Vitoria 2018. Anemia. DNS.

No corro. He mantenido la esperanza y la ilusión hasta el último momento. He hecho todo lo que podido para volver a correr en casa, pero otra vez tengo que asumir las cosas como son y pensar con la cabeza. Así que me sumo a la larga lista de compañeros que no podrán correr en casa este año, pero para mí ya son dos seguidas.

La semana pasada uno de mis más fieles lectores me decía que la crónica del Onditz no transmitía mucho optimismo. Y era así. Sabía que algo no estaba bien, que no me encontraba bien, que no era normal que tuviera tanto cansancio, que hubiera más crónicas de retiradas y “no presentados” que de carreras desde febrero… Y este jueves me confirmaron que tenía anemia, otra vez.

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Esto explica muchas cosas, realmente casi todo y por un lado me tranquiliza. No lo hace tanto el hecho que tenga esos valores de hierro tan bajos a pesar de haber estado tomando hierro de forma más o menos continuada desde enero… Así que hay que seguir haciendo pruebas. Por lo tanto, una vez más, parar.

He estado planteándome salir mañana coger el autobús, nadar y coger la bici y ver hasta dónde podía llegar… Pero creo que no merece la pena. No voy a nadar bien, me van a pasar por todos lados y va a suponer un esfuerzo que me puede costar semanas recuperar, como he visto después del Memorial Onditz.

Si se está enfermo, se para y punto.

Creo que no iré a la salida, Tampoco hay que torturarse innecesariamente. No quiero tener ese recuerdo en la cabeza cada vez que pase por allí con la bici, que son unas cuantas al año. No quiero ver mi box vacío, ni oir mi nombre por la megafonía sin poder salir.
Sí estaré en el centro con Adrián animando a todos, conocidos y no, intentando enseñarle lo que son las carreras y todo el esfuerzo que hay por detrás de ellas.

No se termina el mundo, es una carrera más, etc. pero muy poca gente sabe lo que me puede doler esto. Pocas horas de entrenamiento (que para mí son cualquier cosa menos sacrificio), pero muchas de pensamientos, visualizaciones, análisis de datos, intentos de planificación y muchas, muchas vueltas para intentar llegar a hacer lo que no me da tiempo a hacer.

Y de nuevo, punto y aparte. Pararé un poco y volveré a empezar poco a poco. No sé si volveré a Media Distancia. Me supone un estrés y un desgaste que no sé si merece la pena. Siempre he pensado que mi distancia es la Olímpica. Esta decisión estaría más que tomada si en casa no estuviera el mejor MD de España. Lo maduraré durante el verano. Pero sigo teniendo ilusión y ganas por seguir mejorando la natación (en piscina y en aguas abiertas), por volver a andar fuerte en bici, seguir experimentando con la aerodinámica y sobre todo por correr como corría antes de la pubalgia, así que volveremos a vernos.

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Vitoria 2016

Después de tres carreras Saint Pee, Ondarroa y Lekeitio, donde no habían salido las cosas bien, llegaba el turno de la carrera de la temporada para la mayoría de los triatletas alaveses. Justo se cumplían 8 semanas desde que acabé de tomar la última tanda de antibióticos, la que me obligó a estar parar del 1 al 10 de mayo y la que me dejó completamente destrozado.

Ya entonces sabía que iba a llegar muy muy justo para esta carrera, pero que si no había algún contratiempo más, podía conseguirlo. Para complicarlo un poco más, tuve que ir a Getafe dos semanas por trabajo en mitad de junio, pero conseguí capearlo como pude, intentando convertir los inconvenientes en oportunidades, trabajando la natación con Jaime Menéndez de Luarca, tanto en piscina como en aguas abiertas e como intentando meter algo, aunque fuera algo, de carrera a pie en aquel infierno. Y el fin de semana, bici. Por fin empezaban a volver a salir los números en los entrenamientos.

Siempre suelo intentar hacer al menos un entrenamiento bueno en cada uno de los sectores un par de semanas antes de la carrera, para probarme y sobre todo para coger confianza.

El de la carrera a pie salió el sábado de 2 semanas antes de la carrera tras nadar en Landa unos 2500 m persiguiendo a las chicas de Jamie Turner.

Salieron 18 km por debajo de 4’/km, incluyendo los dos primeros de calentamiento por encima de 4:20 por lo que el resto rondaron el 3:50. https://www.strava.com/activities/620266144

El entrenamiento “clave” de la bici, fue una combinación de dos: por un lado, entre semana hice una hora fuerte, pero no a tope: 273/282/159 ppm: https://www.strava.com/activities/629186029

Y el domingo (7 días antes de la carrera) hice otro entrenamiento de casi dos con la última hora, la parte más “llana”,  con 1h10 a 242w/253np/142. De esta forma, intentaba buscar o definir mi ritmo de carrera. La horquilla era bastante amplia, pero entre los dos tendría que estar el ritmo de carrera.

Tras una semana previa bastante más tranquila que otros años, llegó el día de la carrera. Como en 2015, volví a coger el autobús en el Hotel del Boulevard, que salía a las 6:40, ya que vi que el año pasado dio tiempo de sobra… Siempre y cuando:

-no te dejes la bomba en el autobús, te des cuenta a los 5 minutos de bajarte e intentes volver corriendo a buscarla en balde.

-no te encuentres la rueda trasera pinchada en boxes por haber sido perezoso el día anterior y no haberles quitado presión dejándolas más de 4 horas a 35 grados (culpa también del sistema de alargadores que tienes que meter el palito o una llave Allen de 2 mm para acertar con el obús).

-seas un tío tranquilo y habilidoso y no te cargues 3 desmontables en el intento de cambiar la cámara antes de la salida.

Por suerte, la niebla se alió conmigo, y como ya pasó el año de mi primera participación en esta carrera en 2007 cuando se nadaba en Garaio, se tuvo que retrasar media hora la salida y me dio tiempo hasta a calentar en el agua y hablar con gente del equipo para relajarme un poco antes de la salida… Aunque algo me decía que todavía iban a pasar cosas.

Llegó el momento de la salida, del momento paseíllo, aunque este año, lo hicieron en orden inverso a la lista de salida, ¿?, con lo que salí casi el último, pero no supuso ningún problema, ya que todo el mundo se apelotonó en la derecha y yo me quedé en la izquierda tal como tenía previsto.

A estas alturas, ya no recuerdo demasiado de esta natación. Sólo que salí relativamente bien, aunque la zambullida inicial no salió tan fina como en los días previos que estuve ensayándola en el mismo sitio (como para no hacerlo después de la cagada de Lekeito) pero no tuve los problemas del año pasado ni con los Élite ni con la horda de GGEE que salía 15 metros por detrás y no 5 como en 2015.

También recuerdo que una de las boyas me la zampé, literalmente, y creo que ahí es donde se paró el Garmin. Pero bueno, la sensaciones que tenía era de estar nadando bien (en el gráfico se ve que voy bastante constante por debajo de 1:30), esta vez con un Orca 3.8, pero que al final me costaba mover un poco más que el Predator.

Según he visto en el FlyBy de Strava, Ibon me pasó en la primera boya de giro y al final me sacó 40 segundos… Pero bueno, 27’40” a 1’27″/100, que está bastante mejor de lo que había hecho este año, aunque sigo pensando que lo podía haber hecho mejor, aunque el pulso va bastante alto, así que tampoco es que vaya dormido en el agua.

Salí muy rápido del agua, como siempre en casa y voy a por mi bolsa. Entonces veo a Ibon que se va. Bueno, más o menos según lo esperado, pero entonces es cuando se empieza a torcer la cosa. Al estar dentro de la bolsa, se ha soltado el visor del Met Drone, exactamente igual que le pasó a Jan Frodeno en Lanzarote, y me paso 40 interminables segundos intentando hacer encajar los dos puñeteros clips en su sitio, mientras noto cómo me pasan triatletas por detrás, el speaker va cantando el nombre de gente que está saliendo del agua (Arnaiz, Aintzane, Gema) y yo sigo arrodillado ahí en el suelo..

Decido cambiar de estrategia y me voy con mi casco y mi visor corriendo hacia la bici, para ver si dándome un poco el aire y con menos gente alrededor soy capaz de meterlo en su sitio.

Me cuesta otros 20 segundos (más o menos, lo que he visto es que tengo alrededor de 1 minuto más en la transición que el resto de gente) pero por fin lo consigo.

Salgo de la transición con bastante rabia, salto encima de la bici, empiezo a meter watios, pero no avanzo…. Bien. Me está rozando la rueda trasera recién cambiada en los hiperaerodinámicos tirantes de la Blue. Joder, ¿¿¿qué más me puede pasar???

Me paro, intento centrarla mientras me sigue pasando gente. Vuelvo a arrancar y ya no queda más que apretar y esperar a que no pase nada más.

La primera vuelta la hago más o menos a la par de Guz y Zubia, lo que no es mal síntoma del todo. En las subidas, Zubia se adelanta y Guz se queda. Mientras que en los tramos llanos, volvemos a pasar a Zubia que va sin cabra y se nota a pesar de llevar acoples largos.

Pero no sé muy bien cómo, de repente, antes de llegar a Zurbano, me veo metido en un grupo de unos de 20 triatletas en los que además de Guz y Zubia identifico a Tejedor, Puigmal, Labayen, Arnaiz, Feliz, Miguel Ruiz, mis compañeros de equipo Ele y Aintzane, un francés (Bielsa) y una suiza de la que hablaré más tarde.

Es momento de parón, en el que aprovecho a beber el Energy de 226ers y pensar un poco. Vamos casi una hora de carrera voy a 250/266 w y 154 ppm. Un poco por encima de lo previsto.

Se nota que en el grupo se va cómodo, pero tengo bastantes dudas de que podamos llegar a Vitoria así sin tarjetas. En lugar en fila de a uno a 10 metros, vamos en dos líneas en paralelo, con lo cual todos los de la izquierda están haciendo blocking, los de la derecha no saben qué hacer y yo me estoy empezando a poner nervioso. Empieza a haber algunos “cruces de opiniones” en el grupo y decido quedarme a cola y evitar problemas hasta que llegamos a Durana al inicio de la segunda vuelta, y decido, no sé muy bien basado en qué, que ese es el momento para lanzar un ataque y marcharme de ahí. Pero ni era el sitio, ni las condiciones. Pensaba que al dar el viento de cara se podría endurecer un poco la carrera en esa zona, pero se ve que me equivoqué. Era un grupo de mucho nivel, en formación cuando menos rayando la ilegalidad, y 8 minutos a 280w no me sirvieron absolutamente para nada. Sólo para cansarme.

En la subida a la presa desisto y vuelvo a quedarme a cola para recuperar un poco y gestionar mejor la distancia de drafting. Y al llegar a Landa, comienza el despelote del que tanto se ha hablado y que supuso la descalificación de muchos participantes. Se sabía que los primeros grupos del Half íbamos a coincidir con los menos rápidos del Full. No hacía falta hacer muchas cuentas. Todos sabemos lo que cuesta dar una vuelta al pantano, y si no, no hace falta más que mirar nuestros Stravas, que estamos hartos de dar la vuelta al pantano. Eso, o calcular que iremos entre 38 y 41 km/h, por lo que si la vuelta es de 40 km y casi todos nadamos en alrededor de 30 minutos…. Y si los participantes en el Full salen entre 5 y 10 minutos más tarde, y muchos nadan en 1h10… Por eso se definió un punto de confluencia en Landa donde estaba permitido invadir el carril contrario, tal como se explicó en la charla técnica. Ahora bien, si se forman los pelotones que se formaron en los 5 primeros kilómetros en el Full, porque NO SE CABE… No hay nada que hacer.

Ya vale de echar la culpa al triatleta. Ahí es imposible. No se cabe. Los vídeos y fotos de la natación quedan chulísimos, pero para dejar 10 m de distancia a una velocidad media de 36 km/h, (10 m/s), no pueden salir del agua más de 1 triatleta por segundo. O sea, 60 triatletas por minuto. Y si alguien se toma la molestia de mirar las clasificaciones, en la zona media de cada carrera (tanto Half como Full) salen 100 tíos por minuto. NO SE CABE. Da igual que sea Vitoria, Mallorca o Kona, por citar los últimos ejemplos en los que se han dado situaciones parecidas-.

En el triatlón, como en casi todo, a estas alturas está todo inventado y aunque las situaciones van cambiando ya hay soluciones para los problemas que se están creando últimamente. Salidas por GGEE, Rolling start… Hay muchas opciones: Para mí, la ideal es una salida de entre 100 y 200 triatletas que quieran ir a “disputar” la carrera (una salida de 20-30 triatletas me parece descafeinada) y el resto en Rolling start, ordenados por tiempos estimados por cada triatleta.

Sigo: Antes de llegar a Marieta estuve a punto de irme un par de veces al suelo o tirar al de al lado como se ve perfectamente en esta foto de Jorge Morales al intentar adelantar a participantes del Full que iban casi por la línea, a pesar de ir gritando “IZQUIERDA, IZQUIERDA IZQUIERDA!!!” durante kilómetros.

Al llegar a Marieta, el minúsculo arcén de esa carretera desaparece, con lo cual todavía sufrimos un efecto embudo. Y ahí decidí que ya valía. La carretera está cortada en sentido contrario, había visibilidad y decidí invadir en 30 cm el carril contrario. Y entonces llegó una juez y me dice que estoy descalificado por eso. Me quedo petrificado. No puede ser. Acabo de pasar a 300 tíos en PELOTÓN y me descalifican a mí por una acción que ni supone peligro para nadie, es más, es por mi propia seguridad y la de los que me rodean, ni saco ventaja alguna ¿y me descalifican? Le dijo a la juez que por favor se lo piense, pero me dice que he invadido carril contrario, le veo apuntar algo en la libreta (sin sacarme tarjeta de ningún color, detalle importante) y se larga de allí como si nada.

Pasan unos minutos en los que me quedo completamente hundido. Me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, coger el cruce de Maturana y marcharme a mi casa, colgar la bici, olvidarme de todo el puñetero año que estoy pasando y dedicarme a otra cosa… A veces parece que la gente no se da cuenta de lo que significan algunas carreras para la mayoría de nosotros y de lo poco que cuesta echar por tierra tanto trabajo e ilusiones. Pero me acordé de un triatlón de Hondarribi donde me sacaron la que hasta ese momento había sido mi única tarjeta en 15 años y que luego no se hizo oficial (por lo que llevo 15 años sin tarjetas) y decidí seguir hasta el final. Pero claro, no es lo mismo. Cuando hay que apretar para que el grupo no se marche, la cabeza no funciona igual, las piernas parece que pesan más, eres menos agresivo, … y final me quedé descolgado, con el francés, la suiza a la postre ganadora de la carrera que hizo a rueda del francés desde Hermua hasta Vitoria en una de las actuaciones más bochornosas que he visto en mi vida y Etor Mendia. Pasado Salvatierra, adelantamos a Beñat Arnaiz, que parece que está bastante tocado, y empiezo a ver que el ritmo que se está llevando en la bici, con el calor que va a hacer en la carrera a pie, pueden pasar factura y me animo un poco, creyendo que he hecho bien “decidiendo” seguir a mi ritmo y no obcecarme con el grupo grande.

Al final del sector de bici, 242w/255 np y las 152 ppm de casi siempre en esta distancia. Se ve claramente cómo los últimos 25 km iba bastante tostado, con la potencia bastante por debajo de la media. (40 minutos a 220w, en los que perdí unos 2 minutos con el grupo)

Transición en la calle Olaguibel, brutal, como el año pasado y me cantan el puesto 23 o 24 con la suiza tramposa justo detrás. Y otra vez la misma historia del año pasado con el casco. Da igual lo que se diga en la charla técnica, lo que ponga en el Reglamento. ¿Igual había que empezar a hacer las charlas técnicas obligatorias para los jueces? Por lo menos para que todos oigamos lo mismo y juguemos a lo mismo. El caso es que otra vez, nos hicieron correr con el casco y todavía no sé por qué. Pero ya me lo había quitado y corrí con el casco puesto como pude, el visor se cayó (menos mal que los voluntarios sí que están a todo, me lo recogieron y me lo guardaron (Gracias!!)

Y llego a la carpa de la Plaza de los Fueros. Calcetines, gel de cafeína y salgo con los ánimos del enorme Ieltxu!

Nada más salir de la carpa veo a Tejedor que se ha retirado. Así que empezamos a descontar. Llevo los cuádriceps un poco cargados, así que me lo tomo con calma, y con el recuerdo de lo rápido que empecé en 2015 para luego terminar arrastrándome, y viendo el calor que hace, decido levantar para buscar un ritmo entre 3:55 y 4:00 y no un 3.45 que no voy a poder aguantar. El ritmo parece lo suficientemente bueno como para ir remontado y antes de terminar la primera vuelta ya voy el 14º, encontrándome bastante cómodo.

Pero en el km14, empieza la crisis de todos los años. Igual cuando consiga meter más volumen corriendo consiga retrasarla, pero con mis 50-60 km mensuales, parece que va a seguir así, por lo que toca tratar de aprender a gestionarla de la mejor manera posible. Veo que llevo el pulso por encima de 170 ppm. Intento quedarme en 4:20 y que no pase de ahí el pulso. Sé que si paso el infierno de las universidades, los últimos 2-3 km son mucho más llevaderos.

Me he colocado en el puesto 12, no veo a nadie por delante, así que me centro en asegurar mi puesto, no liarla y disfrutar de los últimos metros.

Al llegar a meta, sale mucha, mucha rabia de mi interior y por una vez, me lo dedico a mí, porque nadie, nadie, sabe lo que he sufrido en los últimos meses, y para una alegría que tengo me la quedo para mí. Me importa una mierda que pueda quedar egocéntrico, egoísta, que se me critique… A la mierda. Este momento es para mí.

Pero en cuanto paso por debajo del arco, me acuerdo de que tengo un problema bastante gordo que solucionar con los jueces, y que tengo que intentar que una decisión injusta no acabe con esto. Así que voy a buscar a Marta San Martín, le cuento lo que ha pasado y pregunto cuál es el procedimiento para reclamar. No ha llegado ninguna notificación de mi tarjeta, así que me voy al masaje, a coger las cosas de las transiciones, con un regusto agridulce y sin poder sentirme realmente contento a pesar de haber hecho una de las mejores carreras de mi vida a pesar de todo… A las 15:30, sigue sin llegar ninguna notificación de mi tarjeta y decido irme a casa. Hay 48 horas para reclamar, así que tampoco pinto nada ahí y me voy a descansar par volver a ver luego el final de la distancia ironman.

El lunes se publicaron las clasificaciones y ahí aparecía. Puesto 12º. Ni rastro de la tarjeta, que recuerdo que no llegaron a sacarme, y así quedó la cosa, pero el mal rato que pasé durante la carrera y en las horas posteriores no me lo quita nadie.

En cualquier caso, sigue siendo la carrera más especial para mí, sigo creyendo que tiene potencial para ser un triatlón de referencia en Europa, pero espero que se nos escuche y se ponga solución a los problemas que todo el mundo ve que existen.  Así que el 9 de julio de 2017 volveré a estar en la salida de la playa de Landa buscando mi carrera perfecta.

Ajustes, milímetros y sensibilidades

Una pequeña entrada pero bastante importante, por lo menos para casos de altas sensibilidades a los cambios, como es mi caso.

Tal vez recordaréis que allá por marzo empecé a quejarme de un dolor de rodilla, muy similar al que tuve hace un par de años, que entonces mi fisio y yo ya identificamos como una sobrecarga del vasto interno. Esta vez surgió al poco tiempo de poner los pedales P1. Pensaba que podía ser un problema con las calas y su ángulo. Soy bastante cuidadoso con este tema, las toqué y retoqué un montón de veces (menos de 1 mm cada vez, ya que la variación del ángulo es notable aunque llevo las calas que dan más libretada de giro) pero no conseguía que el dolor se fuera del todo.

Pero en una de estas que andas enredando por Twitter, no sé muy bien cómo me encontré un link a las FAQs de powertap…y decía esto:

Clipboard01Hasta entonces llevaba pedales Time. He visto por ahí, que su stack es de 12,5mm.. Sinceramente, en su momento, no lo miré. Tenía bastante sentido que esa sobrecarga del vasto fuera por ir más bajo (el sillín estaba en el mismo sitio, pero el pedal va más alto), por lo que hice una de las cosas que nunca hago… Levantar el sillín. 3 mm. A alguno le parecerá una tontería. Para mí era una bestialidad, pero funcionó.

Desapareció el dolor. Aunque claro, no acabó ahí la historia. Si levantas el sillín pero no mueves el manilliar, vas más cerrado, el cuello se carga más y mayo-junio no es época de ir cambiando cosas. Así que tocó coger de nuevo las 4 llaves Allen para levantar el manillar de la BLUE y colocar una pletina de 5 mm, para volver a la posición en la que estaba antes y que empecé a trabajar en otoño.

2016-06-11 07.51.54

Ahora, parece que por fin, la cabra y yo volvemos a ser uno otra vez. Ayer, última prueba antes de Vitoria: 1h10 242medios/256np/142ppm. Mejor que los 250/257/154 del año pasado y moderado optimismo de cara al domingo. Tenía 8 semanas desde el parón de mis anginas y los antibióticos, y creo que bastante he hecho. La suerte está echada.

Análisis de mis datos de potencia ( y aerodinámica) de las últimas semanas.

Con este título,y viendo la tendencia de éxito de las últimas entradas en función de la temática tratada, esta no creo que llegue a las 200 visitas, y más siendo viernes… Bueno, puede que lo haga, pero probablemente muchos escapen antes de llegar al final. No os lo tendré en cuenta ;). Pero es un análisis que yo tengo que hacer para mí mismo y como cada vez que pienso que algo puede ser interesante, no me importa compartirlo.

Como muchos sabéis, este año he pasado a usar pedales con sensor de potencia P1 de Powertap. Si me habéis leído lo poco que he escrito este año, ya deberíais saber que la diferencia que me da de medición respecto al G3 (en la cabra) era de un 7%, aproximadamente. Todas las mediciones que hice al respecto, con un juego de pedales que me dejaron en Tamalpais, las publiqué en este post: ANÁLISIS DE LOS PEDALES P1 DE POWERTAP Y COMPARACIÓN CON BUJE G3

Cuando compré mis pedales P1, y como todavía no había vendido el buje G3, estuve unas semanas haciendo las misma comparaciones (no todas) para llegar al mismo resultado. Hasta aquí todo bien. Como decía en aquel post, al tener el sensor de potencia más cerca del punto de aplicación de la fuerza, se suponía que tenía que multiplicar todos mis datos de potencia de mi base de datos de carreras, entrenamientos, etc, por 1,07. Y así tendría que ser si no me diera por cambiar cosas todos los años.

Este año, y siguiendo la evolución que he seguido en años anteriores tras pasar por Calibix, y  ver también gente de la que aprendo muchísimo como Jaime Menéndez de Luarca, cambié las barras J-bend de HED por unas con más ángulo (45 grados en lugar de 30): en este caso unas 3T que conseguí en ebay de segunda mano, consiguiendo ganar casi 5 cm.

2015-10-18 13.00.05

Con estas barras hice las pruebas aerodinámicas de ruedas delanteras en otoño. Tras un montón de vueltas el primer día al velódromo, notaba que con las manos más altas (y cómo ya me decía José Luis González, de Calibix) el cuerpo me pedía ir más bajo…Primero hice una tanda de vueltas intentando agachar más la cabeza, pero claro, iba bastante forzado, así que como tenía tiempo (y las 4 llaves Allen que son necesarias para modificar la altura del manillar de la BLUE) le quité nada menos que 1 cm de altura al manillar. En principio me parecía un poco barbaridad, pero ya puestos, quería ver si se notaba o no en la aerodinámica.

Pongo algunas fotos para ver de lo que estamos hablando, aunque no es que sean las mejores, creo que se aprecia la diferencia.

Vitoria 2015

Manillar 1 cm más bajo con cabeza alta – vs cabeza baja

Manillar 1 cm más bajo con cabeza alta – vs cabeza baja

El resultado fue el siguiente:

  1. CdA Promedio de las 12 tandas con el manillar en su posición original: 0,322.
  2. CdA Tanda de 10 vueltas con la cabeza abajo y manillar en su posición original: 0,300
  3. CdA Promedio de 2 tandas de 10 vueltas con el manillar 1 cm más bajo: 0,302.

Esto traducido a watios: 20 watios de diferencia para ir a 39 km/h. 290/270= 1,075… Otra vez un 7%.. Casualidad… Pero en cualquier caso una pasada. Así que como todavía era pronto para empezar a competir y ya veía que no iba a meter más kilómetros que otros años, decidí que la apuesta de la temporada este año sería la aerodinámica. Así que he mantenido esa posición desde entonces (con una pequeña salvedad que explicaré otro día).

Pero bueno, esto no es tan fácil como bajar el manillar e ir más rápido. Además del necesario tiempo de adaptación, lo que es casi imposible es querer buscar los mismos watios en una posición que en otra. Y tampoco es necesario. No hay que olvidar que no se trata de llegar a la T2 haciendo el mayor número de watios posibles, sino de hacerlo lo más rápido que se pueda con el menor desgaste posible. De momento, en las pruebas que hice el día del cambio, el pulso me salía 5 ppm más alto para ir a la misma velocidad con 20 w menos.

Posteriormente, lo he ido mejorando pero lo que no he conseguido es ir a los mismos watios que el año pasado (multiplicados por el famoso 1,07). Pero creo que no importa y aquí es donde quería llegar.

Si me fijo en las series de 4×10 que tanto me gustan: en 2016 he conseguido llegar (junio) a 293w y 158 ppm, (293/165 en abril), mientras que en 2015 tenía 292 con 158ppm. (datos de buje). Es decir, que si tengo en cuenta que el P1 mide un 7% más de potencia, pero ahora llevo una posición en la que he conseguido ahorrar un 7% de watios, al final me quedo como estaba, en lo que al numerito de la potencia y su relación con el pulso se refiere.

Por otro lado, en los entrenamientos largos, sí que me están saliendo watios más altos para el mismo pulso. Supongo que al no ir todo el tiempo acoplado, tendrá que notarse que sí que mide más el P1 que el buje, mientras que no me “cuesta” tanto en pulso meter esos watios.

Entonces, la pregunta que surge es: ¿Merece la pena o no merece la pena sacrificar watios, para ir más aerodinámico si vas más “forzado”?

Bueno pues como a mí me gusta justificar las cosas con datos, y de paso convencerme a mí mismo, ahí van dos muestras, que podrán ser más o menos científicas y/o rebatibles:

Datos de test de 1 hora (o casi):

Año

Sensor

Pavg (W)

P Norm (w)

Pulso

Velocidad (km/h)

Link blog

Strava

2014

G3

275

285

170

37,9

test 1h FTP 2014

test 2014

2015

G3

290

296

164

39,8

test 1h FTP 2015

test 2015

2016

P1

273

282

159

39,2

pseudo test 2016

Comparar estos datos no es fácil, porque hay varias cosas que no son iguales: en 2016 la vuelta en sentido contrario, con bastante viento al inicio, y sobre todo la intensidad no era la misma, como bien ese ve en el pulso (Y NO LLEVABA CASCO AERO (EDITADO)) Pero creo que está claro, que con menos pulso voy casi igual de rápido, con menos watios.

Por otro lado, volvemos a los datos del velódromo y comparamos peras con peras (hasta donde se puede, porque las HED ahora son Black Edition y las condiciones de viento no son las mismas, ni tampoco mi estado de forma):

Material: Blue con Hed9 delante, Laminar cover detrás, Casco Giro Advantage con visor,  sensor de potencia P1 y cubiertas Vittoria Open Corsa de 23

Posición 2015: CdA: 0,315, pulso medio 157,8 ppm para ir a 38,9 km/h.

Posición 2016: CdA: 0,304, pulso medio 153,8 ppm para ir a 39,6 km/h.

Así que, a pesar de que las comparaciones pueden tener sus defectos de método,  creo que las conclusiones apuntan en la misma dirección y no vamos por mal camino.

Ya veremos lo que sale en Vitoria dentro de 9 días. El objetivo vuelve a ser el número mágico de 250w, pero iré controlando el pulso, como todos los años., porque después de toda esta chapa (y que queda alguna simulación pulso de carrera que me ayude un poco), sigo sin tenerlo claro del todo J.

Triatlón de Vitoria 2015. Crónica.

De nuevo, un año más, la carrera del año era en casa. Y de la misma forma que el año pasado, llegaba con una preparación más propia de distancia olímpica que de Media Distancia. Si la temporada pasada fue muy bien y este año tenía todavía menos tiempo con Adrián ya con un año y medio, no había razones (ni posibilidades) de cambiarlo. Ahora que está de moda contar los entrenamientos por horas (a mí es un dato que me dice más bien poco), creo que no he llegado a 10 horas en ninguna semana. En realidad, he estado mucha más cerca de las 7 u 8, con un 3-2-1.

Este año me lo intenté tomar más como un premio que otra cosa. Mejorar lo del año pasado era casi imposible: en puesto seguro que no porque había más nivel, pero estaba nadando bien, sacando muy buenos números en los entrenamientos en bici y corriendo estaba más o menos como siempre. Pero también sabía que el año pasado se dieron unas circunstancias de carrera muy particulares que me favorecieron y que probablemente no se darían ese año. Así que intenté quitarme presión (esa que me pongo yo solito) y disfrutar como si fuera la última vez que fuera a correr en Vitoria. Como decía antes, pretendía tomarme la carrera como un premio a un montón de años de constancia y trabajo. Como me decía mi abuelo, yendo poco a poco como la tortuga que le terminó ganando a la liebre, valorando el poder estar en boxes al lado de los buenos, con mi bici en el tercer lugar, al lado de la de Estrangeiro e Ibon, y con gente muy buena alrededor, gente que va a ir a Kona, gente con marcas terribles… Pues ahí estaba yo.

Disfruté como un enano cuando me llamaron por mi nombre, recorriendo la alfombra azul hacia el agua, saludando a la suegra y demás conocidos… Una pasada.

Pero una vez colocado en la salida y con 800 tíos puestos 5 metros detrás dispuestos a comerse a esos flipaos de élite, había que empezar a dejarse de chorrradas y empezar a pensar en competir.

Voy a hacer aquí un alto en la crónica para decir algo que  creo que tengo que decir. Hubo bastante revuelo  en las horas previas a la carrera, y con razón,  debido a la posibilidad de que la natación fuera sin neopreno. Según nos informaron en la charla técnica, la víspera de la carrera estaba a 22,9°C. Eso según las tablas del Reglamento, si se mantenía así hasta una hora antes de la carrera, implicaba que los que estábamos apuntados en Élite íbamos sin neopreno y los grupos de edad con neopreno. Yo no tengo ningún problema con eso, siempre y cuando:

  1. Existieran dos clasificaciones distintas: reglamento distinto = clasificación distinta.
  2. Se dieran las salidas de élite y grupos de edad con mayor separación que la salvajada que se hizo.

Se pretendió hacer algo parecido a la salida de Ironmans como el de Lanzarote, pero entre que alguien no calculó muy bien las distancias y que hubo gente que se saltó descaradamente la salida, se produjo una salida muy espectacular y saldremos en youtube  pero la salida que se hizo fue muy peligrosa.

Está guay hacer una cuenta atrás para darle emoción al tema, pero ni es el protocolo establecido ni es posible sujetar a 800 tíos con la adrenalina saliéndoles por las orejas. Así que pasó lo que estaba claro que iba a pasar. Que antes de darse el bocinazo de salida, algún grupo de edad ya estaba corriendo encima (literalmente) de los élite  que estábamos esperando el bocinazo, llegaron lanzados donde nosotros con el consiguiente atropello y mal rato que mucho tuvimos que pasar en el agua.

Pongo el vídeo de ambas salidas. Creo que la diferencia es bastante notable.

Salida Lanzarote:

 Salida Vitoria

Por último, estaría el tema de la pasta, que a mí me da igual, pero que los grupos de edad opten a premio en metálico con un reglamento que les favorece, tampoco tiene ningún sentido, y por eso en ninguna carrera optan a pasta y sí a subir a un podio en su grupo de edad.

Bueno, al tema, que me coloqué en la alfombra lo más escorado posible a la derecha para ir hacia las boyas lo más recto posible. Después de varios movimientos de todo el mundo de un lado para otro, fueron todos obligados a ponerse encima de la alfombra de donde yo no me había movido a pesar de la bronca que me echó Guz por hacerlo. (ver minuto 3:30 del vídeo de la salida) Total, que estábamos unos 20 para salir en una melé en 2 m2, y los 800 por detrás.

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Se dio la salida y para cuando entro al agua ya tengo gente por los lados y alguno por encima. Élite y GGEE llevamos el mismo color de gorro, por lo que no sé quién me está adelantando, pero son tantos, que ya me doy cuenta de que desde luego no son todos élite. Que hubiera bastante gente de grupos que nadara más rápido que yo entraba en los planes. Pero no que en los primeros 100 m ya no estuviera ni entre los 30 primeros. Después de recibir una patada en la boca y algún que otro golpe, intento mantener la calma, recuperar la respiración y buscar mi ritmo. No termino de coger pies, pero tampoco me quedo sólo y la boya de giro aparece antes de lo que me esperaba. Ya se ha tranquilizado un poco el asunto, empiezo a encontrarme mejor, y aunque sé que voy retrasado, me centro en nadar bien, recto y seguir buscando pies. Voy remontando algunas posiciones y tras el último giro, veo que tengo a un grupo de unos 10 a tiro, tras volver a quedarme sólo. Así que a la par de otro chico, intento cogerles hasta conseguirlo justo antes de ponernos en pie.

Intento no incorporarme  hasta que toco las piedrillas de la orilla con la mano, como siempre, me pongo en pie  y salgo como un tiro. Este año en las carreras no estoy nadando más rápido pero sí que salgo mucho más descansado del agua y eso me está permitiendo hacer buenas transiciones y salir bien en bici.

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Veo a Zubia justo delante, igual que en Aritzaleku, así que no ha ido tan mal la cosa como me esperaba. Oigo a mucha gente animarme, pero ni miro ni distingo a nadie. Voy todo lo rápido que puedo a mi bolsa. Veo que la de Ibon ya tiene el traje dentro. Cojo aire,  me quito bien el neopreno, saco el casco, meto el traje en la bolsa al segundo intento, me pongo el casco a la carrera y voy esprintando a por mi bici. Ventajas de correr en élite, no me va a costar nada encontrarla así que no pienso. Sólo corro. Le veo a Ibón que no sé que anda con las zapatillas. Cojo la bici y salgo zumbando delante de él. He adelantado varias posiciones (luego vi que hice la segunda mejor transición de toda la carrera sólo por detrás de Esrtangeiro), salto de la rana a muchísima más velocidad de lo habitual, pero por suerte caigo bien y con los pies en las zapatillas. Vamos!!

 94 km por delante para hacer lo que mejor sé hacer en bici. Ir acoplado y mantener un ritmo. ¿Pero qué ritmo?  Tras los últimos test en el circuito,  y el test de FTP en llano de este año, me había marcado 240w medios y no pasar de 155 ppm. Así que con las ideas bastante claras, me meto en los acoples y empiezo a pedalear.

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Antes de llegar a Marieta me adelanta ¿¿Iván Gil??. No me di cuenta, pero le había adelantado en las transición.   Después de decirnos un par de tonterías me adelanta. No intento seguirle, pero tampoco se me va demasiado, hasta la subida del avituallamiento donde me tomo el primer gel de la bici y ahí sí que se me va.

Después de la bajada de Heredia me pasa Arnaiz. Igual que con Gil, tampoco me parece que lleve mucho más ritmo que yo, pero al llegar a Gebara también se me acaba yendo. Voy pasando gente poco  a poco, pero mucho menos de lo que me esperaba. Pensaba encontrarme en algún grupo pero voy mucho más sólo que el año pasado donde a esas alturas ya íbamos cinco.

Antes de llegar a Vitoria me pasa Cuenllas. Va muy atrancado frente a mis 94-95 rpm, pero al final, la velocidad es muy parecida, así que esta vez sí, intento que no se me vaya demasiado y tener alguna referencia para no perder la concentración. Voy a los 240w previstos, con el pulso un poco alto, pero creo que va a ir bajando.

En el cruce de la Duna, tras ver a Patri, no puedo evitarlo me vengo arriba,  y me acerco demasiado a Cuenllas y tomo la primera mala decisión de la carrera, pasar a tirar con un cambio de ritmo que tuve que mantener después de ver a Olatz y Portilla gritarme que iba el 11º.  No fue mucho tiempo, porque poco después de Durana me volvió a pasar, pero yendo tan cerca del límite cualquier exhibición de estas se acaba pagando. Ya no hubo muchos más movimientos. Justo después de Landa pasé a Hektor Llanos y Oscar Abad, que me confirma que voy 9º.

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Voy un poco por delante de Miguel Platero al que he adelantado hace un rato y que me pasa en la subida a Heredia. Tras bajar, nos juntamos con gente buena del Ironman y se crea el segundo  momento de más tensión de la carrera para mí. Se producen un montón de adelantamientos entre buenos nadadores del Ironman rebasados por ciclistas mejores de esa distancia y llegamos nosotros. Yo pensaba que tendríamos que ir mucho más rápido que ellos, pero se ve que van calientes y nos cuesta pasarlos. Tanto, que incluso nos adelanta alguno. Es imposible adelantar sin invadir carril contrario, así que me dejo caer un poco y espero al cruce de Garaio, para en cuanto llegamos a la carretera ancha atacar como si estuviera en una carrera con drafting y dejar atrás todos los problemas.

Al llegar a Matauco se produce el momentazo de la carrera. Paso por encima de algo azul y de repente oigo hacer un ruido a alguna de mis ruedas. Dejo de de dar pedales, miro la delantera, la trasera… no puedo creerme que haya pinchado… Me pasa Platero me dice que las ve bien… Patxi Fresnillo, ve mi cara de pánico pero no me dice nada, y entonces me doy cuenta de que era un plastiquito azul que se había quedado en la horquilla y le iba rozando a la rueda. Lo quito con cuidado y cometo el segundo error de la carrera. Volver a apretar como si quisiera recuperar el tiempo perdido. Vuelvo a ponerme delante de Platero, le explico lo que me ha pasado (como si le importara) y sigo tirando para volver a recuperar los 240w. No es que me hiciera especial ilusión conseguirlos bueno, un poco o sí), pero después del alivio de ver que lo que podía haber sido un desastre ha pasado, me noto pletórico y con ganas de seguir intentándolo.

En el último avituallamiento ya no me quedan geles (tercer error, llevar sólo tres en la bici), así que cojo agua y me la echo por las piernas para refrigerarme un poco. Las entradas a Vitoria son muy especiales para mí. Sobre todo cuando lo hago por las misma calles por las que vuelvo a casa todos los días que entreno. Portal de Villarreal, Francia, Olaguibel, me saco las zapatillas ante bastante más gente que el año pasado, cruzadito arriesgando y le tiro la bici a Pedro, mi compi de curro que ya sabía que iba a estar ahí. Corro sin quitarme el casco porque me lo grita todo el mundo… (aunque también me leí en el Reglamento que una vez que sueltas la bici no hace falta) y recorro descalzo los menos de 100 metros de loa que todo el mundo se quejaba y al final han resultado ser uno de los tramos más espectaculares de la carrera en medio de un pasillo de gente que te animaba como si les fuera la vida en ello…

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Llego a mi bolsa, oigo a Ieltxu y me siento a cambiarme resoplando al lado de Cuenllas. Calcetines, zapatillas, gel de fresa de 226ers pequeño y para fuera.  Me meto el gel al bolsillo (al menos eso creía) cruzo la Virgen Blanca y paso a Cuenllas y a Rafa Lao (que tiene pinta de que no va a terminar) que me desea suerte.

Ya estoy un poco liado con los puestos, pero Zigor y Alberto Bravo me ponen en situación: Egoitz, Monguillot, Unanue, Gil, Arnaiz, Estrangeiro y después yo. 7º. Te cagas. Quería salir a hacer 3:50-3:55, pero los primeros kilómetros me salen a 3:45 a pesar de que me parece que no voy forzando y de que llevo a Sergio Tejedor pisándome los talones y llevar a alguien oyendo sus pisadas me pone bastante nervioso, así que no aflojo.

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A partir del km 5, coincidiendo con el suplicio del Paseo de la Música, empiezo a estabilizar en 4’/km. Bravo me dice que Estrangeiro va a petar. Bueno, yo tampoco tengo muy claro que no vaya a hacerlo, así que tampoco me emociono, y en los cruces empiezo a fijarme ya en la gente que viene por detrás. Limia y Javier Pérez son lo que creo que van mejor. Justo antes de volver a pasar por el puente de Castilla le paso a Estrangeiro, que efectivamente ha reventado. 6º. No me lo puedo creer. De todas formas, veo que voy bastante justo y todavía me quedan más de 10 km. Ya iniciada la segunda vuelta me pasa Limia. No le conocía. Y luego me dicen a mí que estoy flaco.. Pero si está en los huesos! Sigo a lo mío. Miro el Garmin de Ele (gracias, tío!) Y ya veo que el ritmo empieza a bajar. Y la gente empieza acercarse. En el Paseo de la Música me entran las primeras ganas de pararme, estirar un poco los cuádriceps y mear de una vez, pero me aguanto como puedo. Me echo la mano al bolsillo trasero a por mi gel… y NO ESTÁ!! La cagamos. Ese momento en el que buscas el gel milagroso que cure todos tus dolores y te dé la energía cual poción mágica de Asterix… NO ESTÁ!  Empiezo a pensar lo que me queda hasta el siguiente avituallamiento… en el Mineral!! Bua… No llego.. empiezo a pensar en recortar, parar, terminar lo que ya se está convirtiendo en una agonía, pero me acuerdo del Challenge de 2012, la tortura que supuso para mi durante un año esa retirada y descarto cualquier cosa que no sea llegar a meta. Busco un ritmo que me permita respirar mejor, que haga que me duelan menos las piernas. No  sé si lo consigo. Me noto igual que en Calella 2011, arrastrándome y empiezo a perder posiciones. Ya no recuerdo el orden.. Creo que primero fue Pérez bajando por Cervantes. En cuanto Zigor se fue con la bici a otro lado, me paré pasado Corazonistas y me puse a mear como pude, lo que aprovecha Tejedor para adelantarme. Después me pasa Cuenllas y ya no recuerdo cuándo me pasó Mari para dejarme fuera del top10. A esas alturas, me daba igual todo ya, no hice el mínimo esfuerzo por seguirle. Supongo que tampoco podía. Sólo quería llegar a meta, terminar y descansar.

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En el último paso por la Virgen Blanca veo a Carlitos donde todos los años, me vengo mínimamente arriba, pero lo suficiente para intentar llegar con un poco más de dignidad y voy pidiendo paso entre corredores doblados, para por fin pisar la alfombra azul y entrar en la última recta. Este año ni veo a la gente que está animándome. Lo siento muchísimo por Patri y Adrián. No veo pero voy pensando en ellos, dedo pulgar a la boca y dedicatoria para mi hermano, que como ya puse en las RRSS sabía que me estaba siguiendo en la distancia y que estaría orgulloso de cómo había corrido. El momento se merece vídeo y foto.

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Al final, puesto 11º. Habrá análisis la semana que viene (espero), pero a pesar de que no me gusta perder puestos en los últimos kilómetros y no estoy acostumbrado a ello, estoy contento con el resultado y muy orgulloso de cómo corrí. Tuve mis errores, pero creo que estuve valiente. Me la jugué, no salió del todo bien, pero no me quedaré pensando “ y si….”. Di absolutamente todo lo que tenía y llegué hasta que mi cuerpo y mi cabeza no pudieron más.

 

San Silvestre 2014 (y miras a futuro a corto plazo).

Como veo que no acabo de encontrar huecos y ya me da vergüenza hablar de una carrera del año pasado, voy a resumir (mucho más de lo habitual) lo que fue la carrera que más me gusta del año. Me da un poco pena porque ha resultado ser mi mejor carrera o al menos la más rápida, pero no me puedo entretener más.
Llevaba una mala racha de golpes en las rodillas con el manillar de la bici de monte, y después de la Media Maratón sólo pude correr un día ´(le 26) y con muy malas sensaciones (lógico después de los cebatines de los días anteriores).

El día 29 salí a correr y duré 2 km. Así que el 31 no sabía si iba a poder terminar, pero tenía la suerte de pasar por casa de mis padres en el km 3.. así que por lo menos intentarlo.

Se me hizo el día larguísimo. Cuando por fin llegó la hora, me unté bien las rodillas con la crema calentadora de Cramer y me di bien con el secador para que se activara cuanto antes y no para la hora de la cena como ya me ha pasado alguna vez. Como ya hice el año pasado, me puse la camiseta de mi hermano para correr. Esta vez, naranja Vibike, por cierto mucho más bonita. Es un pequeño detalle hacia él, en la carrera en la que juntos, todo esto empezó, pero además me da un puntito extra de motivación.

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A pesar de que todavía tenía las uñas doloridas desde la media, me volvía a calzar las T7, aunque con unas plantillas más antiguas que son algo más finas de la punta. Se trataba de ir muy rápido, así que ni mixtas ni nada.

Y por fin llegó la hora de salir de casa y marchar hacia la salida. como siempre, corriendo, ya vestido y el dorsal puesto.
Buen ambiente en la salida, me coloco 10 minutos antes en primera fila, y de nuevo como todos los años, entre una cosa y otra acabo en la séptima. Le comento a Zubia que algún día va a pasar algo. Este año sólo se cayó una chica que iba cerca mío y me dio la impresión que eso iba a parecer la entrada en el callejón de la plaza en los encierros.. Supongo que no fue la cosa a mayores, pero terminará pasando.
Veo que estoy muy pero que muy atrás. El grupo de La Blanca ya se me ha marchado, ya no les voy a pillar pero intento remontar como puedo. Primer kilómetro en 3:09. Pues nada, a seguir. Me adelanta Zubia. Segundo kilómetro en 3:09. Paso a Castellanos y me acerco mucho a Urko Herrán. Y así hasta el final. Ya más despacio, 3:20-3:25, sufriendo en Manuel Iradier (pero con sensaciones completamente diferentes a las de la Media).

10858518_10204970638657049_8703088120350652119_nCon los pelos de punta en mi calle de toda la vida, en PIO XII, con toda la familia viéndome….

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Oyendo a mucha gente que me anima, bien por el nombre o por el apellido y a los que la mayoría no distingo. Sigo recortando poco a poco, pero no me queda mucho gas y todavía queda terminar Los Herrán y subir Portal de villarreal.. me cuesta “menos” de lo que me esperaba, afronto la calle Francia como puedo y al ver el arco en Olaguibel intento esprintar, pero veo que Urko todavía tiene un cambio, así que tampoco me exprimo del todo (no le pillo ni de coña) y disfruto el momento…
Al final, puesto 14 (creo, porque este año solo han sacado a 9 en la clasificación a pesar de que nos cogieron el número…) y 3:17 de media.

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Muy muy contento. A pesar de todo, sigo mejorando, y quiero seguir haciéndolo. De momento, o a más corto plazo, en la carrera a pie y ya estoy haciendo algunas cosas para intentarlo (series cortas y técnica, más ahora tras verme en vídeo con el equipo).  Ya tengo casi decidido que sólo haré un MD esta temporada, así que quiero mejorar mi velocidad.
El domingo correré en Idiazabal. Veremos si empiezan a dar resultado.

Media Maratón de Vitoria-Gasteiz 2014. Crónica.

Tras una noche relativamente tranquila gracias de nuevo a Patri, me levanté y lo primero que hice (como todos los días) fue pesarme. 75,0 kg. Primer mini-objetivo = fracaso absoluto. Quería haberme acercado a 73 o 73,5 para este día pero he sido incapaz. Cuando hablaba de falta de motivación, uno de los puntos era este.. Ahora mismo soy incapaz de reprimir mis ansias de comer, algo que cuando tiene una carrera importante a la vista le cuesta menos. Bueno, eso ya no tiene remedio así que a por la carrera.

Estaba la mar de tranquilo hasta que a las 9 se me ocurrió que iba a levantar a la familia para que vinieran a verme y teníamos que salir de casa a las 9.30. Lo que era un mar de tranquilidad se convirtió en una galerna y llegamos a Mendizabala en tiempo pero con una sudada ya muy seria y bastante alteradillo. Tenía que buscar a Haritz para darles los dorsales a los giputxis y llegar a la foto oficial del equipo.

Tras esto, gel de café y me puse a calentar. Apenas nada. Con todas las carreras que me había pegado hasta el coche ni casi me hacía falta ni ya me daba tiempo. El sofoco que llevaba encima me ayuda a decidirme por salir con tirantes.

Voy hacia la salida. Es la primera vez que se hace por cajones. Estoy en el segundo, detrás de los federados, pero hay bastante gente ya, así que le echo un poco de morro y me cuelo algo hasta colocarme detrás de Aritz Uriarte, Diego García y Urko Herrán. Los tres andan mejor que yo este año, pero les meto un poco de presión para que no salgan muy fuerte y sean mis referencias.

No me ha dado tiempo a ver si es mejor pasar la primera rotonda por la izquierda o por la derecha, pero como tampoco tengo muy claro que se pueda ir por la izquierda, me voy a la derecha.

Se da la salida, y empiezo a pasar gente. Vamos rápido, pero es cuesta abajo y voy fácil. Veo que el lado bueno de la rotonda era el izquierdo pero ya da lo mismo. Miro bien, busco referencias y seguimos. Primer kilómetro 3:14. Bien. Más o menos lo previsto. Lo importante es coger un grupo bueno.

Ya en la Avenida, empieza a marcharse el grupo de los buenos, se hace otro en el que se mete Aritz con Zubia y Bizkarra y yo me quedo en el tercero con Urko y Diego. Se nos marchan unos 10 metros. Hay unos momentos de duda y paso a tirar para ver si uniformizamos el ritmo y de paso intentar recortar algo. Segundo kilómetro en 3:26. Este ya es demasiado.

Me abro un poco y dejo que me pasen. Ese no es mi ritmo así que de momento me voy a cubrir un poco. Enseguida vemos que en el grupo hay un tío con liebre y pasamos el km 3 en 3:32. Genial. Ocasión ideal para irse atrás y por una vez en mi vida, correr con cabeza.

Al tramo de la Zumaquera le tengo miedo, pero aguanto bien. Tras un par de codazos, le digo a Diego que no se meta en medio del grupo y se quede a cola conmigo y con Urko que va de cháchara con todo el que le saluda. Toda va muy bien, mucho mejor de lo esperado, hasta que de repente la gente ve el arco del km 10. Suenan los GPSs, (bastante antes del arco) en 34:42. Lo que para mí es un tiempazo (3:28/km) y con un pulso razonable (173) parece que para la mayoría debe ser poco… y pegan un cambio en la rotonda de Portal de Villarreal que me dejan seco. Ni se me ocurre intentar cambiar para seguirles. Hago ese kilómetro en 3:31 (o sea sin cambiar), pero ya no les voy a coger salvo a los que peten. Paso a tirar (o más bien me quedo tirando yo porque el corte se ha producido justo delante de mi) con Urko y otros dos o tres chicos detrás. Subimos hasta la calle Francia sin fallar y en la bajada Urko decide que también tiene más y pasa a tirar… y marcharse. No le aguanto en la calle La Paz a pesar de seguir a 3:30/km y otro que se va.

A la altura de Zulaica veo a la liebre parada y de repente sale de entre unos contenedores el “paceado”.. Cuando arrancan pienso que puede ser un buen momento para recuperar algo, pero enseguida veo que tampoco voy a poder.

Llegamos al segundo paso por la Avenida. Casi me choco en la gasolinera con un tío con un carro que debía tener mucha prisa para cruzar la carretera. Me desconcentro un poco pero sigo empujando. Km 15 y todo va bien. Demasiado. Hasta que llego al giro 180° del que casi no arranco y ya noto que la cosa empieza a torcerse. Miro al reloj y empiezo a hacer cuentas:

52:30, quedan 6 km, 6×4=24, +52,5=76,5. 1:16:30. Bien. Tengo margen.

Pero el km 16 ya paso en 3:42, la gente que llevaba detrás me empieza a pasar y me están empezando a doler los cuádriceps. Mucho, muchísimo. Se termina la soltura, y empieza el sufrimiento. Encaramos Manuel Iradier. Bueno, si pasamos esto, está hecho: lo que no sabía era que había que subir la cuesta de San Cristóbal.. Qué dolor.. Ahora las uñas de los dedos gordos también empiezan a molestar más de lo habitual. Sigo a 3:45 y ya veo que ni de coña voy a poder apretar al final. Bastante voy a tener con no reventar del todo. Pienso en el único día que he hecho más de 1hora de carrera este otoño y lo que me costó volver a casa desde la Avenida del Zadorra… Pero ahora llevo un dorsal, queda la parte chula del circuito y tengo a mi hijo esperándome en paseo de Cervantes… Hay que aguantar como sea. No disfruto nada. Sólo espero que esto termine cuanto antes y ya que la cosa ha ido bien poder bajar de 1:16, y con un poco de suerte de 1:15:45.

Llego al Prado. Un santuario para la mayoría de atletas alaveses: Galindez me grita que aguante. Paseo de Cervantes, donde siempre sufro como un perro..: busco como puedo con la mirada a mi familia y por fin los veo casi en el Estadio. Tengo la cara con una mueca parecida a la que llevaba en los últimos kilómetros del triatlón de Vitoria y no soy capaz de quitarla (ni me importa).

Veo con un inmenso alivio que hay que girar 50 metros antes del Mineral, doy la curva como puedo y encaro la recta de meta. 1:15:10… Bien, me da tiempo, intento cambiar, pero no puedo!! Me noto como un pato corriendo… los segundos pasan.. por Dios!!! Esto no acaba nunca!! Me sale un “sprint” de 200 m a 3:22… Y paso por debajo del arco en 1:15:47… NO-ME-JODAS…. 2 segundos por encima de mi marca.

Luego me di cuenta de que salían 21,23 km, que el ritmo me salía a 3:34/km y que eso sí que tenía que ser mi mejor marca. Al final en la clasificación pone 1:15:28 y con esa nos quedaremos.

En el análisis de SportTracks se ve perfectamente cómo aguanté hasta el 16 y luego aguanté como pude a 3:45.

Muy contento porque de verdad que no esperaba correr a 3:30 durante tantos kilómetros. Por otro lado, me queda la espinita de no hacer nunca esta carrera en forma. Estoy seguro de que podría acercarme al 1:14, pero… soy triatleta, y si ahora estuviera en forma, en julio no lo estaría.

Ya falta menos para los tris.