Nike Vaporfly 4% vs Zoom Fly 2.

Siendo esta mi quinta entrada ya sobre las zapatillas de Nike con placa de carbono y con la que está cayendo en los medios de comunicación, especializados y generalistas, creo que ya está de sobra la introducción acerca de las mejoras de estas zapatillas así que voy a ir directamente al grano.  Para más información :

Lo que creo que sí hace falta es una aclaración de cuáles son los modelos de Nike existentes con la famosa placa de fibra de carbono:

  • Zoomfly Flyknit (o Zoom Fly 2): mismo upper que la Vaporfly 4%
  • Zoomfly Vaporwave ( Zoom Fly 3): mismo upper que la NExt %
  • Vaporfly 4% (Vaporfly)
  • Vaporfly Next% (Next): Espuma Zoom X

Como escribí en mi último artículo de pruebas, la prueba con las Next% no me dio buen resultado. Por un lado, estoy muy convencido de que a mí no me iban bien:

No obstante, ver las salidas de todas las carreras (populares o no) repletas de Next% y alguna Vaporfly4% suelta, me llama mucho la atención, porque los Pros van patrocinados pero los que están en las primeras filas de las carreras populares, creo que no. Como puede verse en esta imagen, las Next% han reemplazado a las Vaporfly 4% en los podios de los “Majors”, donde por cierto, dato de @Jokin4318 en Twiiter:  de los 42 podios (21 en chicos y 21 en chicas) de los hay 36 Nike( 85.71 %) y 6 Adidas (14.29 %)

En cualquier caso, descartadas las Next% para mí, me quedaba la duda de saber si las Vaporfly 4% me podían hacer correr más rápido. Gracias a Jaime Menéndez de Luarca que me ha prestado sus Vaporfly 4% (en adelante Vaporfly) , he podido probar estas zapatillas contra mis Zoom Fly flyknit (en adelante Zoom fly).

Respecto a la talla y el ajuste: a pesar de ser las dos el mismo número (US11), las Vaporfly son más pequeñas y más estrechas. Diría que casi medio número más pequeñas, pero en este caso me viene hasta mejor, porque así se suple en cierta forma la falta de sujeción en la parte delantera del flyknit en las Zoom Fly.

En cuanto al peso, la diferencia es más que notable (200g vs 260g, sin plantillas). Es decir, en realidad estamos unas voladoras frente a unas mixtas.

Aunque dando la vuelta a las zapatillas y echando un ojo a las suelas, se puede apreciar el principal inconveniente de las Vaporfly 4%, el desgaste. En concreto las de Jaime sólo tienen unos 100 km y ya han perdido algo de la lámina exterior en la parte trasera dejando la espuma al aire. Las Zoom Fly, a la izquierda, tienen casi los mismos kilómetros:

En parado, las Vaporfly se notan mucho blandas en la parte del talón. Ya dije en una de mis primeras entradas, que he visto pisadas horribles en carrera con estas zapatillas, y que yo no las veo para gente o ritmos en los que se entra de talón, y menos si la pisada no es completamente neutra.

Pero al tema:  en mi caso, ¿corren o no corren más? ¿Merece la pena la diferencia de precio?

En medio de mi preparación para la Media Maratón de Vitoria, intento hacer protocolos de test que sirvan para sacar conclusiones pero que obviamente, me sirvan de entrenamiento, que yo no me dedico a esto. Tras la mala experiencia de la pista de atletismo de Mendizorrotza, decidí volver al parque de El Prado donde me siento más cómodo, los ritmos me salen más repetitivos y estoy muy protegido del viento.

La idea era, tras 5 km de calentamiento, hacer 7 tandas de 2 vueltas (1404m) con cambio de zapatillas (2 minutos) entre tanda. Como me vi relativamente bien, y por aquello de tener una mayor base estadística y ver datos en fatiga, subí hasta 9, pero con la última bastante justo ya. Los resultados son los siguientes.

Con estas gráficas de pulso:

Viendo tabla y la gráfica, he descartado las tres primeras, en las que todavía “estaba cogiendo ritmo”con lo que me queda algo bastante constante:

Si hago los promedios de estas tandas, me sale una muy pequeña diferencia a favor de las Vaporfly:

Pero en este caso, y sabiendo cómo termine de fundido en la última, creo que es justo eliminar la última de la comparación. De todas formas, y para no penalizar a las Zoom fly, he hecho también de la 4 a la 7 (las última con las Vaporfly), siendo el resultado bastante parecido entre ambas, y con una diferencia ya más “notable” entre las dos zapatillas y también más acorde a lo que sentí.

Aparte de los tiempos 1,4″/km ya es una diferencia considerable, las sensaciones eran mucho mejores que con las Next y lo más importante, no me dolía nada. Con respecto a las Fly, sí las notaba algo más inestables en curva, pero la tracción, el empuje final con los dedos de los pies, es mucho mejor, notando el suelo mucho más cerca, más parecido a unas zapatillas convencionales. Esto es algo que yo valoro mucho y en mi primer análisis contra las Boston 6 ya lo mencioné como punto que no me gustaba de las Zoom Fly.

En cualquier caso, le quise dar otra vuelta, y repetí test en otras condiciones: Esta vez delante de IDEC, en mi descanso del mediodía. Medí en Google Earth cómo hacer 1000m sin riesgo de que me atropellara ningún coche y la mejor forma que vi fue con una recta (con un ligero desnivel) dando la vuelta a la rotonda por la acera, con una serie de quiebros bastante incómodos, pero no deja de ser una situación real.

Y me fui a por un 10x1k, con 1 minuto de recuperación entre impar y par, y 2’15” entre par  e impar para hacer el cambio de zapatillas.

Revisando los pulsos, se ve que hasta el 5º 1000, no se me estabiliza el pulso en las recuperaciones, pero exceptuando los dos primeros, sí que son parecidos por lo que parece que tiene sentido quitar sólo la primera tanda (1-2)

Si hago el promedio de todas menos los 2 primeros miles, la diferencia vuelve a rondar el segundo por kilómetro.

Pero aquí pasó una cosa muy llamativa…En la última tanda de la Zoom fly estaba bastante reventado. Pero, me dije:” bueno: se trata de probar esto en fatiga, no?” Pues en fatiga. Y cuando pensaba que ya me iba a ir a 3’30”,  las última me salió más rápida y con mejores sensaciones. Creo que es bastante relevante.

Por otro lado, si hago el promedio de las dos últimas 7-8 vs  9-10, vuelvo a rondar el segundo de diferencia.

Como suponía,  en los giros de la rotonda volví a sentir las Vaporfly bastante más inestables y pensé que la reducción de la diferencia respecto al las series del Prado (1’4 vs 0,8) podría ir por ahí.. Así que se me ocurrió dividir la vuelta en sectores (al estilo de la F1): S1 primera recta (430m) , S2 rotonda y giros ( 200m de paso por curva :)) y S3, segunda recta (370m).

Pero el resultado fue completamente diferente a lo que me esperaba:

Es decir, que al contrario de lo que me esperaba, a pesar de sentir las zapatillas algo más inestables, son más reactivas, y probablemente esa mejor tracción final con el  pie no completamente alineado con la pierna, es mejor que con las Zoom Fly.

En cualquier caso, como esto de meter variables adicionales no termina de convencerme (aunque me lo paso bien haciéndolo) y ya se me estaba yendo de las manos, le di una vuelta más al test e hice otra prueba más. Pero esta vez series de 2220m, (4) a un ritmo más controlado, con desniveles, curvas, etc. Algo parecido a lo que me podría encontrar en una carrera.

Y el resultado fue el siguiente:

 

Como puede verse, me costó un poco coger el ritmo. Esto es bastante habitual cuando entreno al medio día justo después de 6 horas “sentado”, sin estirar, con un calentamineto de 5-10 minutos. Pero las series 3 y 4 están prácticamente clavadas en pulso.

 

Y como se puede ver, la diferencia para el mismo nivel de esfuerzo vuelve a estar en al menos 1 segundo por kilómetro. (al menos porque las Vaporfly están las últimas).

Creo que con tanto dato y gráfica ya va siendo hora de resumir y sacar las siguientes conclusiones

Las Nike Vaporfly 4%:

-son algo más rápidas que las Zoomfly, en torno al 1″/km. (datos siempre aplicados a mí y a mi forma de correr)

-responden mejor en fatiga.

-son más inestables

-se desgastan más.

-Cuestan el doble…

No sé si estos datos ayudarán o no a que cada uno decida qué comprar… Yo no lo tengo claro 🙂

Nike Next vs ZoomFly

Tras las pruebas de las Nike Zoom Fly contra zapatillas convencionales (Boston 6 (I) y (ii) y Brooks T7), me quedaba el siguiente paso: probar estas zapatillas contra las Vaporfly 4% y ver si era capaz de medir alguna diferencia entre ellas. Tal como conté en la primera entrada de este serial de pruebas de zapatillas, Marc Hurtado (Running Fiz) me dijo que para 10k y hasta media maratón me recomendaba las Zoom Fly antes que las Vaporfly4%. Los argumentos (más estabilidad y amortiguación más que suficiente) me convencieron. Aunque claro, el hecho de que el vendedor en cuestión te ponga mejor las zapatillas que tiene en la tienda, frente a las que no tiene en la tienda, pues te hace dudar un poco.

El caso es que mi compañero Alberto González, un tío que creo que por su pasado en el motociclismo de competición, está siempre abierto a cualquier mejora de material, se ofreció a dejarme sus NEXT%, la versión supuestamente mejorada del las Vaporfly 4%. Acepté encantado.

Para empezar, (y sin entrar en terminologías ni nombres de espumas ni materiales) lo que más llama la atención es el upper, que parece papel de fumar. A pesar de tener mucha más espuma ( y debido a la baja densidad de este material), son más ligeras que las Zoom Fly2 (fotos de tallas US11, sin plantillas).

La horma es todavía más estrecha que en las Zoom Fly2:

Y la suela es completamente distinta:

Pero en teoría, la placa de carbono, que en mi opinión (por lo menos hasta ese momento) es lo realmente importante, es la misma.

El primer punto negativo de las Next% lo vi nada más calzármelas. La lengüeta. Tiene lengüeta y es tan fina que se mueve mucho al calzártelas y creo que es bastante complicado (imposible) que en una transición de un triatlón se quede en su sitio. Sin embargo, el ajuste del pie, principalmente en la parte delantera es mucho mejor. Las notaba más pequeñas, pero en los dos casos me valen en US11.

Una vez hecho este primer análisis, cogí mi viejo ipod nano y me fui a fui a probarlas a las dos rectas de Salburua.

Protocolo, el mismo que en el último test: 10x1k, con 1’30 de recuperación entre impar (ida) y par (vuelta) y 2’15” para el cambio de plantillas y zapatillas.

La sensación corriendo con las Next%  en comparación con las Zoom Fly, es la misma que cuando probaba las ZoomFly respecto a zapatillas convencionales… Ir pisando huevos.  Pero lo peor es que se me cargaba el tensor de la fascia lata y me notaba muy desequilibrado. Como si no fuera capaz de lanzar recta la pierna hacia adelante. porque ya salía torcida por hundirse demasiado con la espuma.

Pero como este blog es de números y no de sensaciones, aquí van los resultados.

A primera vista, aparte de que no estuve demasiado fino manteniendo los ritmos, no soy capaz de sacar ninguna conclusión. Si hago los promedios de todas, excluyendo las dos primeras como en los test anteriores donde se ve que estoy bastante más “fresco”, las Zoom Fly me salen algo más rápidas, pero se ve que en la tanda 2 apreté de más, por lo que no es concluyente.

 

Así que reduzco un poco la muestra para quedarme con las más constantes (5,6,7,8):

 

Como no termino de verlo claro, he puesto lo he llevado a una tabla de dispersión, donde sigo sin ver nada relevante.

Y ya a la desesperada, emparejo cada tanda en el orden realizado. Hay una ligera ventaja para las Zoom Fly, pero nada concluyente ni tan claro como se pudo ver en las pruebas anteriores.

 

Conclusión: pues que como no era capaz de sacar ninguna conclusión con esta prueba, y aprovechando que Alberto me lo permitía, había que repetir.

Decidí cambiar de protocolo y ubicación: series de 2000m para que la fatiga también sea relevante en la vetusta y descuidada pista de atletismo de Mendizorrotza.

Lo que pensaba que iba ser una ventaja, (entendía que en la pista todo iba a ser más controlado), al final se volvió una desventaja gracias a la “amable” encargada de esta instalación municipal y sus ridículas reglas. El mismo “reglamento” que prohíbe correr sin camiseta, independientemente de la temperatura, estando en la misma instalación en la que tienes una tía tomando el sol en topless a 5 metros, no me permitía correr por las calle 1 y 2, en la que sólo podían correr los federados en atletismo (UNO en ese momento, Alberto Alba, a quien conozco personalmente y nos estábamos entendiendo de maravilla). Bueno, pues corres por la 3, y ya está. Claro, pero entonces llegas a contrameta y te encuentras con unos chavales saltando vallas en las calles centrales y tienes que irte a la 1…  Visto el panorama, intenté hacer todas las vueltas exactamente igual, media pista por la calle 1 y media pista por la 3. Pero cuando estás buscando diferencias de 1-2 segundos/km…Bueno, es lo que hay. Lo siento por los que estuvieran esperando un experimento super-preciso. Tras algunos cálculos del radio de la curva y haciendo algo de caso (poco) al Garmin, he estimado una distancia de 2050m.

Los resultados son los siguientes:

Como siempre, elimino la primera y hago los promedios de las restantes.

Teniendo en cuenta que las Next iban al final, no parece que haya nada relevante.

He repetido la gráfica de dispersión, y como en el 10x1k, no se puede sacar nada, porque cada una está en un extremo:

Conclusión: en mi caso, a mis ritmos y con mi técnica de carrera, no hay diferencia medible. En mi opinión, era lo esperado. Lo que ayuda en el impulso, en la velocidad, en llegar más lejos con el mismo esfuerzo, es la placa de carbono. La espuma, probablemente ayude en la amortiguación, pero no en el impulso. ¿Que reduce la fatiga? Puede ser. Pero yo no lo puedo medir.

En mi caso, no tengo ninguna intención de hacer una maratón, como he dicho, me resulta mucho más cómodo y natural correr con las Zoom Fly, así que voy a seguir con mis dos pares (¡¡el segundo comprado al 50%!!).

Me queda la duda de cómo me irían las Zoom Fly3, que creo que mejoran el ajuste de la parte delantera del pie y eliminan el recalentamiento del pie (yo no lo he padecido) y la excesiva absorción de agua (tampoco). Pero no creo que corran más, y para triatlón, principalmente por el tema de la lengüeta, creo que las Zoom Fly 2 son la mejor elección por el momento.

Cross Popular San Esteban (Tolosa). 4º puesto.

Este año he cambiado un poco el enfoque de la pretemporada de triatlón, y quiero correr más en otoño, como hacía hace años, lo que necesariamente implica quitar algo de lo demás, en este caso, natación. Desde luego, sin abandonarla. Estos últimos años he visto que alcanzaba mi mejor forma nadando en febrero y luego me costaba mantener (no lo conseguía) hasta mayo-junio.

Así que hace 4 semanas, me puse a correr. ¿Cuánto es eso? Pues bueno, correr 2 horas/semana durante con cierta continuidad. Algo que no he hecho en los últimos años.

Total, que además de entrenar, quiero competir más. Teniendo en cuenta y mucho cuidado con que cada vez me cuesta más recuperar, pero no quiero quedarme con la sensación de pasarme un año entrenando para hacer tres o cuatro carreras.

Así que el sábado comencé mi temporada y me presenté junto con Rober Albir, que siempre hace los viajes más entretenidos, en una de las carreras que más me gustaban hace unos años: El cross popular del barrio de San Esteban, en Tolosa. Una carrera de barrio, de pueblo, de las que me gustan. Respecto al último año que corrí (2008) el circuito era de 8km en lugar de 10 y más llano. Coincidiendo con el Cross de las Tres Playas y la carrera de Asier Cuevas en Eibar, se esperaba a los del pueblo y alguno más. Aunque los del pueblo (y alrededores) no son precisamente cojos, el objetivo era hacer un bueno puesto, y olvidarme de marcas.

Antes de la salida, se realiza un emotivo homenaje a Ibon González. No le conocía personalmente, pero veo a la que supongo que es su mujer y un par de niños llorar y no puedo evitar hacerlo yo también. Desde que soy padre, estas cosas me afectan mucho. Decido que si hago podio (complicado), a final de la carrera iré donde ese niño con la camiseta de la Real y le diré unas palabras en recuerdo a su aita. Así que con una motivación más, me coloco con Iñaki Insausti que ya me informa de que está “el bueno del pueblo” (Unai Arroyo, sub15 en 5k). Vale. Una vez que ya sé que no gano, localizo a Regillaga (ganador del año pasado y que también me dicen que está entrenando bien), al lado mío. También sitúo a Mujika, que se pone algo más atrás. Bueno, a ver qué pasa.

Se da la salida, y uno que creo que no es del pueblo sale como un tiro.

No parece un ritmo sostenible. Mantengo la calma y me emparejo con Regillaga, mientras que el crack del pueblo pasa a tirar.

Regillaga se pone detrás y yo a su estela. Una salida ligeramente cuesta abajo, con viento de culo y la adrenalina de mi primera carrera, hacen que a pesar de descolgarme del crack y Regillaga  pase el primer kilómetro en 3’02… A dónde vas, Dieguito??? Bueno, supongo que el ritmo irá cayendo poco a poco. Al paso de la primera vuelta pequeña voy tercero, se me siguen yendo pero parece que he abierto un hueco de unos 5-10 segundos con el grupito perseguidor.

Me veo cómodo, pero está claro que eso no puede durar mucho. Y efectivamente, tras pasar el 2º km a 3,13, en el km3 ya estoy en 3,24″ y 178 ppm de pulso… Pues nada, a aguantar ahí. Pero en el giro de casi 180º del km 4 veo que el grupito está cerca… Y en el km4, con el pulso a 180 ppm, algo dando vueltas en mi barriga y un par de subiditas, ya empiezo a desear con todo mi alma que la carrera termine… La primera parte de la carrera me ha resultado un poco fea y tengo esperanza de que el final transcurra por medio del pueblo, con más gente y, sobre todo, más protegido del viento. Parece que va a ser así. Pero esto, al final, se vuelve en mi contra. Oigo muchos ánimos a un tal Hassan, que debe ser el 4º, y al que cada vez oigo más cerca. En la mayoría de cruces hay voluntarios, pero deben de pensar que todos nos sabemos el recorrido, porque no dicen a dónde hay que ir y tengo que buscar a Regillaga con la vista en cada uno de ellos. Hasta que en uno falta el voluntario en cuestión, me quedo casi parado decidiendo hacia dónde ir, hasta que desde una ventana me gritan que tengo que ir hacia el lado contrario que mi instinto me decía (a 182 ppm la cabeza ya no me funciona y el sentido de la orientación se me perdió hace por lo menos 2km) … Mierda puta. Son sólo un par de segundos, igual ni eso, pero ya tengo a Hassan en el culo y termino cediendo. Sé que me iba a coger igual, pero que sea así me da rabia y me ofusca un poco.

Intento ponerme a su estela, para quitarme el viento, pero pierdo dos o tres metros que ya me creo que me van a resultan irrecuperables y empiezo a resignarme a quedarme, otra vez, a las puertas de un podio.

Veo a Julen Sagastibeltza y Ander Lazkano, que se sorprenden de verme allí pero me animan, lo suficiente como para intentar arrimarme un poquito más, acordarme del niño de la camiseta de la Real y lanzar un sprint a la desesperada, pero que enseguida veo que no va a servir de nada, paro un poco y empiezo a chocar las manos de los niños.

Al final 4º en meta, sin podio, ni queso, ni ropa en el infinito sorteo de Shanti Kirolak 😦

Pero bueno, ritmo promedio de 3’20/km. Promedio que es un poco engañoso, primero porque si hago el promedio exceptuando los 2 primeros kilómetros, se me va a 3’24, y segundo porque he corrido con las Zoom Fly, lo cual desvirtua un poco las comparaciones con otros años. Al hilo de esto, hice un recuento rápido en la salida y entre Zoom, Vaporfly y Next, había más de 10 entre los 20 primeros. Lo que ha pasado de ser una ventaja si llevabas alguna de estas zapatillas, ahora mismo es un desventaja si no las tienes. Esto es así. Nos guste o no.

El resultado de todo esto es que hice las 5 millas (8km) más rápidos de mi vida. Este dato que da Training Peaks es algo engañoso también porque los anteriores registros son en carreras de 12 y 10 km, pero a 3’25/km. O sea, que creo sí puedo decir que estoy más o menos al nivel de 2014. Que no es poco para un viejuno de 41 años, ex-pubálgico, con 5 semanas de entrenamiento  y por lo que estoy muy contento y animado para seguir así, por lo menos hasta diciembre.

Como se ve, me he venido arriba y la siguiente prueba será este mismo domingo: 10k (homologada) en Donosti, con el objetivo de bajar de 34 minutos, que es algo que tengo en la cabeza desde hace bastante tiempo. Veremos si lo consigo.

Test Nike Zoom Fly 2 (iii)

Como los resultados de los test que estoy haciendo a zapatillas últimamente parece que tienen cierto sentido, este tipo de entrenamientos me vienen bastante bien para forzarme a hacer algo de series y me quedan variables por probar, le he dado otra vueltilla a las Nike Zoom Fly. (Ahora que ya están a la venta las Zoom Fly3, voy a especificar que son las 2, las de “upper” tipo calcetín).

En este caso, lo que pretendía ver era si el tipo de superficie del suelo influía o no en la mejora del rendimiento de estas zapatillas respecto a las zapatillas “convencionales”. Supuestamente, si el suelo es más duro, primero, la espuma va a hacer más efecto en el amortiguamiento, y puede que el efecto catapulta de la placa de carbono se incremente por doblarse algo más.

Así que la semana pasada, repetí el protocolo del test en cuanto al número de repeticiones (5×2) pero he cambiado bastantes cosas:

  • Lugar: dos rectas en casi ángulo recto en Salburua, por el bidegorri (bien apartado a la derecha para no molestar a las bicis). O sea, asfalto.  Los 1000m están marcados en el suelo. Aunque coincide perfectamente con el GPS, me guió por esta marca y así me aseguro de que todas son iguales. Estamos midiendo diferencias pequeñas, así que un par de metros son relevantes. Esta zona no me gusta mucho para esta prueba porque está más expuesta al viento N, pero la tarde estaba bastante tranquila. En cualquier caso, dentro de cada tanta de dos, hice una en un sentido y la siguiente en el opuesto.
  • Duración: 10x1k. Paso de 702 a 1000m. Puede parecer que no, pero es diferencia. Y creo que es la primera vez en mi vida que hago 10.
  • Recuperación: Como tampoco es que esté en forma ni mucho menos (llevo 3 semanas corriendo), tengo ritmo, pero necesito más tiempo de recuperación para intentar mantenerlo según van pasando las repeticiones. Así que pasé de 1′ a 1’30 entre tandas con las mismas zapatillas, y de 1’30 a 2 minutos con el cambio de zapatillas (incluye acercarme al coche abrirlo y ponérmelas) Y aún así, ya se va a ver que no fui tan constante como en el Prado.

Para un entrenamiento así de exigente, y visto que no había mucha diferencia de tiempos entre las Boston 6 y las Brooks T7, opté porque las competidoras de las Zoom Fly 2 fueran las Boston y proteger algo más mis piernas.

Bueno, al resultado:

Como se puede observar tanto en la tabla como en la gráfica del pulso, me costó un poco coger el ritmo al principio. Había estado por la mañana en el gimnasio, y aunque tampoco es que me esté matando a meter peso, la falta de costumbre me hace tener los aductores un poco tiesos y me costó soltar.


Por otro lado, se puede ver bastante claro, tanto en ritmos como en el pulso, que la segunda serie de cada tanda siempre es más lenta. Y no es el viento. Simplemente se me hacía largo.. o Estaba menos fresco. En cualquier  caso, las Nike siempre más rápidas. Y casualidad o no, la diferencia de la segunda a la primera serie, siempre es mayor en las Boston que en las Nike. (3,7 y 5,0 seg vs 3,0 y 3,2). ¿Menos fatiga? A tener en cuenta para las siguientes.

 

Como resumen de los números: siguiendo el esquema de los test anteriores, y más en este caso por lo comentado de la primera tanda, descarto la primera tanto con las Nike, y promedio las 4 últimas con cada zapatilla::

 

Con lo cual, más o menos se repite el resultado del primer test con las Boston 6. 2,4 segundos/km de diferencia para el mismo pulso con una zanzada 1,8 cm más larga con las Nike.

Conclusión: o la superficie no es tan relevante, o el Prado no es especialmente blando (que puede ser porque es una tierra muy prensada). En cualquier caso, la mejora es relevante.

En cuanto a sensaciones de carrera: creo que sí que los cuádriceps se me resienten menos al final de cada serie con las Nike. Por otro lado, mientras que con las Nike siento tengo que bracear para llevar el cuerpo más controlado y aprovechar mejor el impulso, con las Boston tengo que bracear con más fuerza para intentar alargar la zancada.  Creo que se nota lo importante que es para mí el braceo en la carrera, ¿no?

En mi opinión, con estas zapatillas ya no queda mucho más que probar, por lo menos, con mi condición física actual. Sería interesante unos 2k, o 3k… Pero es algo que ahora no puedo hacer. Así que esta semana intentaré probar “lo siguiente” 🙂

 

Test Nike Zoom Fly (ii). Brooks T7.

Tras mi primer test de zapatillas que hice sobre las Zoom Fly en agosto, me quedé con ganas de saber qué pasaría al comparar estas zapatillas contra unas voladoras. Desde hace un montón de años compito con las voladoras de Brooks: desde las primeras T4 que me regaló Iñigo cuando jugaba en Alicante (2005), he pasado por las T5, T6, y T7 (dos veces). Eran unas zapatillas muy baratas, de alrededor de 190g, que se me ajustaban muy bien al pie y con las que traccionaba genial. En su contra, amortiguación casi nula que, aunque a partir del km 15 me hacían sufrir bastante,  las llevé hasta en la única distancia ironman que terminé (en 2011), en uno de los errores de aquella carrera.

Bueno, al tema: la idea era comparar ligereza y tracción (T7, 175 g sin plantillas) frente al impulso de la placa de carbono de las Zoom Fly (258g US11) y a un ritmo más cercano al real de mis competiciones (más cerca del 3.25 -3.30 que del 3.20). Como creo que la prueba anterior salió bastante bien, repetí el protocolo:

  • 2×700 (701,8) con 1’rec a ritmo de 10k (3’25-3’30) en el parque de El Prado, protegido del viento. Con 3 kilos más que en julio, sabía que no podía hacer mucho más ( y de ahí también las diferencias de pulso con la prueba anterior)
  • Cambiar de zapatillas (en este caso las dos iban ya con gomas) y repetir 4 veces más. El cambio me costaba 1’30 seg,
  • No pensar, Ni mirar demasiado el reloj. Eso, en casa.

Resultados

siendo

cad: cadencia expresada en zancadas/minuto

zan_calc: longitud calculada de la zancada (m) en función de la distancia (medida con odómetro) y de la cadencia

osc: oscilación vertical (cm), medida por la cinta HRMTri de Garmin.

tcs: tiempo de contacto con el suelo (milisegundos) medida por la cinta HRMTri de Garmin

Si hago el promedio de todas las tandas con cada zapatilla,

Si quito las dos primeras con las Nike, para competir en “igualdad” de condiciones.

Al igual que en el primer análisis, pongo la curva del pulso para comprobar que el esfuerzo físico es el mismo, vamos, que no apreté más con una o con otra.

En este caso se puede ver cómo en la primera tanda con las Nike iba bastante más fresco, así que razón de más para eliminarla de los promedios. Si quito su curva de pulso (ver gráfica de abajo) se puede comprobar que el pulso es más o menos igual en todas, aumentando éste según avanza el test. En este caso, se me fueron unos segundos las dos recuperaciones de 1′ de las T7, por lo que parto de casi 10 ppm menos, lo cual penaliza el promedio de pulso de las Nike. Creo que es más importante ver que el pulso máximo al final es prácticamente el mismo.

Conclusiones:

De nuevo las Zoom Fly salen como indiscutibles ganadoras, con entre 2,5″ y 2,8″ seg/km de diferencia, debido a una zancada entre 3 y 4 cm más larga, gracias al impulso de su placa de carbono. Si a ello añadimos que con la espuma de la suela se amortigua más el impacto y el músculo sufre menos, parece que está claro que, a pesar de su inestabilidad y de que no termina de sujetarme la parte delantera del pie todo le que me gustaría, es un hecho objetivo que corro más rápido con ellas, así que ya no tengo dudas de cuáles voy a utilizar para competir.

Nota: aclaro, una vez más, que yo me pago mis zapatillas. 

Test Nike Zoom Fly.

Nike lleva dando guerra con las Vaporfly4 desde hace un par de años. Unas zapatillas diseñadas para bajar de las 2 horas en maratón, basadas en dos novedades: una placa de carbono en el interior de la suela para ayudar en la propulsión, y un material muy blando para crear menor fatiga muscular. Personalmente, no me ha gustado todo el rollo del sub2 , especialmente el circo montado en el circuito de Monza, con irregularidades por todas partes, pero después de ver cada vez a más gente gastarse 250€ en las zapatillas y como Ingeniero de Materiales, tenía ganas de probarlas. Nunca he sido fan de Nike. Creo que sólo tuve un par de zapatillas de baloncesto que me regalaron mis padres con 14 años cuando me cogieron para la selección de Álava infantil. Nunca para correr.

Así que, tras hablar la que es mi podóloga desde años, Ioana Arbillaga, leer algún análisis de Rodrigo Borrego, un ingenuo intento frustrado de que Nike me cediera unas zapatillas para probar y hacer un análisis de las mismas, me fui a la tienda a buscarlas. Resulta que no tenían las Vaporfly4 pero sí las Zoom Fly. Tan poco puesto estoy en esta historia tras un par de años sin apenas correr, que no sabía ni que las “hermanas pequeñas” de las Vaporfly, las Zoom Fly también tenían la famosa placa de fibra de carbono. Fue entonces, cuando Marc Hurtado me dijo que, de hecho, para distancias más cortas que la maratón, la gente de su grupo (algún campeón del mundo incluido), prefería las Zoom Fly. ¿Por qué?

Bueno, lo primero que creo que hay que hacer es distinguir y entender que las dos particularidades que tienen tanto la Vaporfly4 como las Zoom Fly, (la placa de carbono y la espuma) tiene unos efectos independientes entre sí.

La placa de carbono, supuestamente hace un efecto muelle (Pistorius) que te ayuda en la propulsión,

Por otro lado la espuma extremadamente blanda (más en las Vaporfly4 que en las Zoom Fly) hace que el impacto en cada pisada sea absorbido por ella, creando menos daño muscular, y por lo tanto, causando menos fatiga, siendo por ello más efectivo para la maratón.

Ahora bien, había oído que era demasiado blando y la verdad es que me estuve fijando con Ioana en algunas pisadas durante el triatlón de Zarautz y daba bastante grima verlo…

Por lo tanto, no se recomiendan para corredores que entren de talón o con pronaciones excesivas. Así que la primera comprobación fue ver, que en ritmos de carrera no entro de talón:

Últimos metros del triatlón sprint de Lekeitio 2016 

A pesar de que mi técnica de carrera es bastante fea por tener las rodillas giradas hacia adentro, entro de medio pie (aunque enseño mucho el talón, no llego a apoyarlo) y tengo una fase de propulsión bastante decente, con buena coordinación de brazos.

Ahora bien, la ventaja que vende Nike es una mejora del 4%. Eso es una burrada. Un 4% de velocidad?? Si corro a 3’30 un 10k, ¿quiere decir que voy a correr a 3’21? No es demasiado creíble, pero me apetecía probar.

Así que me las compré e inmediatamente fui a hacerme las plantillas para estas zapatillas.

Por otro lado, nunca había hecho un test de zapatillas “en condiciones”. Sólo una vez hice un intento que me salió bastante mal. La fatiga se acumula mucho más rápido que en la bicicleta y es bastante más complicado llevar un ritmo constante, similar al de competición (que es lo interesante), sin que la este vaya decreciendo según pasan las tandas.

El protocolo que se me ocurrió fue el siguiente:

  • 2×700 (701,8) con 1’rec a mi ritmo de 1000s  (3’20-25) en el parque de El Prado, al que he dado miles de vueltas, muy protegido del viento. En teoría la arenilla/gravilla que tiene y las curvas en ángulo no favorecían a las Fly y su suela “hundible”, por lo que lo dejé así. Forzar pero guardando, con una cadencia que tengo bastante bien interiorizada.
  • Cambiar de zapatillas (las Boston 6 por ser las más parecidas que tengo en peso, 242g) y repetir n veces. Luego vi que el cambio me costaba 1’30 seg,

Peso US11, sin plantillas

  • No pensar. Ni mirar demasiado el reloj. Eso, en casa.

Sensaciones:

Me puse las zapatillas para ir desde casa hasta allí trotando (4’45”/km). 2km. Me parecieron incomodísimas e inestables. Como si fuera corriendo sobre unos zancos de espuma.

Una vez empecé a calentar y a subir el ritmo comencé a encontrarlas mejor. No me sentí especialmente rápido, es más, me notaba algo torpe, pero la primera tanda salió en los tiempos previstos sin demasiada dificultad.

La diferencia la noté cuando me puse las Boston: notaba más cerca el suelo, lo sentía mejor, notaba más tracción en el impulso, un mejor ajuste al pie, por lo que los primeros 100-200m metros me sentí mejor, pero enseguida empecé a percibir que me requería algo más de esfuerzo.

Tras dos vueltas, de nuevo a las Nike. Otra vez algo de pérdida de sensibilidad en la tracción, algo de inestabilidad en curva, pero otra vez los tiempos salieron. A partir de aquí, me di cuenta de que es imprescindible llevar una muy buena coordinación y empuje de brazos para ir con el cuerpo más controlado y que el sistema funcione mejor.

Nuevo cambio a Boston 6 y de nuevo las mismas sensaciones. Más agarre, más sensación de tracción, pero más demanda de esfuerzo.

Llevaba mucho tiempo sin correr más de 40 minutos, por culpa de una sobrecarga en el tensor de la fascia lata, pero como no me molestaba, aproveché para hacer otra tanda de 2×700 con las Nike para tener un dato adicional y que el factor cansancio no perjudicara en la comparación a las Boston.

No miré nada hasta llegar a casa. El resultado fue el siguiente:

En rojo la longitud de zancada de Garmin: que en el Prado, al medir mal el GPS, se queda muy corta. Lo que hago es, asumiendo como buena la medida de la cadencia, calcular una longitud de zancada sabiendo la distancia exacta de cada vuelta (701,8 mm).

El resultado promediado, si cojo promedios de todas, (con 3 tandas de Zoom Fly y 2 de Boston). 3″/km para el mismo pulso, con 2 cm de diferencia de zancada.

Y si cojo promedios quitando la primera tanda de las Zoom Fly porque estaba más fresco: 3,3″/km para el mismo 1 ppm más, con 1 cm de diferencia de zancada (aquí me haría falta algún decimal más)

En las gráficas de pulso se puede ver cómo exceptuando en la última, los inicios son más o menos igual, y según voy avanzando en la tanda la fatiga va haciendo separarse las curvas. Pero el patrón es mismo: en cada serie me sube un poco más el pulso, y parece independiente de la zapatilla.

Llevo algo de tiempo (poco) analizando un poco los resultados de estas métricas que da el Garmin en mis carreras y entrenamientos de series. Teniendo en cuenta que más o menos siempre voy a la misma frecuencia, la más importante en mi opinión porque es la que tiene una mayor correlación con el ritmo de carrera (y además la más entrenable y controlable) es la longitud de zancada.(todo esto, insisto, suponiendo que las métricas del Garmin son lo suficientemente precisas).

Conclusión

Parece claro que la placa de carbono ayuda. La sensación que tengo (y que pretendo comprobar en breve) es que a menos velocidad, se doblará menos, y por lo tanto, la devolución de energía al recuperar su forma será menor, por lo que el “empuje” será menor que esos 3″/km. La verdad es se supone que están diseñadas para correr por debajo de 3’/km, y que 3’20″/km es un ritmo bastante optimista que alcanzo en pocas situaciones, por lo que creo que probar a ritmos más reales (3’35-3’40, de mi media maratón o un ritmo de carrera en distancia olímpica) me dará algo más de visión de si pueden ser útiles o no para mí.

Por otro lado, está claro que tienen una falta de estabilidad: la suela es demasiado estrecha y el balanceo que tienen hacia los lados en curva debido a la flexibilidad de la espuma no ayuda nada. Respecto a si reduce la fatiga o no, con esta prueba no puedo llegar a ninguna conclusión.

En cualquier caso, sólo el hecho de poder llevarlas sin calcetines gracias al “upper” que tiene (con las T7 no puedo pasar de 5km sin calcetines), ya me da unos 20- 25 segundos, que son 2- 2,5 seg/km, en 10km,  motivo por el que decidí llevarlas en Getxo, creo que con buen resultado final. Pero eso ya vendrá en la siguiente entrada.