Apoyacodos personalizados en impresión 3D

En los últimos años se ha visto una tendencia en el ciclismo, pero sobre todo en el triatlón (más notable por no estar sujeto a las restricciones UCI) a no llevar los antebrazos paralelos al suelo

y a llevar las manos más levantadas.

Aunque todavía hay gente como Frodeno o Kienle, que siguen llevando los brazos paralelos al suelo.

El fundamento de este cambio reside en intentar conseguir una posición más cercana a la forma de “gota de agua” y que hace que el flujo de aire no se estrelle contra una pared sin salida (nuestro tronco), sino hacerlo circular de forma más gradual hacia abajo y atrás. Es decir, que nuestro cuerpo no se convierta en un paracaídas. En la foto de abajo Sergi Escobar, que algo sabe de aerodinámica, o por lo menos, de su aplicación. En azul flujo de aire que pasa libre, o con poca desviación de su trayectoria, y en rojo  flujo de aire que se estrella contra su cuerpo tras para por el hueco entre las manos y el casco, creando turbulencias .

La contrapartida de esta posición, es que se pierde control sobre la bicicleta y que con unos apoyacodos convencionales, el apoyo de esta articulación, en lugar de producirse sobre todo el área del apoyacodos se reduce a un sólo punto, siendo bastante más incómodo, aumentando la presión y creando dolores tanto en el apoyo como en los hombros.

La restricción UCI en lo que se refiere a barras y apoyacodos consiste en que la punta del acople (incluyendo la maneta) no puede estar a más de 10 cm de distancia medida en vertical respecto al punto medio del apoyacodos.

También establece un ángulo máximo de inclinación del apoyacodos de +/- 15º:

Por otro lado también se establece un tamaño máximo de apoyacodos (125×125 mm).

Yo llevo unos años intentando llevar las manos más levantadas en la BLUE Triad SL sin demasiado éxito.

El manillar integrado que venía de serie no estaba bien diseñado haciendo que las barras salieran con una ligera inclinación hacia abajo, por lo que a pesar de probar con diferentes barras tipo J, no terminaba de conseguir levantar las manos.

Por lo que después de muchas vueltas, decidí “desintegrar” el manillar, poner la potencia por un lado (que también tiene que ser de la BLUE, no vale cualquiera) y comprar un manillar por otro.

El manillar de Dengfu que compré para la bici de pista me pareció una buena opción para lo que me costó, así que me compré otro igual.

Compré unas barras de aluminio de USE (no tiene ningún sentido comprarlas en carbono al doble de precio) con diferentes ángulos (40º y 50º) y ya podía llevar las manos más levantadas:

Vista la mejora, intenté levantar todavía un poco más las manos, dando primero la vuelta a la barra de 50 grados (demasiado) y luego a la de 40 grados, de forma que conseguía 7 cm más de altura, pero esto hacía que necesitara más de 15 grados de inclinación en los apoyacodos.

 

El apoyo era incómodo y no fui capaz de medir una mejora que justificara la pérdida de maniobrabilidad que se produce con una posición tan extrema.

Como no hay nada nuevo bajo el sol, me puse a investigar el mercado: desde hace unos años hay algunas soluciones para inclinar los apoyacodos.

La más sencilla es la cuña de Aerocoach. Es la que me pareció más asequible, compré y probé. Por un lado, venden en un apoyacodos fabricado en material plástico inyectado (ahora ya también en carbono) con una llamativa aleta exterior que facilita mucho la maniobrabilidad de la bicicleta y por otro lado, una cuña fabricada en impresión 3d de plástico, que puede ser de 10, 15 ó 20 grados y que va aparejada a la correspondiente tuerca con inclinación.

El mayor problema de este sistema, es que la cabeza del tornillo sobresale bastante y la almohadilla de neopreno que da es MUY cutre, lo que llegó incluso a provocarme una herida en el codo al clavarme la cabeza del tornillo en el codo.

Por otro lado, la fabricación tanto de la cuña como de la tuerca es en impresión aditiva no muy bien pensada, por lo que se rompe enseguida.


Rebuscando algo más por internet, encontré esta solución en carbono que me gustó bastante, de Alden Carbon

Luego está la opción más sofisticada y cara que es el apoyacodos y la barra en una sola pieza. Aunque me llamó la atención en un principio, creo que es una solución muy pesada, y que sólo tiene sentido en casos en los que vayas el 99% del tiempo acoplado. Si no vas apoyado es un trasto que está generando una resistencia al aire bastante grande.

Esta solución la comercializa wattsshop bajo pedido

y más conocidos, Speedbar, por llevarlos entre otros Campenaerts en el record la hora o Lucy Charles:

Además de precio (que ni me he molestado en preguntar), por otro lado, me llamó la atención cómo se lo fabricaron a Patrick Lange para Kona 2018.

 

Como en IDEC tenemos un escáner laser y me hacía bastante ilusión, le pedí a mi compañera Arrate que me escaneara los brazos, pero no veía la forma de integrarlo en mi manillar.

Tuvimos que trabajar un poco las nubes de puntos que se generan para crear superficies, pero tras una serie de intentos y pruebas fallidas, me di cuenta de que no servía de demasiado.

En mi trabajo, en los últimos  años he tenido contacto con la impresión 3D o fabricación aditiva. Es una tecnología que no vale para todo como algunos pretenden vender, pero sí que es muy útil para:

  • prototipos
  • piezas pequeñas
  • geometrías complejas
  • piezas poco solicitadas mecánicamente
  • Un apoyacodos a medida cumplía los cuatro requisitos, así que empecé a diseñar los míos. Los requisitos de diseño eran los siguientes:
  • ángulo de elevación de entre 10 y 13 grados
  • forma adecuada para mis brazos
  • apoyo amplio (algo mayor que el UCI pero no tan exagerado como el de los Scoops de Tririg)
  • adecuado para mi posición
  • distancia de apoyacodos del sillín
  • distancia entre apoyacodos para ir estrecho
    • con ángulo para ir con manos juntas.
    •  aleta lateral para mejorar maniobrabilidad
  • tornillos escondidos para no clavarse en los codos
  • rigidez y resistencia suficientes
  • peso optimizado.
  • compatible con mi manillar

 

Para esto, estudié las fichas técnicas de algunos materiales imprimibles baratos, y los comparé con los de alta gama. De entre los baratos, el PLA es el que mejor prestaciones mecánicas tiene, con el único hándicap de que no soporta más de 60ºC, que no es un problema para andar en bici, pero sí a la hora de taladrar, lijar, etc.

Lo metí en mi modelo de elementos finitos, para ver más o menos por dónde andaba y salir con algo más de seguridad a la carretera:

 

Más que nada tras saber que algún apoyacodos de Aerocoach fabricado en resina inyectada ya se había roto, “sin causa aparente”:

Llevo casi 20 años trabajando en I+D, y unas de las cosas que he aprendido, es que las cosas nunca salen bien a la primera (y si lo hacen, sospecha). Así que empecé con un diseño bastante tosco pero con muchas opciones de ajuste  margen para ver dónde sobraba y dónde hacia falta material. Mi compañero Gorka, que es el dueño de la máquina, comenzó con la fabricación, en el PLA del que disponía (blanco)

Primero probé en el rodillo, comprobé que encajaba (importante) y tomé nota de lo que había que mejorar. Lo primero que vi fue que:

  • la aleta interior no tenía demasiado sentido,
  • el ángulo inicial de 10 grados de inclinación era insuficiente para la barra de 50 grados con manetas mecánicas (el detalle de las manetas es imporante, también, porque ganas 3-4 cm de altura)
  • la geometría distaba mucho de ser un negativo de mi brazo.

La mejor manera que se me ocurrió para solucionar este punto y ver dónde me faltaba material fue utilizar plastilina y a pesar de lo poco moderno del método, creo que me fue bastante bien.

 

Así pasé al segundo prototipo. Más estrecho, con más ángulo de inclinación, menos agujeros y en PLA negro.

Esta opción ya la di como por suficientemente buena para salir a la carretera y empezar a probar otro de los puntos débiles de los apoyacodos convencionales: las almohadillas.

Hace algunos años probé cortando material de las esterillas del Decathlon, pero eran demasiado blandas y resbalaban mucho si sudabas. Por lo que esta vez, probé con goma EVA de distintos espesores y texturas, para ver cuánto hacia falta llegando a la conclusión de que 5 mm era el mínimo para asegurar un mínimo de comodidad y que un acabado liso no me valía.

De las pruebas en la carretera vi que el PLA aguantaba bien, flectaba pero no demasiado, que me había pasado estrechándolo y sobre todo, me di cuenta de un detalle que ha pasado por alto. La base del manillar sobre la que va el apoyacodos no queda paralela al suelo cuando se aprietan los tornillos de la cogida al apoyacodos, sino que tiene un ángulo de unos 2,5º que hace que si tu apoyacodos es plano, vayas cayendo poco a poco hacia el exterior, cargando mucho los antebrazos.

Así que tras una pruebas con cuñas de 1’5 grados, el principal cambio del tercer prototipo fue añadir un ángulo de compensación (lo hice de sólo 2 grados por si acaso) además de ampliar la superficie de apoyo y dar otro gradito mas de inclinación vertical.

Para este prototipo #3 ya hice el simétrico y salí con ambos a la carretera.

Las sensaciones fueron muy buenas, y ya sólo hacía falta ajustar un poco los ángulos y la anchura, sobre todo porque puse una espuma de 5 mm con superficie texturizada, que no había tenido en cuenta a la hora de calcular las anchuras.

Quité anchura y longitud, subí el angulo de compensación de caída del manillar, un poco el vertical et voilá!

Los acoples terminados:

 

Y la posición definitiva:

Ya sólo falta que vuelva a haber carreras.

Ánimo!

Test aerodinámico de monos. ¿Mangas o tirantes?

Una de las pruebas que tenía pendientes desde hace tiempo era probar en el velódromo los monos con mangas que se han puesto tan de moda últimamente.

Ya en el atletismo de los 80, Florence Griffith llevó en alguna ocasión un mono de cuerpo entero con supuestos beneficios aerodinámicos, aunque viendo la holgura con que lleva y con la perspectiva que tenemos de “aquello” 30 años más tarde, parece que era más para disimular el efecto de “otro tipo de ayudas”.

Creo que de los primeros que lo popularizaron fue Torbjorn Sindballe, alias “copito blanco”, en Kona, pero más por cuestiones térmicas y de protección de una piel nórdica contra el sol que aerodinámicas.

 

Puede que me equivoque, pero no fue hasta que Orca presentó unos datos en el túnel de viento con Andrew Starykowicz cuando se vieron los primeros datos aerodinámicos de los supuestos beneficios de estos monos y empezó a popularizarse “de verdad” el uso de las mangas en triatlón. Entonces se hablaba de ¡¡40w!! de ahorro a 50 km/h. Tuve ocasión de hablar con el entonces Jefe de Producto de Orca y comentarle que no me creía esos datos. Me dijo que era lo que el túnel había dado, que no había trampa y que eran los datos para un ángulo de incidencia determinado y a la velocidad que se indica en el test. De hecho en el link que he puesto, ahora se especifica que es el dato óptimo obtenido, que resulta con un ángulo de incidencia de 10º. (explicación del ángulo de incidencia aquí)

Bueno, no tengo razones para dudar de él, pero sí tengo bastantes dudas de los resultados que dan los túneles a veces. No hay más que ver que ni siquiera en la F1 cuadran resultados con la realidad, aunque en este caso, la mayor parte de veces es por un problema de escala que aquí no existe.

Ese ahorro de watios me parecían una barbaridad. Pero después de hacer unos test con ropa de invierno y de verano, me llamó la atención lo que se podía ahorrar en este aspecto. En este caso (bastante más extremo que ponerse unas mangas ceñidas) eran unos 30w a 40 km/h. Pero como digo, la diferencia en reducción de área frontal y de arrugas (CdA) es evidententemente mucho mayor que en el caso de tirantes vs mangas.

Gracias a Orca, que es la única marca que me cede de vez en cuando material para pruebas, he podido realizar tests aerodinámicos en velódromo abierto. Como preveía diferencias pequeñas, y porque intento corresponder a la confianza que ponen en mí, he puesto bastante cuidado en hacer “bien” el test, con un protocolo bastante repetitivo y eliminando todas las variables que he podido.

Tenía varios monos:

RS1 Dream Kona

226 PERFORM AERO RACE SUIT

 

Core Aero Race Suit- mangas

Y dos con tirantes

Gama Pro (el que uso en las carreras de hace unos años):

 

Core Race Suit

 

Normalmente me gusta hacer varias tandas de unos 5 minutos y al menos dos cambios de mono, para intentar compensar posibles cambios de viento (a pesar de ser óvalo hay zonas un poco más protegidas que otras), de temperatura, incluso de trazada, que puede ir cambiando según voy cogiendo confianza en el peralte. Todos los test lo he hecho con la bici de piñón fijo de pista, que bien por ser más sencilla o por tener menos pérdidas en la transmisión, siempre me da resultados mucho más repetitivos y con menos dispersión que con la cabra de carretera.

Siempre tengo en cuenta la presión del aire (medida con la estación del Aeropuerto de Foronda)  y la temperatura en cada tanda para calcular la densidad del aire. También intento ir siempre con la misma presión en los tubulares (10bar) para tener el mismo Crr y guardarme la opción de poder comparar entre ensayos de diferentes días, pero sólo a nivel de “despejar dudas”. En cualquier caso, y esto es muy importante, los datos buenos, de los que me fío son los que me salen en la diferencia entre monos probados en un mismo día. 
Por ejemplo. Suelo probar dos monos en el mismo día: RS1 vs 226.
RS1: 2 x5′ a 250w (40 km/h).
Me cambio:
226: 4×5′ a 250w (40 km/h)
Me cambio:
RS1:  2 x5′ a 250w (40 km/h).
Estoy bastante satisfecho la repetitividad es en general muy buena y hay muy poca dispersión en los resultados.
En total tengo 6 días de test, con un total de 53 tandas de 5′. (6*8 + algunas extras), por lo que son unas 700 vueltas al velódromo. Siempre se pueden hacer más, pero creo que los datos son bastante concluyentes. He probado:
  • RS1 : 4 días
  • 226 Mangas: 2 días
  • Core Mangas: 2 días
  • Mono Pro Tirantes (mío): 3 días
  • Core Tirantes: 1 día
Cuando hay diferencia medible, es prácticamente en todos los test: Por ejemplo, si el 226 con mangas es mejor que el Core con mangas, se ve en las 4 tandas realizadas con cada uno. No hay que hacer un estudio de los datos para buscarle 3 pies al gato, lo que facilita mucho las cosas.
Pongo los resultados de cada uno de los días y al final el resultado total, que he obtenido haciendo comparaciones dos a dos, no haciendo el promedio de todos los intentos con cada mono.
Día 1: RS1 vs Pro tirantes ( casco normal):
Rs1:              0,247,
Pro Tirantes  0,251;
Diferencia: 0,004; 3,3w a 40 km/h
Día 2: RS1 vs Pro tirantes (casco normal):
Rs1:              0,242,
Pro Tirantes 0,247;
Diferencia: 0,005; 4,1w
Día 3: 226 manga vs Pro tirantes (casco aero):
226 manga:              0,240,
Pro Tirantes              0,2465;
Diferencia: 0,0065; 5,8w
Día 4: 226 Manga vs Core Tirantes (casco aero):
226 Manga:               0,242,
Core Tirantes             0,249;
Diferencia: 0,007; 4,1w
Día 5: RS1 Manga vs Core Mangas (casco aero):
226 Manga:              0,242,
Core Mangas            0,250;
Diferencia: 0,008; 6,6w
Día 6: RS1 Manga vs Core Mangas vs 226 Mangas  (casco aero):
RS1 Manga:              0,235,
226 Manga:              0,235,
Core Mangas             0,240;
Diferencia: 0,005; 4,1 w.
El resumen final sería,

 

La conclusión final sería, que el efecto de las mangas (tras comparar monos del mismo tejido con y sin mangas) puede establecerse en mi caso en una mejora de entre 3 y 5 w. No sé si tanto como espera la gente, pero mejoran. Son 60 y 80 segundos en 90 km, que en 180 km ya serían entre un 1’30 y 2’40”.
Pero, por otro lado, también se ve que la calidad del tejido tiene su importancia. No cualquier mono con mangas te hace más rápido. Es más, podría hasta empeorar respecto a un mono de tirantes. No sé si el Cd del tejido en sí o el hecho de que se puedan crear arrugas, pero influye. Lo mismo ocurre con la calidad del tejido en los monos de tirantes. Este efecto representaría alrededor de 4 y 6w en el caso de los monos con mangas y 2-3 watios en el caso de los monos de tirantes. .
Finalmente, hay otros aspectos, no menos importantes, que creo que hay que valorar antes de comprar un mono u otro. La comodidad principalmente nadando,  pero también en bici y corriendo, la transpirabilidad del tejido, la protección contra el sol, el comportamiento en el agua, secado, el tiempo que te puede costar ponértelo en la transición sin arrugas, etc. Son aspectos bastante subjetivos donde de momento no voy a meterme, pero sí que por ejemplo, el RS1 se notaba más fresquito que el 226, aunque este último me ha gustado mucho.

San Silvestre 2019. 10º.

Como todos los años que puedo hacerlo, el 31 de diciembre corrí la San Silvestre de VItoria. Es sin lugar a dudas, mi carrera favorita. En casa, nocturna y explosiva. El circuito no es el más bonito de los últimos que se han probado (recuerdo uno por el casco viejo que fue increíble), pero sí es rápido, y con mucha gente animando salvo en el kilómetro inicial.
Para este año, el objetivo era intentar mejorar mi marca, conseguida (una vez más) en 2014 (3’18/km) Como el circuito no era exactamente igual por las obras (sólo unos metros menos), el objetivo era el ritmo marcado por el GPS. El segundo objetivo, que ya no dependía directamente de mí, era quedar de una vez entre los 10 primeros y conseguir salir en la clasificación oficial.

Después de la Media Maratón, tal como tenía previsto, levanté mucho el pie. Uno de los objetivos de la temporada, es no lesionarme y no ponerme enfermo: recuperar BIEN, es uno de los ingredientes claves y una de las principales diferencias entre los jóvenes y los no tan jóvenes. En este caso, la fatiga previa de la carrera y que estaba con Adrián esta semana hicieron el resto.

Si para la Media tuvimos un tiempo bastante bueno ( con excepción del viento de los últimos kilómetros), para la San Silvestre nos tocó una típica tarde vitoriana de diciembre a 0 grados. Decidí correr con pantalón corto, camiseta interior fina de manga larga y guantes finos. El problema no es el frío durante la carrera, si no los más de 15 minutos que tienes que estar esperando en la línea de salida para coger sitio si no eres atleta federado.

Se me quedaron fríos hasta los pies, pero en cuanto se dio la salida, todo eso se olvida (más o menos). Este año me coloqué algo mejor, pero aun así, en los primeros 100 metros estaba en el puesto 30 más o menos. Codo con codo con Elena Loyo, empezamos a remontar sin perder la cabeza, con esta nueva estrategia que estoy siguiendo de no morirme en los dos primeros kilómetros. De tal forma que el primer kilómetro lo paso en 3’14” en lugar de los 3’07” de años anteriores, pero progresando claramente y dando caza al grupo en el que va mucha gente de mi grupo de la Media. Llegamos al km2, (3’14”) ya con el grupo alcanzado y cojo un poco de aire. Me noto cómodo y paso a liderar el grupo con un chico que va con camiseta de tirantes (..). En el Paseo de la Música, decido volver a quedarme atrás. Ya sólo vamos 5 ó 6 en fila india.

Llegamos a Manuel Iradier, me vuelvo a crecer porque me acuerdo de que en 2016 fue ahí donde ya empecé a a flojear, veo que se nos va un poco el ritmo (3’2x”)y vuelvo a tirar. Intento aprovechar el impulso de las Vaporfly braceando mejor, como he hecho en las series de este otoño y parece que funciona. Me noto entero hasta que llega el final de la calle, con la cuesta de subida a la plaza de toros y llega el primer momento de debilidad. Por suerte, llega mi calle… Busco a mi familia en la penumbra de la calle. Veo a Adrián y Aimar con mi madre, pero esta vez no tengo ya fuerzas para ir a chocarles la mano…

Encaramos Los Herrán, que por algún motivo, supongo que la cercanía a Judizmendi, siempre es donde más veces oigo mi nombre. Ver a Susana me da el impulso definitivo. El grupo se estira y vuelvo a intentarlo. 3’11!!. Por delante veo a Abecia, que parece que ha petado y podemos llegar a cogerle. No tengo ni idea del puesto en el que vamos. Me ha parecido oir 7-8, pero no termino de pensar en eso.

Vamos en fila india, pero separados entre nosotros ya 4-5 metros que parecen insalvables. Subo Portal de Villarreal sin hundirme del todo. Ya sólo queda la calle Francia. Voy sufriendo de verdad, me estoy acercando a Gonzalez de Heredia, pero creo que no va a ser suficiente. Noto que ya no tengo ninguna fluidez corriendo y el efecto de las Vaporfly parece haber desaparecido. Uno de los chavales que iban en el grupo (yo ya no contaba con él) nos pega una pasada increíble y yo esprinto como puedo con la cabeza más torcida que Mancebo subiendo el Tourmalet hasta llegar a meta, donde una de las chicas de la organización, me pregunta mi nombre… porque he quedado 10º, y voy a salir en la clasificación… No lloro de la emoción porque tengo la cara completamente congelada… Pero es un día de los grandes: salgo en la clasificación de la San Silvestre!

Consigo mirar el reloj: 3’17/km. Doble objetivo cumplido. Mi carrera más rápida, mejorando la de 2014 y mucho mejor que la de 2017. (Strava está muy bien para estas cosas).

Va una de números…

Desde hace un tiempo estoy haciendo más caso a las métricas de carrera que da Garmin (entre la cinta HRM-Tri y el sensor de candencia del 935XT) y cosas muy interesantes. En realidad, la física de la carrera a pie es muy sencilla: para una cadencia constante, hay una relación lineal entre la velocidad y la zancada excel, y aunque menos clara, también la hay entre el tiempo de contacto con el suelo y la velocidad. Pongo aquí los ejemplos de 2017 (3’25″/km) y 2019 (3’17″/km).


Conclusión: si quieres ir más rápido o aumentas la cadencia o aumentas la longitud de la zancada. Yo soy partidario de la segunda, y en mi opinión, la única forma de conseguirlo es trabajando la técnica de carrera. Y al igual que ocurre con la natación, creo que es más eficaz, estar concentrado mientras corres, fijándote en lo que haces y cómo lo haces y trabajar la velocidad, que matarse a hacer ejercicios puros de técnica. Por otro lado, hacer cambios en la técnica de carrera creo que es más difícil si cabe que en la natación, por ser un movimiento que tenemos más interiorizado, pero hay pequeños detalles que pueden hacer algo de diferencia; y una diferencia de un 1 cm en la zancada, repetida un 174 veces en un minuto, son casi dos metros… Eso en 1km ,son unos 7 metros… En cualquier caso, como siempre, lo que se mide se puede mejorar, así que al igual que hice con los análisis de las NIke, me estoy fijando algo más en las metricas de carrera. De momento, sin intentar cambiar nada. Sólo entenderlas.

Balance 2019

Con la temporada de triatlón más que terminada pero al menos antes de que termine el año, aquí va mi balance de 2019.

Lo más importante de todo, he vuelto a competir en triatlón. No es poco después de un año (2017) a cero por la pubalgia y otro con sólo una competición por problemas vírico-bacterianos.

Creo que no era fácil, pero más o menos he vuelto al nivel que tenía antes de todas estas cosas en 2016. Como todo, hay que contextualizar esta afirmación. 2017 y 2018 son dos temporadas en los que no he estado parado, ni mucho menos, ya que he estado compitiendo en natación máster, pero los años van haciendo daño y se nota. Aparte de lo físico, más importante todavía es lo personal, y según mi vida va evolucionando creo que tengo que ir haciendo adaptaciones para atender lo realmente importante, porque esto no deja de ser un pasatiempo. Importante, sí. Que me da vidilla, pero no más importante que otras cosas. No sé, cosas de sentido común, pero que a veces parece que hay que subrayar cuando veo lo que veo a mi alrededor. En fin, cada uno sabrá.

Esto me ha llevado a casi dejar de entrenar los fines de semana, olvidarme de salidas en bici de más de 3 horas y buscar huecos que hasta ahora eran impensables para mí, como estar subido en el rodillo a las 6:30 de la mañana incluso en verano, estar corriendo en la (hasta hace muy poco odiada) cinta a las 7 o volver de nuevo a nadar también a las 7. También he intentado volver al gimnasio ( de nuevo a la misma hora), aunque con menos constancia de la que pretendía inicialmente.

Esto me ha llevado a poder mantener una media de 7 horas/semana, que es algo menos de lo que hacía antes, pero de forma más constante. Pongo unas cuantas gráficas que por sí mismas me parece que no dicen gran cosa, pero que a la gente le gustan.

Stravistix. Horas totales.

Stravistix. Horas bici.

Training Peaks. Carga de Entrenamiento 2019.

Training Peaks. Horas semanales 2019.

A pesar de que no es ni mucho menos una preparación ” de manual”, sí era consistente, y en general, todo iba muy bien hasta abril, con algunas carreras a pie con buen ritmo y un test de 1 hora en bici con buenos números. La planificación era bastante arriesgada. Llegar con un pico de natación al Campeonato de España de Natación de Fondo en Vitoria y prolongarlo hasta junio-julio. Pero siendo esta competición tan tarde (finales de abril), la bici y la carrera a pie no podían quedar olvidadas.

El Campeonato de Fondo fue bastante bien. No muy brillante, pero al menos mejoré mi MMP de 800 de Badajoz y bajando de 21 minutos (20’53”) en 1500 en piscina de 50. Son marcas que todavía me sorprenden cuando me veo ahora entrenando en la piscina de 50 y que nunca imaginé que podría conseguir antes de empezar a competir en máster, pero que viendo mis tiempos de piscina de 25 me dejan un sabor agridulce. Pero, a este tema ya no le voy a dar más vueltas. Como me dijeron este otoño, igual no es que nade peor en piscina de 50 o en aguas abiertas… Igual es que soy mejor en piscina de 25 (notar la diferencia del enfoque). Mis virajes son bastante feos pero muy eficientes, recupero muy bien en ellos y los esfuerzos de 20 segundos se me dan mucho mejor que los de 40. Y ya está.

Esa misma semana empecé a tener problemas de nuevo con la garganta. Sin placas, pero algo inflamada y algo más débil. Nuevo diagnóstico: faringitis crónica.

Probablemente ahí tuve mi pico de forma y puede que llegara demasiado pronto. A partir de entonces, intenté mantenerlo como pude, pero a esto se unió un problema en el tensor de la fascia lata (debido a un problema con el calzado de calle) que aparecía en cuanto llegaba  a los 25-30 minutos de carrera a pie independientemente del ritmo. Con lo cual, tuve que reducir, aún más, mi volumen de carrera a pie.

Llegaron las competiciones y para empezar, Senpere se suspendió. Como sustitución, a la semana siguiente competí en el olímpico de Aritzaleku. No fue una mala carrera (8º en la general y 2º V1) , pero no supe aprovechar el buen punto de bici que llevaba y corriendo no terminé de hacerlo bien del todo.

En Lekeitio, pasó lo que me suele pasar siempre en esta carrera. Cagada en el agua, oportunidad perdida en la bici y sin mucho margen de reacción corriendo. 39 en la general, 6º V1, pero Campeón de Álava de V1, que era el principal motivo por el que me apunté a esta carrera.

Getxo se me dio bien. Aunque perdí mucho tiempo en las bajada, volví a encontrarme bien en los tres segmentos. 13º en la general y 2º V1. Fue la primera vez en la que sentí que me reencontraba conmigo mismo.

En Tarazona, sin ser una carrera súper-brillante, hice lo que tenía que hacer cuando lo tenía que hacer, y quedé 2º tras un Martínez Jarauta muy superior en la carrera a pie (y que tenía que haber corrido en Élite ;))

A partir de ahí, estuve un par de semanas pensando en si merecía o no la pena estirar la temporada hasta septiembre, porque había algunos números prometedores en los entrenamientos, pero tras tres semanas de 4 horas de entrenamiento y complicaciones logístico-familiares bastante serias,  finalmente decidí echar la persiana y empezar a pensar en la temporada que viene.

Independientemente de lo contento que estoy por estar de nuevo en el juego, (a veces olvidamos demasiado rápido algunas cosas) la sensación final es que como casi siempre, me ha faltado un “algo” en las carreras.  Los números no son malos, pero creo que en todas podría haberlo hecho algo mejor. A veces me dicen que soy bastante auto-exigente. Puede ser, pero creo que bien llevado, es decir, sin que esto te cree ningún tipo de frustración más allá de la mala hostia del momento de la cagada, no es una mala cualidad.

Para 2020, quiero recuperar mi carrera a pie. Sin meter más volumen del que mi cuerpo puede soportar, pero sí más de lo que he hecho en los últimos años, creo que puedo volver a correr como antes.  De momento, las cosas van bien, con una MMP en 10K que estoy convencido de que puedo mejorar y el examen definitivo este domingo en la media maratón de casa.

También quiero seguir jugando al récord de la hora. No tengo intención de intentar batir nada.  Necesitaría alrededor de 320w en una hora en el velódromo adecuado y con las condiciones ambientales adecuadas, por lo que estoy bastante lejos de poder conseguirlo.  Sólo quiero saber hasta dónde podría llegar en esto, con una bici y posición de acuerdo a la reglamentación UCI. Es un entrenamiento muy bueno, estoy aprendiendo bastantes cosas de aerodinámica y me quedan muchísimas cosas por probar.

Con todo esto y por su puesto, el triatlón, descarto volver a competir en natación (este año). El calendario de triatlones ( tal vez algún duatlón) será parecido al de siempre, aunque intentando prestar más atención al descanso, para evitar problemas de salud y llegar con más chispa a las carreras.  Como siempre, me centraré en la distancia olímpica, la más bonita y divertida en mi opinión, (y la que mejor se me da) con y sin drafting, pocos viajes, carreras cercanas y en las que me pueda apuntar con poca antelación para reducir en lo posible el estrés que genera esta tendencia instaurada por las empresas organizadores de tener que apuntarte con una año de antelación a las carreras.

Nike Next vs ZoomFly

Tras las pruebas de las Nike Zoom Fly contra zapatillas convencionales (Boston 6 (I) y (ii) y Brooks T7), me quedaba el siguiente paso: probar estas zapatillas contra las Vaporfly 4% y ver si era capaz de medir alguna diferencia entre ellas. Tal como conté en la primera entrada de este serial de pruebas de zapatillas, Marc Hurtado (Running Fiz) me dijo que para 10k y hasta media maratón me recomendaba las Zoom Fly antes que las Vaporfly4%. Los argumentos (más estabilidad y amortiguación más que suficiente) me convencieron. Aunque claro, el hecho de que el vendedor en cuestión te ponga mejor las zapatillas que tiene en la tienda, frente a las que no tiene en la tienda, pues te hace dudar un poco.

El caso es que mi compañero Alberto González, un tío que creo que por su pasado en el motociclismo de competición, está siempre abierto a cualquier mejora de material, se ofreció a dejarme sus NEXT%, la versión supuestamente mejorada del las Vaporfly 4%. Acepté encantado.

Para empezar, (y sin entrar en terminologías ni nombres de espumas ni materiales) lo que más llama la atención es el upper, que parece papel de fumar. A pesar de tener mucha más espuma ( y debido a la baja densidad de este material), son más ligeras que las Zoom Fly2 (fotos de tallas US11, sin plantillas).

La horma es todavía más estrecha que en las Zoom Fly2:

Y la suela es completamente distinta:

Pero en teoría, la placa de carbono, que en mi opinión (por lo menos hasta ese momento) es lo realmente importante, es la misma.

El primer punto negativo de las Next% lo vi nada más calzármelas. La lengüeta. Tiene lengüeta y es tan fina que se mueve mucho al calzártelas y creo que es bastante complicado (imposible) que en una transición de un triatlón se quede en su sitio. Sin embargo, el ajuste del pie, principalmente en la parte delantera es mucho mejor. Las notaba más pequeñas, pero en los dos casos me valen en US11.

Una vez hecho este primer análisis, cogí mi viejo ipod nano y me fui a fui a probarlas a las dos rectas de Salburua.

Protocolo, el mismo que en el último test: 10x1k, con 1’30 de recuperación entre impar (ida) y par (vuelta) y 2’15” para el cambio de plantillas y zapatillas.

La sensación corriendo con las Next%  en comparación con las Zoom Fly, es la misma que cuando probaba las ZoomFly respecto a zapatillas convencionales… Ir pisando huevos.  Pero lo peor es que se me cargaba el tensor de la fascia lata y me notaba muy desequilibrado. Como si no fuera capaz de lanzar recta la pierna hacia adelante. porque ya salía torcida por hundirse demasiado con la espuma.

Pero como este blog es de números y no de sensaciones, aquí van los resultados.

A primera vista, aparte de que no estuve demasiado fino manteniendo los ritmos, no soy capaz de sacar ninguna conclusión. Si hago los promedios de todas, excluyendo las dos primeras como en los test anteriores donde se ve que estoy bastante más “fresco”, las Zoom Fly me salen algo más rápidas, pero se ve que en la tanda 2 apreté de más, por lo que no es concluyente.

 

Así que reduzco un poco la muestra para quedarme con las más constantes (5,6,7,8):

 

Como no termino de verlo claro, he puesto lo he llevado a una tabla de dispersión, donde sigo sin ver nada relevante.

Y ya a la desesperada, emparejo cada tanda en el orden realizado. Hay una ligera ventaja para las Zoom Fly, pero nada concluyente ni tan claro como se pudo ver en las pruebas anteriores.

 

Conclusión: pues que como no era capaz de sacar ninguna conclusión con esta prueba, y aprovechando que Alberto me lo permitía, había que repetir.

Decidí cambiar de protocolo y ubicación: series de 2000m para que la fatiga también sea relevante en la vetusta y descuidada pista de atletismo de Mendizorrotza.

Lo que pensaba que iba ser una ventaja, (entendía que en la pista todo iba a ser más controlado), al final se volvió una desventaja gracias a la “amable” encargada de esta instalación municipal y sus ridículas reglas. El mismo “reglamento” que prohíbe correr sin camiseta, independientemente de la temperatura, estando en la misma instalación en la que tienes una tía tomando el sol en topless a 5 metros, no me permitía correr por las calle 1 y 2, en la que sólo podían correr los federados en atletismo (UNO en ese momento, Alberto Alba, a quien conozco personalmente y nos estábamos entendiendo de maravilla). Bueno, pues corres por la 3, y ya está. Claro, pero entonces llegas a contrameta y te encuentras con unos chavales saltando vallas en las calles centrales y tienes que irte a la 1…  Visto el panorama, intenté hacer todas las vueltas exactamente igual, media pista por la calle 1 y media pista por la 3. Pero cuando estás buscando diferencias de 1-2 segundos/km…Bueno, es lo que hay. Lo siento por los que estuvieran esperando un experimento super-preciso. Tras algunos cálculos del radio de la curva y haciendo algo de caso (poco) al Garmin, he estimado una distancia de 2050m.

Los resultados son los siguientes:

Como siempre, elimino la primera y hago los promedios de las restantes.

Teniendo en cuenta que las Next iban al final, no parece que haya nada relevante.

He repetido la gráfica de dispersión, y como en el 10x1k, no se puede sacar nada, porque cada una está en un extremo:

Conclusión: en mi caso, a mis ritmos y con mi técnica de carrera, no hay diferencia medible. En mi opinión, era lo esperado. Lo que ayuda en el impulso, en la velocidad, en llegar más lejos con el mismo esfuerzo, es la placa de carbono. La espuma, probablemente ayude en la amortiguación, pero no en el impulso. ¿Que reduce la fatiga? Puede ser. Pero yo no lo puedo medir.

En mi caso, no tengo ninguna intención de hacer una maratón, como he dicho, me resulta mucho más cómodo y natural correr con las Zoom Fly, así que voy a seguir con mis dos pares (¡¡el segundo comprado al 50%!!).

Me queda la duda de cómo me irían las Zoom Fly3, que creo que mejoran el ajuste de la parte delantera del pie y eliminan el recalentamiento del pie (yo no lo he padecido) y la excesiva absorción de agua (tampoco). Pero no creo que corran más, y para triatlón, principalmente por el tema de la lengüeta, creo que las Zoom Fly 2 son la mejor elección por el momento.

Triatlón olímpico de Tarazona 2019. (Open). 2º.

El plan de la temporada para verano era competir en Getxo en julio y a partir de ahí, ver lo que me apetecía. Después de hacer una buena carrera, por un lado tenía ganas de volver a competir, disfrutar en carrera y no dejar la temporada con sólo 3 triatlones.  Pero, por otro lado, como ya esperaba, vi que mi cuerpo y como espejo, mi garganta, volvieron a resentirse tras el esfuerzo. Como tampoco es que sea muy listo, no descansé bien después de la carrera (creo que necesito dos días de descanso por lo menos) y un viaje a Holanda de trabajo de 2 días (con dos madrugones en cada uno para hacer una hora de bici a las 7 antes de coger el avión y otro para correr 8km el día de la reunión) terminaron de rematarme.

Entonces sí, (tarde, como siempre) me tomé los dos días de descanso que necesitaba y poco a poco fui retomando el ritmo. La sensación, aunque ya bastante conocida, es extraña: me siento cansado, pero cuando aprieto entrenando, los ritmos salen:

Nadando hacía series a de 100 a 1’20 sin matarme demasiado (aunque las de 200 me costaban más) y en bici los watios entraban

pero el día despúes, la garganta estaba peor y tenía mucha sensación de fatiga.

Bueno, pues con este panorama y las fechas que me quedaban libres (10-11 de  agosto), tenía dos opciones: el olímpico sin drafting de Medina de Rioseco o el olímpico de Tarazona (que no sabía que había cambiado de mayo a agosto).

Medina tenía el aliciente de ser mi distancia favorita y completamente llano, pero a más de dos horas de casa y la salida a las 8:50, teniendo que estar allí a las 7.  Tarazona: carrera con dos salidas (clasificatorio para el Cpto de España y Open), a las 18:00 de la tarde del sábado (detalle importante porque la previsión era de 38 grados a una semana de la carrera), también lejos de casa, pero a 40 minutos de Valtierra. Deportivamente, Medina me podía atraer más, pero el plan de fin de semana en Valtierra con carrera el sábado le daba mil vueltas, así que me decidí por Tarazona.

En el momento de la inscripción, en el estado en el que estaba, ni se me pasó por la cabeza apuntarme al Clasificatorio. Primero, porque ni estando bien tengo nivel para intentar clasificarme, y segundo, porque estando así tenía bastantes papeletas de salir entre los 10 últimos del agua y completamente fuera de carrera. En Open había menos de 100 inscritos y no conocía a nadie. Más tarde se apuntaron Ángel Castillejo, mi primo Guzmán y a última hora, Iñaki Martínez Jarauta, que se equivocó y se apuntó al Open en lugar de a Élite.

Así que sin demasiada confianza, pero con ganas de un triatlón olímpico nuevo y con dureza, fuimos a Tarazona.

Con el rollo de tener dos transiciones, sin transporte de la organización y sin demasiada información de dónde dejar el coche, terminé llegando al embalse del Val con el tiempo tan justo que no me dio tiempo a calentar. Bueno, eso y que media hora antes de mi salida y la chorrada de las cámaras de llamadas ya no se podía entrar al agua.

El agua a 28ºC y natación sin neopreno. (A pesar de las temperaturas de los últimos días, por si acaso lo llevé). Bueno, ni bien ni mal. Me da más o menos lo mismo. Lo que sí decidí era que nadaba sin cinta de pulso y sin Garmin en la muñeca.
Me coloco en segunda fila del embudo de la salida, detrás de un par de neoprenos de V2. (Reflexión: ¿¿ en serio que los V2 necesitan un neopreno para nadar con agua a 28 grados??)

Una vez en el agua, me coloca en la primera línea. Ni Dios respeta la línea imaginaria que marca el juez de salida. Me acuerdo de salidas tipo Senpere y yo tampoco lo hago, si no, estaría en 6ª fila. A pesar de estar cuatro gatos, no consigo una salida limpia del todo y no puedo sacar el brazo izquierdo cómodo, así que me abro a la derecha.

El agua está bastante turbia y no se ve nada, pero veo que adelanto a Iñaki Martínez. Total, que como siempre, me quedo sin pies. A los 300-400 metros me entra el mismo dolor de hombros que cuando llevo neopreno y tengo que levantar un poco el ritmo, para buscar uno más cómodo. Poco a poco me voy encontrando mejor, cuando me doy cuenta de que la cabeza de la élite me va a pasar por encima en su segunda vuelta (si hubieran salido 15 minutos antes y no 10, nos habríamos ahorrado esto). Me tocan un par de veces los pies y me aparto para no molestar con intención (ingenuo de mí) de coger algo de rebufo cuando me pasen… Ni les huelo. Comienza la segunda vuelta (sin salir del agua), creo que voy alrededor del puesto 8-10, y no se me marchan demasiado, así que intento seguir así tras un par de infructuosos intentos por recortar la distancia con el grupo que veo delante. En la última boya, Alejandro Altuna también me pasa (los V3 tampoco tendrían que llevar neopreno 😊) y le intento coger pies para hacer el último largo.

Salgo el 8º (no lo sabía en ese momento) en 23’20 según la clasificación. (Recuerdo que no llevaba Garmin) Eso es un 11% más que mi marca de 1500m en piscina de 50m 20’53”. David Huertas, que compitió en la misma piscina que yo (17’31”), hizo 18’20” en el Val. (+5%). Conclusión: La de siempre.  Para los que me siguen diciendo que tenía que haber corrido en élite: si hubiera hecho 21’50”, habría salido el 40 del agua para terminar el 25 en el mejor de los casos… Creo que habiendo otra opción para competir, está bien decidido.

Ya en pie, cuestón tipo Aritzaleku hasta llegar a las bicis. Resoplo y me parece que voy muy lento, pero adelanto algún puesto. Transición sencilla y salto. La goma izquierda falla, pero empiezo a dar pedales con el pie sobre la zapatilla, para ponérmela en marcha sin problemas.

Tramo de bajada (el que hemos subido andando) con un bache bastante serio pero bien señalizado donde adelanto algún puesto más, y empieza la primera subida. No tengo ni idea del puesto, así que, de momento, para arriba. Engancho a Miró y paso a tirar. Los watios entran, por encima de 330-340, por delante no veo a nadie, miro hacia atrás y veo a Iñaki Martínez que se acerca. Sé que aquí está la carrera. Levanto ligeramente (300w) y me pongo a rueda de Miró, no para esperar, si no para que cuando llegue Iñaki tenga fuerza para seguirle.

Tengo que engancharme como sea. Así que me tiro a su rueda mientras que parece que Miró se queda.

2 minutos a 350w de recibimiento, pero sigo enganchado. Llegados al cruce, donde hay un pequeño descanso, creo que se da cuenta de que es mejor intentar ir los dos juntos que dejarme ahí tirado, así que paso de vez en cuando. Su manera de subir (muy de profesor de spinning 😉) me va fatal. Cada vez, que se pone de pie, tengo que apretar un poco, y no es que vaya demasiado sobrado, así que en cuanto puedo (pocas veces) le relevo, por educación y para intentar marcar yo un ritmo más constante. Preguntamos a Sevillano por el puesto en el que vamos, a alguno más en algún cruce, pero nadie es capaz de decírnoslo.

Vemos grupitos a lo lejos, pero cuando nos acercamos vemos que son de chicas… Y así va pasando la subida. No conozco el circuito, pero entre wikiloc y cronoescala.com me he empollado el perfil, y sé que son 10,5 km de subida. Luego, “ya está”. Iñaki me pregunta los watios… Le digo que 315w y que si hay alguien por delante tenemos que estar recortando y le prometo que en el llano le ayudo más. Poco a poco me estoy encontrando mejor, y terminamos la subida. Objetivo cumplido 10,6 km al 4,6% en 28’46 y 314w; 319wn; ¡100rpm!, 1016 m/h

Empieza, la bajada. En el track no se veían curvas peligrosas, salvo dos herraduras muy claras en Lituénigo. Decidí llevar el Garmin 1000 para anticipar algo las curvas con el mapa, pero le dejo pasar a Iñaki y así ya no hace falta. Vamos muy rápido, pero me noto muy seguro con la Orca Aero y nos acercamos a dos triatletas de Open. Pasado Lituénigo, intentamos marcharnos, lo hacemos de uno de ellos, pero Colom (a quien no conocía) no se descuelga. En el tramo de falso llano cogemos a un élite e intentamos pasar a relevos entre los 4 pero Colom, que no ha pasado hasta entonces, da un par de relevos flojetes y ya no pasa más.

Aprovechando que ahí ya podía pensar, se me ocurre preguntarle al élite a ver si le han pasado más Open y me dice que no. O sea, que parece que somos cabeza de la carrera Open. No sé por qué, pienso que Colom no va a ser enemigo en la carrera a pie y que me la voy a jugar con Iñaki. Pero bueno, es un decir… Iñaki en condiciones normales corre mucho más que yo, y con los dos últimos meses que llevo de carrera a pie, me parece que no voy a tener ninguna opción de ganar, salvo reventón, así que sigo entrando bien a los relevos sin racanear para que nadie por detrás se acerque, aunque al ritmo que vamos, me parece bastante improbable (275/300) en la primera hora, de la cual no he tirado no un 15%.

En la subida a San Martín hay un pequeño arreón (1 min a 360w) que solvento sin demasiados problemas, y empieza la bajada a Tarazona, por muy buena carretera y sin curvas. Aprovecho para seguir bebiendo isotónico de 226ers (he optado por llevar nada menos que dos bidones de 800 cc de mango de los cuales al final casi me va a sobrar uno, pero no quería arriesgarme) y empezar a pensar en la carrera a pie.

Como no conozco la entrada, me quedo tercero y voy imitando los movimientos de los de delante. La plaza de toros (T2), llega rápido, pero esta vez, aunque por lo pelos, sí me da tiempo a descalzarme y bajar bien. Al final 262w medios y 291 np. Más o menos, del orden de lo que he venido haciendo este año.

W Wn
Aritzaleku 254 301
Lekeitio* 252 297
Getxo 259 281
Tarazona 262 291

 

Paréntesis para hacer un poco de análisis: Una de las cosas que más me gusta de Training Peaks, es cómo saca los máximos de potencia promedio en distintos intervalos de tiempo, aunque sería mejor si hiciera los vatios normalizados, y no los medios. Pero bueno, 2ª mejor marca del año, sólo al lado de un casi-test que hice de una hora acoplado en abril.


Y lo mismo para 20 minutos, sólo mejor peor unos test  que hice en Zaldiaran en febrero.

 

Por seguir con la comparación con los élite, una de las mejores cosas que permite hacer Strava es compararte con otros participantes en condiciones iguales (salvo ir en grupo o no). Los datos de potencia de los demás no me sirven para nada, pero sí sus tiempos. He cogido como referencia a:

Arnau Montiel, parcial 28 en bici. Nadando en 18’22 (como su hermano), y corriendo en 34’27. Puesto final 9, haciendo el primer tramo de la bici en cabeza.

Aritz Rodriguez, parcial 10 en bici. Nadando en 20’26 (21) y corriendo en 37’06 (peor que yo) Puesto final 22.

Por hacernos una idea de dónde estoy,.,,, Creo que es la primera vez en mi vida que no pierdo bajando 🙂

 

Distancia desnivel Potencia

(Diego)

Tiempo

(Diego)

Tiempo perdido (Aritz Rodríguez) Tiempo perdido (Arnau Montiel)
Los Fayos-Badillo

 

1,73 6% 332 5’41 +0’26 +1‘00
Cruce Agramonte 7,97 4% 310 20’27 +0’54 +0’42
Descenso Agramonte Lituenigo 8,71 -4% 200 9’42 +0’20 -0’16
2ªparte ascenso Tri Tarazona 8,66 2% 288 16’10 +0’58 -0’01
Descenso a Tarazona 8,40 -4% 170 9’40 +0 -0’20
Sector bici Triatlón Tarazona 38’95   263 1:07’52 +3’13 +1’35

 

Pongo de nuevo la tabla como imagen para los que estéis leyendo la crónica en el móvil y mantengo la anterior para no perder los links a los tramos de Strava.

Por terminar de completar el ejercicio, he calculado los vatios que me hubieran hecho falta para hacer sus parciales en cada tramo. Los primeros 5 minutos son una burrada… A 370w en 5 minutos puedo llegar en series, pero 430w los hago en las de 1 minuto…En la subida más larga, más o menos mantengo el tipo, pero en la segunda subida me hubieran hecho falta 310w (o algo más de colaboración en el grupo).

Potencia t Diego t AR tAM
Los Fayos-Badillo 05:37 332 370 430
Cruce Agramonte 20:29 310 330 325
2ªparte ascenso Tri Tarazona 16:09 288 330 288

Volviendo a la carrera, T2. La plaza de toros de Tarazona es la única octogonal del mundo, y la puerta por la que hemos entrado no es la que me esperaba,,,, por lo que me quedo unos segundos paralizado buscando mi barra, hasta que veo mis T7 brillar en medio de un pasillo y voy hacia ellas. Compruebo que no hay más bicis. Vale. Ahora sí. Vamos primeros. Calcetines y a correr. Iñaki sale como un tiro (sin calcetines) y salgo detrás de Colom, pero le adelanto enseguida. Le pregunto a Susana si va Iñaki el primero, me dice que sí, y por si acaso, el speaker, también le nombra como cabeza de la carrera Open. Así que vale, voy segundo y primer V1. Intento ver cómo voy y si puedo lanzarme en modo persecución. La respuesta es rápida: NO. Y más, cuando veo que empieza una cuesta hacia el casco viejo bastante empinada, seguida de otra y de otra y de otra… Me alegro de haber dejado las Zoom Fly en casa y estar con las T7. Subo con pasos pequeños, evitando cualquier calambre. Eso tiene que acabar antes o después… Pero cuando tras la bajada empieza la zona llana (pero muy revirada) noto un primer amago de flato. Decido no beber más agua. Afortunadamente, se ha nublado, así que a partir de ahí, cojo una botella de cada dos puestos, y me la echo por encima pero sin beber. También decido que voy a pasar sin gel para minimizar riesgos. Hay que tirar con lo que hay. La distancia con Iñaki más o menos se mantiene en unos 20-30 segundos. Pero para mi sorpresa, parece que he subestimado a Colom y no está mucho más lejos.

Veo a Iñaki mirar bastante hacia atrás, lo que me anima a por lo menos mantener el ritmo. Pero en la tercera vuelta ya veo que es imposible. Sevillano y Susana me dicen lo mismo: Aguanta! por lo que parece que no hay muchas opciones de que Iñaki falle. Intento hacer un pequeño último cambio al final de la última subida, pero tampoco me queda más, así que empiezo a disfrutar mi segundo puesto. Por fin, voy a subir a un pódium (en  Aritzaleku no daban a Veteranos, en Muro no hubo, y en Getxo sólo al primer V1). Sé perfectamente lo que es esta carrera, carrera Open, B, de segunda, Me da igual. Sé que he hecho una buena carrera, me lo he pasado como un enano y ese va a ser mi premio.

Al final termino en 36’44” largos,( 2ºparcial de Open a 41″ de Iñaki y 27º de la general (9,5 km en Strava según los que llevaban Garmin). Sale a 3’52… . No había más y menos en un circuito así.

Total, 2º en la general de Open, primer v1 en Open (me llevo el Cipotegato :))  y 35º de la General.

Un fin de semana genial en todos los aspectos. Ahora a descansar un poco, ver cómo reacciona mi cuerpo y ver si hago algo más en septiembre o empiezo a pensar en 2020 y otras cosas que ya van dando vueltas por mi cabeza.

Triatlón de Lekeitio 2019.

La segunda bala de la temporada estaba preparada para Lekeitio desde que supe que era Campeonato de Álava de distancia sprint. Sí, Campeonato de Álava en Lekeitio, (Bizkaia). Tenemos un Ironman a 600€/persona con ayudas municipales pero no tenemos un triatlón sprint. Somos así. Me cuadraba por fechas, tenía la espina clavada de 2016 y me encanta correr en Lekeitio. Pero siempre me sale mal. Siempre nado mal. Peor de lo habitual todavía. Este año no había demasiados motivos para que fuera diferente, pero intenté comprar todos los boletos que pude de la lotería del agua:
  • varios entrenamientos de aguas abiertas con mi boya con tandas de 150 m jugando con la frecuencia para que nadar a 37 bpm me resulte cómodo y eficiente,
  • en piscina de 25 muchos 50s a 38 bpm y 150s con cambios de ritmo.
  • Colocación en el lado derecho siguiendo instrucciones de Guz con dos tipos de pies a mi lado (Alex Altuna y Astigarraga).
  • Practicar 4 o 5 veces la entrada al agua para calcular dónde me tenían que tirar de cabeza,
  • gel de cafeína de 226ers una hora antes de la carrera,
  • calentar con cambios de ritmo (esto lo hice menos),
  • ajustarme bien el traje….

No sé. Creo que estaba todo. 

 

Resultado: peor todavía que en 2016, saliendo en el puesto 73. A 45″ de lo que creo que debería ser mi grupo (Astigarraga, Zalakain, Llavería). Por ejemplo, Llavería me sacó 10″ en Aritzaleku (1500), 45 ” aquí (750). Iraizoz 2’30” en Aritzaleku, 1’50” aquí.  Unai Sagarzazu 3 minutos en Aritzaleku, 2 aquí…  Por lo que más o menos, sale que tendría que haberlo hecho unos 45″ mejor (sólo teniendo en cuenta una natación más tranquila como fue la de Aritzaleku). Eso son entre 30 y 40 puestos.

Pero vamos por partes. Después de la eterna espera de 15 minutos plantados en la arena, se dio la salida, que me pilló un pelín a contra pie, pero no reaccioné mal del todo y gracias a una buena zambullida estaba en paralelo a Altuna. Creo que Astigarraga se abrió más a la derecha todavía, Altuna se cruzó como ya me había dicho, pero cuando tenía que ir a por sus pies como un loco, se me medio montan en el lado izquierdo y no soy capaz de sacar apenas ese brazo. Eso me ralentiza y me pasan por la derecha, hasta que ya pierdo la referencia de Altuna.

Primeros dos minutos y medio a 40 bpm pero empezando a perder velocidad.

 

Sigo viendo a los de la derecha, pero el grupo gordo está a la izquierda y son bastantes. Me quedo en tierra de nadie, y me tiro rápido hacia la izquierda. Más o menos ese era el plan, pero creo que ya tengo demasiada gente por delante.  Llega la boya… Bueno. Meneo serio (y eso que estaba el mar tranquilo) creado sólo por el barullo de pies y brazos. Muevo los brazos más que nada para proteger mi cabeza de patadas y salgo como puedo. No creo que perdiera puestos aquí. Vamos a la segunda boya, sin demasiados incidentes y empieza la vuelta. Empiezo a encontrarme mejor y voy chocándome con pies. Esto no es buena señal. Está claro que voy con gente más lenta que yo, así que empiezo a pensar que ya la he cagado (todavía no estaba seguro del todo). Ahí voy a 37 bpm y aunque no me fío mucho de la lectura del Garmin en aguas abiertas en tramos cortos, nada menos que 1’32/100… 

Me abro y empiezo a remontar, hasta tocar la arena con las manos y me pongo de pie.

Enseguida veo a Adrián y le saludo con sonrisa incluida. No me dicen el puesto. Mala señal.

Pero el triatlón de Lekeitio siempre da otra oportunidad.

Transición sin problemas. Casco sin que se caigan las gafas y salto (momento crítico en Lekeitio) sin problemas. Así que empiezo a apretar sin pensar. Hay que hacer la variante a todo lo que se pueda, y luego ya veremos. Sigo tirando y cogiendo gente, pero por detrás también se engancha gente. Vamos muy rápido, con Josu Zabalbeaskoa (V1 que no le conocía) tirando bastante fuerte, pero renunciando a irse tan pronto y entramos a la rotonda de la carretera general unos 15-20 como locos. Me da la sensación de que vamos bastante descontrolados, con muchos cruces, algún frenazo y empiezo a pensar que es mejor irse un poco para atrás. En la curva del bar donde se coge la carretera hacia Milloi, en con badén incluido, la gente ni frena, se cruza completamente de carril y ya lo veo claro. O paso delante del todo o atrás. Veo que pasa Javier Goitia, así que delante no pinto nada y me quedo detrás, esperando a que llegue la subida y estar atento a los cortes, que seguro que se van a producir, porque seguimos yendo bastante fuerte y aunque la subida es menos dura que por el otro lado, vamos ya unos 30-35. La oportunidad está aquí. Todavía no hemos enganchado al grupo de Astigarraga pero no creo que estén demasiado lejos. 

Empieza la parte dura y comienzan los cortes. Esto obliga a un pequeño esfuerzo extra, pero voy con confianza después de las series de 10′ a 350w del domingo pasado.

Coronamos unos 20 (unos 7 minutos a 335w/166ppm), conmigo a cola y empieza la bajada.

Empezamos a cruzarnos gente, pero no me fijo en ellos. Me concentro en la bajada, trazar bien y no liarla en el cono. Con la Orca Aero voy muy seguro y mantengo sin demasiados problemas. Pero como era de esperar, el grupo se ha estirado mucho y se parte en dos en la salida del cono. Remonto hasta empezar a tirar de la segunda parte del grupo en el que está Alberto Bravo a quien creo que hemos cogido bajando. Bueno, tan mal no voy… En este grupo también están Balen y Vallina. 

Algo ha fallado en el Garmin 510 y no veo watios, y al 935 no le hago mucho caso (entre otras cosas porque no puse bien la longitud de la biela (170 en lugar de 175)), pero voy bien, me dan un relevo, y termino la subida. (unos 4’30 a 370w y 168 ppm).

A los de delante ya no les vamos a coger, así que me relajo un poco y me quedo de nuevo a cola de grupo. Nos toca adelantar a una chica que no me lo pone demasiado fácil, pero no soy de pegar gritos ni adelantar apurando interiores, así que espero al final de las curvas para pasarla y volver a coger al grupo.  Situación habitual en la vuelta: grupo de 10-15, con 8 haciéndose los remolones como si se jugaran la carrera en el último sector. Mi pensamiento: No me sirve de nada quedar el primero de este grupo (que no lo voy a ser estando Bravo y Llavería). Tenemos que acercarnos todo lo que se pueda a los de delante y si llegamos en menos de un minuto, les pasaremos corriendo a unos cuantos. 

Así que doy un par de relevos buenos por encima de 300w e intento entrar primero al pueblo. Lo hago, pero Balen y Vallina me pasan en la mitad del pueblo. Busco el momento adecuado para quitarme las zapatillas. No quiero hacerlo demasiado pronto, pero en la distancia habitual hay un adoquinado muy cañero (donde me abrí la cabeza en 2011 después de la carrera cuando se me enganchó el neopreno en la rueda) así que espero a la cuesta de la iglesia, donde en el reconociemiento a pie antes de la carrera he calculado que me daba tiempo. Me bajo bien y me encuentro con una chica en el suelo a la que pasamos como podemos. Parcial 43,  254w/305np/162ppm. (multiplicando los dato de potencia del 935 * (175/170)). Casi igual que Aritzaleku

Me concentro en no equivocarme de pasillo, zapatillas, dorsal y a correr. Salgo todo lo rápido que puedo. Demasiado. Pero tengo tantas ganas que no puedo controlarme, y  creo que para subir puestos en V1 sólo me queda apretar y ver hasta dónde llego. En el paso por el puerto oigo mi nombre como si estuviera en casa. Distingo a gente del Dida, Gastañares y a Adrián, lo que me hace apretar un poco más todavía. Resultado: 1’30 por debajo de 3’10/km para entrar en calor…

Hasta que me doy cuenta de que lo del “pica para arriba” es un poco más de lo que recordaba, con un tramo de 250m al 10%  y empiezo a sufrir. Oigo que Bravo se me acerca y me pasa junto con Llavería. Mucho más rápido que yo (que me he quedado estancado en 3’35-40) . Me concentro en llegar hasta el giro. Luego todo es más fácil. Voy cogiendo gente que reconozco del grupo que he perdido en la bajada y empiezo a contar V1s que ya están bajando. Alberto González, Alberto Barrio y Astigarraga (había dos más Oskar Karlos y Josu Z, pero no los conocía)… Coger a Asti va a ser imposible salvo reventón descomunal (que podría ser siendo él :)). Así que me olvido de la clasi de V1 y me concentro en ir ganando todas las posiciones que pueda, uno a uno, ya corriendo a 3’15-20.

Paso a Goitia llevando a Bereziartua pegado a mí tras adelantarlo… Me cambia de ritmo, pero me da la impresión de que pensaba que íbamos ya hacia meta, cuando todavía hay que hacer unos metros en sentido contrario y le vuelvo a alcanzar. Ya en el puerto me concentro en la técnica, amplío brazada y zancada me dispongo a lanzar mi último cambio aprovechando los ánimos de la gente que te sacan eso que ya crees que no tienes y ponerme a 3’/km para adelantarle. Y entonces me gritan:  ¡¡“Diego, cómetelo!!”… Y no se que me da que al chaval (junior!!!) no le hace mucha gracia la frase y me mete un cambio que todavía le estoy buscando… Así que subo las escaleras con tranquilidad ( ya me estaba temiendo un sprint en ellas que podía tener nefastas consecuencias a esas velocidades) y cruzo al tran-trán la plaza, haciendo el parcial 23 a 3’29 y 170 ppm/175max.

Al final, puesto 39º, 6º en V1 y Campeón de Álava de la categoría. Muy contento por haber competido de nuevo aquí, sin molestias, pero bastante disgustado con mi “actuación”. Sigo creyendo que tengo más de lo que he demostrado. Además del recurrente tema de la natación, tenía más en la bici pero no supe colocarme donde tenía que hacerlo y perdí otro minuto que podía haberme subido al kiosko de la plaza. Lamentarse no sirve de nada, pero hay que aprender de los errores y pensar en la siguiente.

*Todos los datos están sacados a posteriori de TrainingPeaks. En carrera no me dio tiempo a mirar nada.