Triatlón olímpico de Tarazona 2019. (Open). 2º.

El plan de la temporada para verano era competir en Getxo en julio y a partir de ahí, ver lo que me apetecía. Después de hacer una buena carrera, por un lado tenía ganas de volver a competir, disfrutar en carrera y no dejar la temporada con sólo 3 triatlones.  Pero, por otro lado, como ya esperaba, vi que mi cuerpo y como espejo, mi garganta, volvieron a resentirse tras el esfuerzo. Como tampoco es que sea muy listo, no descansé bien después de la carrera (creo que necesito dos días de descanso por lo menos) y un viaje a Holanda de trabajo de 2 días (con dos madrugones en cada uno para hacer una hora de bici a las 7 antes de coger el avión y otro para correr 8km el día de la reunión) terminaron de rematarme.

Entonces sí, (tarde, como siempre) me tomé los dos días de descanso que necesitaba y poco a poco fui retomando el ritmo. La sensación, aunque ya bastante conocida, es extraña: me siento cansado, pero cuando aprieto entrenando, los ritmos salen:

Nadando hacía series a de 100 a 1’20 sin matarme demasiado (aunque las de 200 me costaban más) y en bici los watios entraban

pero el día despúes, la garganta estaba peor y tenía mucha sensación de fatiga.

Bueno, pues con este panorama y las fechas que me quedaban libres (10-11 de  agosto), tenía dos opciones: el olímpico sin drafting de Medina de Rioseco o el olímpico de Tarazona (que no sabía que había cambiado de mayo a agosto).

Medina tenía el aliciente de ser mi distancia favorita y completamente llano, pero a más de dos horas de casa y la salida a las 8:50, teniendo que estar allí a las 7.  Tarazona: carrera con dos salidas (clasificatorio para el Cpto de España y Open), a las 18:00 de la tarde del sábado (detalle importante porque la previsión era de 38 grados a una semana de la carrera), también lejos de casa, pero a 40 minutos de Valtierra. Deportivamente, Medina me podía atraer más, pero el plan de fin de semana en Valtierra con carrera el sábado le daba mil vueltas, así que me decidí por Tarazona.

En el momento de la inscripción, en el estado en el que estaba, ni se me pasó por la cabeza apuntarme al Clasificatorio. Primero, porque ni estando bien tengo nivel para intentar clasificarme, y segundo, porque estando así tenía bastantes papeletas de salir entre los 10 últimos del agua y completamente fuera de carrera. En Open había menos de 100 inscritos y no conocía a nadie. Más tarde se apuntaron Ángel Castillejo, mi primo Guzmán y a última hora, Iñaki Martínez Jarauta, que se equivocó y se apuntó al Open en lugar de a Élite.

Así que sin demasiada confianza, pero con ganas de un triatlón olímpico nuevo y con dureza, fuimos a Tarazona.

Con el rollo de tener dos transiciones, sin transporte de la organización y sin demasiada información de dónde dejar el coche, terminé llegando al embalse del Val con el tiempo tan justo que no me dio tiempo a calentar. Bueno, eso y que media hora antes de mi salida y la chorrada de las cámaras de llamadas ya no se podía entrar al agua.

El agua a 28ºC y natación sin neopreno. (A pesar de las temperaturas de los últimos días, por si acaso lo llevé). Bueno, ni bien ni mal. Me da más o menos lo mismo. Lo que sí decidí era que nadaba sin cinta de pulso y sin Garmin en la muñeca.
Me coloco en segunda fila del embudo de la salida, detrás de un par de neoprenos de V2. (Reflexión: ¿¿ en serio que los V2 necesitan un neopreno para nadar con agua a 28 grados??)

Una vez en el agua, me coloca en la primera línea. Ni Dios respeta la línea imaginaria que marca el juez de salida. Me acuerdo de salidas tipo Senpere y yo tampoco lo hago, si no, estaría en 6ª fila. A pesar de estar cuatro gatos, no consigo una salida limpia del todo y no puedo sacar el brazo izquierdo cómodo, así que me abro a la derecha.

El agua está bastante turbia y no se ve nada, pero veo que adelanto a Iñaki Martínez. Total, que como siempre, me quedo sin pies. A los 300-400 metros me entra el mismo dolor de hombros que cuando llevo neopreno y tengo que levantar un poco el ritmo, para buscar uno más cómodo. Poco a poco me voy encontrando mejor, cuando me doy cuenta de que la cabeza de la élite me va a pasar por encima en su segunda vuelta (si hubieran salido 15 minutos antes y no 10, nos habríamos ahorrado esto). Me tocan un par de veces los pies y me aparto para no molestar con intención (ingenuo de mí) de coger algo de rebufo cuando me pasen… Ni les huelo. Comienza la segunda vuelta (sin salir del agua), creo que voy alrededor del puesto 8-10, y no se me marchan demasiado, así que intento seguir así tras un par de infructuosos intentos por recortar la distancia con el grupo que veo delante. En la última boya, Alejandro Altuna también me pasa (los V3 tampoco tendrían que llevar neopreno 😊) y le intento coger pies para hacer el último largo.

Salgo el 8º (no lo sabía en ese momento) en 23’20 según la clasificación. (Recuerdo que no llevaba Garmin) Eso es un 11% más que mi marca de 1500m en piscina de 50m 20’53”. David Huertas, que compitió en la misma piscina que yo (17’31”), hizo 18’20” en el Val. (+5%). Conclusión: La de siempre.  Para los que me siguen diciendo que tenía que haber corrido en élite: si hubiera hecho 21’50”, habría salido el 40 del agua para terminar el 25 en el mejor de los casos… Creo que habiendo otra opción para competir, está bien decidido.

Ya en pie, cuestón tipo Aritzaleku hasta llegar a las bicis. Resoplo y me parece que voy muy lento, pero adelanto algún puesto. Transición sencilla y salto. La goma izquierda falla, pero empiezo a dar pedales con el pie sobre la zapatilla, para ponérmela en marcha sin problemas.

Tramo de bajada (el que hemos subido andando) con un bache bastante serio pero bien señalizado donde adelanto algún puesto más, y empieza la primera subida. No tengo ni idea del puesto, así que, de momento, para arriba. Engancho a Miró y paso a tirar. Los watios entran, por encima de 330-340, por delante no veo a nadie, miro hacia atrás y veo a Iñaki Martínez que se acerca. Sé que aquí está la carrera. Levanto ligeramente (300w) y me pongo a rueda de Miró, no para esperar, si no para que cuando llegue Iñaki tenga fuerza para seguirle.

Tengo que engancharme como sea. Así que me tiro a su rueda mientras que parece que Miró se queda.

2 minutos a 350w de recibimiento, pero sigo enganchado. Llegados al cruce, donde hay un pequeño descanso, creo que se da cuenta de que es mejor intentar ir los dos juntos que dejarme ahí tirado, así que paso de vez en cuando. Su manera de subir (muy de profesor de spinning 😉) me va fatal. Cada vez, que se pone de pie, tengo que apretar un poco, y no es que vaya demasiado sobrado, así que en cuanto puedo (pocas veces) le relevo, por educación y para intentar marcar yo un ritmo más constante. Preguntamos a Sevillano por el puesto en el que vamos, a alguno más en algún cruce, pero nadie es capaz de decírnoslo.

Vemos grupitos a lo lejos, pero cuando nos acercamos vemos que son de chicas… Y así va pasando la subida. No conozco el circuito, pero entre wikiloc y cronoescala.com me he empollado el perfil, y sé que son 10,5 km de subida. Luego, “ya está”. Iñaki me pregunta los watios… Le digo que 315w y que si hay alguien por delante tenemos que estar recortando y le prometo que en el llano le ayudo más. Poco a poco me estoy encontrando mejor, y terminamos la subida. Objetivo cumplido 10,6 km al 4,6% en 28’46 y 314w; 319wn; ¡100rpm!, 1016 m/h

Empieza, la bajada. En el track no se veían curvas peligrosas, salvo dos herraduras muy claras en Lituénigo. Decidí llevar el Garmin 1000 para anticipar algo las curvas con el mapa, pero le dejo pasar a Iñaki y así ya no hace falta. Vamos muy rápido, pero me noto muy seguro con la Orca Aero y nos acercamos a dos triatletas de Open. Pasado Lituénigo, intentamos marcharnos, lo hacemos de uno de ellos, pero Colom (a quien no conocía) no se descuelga. En el tramo de falso llano cogemos a un élite e intentamos pasar a relevos entre los 4 pero Colom, que no ha pasado hasta entonces, da un par de relevos flojetes y ya no pasa más.

Aprovechando que ahí ya podía pensar, se me ocurre preguntarle al élite a ver si le han pasado más Open y me dice que no. O sea, que parece que somos cabeza de la carrera Open. No sé por qué, pienso que Colom no va a ser enemigo en la carrera a pie y que me la voy a jugar con Iñaki. Pero bueno, es un decir… Iñaki en condiciones normales corre mucho más que yo, y con los dos últimos meses que llevo de carrera a pie, me parece que no voy a tener ninguna opción de ganar, salvo reventón, así que sigo entrando bien a los relevos sin racanear para que nadie por detrás se acerque, aunque al ritmo que vamos, me parece bastante improbable (275/300) en la primera hora, de la cual no he tirado no un 15%.

En la subida a San Martín hay un pequeño arreón (1 min a 360w) que solvento sin demasiados problemas, y empieza la bajada a Tarazona, por muy buena carretera y sin curvas. Aprovecho para seguir bebiendo isotónico de 226ers (he optado por llevar nada menos que dos bidones de 800 cc de mango de los cuales al final casi me va a sobrar uno, pero no quería arriesgarme) y empezar a pensar en la carrera a pie.

Como no conozco la entrada, me quedo tercero y voy imitando los movimientos de los de delante. La plaza de toros (T2), llega rápido, pero esta vez, aunque por lo pelos, sí me da tiempo a descalzarme y bajar bien. Al final 262w medios y 291 np. Más o menos, del orden de lo que he venido haciendo este año.

W Wn
Aritzaleku 254 301
Lekeitio* 252 297
Getxo 259 281
Tarazona 262 291

 

Paréntesis para hacer un poco de análisis: Una de las cosas que más me gusta de Training Peaks, es cómo saca los máximos de potencia promedio en distintos intervalos de tiempo, aunque sería mejor si hiciera los vatios normalizados, y no los medios. Pero bueno, 2ª mejor marca del año, sólo al lado de un casi-test que hice de una hora acoplado en abril.


Y lo mismo para 20 minutos, sólo mejor peor unos test  que hice en Zaldiaran en febrero.

 

Por seguir con la comparación con los élite, una de las mejores cosas que permite hacer Strava es compararte con otros participantes en condiciones iguales (salvo ir en grupo o no). Los datos de potencia de los demás no me sirven para nada, pero sí sus tiempos. He cogido como referencia a:

Arnau Montiel, parcial 28 en bici. Nadando en 18’22 (como su hermano), y corriendo en 34’27. Puesto final 9, haciendo el primer tramo de la bici en cabeza.

Aritz Rodriguez, parcial 10 en bici. Nadando en 20’26 (21) y corriendo en 37’06 (peor que yo) Puesto final 22.

Por hacernos una idea de dónde estoy,.,,, Creo que es la primera vez en mi vida que no pierdo bajando 🙂

 

Distancia desnivel Potencia

(Diego)

Tiempo

(Diego)

Tiempo perdido (Aritz Rodríguez) Tiempo perdido (Arnau Montiel)
Los Fayos-Badillo

 

1,73 6% 332 5’41 +0’26 +1‘00
Cruce Agramonte 7,97 4% 310 20’27 +0’54 +0’42
Descenso Agramonte Lituenigo 8,71 -4% 200 9’42 +0’20 -0’16
2ªparte ascenso Tri Tarazona 8,66 2% 288 16’10 +0’58 -0’01
Descenso a Tarazona 8,40 -4% 170 9’40 +0 -0’20
Sector bici Triatlón Tarazona 38’95   263 1:07’52 +3’13 +1’35

 

Pongo de nuevo la tabla como imagen para los que estéis leyendo la crónica en el móvil y mantengo la anterior para no perder los links a los tramos de Strava.

Por terminar de completar el ejercicio, he calculado los vatios que me hubieran hecho falta para hacer sus parciales en cada tramo. Los primeros 5 minutos son una burrada… A 370w en 5 minutos puedo llegar en series, pero 430w los hago en las de 1 minuto…En la subida más larga, más o menos mantengo el tipo, pero en la segunda subida me hubieran hecho falta 310w (o algo más de colaboración en el grupo).

Potencia t Diego t AR tAM
Los Fayos-Badillo 05:37 332 370 430
Cruce Agramonte 20:29 310 330 325
2ªparte ascenso Tri Tarazona 16:09 288 330 288

Volviendo a la carrera, T2. La plaza de toros de Tarazona es la única octogonal del mundo, y la puerta por la que hemos entrado no es la que me esperaba,,,, por lo que me quedo unos segundos paralizado buscando mi barra, hasta que veo mis T7 brillar en medio de un pasillo y voy hacia ellas. Compruebo que no hay más bicis. Vale. Ahora sí. Vamos primeros. Calcetines y a correr. Iñaki sale como un tiro (sin calcetines) y salgo detrás de Colom, pero le adelanto enseguida. Le pregunto a Susana si va Iñaki el primero, me dice que sí, y por si acaso, el speaker, también le nombra como cabeza de la carrera Open. Así que vale, voy segundo y primer V1. Intento ver cómo voy y si puedo lanzarme en modo persecución. La respuesta es rápida: NO. Y más, cuando veo que empieza una cuesta hacia el casco viejo bastante empinada, seguida de otra y de otra y de otra… Me alegro de haber dejado las Zoom Fly en casa y estar con las T7. Subo con pasos pequeños, evitando cualquier calambre. Eso tiene que acabar antes o después… Pero cuando tras la bajada empieza la zona llana (pero muy revirada) noto un primer amago de flato. Decido no beber más agua. Afortunadamente, se ha nublado, así que a partir de ahí, cojo una botella de cada dos puestos, y me la echo por encima pero sin beber. También decido que voy a pasar sin gel para minimizar riesgos. Hay que tirar con lo que hay. La distancia con Iñaki más o menos se mantiene en unos 20-30 segundos. Pero para mi sorpresa, parece que he subestimado a Colom y no está mucho más lejos.

Veo a Iñaki mirar bastante hacia atrás, lo que me anima a por lo menos mantener el ritmo. Pero en la tercera vuelta ya veo que es imposible. Sevillano y Susana me dicen lo mismo: Aguanta! por lo que parece que no hay muchas opciones de que Iñaki falle. Intento hacer un pequeño último cambio al final de la última subida, pero tampoco me queda más, así que empiezo a disfrutar mi segundo puesto. Por fin, voy a subir a un pódium (en  Aritzaleku no daban a Veteranos, en Muro no hubo, y en Getxo sólo al primer V1). Sé perfectamente lo que es esta carrera, carrera Open, B, de segunda, Me da igual. Sé que he hecho una buena carrera, me lo he pasado como un enano y ese va a ser mi premio.

Al final termino en 36’44” largos,( 2ºparcial de Open a 41″ de Iñaki y 27º de la general (9,5 km en Strava según los que llevaban Garmin). Sale a 3’52… . No había más y menos en un circuito así.

Total, 2º en la general de Open, primer v1 en Open (me llevo el Cipotegato :))  y 35º de la General.

Un fin de semana genial en todos los aspectos. Ahora a descansar un poco, ver cómo reacciona mi cuerpo y ver si hago algo más en septiembre o empiezo a pensar en 2020 y otras cosas que ya van dando vueltas por mi cabeza.

Triatlón Olímpico sin drafting de Getxo 2019.

Tras la suspensión del triatlón de Senpere, Getxo quedaba como última opción para hacer un triatlón olímpico sin drafting esta temporada. Pero al igual que me pasó antes del Campeonato de España de Fondo, o después de Lekeitio (y yendo más atrás) antes del Onditz de 2018 o Vitoria de 2017, mis amígdalas (/ faringe) se inflamaron ligeramente y aparecieron unos puntitos blancos, que coinciden con debilidad general. Por lo que parece, no es ningún tipo de infección ni bacteriana ni vírica (por fin he ido al otorrino). Es más bien una faringitis, que coincide con un estado de fatiga general que remite a los dos o tres días. ¿Por qué surge? Pues tengo dos opciones, una: exceso de carga (a alguno le entraría la risa viendo mis “cargas”) durante la semana -2, o una situación de “nervios” que hace que también me fatigue y me bajen las defensas de alguna manera. O las dos cosas a la vez.

En este caso, el exceso de carga pudo ser el encadenar:

  • una salida de 2 horas con Ibon a más de 30 grados del viernes pero muy bajos de watios (200) en la que no me encontré bien desde el principio,
  • más un sábado con 13 km de swimrun con neopreno (corto) con una deshidratación bastante seria que me obligó a beber del pantano mientras nadaba y visita vespertina a Pamplona ( San Fermín)
  • y terminar el domingo con un test de simulacro preGetxo con 1hora 15 a 280 watios normarlizados.

El lunes ya no me notaba bien. El martes y miércoles opté por descansar (entendiendo por descansar ir a Tolosa al salir de trabajar y volver para renovar mis plantillas y hacer específicas para las Zoom Fly). El jueves probé un poco en la piscina (1500) y corrí 3 km para probar las Zoom Fly sin calcetines. Aquí ya decidí que, por lo menos, iba a Getxo. Hasta entonces lo dudaba bastante. El viernes, ya algo mejor, sólo salí a probar la bici y el casco a 35 grados (20 minutos).

Así que el sábado a las 6:20 me levanté para ir a Getxo. Supongo que para mucha gente es una putada hacer la carrera el sábado por la mañana, pero vista la experiencia de Aritzaleku y Getxo, a mí me viene muy bien, principalmente porque no da ni tiempo a ponerse nervioso.
Una vez aparcados, saludos de rigor, neopreno, calentamiento muy perezoso, simulacros de salida y a coger sitio. De nuevo a la derecha. Esta vez, sólo 5 minutos de espera con respecto a las chicas. Entiendo también que para las chicas es poca distancia, pero para nosotros, 15 minutos de pie en la arena al sol enfundados en los trajes, tampoco es de buen gusto.
Al mi lado Okamika, Asier Olasagasti (que aparte de ser el novio de Helene, no tengo ni idea de cómo nada)… , Y tras algún momento de duda, Astigarraga. Se da la salida. Para variar, me pilla a contrapié a pesar de que tengo la bocina a nuestro lado, y me quedo clavado, además de cerrado. Pero por una vez en mucho tiempo, consigo reaccionar bien y corro hacia la derecha en lugar de hacia adelante, para abrirme bien y entrar al agua con sitio. Ya en el agua veo claramente los pies de Olasagasti  y a Astigarraga a la derecha. A Olasagasti le veo buena batida, pero coger sus pies me puede conllevar recibir algunos golpes y como tampoco sé cómo nada, me mantengo a la derecha para terminar dejándome caer y coger los pies de Astigarraga.

Otra vez, primeros dos minutos a 40 bpm, los dos siguientes minutos a 38 con el pulso a 160 bpm y a partir de ahí toda la carrera a 37 y y 162-163 bpm (bastante más alto que en carreras anteriores).

La primera boya la paso sin demasiados problemas pero en la segunda no sé qué pasa, que sin nadie a quien echar la culpa esta vez, soy yo quien se queda cortado. Me da la sensación de que no tenía demasiado claro el rumbo… o tal vez me desconcentré, o tal vez no podía y me empezaron a doler demasiado los hombros. Pero una vez más me volví a cortar.

Bueno, no perdí la calma y busqué mi ritmo. Esta vez con algún entrenamiento más en aguas abiertas que en carreras precedentes, me resultó algo más sencillo y me encontré relativamente cómodo. Veía gente delante, pero tampoco demasiada, y el grupo no se me iba demasiado.

En la segunda vuelta empezamos a adelantar chicas. Intento hacerlo con cuidado para no molestar, pero aprovechando rebufos dentro de lo posible. Salgo del agua y Susana me canta el puesto 26. Bueno, ni tan mal.

Al llegar a boxes empiezo a ver gente e intento situarme aunque hay algunas cosas que me desconciertan. Veo a Bernabé, pero Astigarra está por detrás… Bueno, más o menos estoy en el sitio. Por lo menos, no ha sido un desastre. Pierdo unos segundos poniendo bien la correa del Drone, que se me ha quedado pillada entre el visor y el casco ( esto ya no me vuelve a pasar, cinta americana de la buena) y salgo.
Salto con precaución, ya que en los últimos intentos me he dado cuenta de que este sillín está bastante alto que en la Orca y arranco.

Me veo bien, pero como me está pasando este año, me cuesta empezar a meter watios después de nadar. Por otro lado, con la semana que he llevado, tampoco pretendía ir a 280-290w como en 2016. Así que con 260-270, me doy por satisfecho. Veo que hay por delante un grupito de unos 6-8 perfectamente separados, a los que me voy acercando poco a poco, así que intento bajar la cabeza lo que puedo y a tener paciencia. Por detrás no se acerca nadie. Primer tramo llano: 15′ a 250/261/163.

Empieza la subida y las distancias se reducen. Me acerco a Tejería (que parece que tiene algún problema con algún juez) y Josu Vallina, mientras que me pasa Andoni Aranaga, a quien no conocía. Adelanto a Vallina y me quedo detrás de Tejería, para no repetir el salto por encima del manillar del año 2016 en la bajada. Primera subida: 13′ a 303/308/165. Este año estoy bajando mejor con la de carretera, pero no con la Blue. Tengo los frenos con muy poco tacto, no me ha dado tiempo a llevarla a Vibike, pero este año he optado por llevar perfil de 60 para evitar problemas innecesarios.

Me pasa algún triatleta con bici de carretera a la que he adelantado subiendo, e intento tomarlos como referencia, ya que Tejería se me ha marchado nada más empezar la bajada. El único objetivo es permanecer encima de la bicicleta y estar dentro del asfalto, así que me lo tomo con calma. Queda tiempo de sobra para recuperar. Salvo la papeleta relativamente bien, aunque llega también Etor por detrás (una vez más ) .
Una vez a salvo, llega el momento de seguir apretando. Queda un tramo “llano” y luego la última subida, con la bajada ya menos peligrosa. Así que a apretar. Vuelvo a recuperar posiciones: Vallina, Etor, Tejería, metiendo ya 289-290 en el llano con más facilidad. (6′ a 280/282/156). En la subida veo a lo lejos al cántabro Alonso y a Bernabé. Esto marcha, pero llevo una hora a 285 NP (lo previsto según el test del domingo) y empiezo a pensar en los 10 km… Bueno, ya que estamos aquí, no quiero dormirme. Termino la segunda subida en 17’a 286/290/158.

Empieza la bajada. No es peligrosa pero es muy rápida y hay un par de cruces en los que los coches (que no hacen demasiado caso a los voluntarios) dan un poco de miedo… En esto se me ocurre mirar hacia atrás, y veo un grupo de 10…. Que no me esperaba para nada… Bueno. No pienso pasar ni un puñetero problema por drafting, así que en un par de veces que me adelantan, las dos por trazar mal, no me lo pienso mucho y vuelvo a recuperar mi posición. El último tramo se me hace duro, con el viento de cara, pero los watios siguen entrando. Último tramo de 10′ a 268/277/255 para terminar todo el sector en 260/280/159.

La transición llega antes de que me dé cuenta, y sólo me da tiempo a sacar el pie de una de las zapatillas. El otro pie lo saco en parado sin que me suponga una pérdida de tiempo relevante. Lo justo para perder unas cuantas posiciones, pero que me permite ver que la mayoría van bastante tiesos. Yo tampoco estoy para tirar cohetes, pero ver que no eres el que peor va, siempre da confianza.
Bueno, llega el momento de arriesgar. Me pongo las Nike, sin calcetines (con las T7 siempre llevo para esta distancia) . Sé que a 3’20/km son más rápidas que las Boston, pero no sé si son más rápidas que las T7 (no creo que haya 3” diferencia entre las Boston y las T7) y no sé cómo se van a comportar a 3’40-45” que es a lo que pretendo correr.

Salgo fuerte con el primer objetivo de recuperar los puestos perdidos en la transición y ver cómo están los de delante de lejos. Al principio me noto algo torpe con las Zoom Fly, pero cuando según voy soltando las piernas y empiezo a coordinar mejor el braceo me voy encontrando mejor. Veo el primer kilómetro a 3.38. Peor que en 2016, pero mejor de lo que esperaba.  Al llegar a la zona del puerto empiezo a cruzarme con los primeros. Oka, Garate, Tijero, gente con mucho nivel en el top 10 (no sabía ni quién corría) y yo en el puesto 15. Veo también a Jordi Giménez, y otro chico que no tengo claro si es V1 (Aranaga). En un primer momento, no me parece que estén demasiado lejos, pero el serpenteo por el puerto es mucho más largo de lo que recordaba y resulta que tengo a Jordi a 4 minutos y a Aranaga a dos. Por detrás, Illaramendi está bastante cerca y creo que es el más peligroso (me metió minuto y medio en Onditz 2018).  Así que parece que la carrera va a ser dura.

Sigo manteniendo el 3’38-3’40, pero cuando estoy ya volviendo para la zona de boxes, me doy cuenta de que casi voy 4 km… por lo que parece que son dos vueltas y no tres como pensaba (no sé muy bien por qué). Le pregunto a Bizkarra que ya va por la segunda y me confirma que “sólo” son 2… menos mal. Llevo los cuádriceps bastante cargados y voy bastante fatigado. Al empezar la segunda vuelta, veo que he distanciado algo Illarramendi y ya no viene nadie por detrás. Susana me dice que voy el 14º con el 13 a un minuto. Intento concentrarme de nuevo en la brazada, aprovechar las zonas rectas  (ventaja de las Nike) y sufrir lo menos posible en las curvas (desventaja de las Nike). Los dos últimos kilómetros son de agonía bastante similar a la del 2016, aunque sigo manteniendo el ritmo, y la última vueltecita de alargue por el parque, este año sí la recuerdo, pero no que era tan larga… Miro hacia atrás, levanto un poco el pie porque llevo los cuádriceps al borde del calambre  e intento disfrutar de la recta de meta saludando al público.

Por fin me ha salido una carrera acorde a lo que objetivamente sé que puedo hacer (para eso están los números de los entrenamientos). Cuando menos me lo esperaba, tras una semana en la que no me he encontrado nada bien, pero de nuevo en un triatlón olímpico sin drafting. Nada es por casualidad.

Para terminar, las clasificaciones por sectores (ventaja de que vengan en Excel).

Natación: he marcado con rayas los “grupos”. Puesto 26º, a 30 segundos del siguiente grupo. Creo que debería estar ahí, pero no lo estuve. En cualquier caso, mucho mejor natación que la de Lekeitio.

Bici: Parcial 31. Bastante penalizado en la primera bajada y con 10 watios menos que en 2016. Joder, cómo anda la gente 🙂

Correr: No fue mi mejor parcial corriendo (11º) , pero creo que sí de los mejores en cuanto a lo que tenía dentro. A esas alturas de la carrera, ya no había más que rascar.

General: que es lo importante.

Puesto 13, 2ºV1 y gente muy buena (o mucho mejor que yo) por delante. Sigo con ganas de seguir intentándolo, pero ando escaso de gasolina. Me está costando recuperar cada vez más, la garganta está ya bajo mínimos y mi cuerpo pide a gritos un descanso. Me parece que ya sólo queda una bala antes de dar por terminada la temporada y si nada se tuerce, la gastaré el sábado en Tarazona.