Otra de aerodinámica: Cuantificación de mejoras.

Una entrada muy rápida, con datos interesantes y poco texto, que ando justito de tiempo y los datos se explican solos.

Voy a exponer datos obtenidos en dos entrenamientos de un fin de semana de hace dos meses, mano a mano, con uno de mis compañeros habituales de entrenamiento que prefiere quedar en el anonimato.

El viernes hicimos 3 horas constantes, en la Llanada, con todo el tiempo que pudimos acoplados y en paralelo. Por lo menos, los dos íbamos acoplados en los mismos intervalos de tiempo.

El dato interesante es que en esas tres horas mi compañero promedió 229 watios (242np) mientras que yo promedié 227w (241np).  Menos de un 1% de diferencia. También hizo 11 ppm menos, pero ése es otro tema.

El domingo hicimos tres series de aproximadamente 15 minutos. Menos la última en la que él salió de más atrás y terminamos juntos por lo que él hizo más esfuerzo, también en paralelo.

Serie1

SERIE1

Serie2 SERIE2

Serie3

SERIE3

 

 

Mi compañero hizo 293,290,293, mientras que yo hice 287,279, 293, de nuevo con 10-11 ppm más.

A algunos les parecerá despreciable, que 6 u 11 watios sobre 290 no parece mucho, alrededor de un 2.5%.  Es una diferencia que está ahí y uno que lleva ya unos cuantos años entrenando por potencia, sabe lo que cuesta mejorar ese porcentaje. ¿Qué cambió del viernes al domingo?:

-rueda delantera de Hed 60 con cubierta Vittoria Open Pro en lugar de Zonda con cubierta Vittoria Rubino.

-manillar 1 cm más bajo.

Ahí queda el dato, que aunque parezca cogido de forma un poco rudimentaria, es más válido que datos medidos de forma individual, en velódromo abierto o por el método de Chung o con el Aerolab del Golden Cheetah, en los cuales no se tiene en cuenta el viento, por lo que son completamente inválidos.

 

Actualización de estado y crónica de la carrera popular de Murgia.

El domingo corrí la carrera popular de Zuia, en Murgia. Una carrera que hace unos años supuso un pequeño punto de inflexión en mi forma de ver las carreras, ya que fue la primera vez que vi que podía estar “delante” en las carreras a pie a nivel local.

Esta vez la afrontaba como una prueba para mi rodilla, que lleva un mes y una semana teniéndome bastante amargado y que me ha hecho renunciar a dos carreras que estaban en el plan inicial, el olímpico de Senpere y el MD de Lleida.

Desde que paré en la segunda semana de abril, he pasado 4 semanas bastante flojas con unos 180 km en bici en total , sólo con la intensidad de las carreras por equipos de Egüés y Senpere, (38 km en total) y un día de carrera a pie en Castro (11 km). Por suerte, nadando he podido mantener algo el nivel de entrenamiento (que con sesiones de 45 minutos tampoco es demasiado complicado), ya que casi en todas las semanas he podido meter el cuarto día de agua.

La semana pasada ya decidí que tras tres sesiones de fisioterapia en Eskuekin con pinchazos de todo tipo (secos, con corriente galvánica) y por todos lados, estaba en un punto en el que el dolor ya había disminuido mucho, pero el reposo no terminaba de mejorar la situación del todo, así que aprovechando que salíamos el 80% del grupo en una mañana fabulosa en la Llanada, iba a volver a meterle caña a la bici.

 

 

El resultado fue bastante bueno, con series de 20 minutos por encima de 270 watios, y dolor aguantable que no iba a más ni durante el entrenamiento, ni sobre todo, al día siguiente.

Ya más animado, este sábado por la mañana volvimos a meternos caña en mis series favoritas de 10 minutos con 5 de recuperación, con mis mejores watios de siempre (280). Así que a pesar de que el jueves salí a correr por primera vez en semanas y no me noté nada bien, me la jugué un poco, y como teníamos que ir a Bitoriano de todas formas, decidí que corría.

Me apliqué en casa (más de una hora antes), la crema calentadora de Cramer, a la que por fin parece que le he cogido el truco para que caliente cuando lo necesito, y cuando empecé a calentar no me molestaba la rodilla. Tampoco quise arriesgar más de la cuenta y no me alargué demasiado, no fuera a ser que empezara a doler antes de empezar.

Me coloqué pronto en la salida, primera fila y en el centro. Lo tenía muy claro, como cada vez que me pongo un dorsal. A tope desde el principio. Si me dolía ya habría tiempo de aflojar.

Así que se dio la salida y a tope. Con Iban Rodriguez tirando y Kike Sebastián tras él, se distanciaron de otro chico con una camiseta del Laudio (con el que fui también en 2011) y yo. Parece que si no se tuerce nada, otra vez voy a ser cuarto… que está guay y es un buen puesto, pero ya metidos en el barrizal y que estoy un poco hartito de quedarme a las puertas de los podios, en Sarría al verme bien, el del Laudio parece que flojea, Iban no está tirando demasiado y Kike está mirando para atrás, doy un pequeño cambio y les cojo.

Pienso que algo raro pasa… O están cansados, o tomándoselo como un entrenamiento, o yo voy a un ritmo que no es el mío. Pero veo el paso por km, y sí es rápido, pero creo que lo puedo aguantar, lo mismo que el pulso que ya está en 180 ppm.

Al salir de Sarría y coger el camino de tierra en un giro de 90°, Kike se va casi sin querer, (que soltura tiene el tío!), y me quedo con Iban. Miro hacia atrás y parece que el tercer puesto está asegurado si no peto, que nunca me ha pasado en carrera.

Una vez terminada la parte más dura, me animo un poco más todavía y le paso a Iban. Lo mismo tiene un día malo y hay que aprovecharlo. Enseguida veo que tampoco es que se vaya a quedar, pero bueno, por si acaso llegan por detrás, yo sigo tirando (pichón), hasta que en la cuesta del puente que pasa por encima de la autopista después de volver a salir de Sarría, me cambia el ritmo… y a mí se me habían acabado los ritmos hace tiempo.

Así que me limito a mantener entrar de forma digna en la recta de meta y dedicarle mi primer podio en una carrera popular a Patri y Adrián que están tras el arco esperándome.

Al final, 5.65 km a 3.19/km y 177 ppm

 

Creo que no hace falta decir lo contento que estoy. A pesar de que abril era el mes en el que tenía que meter intensidad de verdad, he podido mantener la forma gracias a la natación y los toques de chispa de Egüés y Senpere. Ahora sólo falta recuperar del todo la rodilla (que está mejor, pero no al 100% todavía), porque en 3 semanas empieza lo bueno y no puedo volver a cagarla.