Crónica y análisis de mi participación en Campeonato de España de Natación Máster en piscina corta. Málaga.

Tal como dije en la entrada anterior, mi objetivo en esta competición era mejor mis marcas en las distancias en las que participaba. 400, 200 y 100 libres, en este orden de importancia, una vez que el 800 ha sido pasado al Campeonato de Larga Distancia.

A pesar de que había hecho prácticamente los mismos metros que el año pasado (8000m semana de media en los últimos 4 meses), la puesta a punto había sido mejor, o por lo menos muy específica de cara a “memorizar” ritmos a base de Ultras, TOLAs, ritmo de resistencia y demás formas de hacer 50s a ritmo de carrera o próximos al ritmo de carrera. La última semana había sido muy buena con algunos 4×100 a 1’13 que me daban cierta confianza, sobre todo para el 200, aunque tenía dudas de ser capaz de aguantarlo en el 400.

Precisamente el 400 fue la primera prueba del Campeonato. Después de cruzar España en tren el día anterior y pasar una noche no demasiado buena, me notaba cansado desde la hora de levantarme. Decidí calentar pronto para poder probar los poyetes, lo que supuso estar una hora y media esperando a mi serie y creo que fue un error. Llevaba mi serie bastante bien estudiada, hasta donde se puede en estos casos, donde la gente va con marcas de pases de pruebas más largas etc. Sabía, o mejor dicho intuía por los tiempos de otras pruebas, que Pedro Madrid era buena referencia. Bastante mejor que yo y que lo que decían los tiempos de salida, pero que tampoco tendría que irse demasiado.

La estrategia era la de siempre, 100 “suave”, ir en progresión, para empezar a subir el ritmo en el 200 y apretar hasta el final a partir del 300. Esto que parece tan fácil, se complica mucho cuando vas al límite y no tienes ni idea del ritmo al que vas. Tras una salida bastante buena, Pedro Madrid enseguida empezó a marcharse. Lógicamente, todavía iba guardándome, pero a la vez veía que mucho más rápido que eso no podía ir. Primer 100 en 1.07.46. El objetivo era pasar el 200 en 2.22. Si me iba de ahí, me tenían que hacer señales desde bordillo. Pasé en 2.21.47. Tras el viraje vi que no había señales, así que la cosa iba bien. Entonces había que cambiar… Y no pude. Me notaba agarrotado, duro, o tal vez ya cansado, pero el caso es que no me encontraba a gusto. Hice lo que pude, (1.14.8+1.15.3), con el último 50 en 37.20… La idea era acaba algo más rápido, pero probablemente salir más rápido me penalizó… Pero si hubiera pasado en 2.23, tampoco hubiera llegado a 4.50.

Así que nada, me quedo con mejorar mi marca, que fue en el mes de mayo (dato importante) de 2017, 8 segundos mejor que en Logroño hace dos meses, y 4 segundos mejor que el año pasado en Mallorca. Y 10º de 40-44 🙂

El viernes me tocaba el 100. Mi peor prueba, pero ya puestos, quería intentarlo también. Salí “rápido” y puede acabar bastante bien, con un 32.45 en el segundo 50… No deja de ser curioso que mi marca en esta prueba sea sólo 4,5 segundos mejor que mi pase del 400, pero es lo que hay. Como dato, Pedro Madrid me sacó la misma diferencia en 100 m que en 400m… Vamos, que velocista no soy.

Por la tarde me tocó nadar el relevo de mariposa del 4×50 estilos mixto. Un marrón de los buenos, o un reto que te cagas. Depende de cómo lo mires. Algo lo había preparado, pero no había llegado a hacer 50m seguidos. Sabía que mejor que el año pasado cuando me “tiré a la piscina” en Logroño para hacer 41.46 estaba, pero esto era un Campeonato de España. La idea era hacer el primer 25 tranquilo, buscando algo de estilo, para volver más fuerte… Pero cuando estábamos a punto de empezar, me di cuenta de que tenía a mi izquierda a Susana Librada (campeona de España 40-44 en Badajoz en 50,100 y 200 mariposa) para hacer la mariposa con los delfines de Cáceres, y no pude evitarlo. Salí a todo lo que pude, tanto, que apenas se me fue en el primer 25, y claro, la vuelta se me hizo más dura…. Pero al final 36.69… Increíble.

Y para terminar, me quedaba el 200. Una de las pruebas que dicen que son de las más difíciles de nadar, pero que creo que se me da bastante bien. Tras la peor salida de todos los Campeonatos, otra vez, un 100 aguantando (pasando el penúltimo por el 100), para darlo todo en el segundo 100. En este caso, fue 1.07+1.11.

 

Ahora mismo no veo muchas formas de hacerlo mejor en cuanto a la estrategia de ritmos se refiere. Tal vez podría apretar algo más en la salida, pero ya se ve que al último 50 llegué tostadillo. Las ULTRAS las tenía a 35 bajos, pero ver el 34 me costaba mucho,  (sin viraje en la llegada) así que creo que es lo que hay. Por lo tanto, como en el 400, MMP y top 10 en 40-44, y tan contento.

El resumen en la tabla que más me gusta. Esta en la que se ven las progresiones y que cuando las cosas se preparan bien (gracias coach;) , (casi) siempre salen bien:

Y ahora ¿qué? Pues después de una sesión de tecnificación con el Swim Camp Getxo, creo que tengo muchos puntos que mejorar… pero me centraré en dos: el rolido (un clásico) y los pies. Sí, los pies. O mejor dicho, las piernas. Ya veremos si funciona.

Y el otro clásico. El pasar esta mejora de una vez a las aguas abiertas, Los dos puntos mencionados anteriormente, deberían ayudarme. Eso y meter horas en el pantano en cuanto se temple el agua.

Balance 2017. Mi temporada más difícil, la de la pubalgia.

Ahora, Strava, Garmin Connect, Sporttracks, Golden Cheetah o cualquier otro programa sirven de diario de entrenamientos, pero me gusta hacer un balance en el que interpretar los datos, lo que ha pasado durante la temporada. No todos los años consigo hacerlo, pero sí tengo unos cuantos (ver 2015) y me gusta echar la vista atrás de vez en cuando y pegarles un repaso. Cada temporada se compone de muchas experiencias, anécdotas, percances y me gusta refrescar la memoria con ellos.

Este año ha sido el más “peculiar” de todos desde que empecé a entrenar en agosto de 2001. Como ya sabréis los echáis un ojo a este blog de vez en cuando, en agosto de 2016 tuve que dar por terminada la temporada repentinamente por una “hernia inguinal” que terminó siendo una pubalgia con edema óseo incorporado. Una inflamación de la inserción del recto abdominal, “luego” fue acompañada de otra inflamación en la inserción del aductor largo…. Y así me he pasado un año. Un año sin saber qué puñetas era lo que realmente tenía, y todavía preguntándome por qué me pasó. Porque no consigo entender que 4 días antes de no poder dar dos pasos corriendo, estuviera haciendo un olímpico a tope en Colindres. He aprendido bastante, de anatomía, de cómo funciona la sanidad privada, de cómo se escurren los bultos, de cómo te recomiendan infiltraciones de plasma con alegría, de falta de responsabilidad, etc. No voy a tratar este tema ahora y no sé si lo haré en el futuro.

Prefiero quedarme con lo positivo. Prefiero quedarme con que si me hubieran dicho en septiembre que iba a estar un año sin poder correr (de verdad que lo habría agradecido) probablemente nunca hubiera imaginado que iba a ser un año positivo para mí. El multideporte tiene estas cosas… Por primera vez en mucho tiempo dejé de pensar como triatleta y pensé como nadador (aunque sin abandonar mi espíritu de triatleta). Si en 2016 me apunté a los Masters de natación como complemento a los entrenamientos de natación y con idea de mejorar mi primer sector de natación, el enfoque este año era diferente. Quería mejorar en la piscina. Si luego salían las cosas en aguas abiertas, mejor, pero lo que me importaba era la piscina. En octubre dejé de correr definitivamente, y hacía algo de bici de vez en cuando para intentar no perder del todo las piernas y no coger peso.

Tras los campeonatos de España de natación de invierno en Mallorca en los que conseguí mejorar todas mis marcas, en marzo, por fin, en Fisioterapia Igaro ya me dijeron que me olvidara de competir este año en triatlón. Me costó un poco asimilarlo, pero me mantuve en el enfoque de la piscina. Se abría el objetivo del campeonato de España de verano máster en piscina larga. Sabía que era algo que no se me daba bien y eso lo convertía en un reto que me motivaba. Al final no fue mal, como ya expliqué en mi entrada anterior y aprendí mucho.

Por último quedaban las travesías. No he tenido mucha suerte con esto… La primera, MDK Swim de Mundaka, suspendida. La travesía “familiar” del Judizmendi en el pantano de Ullibarri fue bastante bien llegando a un minuto de Arizti, que el año pasado me sacó tres minutos… Pero luego, la travesía de Ea también se suspendió por mala mar, en la del Paseo Nuevo me hicieron ir a una boya que no estaba en el recorrido y la de Itzurun –Zumaia me salió muy mal tras una salida pésima en la que todos mis defectos salieron a relucir.

Este final me ha dejado un regustillo amargo, pero no quiero que empañe toda la temporada en la que he mejorado un montón sin entrenar mucho más en el agua que en las temporadas anteriores (378 vs 350 km, salen a 500 m/semana de diferencia).

 

Tampoco me gusta la autocomplacencia, y he estrenado la Garmin Virb Ultra 30 en la piscina sacando unos vídeos bastante chulos y delatadores… Algunos fallos he corregido. Otros siguen ahí.. Y tras tres semanas fuera de la piscina, la semana que viene empezamos a intentar mejorar de nuevo.

Por último y desde luego, no menos importante, 12 meses después, ¡he empezado a correr!. Salidas que no llegarían casi ni a calentamientos en condiciones normales, pero ya no tengo molestias corriendo ni en bici, aunque se me resiente un poco el ligamento inguinal tras el ejercicio, pero parece que voy viendo la luz, así que si no pasa nada, en 2018 estaré compitiendo en mi primer año como V1.

El tema del récord de la hora queda aparcado, pero no quiere decir que no vaya a entrenar en el velódromo con la bici de pista ni mucho menos. Durante el tiempo que estuve entrenando en otoño de 2016 ya vi el CdA que tengo y los watios que puedo hacer, y sobre todo lo lejos que estoy de rodar a 45 km/h. Entrenaré para reducir el primero y aumentar los segundos, porque el entrenamiento en velódromo me parece buenísimo, pero teniendo en cuenta que tengo unas limitaciones físicas que me condicionan sobre todo en la búsqueda del mínimo CdA. De esto hablaremos más adelante y, probablemente, mucho

2018 promete ser, por lo menos, un año interesante.

Campeonato de España Máster de Natación, Badajoz 2017. Análisis de diferencias de ritmo en piscina de 25 y 50m.

El pasado mes de julio tuve mi bautismo en competición en piscina de 50 m en el Campeonato de España Máster de Natación, celebrado en Badajoz. Ya intuía que la piscina de 50 no se me iba a dar muy bien, pero desde la primera carrera ya vi que las diferencias con respecto a mis marcas de piscina de 25 no eran las que esperaba y mucho menos las que pone en las tablas de conversión oficiales:

Fuente: http://www.lacorchera.com

800 m libres

Empecé el Campeonato el jueves con el 800 y un batacazo moral mayúsculo, al menos con un tiempo mucho mayor de lo esperado: 10’55” (10’18 en 25 + ¿15’70?= 10’33’). 10’18” era el tiempo que hice en Mallorca, pero hacía un mes había hecho un 1500 en 19’36, pasando el 800 en 10’19…

Total, que me tiré al agua (bastante más fría que en Vitoria (¿?)) , y en el paso del 200 tuve que dejar de intentar seguir a la cabeza (se supone que iban con marcas parecidas a la mía) porque si no, no llegaba. A partir de ahí, no me vi mal, ni con la sensación de dejarme nada como me pasó en Mallorca. Pero cuando al terminar vi el tiempo en el marcador electrónico no me lo podía creer. Penúltimo de mi serie, con 10’55”.

Esta “sorpresa”, la consiguiente comida de tarro durante todo el día y tras hablar con mi entrenadora, me obligó a  hacer un análisis de tiempos propios y ajenos para no venirme abajo desde el primer día e intentar entender lo que estaba pasando. Lo primero que pensé era  que los 7 días de piscina de la semana anterior no me habían ido bien a pesar de ser pocos metros, pero no me sentía cansado.

La comparación de tiempos respecto a los pasos en cada 100 de Mallorca era la siguiente:

Parece que empecé demasiado fuerte, (mis brazos ya lo avisaban), y cuando decidí levantar, la diferencia ya es más o menos de un 7% (unos 5seg/100!!). La diferencia se mantenía hasta el final, por lo que el cansancio no era un factor determinante.

De mis rivales/compañeros de grupo de edad, tenía la referencia de Bruno González y Alberto Pérez. A Bruno (extriatleta del SVC de antes de que empezara yo en el tri) le conozco del año pasado y también hemos coincidido un par de veces esta temporada. El año pasado me ganaba fácil en 800 y travesías, mientras que según se acortaba la distancia de la prueba yo me iba acercando. Sin embargo, este año le estaba ganando y en el 1500 de Santurtzi le saqué 58 segundos (casi 4 seg/100) .

A Alberto le conocí en Mallorca este invierno, donde me ganó en todas las pruebas por un segundo y está más centrado en travesías. No me volví muy loco mirando a más gente.

Después de ver sus tiempos, aquí ya empecé a pensar que Bruno era un fuera de serie en piscina de 50, y nada mejor en piscina de 25. (me lo confirmó él al día siguiente). Por su parte, Alberto me dijo que había entrenado poco… Joder, pero yo había llegado bien!

Ahora, algo más tranquilo, he ampliado el análisis al resto de gente de mi grupo, aunque ya menos en detalle. Como se puede ver en la siguiente tabla, tampoco es que esté tan lejos del resto. Salvo Aguado, el resto (incluso los de nivel más alto) están entre el 4 y el 7%, que más o menos es 3 y 5 segundos el 100. También creo que hay que tener en cuenta que la piscina de Son Hugo es un piscinón, y la de Badajoz no tanto… Además de que el agua estaba bastante fría y los dos primeros días andaba un vendaval bastante serio (aunque se va en los dos sentidos). Creo que en una buena piscina cubierta de 50, estas diferencias serían algo más bajas.

400 m libres

El viernes era el 400. Una prueba que se me da algo mejor, y donde en Sopelana bajé 3 segundos mi marca dejándola en 4’52”. Salí algo más controlado, llegué justito al final con lo sensación de haberlo dado todo pero cuando miré al marcador, el disgusto fue parecido al del 800: 5’12”02. Así que de nuevo a analizar.

Se puede ver cómo esta vez salí más controlado que en el 800, pero la diferencia sigue por encima del 5%, esta vez 5,6 que suponen 4,14 seg/100.

En los dientes de sierra de la curva de arriba se puede ver perfectamente en qué largos íbamos contracorriente y en cuáles teníamos el viento a favor.

¿Y comparando con el resto de gente? Pues analizando los tiempos de Bruno y Alberto, parece que me faltó algo de “punch” al final, pero por lo menos le gané al Alberto J . Creo que está mejor nadado que el 800.

Como se puede ver en la tabla, las diferencias en la gente de mi grupo vuelven a estar entre un 4 y un 7%, que suponen entre 2,5 y 5 segundos el 100. De nuevo estoy en la parte alta de la desviación, pero no soy el peor, y conseguí ganar (por poco) a Alberto y Castellano, que me ganaron fácil en Mallorca.

200 m libres

Como ya he dicho antes, estos análisis no las había hecho tan en detalle en Badajoz, pero sí había mirado lo suficiente como para ver por dónde iban los tiros. Así que con un poco más de moral, fui el sábado a por el 200m libre, en el que creía que mi rendimiento iba a caer menos.

Me la jugué y salí fuerte. Casi no llego, pero quería arriesgar y me salió “bien”. Repito análisis de nuevo:

Como se ve en la siguiente gráfica tabla, el perfil de la curva es completamente diferente al resto. Se me va un poco al final, pero los valores son más bajos que en el 800 y el 400.

Con respecto a Bruno y Alberto, de nuevo estoy entre los dos, un poco más cerca de Bruno, pero fui el único que hizo el último 50 más lento que el tercero.

Y con respecto al resto de fondistas de mi grupo de edad y algún velocista más que he tenido que añadir a la muestra porque no todos nadaron el 200:

Por lo que por primera vez en lo que iba de Campeonato, mi empeoramiento en la piscina de 50 no era peor que la media.

Vídeo del 200 para aligerar la lectura. Calle 1:

100 m libres

Para terminar, el domingo nadé el 100. Aquí ya se nada con velocistas, es la prueba que menos preparo (nada) y esto es otra historia. No tenía nada que perder y volví a arriesgar en el primer 50 viendo que el sábado había ido bien.

Por completar el análisis de forma análoga a las pruebas anteriores:

Resumen

De lo que se trataba en esta entrada era de:

  1. Hacer un repaso de mi participación en el Campeonato
  2. ver las diferencias entre mi rendimiento en piscina de 25 y 50 metros. Probablemente habría que ampliar el estudio a otras piscinas de 50m, porque como he mencionado antes, la de Badajoz y las condiciones que había no la hacían nada rápida, pero esto es lo que hay de momento.
    Para eliminar la variable de los posibles diferentes estados de forma, he metido en la comparación a varios compañeros (mejores que yo) y he promediado los resultados. Finalmente, comparo mis resultados con los del promedio. La tabla resumen sería la siguiente:

Se aprecia claramente cómo la diferencia entre las marcas de piscina de  25 y la piscina de 50 (insisto, la de Badajoz), aumenta al aumentar la distancia de la prueba, estabilizándose en el 400. En lo que a mí respecta, estoy por debajo del empeoramiento en el 100 y el 200, en la media en el 400 y peor en el 800. En líneas generales, creo que el balance global del Campeonato es positivo en cuanto a las marcas y muy positivo en lo que he aprendido.

No sé si volveré a competir en piscina de 50, ya que el verano que viene espero estar compitiendo en triatlones… Pero bueno, ahora ya sé a qué tablas tengo que hacer caso.

No siempre se puede mejorar

No siempre se puede mejorar y menos cuando las cosas no se preparan como Dios, y todos los libros de Triatlón y Preparación Física clásicos, mandan. Soy de los que opinan que compitiendo todos los fines de semana, es imposible sacar lo máximo de ti mismo. Creo en los picos de forma, en las puestas a punto,… Pero aun así, no sé si por el desconocimiento que tengo de la natación en competición, por las ganas que tenía de seguir mejorando competición tras competición, porque la natación es lo que único en lo que puedo competir y matar el dichoso gusanillo, o contagiado por esta corriente de “compite todo lo que puedas”, he participado en dos competiciones más de natación en máster en 400 m libres. Una en Santurtzi y la siguiente en Sopelana. En ninguna de las dos he conseguido mejorar mi mejor marca.

Y es lo más normal del mundo. Porque es imposible mejorar algo que has hecho en unas condiciones especiales, casi ideales, de descanso, motivación y sobre todo, puesta a punto específica para una cita en concreto, como fue el Campeonato de España de Mallorca. Pero bueno, se trata de aprender, tenía ganas de intentarlo y no salió bien, pero sigo aprendiendo. Tanto por lo dicho anteriormente sobre las planificaciones de cargas (y descargas) de entrenamiento, como por lo que es la prueba del 400 en sí.

En Santurtzi, en la que dicen es la piscina más rápida de Euskadi, me fié demasiado de mi referencia para esa prueba (Bruno) y al final me dio la sensación de que me quedaba algo. Total: 4’57”99. En el 100 sí estuve a punto de mejorar, pero me quedé a 14 centésimas.

En Sopelana, donde el año pasado, por las misma fechas yo creo que estaba nadando peor pero hice 4’56, hice 4’58”50. 3 segundos peor que mi MMP y 2 más que el año pasado. Esta vez nadé sin referencias, o mejor dicho con la referencia de Bustillo (mucho mejor nadador que yo) que nadó en negativo y me hizo un lío… Me dormí en el segundo 100, pasando a 2’26’8, y luego hice 2’31’7, lo mismo que en Mallorca, pero insuficiente.

El caso es que no mejoré. Me da rabia porque en realidad estoy nadando bien, probablemente mejor que nunca, pero con el grupo del Vibike estamos haciendo un montón de metros de ligero-medio en packs de 100 y 150s como preparación de los triatlones, sobre todo con palas, pero ese no es el ritmo del 400 y se nota.

El problema es que estamos a mediados de marzo, sigo sin ver luz al final del túnel, y todavía no sé si seré capaz de nadar en algún triatlón este año, o me quedaré con el Cpto de España de Natación de verano y las travesías, que tampoco es que me llenen demasiado… Si no fuera por los entrenamientos con el equipo y mis persecuciones de Ciro en los entrenamientos, creo que ya habría tirado la toalla, pero bueno… de momento seguimos. No sé hacia dónde, pero seguimos.

Campeonato de Álava de Natación Máster y futuro inmediato.

Este fin de semana se celebró el Campeonato de Álava de Natación de invierno en Mendizorrotza. Como el año pasado, se metieron algunas series Máster entre las pruebas de los federados. Sin embargo, la participación en categoría Máster fue paupérrima. No sé muy bien cuál es el motivo por el que, con la de triatletas que hay en Álava, sólo unos pocos (que se cuentan con los dedos de la mano y todavía me sobran bastantes) participamos en estas pruebas. Tengo algunas sospechas que igual van en otro post, pero ver series de dos participantes, o incluso de uno solo… transmite una sensación de pena enorme.

En lo que me toca, muy contento de nuevo porque sigo en racha y de nuevo mejoré mis marcas en las dos pruebas en las que participé (las dos únicas que había de libres): 100 y 50m.

En el 100, conseguí bajar casi un segundo el tiempo del 100 de Mallorca. Estaba bastante convencido de que podía hacerlo ya que sólo habían pasado dos semanas y en Mallorca, dos de los tres virajes fueron desastrosos. Me la jugué en el primer 50, en parte porque Iñigo Ezquerra (que sabía que era inalcanzable) pasó en 27,2 y quieras o no, siempre te picas y en el último viraje tuve que tomarme un pequeño respiro porque si no, no llegaba…

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El último 25 se me hizo eterno, pero por fin bajé la barrera de 1’04”.

En el 50 quería bajar de 29, pero no lo conseguí. Rocé la salida nula por moverme un poco en el poyete tras un flash que me desconcentró, coordiné mejor las respiraciones antes y después del viraje siguiendo las indicaciones de mi entrenadora Garazi Uribarri, y tras éste, di tres patadas de mariposa por primera vez en mi vida que no sé si me ayudaron o no…

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Pero al final me sobraron respiraciones. Por los pelos, pero otra MMP y contento porque mi tabla de resultados sigue con azul en la parte inferior.

Y hasta aquí las alegrías. La pubalgia me sigue dando guerra y estoy empezando a desesperame. Me quedan dos semanas para mi revisión con el traumatólogo tras las dos infiltraciones de plasma que creo que no van a servir para nada. Me da la impresión de que he mejorado mucho más soltando esa zona en el fisio que con los pinchazos.

Por otro lado, he seguido investigando y dando vueltas a la cabeza y tras visita a Calibix, nos dimos cuenta de que el sillín de la bicicleta de carretera estaba inclinado hacia mi lado derecho. No así el de la cabra, que siendo el mismo modelo y con más de 6 veces más kilómetros, sigue en su sitio.

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Por otro lado, tras diferentes conversaciones con Ioana Arbillaga y observaciones en casa de mi mecánica de pedalada, creo que el problema de rotación de la cadera derecha es especialmente perjudicial en la bicicleta. Además de hacerme plantillas nuevas para calle y también para cuando pueda correr,

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 he puesto unas cuñas sobre las calas para hacer que la rodilla no se meta tanto para adentro y hacer que el aductor de la pierna derecha trabaje un poco más, descargando el psoas.

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pero creo que primero tengo que conseguir que la zona se recupere completamente. De hecho, después de un par días de bicis esta semana, me noto la zona lesionada muy cargada y he decidido

1) aparcar la bici dos semanas hasta pasar la revisión

2) levantar el manillar en las dos cabras para reducir presión sobre el psoas (si no se puede, no se puede)

Ahora mismo ni me planteo poder participar en ninguna de las carreras que tenía en mente (Egües, Senpere Pamplona,..). Todo empieza a hacerse más duro ahora viendo a la gente empezar competir, metiéndose buenas kilometradas y yo con la cuenta de km a pie a 0 y la de bici bajo mínimos, pero hay que remediar esto como sea.

De momento, aprovecharé este parón para preparar las dos próximas jornadas de la Liga Norte de natación y en especial el 400, que es lo único que me está dando alguna satisfacción en este invierno.

Campeonato de España de Natación de invierno Másters. Palma Mallorca. Previa.

Entre tandas de pinchazos, infiltraciones y vueltas al velódromo, este fin de semana repetiré experiencia participando en el Campeonato de España de Natación de invierno Másters  que se celebrará en las piscinas municipales Son Hugo de Palma de Mallorca.

El año pasado me gustó tanto que este año voy desde el miércoles para participar en todas las pruebas de libres (50, 100, 200, 400 y 800) y en algunos relevos con el CN Judizmendi.

Como dice Javier Soriano, en este tipo de pruebas en las que las medallas están tan lejos, a lo que hay que aspirar es a hacer tu mejor marca personal, y a eso es a lo que voy. Si en el alguna prueba me puedo meter en un top10, mejor, pero las clasificaciones en estos evento son muy relativas y no me dicen demasiado. Se nada contra el crono y para eso he estado entrenando. La natación ha sido lo único que he podido entrenar en condiciones con la pubalgia. Sólo noto molestia al tirarme del poyete y algo al empujarme en los virajes, pero no lo suficiente como para ser una excusa.

De este año sólo tengo la referencia del 4’59’43 que hice en Logroño en noviembre y el 2’20”93 que hice en el 200, (MMP)de la toma de tiempos que organizó en CN Judizmendi hace un par de semanas.

El 400 y el 800 son mis principales objetivos, más que nada por aquello de ser triatleta… 400 ya llevo unos cuantos y me gusta mucho. 800 sólo he hecho uno en Gijón y es donde creo que tengo más margen de mejora, aunque se me hace un poco largo. El 200 también me ha gustado mucho las dos veces que lo he nadado y luego el 50 y el 100 están un poco de relleno, pero también me gusta nadarlos.

Los últimos entrenamientos han salido bastante bien:

Series simuladoras de 200 y 400 con 50s @35” y 100s @1’14”

Series simuladoras de 400 y 800 con 100s @1’15”y 100s @1’18”

Memorizando el 1’20”/100 a las 7 de la mañana para hacer al cuerpo a nadar poco después de levantarte..

Ahora a esperar y no perder la cabeza en los primeros metros de cada prueba.

Primera competición Máster de 2016/17. 4’59’’43 y 1’06’’01.

Aunque todavía me queda la crónica del triatlón de Colindres de final julio que algún día escribiré, voy a intentar llevar el blog un poco al día, así que paso directamente a la primera competición de natación máster de la nueva temporada. Se trataba de la primera jornada de la Liga Norte Máster, que se celebró este sábado en la piscina Adarraga de Logroño.

Como siempre que se puede, me apunté al 400 m libre por ser la más larga que hay como punto central de mi participación, y luego al 100m libres, porque ya puestos, pues competimos más.

Sabía que estaba mucho mejor que el año pasado por estas fechas (nadé las mismas pruebas en diciembre del año pasado), pero probablemente no como para mejorar mi MMP 4’56”77 que hice en marzo en Sopelana.

Sólo llevamos dos meses de entrenamiento en los que apenas hemos tocado ritmos altos todavía, así que iba con un poco de incertidumbre. Hace dos semanas hice unas rotas de 8×50 con 15″ de recuperación (cogiéndome tiempos tras el viraje) en un rato que saqué para probar: 36,8 (saliendo dese abajo)+37,6+38,4+38,1+38,3+38,1+38,0+37,1: 5’02”4. Así que ritmo tenía. Sólo era cuestión de ver si lo iba a aguantar.

Esta vez me tocó ir sólo en el coche. Llegué con una hora de antelación, me metí el segundo a la piscina, 1000 metros de calentamiento con algunos 50s a ritmo de carrera para hacerme al ritmo y unas salidas desde el poyete para comprobar cuánto me afectaba la pubalgia y coger confianza con el salto con el poyete Pro, que es una maravilla.

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Después de una espera bastante larga y tras tomarme un gel de café media hora antes, por fin llegó mi turno. Estaba en la serie “buena”, con Aitor Goñi a quien no tenía ni que mirar (4’40”), Eduardo Bustillo (4’46”, pero a quien le gané en Sopelana), Gustavo Itarte (4’54”) y Aaron Sánchez (4’52”) y Andoni Labaka (5’02”). A estas alturas, ya sé que esto de las referencias de las MMPs ayuda, pero puede ser una trampa, porque la gente cambia mucho de una carrera a otra.

Salí bastante bien, pasando segundo por el 50, pensaba que por la salida más que por otra cosa, pero también segundo por el 100 (1’09”), lo que me hizo pensar que igual iba demasiado rápido a pesar de que tenía la sensación de que me iba frenando. En el 150 ya había perdido la cuenta de los largos (es increíble esto que me pasa…) pero, por suerte, este año había marcador electrónico y la salida del viraje del 175 pude ver 2’08”, por lo que ya pude situarme en carrera.

En el 200 (2’25”), Itarte a quien le sacaba más de un cuerpo en el 100, me cogió. Había dos opciones, o me estaba hundiendo o él iba de menos a más. Por el otro lado de la piscina, Goñi y creo que Bustillo, ya me sacaban bastante. Así que me concentré en los 200 metros que me quedaban y olvidarme de los demás, manteniendo el ritmo intentando guardar un poco para el final a pesar de que ya empezaba a doler todo. En el último largo, vi a Garbiñe claramente que me hacía el gesto acordado de que era el último y apreté con todo lo que tenía. Llegué a la pared, me quité las gafas y miré el marcador: 4’59”43. No me llegaba suficiente sangre a la cabeza como para tener muy claro si estaba bien o no… Pero estaba contento. Más me puse al día siguiente cuando vi que había ganado en mi grupo de edad. Son clasificaciones menores, pero siempre gusta ganar.

Analizando los parciales, (está genial poder tener tantos datos J) veo que sí que salí un poco rápido, pero luego pude mantenerme en el 38 que más o menos tenía previsto y todavía apretar en el último 50. Desde luego, no tiene nada que ver con las espectaculares petadas de mis dos primeras competiciones del año pasado. Puede que si hubiera salido un par de segundos más lento pudiera haber nadado en 37… Pero hasta la siguiente carrera (que ya será en 2017) no lo sabremos.

Media hora después, nadé el 100. Ya cansadillo, y con bastante menos motivación, salí más controlado para apretar más en el segundo 50. Esta vez nadaba con Andoni Labaka como referencia, que es más rápido que yo y en el 50 ya me llevaba medio segundo de ventaja que ya no pude remontarle. Al final 1’06’01”. 1’02” más lento que mi MMP que hice en Mendizorrotza en el Campeonato de Álava Máster que fue en febrero y donde no me había metido un 400 antes. Así que también contento y en general, un plus de motivación para seguir trabajando como hasta ahora.