros metros, y a la par de Gustavo Itarte, que sabía que tenía mejor marca que yo, y con Eduardo Bustillo un par de metros más atrás.

A estas alturas, ya les conozco de sobra y aunque sabía lo que iba a pasar, siempre te queda una mínima esperanza de que te salga el día tonto y aguantes ahí hasta el final… Pero no. Aquí, como en todas partes, no hay milagros y tenía que pasar lo que pasó.

A pesar de que me notaba cómodo, en el 200 se me empezó a atascar el tema,  para pasar a no poder con mi alma en el 250 y venirme abajo mentalmente cuando veía que se me escapaban. Empecé desesperadamente a buscar la señal de mis compañeros de equipo del inicio del último 100 en el que  aguanté hasta el final como pude.

Siempre me da la impresión de que pegan un cambio en el 200 que me deja seco…, hasta que salen las clasificaciones y veo que el problema es que yo soy el que pega el cambio, pero para atrás.

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Analizando un poco la carrera, hice mi 100 más rápido, un buen paso del 200, y el peor segundo 200 en un año y medio, con un 39 en el 250-300 que hacía mucho que no veía en esta prueba…

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Bueno, creo que es lo normal a estas alturas, era lo que esperábamos y ahora y ya tenemos buenos datos para seguir trabajando. Y estoy contento, porque no deja de ser casi 1’5 segundos mejor que el año pasado..

El objetivo de la natación será el 400 del Campeonato de España de Málaga. Me gustaría mejorar mi 4’52 y acercarme al 4’50… Es bastante  diferencia para sólo dos meses, pero lo intentaremos.

Primera competición Máster de 2016/17. 4’59’’43 y 1’06’’01.

Aunque todavía me queda la crónica del triatlón de Colindres de final julio que algún día escribiré, voy a intentar llevar el blog un poco al día, así que paso directamente a la primera competición de natación máster de la nueva temporada. Se trataba de la primera jornada de la Liga Norte Máster, que se celebró este sábado en la piscina Adarraga de Logroño.

Como siempre que se puede, me apunté al 400 m libre por ser la más larga que hay como punto central de mi participación, y luego al 100m libres, porque ya puestos, pues competimos más.

Sabía que estaba mucho mejor que el año pasado por estas fechas (nadé las mismas pruebas en diciembre del año pasado), pero probablemente no como para mejorar mi MMP 4’56”77 que hice en marzo en Sopelana.

Sólo llevamos dos meses de entrenamiento en los que apenas hemos tocado ritmos altos todavía, así que iba con un poco de incertidumbre. Hace dos semanas hice unas rotas de 8×50 con 15″ de recuperación (cogiéndome tiempos tras el viraje) en un rato que saqué para probar: 36,8 (saliendo dese abajo)+37,6+38,4+38,1+38,3+38,1+38,0+37,1: 5’02”4. Así que ritmo tenía. Sólo era cuestión de ver si lo iba a aguantar.

Esta vez me tocó ir sólo en el coche. Llegué con una hora de antelación, me metí el segundo a la piscina, 1000 metros de calentamiento con algunos 50s a ritmo de carrera para hacerme al ritmo y unas salidas desde el poyete para comprobar cuánto me afectaba la pubalgia y coger confianza con el salto con el poyete Pro, que es una maravilla.

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Después de una espera bastante larga y tras tomarme un gel de café media hora antes, por fin llegó mi turno. Estaba en la serie “buena”, con Aitor Goñi a quien no tenía ni que mirar (4’40”), Eduardo Bustillo (4’46”, pero a quien le gané en Sopelana), Gustavo Itarte (4’54”) y Aaron Sánchez (4’52”) y Andoni Labaka (5’02”). A estas alturas, ya sé que esto de las referencias de las MMPs ayuda, pero puede ser una trampa, porque la gente cambia mucho de una carrera a otra.

Salí bastante bien, pasando segundo por el 50, pensaba que por la salida más que por otra cosa, pero también segundo por el 100 (1’09”), lo que me hizo pensar que igual iba demasiado rápido a pesar de que tenía la sensación de que me iba frenando. En el 150 ya había perdido la cuenta de los largos (es increíble esto que me pasa…) pero, por suerte, este año había marcador electrónico y la salida del viraje del 175 pude ver 2’08”, por lo que ya pude situarme en carrera.

En el 200 (2’25”), Itarte a quien le sacaba más de un cuerpo en el 100, me cogió. Había dos opciones, o me estaba hundiendo o él iba de menos a más. Por el otro lado de la piscina, Goñi y creo que Bustillo, ya me sacaban bastante. Así que me concentré en los 200 metros que me quedaban y olvidarme de los demás, manteniendo el ritmo intentando guardar un poco para el final a pesar de que ya empezaba a doler todo. En el último largo, vi a Garbiñe claramente que me hacía el gesto acordado de que era el último y apreté con todo lo que tenía. Llegué a la pared, me quité las gafas y miré el marcador: 4’59”43. No me llegaba suficiente sangre a la cabeza como para tener muy claro si estaba bien o no… Pero estaba contento. Más me puse al día siguiente cuando vi que había ganado en mi grupo de edad. Son clasificaciones menores, pero siempre gusta ganar.

Analizando los parciales, (está genial poder tener tantos datos J) veo que sí que salí un poco rápido, pero luego pude mantenerme en el 38 que más o menos tenía previsto y todavía apretar en el último 50. Desde luego, no tiene nada que ver con las espectaculares petadas de mis dos primeras competiciones del año pasado. Puede que si hubiera salido un par de segundos más lento pudiera haber nadado en 37… Pero hasta la siguiente carrera (que ya será en 2017) no lo sabremos.

Media hora después, nadé el 100. Ya cansadillo, y con bastante menos motivación, salí más controlado para apretar más en el segundo 50. Esta vez nadaba con Andoni Labaka como referencia, que es más rápido que yo y en el 50 ya me llevaba medio segundo de ventaja que ya no pude remontarle. Al final 1’06’01”. 1’02” más lento que mi MMP que hice en Mendizorrotza en el Campeonato de Álava Máster que fue en febrero y donde no me había metido un 400 antes. Así que también contento y en general, un plus de motivación para seguir trabajando como hasta ahora.