Triatlón de Aritzaleku 2019.

La primera de las pocas balas que tengo para esta temporada iba a gastarla en el triatlón olímpico de Senpere. Sin embargo, un fin de semana de inundaciones y algunos problemas de otro tipo, hicieron que me quedara en casa y me la guardara para el triatlón olímpico de Aritzaleku. Otro clásico, muy caro y a las 8:30 de la mañana del sábado. No obstante, estando a una hora de casa, en este caso el madrugón me venía bien para estar de vuelta en casa para las 13:30 y cumplir con mis deberes como padre.

Bastante tranquilo toda la semana, mucho más que toda la semana previa a Senpere, y viaje en coche con Rober. No hay como tener la cabeza ocupada para no ponerse nervioso.

Tras recoger el dorsal y dejar la bici en boxes con la ilusión de quien hace su primera carrera, veo que no nos queda demasiado tiempo y opto, dada la temperatura exterior (13 grados) y la del agua (17) por no calentar y coger buen sitio en la rampa de salida.

No hay apretujones, y al final coincidimos más o menos juntos Fuentes, Artutxa, Mujika y Sevillano con Iraizoz en la esquina derecha.

Una vez más, surgen los comentarios de que mis pies son los buenos, que si mis tiempos de piscina, que el 1500 del Campeonato de España... Pero este año ya estoy concienciado de cuál va a ser mi sitio, que es el mismo que el de años anteriores. Por mi forma de nadar, nado mejor en piscina de 25 que en piscina de 50 y mejor en piscina de 50 que en aguas abiertas. Y ya está.  Esto creo que me evita tensión primero y frustración después. Seguiré intentado mejorar (en ello estoy) pero he empezado tarde y este año no voy a ver nada muy diferente a lo que pude hacer hasta 2016.

Se da la salida, fuerte, en la que hago 30” a 44 bpm para estar ya completamente asfixiado a los 100m. Los siguientes 2’30” los hago a 40 bpm, para terminar los 5 primeros minutos a 39 y la primera vuelta a 38. Total, que en la primera boya, he cogido los pies que no son los correctos, y como siempre, me quedo cortado. Adelanto, pero ya estoy solo persiguiendo al grupo de cabeza (que pensaba que era bastante más grande). Al salir del agua al terminar la primera vuelta (9’45”), veo que los siguientes pies no están demasiado lejos, pero me cuesta un huevo ponerme de pie y justo entonces se da la salida de otra carrera ¡¿?!.

La segunda vuelta, prácticamente sólo, a mi ritmo crucero de 36 bpm para 10’06. Me cuesta todavía más que en la primera vuelta ponerme de pie y dar el primer paso por lo resbaladizo de la rampa. Cuando lo hago, miro el Garmin y veo alrededor de 1350m.

Al final, salí el 10º del agua, (37 bpm y 155 ppm), a 60 segundos de Sevillano, 45 de Fuentes y 30 de Artutxa… Por comparar con Irati Samaniego, que hizo un poquito mejor que yo el 1500 del Cpto de España Máster, hizo un minuto mejor (en salidas separadas), creo que yendo a pies de Irati Mendia. De los que tengo más controlados. me quedé a un 9.6% de Martín Iraizoz, frente al 12,4% de 2015 aquí  y el 17% que me metió en las carreras en la que coincidimos en 2016. Son unos 5 seg/100, así que contento a pesar de todo.

Subo la rampa bufando, me noto el vasto externo derecho muy cargado y los pies muy fríos. Me quito el neopreno más o menos rápido, pero decido dejar las gafas y salir cuanto antes. No tengo mucha confianza en el  salto  de la rana con los pies con tan poca sensibilidad, pero no tengo problemas para meter los pies en las zapatillas relativamente rápido. Creo que voy a agradecer las punteras que ya tenía puestas para Senpere.

Voy bastante solo. Por delante veo y empiezo a tirar para arriba hasta que veo que llevo 4 por detrás. Espero a que me cojan sin levantar demasiado el ritmo. En lugar de seguir, se quedan a rueda y sigo tirando pero sin cebarme. Me pasa Condominas, me pongo a su rueda y dejo que siga.

El primer tramo de subida (Lerate Cruce en Strava), lo hacemos a sólo 284w, mientras que tras el descansito ya subimos (NA7123 Climb) a 315w.  Por comparación. en 2015  subí como pude tras Gorka Bizkarra  a 291 + 355.

Hago la bajada bastante bien (como siempre a cola), pero no debemos ir muy rápido porque, aparte de que no me quedo, se engancha más gente por detrás. En la subida a Lorca, tiro yo con 5 minutos a 330w y empiezo a notar que voy bastante bien en la bici. Monagas ( al que no  reconocí hasta el sector de carrera a pie) pasa a relevar, pero nadie colabora demasiado. Entro de nuevo en la bajada hacia la presa pero en la subida en la que hago 3’45” a 350w, se va Monagas. En ese momento ni me planteé, salir a por él. Tal vez tenía que haberlo intentado, pero si no salí, supongo que es porque no me noté con fuerza o confianza… O las dos. En cualquier caso, creo que me hubieran hecho falta 400w y eso no lo tengo.

Entre Sotil, Condominas y yo volvemos a hacer la subida del puerto. Esta vez algo más fuerte con 309+336w. En la segunda bajada esta vez nos encontramos con una ambulancia que está bajando y vamos casi como en una carrera neutralizada, hasta que de repente alguien se decide a adelantar y luego otros 4 o 5 por el interior invadiendo carril contrario. El resto que vamos un poco más atrás esperamos a tener algo más de visibilidad.

De nuevo en la subida, a Lorca, decido tirar, aunque esta vez algo más flojo (300w). Puede que no sea lo más inteligente, pero a me da lo mismo quedar el 8 que el 13. Por otro lado, pienso que encontrándome  bien, si endurezco un poco la subida, la gente puede llegar más tostada a correr. De ese grupo, creo que me voy a pegar corriendo con Sevillano y Mujika, que ganó el acuatlón de Senpere por delante de Regillaga… Así que si he salido por delante nadando, no es nadador y tiene que saber correr. Parece que va sufriendo pero sigue enganchado y no tiene pinta de ser de los que se rinde, mientras que a Iñigo no le termino de ver fino. Y ¡¡qué cojones!!. Llevo una carrera en dos años. ¡Hemos venido a pasarlo bien!

Justo antes de la subida, después de uno los cruces, veo que he sacado unos metros. Por un momento pienso en seguir tirando, pero con todo el tramo que queda con viento de cara, no lo veo claro, así que guardo para hacer una última buena subida a la presa. Pasa Sotil al inicio, hasta que en la tercera herradura vuelvo a tensar un poco más por encima de 360w, con un puntito de satisfacción personal después de unos cuantos madrugones sufriendo de verdad en el rodillo a esos watios (bueno, algo menos). Me salen 3’40 a 367w. Por terminar con la comparación, en 2015 hice la primera a 375 y la segunda a 364w.

Pero después de tanto watio, miro para atrás y veo que de ahí no se suelta nadie… Así que toca correr. Cuando vamos llegando al camping, ya vemos gente corriendo y empiezo a contar.. .Sagarzazu, Iraizoz, Tijero, Fuentes… Y Monagas!! Sólo llevábamos 4 por delante en bici…. Joder. Me da bastante rabia por un lado porque yendo 12 creo que podíamos habernos acercado bastante,, o por no menos no perder tanto, pero por otro, veo que el top10 está factible.

Al final, 253w/ 300np/152 ppm. Muy parecido a 2015, pero en este caso tirando yo mucho rato.

Entro a boxes con cuidado en los badenes, a cola del grupo. Calcetines cortos, dorsal y a correr. Las primeras sensaciones no son malas y en la primera bajada, giro de 180º y subida ya he recuperado unos cuantos puestos. Vuelvo a contar y voy 9º por detrás de un chico que no conocía (Llavería) , Mujika y Sevillano.  Pasada la primera vuelta, la situación está bastante estable.

En la segunda vuelta intento tomar un poco de aire, pero veo que le voy recortando a Iñigo y todavía creo que tengo un punto más, pero 10 km me parecen una eternidad este año y en el km 6 empiezan las molestias en la cadera (tensor de la fascia lata) que han surgido en las dos últimas semanas.

Sé que voy a terminar, pero tampoco voy a ir a lo loco. Al terminar la tercera vuelta, cuento unos 15-20 segundos con Mujika. Son más de 5” el km, pero hay que intentarlo. Intento alargar la zancada, el pulso empieza a subir, pero me estoy acercando bastante. Pasado el giro de 180º, el terreno es ya favorable y me lanzo del todo, pero le alcanzo justo al llegar a la zona de vallas y ahí ya es imposible. Así que 8º tras hacer el 6º parcial (muy lejos de los primeros), pero contento., a pesar de que creo que tenía que haber apretado un poco más. Corrí bastante mejor que en 2015, 3’45 vs 3’52 y con el pulso bastante más bajo, producto sobre todo de una bici más suave que el suplicio al que me sometió Bizkarra entonces. Fui capaz de correr en progresión (relativamente) y aunque creo que lo puedo hacer mejor y me faltó algo de confianza, salí muy contento de allí.

He vuelto.

La talla en los neoprenos (v2019)

Exceptuando mi primer neopreno, que me hice a medida en una tienda de submarinismo en Zarautz (con neoprenos de submarinismo) hace ya casi 20 años, siempre he tenido problemas, o al menos dudas, con la elección de la talla en los neoprenos. Como ejemplo, lo que escribí hace ya 9 años: La talla en los neoprenos. Esta entrada es en realidad una mera actualización de lo que escribí entonces, aunque con algo más funadmentada en datos, para llegar a la misma conclusión (hay que llegar hasta abajo para leerla).
Debo de tener un cuerpo bastante raro, porque con todas las marcas que usado (Xterra, Blueseventy, Sailfish y Orca) he tenido el mismo problema. La mayoría de ellas sugieren el tallaje en función de un peso, para el que se define un rango, y una estatura para la que se define otro. El caso es que yo casi nunca consigo estar dentro de los dos. El que me corresponde en peso es corto en altura, y el que me tocaría según mi estatura, me suele quedar “amplio”.
Muchas marcas tienen un MT (Medium-Tall) que es más o menos el que me suele cuadrar, aunque el límite superior suele estar en torno a 1,85 y 75 kg. Normalmente, ante la duda siempre he ido a la talla más pequeña, por eso de que el neopreno es material que se estira con facilidad y no mola que te entre agua en el traje y te sientas como un paracaídas  arrastrándote por el agua.
La mayoría de trajes que he probado con ORCA son talla 7, ya que era lo que solía estar disponible y parece que suele haber más demanda de esta talla.

Tuve la oportunidad de quedarme con uno de los neoprenos a los que más caña le he dado en test, que fue el 3.8. Insisto, en talla 7. Pero tras algunas pruebas con el Predator 2017 de talla 7 y talla MT, y por último del nuevo Predator, me entró la duda de si no sería mi talla la MT en lugar de la 7. El 3.8 lo notaba demasiado cómodo (¿tal vez holgado?) y alguna vez sí que me había entrado algo de agua, pero tampoco mucho. En condiciones normales lo hubiera dejado pasar, pero ya metidos en harina y aprovechando que mi amigo Ibon Gabilondo tenía un 3.8 talla MT, que sabía que él notaba más apretado de piernas y bien de arriba, se lo pedí para hacer la comparación. De hecho, también tengo que decir que Ibon tuvo también dudas entre mi talla 7 y su talla MT para acabar decantándose por el MT. Pero él es más bajo que yo y también pesa unos 3 kilos menos, por lo que es talla MT claramente.

Me puse el MT en seco y me quedaba bastante bien. Más ceñidito y ajustado sin restringir (en principio) ningún movimiento, con la cremallera menos tirante…

Pero los neoprenos se prueban en el agua y a poder ser, dándoles caña.

Así que aproveché un sábado por la mañana con la piscina de Mendi en 50m y recién abierta y apliqué el protocolo de test de neoprenos que estoy empleando esta temporada. He pasado de mi 2x(4×400) a 65bpm y 1’rec por un 2x(5×200) a 70 bpm y 1`rec, que resulta bastante más exigente, más cercano a un ritmo de carrera a alto y que también me lleva menos tiempo.

Los datos a comparar son los mismos de siempre: ritmo frente a pulso. Como el ritmo suele salirme bastante constante gracias al uso del tempotrainer de Finis, con ver la evolución del pulso a veces es suficiente. Pero es que en este caso, no era ni necesario ya que mi percepción en el agua era que me costaba mucho más terminar la series al ritmo marcado con el tempotrainer con el MT. Principalmente, porque notaba que me tiraba en la parte exterior del hombro. La diferencia era bastante notable, a pesar de que el talla 7 lo utilicé en segundo lugar.

Para analizar los resultados, suelo comparar la evolución de las curvas de pulso por un lado y por otro , analizo el promedio de los pulsos (suponiendo que más o menos he ido al mismo ritmo). Suelo eliminar también la primera tanda de cada uno, para eliminar el “factor calentón” que, a pesar de llevar el tempotrainer, se suele producir por tener más fuerza estando “fresco”. Esto al final es igual que en la bici: Potencia = Fuerza x cadencia.

Los resultados son los siguientes (al final hice sólo 2 x 4×200)

 

En resumen, 2,5 ppm más con el MT para ir 1seg/100 más lento. No es demasiado, pero es. Y como se ve, la tendencia es a aumentar esta diferencia en el tiempo.

Orca también utiliza la medida del perímetro del pecho para intentar ayudar en la selección pero creo que sería más interesante aún una de anchura de hombros incluyendo los brazos.

En mi opinión, hay dos factores a tener en cuenta en un neopreno: flotabilidad de cadera y piernas, y flexibilidad de hombros. La flotabilidad, ayuda sobre todo en caso de mala posición de cuerpo, normalmente inducida por una mala patada y eso suele ser la diferencia entre un neopreno rápido y uno más lento. Pero si yo tuviera que elegir entre ambos, el clave sería la flexibilidad de hombro. Por que un neopreno que no sea flexible de hombros, o que por un error de talla no te permita mover los hombros con facilidad, perjudica y mucho. Por lo tanto, hace falta un neopreno flexible de hombros, pero no sólo en el material, si no que también el patrón tiene que dejar que el hombro rote y el brazo pueda desplazarse con facilidad.

Por lo tanto, ante la duda, la talla más grande.

Análisis neoprenos ORCA 2017

Orca ha anunciado hace unos días la salida a la venta de sus nuevos neoprenos para 2017 en una campaña que ha llamado Swimscale basada en que cada nadador es diferente y no siempre hay un único neopreno que sea el mejor para cualquier tipo de triatleta o nadador.

Esto, realmente, no es algo nuevo. Hasta hace unos años todas las marcas tenían 3-4 neoprenos para cubrir toda la gama, los buenos eran los fabricados con materiales más flexibles y los menos flexibles, pero más resistentes, correspondían a la gama más baja. Desde hace unos años esto no es tan “sencillo”.

Por ejemplo, HUUB tienen dos tipos de neoprenos (3:5 y 4:4) con mayor o menor flotabilidad en una parte del cuerpo u otra en función del tipo de nadador, basándose principalmente en la patada y la posición de cuerpo en el agua y un 3:3 sólo para chicas).

La propia ORCA ya tenía desde hace unas temporadas una tabla explicando las diferentes características de cada neopreno y que mencioné en mi primer análisis de neoprenos de ORCA, en el que tuve la suerte de poder probar los Predator y Alpha de 2015-2016 y compararlos con el Helix que tenía hasta entonces.

A partir de ahí, todavía tuve más suerte al poder probar varios prototipos que se estaban utilizando como desarrollo para los de la temporada 2017 que se acaban de anunciar. Más concretamente, estuve probando el 3.8 y el Predator ya que era entre los que podía tener duda por mi forma de nadar.

Y, ¿cómo nado? Pues como la como la mayoría de triatletas sin pasado nadador,

1.- con una patada muy pobre y como consecuencia una posición muy poco horizontal y por lo tanto poco hidrodinámica. De ahí los resultados de la comparación del Alpha con el Predator de 2015

https://youtu.be/U3vbCC8u62E

2.- Y también con una cadencia de brazada bastante baja. A partir de 70 bpm (o 35 ciclos), enseguida pierdo eficiencia.

Durante estas pruebas intenté seguir el protocolo habitual de tandas de 4×400 1’rec a 65 bpm, aunque cuando llegaron las competiciones pasé a hacer tandas más cortas (200m) y un poco más intensas. También los pude utilizar en las competiciones de 2016, que es donde realmente tienen que funcionar y donde salen a relucir las carencias o virtudes de los neoprenos.

Estas pruebas también sirvieron para ajustar detalles de patronaje, tamaño de paneles, cremalleras, probar alguna cosa nueva, y en este caso en concreto comparar los conceptos de flotabilidad extrema frente a neoprenos que con algo menos de flotabilidad, prima la flexibilidad en los brazos con el famoso neopreno 0.88 de las mangas.

Bueno, pues vamos a lo que hago en este blog, poner números.

Prueba 1; Predator 2015 vs Predator 2017 v1

Pero antes de nada, voy a centrarme un poco en el proceso de desarrollo o evolución que se siguió con el Predator (conmigo a la vez que otros cuantos probadores), que creo que es bastante interesante y da una idea de cómo se desarrollan los neoprenos de Orca.

En primer lugar un vistazo en seco a cómo eran para ver las diferencias.

A primera vista, me gustó mucho el 2017. Para empezar, el aspecto exterior (colorido) de las mangas. Bastante más atractivo que el demasiado sobrio Predator 2015.

Por otro lado, me llamó la atención el tejido en las axilas, que era igual que el del creo que es el del Alpha 2015, bastante más flexible que el del Predator 2015

También me sorprendieron los paneles “con burbujas” de la parte inferior, muy parecidos a los de mi antiguo Helix, con la diferencia de que los del Predator, en teoría, no absorben nada de agua. También hacen más rígido al neopreno en la parte inferior, pero no creo que eso sea un inconveniente. El patronaje es claramente diferente, pero a simple vista, yo no soy capaz de afirmar si es mejor o peor.

Cosas que no me gustaron: Las muñecas vienen con un sistema de cierre, que en aquel primer prototipo era demasiado exagerado. Inconveniente: que como quieras nadar con un reloj tipo Garmin 920xt, no lo sacabas sin darle a todos los botones en la maniobra.

Por último, me costaba muchísimo ponérmelo. A pesar de ser una talla 7, me estaba claramente pequeño y no era capaz de ponérmelo sólo. Un vez colocado me tiraba bastante de los costados. Pero bueno, lo importante. Los datos del agua:

Prueba 1;(27/02/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015. Piscina de 50m (interior). 4×400 1′ rec.

En el agua sí que es verdad se notaba bastante más cómodo, pero todavía me tiraba un poco de los costados. Las piernas sí notaba inmediatamente que flotan más y se llevan bastante más rectas por la rigidez de los paneles impermeables. Pero de brazos iba más cómodo con el 2015, porque al estarme pequeño, no podía estirar bien el brazo: una vez más la importancia de la talla en los neoprenos y para terminar me entró bastante agua por el cuello, que en la piscina cubierta hasta se agradece para refrigerar, pero no es plan de nadar con agua dando vueltas por dentro del traje.

Tiempos: me salió un segundo el 100 más rápido, pero con unas 5 pulsaciones más que con el 2015. Demasiadas, sobre todo para ser el que me puse en primer lugar.

Alguno dirá: pues vaya truño… Bueno, los que trabajamos en I+D (aunque sea en otro campo) sabemos lo que cuesta desarrollar las cosas y casi nada sale bien a la primera. Y si sale bien, casi seguro que ha sido de churro.

Así que trasladé mis opiniones a Orca y un par de meses después me llegó otro prototipo de Predator.

Prueba 2;(28/04/2016) Predator 2017v2 vs Predator 2015 – piscina 25 (interior). 4×400 2′ rec.

Esta vez la piscina estaba de 25m y yo bastante tocado después de una semana de antibióticos así que modifiqué un pelín el protocolo, haciendo 2 minutos de descanso entre cada 400. El resto, exactamente igual que hasta ahora. 4×400 con cada uno a ritmo constante.

Conclusiones:

Tallaje: Mi talla es la MT (soy 188 y 74 kg), tal como marcan las tablas. 

  • La talla 7 del Predator v2, a pesar de que me estaba mucho mejor que en el anterior prototipo y de que la cremallera la pude subir con más facilidad, todavía me tiraba un poco de la cremallera hacia abajo (la altura máxima son 185 y yo mido 188). Lo noté tanto en seco como en los virajes en al agua. Las mangas me estaban anchas y me salían bastantes arrugas en ellas. Al sacar el neopreno, la goma de la muñeca iba bastante más holgada que en el anterior prototipo.
  • Datos: el antibiótico me hizo ir 5 ppm las pulsaciones más alto de lo normal (este dato no os interesará mucho a priori, pero tiene su relevancia, más que nada porque me tenía que haber dado cuenta de que no estaba para competir en Senpere dos días después) Con el Predator 2015, me costó esas 5 ppm de más que la vez que lo probé en piscina de 25 contra el Alpha, pero clavé las 4 series a 5:15.
  • El Predator 2017 es un pepino. A pesar de que ya iba tostadete, me salieron todas 1s/100 más despacio, pero con 5,3 ppm menos de media a pesar de haberlo probado en segundo lugar!! Llevé la misma cadencia de brazada, pero apenas le tenía que dar a los pies. Se nota mucho los 5 mm de flotabilidad en los pies y los paneles nuevos en las piernas. Como me dio un poco de rabia no ser capaz de hacer 5:15, hice una última un poco más un poco más fuerte (no reflejada en las tablas). Y conseguí hacer el 5:16, pero sin que se disparara el pulso. 154,8 ppm, que fue lo mismo que hice en la tercera con el Predator 2015, pero llevaba ya 4000m de natación con traje… Así que intuyo que si me lo hubiera puesto en primer lugar el resultado habría sido todavía mejor.

Prueba 3) Predator 2015 vs Predator 2017 (3×400 1″rec) –piscina 50

El 25 de mayo cuando todavía estaba recuperándome de la última tanda gorda de antibióticos de la temporada, volví a comparar el 2015 contra el 2017. Esta vez en piscina de 50 y volviendo a las tandas de 400m con 1′ de recuperación. En este caso, sólo hice 3 de cada uno.
Esta vez el análisis del resultado es todavía más sencillo. Con el mismo pulso, entre 1,5 y 2 segundos el 100 más rápido el modelo de 2017.

Prueba 4) Predator 2015 vs Predator 2017 (5×200 20″rec) – piscina 50

Como ya era la semana de la primera carrera del Circuito Vasco (Ondarroa), hice una prueba más en entrenamiento a ritmo más exigente: (5×200 1’rec, 66bpm) A partir de aquí empecé a usar el Tempo Trainer de Finis, para intentar ajustar más los tiempos. En este caso, con el Predator 2017 en segundo lugar, la diferencia se redujo a un segundo por cada 100 metros para el mismo pulso.

Así que creo que se puede concluir que para el mismo pulso, la diferencia está en unos 1,5seg/100m a favor del 2017.

Aquí ya no había mucho más que probar. Las mejoras del modelo 2017 respecto al 2015 eran evidentes, así que pasamos al siguiente paso. Ver si el nuevo modelo del 3.8 con máxima flotabilidad (un 21% más que un Predator17 en la zona baja del cuerpo según Orca) me iba mejor que el Predator2017.

Prueba 5) Helix 2013 v2 vs 3.8 – (6×100 30″rec) – piscina 50

Pero antes, y debido a algunas dudas que habían surgido en mi “entorno” respecto al test que hice en febrero con el Helix, antes de probar el 3.8 2017 contra el Predator 2017, lo hice contra el Helix. De nuevo, por exigencias de la competición, cambié el protocolo, e hice unas series de 100 m con 30 seg de recuperación: 1,5 segundos más rápido para el 3.8 poniéndomelo en segundo lugar. Así que no había mucho más aquí tampoco.

Por hablar un poco de sensaciones entre tanto número, noté muchísimo la flotabilidad del tren inferior. Tanto que hasta sacar la cabeza para respirar me resultaba mucho más fácil.


Prueba 6) Predator 2017 v2 vs 3.8- piscina 50 (5×200 1″rec)

Ya tocaba poner a competir a los dos mejores neoprenos que había probado. Predator 2017 vs 3.8 2017 . Lo hice el 1 de julio (poco antes del triatlón de Vitoria) De nuevo con 5×200 con 1′ rec y el Tempo Trainer en la cabeza a 66 bpm, que era más o menos el equivalente a un aeróbico medio.


En este caso, el resultado aunque muy ajustado, era favorable al 3.8. 1,6 ppm menos para el 3.8 para exactamente el mismo tiempo y poniéndomelo en segundo lugar. ¿Por qué? Está claro que la flotabilidad ayuda, y la “menor flexibilidad en hombros”, para mi forma de nadar no es un impedimento en distancias cortas. Lo que notaba es que se puede doblar mejor el brazo debajo del agua con el Predator, pero mi brazada subacuática no es de codo alto precisamente.


Es decir, tal vez para un nadador mejor, o con técnica más “fina”, que nadara con codo alto en la brazada subacuática, el Predator pueda ser una mejor opción cómodo. Pero en mi caso, pensaba que el 3.8 me iba mejor. Lo probé también en el pantano de Landa con las chicas de los Wollongong Wizards (y aunque no me sirvió para poder seguirlas), hacía tandas de casi 400 metros “full gas” tras ellas y la sensación era de comodidad y nada de fatiga en hombros. Así que decidí utilizarlo en la prueba estrella de la temporada, el Triatlón de Vitoria.

Pero como he dicho al principio, es en las carreras, con exigencia máxima, donde de verdad se ven las diferencias. Como ya cuento en la crónica de Vitoria 2016, nadé bastante bien, pero los últimos metros se me hicieron bastante pesados y salí fatigado..

En Getxo, que iba a ser olímpico pero por problemas organizativos al final se nadaron 750 m, también nadé con el 3.8, me salió probablemente la mejor natación del año, saliendo del agua con Egoitz Zalakain, ganador al final de la carrera, aunque también salí “tostadillo” del agua.

Así que sin más test, en la que al final fue mi última carrera de la temporada por culpa de mi pubalgia, en Colindres, nadé con el Predator 2017. El resultado no fue bueno, pero más porque me quedé cortado que por otra cosa. De hecho, la segunda vuelta la hice en solitario manteniendo la distancia con el grupito de delante pese a ir tirando yo sólo y saliendo bastante más fresco del agua que en las últimas carreras con el 3.8.

Todo esto hizo que me entraran dudas de la “validez” del test de 200m, y en octubre volvía a las repeticiones de tandas de 400m. El resultado fue el siguiente, 

Prueba 7) 3.8 vs Predator 2017 v2 (3×400 1′ rec) –piscina 25



En resumen, prácticamente iguales, aunque con un pelín de ventaja para el Predator, ya que, además de que me lo puse al final y ya iba tostadillo, apenas hay diferencia en pulso/ritmo. Tan sólo en la última tanda (y también más importante a la hora de valorar la fatiga se nota algo de diferencia).

Como también pude grabarme, he intentado sacar unas grabaciones donde se pueda comprobar en el nado la diferencia que se siente entre los dos, pero esto es un poco más complicado:

– Flexibilidad de brazo:

Las imágenes no son las mejores y no sé si son capaces de representar la sensación que tenía pero creo que se puede apreciar cómo con el Predator me resulta algo más fácil doblar el brazo (dentro de lo muy poco que lo doblo :() y llevarlo por el sitio, que en mi opinión es por debajo de hombro (aunque debería llevar el codo más alto, eso es problema no achacable al traje….)


.

-Flotabilidad:

No tengo demasiadas tomas laterales, y no he sido capaz de hacer una comparación entre la posición y patada entre los dos neoprenos.

Como conclusión:

Estoy leyendo que el 3.8 es para gente que “nada menos”. Yo no estoy de acuerdo y me parece que es bastante simplista. Creo que es para gente con poco flotabilidad en piernas pero fuerte de brazos. Es muy parecido al efecto de nadar con palas:  Vas más rápido, pero cansa más. Creo que el factor que nos limita a casi todos los triatletas, cuando aparece la fatiga, es en los hombros, nunca en las piernas… Otra cosa es que una mala posición nos lastre mucho…. Pero bueno, eso es lo que he intentado explicar a lo largo de este post, espero que con algo de éxito.

En cualquier caso, como resumen: es una pena que no pueda comparar todos a la vez, y que al final estén mezcladas diferentes épocas de la temporada, tandas de 100, 200, 400, diferentes longitudes y tipos de piscinas, pero creo que hay números suficientes como para sacar conclusiones interesantes. Por si alguien ha llegado hasta el final del post, he intentado establecer una clasificación, dando más peso a las tandas de 400 por ser las más largas y las más representativas de lo que un triatlón o una travesía pueden ser. Y sería la siguiente.


Si alguien tiene alguna duda, como siempre estaré dispuesto a responderla en la medida de lo posible.


Triatlón Olímpico de Colindres 2016.

Cinco meses después de terminar la temporada, ya va siendo hora de acabar con las crónicas de las carreras de esta temporada tan rara. Por fin, aquí va la última.

El triatlón de Colindres fue mi última carrera de la temporada. Iba a ser la última antes de una semana de descanso que me iba a tomar antes de empezar a preparar en modo pseudo-Pro el Campeonato de España de distancia Olímpica de Banyoles en Grupos de Edad, pero con la hernia/pubalgia que apareció unos días después, todo se fue al traste. Para esta carrera, iba a saltarme una de mis reglas de no competir dos findes seguidos, salvo que una de las carreras sea sprint, y terminé lesionándome.

Pero bueno, a la carrera: Después del 9º puesto en Getxo y sobre todo después de correr un 10k a 3’32/km en una carrera sin drafting, llegaba con cierta ambición a esta carrera. Sin embargo, el día estaba bastante feo y cuando estábamos en el agua para empezar la carrera empezó a diluviar, con lo que cualquier opción de hacer “algo” se diluía entre tanto agua habiendo un puerto que no conocía pero sabía que tenía bajada peligrosa. Por lo menos, quería hacer una natación buena y luego, ya veríamos.

Se dio la salida, y aunque me parece que me quedo un poco, salimos bastante gente en paralelo y creo que llevo buenos pies delante, pero al salir de la primera boya, me quedo cortado y paso a tirar del grupo que se ha quedado atrás, pero ya no consigo enganchar.

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Intento no venirme abajo, nadar bien e intentar que no se me vayan demasiado… Nunca se sabe.. Alguien que le salga una mala transición, un grupo por delante que no se entienda en la bici… Al empezar la segunda vuelta, me veo bastante sólo, pero veo que se aproxima un gorro de chica (salían más tarde) por detrás. Deduzco que es Helene Alberdi, así que tomo aire y me preparo para intentar cogerle pies… Lo que aguante… Pues nada. No le aguanto ni 10 metros. Así que me vuelvo a quedar sólo mientras veo cómo Helene engancha con el grupo de los chicos. Impresionante.

Los metros pasan, y con el Predator me encuentro bastante más entero que con el 3.8. No consigo enganchar, pero la brecha no es de más de 20 segundos tras una vuelta completamente sólo.

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Hago una transición normal y a la salida de boxes Ibon me grita que está Lekue cerca y que apriete para cogerle. La verdad es que no le conozco, pero si Ibon me dice que vaya a por él, voy a por él. No miro atrás en busca de ayuda. Sólo hacia delante. Le tengo a tiro y tras un buen calentón, le cojo y nos marcamos juntos una muy buena aproximación al puerto: 20 minutos a 276w/290np y 168 ppm. Me entendí muy bien con él, pero fue imposible coger a nadie. Por lo que me contó Ciro después, por delante también se dieron buenos relevos.

Al empezar la subida, Lekue se me va un poco, pero cojo un ritmo bastante bueno de unos 320-340w que consigo mantener durante los 15 minutos de subida, con la consiguiente subida de pulso. Paso a Lekue enseguida y a Jaime Ábalos poco antes de terminar el puerto.

En la bajada sólo pretendo no irme ni al suelo ni a la cuneta/barranco. 9 minutos de descenso en los que me cogen Lekue y  Ábalos junto con otros dos chicos que bajan bastante rápido. A partir de ahí, intento que no se me vayan demasiado y al comenzar el llano, otro calentón para enganchar y a partir de ahí, relevos bastante generosos (tal vez demasiado) para hacer otros 20 minutos a 263/285.

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Con agua suelo correr bien. Me gusta correr con lluvia (si no hace frío), pero desde que empiezo, veo que estoy bastante castigado de lo que pensaba y no termino de andar fino.

El ritmo no es malo del todo. Más o menos lo estabilizo en 3’38”/km, pero es más lento que hace una semana en Getxo donde en la bici llegué bastante más tostado (y con más watios medios).

Me noto pesado e incómodo. Echo mucho en falta mi mono Orca despedazado en Getxo. En su lugar, llevo el mono del año pasado, que si ya pesa de por sí en seco, con agua es una brutalidad. Y lo peor de todo, se me está quedando la tripa fría porque nunca termina de secarse. Un sector bastante soso, en el que penas consigo remontar un par de puestos en todo el parcial. Sólo en el último kilómetro, cuando veo que tengo a tres triatletas más a tiro, cambio algo el ritmo haciendo el último kilómetro a 3’34 y el tramo en la pista de tierra a 3’26”, pero me quedo en el puesto 11º a 8 segundos del top10.

Una carrera más, pero que iba a ser la última del año aunque todavía no lo sabía. Tres días después apareció la pubalgia y con ella una forma un poco agridulce de terminar una temporada muy irregular.

No sé si tendré tiempo de hacer un balance / análisis con números de la temporada a estas alturas. Estoy con muchas ganas de que llegue la siguiente, aunque con 5 meses sin correr, y por lo menos falta otro más, se me hace complicado imaginarme compitiendo… Pero todo llegará.

Triatlón olímpico sin drafting de Getxo 2016.


Penúltima crónica de la temporada.

Después de recuperar la moral en el Triatlón de Vitoria, tocaba competir por primera vez en un olímpico sin drafting del Circuito Vasco. No acabo de entender muy bien por qué no hay más carreras de esta modalidad en Euskadi. Lo primero que me viene a la cabeza es que es mejor para el organizador tener 450 inscritos en un sprint con drafting (por no hablar de la barbaridad del Onditz) que 250 en un olímpico sin drafting.. Pero la cuestión es que en Getxo había 350 plazas y hubo 254 inscritos… No sé, ahí lo dejo.

El objetivo para esta carrera era estar en el top10. Tenía la espina clavada de Senpere y por fin curado y ya en forma, quería ver dónde podía estar en la que creo que es mi distancia.

No sé si para mi beneficio o no, tras un retraso bastante largo (en el que nos dieron ganas de irnos al chiringuito a comer un helado y olvidarnos de la carrera a los 3 de la foto) porque no había médico para dar inicio a la prueba, la organización tuvo que recortar la distancia de la natación de 1500 a 750m. El caso es que había que espabilarse, me tomo un gel de café para quitar la modorra de la hora de la siesta, nadar a muerte el 750 y punto.

Salí bien a pesar de recibir un manotazo en las gafas antes de entrar al agua ¿? y ya en el agua me encontré bastante bien, rápido y cómodo con el Orca 3.8, aunque tras el último giro empecé a notarme un poco asfixiado. Por primera vez en toda la temporada, no veía espuma de los de delante demasiado lejos.

Al ponerme de pie veo a Egoitz Zalakain (ganador de la carrera) a mi lado, así que parece que por fin he nadado medio-bien. Nos cantan 1 minuto y medio con los primeros, así que no ha ido mal la cosa.

Según sporttracks, 750m a 1:22/100, con 1:28/100 quitando la entrada al agua, lo que es muchísimo mejor que todo lo que he nadado hasta ahora este año.

Toca no cagarla en la transición. Esta vez todo sale bien: el visor está en su sitio, me noto muy bien de piernas y salto sobre la bici sin problemas. Nada más salir me pasa Egoitz e intento no perderle demasiado.. Pero 320-330w no son mis números, así que me dedico a coger mi ritmo.

Voy adelantando algún puesto más, hasta que empieza la primera subida y llegan por detrás Gonzalo Fuentes, Sergio Tejedor y Aitor Tejería. Hasta aquí, 13 minutos a 280w. Creo que son buenas referencias, y aunque el terreno empieza a endurecerse intento mantenerme concentrado y no perderles. Poco a poco me voy encontrando mejor y paso a encabezar el grupo en una subida bastante larga de pendiente constante, de las que me van mejor. Empiezo fuerte, con los 5 primeros minutos fuerte a 345w hasta enganchar del todo y pasar a encabezar el grupito, para totalizar 12′ a 326w en la subida y 302w en los 25 minutos que llevamos de sector de bicicleta. Un calentón bastante serio.

Todo va bastante bien hasta que empieza la bajada, que no conozco. Normalmente en estos casos, suelo dejar que me adelanten, y de hecho, lo pienso un par de veces, pero como últimamente estoy bajando mejor y veo que tampoco hacen mucho por ponerse delante, sigo tirando. Hay una señal de curva peligrosa, pasamos la curva, que no me parece tan peligrosa, y entonces es cuando aparece la curva que sí es peligrosa y que se ve perfectamente en el track:

Y también se puede ver perfectamente en la siguiente imagen cómo hice un recto muy parecido al de Senpere (otra vez curva a izquierda) con la diferencia de que en este caso no había una campa sino una zanja bastante maja.

La bici no frena como quiero, no consigo meter la bici por donde quiero, oigo a Aitor gritar ¡¡Epa, epa, epaa….!!! O algo parecido, y salgo por encima de la bici, no sé muy bien cómo consiguiendo caer de pie…

Cojo la bici y cuando voy a subirme y veo que se me ha salido la cadena: La intento poner sólo con los pedales, no entra, la cojo con la mano, me pongo hecho un Cristo y la consigo meter, pero ya me ha pasado bastante gente y he estado un minuto parado entre pitos y flautas.

Todavía con el susto en el cuerpo, sigo bajando, intentando volver a coger confianza y no perder más tiempo. Quedan todavía 30 km y hay que seguir dando pedales. El terreno es bastante duro, estoy bastante desorientado y me da la sensación de no distinguir exactamente donde están las subidas ni cuánto queda…

Después de algunos movimientos, me quedo con un chico del Garraitz y Bernabé Angulo a quien no conocía pero me da que es de la zona y se sabe la carretera. La segunda subida la hago a 326w, pero en la última bajada (rapidísima y sin curvas) Angulo se me se va y el del Garraitz (sin cabra) se queda. Los últimos kilómetros de llano son con viento de cara y se me atragantan un poco, pero intento no cebar, beber lo que me queda de Energy 226ers con el gel que llevo en la bici  y mantener los watios como puedo (no puedo dar más de 260w).

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Al final, 271/291 en 1h19 minutos. Números algo mejores que los 284w/288np de Senpere pero tampoco para tirar cohetes, aunque son más de 10 minutos más.  No tengo datos de pulso porque tenía la cinta HRM-Tri en proceso de cambio por un problema con la duración de las pilas. Lástima.


Bueno, a correr: toca remontar, como siempre. Me pongo los calcetines, las T7 y a correr. Salgo bien de la transición, muy ligero, pero miro hacia adelante y no veo absolutamente a nadie. Me parece que en el primer kilómetro no hay nadie a tiro. Empiezo a echar cuentas de la gente que puede estar por delante, y a cuántos les voy a poder quitar 3-4 minutos en 10 km que es lo que estimo que me llevan. Y bueno, parece bastante complicado, pero ya puestos, sólo queda apretar. Veo el primer paso en 3:29… me asusto un poco, pero intento mantener el ritmo. 3:31, 3:31… Nunca he corrido así en una carrera con drafting, pero me vengo arriba. En el giro veo que hay mucha gente junta, que les estoy recortando bastante y puedo pillar a unos cuantos.

Comienza la segunda vuelta (de tres), sigo sin tener a nadie cerca, y estoy empezando a sufrir. Me animo a mí mismo, me grito que hay que aguantar, y sigo empujando. Por fin empiezo a ver que recorto.

Estoy en el puesto 15 y hay que llegar por lo menos al 10. Así pasa la segunda vuelta. En la entrada del último kilómetro creo que voy el 13 pero tengo cerca a la vista a Tejería, Gastañares y otros dos chicos. Así que una vez pasado el repechín en el que se me han subido los cuádriceps en la vuelta anterior, toca apretar los dientes y cambiar. Consigo rebasar a los 4 y todavía doy un último cambio para soltar a Gastañares. Pero resulta que la meta no está en boxes si no en la entrada de la ría… Detalle que sabía pero se me había olvidado… Lo que no sabía es que antes de girar a la izquierda, había que dar una vueltita extra por el parquecillo de la derecha. A estas alturas (han pasado casi dos minutos desde el último cambio) voy completamente “ciego”, y apuro tanto las curvas que en una de ellas mi Orca Back Zip PRO se queda enganchado en una rama de un arbusto y prácticamente se desintegra…

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Verlo roto me duele bastante más que el rasguño de la pierna, pero sólo pienso en llegar como sea a la meta y no perder ningún puesto en los últimos metros.

Al final, consigo el 4º parcial corriendo, a 3’33/km, en uno de mis mejores parciales si no el mejor, en distancia olímpica que me sirve para lograr el 9º puesto en meta y cumplir con mi objetivo inicial. Contento por el puesto, por cómo he peleado en la carrera, pero,.. el eterno “pero”… Que podría haber pasado si no llego a salirme en la curva. Tejería me dice en el post-meta que habían cogido al grupo del 4º puesto… Pero el ” y si” no sirve más que para saber que puedo hacerlo, pero no salirse de la carretera es parte de la carrera.

Análisis de trajes de triatlón y bañadores.

Una de las cosas que he estado haciendo este verano ha sido comprobar y medir en el agua (mientras entrenaba) diferencias de material, pero en este caso no de neoprenos, sino de bañadores y monos de triatlón.

En el caso de los bañadores, el interés surgió tras experimentar una espectacular mejora en mis tiempos de competiciones máster en piscina desde que empecé a usar el Blueseventy Nero14. Tenía curiosidad por saber cuánto de esa mejora se debía al bañador y cuánto a mí, tanto por lo entrenado como por el hecho de aprender a competir en las diferentes distancias, principalmente en el 400.

En el caso de los monos, porque este año hemos cambiado a ORCA en el equipo y desde el primer triatlón pudimos ver que en bici y corriendo el mono se sentía muy bien, pero no habíamos tenido la oportunidad de nadar con él en carrera. Sin embargo, sí iba a ser así en el Campeonato de España de Banyoles en el que tenía previsto participar hasta que surgió mi pubalgia, pero justo en los 200 últimos metros del triatlón de Getxo me enganché con un arbusto y lo desintegré. En el triatlón de Colindres tuve que correr con el antiguo Sural, con la mala suerte de que encima nos llovió bastante en la bici, y entonces sí que pude ver lo que se nota correr con un material hidrófugo o con otro que no lo es.

De ahí que las pruebas que he hecho no se reducen sólo a diferencias en el tiempo de la natación que podían haber sido muy importantes si hubiera competido en Banyoles y que son las que más tiempo me han llevado, sino también de absorción de agua, que pueden tener mucha más influencia en el sector a pie tanto por peso/lastre, como por riesgo de que se te pueda quedar la tripa fría si llevas el mono mojado.

1.- Pruebas de ritmo en piscina.

Las pruebas en piscina han consistido en varios días en los que hacía 4x(5×100), algunos en piscina de 25, otros en piscina de 50 m, saliendo cada 1’45”. Tras algunas pruebas iniciales, me marqué una frecuencia de 66 bpm en el Tempotrainer de Finis que es un ritmo ligero en el que aguanto bastante bien esa distancia, de forma que el traje que me pusiera en último lugar no se viera perjudicado excesivamente por el cansancio.

Como en el caso de los neoprenos, saco los promedios de las 5 series realizadas con cada uno de ellos y también los promedios quitando el primer 100 y los dos primeros 100s, para quitar el “efecto embalamiento inicial”.

Con una frecuencia de brazada constante marcada por el TempoTrainer, pretendo mantener un esfuerzo constante y ver con cuál de los bañadores o trajes se va más rápido. Llevo el HRM-Swim de Garmin para controlar el pulso, y comprobar que no me he acelerado o frenado demás en ninguna de las tandas.

Creo que el objetivo de ir constante está cumplido, ya que la diferencia entre cada uno roza aproximadamente las 2 ppm como máximo. No obstante, en la primera columna de cada tabla indico cuál es el orden en el que me puse cada uno.

Creo que en las tandas con el Turbo, el pulsómetro me ha penalizado un poco porque se me movía por no llevarlo lo suficientemente apretado y por tanto, la diferencia de los monos contra este no es real del todo.

También incluyo las braz. por largo, pero creo que en este caso no aportan demasiado.

Bueno, pues ahí van los datos:

Creo que lo más sencillo es analizar todos los tiempos respecto al Turbo, y a partir de ahí sacar más diferencias.

Se ve que, como era de esperar, lo más rápido es el traje trampa de Xterra. El hecho de ser de Poliuretano hace que, además de no coger agua, aporte una flotabilidad extra. Esta característica es la que hizo que este material se prohibiera tanto por la FINA como en triatlón.

El siguiente en la clasificación sería el Back Zip Pro de Orca, a no más de 0,6 s/100. Un resultados que sinceramente, me sorprendió. Tanto que hice la prueba dos días diferentes. Lo notaba muy bien, pero no me esperaba que fuera tan rápido. En el primero, prácticamente me salieron igual y en el segundo la diferencia fue de esos 0,6-0,7 s, siendo el ORCA el último en ponerme.

El siguiente traje en la clasificación, sería el Front Zip Club de Orca, que está entre 0,5 s y 0,8 s/100 más lento que el tope de gama de Orca.

Tras muchas comparaciones con ORCA Back Zip Pro creo que es bastante claro que el Sural sería 1,5 seg/100 más lento que éste, y por lo tanto unos 2 seg/100 más lento que el Velocity Back y 1seg más lento que el Front Zip Club.

Por último quedaría el Turbo, que sale entre uno y dos segundos más lento que el Sural, pero como he dicho anteriormente, ser creo que me penalizó bastante la cinta.

He dejado para el final el B70 Nero 14. El día de la prueba lo hice una mañana en la exterior de Mendizorrotza, con el agua bastante fresquita, y para la segunda tanda tenía los músculos bastante fríos, por lo que vamos a dejarlo como con interrogantes, y pendiente de repetir.

Si estableciéramos una tabla como resumen, a la que habría que poner unos cuantos asteriscos sería:

2.- Pruebas de absorción de agua.

Como he explicado antes, en estas pruebas se pretende cuantificar la absorción de agua y el secado de un traje. La absorción de agua puede ser importante en una natación sin neopreno por lo que puede influir en la velocidad (como se ve arriba), pero para mí lo es mucho más en la carrera a pie.

El protocolo de la prueba ha sido:

-Peso del bañador o traje en seco

-Inmersión en agua del bañador o traje durante 15 segundos.

-Escurrido sin estrujar durante 30 segundos

-Pesado del bañador

-dejar secar durante 60 minutos al aire (14ºC de temperatura ambiente.

-Pesado del bañador

Las conclusiones son claras. Los tres trajes de material hidrófugo apenas cogen agua (30-40 g) y se secan completamente en una hora. Los trajes no hidrófugos cogen prácticamente el mismo agua que su peso en seco y tras una hora a 15ºC siguen teniendo gran parte de esa agua en su interior.

Como digo siempre, ahora cada uno tendrá que ver si le compensa o no gastarse unos euros más en un material o en otro, pero las mejoras son claras y medibles.

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A petición popular, edito añadiendo el PVP de los productos probados. Tanto el Xterra Velocity como el Sural están actualmente descatalogados.

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Ondarroa 2016

Ondarroa era una de las posibilidades dentro de mi calendario para este año, aunque compartía finde con el TBG de Zuera que tanto me gustó el año pasado y tan bien me salió. Pero este año estoy bastante perezoso para salir de casa a competir y opté por la comodidad y la cercanía.

Tras el horrible mes de mayo que he pasado, tampoco tenía muy claro que fuera a llegar en condiciones y esperé a última hora para apuntarme. Última hora que llegó antes de lo que quería porque se estaban agotando las plazas al finalizar mi primera semana de entrenamiento tras el parón de mayo. Cuando finalmente me inscribí, llevaba una semana de  entrenamientos, con el pulso por las nubes y sin ningún fuelle. Pero tenía confianza en poder entrenar bien las dos semanas que me quedaban. Más o menos lo cumplí, y terminé con algunos entrenamientos buenos y una semana en la que casi llego a 10 horas de entrenamiento, algo que es un hito esta temporada. Pongo algunos de ellos:

No era para tirar cohetes porque eran todo intervalos muy cortos, pero me infundían algo de optimismo.

Pero no todo es entrenar y siempre pueden pasar cosas, que normalmente son menos controlables. Después de una semana donde todo se fue torciendo cada vez más en aspectos que no son objeto de este blog, la puntilla ya fue romper la maneta del cambio delantero en el garaje 10 minutos antes de meter la bici al coche. Pude comprobar que encontrar una maneta de recambio Campagnolo de 10v es imposible un sábado por la mañana en Vitoria, así que recurrí a mi pedazo de equipo, donde me ofrecieron más de 7 bicis más o menos de mi talla. En principio, me fui con la de BH Prisma de Olatz, pero finalmente, me decanté por la Giant TCR de Jose que me  ofreció en el mismo parking de Ondarroa. Me encontraba algo más a gusto que con la de Olatz, así que allí mismo le puse los pedales P1 y le subí algo el sillín.

En resumen, unos prolegómenos de carrera que no hacían presagiar nada bueno pero por lo menos ya tenía una bici en boxes y estaba “preparado” para correr. Algo que dos horas antes me parecía casi imposible.

Me tomé el gel de café de 226ers y  fui a calentar para intentar relajarme. No me encontré mal, pero me salí enseguida para intentar colocarme bien en la salida. Por suerte, parece que la tontería de salir toda la manada de debajo del arco hinchable publicitario este año ya no se aplica y se hizo una salida bien ancha en la que casi todo el mundo se fue a la izquierda y yo me quedé en el centro, detrás de Borja Gutiérrez y Urko Herrán del Arabatri y rodeado de Bravo y Bizkarra, con intención de poder seguir los pies de alguno de ellos.

Se da la salida, Urko sale como un misil hacia el agua, entro relativamente bien para lo que suelo ser yo, y empiezo a nadar intentando seguirles. No recibo golpes, pero de repente me veo que estoy sólo y no tengo pies por ningún lado. Me gustaría que alguien pusiera algún dron en las salidas (que ahora está bien barato, Osoro sabe de esto!!) para ver qué puñetas es lo que hago que siempre me pasa lo mismo. Lo he estado intentando ver en el Flyby de Strava, pero no es lo mismo.. Total, que veo que los de la izquierda empiezan a progresar y voy a hacia ellos pero sin la decisión necesaria, y para cuando cojo los pies de uno veo que todo el grupo se ha ido hacia el centro y ahora soy yo el que está más a la izquierda… Así que otro cambio de rumbo para intentar coger grupo.

Llegamos a la boya, algunas caricias sin importancia y ya parece que vamos un poco más en hilera, pero para cuando me doy cuenta otra vez, veo que tengo un grupo muy muy grande por delante y me he vuelto a quedar cortado en tierra de nadie. No me noto mal, de brazos voy bien (brutal el Predator en este aspecto), y en el último largo, cuando ya se ve el puente, intento apretar un poco para intentar recortar la diferencia y poder enganchar en la transición. Me da rabia porque veo que tenía algo más de ritmo y soy capaz de recortar, pero lo tenía que haber hecho antes.

Viendo la clasificación, me quedé a 20 segundos de ese grupo enorme en el que estaban Oregi, Bizkarra, Etor, Tejería… Rabia. Sólo 1 seg/100, que si hubiera tenido pies, no serían nada. Por otro lado, viendo los ritmos, o teníamos la marea en contra a la salida, o cuando me quedé sólo y a mi aire, empecé a ir a más, a 1:25 con 160 ppm, que creo que es un ritmo sostenible. Pero salí del agua el 58…

En boxes veo a Guz, que también estaba en ese grupo, (y al que le estoy sacando 3-4seg/100) en piscina. En fin, es lo que hay. Cojo la bici de Jose, salto de la rana sin problemas y a apretar para intentar coger ese grupo.

Pero en cuanto salimos a la variante me doy cuenta de que se me ha quedado la bici baja. No hay manera de meter fuerza sin que me revienten los cuádriceps. Para terminar de liarla, es la primera vez en mi vida que llevo manetas Shimano y cada vez que tengo que cambiar es un prueba-error, subir-bajar… Y así  empieza uno de los sectores de bici menos inteligentes que he hecho en mi vida. Realmente, era consciente de ello. Ya sabía que estaba fuera de carrera y no ganaba nada esperando a rueda o guardando fuerzas, así que me propuse ver hasta dónde era capaz de llegar en esas condiciones y si conseguíamos coger a gente, mejor.

Formamos un grupito con Sotil y Goñi entre otros, con el que creo que podemos recuperar algo y paso a tirar todo lo que puedo (12 minutos a 300w con algunos relevos incluidos) hasta un poco antes del cruce de Milloi. Demasiado, porque llegamos al inicio de la subida de Milloi conmigo haciendo la goma tras quedarme al esquivar a uno que se había caído y estaba en el arcén y no soy capaz de enganchar. Pongo mi ritmo para subir (335w, pero no iba mirando el Garmin que lelvaba en la muñeca, y el Joule tampoco lo pude poner porque la potencia de Jose era cuadrada y llevaba el soporte de los acoples por lo que no quedaba sitio en el manillar) cogiendo a algunos que van descolgándose del grupo, Guz entre ellos, a quien una vez  el Milloirolo se le atragantó 😉

Al coronar me pasa uno de los que llevaba a rueda con el clásico ataque camuflado en un “venga, va!”… Metiendo el plato y no sé si dándose cuenta o no que le he hecho toda la subida y no tengo para más cambios de ritmo. Me quedo con la matrícula para otras carreras.

Total, que pasadas las primeras curvas de la bajada con bastante miedo porque no le cojo el punto a los frenos de Jose y en una de ellas ya me fui al suelo en 2012, llega la zona de llaneo hacia Lekeitio, donde entre dos o tres, y otros 10 minutos a 300w (con sólo dos descanso de bajada) cogemos al grupo que se me había ido (menos Sotil y algún otro que ya no estaba) justo antes de la subida de la variante. Como veo que siguen sin entenderse, paso también a tirar. Otros 3 minutos y medio a 350w. Es aquí cuando se me ocurre mirar al reloj y veo que llevo 300w medios en 33 minutos de parcial… Y que aparte de estar haciendo el gilipollas, a este paso igual ni llego a correr.

Así que coronamos y me dejo caer para bajar la por una carretera ratonera hacia Lekeitio. Entonces veo que ha llegado Lucena, que por lo que veo está en dura lucha conmigo por el premio a los peores bajadores de Euskadi.

Pasamos el adoquinado de Lekeitio de también buen recuerdo para mí, y empezamos la subida hacia las 133 curvas hacia Ondarroa. Mala carretera para ir sin confianza en las curvas y con los cuádriceps ya petados. Otros 15 minutos a 300w y así ya llego a los 53 minutos de parcial a 290/314 con 168 ppm de media. El último tramo ya no sé si porque es un poco de bajada o porque ya me he rendido, lo hago con 5 minutos a 220 aunque con algunas arrancadas (alguna de 600w) a las salidas de las curvas tras Edu del TTT para intentar no perder contacto del todo con el grupo.

Por fin llegamos a Ondarroa. Me acuerdo de las indicaciones de Olatz y no me quito las zapatillas hasta el final, o casi, de forma que entro en la última curva de 180º con una zapatilla sí y la otra no.

Al final, 280/308/167 ppm, que si los divido por el 7% de los P1, me salen casi exactamente los 259/288 que me salieron en Aritzaleku el año pasado y valieron para “casi” aguantar a Gorka Bizkarra. O sea, que creo que piernas tenía y en otras condiciones y con más cabeza, tendrían que haber servido para hacer algo más que el parcial 59.

Dejo la bici de cara y otra vez “discusión” con juez, esta vez con Marta. Creo que este tema ya lo voy a dar por imposible, con esto sí que me rindo y le doy la vuelta. Pero el reglamento dice esto:

Me pongo los calcetines, una de las lengüetas de las T7 mal (que al final casi hizo que se me durmiera el pie otra vez), y salgo muy fuerte. Demasiado. Pero llevo tanta rabia encima que me olvido de eso que suelo decir que los primeros metros son para soltar las piernas e intento coger al grupo cuanto antes. Lo hago antes de llegar al club de remo, y sigo tirando.

 Primer kilómetro a 3:26 y a partir de ahí, tirar, tirar y aguantar. Mantengo por debajo de 3:40 hasta la última vuelta, donde el último vaso que me he tirado por encima hace que la tripa se me quede fría y empiezo a notar algo de flato, así que levanto un poco el ritmo y estabilizo a 3:50, que me parece lento para un olímpico pero todavía sigo pasando a gente.

Al final, 3:40/km para hacer el parcial 15. Así que creo que la bici hizo bastante daño en general a todo el mundo.

En la última recta ya saludo a mucha de la gente que me ha estado animando y tengo mi recuerdo para Adrián. Puesto 29º, que me deja sabor bastante malo. Sí, me ha pasado casi todo lo que me podía pasar, pero al final, lo que queda es la clasificación. Puedo sacar cosas positivas, de casi todo y con eso me quedo. La siguiente, probablemente en Lekeitio, lo volveremos a intentar.