La talla en los neoprenos (v2019)

Exceptuando mi primer neopreno, que me hice a medida en una tienda de submarinismo en Zarautz (con neoprenos de submarinismo) hace ya casi 20 años, siempre he tenido problemas, o al menos dudas, con la elección de la talla en los neoprenos. Como ejemplo, lo que escribí hace ya 9 años: La talla en los neoprenos. Esta entrada es en realidad una mera actualización de lo que escribí entonces, aunque con algo más funadmentada en datos, para llegar a la misma conclusión (hay que llegar hasta abajo para leerla).
Debo de tener un cuerpo bastante raro, porque con todas las marcas que usado (Xterra, Blueseventy, Sailfish y Orca) he tenido el mismo problema. La mayoría de ellas sugieren el tallaje en función de un peso, para el que se define un rango, y una estatura para la que se define otro. El caso es que yo casi nunca consigo estar dentro de los dos. El que me corresponde en peso es corto en altura, y el que me tocaría según mi estatura, me suele quedar “amplio”.
Muchas marcas tienen un MT (Medium-Tall) que es más o menos el que me suele cuadrar, aunque el límite superior suele estar en torno a 1,85 y 75 kg. Normalmente, ante la duda siempre he ido a la talla más pequeña, por eso de que el neopreno es material que se estira con facilidad y no mola que te entre agua en el traje y te sientas como un paracaídas  arrastrándote por el agua.
La mayoría de trajes que he probado con ORCA son talla 7, ya que era lo que solía estar disponible y parece que suele haber más demanda de esta talla.

Tuve la oportunidad de quedarme con uno de los neoprenos a los que más caña le he dado en test, que fue el 3.8. Insisto, en talla 7. Pero tras algunas pruebas con el Predator 2017 de talla 7 y talla MT, y por último del nuevo Predator, me entró la duda de si no sería mi talla la MT en lugar de la 7. El 3.8 lo notaba demasiado cómodo (¿tal vez holgado?) y alguna vez sí que me había entrado algo de agua, pero tampoco mucho. En condiciones normales lo hubiera dejado pasar, pero ya metidos en harina y aprovechando que mi amigo Ibon Gabilondo tenía un 3.8 talla MT, que sabía que él notaba más apretado de piernas y bien de arriba, se lo pedí para hacer la comparación. De hecho, también tengo que decir que Ibon tuvo también dudas entre mi talla 7 y su talla MT para acabar decantándose por el MT. Pero él es más bajo que yo y también pesa unos 3 kilos menos, por lo que es talla MT claramente.

Me puse el MT en seco y me quedaba bastante bien. Más ceñidito y ajustado sin restringir (en principio) ningún movimiento, con la cremallera menos tirante…

Pero los neoprenos se prueban en el agua y a poder ser, dándoles caña.

Así que aproveché un sábado por la mañana con la piscina de Mendi en 50m y recién abierta y apliqué el protocolo de test de neoprenos que estoy empleando esta temporada. He pasado de mi 2x(4×400) a 65bpm y 1’rec por un 2x(5×200) a 70 bpm y 1`rec, que resulta bastante más exigente, más cercano a un ritmo de carrera a alto y que también me lleva menos tiempo.

Los datos a comparar son los mismos de siempre: ritmo frente a pulso. Como el ritmo suele salirme bastante constante gracias al uso del tempotrainer de Finis, con ver la evolución del pulso a veces es suficiente. Pero es que en este caso, no era ni necesario ya que mi percepción en el agua era que me costaba mucho más terminar la series al ritmo marcado con el tempotrainer con el MT. Principalmente, porque notaba que me tiraba en la parte exterior del hombro. La diferencia era bastante notable, a pesar de que el talla 7 lo utilicé en segundo lugar.

Para analizar los resultados, suelo comparar la evolución de las curvas de pulso por un lado y por otro , analizo el promedio de los pulsos (suponiendo que más o menos he ido al mismo ritmo). Suelo eliminar también la primera tanda de cada uno, para eliminar el “factor calentón” que, a pesar de llevar el tempotrainer, se suele producir por tener más fuerza estando “fresco”. Esto al final es igual que en la bici: Potencia = Fuerza x cadencia.

Los resultados son los siguientes (al final hice sólo 2 x 4×200)

 

En resumen, 2,5 ppm más con el MT para ir 1seg/100 más lento. No es demasiado, pero es. Y como se ve, la tendencia es a aumentar esta diferencia en el tiempo.

Orca también utiliza la medida del perímetro del pecho para intentar ayudar en la selección pero creo que sería más interesante aún una de anchura de hombros incluyendo los brazos.

En mi opinión, hay dos factores a tener en cuenta en un neopreno: flotabilidad de cadera y piernas, y flexibilidad de hombros. La flotabilidad, ayuda sobre todo en caso de mala posición de cuerpo, normalmente inducida por una mala patada y eso suele ser la diferencia entre un neopreno rápido y uno más lento. Pero si yo tuviera que elegir entre ambos, el clave sería la flexibilidad de hombro. Por que un neopreno que no sea flexible de hombros, o que por un error de talla no te permita mover los hombros con facilidad, perjudica y mucho. Por lo tanto, hace falta un neopreno flexible de hombros, pero no sólo en el material, si no que también el patrón tiene que dejar que el hombro rote y el brazo pueda desplazarse con facilidad.

Por lo tanto, ante la duda, la talla más grande.

Análisis neoprenos ORCA 2017

Orca ha anunciado hace unos días la salida a la venta de sus nuevos neoprenos para 2017 en una campaña que ha llamado Swimscale basada en que cada nadador es diferente y no siempre hay un único neopreno que sea el mejor para cualquier tipo de triatleta o nadador.

Esto, realmente, no es algo nuevo. Hasta hace unos años todas las marcas tenían 3-4 neoprenos para cubrir toda la gama, los buenos eran los fabricados con materiales más flexibles y los menos flexibles, pero más resistentes, correspondían a la gama más baja. Desde hace unos años esto no es tan “sencillo”.

Por ejemplo, HUUB tienen dos tipos de neoprenos (3:5 y 4:4) con mayor o menor flotabilidad en una parte del cuerpo u otra en función del tipo de nadador, basándose principalmente en la patada y la posición de cuerpo en el agua y un 3:3 sólo para chicas).

La propia ORCA ya tenía desde hace unas temporadas una tabla explicando las diferentes características de cada neopreno y que mencioné en mi primer análisis de neoprenos de ORCA, en el que tuve la suerte de poder probar los Predator y Alpha de 2015-2016 y compararlos con el Helix que tenía hasta entonces.

A partir de ahí, todavía tuve más suerte al poder probar varios prototipos que se estaban utilizando como desarrollo para los de la temporada 2017 que se acaban de anunciar. Más concretamente, estuve probando el 3.8 y el Predator ya que era entre los que podía tener duda por mi forma de nadar.

Y, ¿cómo nado? Pues como la como la mayoría de triatletas sin pasado nadador,

1.- con una patada muy pobre y como consecuencia una posición muy poco horizontal y por lo tanto poco hidrodinámica. De ahí los resultados de la comparación del Alpha con el Predator de 2015

https://youtu.be/U3vbCC8u62E

2.- Y también con una cadencia de brazada bastante baja. A partir de 70 bpm (o 35 ciclos), enseguida pierdo eficiencia.

Durante estas pruebas intenté seguir el protocolo habitual de tandas de 4×400 1’rec a 65 bpm, aunque cuando llegaron las competiciones pasé a hacer tandas más cortas (200m) y un poco más intensas. También los pude utilizar en las competiciones de 2016, que es donde realmente tienen que funcionar y donde salen a relucir las carencias o virtudes de los neoprenos.

Estas pruebas también sirvieron para ajustar detalles de patronaje, tamaño de paneles, cremalleras, probar alguna cosa nueva, y en este caso en concreto comparar los conceptos de flotabilidad extrema frente a neoprenos que con algo menos de flotabilidad, prima la flexibilidad en los brazos con el famoso neopreno 0.88 de las mangas.

Bueno, pues vamos a lo que hago en este blog, poner números.

Prueba 1; Predator 2015 vs Predator 2017 v1

Pero antes de nada, voy a centrarme un poco en el proceso de desarrollo o evolución que se siguió con el Predator (conmigo a la vez que otros cuantos probadores), que creo que es bastante interesante y da una idea de cómo se desarrollan los neoprenos de Orca.

En primer lugar un vistazo en seco a cómo eran para ver las diferencias.

A primera vista, me gustó mucho el 2017. Para empezar, el aspecto exterior (colorido) de las mangas. Bastante más atractivo que el demasiado sobrio Predator 2015.

Por otro lado, me llamó la atención el tejido en las axilas, que era igual que el del creo que es el del Alpha 2015, bastante más flexible que el del Predator 2015

También me sorprendieron los paneles “con burbujas” de la parte inferior, muy parecidos a los de mi antiguo Helix, con la diferencia de que los del Predator, en teoría, no absorben nada de agua. También hacen más rígido al neopreno en la parte inferior, pero no creo que eso sea un inconveniente. El patronaje es claramente diferente, pero a simple vista, yo no soy capaz de afirmar si es mejor o peor.

Cosas que no me gustaron: Las muñecas vienen con un sistema de cierre, que en aquel primer prototipo era demasiado exagerado. Inconveniente: que como quieras nadar con un reloj tipo Garmin 920xt, no lo sacabas sin darle a todos los botones en la maniobra.

Por último, me costaba muchísimo ponérmelo. A pesar de ser una talla 7, me estaba claramente pequeño y no era capaz de ponérmelo sólo. Un vez colocado me tiraba bastante de los costados. Pero bueno, lo importante. Los datos del agua:

Prueba 1;(27/02/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015. Piscina de 50m (interior). 4×400 1′ rec.

En el agua sí que es verdad se notaba bastante más cómodo, pero todavía me tiraba un poco de los costados. Las piernas sí notaba inmediatamente que flotan más y se llevan bastante más rectas por la rigidez de los paneles impermeables. Pero de brazos iba más cómodo con el 2015, porque al estarme pequeño, no podía estirar bien el brazo: una vez más la importancia de la talla en los neoprenos y para terminar me entró bastante agua por el cuello, que en la piscina cubierta hasta se agradece para refrigerar, pero no es plan de nadar con agua dando vueltas por dentro del traje.

Tiempos: me salió un segundo el 100 más rápido, pero con unas 5 pulsaciones más que con el 2015. Demasiadas, sobre todo para ser el que me puse en primer lugar.

Alguno dirá: pues vaya truño… Bueno, los que trabajamos en I+D (aunque sea en otro campo) sabemos lo que cuesta desarrollar las cosas y casi nada sale bien a la primera. Y si sale bien, casi seguro que ha sido de churro.

Así que trasladé mis opiniones a Orca y un par de meses después me llegó otro prototipo de Predator.

Prueba 2;(28/04/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015 – piscina 25 (interior). 4×400 2′ rec.

Esta vez la piscina estaba de 25m y yo bastante tocado después de una semana de antibióticos así que modifiqué un pelín el protocolo, haciendo 2 minutos de descanso entre cada 400. El resto, exactamente igual que hasta ahora. 4×400 con cada uno a ritmo constante.

Conclusiones:

Tallaje: Mi talla es la MT (soy 188 y 74 kg), tal como marcan las tablas. 

  • La talla 7 del Predator v2, a pesar de que me estaba mucho mejor que en el anterior prototipo y de que la cremallera la pude subir con más facilidad, todavía me tiraba un poco de la cremallera hacia abajo (la altura máxima son 185 y yo mido 188). Lo noté tanto en seco como en los virajes en al agua. Las mangas me estaban anchas y me salían bastantes arrugas en ellas. Al sacar el neopreno, la goma de la muñeca iba bastante más holgada que en el anterior prototipo.
  • Datos: el antibiótico me hizo ir 5 ppm las pulsaciones más alto de lo normal (este dato no os interesará mucho a priori, pero tiene su relevancia, más que nada porque me tenía que haber dado cuenta de que no estaba para competir en Senpere dos días después) Con el Predator 2015, me costó esas 5 ppm de más que la vez que lo probé en piscina de 25 contra el Alpha, pero clavé las 4 series a 5:15.
  • El Predator 2017 es un pepino. A pesar de que ya iba tostadete, me salieron todas 1s/100 más despacio, pero con 5,3 ppm menos de media a pesar de haberlo probado en segundo lugar!! Llevé la misma cadencia de brazada, pero apenas le tenía que dar a los pies. Se nota mucho los 5 mm de flotabilidad en los pies y los paneles nuevos en las piernas. Como me dio un poco de rabia no ser capaz de hacer 5:15, hice una última un poco más un poco más fuerte (no reflejada en las tablas). Y conseguí hacer el 5:16, pero sin que se disparara el pulso. 154,8 ppm, que fue lo mismo que hice en la tercera con el Predator 2015, pero llevaba ya 4000m de natación con traje… Así que intuyo que si me lo hubiera puesto en primer lugar el resultado habría sido todavía mejor.

Prueba 3) Predator 2015 vs Predator 2017 (3×400 1″rec) –piscina 50

El 25 de mayo cuando todavía estaba recuperándome de la última tanda gorda de antibióticos de la temporada, volví a comparar el 2015 contra el 2017. Esta vez en piscina de 50 y volviendo a las tandas de 400m con 1′ de recuperación. En este caso, sólo hice 3 de cada uno.
Esta vez el análisis del resultado es todavía más sencillo. Con el mismo pulso, entre 1,5 y 2 segundos el 100 más rápido el modelo de 2017.

Prueba 4) Predator 2015 vs Predator 2017 (5×200 20″rec) – piscina 50

Como ya era la semana de la primera carrera del Circuito Vasco (Ondarroa), hice una prueba más en entrenamiento a ritmo más exigente: (5×200 1’rec, 66bpm) A partir de aquí empecé a usar el Tempo Trainer de Finis, para intentar ajustar más los tiempos. En este caso, con el Predator 2017 en segundo lugar, la diferencia se redujo a un segundo por cada 100 metros para el mismo pulso.

Así que creo que se puede concluir que para el mismo pulso, la diferencia está en unos 1,5seg/100m a favor del 2017.

Aquí ya no había mucho más que probar. Las mejoras del modelo 2017 respecto al 2015 eran evidentes, así que pasamos al siguiente paso. Ver si el nuevo modelo del 3.8 con máxima flotabilidad (un 21% más que un Predator17 en la zona baja del cuerpo según Orca) me iba mejor que el Predator2017.

Prueba 5) Helix 2013 v2 vs 3.8 – (6×100 30″rec) – piscina 50

Pero antes, y debido a algunas dudas que habían surgido en mi “entorno” respecto al test que hice en febrero con el Helix, antes de probar el 3.8 2017 contra el Predator 2017, lo hice contra el Helix. De nuevo, por exigencias de la competición, cambié el protocolo, e hice unas series de 100 m con 30 seg de recuperación: 1,5 segundos más rápido para el 3.8 poniéndomelo en segundo lugar. Así que no había mucho más aquí tampoco.

Por hablar un poco de sensaciones entre tanto número, noté muchísimo la flotabilidad del tren inferior. Tanto que hasta sacar la cabeza para respirar me resultaba mucho más fácil.


Prueba 6) Predator 2017 v2 vs 3.8- piscina 50 (5×200 1″rec)

Ya tocaba poner a competir a los dos mejores neoprenos que había probado. Predator 2017 vs 3.8 2017 . Lo hice el 1 de julio (poco antes del triatlón de Vitoria) De nuevo con 5×200 con 1′ rec y el Tempo Trainer en la cabeza a 66 bpm, que era más o menos el equivalente a un aeróbico medio.


En este caso, el resultado aunque muy ajustado, era favorable al 3.8. 1,6 ppm menos para el 3.8 para exactamente el mismo tiempo y poniéndomelo en segundo lugar. ¿Por qué? Está claro que la flotabilidad ayuda, y la “menor flexibilidad en hombros”, para mi forma de nadar no es un impedimento en distancias cortas. Lo que notaba es que se puede doblar mejor el brazo debajo del agua con el Predator, pero mi brazada subacuática no es de codo alto precisamente.


Es decir, tal vez para un nadador mejor, o con técnica más “fina”, que nadara con codo alto en la brazada subacuática, el Predator pueda ser una mejor opción cómodo. Pero en mi caso, pensaba que el 3.8 me iba mejor. Lo probé también en el pantano de Landa con las chicas de los Wollongong Wizards (y aunque no me sirvió para poder seguirlas), hacía tandas de casi 400 metros “full gas” tras ellas y la sensación era de comodidad y nada de fatiga en hombros. Así que decidí utilizarlo en la prueba estrella de la temporada, el Triatlón de Vitoria.

Pero como he dicho al principio, es en las carreras, con exigencia máxima, donde de verdad se ven las diferencias. Como ya cuento en la crónica de Vitoria 2016, nadé bastante bien, pero los últimos metros se me hicieron bastante pesados y salí fatigado..

En Getxo, que iba a ser olímpico pero por problemas organizativos al final se nadaron 750 m, también nadé con el 3.8, me salió probablemente la mejor natación del año, saliendo del agua con Egoitz Zalakain, ganador al final de la carrera, aunque también salí “tostadillo” del agua.

Así que sin más test, en la que al final fue mi última carrera de la temporada por culpa de mi pubalgia, en Colindres, nadé con el Predator 2017. El resultado no fue bueno, pero más porque me quedé cortado que por otra cosa. De hecho, la segunda vuelta la hice en solitario manteniendo la distancia con el grupito de delante pese a ir tirando yo sólo y saliendo bastante más fresco del agua que en las últimas carreras con el 3.8.

Todo esto hizo que me entraran dudas de la “validez” del test de 200m, y en octubre volvía a las repeticiones de tandas de 400m. El resultado fue el siguiente, 

Prueba 7) 3.8 vs Predator 2017 v2 (3×400 1′ rec) –piscina 25



En resumen, prácticamente iguales, aunque con un pelín de ventaja para el Predator, ya que, además de que me lo puse al final y ya iba tostadillo, apenas hay diferencia en pulso/ritmo. Tan sólo en la última tanda (y también más importante a la hora de valorar la fatiga se nota algo de diferencia).

Como también pude grabarme, he intentado sacar unas grabaciones donde se pueda comprobar en el nado la diferencia que se siente entre los dos, pero esto es un poco más complicado:

– Flexibilidad de brazo:

Las imágenes no son las mejores y no sé si son capaces de representar la sensación que tenía pero creo que se puede apreciar cómo con el Predator me resulta algo más fácil doblar el brazo (dentro de lo muy poco que lo doblo :() y llevarlo por el sitio, que en mi opinión es por debajo de hombro (aunque debería llevar el codo más alto, eso es problema no achacable al traje….)


.

-Flotabilidad:

No tengo demasiadas tomas laterales, y no he sido capaz de hacer una comparación entre la posición y patada entre los dos neoprenos.

Como conclusión:

Estoy leyendo que el 3.8 es para gente que “nada menos”. Yo no estoy de acuerdo y me parece que es bastante simplista. Creo que es para gente con poco flotabilidad en piernas pero fuerte de brazos. Es muy parecido al efecto de nadar con palas:  Vas más rápido, pero cansa más. Creo que el factor que nos limita a casi todos los triatletas, cuando aparece la fatiga, es en los hombros, nunca en las piernas… Otra cosa es que una mala posición nos lastre mucho…. Pero bueno, eso es lo que he intentado explicar a lo largo de este post, espero que con algo de éxito.

En cualquier caso, como resumen: es una pena que no pueda comparar todos a la vez, y que al final estén mezcladas diferentes épocas de la temporada, tandas de 100, 200, 400, diferentes longitudes y tipos de piscinas, pero creo que hay números suficientes como para sacar conclusiones interesantes. Por si alguien ha llegado hasta el final del post, he intentado establecer una clasificación, dando más peso a las tandas de 400 por ser las más largas y las más representativas de lo que un triatlón o una travesía pueden ser. Y sería la siguiente.


Si alguien tiene alguna duda, como siempre estaré dispuesto a responderla en la medida de lo posible.


Otra de neoprenos. Blueseventy Helix vs Xterra Vector (vs Sailfish One)

Ya conté en junio, como debido a un problemilla doméstico, tuve que buscar un neopreno nuevo ya que que la cremallera del Helix se abría cada vez con más facilidad, y no era plan de nadar de Getaria a Zarautz con el neopreno abierto.

En alitan-sub, de Zarautz, no se atrevían a cambiarme la cremallera por ser de las abiertas (las que se cierran de arriba abajo). Como la cosa urgía, Ibón me dejó el Sailfish One, mientra me llegaba un Xterra Vector en xterrawetsuits.co.uk, aprovechando un descuento del 50% que venía en la Triathlete Europe.

Así que me vi en casa con la siguiente estampa:

Ya puestos, además de en la flexibilidad, aproveché la ocasión para fijarme un poco en los patrones y en la forma de colocar los paneles. El Sailfish y el Xterra son prácticamente iguales, mientras que el Helix es más diferente.

Según iba entrenando y compitiendo con ellos, también me di cuenta de que el Sailfish y el Xterra también eran parecidos en cuanto a flexibilidad (menor que la del Helix) mientras que daban más flotabilidad en las piernas.

Los resultados en competiciones no eran malos ni noté una sensación de fatiga especial, pero con ninguno de ellos fui capaz de hacer una natación como la de Valencia con el Helix. Al principio lo achacaba a que en la piscina también estaba nadando algo peor que en invierno, pero mis sensaciones decían que con el Helix nadaba mejor, y sobre todo más rápido.

Así que seguí insisitiendo con la reparación del traje y me puse en contacto con Blueseventy-UK, quienes a su vez me mandaron a techneopro en UK. Aprovechando que iba a Brighton a ver a Iñigo, me llevé el traje en el avión y lo enviamos desde allí. Más que por ahorrar, por minimizar riesgos. Por 70 euros (envío incluido a España) me cambiaban la cremallera. Estaba claro que merecía la pena intentarlo.

Tallas

Si en casi todo el material, la talla es importante, en los trajes de neopreno también es muy importante acertar, algo que también me ha llevado su tiempo: (ver Helix vs Vortex, Blueseventy Helix, o la talla de los neoprenos). Después de tanta prueba, y sobre todo error, no me veo capaz de dar recetas para acertar con las tablas.. También influye que no tengo unas medidas muy normales,  o por lo menos, habituales. Así que me quedo con lo que yo he probado y veo que me va bien.

Sailfish One: SLO.

Xterra: SLO. El MLO me hacía arrugas.

Blueseventy : MT (el SMT lo reventé y ahora lo lleva una chica de 168 y 60 kg).

A lo que importa: los tiempos.

En primer lugar, hice una prueba en la piscina de Mendizorrotza. Lástima que se me fue la perola al salir del agua y borré todos los tiempos que tenía en el sportcount … Así que sólo me quedan unos vídeos que me sacó Borja de cómo nado con traje.. Algo es algo. Todavía no me había visto.

Xterra Vector:

Blueseventy Helix:


No quería quedarme “sólo” con la sensación de que con el Helix iba mejor, más cómodo y que gracias a la flexibilidad, no sólo el recobro es mucho más cómodo, si no que es mucho más fácil empujar debajo del agua.  Así que me fui al pantano con ellos y así, de paso probaba el 910xt en aguas abiertas.

Los tiempos y el pulso fueron los siguientes: 2×400 con cada uno (medidos con el 310xt en el gorro), con 2 minutos de recuperación con cada traje.

Con lo que creo que queda claro con qué traje competiré el año que viene.