Duatlón Valtierra 2020. 3º!!

Cuando en verano decidí dedicar más tiempo de lo habitual a la carrera a pie y no competir en natación en invierno (que no quiere decir que no haya nadado) tenía varios objetivos en la cabeza: 1 era mejorar mi marca en 10km, otro la Media Maratón de Vitoria y otro la San Silvestre de Vitoria (todavía sin crónica). Los 3 conseguidos. El siguiente era el duatlón de Valtierra. Los que me seguís habitualmente, ya sabéis que soy muy fan de las carreras de pueblos. El ambiente es muy especial, el trato que recibes es entre una mezcla de estrella del deporte y miembro de su familia y el pueblo se vuelca con la carrera. Si encima, el pueblo en cuestión es donde has pasado la mayoría de veranos de tu infancia correteando y andando por su calles y caminos en bici, todavía es más especial.

Con el duatlón de Valtierra tengo una relación amor-odio desde  su primera edición. En aquella carrera viví uno de los momentos más bonitos desde que hago triatlón, logrando un segundo puesto por detrás de Ibai Alba. Más tarde, sufrí la otra cara del deporte: En 2014 corrí enfermo y en 2015 pinché en la bajada de la variante cuando iba en el trío de cabeza con bastantes opciones de, al menos, poder luchar por ganar hasta el final.

A partir de ahí, el cambio de fecha de septiembre a febrero, mi pubalgia, etc. no me permitieron volver a correr. Aunque en realidad, no había vuelto a correr un duatlón individual desde aquel septiembre de 2015.

Como digo, el otoño había ido bastante bien. Después de la San Silvestre intenté empezar a meter más días de rodillo mañanero, salir a la carretera de vez en cuando (sacrifando la carrera a pie) y los números de potencia ya iban saliendo. Antes de la carrera hice algunos entrenamientos enfocados a esta carrera, especialmente a la subida de la variante. Los dejo aquí:

Subidas de 4′ a 350w en Estibaliz
Repechos en el Triangle of suffering

Hasta el jueves no miré la lista de inscritos. Salvo 2 o 3 clásicos, no conocía a nadie. Tal era mi grado de despiste en el duatlón que el viernes me enteré de quiénes eran Marcos Yaniz (subcampeón de Espña en 2017!) y Xabier Arteaga, y entonces ya vi que lo máximo a lo que podría optar era al tercer puesto. Empecé a pensar en cómo podía ir la estrategia de carrera. Las carreras dan mil vueltas, aparece gente que no esperabas y nunca sucede lo que tenías previsto. Pero tener 3 o 4 escenarios previstos, te ayuda a pensar mejor cuando estás en carrera en el fragor de la batalla.

Tras un par de días previos con la habitual sensación de cansancio extremo previo a “las grandes citas”, llegó el domingo. Conociendo el terreno (irregular) de la carrera a pie y siendo sólo 5+2,5 km de carrera a pie decidí correr con las Zoomfly Flyknit y ganar en estabilidad.

Como casi siempre que tienes tiempo de sobra, al final casi llegué el último a boxes y con una empanada bastante seria:

Me coloco sin problemas en primera línea, lado derecho para tomar la primera curva por fuera y poder ver al personal.

Yaniz y Arteaga enseguida se ponen en cabeza y yo dejo pasar a gente hasta colocarme aproximadamente en 8ª posición. Hay otro chico que se va con ellos y se distancian. Como decía, siempre aparece alguien que no esperas que corre más…

Bueno, intento centrarme en hacer bien las cosas y esperar acontecimientos, así que tras un primer kilómetro a 3’11” y terminada la recta de cara al viento, paso a encabezar el grupo perseguidor. Me encuentro bien e intento estabilizar el ritmo en 3’20”.

La idea es que no se vayan demasiado los de delante, pero no romper el grupo, de forma que haya alguna mínima opción de acercarnos por si alguno de los 3 flojea en bici. Quedarme sólo en ese momento no me va a llevar a ningún sitio. Tras la primera vuelta, veo que el tercer integrante del grupo cabecero empieza a descolgarse, lo que me da algo de esperanza y más emoción a la carrera.

Así van pasando los kilómetros, manteniendo el ritmo más o menos constante, tirando todo el rato, algo que no me importa, y por lo que veo y me dice Susana tras preguntárselo en la vuelta anterior, hay más gente corriendo por debajo de 3’30 de la que esperaba. Al final nos quedamos Sevillano, Lopez Arbizu, Astiz (a quien no conocía) y yo. En el último kilómetro levanto un poco el pie para llegar con sangre en la cabeza a la T1.

Salto de la rana sin problemas y enseguida nos juntamos los 4 a colaborar.

Por lo que parece, las multitransiciones de las últimas dos semanas en el gimnasio sudando como un cerdo a las 7 de la mañana han dado resultado y siento las piernas bastante mejor de lo que recordaba de otros duatlones. Llega la primera subida y como siempre, el primer repecho, 10%, me cuesta más que al resto, pero recupero bien (3’22” a 330w). Vamos a un ritmo más o menos constante (no veo watios en el 510 pero sí en el 935xt por un problema en las pilas de los pedales que surgió el sábado y todavía no acabo de entender) pero no demasiado fuerte por lo que se ve, y poco a poco se va reintegrando gente en el grupo, lo que hace que el nivel de este vaya subiendo y la situación vaya siendo más peligrosas para mis opciones. La segunda vuelta se sube más despacio. (3’29” a 294w).

Entre los últimos que llegan, parece que hay aficionados a dar palos. Me parece que no tiene demasiado sentido porque el nivel de  la mayoría del grupo es bastante alto, el tramo llano es con viento de cara y no parece que se vaya a llegar demasiado lejos perro intento estar lo más atento posible, sin que eso quiera decir que tenga que saltar a por ellos. Intento mantener la cabeza fría, mantenerme más o menos a mitad de grupo, con margen para poder salir a por el tercero o cuarto que salga.

Al inicio de la tercera vuelta, después de haber sufrido más de la cuenta en la arrancada del último giro de 180º  veo que la cosa se empieza a poner tensa y paso a encabezar el grupo para tener  más margen de maniobra. La situación me recuerda más a una carrera en un velódromo, o el último kilómetro de una escapada en una etapa ciclistas, con todo el mundo con las orejas tiesas, tensando pero sin forzar demasiado, hasta que se produce el ataque que todo el mundo esperaba.

No hay corte, pero por dónde trazo la curva previa a la subida o algo que ya no recuerdo, el caso es que me he quedado el último del grupo en el inicio de la subida y ahora sí que lo voy a pasar realmente mal para no descolgarme. Soy perfectamente consciente de que o aprieto ahora de verdad, o paso de poder quedar entre los 5 primeros a quedar el 30 por pichón.  Son 5′ a 340w desde la primera arrancada, con 2’57” y 342w en la subda, pero consigo reaccionar y acabo enganchando a la altura de las piscinas. Veo que hay algún escarceo por delante , pero ya me pilla demasiado lejos y me limito a remontar a rueda.

Veo a uno con un cambio roto, llegamos al giro de 180 grados y entonces veo a Arteaga corriendo con la bici y las zapatillas en la mano. Ha pinchado creo que en el mismo sitio que lo hice yo en 2015. Me viene aquella imagen a la cabeza, me pongo en su lugar,…. pero esta vez es mi oportunidad. A estas alturas ya se me ha olvidado el parcial a pie que ha hecho Soria y sólo pienso en ganar corriendo a todo el grupo. Al contrario de lo que esperaba, la llegada a la T2 es relativamente tranquila. La gente empieza a quitarse las zapatillas demasiado pronto, paso a encabezar el grupo para evitar problemas, pero entonces ataca Sevillano para entrar el primero. Creo que entro el 8º del grupo. Total: 33’30 a 272/304 y 159 ppm. más o menos, mis número habituales en duatlón sprint.

En la T2 Susana está justo en mi sitio.

Le pregunto si sólo va uno por delante. Me dice que sí, pero según me voy calzando las zapatillas y pasando los segundos, se va creciendo hasta que termina gritándome tanto para que salga rápido que me termina de poner nervioso… pero salgo como un tiro. Tengo por delante a Astiz (que había atacado en la última vuelta y no me había enterado), Sevillano y Roda. Voy progresando bastante bien, hasta adelantar a Sevillano, ponerme tercero y quedarme a una distancia de Astiz que creo que voy a poder recortar.

Pero van pasando los metros y la distancia no reduce. Es más, cuando llego al bucle, Susana me grita (otra vez) que se me están acercando por detrás… Joder. Oigo los pasos detrás de mi pero no quiero girarme. En una curva miro de reojillo y entonces veo a Soria. Joder… que este corre y no me acordaba de él. Tengo que apretar pero estoy al borde de la explosión. Sólo pienso que no quiero volver a quedar 4º. Hago todo lo que puedo, buscar buena propulsión, controlar la respiración, cerrar bien las curvas. Tengo que tomar la curva del Sol sin que me coja y en la recta no creo que le dé tiempo a pasarme…

Y así es, por lo que entro en meta 3º.!!!

 

Estoy destrozado, asfixiado, me tiro al suelo. Veo a Susana como una loca, a mi tía Maria Jesús aplaudiendo, pero me cuesta un buen rato levantarme. Por fin lo hago, y como no podía ser de otra forma, con una sonrisa de oreja a oreja.

Tercero absoluto y primer V1, así que dos veces al podium, al lado de un subcampeón de España y de Nerea Gambra.

 

Conclusión: pues muy contento. Un fin de semana muy bonito en lo personal y con un buen broche en lo deportivo. Creo que estratégicamente hice casi todo bien (cosa que no es muy habitual en mí), por lo menos hasta la última vuelta en bici y competí a todo lo que puedo dar ahora mismo en el mes de febrero. Correr a 3’20 el primer parcial y a 3’18 el segundo, creo que está bastante bien, con media hora a 300w NP, teniendo en cuenta que por ejemplo la San Silvestre la hice a 3’17” (6 km).  Después de la carrera estuve fisgando un poco los tiempos de Eric Soria. 1h11 en Media Maratón en Sagunto hace dos semanas, 32’33” en la San Silvestre Vallecana… Casi mejor no haberlo sabido en la carrera. Creo que correr el último parcial más rápido que el primero, aunque sea más corto, tiene su mérito, pero si él no su hubiera desgastado en bici yendo sólo, no tenía nada que hacer contra él.

El único pero que pondría es que tengo que llegar más concentrado a los momentos claves de la bici y que, pasada una semana, todavía no me noto recuperado del todo. Sin objetivos a menos de 12 semanas, toca empezar a nadar en condiciones y meter bici más en serio, pero sin dejar de correr ni de ir al gimnasio. A ver cómo lo hago :).

Crónica del Duatlón de Valtierra.

Hay gente a la que le motiva correr en Roth, otros en Kona, otros en Frankfurt, Calella, otros en Zarautz, Bilbao.. Cada uno tiene sus gustos y no voy a entrar a valorarlos. Este es mi blog y salvo excepciones muy contadas, hablo de mí y de mis cosas, que para eso es mío. El caso es que a mí, lo que me motiva de verdad es correr en casa: donde he crecido, donde paso muchas horas, donde he “sufrido” entrenando (entre comillas porque a machacarse entrenando no le puedo llamar sufrir porque es lo que más me gusta) y delante de mi familia y de gente a la que conozco. Por eso, las dos carreras más importantes para mí son el Half de Vitoria y el Duatlón de Valtierra. Así que aunque el Duatlón de Valtierra me queda un poco a contra pie siempre, al final de la temporada de triatlón, me he inscrito en las tres ediciones en las que se ha celebrado.
La primera vez llegué como un tiro tras intentar enmendar en verano una de mis peores temporadas en cuanto a resultados y conseguí quedar segundo, sólo detrás de un Ibai Alba, que ese año anda muchísimo, sobre todo a pie. El segundo año, me puse enfermo justo la víspera, corrí como pude acabando sexto tras un esfuerzo que me dejó 15 días hecho polvo. Este año llegaba muy bien, como me demostré a mi mismo con el tercer puesto en el triatlón de Zuera y con muchísima ilusión de poder estar arriba.
La carrera se presentaba muy bonita, con bastante gente que andaba mucho corriendo: Iñigo Arregi y Santi San Miguel del Erreka, Iñigo Sevillano y Angel Castillejo del Arenas, Iñaki Martinez Jarauta, y los vizcaínos Lucena y Velasco.
A pesar del segundo parcial en Zuera corriendo no sabía si iba ser capaz de aguantar corriendo a 3:15, 3:20 que iba a ser el ritmo previsto de carrera a pie. De hecho hice unas series de 500 m en Salburua donde no fui capaz de bajar de 3:30. (No sé si a alguien más de los de Vitoria les pasa, pero no soy capaz de ir rápido en este parque… (A Royle ya sé que no…)pero bueno, en carrera siempre empujo más). Así que la táctica iba a ser diferente a la habitual: tenía que aguantar corriendo en el primer grupo y luego ser capaz de atacar para eliminar a gente del grupo.

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Después de un calentamiento largo por el retraso debido a la ausencia de la ambulancia, me coloqué tranquilamente en segunda línea y se dio la salida.

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Como es habitual en estos casos, en los 300 primeros metros creo que andaba por el puesto 25-30. De verdad que no termino de entender por qué la gente sale tan rápido al principio en los duatlones para luego perder fuelle. Si vas a una carrera popular y sales a ese ritmo en cualquier sitio, por mucho federado que haya (gente que sabe correr), te distancias del grupo más de 20 metros… En fin. No perdí los nervios y fui remontando poco a poco hasta colocarme entre los 5 primeros en el primer kilómetro. Iñaki Martínez iba marcando el ritmo, con Sevillano cerca y luego todos los demás. Primer kilómetro en 3:12 y vamos unos 12. pues nada, a seguir así. Poco a vamos quedando menos. La sensación que llevo es buena, controlando bastante el grupo.

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De los que vamos ahí, creo que Martinez, Sevillano, Lucena y Velasco y yo todavía tenemos un punto más. Sorprendentemente, a los del Erreka se les ve más flojos. Acabamos la segunda vuelta unos 6-7, entrando yo el penúltimo en la transición.

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La hago con calma, pero haciendo las cosas bien: las gafas ya en el casco, me quito las zpatillas con los pies mientras me lo abrocho, y salgo segundo, justo detrás del Sevillano. Salto de la rana sin arriesgar y a pedalear sin mirar atrás. Llega mi primo Guzmán por detrás, y justo antes de la variante también Lucena. Sólo 4 y menos corredores de lo que me esperaba. Quito el plato, Lucena hace lo mismo y al empezar el repecho algo le pasa en el cambio y se queda. Total que nos hemos quedado tres con el resto a bastante distancia ya. Guzmán parece que va más fuerte en bici, pero no como para descolgarnos y creo que en un mano a mano corriendo, tengo opciones de ganar. Así que a intentar guardar fuerzas en la bici pero intentarndo colaborar para que no se pare el tema y lleguen por detrás.

Voy un poco ahogado, pero paso los dos repechos sin descolgarme. Afrontamos la bajada. Paso el último por las piedras que unen la variante con la carretera general frenando algo menos, me como el giro de 180º como todos los años, y arranco de nuevo para volver a enganchar… Hasta que noto la rueda trasera floja, cada vez más… y sí, he pinchado. A tomar por culo todo. Sorprendentemente, ni juro, ni grito, ni tengo ninguna de esas reacciones que solemos tener en estos casos: una oportunidad única para cerrar la temporada ganando, que se ha truncado por un pinchazo… Sin más. me bajo de la bici, miro la rueda, y empiezo a andar poco a poco hasta el centro del pueblo. 1,5 km andando descalzo dando explicaciones a todos los vecinos que me preguntan qué me ha pasado y viendo pasar a todos los participantes. Sigo mi peregrinar poco a poco, pero cuando llego a la altura de casa de mi tía María Jesús y ya veo el paso por el centro del pueblo repleto de gente, me imagino cómo tenía que haber sido pasar por ahí en cabeza, bien rápido, la transición, salir a tope… Y puede que entrar el primero en meta.. y ya me sale toda la rabia que se ha ido gestando por el camino. Me siento en el suelo, y cuando llegan mis padres, Patricia, Adrián, mis primos, no puedo aguantar más y rompo a llorar. Habrá gente que piense que vaya chorrada, que sólo es una carrera, etc. Bueno, para mí, todo esto es más que un deporte. Es una pasión, es una historia de superación personal, de lucha contra un montón de obstáculos físicos, temporales, personales, en el que cada carrera es una oportunidad de conseguir algo, ya sea ganar en absoluto, en mi grupo, o mejorar, progresar. Lo que sea. Y cuando se trastoca de esta manera, pues duele. Duele mucho. El que lo entienda, bien, y el que no, pues también. Yo voy a seguir peleando por conseguirlo. Lo que sea.

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Duatlón de Valtierra. Crónica y Análisis (2 en 1).

Toca hacer la crónica del duatlón de Valtierra. Tengo entre poca y ninguna gana de hacerla, pero hay que estar a las duras y a las maduras. Eso sí, tuvo poca historia así que el análisis y la breve crónica irán en el mismo post.

Justo después de escribir la previa de la carrera, empecé a notarme mal. Cansado, con dolor de tripa, malestar general… El viaje a Valtierra en coche, poco más de hora y media, normalmente plácido, se convirtió en un pequeño infierno, con Patri vomitando, Adrián llorando todo el viaje y yo con sudores fríos y encontrándome cada vez peor. El abuelo con sus 85 años era el único que mantenía la compostura. Con este panorama y porque con tanta parada al final se nos había hecho casi de noche, suspendí la supervisión del circuito en bici y lo dejé para el sábado por la mañana.

Me fui a la cama sin cenar , bebiendo casi un litro de limonada casera con azúcar. Adrián pasó una de sus peores noches y terminé cambiándome de habitación. Tras 13!!! horas en la cama, terminé levantándome todavía cansado y no muy bien, por lo que ya me fui haciendo a la idea de no correr. Pero según pasaba la mañana me fui encontrando algo (no mucho) mejor, por lo que cogí la bici y fui a por los dorsales, más que nada para ver si podría correr o no. Tenía una buena flojera en la piernas (seguía sin comer nada sólido), pero la tripa estaba algo mejor y no me dolía la cabeza. No estaba para rendir al 100%, pero sí para poder terminar la carrera con cierta dignidad. Así que ya que estábamos allí con mis padres y con el abuelo incluido, lo tenía que, al menos, intentar.

Comí un poco de arroz 3 horas y media antes de la salida, media hora de siesta y salí hacia boxes. Las sensaciones seguían mejorando, pero el objetivo no cambiaba: salir y aguantar todo el tiempo que pudiera.

Calenté mucho tiempo pero con muy poca intensidad. Muchos estiramientos y técnica de carrera. Después de una interminable espera a que las chicas acabaran su primera vuelta a pie, se dio la salida masculina. Si normalmente no me pongo en primera línea, hoy menos. Pero con Alba y Sevillano cerquita de mí, por si acaso.

En los primeros metros no me encuentro mal. El ritmo no me parece demasiado alto. Alba (como ya me ha dicho en la salida) no tiene muy claro si tirar del todo o no, porque hay mucho viento e irse sólo desde el principio puede ser un suicidio. Yo me mantengo en 4-5ª posición, con la que voy más que contento y hoy sí que sí, no estoy para hacer exhibiciones.

Pasamos la primera vuelta en grupo, cerca de 3:20/km. Pero justo a la salida del pueblo Alba cambia, Sevillano le sigue y yo me quedo con dos del Erreka (Arregi y otro veterano que creo que ya estuvo el año pasado) sin poder reaccionar. Poco a poco se va estirando la cosa. Alba y Sevillano se distancian, los dos del Erreka también y yo pierdo unos 10 metros que soy incapaz de recuperar, en un ritmo que en otras condiciones todavía tendría que poder cambiar, pero las piernas están empezando ya a flaquear.

A pesar de todo, tiempo muy parecido al año pasado (3.21/km de media frente a 3.18/km) , aunque se ve en el último kilómetro ya no iba bien.

Transición buena y a la bici.

Si normalmente no tengo demasiada fuerza en la bici después de correr, hoy ya es el acabose. Por más que lo intento, no consigo ver más de 220-230w en el Joule… Madre mía.. Tendría que estar a 350- 400w intentando enganchar con Arregi, y no puedo ni ponerme de pie. Esto se va a hacer muy largo. Aún así, cojo al veterano del Erreka que se pone a rueda y sigo a mi ritmo. Al mirar para atrás veo que viene mi primo Guzmán, que ya en condiciones “normales”, en Arbizu hizo mejor parcial en bici que yo. Pero bueno, digo yo que por lo menos para ir a rueda ya tendré piernas. Así es, pero más que nada porque no quiere atacar y marcharse sólo. Le paso un par de relevos en la parte más favorable e intento recuperar todo lo que puedo a rueda. No me interesa que enganche Flores por detrás, pero no doy para más. Así que con estos relevos, que me da la impresión de que perjudican más que ayudan, se tendrá que conformar.

En la segunda vuelta cogemos a Arregi, por lo que no vamos tan lentos a pesar de todo y sólo llevamos a dos por delante a pesar de todo!!

 

Voy recordando la carrera del año pasado, en la que disfruté tanto la bici que no quería que se acabara el sector… Y ahora vamos por el kilómetro 10 y se me está haciendo eterno.

En el giro de 180° de la segunda bajada, estoy a punto de hacer la pichonada del día al entrar último, demasiado cerrado y con el piñón demasiado grande, pero sacando mis últimas fuerzas consigo reagruparme antes de llegar a la gasolinera.

Si no, lo mismo me retiro al pasar por El Sol.

Comienza la tercera vuelta. Si alguien va atacar lo va a hacer en el inicio de la subida. Está claro y más cuando veo que todo el mundo se está haciendo el remolón y soy yo el que va “tirando” del grupo. Efectivamente, Guzmán ataca fuerte, con Arregi detrás y yo me quedo mirando con el veterano. Pues nada, qué le vamos a hacer. No hay más. Intento mantener un ritmo constante tipo Froome, esperando que no se entiendan demasiado y poder recortar corriendo, aunque sea a Guzmán.

 

Pero nada, les perdemos enseguida de vista y para terminar de fastidiarla, llega Igor Flores por detrás al acabar el paso por la variante. Por suerte, no nos ataca hasta 50 metros antes de la transición. Si llega a hacerlo antes, nos mete un minuto, seguro.

 

Resumen y comparación con el año pasado:

Tal vez en la gráfica no se ve mucha diferencia, pero son 223w medios y 249NP de este año frente a 257/296 de 2013. Una burrada.

Salimos a correr. Bueno, me veo algo mejor que en bici ya que aquí no hace falta tanta fuerza.

Enseguida paso a Flores pero el veterano se me escapa irremediablemente. 2 km de sufrimiento. Horribles, corriendo a 3:45 en un duatlón sprint.. 25 segundos el kilómetro más despacio de lo que lo hice el año pasado. Pero por lo menos parece que voy a mantener la 6ª posición, que ya la firmaba por la mañana cuando me levanté.

Creo que nunca he mirado tanto para atrás en un kilómetro, pero parece que no me coge nadie, así que intento mantener el ritmo sufriendo lo menos posible y meta.

Sensación completamente diferente a la del año pasado. Rabia por no haber podido estar en condiciones y poner un broche como Dios manda a mi mejor temporada, pero orgulloso por haber sabido sufrir como no lo he hecho en todo el año, porque creo que la ocasión la merecía.

 

Para terminar, una última comparación del último sector de los dos años… Casi nada.

El año que viene será otra historia. Ahora a descansar que creo que me lo he ganado.

II Duatlón de Valtierra. Previa.

Una pequeña previa del Duatlón de Valtierra, una de las carreras que más ilusión me hacen del año, por correr en mi segunda casa compitiendo por la carretera en la que aprendí a andar en bici, delante de mi familia…

Sólo me ha dado tiempo a mirar muy por encima la lista de inscritos: Creo que de los primeros del año pasado estamos todo, más Igor Flores que el año pasado no estuvo. Así que probablemente, el guión será parecido al del año pasado, pero con algunos cambios: Ibai Alba anda este año mucho más en bici, por lo que igual no le podemos ni coger entre cuatro tíos tirando, Igor Flores supongo que correrá como suele hacerlo, palo tras palo y creo que Iñigo Sevillano este año está más rápido que el año pasado corriendo.

Así que parece que la carrera será más difícil, pero también más bonita. He entrenado muy poco esta semana, pero no es una excusa. Era lo previsto. Estoy muy justito y ya me cuesta hasta recuperar de un triatlón Sprint.

Por otro lado, voy con la temporada hecha, una temporada preciosa en la que he obtenido los mejores resultados de mi vida y eso me da tranquilidad para afrontar la carrera sin ninguna presión, con ganas de pasarlo bien y a poder ser dar un poco de espectáculo en el pueblo como creo que ya dimos el año pasado.

I Duatlón de Valtierra. Análisis.

En los sprints la gente suele decir que como se va a fuego, lo de los tiempos, referencias, watios, etc, no sirve de nada. Bueno, los que me seguís ya sabéis que no soy de esa opinión. Creo que una de mis mayores virtudes es conocer bien dónde está el límite de mi cuerpo, lo que no quita para que me guste llevar “todo controlado” en carrera. A estar alturas, creo que sería capaz de decir los parciales que he hecho por kilómetro con menos de 5 segundos/km y de menos de 10w error. Entonces, ¿por qué llevas tanto chisme en carrera? Pues porque aparte de que me da una tranquilidad extra, me ayuda a saber dónde puedo mejorar, dónde he flojeado, etc. Voy a exponer unos ejemplos.

Sector 1- Carrera a pie

Salí a correr sin marcarme ningún ritmo objetivo: la última referencia que tenía era de hace un año en Ermua, pero tras salir escopeteado 30 segundos más tarde que el resto, no tenía demasiada validez. No obstante, he conseguido encontrarme “cómodo” rondando el 3:20/km en triatlones sprint, así que por ahí tenía que andar.

La verdad que pensaba que había ido algo más relajado, pero  al final fui 180 ppm casi todo el rato, para mantenerme todo el rato por debajo de 3:25/km y hacer un parcial de 3:18/km que no mejora por un pelín la persecución de Ermua. Muy contento.


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Sector 2 – Bici

Carrera muy estratégica como ya describí en la crónica, pero donde los watios aportan bastante luz:

Promedio: 257w, normalizados 296 y  168 ppm. Más potencia  que en Valbuena, donde llegué fundido a la T2 253/280/171 (tengo todavía pendiente ese análisis) pero menos que en Zumaia (270/302/-). Por momentos pensaba que íbamos demasiado despacio, pero luego los acelerones hacían daño. Desde luego, se ve que no fuimos de paseo precisamente, y por otro lado, me sirve para confirmar que en Valbuena no tuve buen día y corrí por encima de lo que podía dar aquel día, así que reventé.

Más cosas interesantes: 11 picos de más de 500 watios. O sea, que llevábamos bueno rollito y fair play en el grupo de cabeza, pero todos queríamos ganar.  Estos ataques no duraban demasiado. No sé si por falta de fuerza, porque el repecho no daba mucho más de sí, o porque irse de 4 no era nada  fácil.

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También se ve cómo el último ataque a la despesperada no pasé de 720 w, que cayeron enseguida. Nada que ver con el de Zumaia, en el que tuve más éxito, a pesar de que luego la lié porque no era el sitio adecuado.
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Creo que son ejemplos bastante ilustrativos de la utilidad de un sensor de potencia también para carreras de este tipo. Evidentemente, no iba mirando los watios (más que nada porque llevaba el Garmin en la muñeca), pero ahora ya sé de cuánto tienen que ser las arrancadas para escaparme, a cuánto hay que ir para no perder un grupo del nivel del sábado, etc. Pero bueno, que no tengo ni quiero convencer a nadie.

También se ve que llevo cadencia entre 95 y 100 rpm  la mayor parte del tiempo. Lo tengo que mirar con más detalle, pero estoy casi seguro que antes de llevar los Osymetric  no la llevaba tan alta.

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Sector 3 -Carrera a pie.

Mientras aguanté por debajo de 3’20”/km, estuve detrás de Ibai Alba. Pero eso no era sostenible para mí, así que terminé cediendo, pero acabé marcando un 3.19/km para todo el sector, que creo que está muy bien y con el que estoy también muy contento.

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Visto lo visto, y aunque el triatlón sigue teniendo un encanto especial respecto al duatlón, creo que el año que viene intentaré hacer algún duatlón más, además del de Valtierra, claro, al que haré todo lo posible por no faltar.

Duatlón de Valtierra. Crónica.2º!

Nada más llegar el viernes a Valtierra, lo primero que hice fue ir a ver el circuito (7km) en bici. Me preocupaban “la subida”,  creo que de crío siempre la subí por el otro lado, y el estado del asfalto. La subida me pareció más dura (empinada) de lo que esperaba, pero también bastante corta. Por donde las piscinas me encontré con Iñaki que me estuvo contando que al final les habían echado gravilla bastante tarde, por lo que la bajada, estaría algo peligrosa. Lo comprobé in situ, pero como acertaron alejando el punto de giro de la zona de gravilla, no había mayor problema si se pasaba con un poco de precaución.

El sábado se me hizo largo. Muy largo. Tanto que hasta aproveché para cortarle el césped a mi abuelo. Los nervios iban apareciendo poco a poco. Por fin dieron las 12:30 y subí al polideportivo en bici para coger los dorsales. Además de coger el mío, fui a ver los dorsales de la gente a vigilar y a todavía no ponía cara:  Ibai Alba, Garín, a Castillejo y Sevillano ya los conocía, y ¿Monagas? Pues o soñé que estaba en la lista de inscritos, o se había dado de baja, pero ahí no estaba. El tema cambiaba considerablemente y la estrategia a seguir también: perder el menor tiempo posible con Ibai, cogerle en bici con los del Arenas e intentar sacarle por lo menos 20-25 segundos en la T2. Ese era el plan, pero tampoco sabía muy bien cómo andaba en bici. En Zumaia no le metimos mucho tiempo, pero creo que iba en el megapelotón del segundo grupo, así que tampoco era una referencia fiable. Se vería en el asfalto.

Después de comer y una pequeña siesta, café solo y ducha para espabilar, me fui hacia boxes. Una vez más, un pequeño sueño hecho realidad: salir de casa con la mochila y la bici e ir al centro de mi pueblo para correr un duatlón con opciones de estar delante.

Después de hacer unas bromillas con la juez navarra que cada vez que me siempre me dice “estos vascos están en todas partes”, (chata, que estoy en mi pueblo!!!) dejo la bici y empieza a llover con fuerza, así que decido que de nuevo nada de gafas. Me fijo en la bici de Alba. No tiene zapas de triatlón y las tiene sin poner en los pedales, de donde deduzco que no tiene mucha confianza en la transición. De lo que no me acuerdo es de quitar algo de presión a las ruedas, que están a 8 bar recién metidos en casa para evitar pinchazos con la gravilla y piedras sueltas. 40 minutos antes de la salida, empiezo a calentar poco a poco. No me noto mal. Un poco tenso, pero sé que con lluvia corro mejor que con calor y no hay curvas peligrosas en la bici, así que no me preocupo. Según van pasando los minutos y acercándose la salida, me voy notando cada vez un poco más agresivo, más espitoso. Patri me ve y hasta se asusta. ¿Estás bien? Sí, estoy bien. Por una vez, voy a salir a intentar ganar.

Nos colocamos en la salida, primera fila y media, al lado de Ugaitz con quien me relajo un poquito hablando, Castillejo, que está más espitoso que yo todavía (ídolo local) y Alba a quien por fin localizo.

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Se da la salida y salgo alrededor del 15. Alba va mirando para atrás, no se decide a tirar del todo, y para cuando lo hace ya estoy mejor colocado. Castillejo sale a por él, y yo me quedo con Sevillano. Me noto bien, pero salir a por Alba es una locura. Si me metió 45 segundos de Zumaia, me los puede meter de nuevo perfectamente aquí, por mucha carrera que quede por delante, así que me ciño a la estrategia.

El primer kilómetro lo paso a 3:11. Me sorprende un poco por lo rápido, pero bueno, como me noto bien, sigo ahí. Le adelanto a Sevillano, y me acerco a Castillejo que ya ha empezado a ceder. Al llegar a la carretera ya me pongo segundo y le digo a Castillejo que en bici le cogemos a Alba. Vamos, que no tengo ninguna intención de irme sólo. Pues nada, que voy a pasar segundo por delante de toda la familia, así que intento que por lo menos se me vea con buen estilo dentro de lo feo que corro.

Vamos pasando bastante rápido a la gente de los relevos  pero con Alba a la vista. Antes de llegar a la T1, me distancio un poco por si acaso la lío en la transición, no perder el grupo perseguidor.

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Llego bien de respiración, y sólo hay que quitarse las zapatillas y ponerse el casco, así que me lo tomo con cierta calma.

Entonces mi madre me dice que el primero se ha caído al salir de boxes, que aproveche! (Fair play de madre) Me llevaba tanta distancia (30 segundos) que ni me acerco. Salto bien y me pongo las zapatillas rápido. Empiezo a tirar, pero enseguida miro para atrás. Vienen tres y parece que fuerte. Así que sigo hacia delante pero esperando bastante. Me cogen en el inicio de la subida, pero no me pasan y enseguida cogemos a Alba. Bueno, pues de momento todo según el plan. Ahora hay que meterle 25 segundos, pero estamos un grupo de 5 donde parece que andamos todos parecido. Antes de acabar la subida hay un par de escarceos, creo que de tanteo. El chaval al que no conozco (iñigo Arregui) parece que anda fuerte y Alba responde bien a los ataques a pesar de que se le suelta la zapatilla del pedal cada vez que arrancamos.

Hacemos la primera bajada con bastante precaución, pero en el giro de 180º (al que para variar entro último las tres vueltas) se arranca con fuerza. Menos mal que esas arrancadas las tengo bien pilladas, pero me sacan unos metrillos que me acojonan bastante y me hacen ver que lo de irme de ese grupo no va a estar nada fácil. Engancho bien pero al entrar en el pueblo Castillejo vuelve a calentarse (como para no!!) y pasamos por delante de todo el gentío con un griterío impresionante en el que distingo mi nombre desde varios sitios diferentes. Increíble.

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Tenía pensado intentarlo en la segunda vuelta, pero Castillejo y Arregui se me adelantan, así que no queda otra que responder. Voy empezando a convencerme de que si llegamos así a la T2 ya es más que suficiente. Un ataque a lo loco puede hacer que al final termine quedándome, y si llegamos los 5 creo que tengo muchas opciones de hacer segundo que no está mal. Decido dejarlo para la tercera vuelta, pero creo que todos pensamos los mismo.

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La situación es bastante rara. A veces nos ponemos los cinco casi en paralelo, miro hacia atrás pensando que todavía nos pillan, pero luego aceleramos aunque sin ataques. Decido pasar para marcar un ritmo un poco más constante, endurecer un poco la carrera, que no haya ataques pero intentar que la gente llegue castigada, pero sin quemarme yo, claro. El segundo paso por el pueblo decido que paso yo por delante, detrás de la moto. Pequeño homenaje que me doy, que no lleva a ningún sitio, pero que me hace una ilusión bestial.

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Empezamos la tercera y última vuelta. Arregui ataca en el primer repecho, pero todo el mundo responde. Cuando parece que llega la última oportunidad Sevillano hace el afilador con Castillejo y Sevillano casi se va al suelo. Y de repente alguien (no sé quién), dice: esperamos? Y le esperamos. Impresionante. Me quedo un poco alucinado, pero en ese clima de respeto que llevábamos durante las 3 vueltas, parece que es lo más adecuado. Así que esperamos a que se reincorpore y paso a tirar de nuevo, con la intención de volver a endurecer y entrar el primero en el giro. Nada. Tampoco lo consigo esta vez. Al llegar a la gasolinera, y llegando desde atrás porque he vuelto a perder unos metros en el giro al derraparme la rueda trasera, veo que es la última oportunidad y arranco: si abro hueco y no se entienden entre los de atrás puedo sacar 10-15 segundos, que quién sabe…tal vez sean suficientes si Alba hace una mala transición. Pero nada, en cuanto miro por debajo del sobaquillo, veo que han salido a por mí (nunca hay un Valverde cuando hace falta) así que ya me concentro en hacer bien la transición. Uuuuna vez más entro el último del grupo. Hago el cruzadito tarde, pero sin problemas y corremos por boxes ante la algarabía general del pueblo que nunca ha visto nada así.

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Me pongo las zapatillas rápido y enseguida me pongo segundo. Muy pegado a Alba. Más de lo que me esperaba. Voy con poca fe, pero bueno, porque la verdad que esperaba que Alba iba a salir como un tiro así que me animo por un rato, hasta que poco a poco empieza a marcharse y ya veo que es imposible, que no va a fallar así que empiezo a mirar para atrás y veo que Arregui no está nada lejos así que el objetivo es no fallar yo.

Al salir del campo y llegar a la carretera veo que eso ya no se me escapa así que disfruto de verdad los últimos metros, finales de una temporada en la que me lo he pasado como los indios en el último mes, y aprovecho el margen de tiempo que tengo para celebrar como Dios manda la llegada, saludar a los valtierranos allí presentes y dedicarlo a quien más se lo merece.

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No quiero terminar la última crónica del año de duatlón/triatlón sin agradecer a mi familia que estuvieran conmigo en una carrera tan especial, a Iñaki y todos los que contribuyeron a crear la fiesta del deporte que se vivió en Valtierra el sábado con a base de mucho trabajo e ilusión, a Foto Tri y Juanmari por posibilitarme tener un book completo de recuerdo de un día inolvidable, a mi grupo por animarme y apoyarme cuando peor lo he pasado esta temporada y por supuesto una vez más a Patri, por hacerme todo mucho más fácil a base de una paciencia infinita.

Clasificación

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Duatlón de Valtierra. Previa

De momento me salto el análisis del triatlón Valbuena de Duero para hacer una pequeña previa del Duatlón de Valtierra. Una carrera con la que cerraré la temporada y que me hace una ilusión terrible.

Todos los vitorianos de mi generación tenemos un pueblo en el que la mayoría no hemos nacido (sí alguno de nuestros padres) y que ha sido donde hemos pasado la mayor parte de vacaciones de verano y Semana Santa de nuestra infancia. El mío es Valtierra, puerta de entrada a la Bardena, Bardenas Reales para los forasteros (pero nunca Bárdenas!!!) y últimamente algo más conocido por el turismo generado por Senda Viva.

Este año, impulsado por mi primo Iñaki Maeztu con la gente del SDR Arenas, se celebrará el primer Duatlón de Valtierra. Aunque hace mucho que ya no corro duatlones (el último fue en Ermua el año pasado) evidentemente no me lo podía perder. Correremos por la parte de atrás del Sol, con 3 vueltas por la carretera por donde tantas veces he corrido delante de las vacas y he aprendido a andar en bici y subiendo por la antigua variante en un circuito que se puede hacer bastante duro si se aprieta.

En la última carrera que hice hace unos 25 años, me quedé fuera del podio por un puesto. Intentaré con todas mis fuerzas que no se vuelva a repetir a pesar de haber pasado 4 días en Madrid en los que sólo he podido hacer un total de 40 minutos en la cinta del hotel y hacíamos dieta de turisteo. Por lo menos, he conseguido que el peso no se me haya desmadrado y no tengo la sensación de cansancio de la semana pasada.

De la lista de inscritos, Monagas, Alba, Sevillano y Castillejo parecen los rivales a tener en cuenta, aunque luego siempre parece alguno al que no tengo fichado. Las estrategias de carrera son variables en función de cómo vaya la cosa, pero seguro que va a ser divertido y muy emocionante para mí.

Nos vemos en Valtierra!!