Duatlón Valtierra 2020. 3º!!

Cuando en verano decidí dedicar más tiempo de lo habitual a la carrera a pie y no competir en natación en invierno (que no quiere decir que no haya nadado) tenía varios objetivos en la cabeza: 1 era mejorar mi marca en 10km, otro la Media Maratón de Vitoria y otro la San Silvestre de Vitoria (todavía sin crónica). Los 3 conseguidos. El siguiente era el duatlón de Valtierra. Los que me seguís habitualmente, ya sabéis que soy muy fan de las carreras de pueblos. El ambiente es muy especial, el trato que recibes es entre una mezcla de estrella del deporte y miembro de su familia y el pueblo se vuelca con la carrera. Si encima, el pueblo en cuestión es donde has pasado la mayoría de veranos de tu infancia correteando y andando por su calles y caminos en bici, todavía es más especial.

Con el duatlón de Valtierra tengo una relación amor-odio desde  su primera edición. En aquella carrera viví uno de los momentos más bonitos desde que hago triatlón, logrando un segundo puesto por detrás de Ibai Alba. Más tarde, sufrí la otra cara del deporte: En 2014 corrí enfermo y en 2015 pinché en la bajada de la variante cuando iba en el trío de cabeza con bastantes opciones de, al menos, poder luchar por ganar hasta el final.

A partir de ahí, el cambio de fecha de septiembre a febrero, mi pubalgia, etc. no me permitieron volver a correr. Aunque en realidad, no había vuelto a correr un duatlón individual desde aquel septiembre de 2015.

Como digo, el otoño había ido bastante bien. Después de la San Silvestre intenté empezar a meter más días de rodillo mañanero, salir a la carretera de vez en cuando (sacrifando la carrera a pie) y los números de potencia ya iban saliendo. Antes de la carrera hice algunos entrenamientos enfocados a esta carrera, especialmente a la subida de la variante. Los dejo aquí:

Subidas de 4′ a 350w en Estibaliz
Repechos en el Triangle of suffering

Hasta el jueves no miré la lista de inscritos. Salvo 2 o 3 clásicos, no conocía a nadie. Tal era mi grado de despiste en el duatlón que el viernes me enteré de quiénes eran Marcos Yaniz (subcampeón de Espña en 2017!) y Xabier Arteaga, y entonces ya vi que lo máximo a lo que podría optar era al tercer puesto. Empecé a pensar en cómo podía ir la estrategia de carrera. Las carreras dan mil vueltas, aparece gente que no esperabas y nunca sucede lo que tenías previsto. Pero tener 3 o 4 escenarios previstos, te ayuda a pensar mejor cuando estás en carrera en el fragor de la batalla.

Tras un par de días previos con la habitual sensación de cansancio extremo previo a “las grandes citas”, llegó el domingo. Conociendo el terreno (irregular) de la carrera a pie y siendo sólo 5+2,5 km de carrera a pie decidí correr con las Zoomfly Flyknit y ganar en estabilidad.

Como casi siempre que tienes tiempo de sobra, al final casi llegué el último a boxes y con una empanada bastante seria:

Me coloco sin problemas en primera línea, lado derecho para tomar la primera curva por fuera y poder ver al personal.

Yaniz y Arteaga enseguida se ponen en cabeza y yo dejo pasar a gente hasta colocarme aproximadamente en 8ª posición. Hay otro chico que se va con ellos y se distancian. Como decía, siempre aparece alguien que no esperas que corre más…

Bueno, intento centrarme en hacer bien las cosas y esperar acontecimientos, así que tras un primer kilómetro a 3’11” y terminada la recta de cara al viento, paso a encabezar el grupo perseguidor. Me encuentro bien e intento estabilizar el ritmo en 3’20”.

La idea es que no se vayan demasiado los de delante, pero no romper el grupo, de forma que haya alguna mínima opción de acercarnos por si alguno de los 3 flojea en bici. Quedarme sólo en ese momento no me va a llevar a ningún sitio. Tras la primera vuelta, veo que el tercer integrante del grupo cabecero empieza a descolgarse, lo que me da algo de esperanza y más emoción a la carrera.

Así van pasando los kilómetros, manteniendo el ritmo más o menos constante, tirando todo el rato, algo que no me importa, y por lo que veo y me dice Susana tras preguntárselo en la vuelta anterior, hay más gente corriendo por debajo de 3’30 de la que esperaba. Al final nos quedamos Sevillano, Lopez Arbizu, Astiz (a quien no conocía) y yo. En el último kilómetro levanto un poco el pie para llegar con sangre en la cabeza a la T1.

Salto de la rana sin problemas y enseguida nos juntamos los 4 a colaborar.

Por lo que parece, las multitransiciones de las últimas dos semanas en el gimnasio sudando como un cerdo a las 7 de la mañana han dado resultado y siento las piernas bastante mejor de lo que recordaba de otros duatlones. Llega la primera subida y como siempre, el primer repecho, 10%, me cuesta más que al resto, pero recupero bien (3’22” a 330w). Vamos a un ritmo más o menos constante (no veo watios en el 510 pero sí en el 935xt por un problema en las pilas de los pedales que surgió el sábado y todavía no acabo de entender) pero no demasiado fuerte por lo que se ve, y poco a poco se va reintegrando gente en el grupo, lo que hace que el nivel de este vaya subiendo y la situación vaya siendo más peligrosas para mis opciones. La segunda vuelta se sube más despacio. (3’29” a 294w).

Entre los últimos que llegan, parece que hay aficionados a dar palos. Me parece que no tiene demasiado sentido porque el nivel de  la mayoría del grupo es bastante alto, el tramo llano es con viento de cara y no parece que se vaya a llegar demasiado lejos perro intento estar lo más atento posible, sin que eso quiera decir que tenga que saltar a por ellos. Intento mantener la cabeza fría, mantenerme más o menos a mitad de grupo, con margen para poder salir a por el tercero o cuarto que salga.

Al inicio de la tercera vuelta, después de haber sufrido más de la cuenta en la arrancada del último giro de 180º  veo que la cosa se empieza a poner tensa y paso a encabezar el grupo para tener  más margen de maniobra. La situación me recuerda más a una carrera en un velódromo, o el último kilómetro de una escapada en una etapa ciclistas, con todo el mundo con las orejas tiesas, tensando pero sin forzar demasiado, hasta que se produce el ataque que todo el mundo esperaba.

No hay corte, pero por dónde trazo la curva previa a la subida o algo que ya no recuerdo, el caso es que me he quedado el último del grupo en el inicio de la subida y ahora sí que lo voy a pasar realmente mal para no descolgarme. Soy perfectamente consciente de que o aprieto ahora de verdad, o paso de poder quedar entre los 5 primeros a quedar el 30 por pichón.  Son 5′ a 340w desde la primera arrancada, con 2’57” y 342w en la subda, pero consigo reaccionar y acabo enganchando a la altura de las piscinas. Veo que hay algún escarceo por delante , pero ya me pilla demasiado lejos y me limito a remontar a rueda.

Veo a uno con un cambio roto, llegamos al giro de 180 grados y entonces veo a Arteaga corriendo con la bici y las zapatillas en la mano. Ha pinchado creo que en el mismo sitio que lo hice yo en 2015. Me viene aquella imagen a la cabeza, me pongo en su lugar,…. pero esta vez es mi oportunidad. A estas alturas ya se me ha olvidado el parcial a pie que ha hecho Soria y sólo pienso en ganar corriendo a todo el grupo. Al contrario de lo que esperaba, la llegada a la T2 es relativamente tranquila. La gente empieza a quitarse las zapatillas demasiado pronto, paso a encabezar el grupo para evitar problemas, pero entonces ataca Sevillano para entrar el primero. Creo que entro el 8º del grupo. Total: 33’30 a 272/304 y 159 ppm. más o menos, mis número habituales en duatlón sprint.

En la T2 Susana está justo en mi sitio.

Le pregunto si sólo va uno por delante. Me dice que sí, pero según me voy calzando las zapatillas y pasando los segundos, se va creciendo hasta que termina gritándome tanto para que salga rápido que me termina de poner nervioso… pero salgo como un tiro. Tengo por delante a Astiz (que había atacado en la última vuelta y no me había enterado), Sevillano y Roda. Voy progresando bastante bien, hasta adelantar a Sevillano, ponerme tercero y quedarme a una distancia de Astiz que creo que voy a poder recortar.

Pero van pasando los metros y la distancia no reduce. Es más, cuando llego al bucle, Susana me grita (otra vez) que se me están acercando por detrás… Joder. Oigo los pasos detrás de mi pero no quiero girarme. En una curva miro de reojillo y entonces veo a Soria. Joder… que este corre y no me acordaba de él. Tengo que apretar pero estoy al borde de la explosión. Sólo pienso que no quiero volver a quedar 4º. Hago todo lo que puedo, buscar buena propulsión, controlar la respiración, cerrar bien las curvas. Tengo que tomar la curva del Sol sin que me coja y en la recta no creo que le dé tiempo a pasarme…

Y así es, por lo que entro en meta 3º.!!!

 

Estoy destrozado, asfixiado, me tiro al suelo. Veo a Susana como una loca, a mi tía Maria Jesús aplaudiendo, pero me cuesta un buen rato levantarme. Por fin lo hago, y como no podía ser de otra forma, con una sonrisa de oreja a oreja.

Tercero absoluto y primer V1, así que dos veces al podium, al lado de un subcampeón de España y de Nerea Gambra.

 

Conclusión: pues muy contento. Un fin de semana muy bonito en lo personal y con un buen broche en lo deportivo. Creo que estratégicamente hice casi todo bien (cosa que no es muy habitual en mí), por lo menos hasta la última vuelta en bici y competí a todo lo que puedo dar ahora mismo en el mes de febrero. Correr a 3’20 el primer parcial y a 3’18 el segundo, creo que está bastante bien, con media hora a 300w NP, teniendo en cuenta que por ejemplo la San Silvestre la hice a 3’17” (6 km).  Después de la carrera estuve fisgando un poco los tiempos de Eric Soria. 1h11 en Media Maratón en Sagunto hace dos semanas, 32’33” en la San Silvestre Vallecana… Casi mejor no haberlo sabido en la carrera. Creo que correr el último parcial más rápido que el primero, aunque sea más corto, tiene su mérito, pero si él no su hubiera desgastado en bici yendo sólo, no tenía nada que hacer contra él.

El único pero que pondría es que tengo que llegar más concentrado a los momentos claves de la bici y que, pasada una semana, todavía no me noto recuperado del todo. Sin objetivos a menos de 12 semanas, toca empezar a nadar en condiciones y meter bici más en serio, pero sin dejar de correr ni de ir al gimnasio. A ver cómo lo hago :).

Triatlón de Aritzaleku 2019.

La primera de las pocas balas que tengo para esta temporada iba a gastarla en el triatlón olímpico de Senpere. Sin embargo, un fin de semana de inundaciones y algunos problemas de otro tipo, hicieron que me quedara en casa y me la guardara para el triatlón olímpico de Aritzaleku. Otro clásico, muy caro y a las 8:30 de la mañana del sábado. No obstante, estando a una hora de casa, en este caso el madrugón me venía bien para estar de vuelta en casa para las 13:30 y cumplir con mis deberes como padre.

Bastante tranquilo toda la semana, mucho más que toda la semana previa a Senpere, y viaje en coche con Rober. No hay como tener la cabeza ocupada para no ponerse nervioso.

Tras recoger el dorsal y dejar la bici en boxes con la ilusión de quien hace su primera carrera, veo que no nos queda demasiado tiempo y opto, dada la temperatura exterior (13 grados) y la del agua (17) por no calentar y coger buen sitio en la rampa de salida.

No hay apretujones, y al final coincidimos más o menos juntos Fuentes, Artutxa, Mujika y Sevillano con Iraizoz en la esquina derecha.

Una vez más, surgen los comentarios de que mis pies son los buenos, que si mis tiempos de piscina, que el 1500 del Campeonato de España... Pero este año ya estoy concienciado de cuál va a ser mi sitio, que es el mismo que el de años anteriores. Por mi forma de nadar, nado mejor en piscina de 25 que en piscina de 50 y mejor en piscina de 50 que en aguas abiertas. Y ya está.  Esto creo que me evita tensión primero y frustración después. Seguiré intentado mejorar (en ello estoy) pero he empezado tarde y este año no voy a ver nada muy diferente a lo que pude hacer hasta 2016.

Se da la salida, fuerte, en la que hago 30” a 44 bpm para estar ya completamente asfixiado a los 100m. Los siguientes 2’30” los hago a 40 bpm, para terminar los 5 primeros minutos a 39 y la primera vuelta a 38. Total, que en la primera boya, he cogido los pies que no son los correctos, y como siempre, me quedo cortado. Adelanto, pero ya estoy solo persiguiendo al grupo de cabeza (que pensaba que era bastante más grande). Al salir del agua al terminar la primera vuelta (9’45”), veo que los siguientes pies no están demasiado lejos, pero me cuesta un huevo ponerme de pie y justo entonces se da la salida de otra carrera ¡¿?!.

La segunda vuelta, prácticamente sólo, a mi ritmo crucero de 36 bpm para 10’06. Me cuesta todavía más que en la primera vuelta ponerme de pie y dar el primer paso por lo resbaladizo de la rampa. Cuando lo hago, miro el Garmin y veo alrededor de 1350m.

Al final, salí el 10º del agua, (37 bpm y 155 ppm), a 60 segundos de Sevillano, 45 de Fuentes y 30 de Artutxa… Por comparar con Irati Samaniego, que hizo un poquito mejor que yo el 1500 del Cpto de España Máster, hizo un minuto mejor (en salidas separadas), creo que yendo a pies de Irati Mendia. De los que tengo más controlados. me quedé a un 9.6% de Martín Iraizoz, frente al 12,4% de 2015 aquí  y el 17% que me metió en las carreras en la que coincidimos en 2016. Son unos 5 seg/100, así que contento a pesar de todo.

Subo la rampa bufando, me noto el vasto externo derecho muy cargado y los pies muy fríos. Me quito el neopreno más o menos rápido, pero decido dejar las gafas y salir cuanto antes. No tengo mucha confianza en el  salto  de la rana con los pies con tan poca sensibilidad, pero no tengo problemas para meter los pies en las zapatillas relativamente rápido. Creo que voy a agradecer las punteras que ya tenía puestas para Senpere.

Voy bastante solo. Por delante veo y empiezo a tirar para arriba hasta que veo que llevo 4 por detrás. Espero a que me cojan sin levantar demasiado el ritmo. En lugar de seguir, se quedan a rueda y sigo tirando pero sin cebarme. Me pasa Condominas, me pongo a su rueda y dejo que siga.

El primer tramo de subida (Lerate Cruce en Strava), lo hacemos a sólo 284w, mientras que tras el descansito ya subimos (NA7123 Climb) a 315w.  Por comparación. en 2015  subí como pude tras Gorka Bizkarra  a 291 + 355.

Hago la bajada bastante bien (como siempre a cola), pero no debemos ir muy rápido porque, aparte de que no me quedo, se engancha más gente por detrás. En la subida a Lorca, tiro yo con 5 minutos a 330w y empiezo a notar que voy bastante bien en la bici. Monagas ( al que no  reconocí hasta el sector de carrera a pie) pasa a relevar, pero nadie colabora demasiado. Entro de nuevo en la bajada hacia la presa pero en la subida en la que hago 3’45” a 350w, se va Monagas. En ese momento ni me planteé, salir a por él. Tal vez tenía que haberlo intentado, pero si no salí, supongo que es porque no me noté con fuerza o confianza… O las dos. En cualquier caso, creo que me hubieran hecho falta 400w y eso no lo tengo.

Entre Sotil, Condominas y yo volvemos a hacer la subida del puerto. Esta vez algo más fuerte con 309+336w. En la segunda bajada esta vez nos encontramos con una ambulancia que está bajando y vamos casi como en una carrera neutralizada, hasta que de repente alguien se decide a adelantar y luego otros 4 o 5 por el interior invadiendo carril contrario. El resto que vamos un poco más atrás esperamos a tener algo más de visibilidad.

De nuevo en la subida, a Lorca, decido tirar, aunque esta vez algo más flojo (300w). Puede que no sea lo más inteligente, pero a me da lo mismo quedar el 8 que el 13. Por otro lado, pienso que encontrándome  bien, si endurezco un poco la subida, la gente puede llegar más tostada a correr. De ese grupo, creo que me voy a pegar corriendo con Sevillano y Mujika, que ganó el acuatlón de Senpere por delante de Regillaga… Así que si he salido por delante nadando, no es nadador y tiene que saber correr. Parece que va sufriendo pero sigue enganchado y no tiene pinta de ser de los que se rinde, mientras que a Iñigo no le termino de ver fino. Y ¡¡qué cojones!!. Llevo una carrera en dos años. ¡Hemos venido a pasarlo bien!

Justo antes de la subida, después de uno los cruces, veo que he sacado unos metros. Por un momento pienso en seguir tirando, pero con todo el tramo que queda con viento de cara, no lo veo claro, así que guardo para hacer una última buena subida a la presa. Pasa Sotil al inicio, hasta que en la tercera herradura vuelvo a tensar un poco más por encima de 360w, con un puntito de satisfacción personal después de unos cuantos madrugones sufriendo de verdad en el rodillo a esos watios (bueno, algo menos). Me salen 3’40 a 367w. Por terminar con la comparación, en 2015 hice la primera a 375 y la segunda a 364w.

Pero después de tanto watio, miro para atrás y veo que de ahí no se suelta nadie… Así que toca correr. Cuando vamos llegando al camping, ya vemos gente corriendo y empiezo a contar.. .Sagarzazu, Iraizoz, Tijero, Fuentes… Y Monagas!! Sólo llevábamos 4 por delante en bici…. Joder. Me da bastante rabia por un lado porque yendo 12 creo que podíamos habernos acercado bastante,, o por no menos no perder tanto, pero por otro, veo que el top10 está factible.

Al final, 253w/ 300np/152 ppm. Muy parecido a 2015, pero en este caso tirando yo mucho rato.

Entro a boxes con cuidado en los badenes, a cola del grupo. Calcetines cortos, dorsal y a correr. Las primeras sensaciones no son malas y en la primera bajada, giro de 180º y subida ya he recuperado unos cuantos puestos. Vuelvo a contar y voy 9º por detrás de un chico que no conocía (Llavería) , Mujika y Sevillano.  Pasada la primera vuelta, la situación está bastante estable.

En la segunda vuelta intento tomar un poco de aire, pero veo que le voy recortando a Iñigo y todavía creo que tengo un punto más, pero 10 km me parecen una eternidad este año y en el km 6 empiezan las molestias en la cadera (tensor de la fascia lata) que han surgido en las dos últimas semanas.

Sé que voy a terminar, pero tampoco voy a ir a lo loco. Al terminar la tercera vuelta, cuento unos 15-20 segundos con Mujika. Son más de 5” el km, pero hay que intentarlo. Intento alargar la zancada, el pulso empieza a subir, pero me estoy acercando bastante. Pasado el giro de 180º, el terreno es ya favorable y me lanzo del todo, pero le alcanzo justo al llegar a la zona de vallas y ahí ya es imposible. Así que 8º tras hacer el 6º parcial (muy lejos de los primeros), pero contento., a pesar de que creo que tenía que haber apretado un poco más. Corrí bastante mejor que en 2015, 3’45 vs 3’52 y con el pulso bastante más bajo, producto sobre todo de una bici más suave que el suplicio al que me sometió Bizkarra entonces. Fui capaz de correr en progresión (relativamente) y aunque creo que lo puedo hacer mejor y me faltó algo de confianza, salí muy contento de allí.

He vuelto.

Nociones y DATOS de Aerodinámica.

Llevo unos cuantos meses intentando terminar esta entrada y aunque incompleta (a pesar de que nunca terminaría de completarla al 100%) creo que ya tiene suficiente material como para ser publicada. Se me ocurrió escribirla tras ver la retransmisión del triatlón de Pamplona de 2018, (por cierto la mejor que he visto en España de largo y mejor que muchos años de aburrimiento viendo Kona). En su mayor parte provocadas por la mala metereología, se vieron situaciones que me animaron a escribir unas líneas sobre la importancia de la aerodinámica y dar mi opinión sobre algunos conceptos que creo que siguen sin estar claros. Aprovechando que este sábado se vuelve a celebrar este triatlón y que la previsión metereológica vuelve a ser no muy buena, ahí va.

Hace ya 8 años de mi entrada más extensa acerca de este tema: Aerodinámica en la bicicleta. Tal vez fue demasiado teórica, densa, pesada para algunos… Por otro lado, este blog no tiene una estructura de libro, ni de manual, porque no lo es. Es un diario en el que voy contando lo que voy aprendiendo según lo voy haciendo y probablemente haya cosas escritas con las que ahora ya no esté de acuerdo. Las modas también han ido cambiando, y las posiciones de hace 7-8 años poco tienen que ver con las de ahora. En cualquier caso, ante tanta opinión, aluviones de productos que mejoran nuestra aerodinámica, biomecánicos de dudosa capacitación, revistas “especializadas”, creo que siempre es interesante probar y medir para cuantificar. Así que voy a intentar resumir unos cuantos datos que he ido acumulando con mi experiencia en pruebas en velódromo (más de 200 tandas desde 2016 cuando empecé a estandarizar mis pruebas) y luego que cada uno decida.

El objetivo de la entrada es mostrar, de forma un poco ordenada cuánto se gana  (o se pierde) con cada elemento o accesorio aerodinámico. Incluiré datos ya publicados en el blog, pero también cosas que he ido aprendiendo en los dos últimos años con la bici de pista, con la que los resultados son más repetitivos.

Para empezar, una vez más, la ecuación.  La potencia que ejercemos sobre los pedales de nuestra bicicleta se emplea en vencer a la resistencia que el aire opone a nuestro avance, a la resistencia por fricción de las cubiertas con el suelo, a la resistencia para subir una pendiente, en acelerar y en pérdidas mecánicas por fricción de la cadena con los piñones, eje de pedalier, etc.. 

P = Paero+Prodadura+Ppendiente+Paceleración +Ppérdidas

A partir de ahí, nos quedamos con la más importante, la que representa alrededor del 80% del total en llano, la potencia aerodinámica y su ecuación. Lo siento por los no amantes de la Física, pero hay que hablar de ella, porque si no, no se entiende nada,y luego vienen los equívocos, leyendas urbanas erróneas, etc. 

Paero = 0.5 x ρ x Va^2 x Cd x A x Vg;  

siendo:

ρ= densidad del aire (kg/m3). 

Vg: velocidad del ciclista (m/s). 

Va: velocidad del aire que incide sobre el ciclista de forma frontal (Vg + Vairefrontal)(m/s) 

Cd: coeficiente aerodinámico. 

La densidad del aire depende de la presión atmosférica y de la temperatura, pero más o menos andas siempre por 1,2 y como no la podemos modificar en un triatlón, la dejamos fija.  

Para la Vg, suelo considerar 10 m/s, es decir 36 km/h. Más o menos una velocidad normal en una triatlón rápido. Para simplificar, suponemos que no hay viento, y Vg= Va

Y nos queda el famoso CdxA. Que es un producto, la multiplicación de dos factores, en principio independientes, pero con bastante probabilidad, si cambias uno, varía el otro.

  • El Área frontal (A), y
  • el coeficiente de penetración del aire (Cd).

Para simplificar  y ser prácticos: Se trata de disminuir los dos factores:

  1. enfrentando el menor área posible al aire, pero también y no menos importante,
  2. enfrentar al aire la forma que presente mejor coeficiente de penetración, sin discontinuidades que creen turbulencias. 

El ejemplo más claro que se me ha ocurrido en el deporte, es el esquí  de velocidad. Pura velocidad, pura aerodinámica. 

 

Nos parece familiar, ¿verdad? Por lo tanto, la mejor posición aerodinámica, que es el factor más determinante, será la que busque hacerse

  • pequeño (bajo y estrecho) y
  • sin discontinuidades en la superficie por la que pasa el aire. 

POSICIÓN

¿Cómo suele conseguirse en la bicicleta? Bajando el manillar y juntando los brazos, es decir, lo que se hace normalmente con una cabra.

Primer número que voy a presentar: MI diferencia (en mayúsculas MI porque no quiere decir que sean extrapolables a todos los triatletas del mundo) de ir en bici de carretera (Orbea Orca Aero) en la posición más aerodinámica que puedo mantener durante unos 5 minutos dando vueltas al velodrómo (manos en la parte superior de las manetas), con ruedas de 60 mm, casco de carretera, culote y maillot corto contra mi posición en mi cabre (Blue Triad SL) con el mismo equipamiento y mi mejor posición:

CdA Orbea Aero: 0.296

CdA Blue:            0.262

Es decir, unos 20w a 36 km/h. Y esto ¿¿cuánto supone?? Pues tengo un par de reglas que para pasar la diferencia a vatios y a velocidad, que son las siguientes: 

  1. Para sacar cuánto se ahorra en tiempo por km y con cada watio ahorrado:

multiplicar los watios por 0,16

      2. Si se parte del valor de CdA: por cada  0,001 de ahorro de CdA, 0,1 s/km. 

De esta forma, en mi caso, por el cambio de posición de ir en bici de carretera a ir en cabra:  20×0.17=3.4 seg/km.

O partiendo del CdA: con 0,034 de ahorro, 3.4 s/km

O sea, en 90 km: 90x 3.4 = 306 segundos; 5 minutos y 6 segundos.

Y para traducirlo en velocidad ahorrada: 

Cada 15w ahorrados, suponen 1 km/h de velocidad. Con lo que por ir en la cabra bien acoplado gano 1,3 km/h con la misma potencia.

Como digo, esto depende mucho de cada uno: por ejemplo, en mi caso, en la bici de carretera, ir con las manos en la parte superior de las manetas, me supone 0,005 de diferencia en CdA, unos 3 w, respecto a ir con las manos en la parte baja del manillar.

Según las reglas de arriba: 0,5 s/km y 3/15= 0,2 km/h. 

Por otro lado, en la cabra, he hecho algunas modificaciones para este año:

Bajar el manillar 1 cm supuso una mejora de 8w, mientras que juntar los codos 3 cm supuso otros 8w.

Es decir, con un buen ajuste de la posición: 16w, 1 km/h. 

Posibles contrapartidas de este ajuste: bajando el manillar se mete más presión en el psoas, uno de mis puntos débiles, pero bien sea porque todavía me queda margen (algo he jugado también con la posición del sillín) o porque lo tengo algo fortalecido, de momento no he tenido ningún problema. También puede producir problemas cervicales, pero tampoco es mi caso. Por otro lado, juntando los apoyabrazos se pierde algo de control y manejabilidad sobre la bici, pero creo que es algo a lo que me he ido acostumbrando. Además, me da la impresión de que con esta posición es más fácil relajar las escápulas y esconder la cabeza (siempre siendo capaz de mirar hacia adelante) con esta posición.

Una vez resuelto lo más importante, a partir de aquí, empezaríamos con los accesorios para intentar mejorar el coeficiente de penetración, que básicamente se trata de reducir turbulencias ofreciendo al aire unas transiciones más suaves, por ejemplo entre la cabeza/casco y la espalda. Esto nos lleva al primer “accesorio” aero.

CASCO AERO 

Como he repetido hasta la saciedad, este punto es muy personal porque es muy dependiente de cómo encaje en la chepa de cada uno y los datos nos son extrapolables al resto de individuos. Como siempre, los datos que pongo aquí son los míos. 

Specialized Evade vs Kask Mojito 

Giro advantage vs Bell javellin vs Kask mojito/ 

Análisis Met Drone

Por otro lado, en su día publiqué unos datos del MIT:

Datos independientes de cascos aerodinámicos 

Por todo lo explicado anteriormente, normalmente salen mejores datos con con visor mejor. Creo que Jaime Menéndez de Luarca publicó algunos datos medidos con Notio pero no los encuentro.  

Como he dicho, un casco aero tiene que encajar en la chepa y no crear turbulencias con las discontinuidades de las superficies, pero hay algunos modelos con los que es prácticamente que esto ocurra.  

En mi opinión, sólo tiene el inconveniente del calor y la ventilación y el problema de la visibilidad con lluvia en casos con visor. Mi límite superior de temperatura está en 27-28 grados. Pero por  otro lado, en casos como Pamplona 2018, con temperatura por debajo de 12 grados, hasta abriga. Sólo puedo entender que gente que está luchando por la victoria y lleva cuadros de más de 2000€ no lo lleve en un circuito de ese perfil por miedo a que se moje el visor, que se pueda empañar y no se vea.

Tenía la duda de si un casco tan aparatoso como el MET Drone podría penalizar en caso de no ir acoplado, pero según mis últimas pruebas, la diferencia es prácticamente nula, con una ligera ventaja para el MET frente a mi Mojito. 

 

RUEDA DELANTERA

Otro elemento que se considera como muy ventajoso en términos aerodinámicos, son las ruedas. Por su distinta influencia dada su posición frente al viento, distingo entre rueda delantera y trasera. He hecho varios análisis de ruedas delanteras:

Análisis aerodinámico de ruedas delanteras

Análisis aerodinámico de ruedas delanteras (2) 

¿Qué inconvenientes pueden tener? El más comentado siempre es el peso: pero en subidas, es despreciable en la mayoría de los casos (Bicicleta aero vs bicicleta escaladora),  y sólo en aceleraciones creo que puede ser relevante. 

Para mí es mucho más relevante la inestabilidad con viento lateral. Mi límite para su uso en llano está en 30 km/h y rachas de 50.  

Por otro lado, también pueden ser contraproducentes en bajadas. Este sí me parece que es un problema que ya he experimentado varias veces: cuesta más meter la bici por donde quieres (especialmente si eres mal bajador) y las ráfagas de aire son más peligrosas e inesperadas que en llano. 

Capítulo aparte merecen las ruedas de palos.  En mi opinión, son las más rápidas en condiciones de viento 0, pero la diferencia respecto a las de 90, si la hay es muy pequeña y, en cambio, son mucho más inestables con viento cruzado. Por lo tanto, para mí es una opción demasiado arriesgada. De nuevo, opinión.  Para a mí ya me arruinaron una carrera y no pienso volver a pasar por la misma situación. 

Como resumen, y aunque no todos los perfiles son iguales (la sección tiene su relevancia): 

Ganancia por llevar un juego de ruedas con perfil medio (55-60): CdA: 0,016; 10w: 1,6 s/km; 0,64 km/h

TAPAS/LENTICULAR

El concepto es más o menos el de la delantera. El único inconveniente es el peso (unos 200 gramos en las nuevas Laminar Cover), que sigue siendo irrelavante en la mayoría de situaciones. Sin embargo, en este caso, y a pesar de Perico,  

  • Cuanto más viento mejor.
  • Si es lateral, estabiliza (además de reducir el Cd hasta 20-25 grados de ángulo aparente (ver link))
  • Si el viento es frontal, aumenta la velocidad aparente, por lo que la ganancia es mayor.

Para mí es un punto que no admite discusión. Lenticular, siempre (salvo cronoescalada). El que crea que lo digo porque vendo estas tapas, allá él. No voy a competir con algo que sé que me perjudica y menos cuando la empresa que las fabrica no es mía.  El ejemplo más claro lo viví en el Duatlón de Arbizu de 2014., donde tuvimos el viento más bestia con el que he competido nunca y no tuve ningún problema.

 

CHAQUETA

Este fue uno de los puntos que más me sorprendió en el velódromo. En días de inverno y niebla, he hecho bastantes pruebas en el velódromo y veía que los datos eran muy diferentes a los de verano. Pero viendo fotos, principalmente frontales, se puede entender.  Por un lado, se aumenta el área frontal (el bulto), y por otro, se aumenta el coeficiente de penetración, en primer lugar por las arrugas que crean turbulencias, y en algunos casos, en los que quedan más holgados, funciona igual que un paracaídas.

El efecto también depende de si se va en bici de carretera, donde se está más erguido, exponiendo más superficie de chaqueta al aire (el paracaídas es mayor) o acoplado en una cabra.

En mi caso, en la cabra, he medido una diferencia de CdA de 0,010 (6w, 1seg/km), con una chaqueta que va bastante ceñida. Yéndonos al otro extremo, en la bicicleta de carretera, la diferencia de llevar windstopper a una chaqueta bien apretada es de 0,014 de CdA, que suponen unos 9w y más de 2 minutos en 90km. 

Ahora bien: llegas a Pamplona, 10 grados, viento de 30 km/h de viento norte (frontal) y posibilidad de lluvia… Si no es tu prueba objetivo, eres tirando a friolero… igual hay que sacrificar esos 1’30” minutos, por cuidar tu salud… De nuevo, opción personal, y todas respetables. 

A toro pasado, creo que acertaron los que llevaron sólo manguitos, pero si hubiera llovido, el tema habría muy diferente, 

 

MONOS AERO

Una de las últimas modas en el triatlón. No he hecho pruebas entre monos aero y de tirantes. De hecho todavía no he probado ninguno.  Siempre me ha gustado tener libertad en los hombros, especialmente para correr y mientras que no le veo ventajas claras, sí unos cuantos inconvenientes. Pero como no tengo datos, no puedo hablar más que de sensaciones. En este caso, mi sensación es que en el momento en el que aparezcan arrugas o bolsas en las mangas, el mono aero funcionará peor que un mono de tirantes. 

 

RESUMEN

Para terminar, la tabla resumen, que como he repetido muchas veces, hay que interpretar con cuidado. 

 

Si alguien quiere profundizar en alguno de estos puntos, buceando en el blog creo que se puede encontrar información de casi todas las pruebas. Quedan más cosas por publicar, pero de momento prefiero dejar esta entrada como resumen, y ya iré publicando más cosas que crea interesantes.

Análisis casco MET Drone

Sigo subiendo al blog datos de pruebas que he ido haciendo durante esta temporada. Ahora le toca al casco aero MET Drone que he llevado este año.

Hasta este año mi único casco aero había sido un Giro Advantage que compré hace unos cuantos años de segunda mano. No sabría decir cuándo, pero al menos en 2010 ya lo llevaba por la carretera del mítico Triatlón de Elche.

Triatlón de Elche 2010. Razesa, tapas de plástico…

Luego lo pinté de negro y le puse un visor de LG. Era el casco que mejor me encajaba y que mejores datos me había dado en el velódromo como ya publiqué en varias entradas:

Comparación cascos: Giro Advantage – Bell Javellin – Kask Mojito

Prueba aerodinámica de cascos Giro: Advantage vs Atmos vs Selector

Pero en Eurobike 2015, donde creo que me probé todos los cascos aero que vi, le eché el ojo al Drone.

Poco más tarde me di cuenta de que era el casco que llevaba Frodeno cuando ganó en Kona en 2015 aunque con pegatinas de Canyon,

y el que le dio el famoso problema con el visor en la transición de Lanzarote en 2016.

No fui capaz de conseguir que me lo dejaran probar en velódromo, pero después de que Rubén me pasara un artículo de una revistar con una comparación de drag respecto al Selector, al final hubo que comprarlo. Estos datos aerodinámicos de cascos, como siempre digo, no son extrapolables a cualquier otra persona y son muy dependientes de cómo le encaje a cada uno el casco en la chepa.

En el caso del Drone, además, al ser muy ancho (de hecho se llama wide body) y presentar mucha área frontal, creo que es muy importante que quede lo más bajo posible. El fundamento del diseño de este casco, es reducir la superficie frontal “plana” que se enfrenta al aire. Es decir, esconder todo lo que se pueda el tronco, que es una pared plana para el aire, detrás de una superficie aerodinámica.

Por lo tanto, si el casco queda completamente por encima de los hombros, probablemente no funcione bien, ya que al final estamos opiniendo al aire mayor área que por ejemplo con el Advantage. Pero como este año había hecho una apuesta por la aerodinámica, bajando 1 cm el manillar a la vez que levantaba las manos, creía que podía conseguirlo (link anterior, ruedas?)

Así que nada más recibirlo, me fui al velódromo a probarlo. La sensación era de algo más de comodidad que el Advantage, me ajustaba algo mejor (la ruedita trasera para apretar es bastante accesible) y tener la pantalla algo más lejos de la cara ayudaba. Pero sigo siendo un casco aerodinámico y la ventilación es justita.

Pero vamos a lo importante, los datos.

La primera prueba fue con la cabra y ruedas Hed Jet Black de 60. Como se ve, la forma en planta es prácticamente idéntica.

Y los resultados fueron los siguientes, siguiendo mi protocolo habitual:

En casos tan ajustados, donde la diferencia es tan pequeña, más que el error del sistema de medición, y con variables que no tengo completamente controladas (principalmente el viento) creo que hay que considerar que el resultado es de empate. Sin embargo, tengo el ejercicio hecho de cuánto supondría en seg/ 40 km si diéramos esa diferencia por válida.

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,336

0,005

Potencia (w)

233,0

3,5

seg/40 km

1515

23

Casi siempre repito las pruebas, por lo menos dos veces, pero esta vez, ante lo apretado del resultado, estaba claro que había que repetir. Era ya finales de junio y para entonces ya tenía la bici en configuración de carrera. Cabra con Rueda Hed Jet Black de 90 delante y 60 detrás con Laminar Cover. Ambas ruedas con cámaras de látex.

El promedio resultó todavía más apretado que en mayo.

Que se traduce en

Diferencia vs Advantage

Advantage

Dif

Cda

0,304

0,003

Potencia (w)

211,3

1,8

seg/40 km

1373

12

Conclusiones: la diferencia es prácticamente nula. El Giro Advantage sigue confirmándose como un muy buen casco (al menos para mi postura) y sigue siendo de los mejores de cola larga a pesar del paso de los años.

El MET Drone, de momento es el mejor casco que he probado y por eso es con el que he competido (a pesar de que tengo que tener más cuidado con el visor cuando esté dentro de una bolsa en una transición o pensar algún otro sistema de sujección) y de momento seguiré con él, al menos hasta que encuentre algo mejor.

Lekeitio 2016

Después del desastre del desastre de carrera que me salió en Ondarroa, volvía a Lekeitio cuatro años después de mi última participación en este clásico, con la idea de resarcirme, hacer una natación acorde a lo que estaba haciendo en la piscina (con un 20×100 c1’35 <=1’20 en el gimnasio Fisico de Majadahonda el martes en mi primera semana de destierro en el infierno de Getafe) , ver lo que era capaz de hacer con mi propia bici y correr. Pero en una carrera en distancia sprint, lo puedes perder todo en la salida, y eso es exactamente lo que pasó. Esta vez me propuse coger pies desde el principio y me coloqué detrás de Ciro y cerca de Asier Astigarraga, al lado de derecho haciendo caso a Guz, alejado de todo el follón que se colocó a la izquierda.

Se dio la salida, Ciro se tropezó sin caerse del todo, pero no consigo esquivarle del todo, y para cuando llego al agua estoy en cuarta o quinta fila. No consigo progresar por ningún sitio, y para cuando llego a la boya veo que tengo otra vez unos 50 tíos por delante. Ni siquiera a la vuelta soy capaz de forzar más y veo cómo me adelanta por mi derecha el veterano Altuna. Este sí que sabe competir en el agua… Total, puesto 66º. Como referencia que usaré en los próximos análisis de este año: a 2’10” de Ciro, mientras que en Ondarroa salí a 3’30”, en la mitad de distancia.  Adiós carrera.

Para terminar de liarla, en la transición me equivoco de pasillo, pierdo unos segundos más y salgo. A estas alturas del verano ya no recuerdo demasiado de la carrera. Sólo que hice la primera subida mano a mano con Jose Ramón Salvatierra tirando del grupo, fuerte, pero relativamente cómodo (9 minutos a 334w/168 ppm) , bajo bien, por primera vez en todos los años que he participado no me quedo en el giro de 180º y hago bastante bien la segunda subida (4’27” a 374 y 171 intentando soltar lastre), para quedarme a cola del grupo en la vuelta a Lekeitio para intentar guardar piernas para la carrera a pie.

Lekeitio2016watios

Como comparación con 2012, las primeras subidas entonces fueron a 316 y 353 w medidos con un powertap g3 (que equivaldrían a 338w y 377con los P1). Al final, 274 wm, 309 np y 164 ppm. (casi los mismos números que en Ondarroa, donde era distancia olímpica).

Esto hizo que pudiera bajarme a correr bastante más fresco que en Ondarroa. La carrera a pie de este triatlón no tiene mucha historia: “subir” a muerte al faro, sabiendo que la vuelta es más fácil pero hay que guardar un poco.

Pude correr a 3:26 de media, hacer el parcial 9º, terminando bastante fuerte para remontar algunos puestos para al final hacer el puesto 20 y salvar algo los muebles….

 

Otra decepción, una más en distancia sprint. Así que decidí, si tenía alguna duda, que no correría más hasta el triatlón de Vitoria, al que le iba a dedicar dos semanas de preparación muy específica y una descanso-puesta a punto.

Análisis de mis datos de potencia ( y aerodinámica) de las últimas semanas.

Con este título,y viendo la tendencia de éxito de las últimas entradas en función de la temática tratada, esta no creo que llegue a las 200 visitas, y más siendo viernes… Bueno, puede que lo haga, pero probablemente muchos escapen antes de llegar al final. No os lo tendré en cuenta ;). Pero es un análisis que yo tengo que hacer para mí mismo y como cada vez que pienso que algo puede ser interesante, no me importa compartirlo.

Como muchos sabéis, este año he pasado a usar pedales con sensor de potencia P1 de Powertap. Si me habéis leído lo poco que he escrito este año, ya deberíais saber que la diferencia que me da de medición respecto al G3 (en la cabra) era de un 7%, aproximadamente. Todas las mediciones que hice al respecto, con un juego de pedales que me dejaron en Tamalpais, las publiqué en este post: ANÁLISIS DE LOS PEDALES P1 DE POWERTAP Y COMPARACIÓN CON BUJE G3

Cuando compré mis pedales P1, y como todavía no había vendido el buje G3, estuve unas semanas haciendo las misma comparaciones (no todas) para llegar al mismo resultado. Hasta aquí todo bien. Como decía en aquel post, al tener el sensor de potencia más cerca del punto de aplicación de la fuerza, se suponía que tenía que multiplicar todos mis datos de potencia de mi base de datos de carreras, entrenamientos, etc, por 1,07. Y así tendría que ser si no me diera por cambiar cosas todos los años.

Este año, y siguiendo la evolución que he seguido en años anteriores tras pasar por Calibix, y  ver también gente de la que aprendo muchísimo como Jaime Menéndez de Luarca, cambié las barras J-bend de HED por unas con más ángulo (45 grados en lugar de 30): en este caso unas 3T que conseguí en ebay de segunda mano, consiguiendo ganar casi 5 cm.

2015-10-18 13.00.05

Con estas barras hice las pruebas aerodinámicas de ruedas delanteras en otoño. Tras un montón de vueltas el primer día al velódromo, notaba que con las manos más altas (y cómo ya me decía José Luis González, de Calibix) el cuerpo me pedía ir más bajo…Primero hice una tanda de vueltas intentando agachar más la cabeza, pero claro, iba bastante forzado, así que como tenía tiempo (y las 4 llaves Allen que son necesarias para modificar la altura del manillar de la BLUE) le quité nada menos que 1 cm de altura al manillar. En principio me parecía un poco barbaridad, pero ya puestos, quería ver si se notaba o no en la aerodinámica.

Pongo algunas fotos para ver de lo que estamos hablando, aunque no es que sean las mejores, creo que se aprecia la diferencia.

Vitoria 2015

Manillar 1 cm más bajo con cabeza alta – vs cabeza baja

Manillar 1 cm más bajo con cabeza alta – vs cabeza baja

El resultado fue el siguiente:

  1. CdA Promedio de las 12 tandas con el manillar en su posición original: 0,322.
  2. CdA Tanda de 10 vueltas con la cabeza abajo y manillar en su posición original: 0,300
  3. CdA Promedio de 2 tandas de 10 vueltas con el manillar 1 cm más bajo: 0,302.

Esto traducido a watios: 20 watios de diferencia para ir a 39 km/h. 290/270= 1,075… Otra vez un 7%.. Casualidad… Pero en cualquier caso una pasada. Así que como todavía era pronto para empezar a competir y ya veía que no iba a meter más kilómetros que otros años, decidí que la apuesta de la temporada este año sería la aerodinámica. Así que he mantenido esa posición desde entonces (con una pequeña salvedad que explicaré otro día).

Pero bueno, esto no es tan fácil como bajar el manillar e ir más rápido. Además del necesario tiempo de adaptación, lo que es casi imposible es querer buscar los mismos watios en una posición que en otra. Y tampoco es necesario. No hay que olvidar que no se trata de llegar a la T2 haciendo el mayor número de watios posibles, sino de hacerlo lo más rápido que se pueda con el menor desgaste posible. De momento, en las pruebas que hice el día del cambio, el pulso me salía 5 ppm más alto para ir a la misma velocidad con 20 w menos.

Posteriormente, lo he ido mejorando pero lo que no he conseguido es ir a los mismos watios que el año pasado (multiplicados por el famoso 1,07). Pero creo que no importa y aquí es donde quería llegar.

Si me fijo en las series de 4×10 que tanto me gustan: en 2016 he conseguido llegar (junio) a 293w y 158 ppm, (293/165 en abril), mientras que en 2015 tenía 292 con 158ppm. (datos de buje). Es decir, que si tengo en cuenta que el P1 mide un 7% más de potencia, pero ahora llevo una posición en la que he conseguido ahorrar un 7% de watios, al final me quedo como estaba, en lo que al numerito de la potencia y su relación con el pulso se refiere.

Por otro lado, en los entrenamientos largos, sí que me están saliendo watios más altos para el mismo pulso. Supongo que al no ir todo el tiempo acoplado, tendrá que notarse que sí que mide más el P1 que el buje, mientras que no me “cuesta” tanto en pulso meter esos watios.

Entonces, la pregunta que surge es: ¿Merece la pena o no merece la pena sacrificar watios, para ir más aerodinámico si vas más “forzado”?

Bueno pues como a mí me gusta justificar las cosas con datos, y de paso convencerme a mí mismo, ahí van dos muestras, que podrán ser más o menos científicas y/o rebatibles:

Datos de test de 1 hora (o casi):

Año

Sensor

Pavg (W)

P Norm (w)

Pulso

Velocidad (km/h)

Link blog

Strava

2014

G3

275

285

170

37,9

test 1h FTP 2014

test 2014

2015

G3

290

296

164

39,8

test 1h FTP 2015

test 2015

2016

P1

273

282

159

39,2

pseudo test 2016

Comparar estos datos no es fácil, porque hay varias cosas que no son iguales: en 2016 la vuelta en sentido contrario, con bastante viento al inicio, y sobre todo la intensidad no era la misma, como bien ese ve en el pulso (Y NO LLEVABA CASCO AERO (EDITADO)) Pero creo que está claro, que con menos pulso voy casi igual de rápido, con menos watios.

Por otro lado, volvemos a los datos del velódromo y comparamos peras con peras (hasta donde se puede, porque las HED ahora son Black Edition y las condiciones de viento no son las mismas, ni tampoco mi estado de forma):

Material: Blue con Hed9 delante, Laminar cover detrás, Casco Giro Advantage con visor,  sensor de potencia P1 y cubiertas Vittoria Open Corsa de 23

Posición 2015: CdA: 0,315, pulso medio 157,8 ppm para ir a 38,9 km/h.

Posición 2016: CdA: 0,304, pulso medio 153,8 ppm para ir a 39,6 km/h.

Así que, a pesar de que las comparaciones pueden tener sus defectos de método,  creo que las conclusiones apuntan en la misma dirección y no vamos por mal camino.

Ya veremos lo que sale en Vitoria dentro de 9 días. El objetivo vuelve a ser el número mágico de 250w, pero iré controlando el pulso, como todos los años., porque después de toda esta chapa (y que queda alguna simulación pulso de carrera que me ayude un poco), sigo sin tenerlo claro del todo J.

Ondarroa 2016

Ondarroa era una de las posibilidades dentro de mi calendario para este año, aunque compartía finde con el TBG de Zuera que tanto me gustó el año pasado y tan bien me salió. Pero este año estoy bastante perezoso para salir de casa a competir y opté por la comodidad y la cercanía.

Tras el horrible mes de mayo que he pasado, tampoco tenía muy claro que fuera a llegar en condiciones y esperé a última hora para apuntarme. Última hora que llegó antes de lo que quería porque se estaban agotando las plazas al finalizar mi primera semana de entrenamiento tras el parón de mayo. Cuando finalmente me inscribí, llevaba una semana de  entrenamientos, con el pulso por las nubes y sin ningún fuelle. Pero tenía confianza en poder entrenar bien las dos semanas que me quedaban. Más o menos lo cumplí, y terminé con algunos entrenamientos buenos y una semana en la que casi llego a 10 horas de entrenamiento, algo que es un hito esta temporada. Pongo algunos de ellos:

No era para tirar cohetes porque eran todo intervalos muy cortos, pero me infundían algo de optimismo.

Pero no todo es entrenar y siempre pueden pasar cosas, que normalmente son menos controlables. Después de una semana donde todo se fue torciendo cada vez más en aspectos que no son objeto de este blog, la puntilla ya fue romper la maneta del cambio delantero en el garaje 10 minutos antes de meter la bici al coche. Pude comprobar que encontrar una maneta de recambio Campagnolo de 10v es imposible un sábado por la mañana en Vitoria, así que recurrí a mi pedazo de equipo, donde me ofrecieron más de 7 bicis más o menos de mi talla. En principio, me fui con la de BH Prisma de Olatz, pero finalmente, me decanté por la Giant TCR de Jose que me  ofreció en el mismo parking de Ondarroa. Me encontraba algo más a gusto que con la de Olatz, así que allí mismo le puse los pedales P1 y le subí algo el sillín.

En resumen, unos prolegómenos de carrera que no hacían presagiar nada bueno pero por lo menos ya tenía una bici en boxes y estaba “preparado” para correr. Algo que dos horas antes me parecía casi imposible.

Me tomé el gel de café de 226ers y  fui a calentar para intentar relajarme. No me encontré mal, pero me salí enseguida para intentar colocarme bien en la salida. Por suerte, parece que la tontería de salir toda la manada de debajo del arco hinchable publicitario este año ya no se aplica y se hizo una salida bien ancha en la que casi todo el mundo se fue a la izquierda y yo me quedé en el centro, detrás de Borja Gutiérrez y Urko Herrán del Arabatri y rodeado de Bravo y Bizkarra, con intención de poder seguir los pies de alguno de ellos.

Se da la salida, Urko sale como un misil hacia el agua, entro relativamente bien para lo que suelo ser yo, y empiezo a nadar intentando seguirles. No recibo golpes, pero de repente me veo que estoy sólo y no tengo pies por ningún lado. Me gustaría que alguien pusiera algún dron en las salidas (que ahora está bien barato, Osoro sabe de esto!!) para ver qué puñetas es lo que hago que siempre me pasa lo mismo. Lo he estado intentando ver en el Flyby de Strava, pero no es lo mismo.. Total, que veo que los de la izquierda empiezan a progresar y voy a hacia ellos pero sin la decisión necesaria, y para cuando cojo los pies de uno veo que todo el grupo se ha ido hacia el centro y ahora soy yo el que está más a la izquierda… Así que otro cambio de rumbo para intentar coger grupo.

Llegamos a la boya, algunas caricias sin importancia y ya parece que vamos un poco más en hilera, pero para cuando me doy cuenta otra vez, veo que tengo un grupo muy muy grande por delante y me he vuelto a quedar cortado en tierra de nadie. No me noto mal, de brazos voy bien (brutal el Predator en este aspecto), y en el último largo, cuando ya se ve el puente, intento apretar un poco para intentar recortar la diferencia y poder enganchar en la transición. Me da rabia porque veo que tenía algo más de ritmo y soy capaz de recortar, pero lo tenía que haber hecho antes.

Viendo la clasificación, me quedé a 20 segundos de ese grupo enorme en el que estaban Oregi, Bizkarra, Etor, Tejería… Rabia. Sólo 1 seg/100, que si hubiera tenido pies, no serían nada. Por otro lado, viendo los ritmos, o teníamos la marea en contra a la salida, o cuando me quedé sólo y a mi aire, empecé a ir a más, a 1:25 con 160 ppm, que creo que es un ritmo sostenible. Pero salí del agua el 58…

En boxes veo a Guz, que también estaba en ese grupo, (y al que le estoy sacando 3-4seg/100) en piscina. En fin, es lo que hay. Cojo la bici de Jose, salto de la rana sin problemas y a apretar para intentar coger ese grupo.

Pero en cuanto salimos a la variante me doy cuenta de que se me ha quedado la bici baja. No hay manera de meter fuerza sin que me revienten los cuádriceps. Para terminar de liarla, es la primera vez en mi vida que llevo manetas Shimano y cada vez que tengo que cambiar es un prueba-error, subir-bajar… Y así  empieza uno de los sectores de bici menos inteligentes que he hecho en mi vida. Realmente, era consciente de ello. Ya sabía que estaba fuera de carrera y no ganaba nada esperando a rueda o guardando fuerzas, así que me propuse ver hasta dónde era capaz de llegar en esas condiciones y si conseguíamos coger a gente, mejor.

Formamos un grupito con Sotil y Goñi entre otros, con el que creo que podemos recuperar algo y paso a tirar todo lo que puedo (12 minutos a 300w con algunos relevos incluidos) hasta un poco antes del cruce de Milloi. Demasiado, porque llegamos al inicio de la subida de Milloi conmigo haciendo la goma tras quedarme al esquivar a uno que se había caído y estaba en el arcén y no soy capaz de enganchar. Pongo mi ritmo para subir (335w, pero no iba mirando el Garmin que lelvaba en la muñeca, y el Joule tampoco lo pude poner porque la potencia de Jose era cuadrada y llevaba el soporte de los acoples por lo que no quedaba sitio en el manillar) cogiendo a algunos que van descolgándose del grupo, Guz entre ellos, a quien una vez  el Milloirolo se le atragantó 😉

Al coronar me pasa uno de los que llevaba a rueda con el clásico ataque camuflado en un “venga, va!”… Metiendo el plato y no sé si dándose cuenta o no que le he hecho toda la subida y no tengo para más cambios de ritmo. Me quedo con la matrícula para otras carreras.

Total, que pasadas las primeras curvas de la bajada con bastante miedo porque no le cojo el punto a los frenos de Jose y en una de ellas ya me fui al suelo en 2012, llega la zona de llaneo hacia Lekeitio, donde entre dos o tres, y otros 10 minutos a 300w (con sólo dos descanso de bajada) cogemos al grupo que se me había ido (menos Sotil y algún otro que ya no estaba) justo antes de la subida de la variante. Como veo que siguen sin entenderse, paso también a tirar. Otros 3 minutos y medio a 350w. Es aquí cuando se me ocurre mirar al reloj y veo que llevo 300w medios en 33 minutos de parcial… Y que aparte de estar haciendo el gilipollas, a este paso igual ni llego a correr.

Así que coronamos y me dejo caer para bajar la por una carretera ratonera hacia Lekeitio. Entonces veo que ha llegado Lucena, que por lo que veo está en dura lucha conmigo por el premio a los peores bajadores de Euskadi.

Pasamos el adoquinado de Lekeitio de también buen recuerdo para mí, y empezamos la subida hacia las 133 curvas hacia Ondarroa. Mala carretera para ir sin confianza en las curvas y con los cuádriceps ya petados. Otros 15 minutos a 300w y así ya llego a los 53 minutos de parcial a 290/314 con 168 ppm de media. El último tramo ya no sé si porque es un poco de bajada o porque ya me he rendido, lo hago con 5 minutos a 220 aunque con algunas arrancadas (alguna de 600w) a las salidas de las curvas tras Edu del TTT para intentar no perder contacto del todo con el grupo.

Por fin llegamos a Ondarroa. Me acuerdo de las indicaciones de Olatz y no me quito las zapatillas hasta el final, o casi, de forma que entro en la última curva de 180º con una zapatilla sí y la otra no.

Al final, 280/308/167 ppm, que si los divido por el 7% de los P1, me salen casi exactamente los 259/288 que me salieron en Aritzaleku el año pasado y valieron para “casi” aguantar a Gorka Bizkarra. O sea, que creo que piernas tenía y en otras condiciones y con más cabeza, tendrían que haber servido para hacer algo más que el parcial 59.

Dejo la bici de cara y otra vez “discusión” con juez, esta vez con Marta. Creo que este tema ya lo voy a dar por imposible, con esto sí que me rindo y le doy la vuelta. Pero el reglamento dice esto:

Me pongo los calcetines, una de las lengüetas de las T7 mal (que al final casi hizo que se me durmiera el pie otra vez), y salgo muy fuerte. Demasiado. Pero llevo tanta rabia encima que me olvido de eso que suelo decir que los primeros metros son para soltar las piernas e intento coger al grupo cuanto antes. Lo hago antes de llegar al club de remo, y sigo tirando.

 Primer kilómetro a 3:26 y a partir de ahí, tirar, tirar y aguantar. Mantengo por debajo de 3:40 hasta la última vuelta, donde el último vaso que me he tirado por encima hace que la tripa se me quede fría y empiezo a notar algo de flato, así que levanto un poco el ritmo y estabilizo a 3:50, que me parece lento para un olímpico pero todavía sigo pasando a gente.

Al final, 3:40/km para hacer el parcial 15. Así que creo que la bici hizo bastante daño en general a todo el mundo.

En la última recta ya saludo a mucha de la gente que me ha estado animando y tengo mi recuerdo para Adrián. Puesto 29º, que me deja sabor bastante malo. Sí, me ha pasado casi todo lo que me podía pasar, pero al final, lo que queda es la clasificación. Puedo sacar cosas positivas, de casi todo y con eso me quedo. La siguiente, probablemente en Lekeitio, lo volveremos a intentar.