Triatlón olímpico sin drafting de Getxo 2016.


Penúltima crónica de la temporada.

Después de recuperar la moral en el Triatlón de Vitoria, tocaba competir por primera vez en un olímpico sin drafting del Circuito Vasco. No acabo de entender muy bien por qué no hay más carreras de esta modalidad en Euskadi. Lo primero que me viene a la cabeza es que es mejor para el organizador tener 450 inscritos en un sprint con drafting (por no hablar de la barbaridad del Onditz) que 250 en un olímpico sin drafting.. Pero la cuestión es que en Getxo había 350 plazas y hubo 254 inscritos… No sé, ahí lo dejo.

El objetivo para esta carrera era estar en el top10. Tenía la espina clavada de Senpere y por fin curado y ya en forma, quería ver dónde podía estar en la que creo que es mi distancia.

No sé si para mi beneficio o no, tras un retraso bastante largo (en el que nos dieron ganas de irnos al chiringuito a comer un helado y olvidarnos de la carrera a los 3 de la foto) porque no había médico para dar inicio a la prueba, la organización tuvo que recortar la distancia de la natación de 1500 a 750m. El caso es que había que espabilarse, me tomo un gel de café para quitar la modorra de la hora de la siesta, nadar a muerte el 750 y punto.

Salí bien a pesar de recibir un manotazo en las gafas antes de entrar al agua ¿? y ya en el agua me encontré bastante bien, rápido y cómodo con el Orca 3.8, aunque tras el último giro empecé a notarme un poco asfixiado. Por primera vez en toda la temporada, no veía espuma de los de delante demasiado lejos.

Al ponerme de pie veo a Egoitz Zalakain (ganador de la carrera) a mi lado, así que parece que por fin he nadado medio-bien. Nos cantan 1 minuto y medio con los primeros, así que no ha ido mal la cosa.

Según sporttracks, 750m a 1:22/100, con 1:28/100 quitando la entrada al agua, lo que es muchísimo mejor que todo lo que he nadado hasta ahora este año.

Toca no cagarla en la transición. Esta vez todo sale bien: el visor está en su sitio, me noto muy bien de piernas y salto sobre la bici sin problemas. Nada más salir me pasa Egoitz e intento no perderle demasiado.. Pero 320-330w no son mis números, así que me dedico a coger mi ritmo.

Voy adelantando algún puesto más, hasta que empieza la primera subida y llegan por detrás Gonzalo Fuentes, Sergio Tejedor y Aitor Tejería. Hasta aquí, 13 minutos a 280w. Creo que son buenas referencias, y aunque el terreno empieza a endurecerse intento mantenerme concentrado y no perderles. Poco a poco me voy encontrando mejor y paso a encabezar el grupo en una subida bastante larga de pendiente constante, de las que me van mejor. Empiezo fuerte, con los 5 primeros minutos fuerte a 345w hasta enganchar del todo y pasar a encabezar el grupito, para totalizar 12′ a 326w en la subida y 302w en los 25 minutos que llevamos de sector de bicicleta. Un calentón bastante serio.

Todo va bastante bien hasta que empieza la bajada, que no conozco. Normalmente en estos casos, suelo dejar que me adelanten, y de hecho, lo pienso un par de veces, pero como últimamente estoy bajando mejor y veo que tampoco hacen mucho por ponerse delante, sigo tirando. Hay una señal de curva peligrosa, pasamos la curva, que no me parece tan peligrosa, y entonces es cuando aparece la curva que sí es peligrosa y que se ve perfectamente en el track:

Y también se puede ver perfectamente en la siguiente imagen cómo hice un recto muy parecido al de Senpere (otra vez curva a izquierda) con la diferencia de que en este caso no había una campa sino una zanja bastante maja.

La bici no frena como quiero, no consigo meter la bici por donde quiero, oigo a Aitor gritar ¡¡Epa, epa, epaa….!!! O algo parecido, y salgo por encima de la bici, no sé muy bien cómo consiguiendo caer de pie…

Cojo la bici y cuando voy a subirme y veo que se me ha salido la cadena: La intento poner sólo con los pedales, no entra, la cojo con la mano, me pongo hecho un Cristo y la consigo meter, pero ya me ha pasado bastante gente y he estado un minuto parado entre pitos y flautas.

Todavía con el susto en el cuerpo, sigo bajando, intentando volver a coger confianza y no perder más tiempo. Quedan todavía 30 km y hay que seguir dando pedales. El terreno es bastante duro, estoy bastante desorientado y me da la sensación de no distinguir exactamente donde están las subidas ni cuánto queda…

Después de algunos movimientos, me quedo con un chico del Garraitz y Bernabé Angulo a quien no conocía pero me da que es de la zona y se sabe la carretera. La segunda subida la hago a 326w, pero en la última bajada (rapidísima y sin curvas) Angulo se me se va y el del Garraitz (sin cabra) se queda. Los últimos kilómetros de llano son con viento de cara y se me atragantan un poco, pero intento no cebar, beber lo que me queda de Energy 226ers con el gel que llevo en la bici  y mantener los watios como puedo (no puedo dar más de 260w).

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Al final, 271/291 en 1h19 minutos. Números algo mejores que los 284w/288np de Senpere pero tampoco para tirar cohetes, aunque son más de 10 minutos más.  No tengo datos de pulso porque tenía la cinta HRM-Tri en proceso de cambio por un problema con la duración de las pilas. Lástima.


Bueno, a correr: toca remontar, como siempre. Me pongo los calcetines, las T7 y a correr. Salgo bien de la transición, muy ligero, pero miro hacia adelante y no veo absolutamente a nadie. Me parece que en el primer kilómetro no hay nadie a tiro. Empiezo a echar cuentas de la gente que puede estar por delante, y a cuántos les voy a poder quitar 3-4 minutos en 10 km que es lo que estimo que me llevan. Y bueno, parece bastante complicado, pero ya puestos, sólo queda apretar. Veo el primer paso en 3:29… me asusto un poco, pero intento mantener el ritmo. 3:31, 3:31… Nunca he corrido así en una carrera con drafting, pero me vengo arriba. En el giro veo que hay mucha gente junta, que les estoy recortando bastante y puedo pillar a unos cuantos.

Comienza la segunda vuelta (de tres), sigo sin tener a nadie cerca, y estoy empezando a sufrir. Me animo a mí mismo, me grito que hay que aguantar, y sigo empujando. Por fin empiezo a ver que recorto.

Estoy en el puesto 15 y hay que llegar por lo menos al 10. Así pasa la segunda vuelta. En la entrada del último kilómetro creo que voy el 13 pero tengo cerca a la vista a Tejería, Gastañares y otros dos chicos. Así que una vez pasado el repechín en el que se me han subido los cuádriceps en la vuelta anterior, toca apretar los dientes y cambiar. Consigo rebasar a los 4 y todavía doy un último cambio para soltar a Gastañares. Pero resulta que la meta no está en boxes si no en la entrada de la ría… Detalle que sabía pero se me había olvidado… Lo que no sabía es que antes de girar a la izquierda, había que dar una vueltita extra por el parquecillo de la derecha. A estas alturas (han pasado casi dos minutos desde el último cambio) voy completamente “ciego”, y apuro tanto las curvas que en una de ellas mi Orca Back Zip PRO se queda enganchado en una rama de un arbusto y prácticamente se desintegra…

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Verlo roto me duele bastante más que el rasguño de la pierna, pero sólo pienso en llegar como sea a la meta y no perder ningún puesto en los últimos metros.

Al final, consigo el 4º parcial corriendo, a 3’33/km, en uno de mis mejores parciales si no el mejor, en distancia olímpica que me sirve para lograr el 9º puesto en meta y cumplir con mi objetivo inicial. Contento por el puesto, por cómo he peleado en la carrera, pero,.. el eterno “pero”… Que podría haber pasado si no llego a salirme en la curva. Tejería me dice en el post-meta que habían cogido al grupo del 4º puesto… Pero el ” y si” no sirve más que para saber que puedo hacerlo, pero no salirse de la carretera es parte de la carrera.

Ondarroa 2016

Ondarroa era una de las posibilidades dentro de mi calendario para este año, aunque compartía finde con el TBG de Zuera que tanto me gustó el año pasado y tan bien me salió. Pero este año estoy bastante perezoso para salir de casa a competir y opté por la comodidad y la cercanía.

Tras el horrible mes de mayo que he pasado, tampoco tenía muy claro que fuera a llegar en condiciones y esperé a última hora para apuntarme. Última hora que llegó antes de lo que quería porque se estaban agotando las plazas al finalizar mi primera semana de entrenamiento tras el parón de mayo. Cuando finalmente me inscribí, llevaba una semana de  entrenamientos, con el pulso por las nubes y sin ningún fuelle. Pero tenía confianza en poder entrenar bien las dos semanas que me quedaban. Más o menos lo cumplí, y terminé con algunos entrenamientos buenos y una semana en la que casi llego a 10 horas de entrenamiento, algo que es un hito esta temporada. Pongo algunos de ellos:

No era para tirar cohetes porque eran todo intervalos muy cortos, pero me infundían algo de optimismo.

Pero no todo es entrenar y siempre pueden pasar cosas, que normalmente son menos controlables. Después de una semana donde todo se fue torciendo cada vez más en aspectos que no son objeto de este blog, la puntilla ya fue romper la maneta del cambio delantero en el garaje 10 minutos antes de meter la bici al coche. Pude comprobar que encontrar una maneta de recambio Campagnolo de 10v es imposible un sábado por la mañana en Vitoria, así que recurrí a mi pedazo de equipo, donde me ofrecieron más de 7 bicis más o menos de mi talla. En principio, me fui con la de BH Prisma de Olatz, pero finalmente, me decanté por la Giant TCR de Jose que me  ofreció en el mismo parking de Ondarroa. Me encontraba algo más a gusto que con la de Olatz, así que allí mismo le puse los pedales P1 y le subí algo el sillín.

En resumen, unos prolegómenos de carrera que no hacían presagiar nada bueno pero por lo menos ya tenía una bici en boxes y estaba “preparado” para correr. Algo que dos horas antes me parecía casi imposible.

Me tomé el gel de café de 226ers y  fui a calentar para intentar relajarme. No me encontré mal, pero me salí enseguida para intentar colocarme bien en la salida. Por suerte, parece que la tontería de salir toda la manada de debajo del arco hinchable publicitario este año ya no se aplica y se hizo una salida bien ancha en la que casi todo el mundo se fue a la izquierda y yo me quedé en el centro, detrás de Borja Gutiérrez y Urko Herrán del Arabatri y rodeado de Bravo y Bizkarra, con intención de poder seguir los pies de alguno de ellos.

Se da la salida, Urko sale como un misil hacia el agua, entro relativamente bien para lo que suelo ser yo, y empiezo a nadar intentando seguirles. No recibo golpes, pero de repente me veo que estoy sólo y no tengo pies por ningún lado. Me gustaría que alguien pusiera algún dron en las salidas (que ahora está bien barato, Osoro sabe de esto!!) para ver qué puñetas es lo que hago que siempre me pasa lo mismo. Lo he estado intentando ver en el Flyby de Strava, pero no es lo mismo.. Total, que veo que los de la izquierda empiezan a progresar y voy a hacia ellos pero sin la decisión necesaria, y para cuando cojo los pies de uno veo que todo el grupo se ha ido hacia el centro y ahora soy yo el que está más a la izquierda… Así que otro cambio de rumbo para intentar coger grupo.

Llegamos a la boya, algunas caricias sin importancia y ya parece que vamos un poco más en hilera, pero para cuando me doy cuenta otra vez, veo que tengo un grupo muy muy grande por delante y me he vuelto a quedar cortado en tierra de nadie. No me noto mal, de brazos voy bien (brutal el Predator en este aspecto), y en el último largo, cuando ya se ve el puente, intento apretar un poco para intentar recortar la diferencia y poder enganchar en la transición. Me da rabia porque veo que tenía algo más de ritmo y soy capaz de recortar, pero lo tenía que haber hecho antes.

Viendo la clasificación, me quedé a 20 segundos de ese grupo enorme en el que estaban Oregi, Bizkarra, Etor, Tejería… Rabia. Sólo 1 seg/100, que si hubiera tenido pies, no serían nada. Por otro lado, viendo los ritmos, o teníamos la marea en contra a la salida, o cuando me quedé sólo y a mi aire, empecé a ir a más, a 1:25 con 160 ppm, que creo que es un ritmo sostenible. Pero salí del agua el 58…

En boxes veo a Guz, que también estaba en ese grupo, (y al que le estoy sacando 3-4seg/100) en piscina. En fin, es lo que hay. Cojo la bici de Jose, salto de la rana sin problemas y a apretar para intentar coger ese grupo.

Pero en cuanto salimos a la variante me doy cuenta de que se me ha quedado la bici baja. No hay manera de meter fuerza sin que me revienten los cuádriceps. Para terminar de liarla, es la primera vez en mi vida que llevo manetas Shimano y cada vez que tengo que cambiar es un prueba-error, subir-bajar… Y así  empieza uno de los sectores de bici menos inteligentes que he hecho en mi vida. Realmente, era consciente de ello. Ya sabía que estaba fuera de carrera y no ganaba nada esperando a rueda o guardando fuerzas, así que me propuse ver hasta dónde era capaz de llegar en esas condiciones y si conseguíamos coger a gente, mejor.

Formamos un grupito con Sotil y Goñi entre otros, con el que creo que podemos recuperar algo y paso a tirar todo lo que puedo (12 minutos a 300w con algunos relevos incluidos) hasta un poco antes del cruce de Milloi. Demasiado, porque llegamos al inicio de la subida de Milloi conmigo haciendo la goma tras quedarme al esquivar a uno que se había caído y estaba en el arcén y no soy capaz de enganchar. Pongo mi ritmo para subir (335w, pero no iba mirando el Garmin que lelvaba en la muñeca, y el Joule tampoco lo pude poner porque la potencia de Jose era cuadrada y llevaba el soporte de los acoples por lo que no quedaba sitio en el manillar) cogiendo a algunos que van descolgándose del grupo, Guz entre ellos, a quien una vez  el Milloirolo se le atragantó 😉

Al coronar me pasa uno de los que llevaba a rueda con el clásico ataque camuflado en un “venga, va!”… Metiendo el plato y no sé si dándose cuenta o no que le he hecho toda la subida y no tengo para más cambios de ritmo. Me quedo con la matrícula para otras carreras.

Total, que pasadas las primeras curvas de la bajada con bastante miedo porque no le cojo el punto a los frenos de Jose y en una de ellas ya me fui al suelo en 2012, llega la zona de llaneo hacia Lekeitio, donde entre dos o tres, y otros 10 minutos a 300w (con sólo dos descanso de bajada) cogemos al grupo que se me había ido (menos Sotil y algún otro que ya no estaba) justo antes de la subida de la variante. Como veo que siguen sin entenderse, paso también a tirar. Otros 3 minutos y medio a 350w. Es aquí cuando se me ocurre mirar al reloj y veo que llevo 300w medios en 33 minutos de parcial… Y que aparte de estar haciendo el gilipollas, a este paso igual ni llego a correr.

Así que coronamos y me dejo caer para bajar la por una carretera ratonera hacia Lekeitio. Entonces veo que ha llegado Lucena, que por lo que veo está en dura lucha conmigo por el premio a los peores bajadores de Euskadi.

Pasamos el adoquinado de Lekeitio de también buen recuerdo para mí, y empezamos la subida hacia las 133 curvas hacia Ondarroa. Mala carretera para ir sin confianza en las curvas y con los cuádriceps ya petados. Otros 15 minutos a 300w y así ya llego a los 53 minutos de parcial a 290/314 con 168 ppm de media. El último tramo ya no sé si porque es un poco de bajada o porque ya me he rendido, lo hago con 5 minutos a 220 aunque con algunas arrancadas (alguna de 600w) a las salidas de las curvas tras Edu del TTT para intentar no perder contacto del todo con el grupo.

Por fin llegamos a Ondarroa. Me acuerdo de las indicaciones de Olatz y no me quito las zapatillas hasta el final, o casi, de forma que entro en la última curva de 180º con una zapatilla sí y la otra no.

Al final, 280/308/167 ppm, que si los divido por el 7% de los P1, me salen casi exactamente los 259/288 que me salieron en Aritzaleku el año pasado y valieron para “casi” aguantar a Gorka Bizkarra. O sea, que creo que piernas tenía y en otras condiciones y con más cabeza, tendrían que haber servido para hacer algo más que el parcial 59.

Dejo la bici de cara y otra vez “discusión” con juez, esta vez con Marta. Creo que este tema ya lo voy a dar por imposible, con esto sí que me rindo y le doy la vuelta. Pero el reglamento dice esto:

Me pongo los calcetines, una de las lengüetas de las T7 mal (que al final casi hizo que se me durmiera el pie otra vez), y salgo muy fuerte. Demasiado. Pero llevo tanta rabia encima que me olvido de eso que suelo decir que los primeros metros son para soltar las piernas e intento coger al grupo cuanto antes. Lo hago antes de llegar al club de remo, y sigo tirando.

 Primer kilómetro a 3:26 y a partir de ahí, tirar, tirar y aguantar. Mantengo por debajo de 3:40 hasta la última vuelta, donde el último vaso que me he tirado por encima hace que la tripa se me quede fría y empiezo a notar algo de flato, así que levanto un poco el ritmo y estabilizo a 3:50, que me parece lento para un olímpico pero todavía sigo pasando a gente.

Al final, 3:40/km para hacer el parcial 15. Así que creo que la bici hizo bastante daño en general a todo el mundo.

En la última recta ya saludo a mucha de la gente que me ha estado animando y tengo mi recuerdo para Adrián. Puesto 29º, que me deja sabor bastante malo. Sí, me ha pasado casi todo lo que me podía pasar, pero al final, lo que queda es la clasificación. Puedo sacar cosas positivas, de casi todo y con eso me quedo. La siguiente, probablemente en Lekeitio, lo volveremos a intentar.

Triatlón Olímpico sin Drafting de Senpere. Crónica.

Con una semana y media de retraso, la crónica del olímpico sin drafting de Senpere.

No hay como correr el sábado para liberar nervios y tensión de cara a una carrera en domingo. También me encontraba mejor que el sábado de las molestias/tiesura lumbar. Dormí bien en casa de Haritz, casi nueve horas, y no me notaba cansado, pero estaba claro que el calentón del sábado, sobre todo el de la bici, en algún momento tendría que salir. Tampoco me preocupaba demasiado. No cambiaba lo bien que lo pasamos el sábado en la crono (victoria incluida, por supuesto) por ir un poco mejor el domingo.

Desayuno mi plato de arroz con zumo de naranja (exprimido a mano por mi anfitrión) y nos vamos con tiempo a Senpere. El primer objetivo es ponerme el primero en la cola de boxes para coger un buen sitio y no la cagada del sábado dejando la bici sobre todas las piedras. Cojo el dorsal (que me dan un o que no es el mío) y a la cola de boxes que ya hay gente. Nos dicen que la apertura de boxes se retrasa media hora. Genial. Intento aclarar la movida del dorsal (¿por qué SIEMPRE pasa algo en Francia?) y nos sentamos en una sombra sin alejarnos del boxes. Cuando por fin se abren, la tontería de los jueces de este año es que no se puede meter la mochila a boxes. No que no puedes dejar nada. No. Que no la puedes meter. En fin. Se la dejo a Haritz, cojo sitio en zona sin piedras y bien clara, y Haritz me pasa las cosas por encima de la valla. De risa.

Una vez solventados los problemas “logísticos”, el siguiente objetivo es encontrar unos buenos pies en la salida. Con todo el mundo en el agua, con gorros, trajes y gafas, no es fácil, pero distingo a Eizaguirre y me coloco cerca. Demasiado rápido para mí, pero bueno, igual 100 metros le aguanto. Momentos de algo de tensión, cómo odio las salidas desde dentro del agua, todo el mundo yéndose hacia delante (no hay líneas ni cintas por ningún lado) y como sigamos a este paso vamos a hacer 1000m en lugar de 1500m.

Salida, le doy al Garmin y ya he perdido mis pies. Bueno, apretar. Salgo muy fuerte, todo lo que puedo, pero tengo mucha gente por delante. Para cuando saco la cabeza para mirar adelante, casi estamos en la boya. Me entra la duda de si es la de referencia, pero veo a la gente girar, así que sin querer, ya llevamos 300m. En la boya, que paso sin demasiados problemas, la cosa empieza a tranquilizarse pero ya me he desanimado porque estoy bastante más atrás de lo que quería. Además me doy cuenta de que todos nos hemos desplazado hacia el centro del lago, lo que me da bastante rabia. Por seguir a la marabunta he perdido la oportunidad de ganar unos metros por orientación, que es lo que suelo hacer mejor. Al cumplir la primera vuelta, veo un montón de gente en la orilla. La verdad es que el sitio está muy bien para ver un triatlón.

Ya tengo un ritmo que creo que es sostenible y empiezo a centrarme en buscar pies que vayan rectos y si puedo, ganar algún puesto, que si algo tengo este año en el agua es fondo. No gano demasiado pero por lo menos salgo del agua con mejor sensación, hasta que Haritz me dice “venga que ahora remontas”. O sea, que voy como el culo…

Bueno, es igual, hay que hacer una buena bici. Empiezo acoplado, apretando, pasando gente, aunque no voy a los watios del sábado (lógicamente).

Paso a dos chicos del Zarautz, que al rato miro hacia atrás y los tengo pegados a mi rueda. Me viene inevitablemente el recuerdo de San Juan de Luz y la línea del reglamento ITU que dice que tengo que evitar que vayan a mi rueda, así que les doy un grito, y uno de ellos me lo devuelve. De flipar. Me abro al arcén y dejo que me pasen. Siguen los dos a rueda uno del otro. Llegamos a Saint-Pée pueblo y aparece Regillaga por detrás. Estaría muy bien poder aguantarle pero enseguida empieza la cuesta y veo que me falta chispa. Los watios son “buenos”, 325-330, pero no son suficientes y se me va poco a poco con los dos chupópteros detrás. A mitad de subida me pasa también Bizkarra, que va muy fácil después de haber corrido el sábado en Bermeo y hace 3 horas hacer 2º enun sprint, y seguido Beñat Arnaiz, que sabía que me iba a coger, pero no le esperaba tan pronto. La parte positiva es que parece que he nadado mejor de lo que me parecía, pero la negativa es que no consigo aguantar el ritmo de todos los que me están pasando. Bueno, sigo a lo mío. Acaba la primera cuesta, y enseguida veo que la subida no acaba ahí. Hay que seguir bastante y de eso no me acordaba. Soy un puñetero crack escogiendo carreras. Sé que subo mal y bajo peor y ahí estoy, subiendo y subiendo, esperando a la bajada. También me da tiempo a pensar que tal vez con bici de carretera estaría subiendo mejor y ahí estoy con la Blue y las Laminar Cover.

Poco a poco, alguno de los de delante va perdiendo fuelle y parece que me voy acercando cuando en la zona de peor asfalto me salta el tamagochi del soporte. Lo raro es que no me saltaran hasta las pestañas: vaya carretera. Echo cuentas: 60€ que vale el chisme, así que paro, media vuelta y lo recojo. No pierdo demasiado tiempo pero sí ritmo y dos puestos que me había costado Dios y ayuda recuperar.

Empieza la bajada, llevo gente delante y eso me ayuda a no perder demasiado. Creo que las bajadas de Benicasim detrás de Borja me han ayudado bastante y no lo hago tan mal como otros años. Llegamos a la zona común con el sprint del sábado. Ya ha pasado lo peor, una subida, el tramo de rodar fuerte donde sé que voy a ganar tiempo y repetir todo otra vez.

La segunda vuelta es algo más tranquila. Las posiciones están más o menos estabilizadas y sólo es cuestión de mantener el ritmo. Cuando pasa la zona del asfalto destrozado, saco el tamagochi del muslo y lo pongo en el soporte: 270w medios. Bueno, tan mal no lo estoy haciendo, entonces!

Llego a boxes, hago la bajada de mi vida de la bici (Guz, tendrías que haberme visto!!), cuelgo la bici, me pongo los calcetines sobre los dedos ya destrozados del sábado y salgo fuerte. Haritz me dice que voy el 26. Bueno, ni tan mal. No me noto mal, tampoco muy rápido, pero enseguida empiezo a remontar. Bizkarra, que ya va de paseo, me anima cuando le adelanto y me dice que voy a remontar 10 puestos. Me parece demasiado pero no va a ser por no intentarlo. En el cuestón (éste no lo conocía de otros años) me parece que me voy a morir, pero bueno andará todo el mundo igual. En el terreno de tierra voy mucho mejor, y según pasan los kilómetros cada vez más rápido, aunque tengo en la tripa algo que me da vueltas y me limita un poco. De caja voy bien, pero no puedo ir más rápido. Miro el Garmin y ya no tengo ni idea de que en sector /multisport estoy… Lo intento resetear y volver a poner en marcha pero llevo un sofocón muy serio ya para eso, así que tampoco lo consigo. Venga a apretar y ya está.

En mi última vuelta ya hay mucha gente conocida en el circuito, algunos me animan, (¡Gracias! ) yo también lo intento ( o sea que todavía me quedaba algo) y aprieto de verdad en el último kilómetro por si todavía se puede rascar algo.

Después de mucho marear con el dicho cambio del dorsal, al final puesto 19. Por los pelos, pero top20, que con la gente que había por delante, habiendo corrido el sábado y no haber descansado nada esta semana, creo que está bastante bien. De hecho es mi mejor puesto en una carrera con la gente del circuito vasco en distancia olímpica y en 2010 hice el 56º, así que contento.